La admirable Vuelta de Guillaume Martin

Guillaume Martin ha cazado una fuga de la Vuelta cada dos o tres días

Oí el jueves pasado que le preguntaban a Guillaume Martin en una salida de la Vuelta qué pitufo sería él.

Obviamente salió la figura del «pitufo filósofo», no podía ser de otra manera.

Lo cierto es que viendo la Vuelta de Guillaume Martin, siempre en escapada, sentenciando la montaña lejos del final, nos vienen a la mente la buena química que los ciclistas franceses han tenido con la carrera en los tiempos recientes.

Cambrils 400×400 OCT20

 

La imagen de Martin disputando los altos de la Vuelta refresca la figura de otro Cofidis que hizo fortuna en España, lejos de presión del pentágono y el Tour.

David Montcoutier no fue el francés con mejor palmarés, pero su figura enamoraba, era seda sobre la bicicleta, firmeza y resolución en la máquina, perfectamente acoplado, limpio y elegante.

Ganó alguna etapa y el reinado de montaña abriendo un capítulo reciente en la Vuelta en la que los franceses han sido protagonistas.

De esta manera está la curiosa historia de Alexander Geniez, ganador de dos etapas aquí, de Lilian Calmejane, Kenny Elisonde en el mismo Angliru o el mismísimo Thibaut Pinot, que tiene el singular hito de haber ganado en Alpe d´ Huez y Lagos de Covadonga.

Incluso el propio Rémi Cavagna, ansioso en Ciudad Rodrigo por repetir lo de Toledo, dándonos un manual para rodar y rodar.

Oreka Training
Cruz 400×400
Cambrils 400×400 OCT20

 

Con estos antecedentes, Guillaume Martin se presentó en la Vuelta con el sabor mixto de un Tour que empezó bien pero que no acabó de la mejor forma.

En Francia experimentó lo que implica ser francés y estar en primera línea del Tour, durante varios días soñó, junto al propio Romain Bardet, en cosas grandes, pero la marcheta del Jumbo se cobró muchas víctimas, entre otros él.

Llegó a la Vuelta y lo ha bordado.

 

Ha sentenciado un gran premio de la montaña que llegó a tener a gente como Tim Wellens o Richard Carapaz delante, y lo ha sentenciado a días del final, en base a una presencia infinita en la carrera.

El otro día camino de Puebla de Sanabria escribió que había protagonizado su sexta escapada de la Vuelta, hecho que, si pensamos que la carrera se compone de 18 etapas, si le quitamos la crono y Madrid, podemos decir que ha pillado la fuga buena cada dos o tres días.

Por cierto, añadidle la escapada hacia La Covatilla.

Esto en el ciclismo actual tiene un mérito terrible, hoy que  vemos muchas salidas y apreciamos en directo a la castaña que se va hasta que el corte bueno toma distancia.

Un nivel que se marca en cada fuga de la Vuelta, llena de estrellas y nivel y entre todos Guillaume Martin, un personaje perenne en las escapadas de una carrera que, como comentaba en ese mismo tweet le supuso llegar con hipotermia.

Un ciclista que sólo puedes admirar, por haber llegado a este nivel en su profesión y desarrollado un ingente acerbo cultural que plasma con su carrera de filosofía y los libros que ha escrito, ya sabéis que los ciclistas con inquietudes más allá de la bicicleta son objeto de admiración.

En fin, que si muchas de las figuras foráneas que vienen a la Vuelta, y de las que casi no hemos sabido, vinieran con este ánimo, lo que veríamos sería sencillamente inenarrable.

Gore 400×100 MArzo2020