El ciclista del Xorret de Catí

Xorret de Catí, «la cima de los Jiménez». Un puerto chiquito pero matón, como lo denominan los que han osado a enfrentarse a sus duros 4 km de ascensión desde la población alicantina de Castalla, sin desmerecer de modo alguno su otra vertiente, la de Petrer, uniendo ambos pueblos salvando el magnífico medio natural de la Sierra del Maigmó.

Nos trasladamos al año 1998 y la Diputación de Alicante decide promocionar el Hotel de su propiedad que hay después de coronar el puerto por su vertiente más dura. Por tanto, la aparición de esta montaña en el mundo del ciclismo y más concretamente en la Vuelta a España, inédita hasta aquel momento, respondía más bien a un motivo comercial, más que deportivo o geográfico, pero no deslució estos dos últimos dos conceptos, ya que la ascensión fue una sorpresa mayúscula para todo el pelotón.

En septiembre de aquel mismo año, días antes de correr aquella etapa marcada en rojo en el calendario, el pánico se apoderaba de los corredores. Sólo los Kelme, que habían estado concentrados en dicho hotel,  lo conocían, asegurando que se habían retorcido en sus breves pero brutales rampas al 18, 22 y hasta el 23% de desnivel. Datos que lo hacían muy temible. Hasta Álvaro Pino tuvo que responder ante los medios informativos sobre la gran dureza de la subida: «Es dura, ciertamente, pero tiene 3 km. No vayamos a hacer un Tourmalet del Xorret de Catí».

El primero en dignificar este puerto ganando aquí, después de coronar y bajar los 3.400 m de distancia que le separaban de meta, fue el añorado «Chaba» Jiménez. Después, casualidades de la vida, fue otro Jiménez, Eladio Jiménez, quien recogía el testigo de su tocayo de apellido ganando nada menos que en dos ocasiones, en el año 2000 y 2004. Aún recuerdo sus declaraciones después de ganar su primera etapa: «Es un puerto que si lo entras pasado, al poco rato parece que no avanzas».

Chaba Jiménez ganando en Xorret de Catí

Anteriormente a su segundo triunfo, el 26 de febrero del 2003, el entonces presidente de la Diputación de Alicante, Julio de España, tuvo el honor de inaugurar el Monumento al Ciclista en una jornada festiva en la que participaron niños de 40 colegios, para homenajear a ambos ciclistas. Sus nombres quedaron grabados en una placa en la propia piedra que soporta la escultura. Situada a unos 300 m de la meta, cerca del Área Recreativa y justo delante del parking del Hotel, el monumento fundido en bronce y con unas medidas de 5x3x2 se ha convertido por derecho propio en lugar de visita obligada para todo aquel cicloturista que afronte sus endiabladas rampas y se fotografíe junto a este «Monumento al Valor», como lo definieron en su día los amigos Ander y Juanto, porque valor, y mucho, hay que tener para ascender hasta aquí.

El Ciclista, prácticamente de tamaño natural, nos recuerda a otro gran Ciclista: el Gigante del Tourmalet. La obra pertenece al escultor alicantino Vicente Ferrero Molina nacido en el año 1944 y toda una eminencia en Bellas Artes: catedrático, doctor, ex-director del Museo de Bellas Artes de Alicante y miembro del Consell Valencià de Cultura.

La última vez que el Xorret de Catí fue final de etapa en la Vuelta a España fue en el año 2009, ganando el gallego Gustavo César Veloso, de momento el último en inscribir su nombre en la placa homenaje a los ciclistas, aunque tú también tendrás grabado virtualmente en tus retinas tu nombre en este bello monumento si has tenido el coraje, la fuerza, la valentía y el suficiente desarrollo para atreverte con él y su tercer kilómetro infernal al 14,5%.

Por Jordi Escrihuela

INFO

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#RadioVuelta – Semana 26

#Trend  El voltaje no cesa

El Tour de Francia y su larga sombra no pueden ocultar diez días de ciclismo interesante y a veces triste. Y decimos triste porque, muchas jornadas después, nada salió bien en la Clásica de San Sebastian, una carrera que, nos consta, se organiza con todas las ilusiones del mundo pero que pasó a la historia por desdichas que pintarán el éxito de un ciclista que en muchos años puede decir que ganó aquí su primera gran carrera, Adam Yates. La semana siguiente, la Vuelta a Burgos dio un desenlace increíble con los Astana jugando casi al copo y la “reventada” final del colombiano López ante el caso omiso de sus compañeros Taaramae y Scarponi en medio del ataque de Dani Moreno, quien rara vez sale de vacío de Burgos. Y en Polonia una piedra más en la trayectoria de Ion Izagirre, un ciclista que “como las hormiguitas” añade una vuelta del WT a su palmarés en un final trepidante y precioso por Cracovia.

#Click Burgos siempre da buenas estampas 

Que la Vuelta a Burgos sea posiblemente la carrera española que mejor sepa vender el territorio que pisa es tan increíble como cierto. Si el año pasado alabamos su final en Aranda esta vez varios momentos ofrecieron el patrimonio burgalés a través del ciclismo. Destacó la etapa de Burgos capital, donde su catedral supone el mejor telón a cualquier cosa que se haga, pero también el resto de etapas, con una producción que entendemos muy complicada por los recursos que se manejan pero muy digna, de verdad, invitando a visitar la provincia.

#Profile Ion Izagirre merece más galones

Cuando decimos que es una desgracia que Movistar sea el único equipo español en la cumbre lo hacemos mirando a gente como Ion Izagirre, el típico corredor que podría liderar equipos con gracia y tino y que en los azuzones no pasa de tercer grado. Y la prueba de su valía estuvo en Polonia esa carrera que se le resistía y acabó siendo suya en la corno final. Izagirre añade esta perla a la etapa del Giro y Campeonato de España. Este año fue podio en País Vasco, ante el derrumbe de Nairo. Su futuro es interesante, y en el Team Sky, que de tontos tienen poco, ya se anotaron su nombre hace tiempo.

#Clipping

El ejemplo de Polonia. La verdad es que no sé si Polonia es un país al nivel del despliegue de su vuelta, pero de serlo hablamos de un lugar que quisiéramos habitar. La Vuelta a Polonia fue en muchos aspectos una carrera que en prestancia se asimiló al Giro y miró de cerca el Tour. Los montajes de meta fueron excepcionales, pero la presencia televisiva invitaba a conocer el país y lo que fue más importante, mostró que la modernidad del país. Eso sí la realidad del país, nos afirmaron, dista de la idílica imagen de su mejor carrera.

Las disculpas a Van Avermaet. Días después de la clásica, la organización donostiarra se quiso disculpar, eso parece, con Greg Van Avermaet, en castellano, cosa que el ciclista belga acentuó en su posterior declaración. El final de esta historia espero acabe bien, pero lo cierto, es que, como dijimos, nada les salió bien ese día a los mentores de la carrera.

Dinamarca & Portugal. Dos vueltas nacionales también acontecieron en la misma semana. Jensen fue profeta en su tierra, además del último reducto danés en Tinkoff tras la defenestración de Riis. De todos los daneses, Tinkov se quedó el mejor, llamadle tonto. En Portugal Gustavo César Veloso ha repetido triunfo y refrendado el poder gallego en el lugar, pues de las últimas diez ediciones lusas, ocho cayeron del lado gallego.

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Imagen tomada de http://patrimoniociclista.blogspot.com.es