No me arrepiento de mi punto y aparte

Era necesario. Es más, ahora todo es mas sencillo. Tomar decisiones siempre es difícil, vivir no es fácil, el mundo no nos lo pone fácil y en general todo cuesta. Pero insistir y persistir tiene un limite, aunque no ‘final’, porque existir es resistir.

Ahora continuo saliendo en bici, es algo que forma parte de mí. Odio engañarme diciendo que no me gusta competir ni entrenar a tope. Me gusta, claro que me gusta. Siempre me ha gustado, porque esto me hace sentir único.

Continuo estando ‘al caso’ de la actualidad ciclista, pero ahora en tercera persona se ve todo bastante diferente. Solo mi punto de vista, porque lo que llevamos de temporada todo continua bastante parecido a otros años, Valverde, Van avermaet y Sagan se llevan la mayoría de las clásicas, Froome y Nairo no asoman cabeza hasta ‘el día del juicio final por la tarde’ previo al tour, y Contador continua disparando al ‘larguero’…

Hoy en día se sobrevalora todo en las redes. Vivimos en las redes, que no es más que una ‘ubicua monocromía tecnificada’ popularmente conocido como ‘hacer de todo una Montaña’. Ósea que todo la actualidad sea o no ‘ciclista’ que leo por las redes me la creo como Tomás a la resurrección de ‘Jesús’, hasta que no lo vea y lo palpe…

Así que creedme poco si os digo que volveré a competir, y si lo hago no será de la misma manera, me niego… Pero espero volver, no se si será este año, el otro o dentro de 5 años… Lo que tengo claro es que los sacrificios van a ser los justos. La familia y amigos están y estarán en ‘cabeza’, porque no hay ninguna ‘serie’ mejor para la cabeza que una cena con amigos después de un día duro, ni un discurso paternal prometiéndome que ‘todo’ ira bien.

Y sí! Mi familia y mis amigos ya han empezado a pedir que vuelva, y que me busque novia ya! Que trabaje duro en el curro! Que salgamos de fiesta aunque sea de ‘tranquis’! Que hagamos mas partidas de pádel ‘aunque los reviente a todos’! Que si pedimos pizzas y cerveza, que sobren! Y que no me gaste toda la pasta en bicis!!!

Y les doy gracias. Por ser como son, por preguntarme francamente ‘¿cómo estás?’ y pedirme en cada despedida que me cuide mucho!!! No sé como serán los vuestros. Pero los míos os aseguro que son COJONUDOS! Y esto no lo cambió por NADA!

Por Guillem Cassú

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El ciclismo así no me compensa

Empecé a competir hace tiempo, ya como infantil de segundo año, con catorce años, iba a las carreras de la Copa Gironina de BTT. Me inicie con mi tío Pep Cantín que había competido con el Bicicletas Esteve, más tarde me liaron para una pequeña grupeta. Entre salida y salida me invitaron a participar en una carrera de BTT, en L’Estartit e hice segundo. Tras un año de BTT, pasé a la carretera con el Palafrugell como cadete de primer año.

A las primeras de cambio ya pude estar delante. Y eso me sirvió para que Carles Torrent me diera una oportunidad para la selección en los estatales y seguidamente en el Txuma, donde me hice con la victoria. Como cadete de segundo seguí la misma línea que de primero ganando la Vuelta a Gandía y teniendo una actuación muy regular todo el año.

Eso me condujo a tener la oportunidad de entrar en la Fundación Alberto Contador. Llegados a este punto, entras en otra órbita, no por la categoría ‘junior’, sino por el equipo en sí, tienes material gratuito, sí, pero a un precio alto, pues los patrocinadores pedían exclusividad total. Cualquier desliz con otra marca, era motivo de sanción, se empezaba con lo que se llama falta leve, llevar otro sponsor, o mal comportamiento.

La peor era la falta grave, que podía suponer la expulsión del equipo e incluso dejar de competir por un tiempo. Yo por suerte no recibí nunca ninguna, pero vi como compañeros se quedaban sin competir o recibían faltas leves por tonterías insignificantes.

