Philippe Gilbert: El más rápido a este lado del Atlántico

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La super etapa de Guadalajara el da el «Ruban Bleu» de Matteo Trentin a Philippe Gilbert

De Matteo Trentin a Philippe Gilbert, una de las condecoraciones más curiosas del ciclismo…

“Le Ruban bleu” es un premio que cogió cierta volada allá por el siglo XIX cuando las navieras europeas querían atesorar ante la clientela su velocidad en el tránsito por el Atlántico hacia el ya no tan nuevo mundo.

Fue especialmente célebre la rivalidad entre dos empresas cuya sola mención ya pone la “gallina de piel” a los amantes de los cruceros y los símbolos imperecederos del glamour: la Cunard Line vs la White Star Line.

El primer integrante de este palmarés de la navegación fue el Sirius, que cubrió por primera vez el charco atracando en New Yourk en 1838.

Pionero en muchas cosas, periodista, antes ciclista y con tantas opiniones sobre él, como personas conoció, Henry Desgrange quiso hacer el premio “Ruban jaune”, la versión ciclista del lacito azul, aunque de color amarillo.

El premio era sencillo, para el ganador de la clásica o etapa más rápida que siempre superare los 200 kilómetros.

 

Pues bien, la etapa de Guadalajara, la locura desatada a más de doscientos de meta y Philippe Gilbert al frente de los siete azules ha hecho cambiar de manos este símbolo.

DT-Swiss 2019

 

 

En la lista de éxitos de Philippe Gilbert, esto será anécdota, pero el sólo nombre, la solemnidad de lo francés viste el evento, y en manos de un ciclista de culto, pues más.

Lo cierto es que la París-Tours es coto abonado para el galardón.

En 1936. Gustave Dannels, belga, fue el primero en ser galardonado por ganar la París-Tours, más de 250 kilómetros, en seis horas peladas, eso es a más de 41 kilómetros la hora.

Tuvo varios sucesores hasta llegar al último ganador en Tours, hace un par de otoños Matteo Trentin que hizo 231 kilómetros a 49,6 kilómetros a la hora.

Es curioso, que este listado de doce ganadores (desde Rik Van Steenbergen a Erik Zabel) incluya diez ganadores de la clásica que acaba en Tours, como síntoma del craso error que implicó sacar esta carrera del máximo circuito cuando cada año nos depara un espectáculo digno del ciclismo: paisaje otoñal, la ruta del Loira y competición velocísima con un final siempre emocionante.

Por cierto que un español pisó la luna en este terreno, fue Freire, Oscar Freire, cuando ganó, como no, en Tours hace más de cinco años tras volar a 47,7 kilómetros a la hora durante poco menos de cinco horas.

Ahora Philippe Gilbert se lo pondrá a fuego en el cuadro… 

#BonjourTour etapa 8

Día de grandes, jornada grande, de esas, insertados en la canícula de julio, que sólo el Tour de Francia nos puede ofrecer. No hace tanto, un cuarto de siglo atrás Miguel Indurain surcó estos parajes en aquella inimitable cabalgada con Claudio Chiapucci para coger un amarillo que no sólo en cinco años. Antes, Bernard Hinault se inmoló en las cuestas de los Pirineos en posesión del maillot jaune y con el Tour a su merced. Fueron jornadas de esas que nos engancharon al ciclismo como el deporte más bello del mundo, de aquellas que, como las del Giro, nos recuerdan que este deporte, aunque se compita sentado, es inigualblemente duro. La pregunta es, como la que se hizo hace un año Jordi Escrihuela ¿habrán tejones, diablos y cía?

