E Iban Mayo volvió a Alpe d´ Huez

Iban Mayo Alpe d´ Huez JoanSeguidor

La victoria de Iban Mayo en Alpe d´ Huez es una de esas que no se olvidan por la pasión de aquel Tour

Alpe d´ Huez, cima de las cimas.

Si el otro día hablábamos de la grandeza del Mont Ventoux, Alpe d´ Huez es imaginario ciclista universal.

España, curiosamente, con la cantidad de grandes escaladores que ha tenido, sólo ha ganado tres veces en Alpe d´Huez.

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Carlos Sastre coronó primero, y medio sentenció el Tour que acabaría ganando, dos vascos, dos vizcaínos, tienen su nombre también en las curvas.

En 1987 Fede Etxabe abrió el melón, aquel Tour que Perico perdió ante Roche.

Y en 2003, Iban Mayo repitió machada…

«2003 fue un gran año. Se consiguió ganar en País Vasco, además bien con Samuel haciendo podio. Las cosas empezaron a salir bien ya en casa, para Orbea fue importantísimo. Luego vino Lieja donde hice segundo. En el Dauphiné se sumaron etapas y otro segundo puesto y la guinda llegó en el Tour, en Alpe d´ Huez

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Las camisetas naranjas fue un acierto increíble porque se veían desde el puerto abajo por toda la carretera. Mi victoria fue en los Alpes, pero lo de los Pirineos era una locura. Recuerdo que la etapa de Saint Lary que Pereiro perdió con Hincapie en la que a veces era complicado poder pasar por el pasillo. La marea naranja era una locura y llamaba la atención»

Esto nos contó el de Igorre, cuando hablamos para el libro de Orbea, tener un ganador de Alpe d´ Huez delante no es sencillo.

Aquel Tour fue posiblemente el último gran Tour, en términos de espectáculo, que hemos visto.

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Sí, ya sabemos cómo acabó todo y que el ganador, dieciséis años después, ya no figura.

Pero aquella carrera fue legendaria, desde el azul Bianchi de Ullrich, al descontrol de Luz Ardiden, el paso de Zubeldia y Mayo en cabeza del Tourmalet y la «curva Beloki».

 

Leemos en el muro de Iban Mayo que ha vuelto a Alpe d´ Huez en plan cicloturista, y nos cuenta esto.

Hoy atiendo a varios negocios que tengo y luego paso todo el tiempo que puedo con mi hijo. 

De aquella época tengo buenos recuerdos de amistades, de vivencias, de lugares que conocí… fue bonito, pero ya pasó.

En cuanto a victorias, la de Alpe d´Huez es la que más ilusión me hizo, incluso con otras como País Vasco o en el Giro, que también fueron importantes.

 

Recuerdo que ese día hizo mucho calor, que nada más empezar Alpe d´ Huez, Triki Beltrán se puso a tope y se hizo una gran selección.

Luego ataco Beloki, salió Armstrong a por él y cuando le cogió salte yo.

Fue una subía llena de gente, muy emocionante.

No guardo ningún dato de la subida, sólo sé que se subió rápido desde abajo. 

Siempre tuve ganas de volver, y me ha costado dieciséis años volver, sin embargo subiendo la subía recordaba bien la ascensión y recordaba de aquel 2003.

La experiencia de volver fue muy bonita, la subida estaba llena de ciclistas pese a que el tiempo no acompañaba.

La verdad es que todos los Alpes son preciosos.

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Es bonito ver tu nombre en una de las curvas, es historia de Alpe d´Huez. Me gustó verla.

Iban Mayo Alpe Huez JoanSeguidor

Alpe d´ Huez es un puerto con mucho nombre, no es el más duro de Alpes, pero sí de los más bonitos y de más tradición. 

Para este Tour hubiera apostado por Froome, pero visto lo que le pasó, señalo a Bernal. 

El ciclocross, entre bikers y ruteros

No cabe duda de que el ciclocross en España ha dado un salto cualitativo en la última década. No sabemos si las circunstancias, si el gusto por la bicicleta y todo lo que implica, no sabemos si por una conjunción astral. Lo que sí es seguro es que el ciclocross ahora interesa mucho más que hace diez años, pero mucho más. Ha pasado de ser testimonial y anodino enlace invernal, sobretodo en la década de los noventa, a convertirse en modalidad con personalidad propia y una parroquia fiel y entendida que ahora mismo se plasma en un completo calendario a nivel regional, un Open de España y lo que es más importante un Campeonato de España que figura en la agenda de buenos profesionales y fieles seguidores.

Como muestra de este fenómeno vemos la cantidad y calidad de gente procedente de otras modalidades que ha probado fortuna sobre el barro. En España por ejemplo tenemos un perfil cambiante. Hemos tenido campeones de España como José Antonio Hermida, Ismael Esteban o Rubén Ruzafa que siendo buenos bikers lo han hecho bien en estos terrenos.