Aquella era la norma: máxima exigencia sin nada claro a cambio. Sin embargo, callas y vas tirando. Aunque desde fuera me advirtieron del mundillo, no hice caso, seguí centrado en mejorar y correr lo mejor que sabía, con mis más y mis menos con el equipo pero siempre con la misma ilusión que el primer día.

Visto ahora… el enfoque es erróneo, a mi juicio la categoría juvenil no debe ser tan pro, te roban parte del romanticismo que te atrae a la bicicleta. Además se junta con que aquí en España tenemos un problema serio con los kilometrajes, pues son mucho menores que a nivel internacional y eso significa que lo pasas muy mal en Bélgica y otros países. Y queramos o no el nivel real es ese… y se traduce año tras año en competiciones internacionales en que participan Juveniles.

Y la fusión de estos dos problemas provocó a un salto a la categoría sub-23 difícil. Pasé a sub 23 con el equipo de la Fundación Contador y el año resultó muy complicado. Ya empecé con mal pie el año, sin las horas necesarias ni el peso adecuado. De rebote durante toda la temporada sonó la posibilidad de sacar un equipo profesional y eso revolvió el ambiente, pues era muy complicado que alguien trabajara para otro cuando dentro de la misma estructura existía una posible salida. Al final todo el trabajo recaía en los de primer año, algo que me quemó mucho.

Así que hice las maletas y a mediados del verano y me interesé por el proyecto que tiene Manolo Saiz en el Aldro Team. Había hablado con Manolo antes de los Campeonatos de España en el País Vasco. Me acerqué a su sede, vi lo que tenía montado y aposté ciegamente por él, cuando vi sus instalaciones me quedé impresionado, conociendo otras como conocía, tipo el Garmin en Girona.

Es el mejor en su campo, lo critican, todo lo que quieras, pero será por algo. Hace más de diez años impulsó el Pro Tour y allí sigue. Cuando él tenga el dinero y medios suficientes volverá a sacar un equipo World Tour y no será para hacer bulto. Manolo en ese sentido sigue reciclándose y nadie, aparte de los suyos, lo valora, intentó aplicar sus mejoras en su momento de clímax, no le dejaron y ahora hacen lo que él predijo.

Quedamos de acuerdo y me comprometí a finales de septiembre. En noviembre me fui para allá un fin de semana con el equipo al completo. De vuelta a casa, pase un mes de enero muy duro por el frío y la nieve. Entrenar se convirtió en una especie de martirio, me desmotivé por completo pensando en todo el esfuerzo que me quedaba por hacer para conseguir algo que no estaba nada claro.

A todo eso, me llegó una oferta de mecánico y recambista de tractores. La acepté. Esos días previos a la decisión lo pensé mucho, puse en una balanza las ventajas e inconvenientes y tomé la decisión de dejarlo. Cuando se lo expliqué a Manolo y David Etxebarria no se lo creían pero lo entendían, yo ya tenía claro que no quería seguir invirtiendo el tiempo únicamente de esa manera.

Las cosas estaban muy claras, me dije a mí mismo. ¿Quieres ir en la mitad de adelante del pelotón? Ya sabes lo que te toca, trabajar muchísimo. Sinceramente yo no me veía en la mitad de atrás pasando más miseria, como tampoco me veía en el papel de gregario, lo haría porque toca, pero el rol de gregario eterno no me convencía ni en juveniles ni lo hace ahora. Y decidí zanjar el tema lo más rápido posible.

También leí y escuche lo de Alcalá, que también lo dejó, la angustia que le generaba el tema de la comida. Yo comparto su punto de vista, el trabajo y todo el esfuerzo es muy bonito a los ojos ajenos, el problema está en el día a día. Él hacer de ese hambre y esa fatiga tu hábito, os aseguro que no es algo sencillo.

Y en la bicicleta cada día tienes que darlo todo, no valen las medias tintas para el campo profesional. Nosotros nos diferenciamos de los pros en que ellos están remunerados, por lo demás llevamos una vida equitativa pero cargada de miseria por amor al arte. Sólo me gustaría terminar haciendo una pregunta, llamadla retorica: ¿Desde cuándo es necesario ser profesional para ser el mejor en tu campo?

Por Guillem Cassú

Imagen tomada de FB de Rafa Extebarría

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