Porque si lo que se nos ofrece es un trenecito azul o negro, en homogénea composición cromática y rítmica estampa por las herraduras del lugar, nos estarán pasando gato por liebre. La jornada es 100% Tour, es 100% Pirineos, encadenado dureza por casi 120 kilometros, desde la base del Tourmalet, con cuatro puertos, el mentado «monsieur Tourmalet«, Hourquette d´ Ancizan, Val Louron y Peyresourde, el círculo de la muerte. Lanzar corredores por delante, mover segundos espadas, épica, anticipar golpes,… estrategia en definitiva. Todo eso se debe imponer hoy a la cicatería que a veces prende nuestro ciclismo.

El lugar


Desde Pau no quedan lejos las tierras del Armagnac, la cepa que quitó el sueño de Luis Ocaña y todos sus ahorros. Pau es sin duda una de las ciudades con más historia en el Tour, posiblemente sólo superada por Burdeos y París.

9 de julio de 1905

La segunda edición del Tour, en 1904, había quedado empañada por las irregularidades e intromisiones externas en la carrera. Para evitar tales inferencias la organización toma especiales medias de control que se vienen abajo en la misma salida de París, cuando de repente los corredores se percatan que están corriendo sobre una alfombra de clavos.
Reventones, ruido, incredulidad. El grupo que en un minuto era compacto quedó roto por el azar de los reventones. Algunos no habían ni cubierto cien metros, los auxiliares no daban abasto. Retomada la competición, veinte kilómetros más allá nuevamente clavos en el suelo, en Vitry-le-François. Asqueado Henry Desgrange quiere suspender la carrera en Nancy pero sucumbe a las presiones para que el Tour prosiga su camino.

INFO

Conoce qué es el reto 250-4000

El deshollinador que ganó el primer Tour

El primer Tour, en su planteamiento inicial, no tuvo éxito por la falta de inscripciones. Se tenía que celebrar en realidad en el mes de mayo. Los organizadores se vieron obligados a retrasar la competición un par de meses, dando más facilidades a los ciclistas para formular su participación y concediendo como atractivo, además, unas sustanciosas ventajas económicas. Se rebajaron incluso los derechos de inscripción de 20 a 10 francos, y, por otra parte, se aquilataron las dietas y premios de una manera más incentiva.

Se alinearon efectivamente en la línea de salida, emplazada en la misma París, 76 participantes, llegando a término tan sólo 21. La carrera finalizó a las afueras del suelo parisino, en la población Ville-d´Avray, dado que las autoridades no osaron a conceder el permiso correspondiente para que pudiera concluir en la misma capital francesa. Se cubrieron 2.428 kilómetros distribuidos en seis etapas, lo cual representaba una media por día del orden de 404 kilómetros, un dato ejemplar vivido en aquellos tiempos lejanos. De las seis etapas celebradas, aparte de vencer en la última jornada, fue ganador de la primera etapa, que concluía en Lyon, y en la quinta, con llegada a Nantes.

Maurie Garin, con sus 32 años y luciendo sus amplios bigotes engomados, alcanzó gran popularidad en la ronda gala, que se adjudicó con tres horas de ventaja sobre su compatriota René Pothier. Lo curioso del caso es que Garin, considerado francés más que otra cosa, había nacido en territorio italiano, y más concretamente en el Valle de Aosta, en un pequeño pueblo denominado Arviers, un diminuto conglomerado de casas, que no figuraba ni siquiera en los mapas regionales. Su familia pasó muchas penalidades para subsistir.

Nada mejor, pues, que emigrar al país vecino: Francia, en donde le cupo el honor de ejercer los más variados oficios con el fin primordial de ganar unos dineros que le sirvieran de alivio para él y para los suyos, una prolífera familia. Probó los más variados oficios; a cuál más duro. Hizo de minero, de albañil y incluso de deshollinador antes de adentrarse o identificarse en el mundo del ciclismo.

Henri Desgrange, el precursor y director de varias ediciones del Tour de Francia
Garin, antes de llegar a ser calificado como digno “gigante de la ruta”, se había distinguido por su perseverante espíritu luchador, muy regular en su pedaleo y poseedor de una admirable resistencia frente a los esfuerzos que le obligaban el ciclismo. No era un corredor de mucha envergadura. Su altura era de un metro con 63 centímetros y un peso de 61 kilos. Se le denominaba en su época comúnmente como el “pequeño deshollinador”, recordándole sus ingratos principios.

Luego, lo que son las cosas, resultaría que el Tour de Francia le abrió inesperadamente las puertas de la fama. Contribuyó también su carácter enormemente locuaz, y a la vez un tanto pintoresco y hasta excéntrico. Le gustaba llamar la atención ante el gran público y eso constituyó un aliciente que le dio enorme popularidad, aunque procediera en su origen de territorio italiano, toda una paradoja.

Maurice Garin se impuso en su primera edición registrando un promedio de nada menos 25,679 kilómetros a la hora, cifra meritoria si se tiene en cuenta que las bicicletas de entonces solían pesar del orden de diecisiete kilos o más. Pedaleaban los ciclistas provistos de piñón fijo, equipados con pesados neumáticos de 400 gramos de lastre. Se debían preparar y entrenar por sí solos sin ayuda de nadie. Hubo etapas que duraron como mínimo unas diecisiete horas.

Toda una pesadilla con sufrimientos de toda índole. Se dice que Garin, al término de una dura jornada, devoró entera una pierna de cordero ante el asombro de las gentes allí presentes. Un hecho insólito. La primera etapa, sirva de ejemplo, se inició a la una de la madrugada bajo las luces mortecinas de los automóviles acompañantes.

Garin murió trágicamente en el transcurso de la Primera Guerra Mundial al ser derribado su aparato en una cruenta lucha entablada en el norte de Francia. Era un aviador, comentaban las crónicas de otros tiempos, muy avezado y de ferviente astucia desplegada en sus combates bélicos librados en las alturas que no fueron pocos.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de http://www.welt.deINFO

Danny MacAskill se vuelve embajador de la marca Endura

Danny MacAskill

Endura se emociona de anunciar que hoy por hoy la empresa escocesa es el patrocinador oficial de ropa de alto rendimiento para los proyectos de MTB de Danny MacAskill. El ciclista profesional de Street Trial y una sensación en YouTube ahora actúa como un embajador de la marca Endura llevando productos Endura MTB y él será parte del grupo de control de Endura suministrando comentarios de gran valor sobre los productos.

Danny MacAskill se hizo famoso a través de su vídeo de Street trials «Inspired Bicycles», filmado por Dave Sowerby, recibiendo cientos de miles de visitas en YouTube durante una noche en 2009 y rápidamente se convirtió en el primer vídeo de ciclismo online para acumular más de un millón de visitas. Hasta la fecha este vídeo ha sido visto más de 36 millones de veces y el paseo innovador en torno de los hitos urbanos de Edimburgo sigue siendo una inspiración para ciclistas jóvenes y mayores. Su último vídeo de éxito, «The Ridge», ha sido publicado hace siete meses y muestra el impresionante paisaje de la isla de Skye. Danny monta líneas que hielan la sangre a lo largo de las crestas de Cuillin. Ya ha alcanzado más de 34 millones de visitas en YouTube y un documental de BBC sobre la realización del vídeo se mostró en la televisión.

La marca de ropa de ciclismo y la estrella de street trials tienen mucho en común, compartiendo una herencia escocesa orgulloso, fuertes raíces en bicicleta de montaña y un deseo constante pero modesto de mejorar – lo que garantiza que el acuerdo será un partido perfecto.

La directora de producto de Endura, Pamela Barclay, dijo: «Tenemos confianza en la combinación de una marca escocesa de rápido crecimiento y una leyenda viviente escocesa en el sector de bicicleta. Creemos que es una poderosa alianza para ambas partes, pero también es ideal para Escocia y refuerza la posición de este país pequeñito como un centro de excelencia en bicicleta».