Sin embargo la práctica totalidad de dominadores del presente vienen de las ruedas finas y el asfalto. El podio del domingo pasado en Segorbe por ejemplo formado por Javier Ruiz de Larrinaga, Aitor Hernández y Aketza Peña. Es un podio de tres ciclistas de carretera. Es más, en el plano internacional aún se recuerdan las gestas de los hermanos De Vlaeminck, y antes habían triunfado Jean Robic, ganador de todo un Tour, y Rolf Wolfshohl, el primer alemán que ganó la Vuelta. En tiempos más recientes tenemos los casos de Adri Van der Poel, Dominique Arnould y Mario De Clerq. En el ámbito doméstico tuvimos a Iban Mayo, Mikel Artetxe, Oscar Pereiro e Igor Astarloa pero también a José Antonio Garrido, Tino Zaballa, Julen Zubero y Unai Yus, brillantísimo campeón hace nueve años en Busturia.

 

Con todo nos preguntamos: ciclocross, sí pero ¿para bikers o ruteros?

 

En opinión del gran dominador del ciclocross español de los últimos veinte años, David Seco, seis veces campeón nacional, los bikers son coyunturales en el ciclocross. Los orígenes del vizcaíno, recordemos, se asientan en la carretera, sin embargo alrededor suyo le han crecido rivales venidos de diferentes especialidades. “Que otros corredores vengan a hacer ciclocross es muy positivo por que crece la competitividad y la expectación” afirma. Para Seco no se puede hablar de un dominio de cierto tipo de corredores: En algunos nacionales ha coincidido que han triunfado bikers pero no hay que darle mayor importancia.

El de Busturia no ve inconvenientes en alternar las temporadas de BTT y carretera con la de ciclocross, sin embargo, en lo que hace referencia al terreno afirma apreciar mayores afinidades con la bicicleta de ruedas gordas aunque “en esencia son diferentes porque en BTT las distancias son más largas con velocidades más lentas y mayor dureza. A la carretera se asemeja más por la velocidad de las pruebas”.

Como contrapunto el sucesor de Seco en los Campeonatos de España: José Antonio Hermida. El biker ve mayores afinidades con el BTT: “En la bicicleta no hay muchas similitudes, pero los bikers nos encontramos a gusto porque en nuestro entrenamiento usamos las bicicletas de carretera para hacer series. Las máquinas de ciclocross no dejan de ser un híbrido entre carretera y montaña. Los frenos, desarrollos y neumáticos son como los de BTT pero el cuadro es de carretera. Los bikers nos sentimos cómodos y la preparación que significa es muy buena. A mi entender para un biker siempre es mucho más fácil probar en ciclocross que no para un corredor de carretera, siempre teniendo en cuenta el circuito”. Para Hermida vale el ejemplo de Nys, quien al margen de dominar en invierno tomó parte hasta en unos Juegos Olímpicos como biker belga.

Con todo queda claro que la línea entre disciplinas parece cada vez más delgada. Quizá esas voces que hablan de fusión de especialidades tomen mayor fuerza con los años. Ahora por eso suenan a utopía.

Imagen tomada de www.rfec.com

Momentos “Euskaltel-Euskadi”

Cosas del World Tour, en Pequín, el ombligo de la globalización y del mundo redondo Euskatel- Euskadi, una empresa telefónica cuyo público objetivo radica en una región concreta al otro lado del planeta, se despegó sus últimos dorsales. Dicen que el día fue como otro cualquiera, con algún poso de nostalgia, pero poco más. Los ciclistas, hombres duros de espíritu, huesudos de perfil, no quieren algarabías. Se adivina un futuro complicado para muchos de ellos, salvo los que no hayan firmado o tengan perspectiva de hacerlo con algún otro equipo. Ya se sabe cómo funciona esto, los equipos van cerrando plantillas, se confeccionan calendarios y las puertas abiertas son cada vez menos.

El repaso numérico y nominal que Ciclo 21 ha realizado de la historia de Euskaltel ha despertado en el subconsciente momentos con el sello naranja que siempre llevaremos en el recuerdo. Dos lugares, Azpeitia y Getxo, dos corredores, Agustín Sagasti y Juanjo Lobato, comprenden la historia de pasajes de gloria de este equipo que siendo pequeño, artesanal, local y arraigado se codeó con los mejores.

Retazos desordenados, puntos de inflexión que abrieron la puerta de los registros singulares para tamaño grupo. Como no esa etapa húmeda de abril en la Vuelta al País Vasco de 1994 que ganó Sagastí, un corredor que acabó por quitarse la vida y que se guarda en la psique colectiva como el pionero. 18 años después en una lluviosa semana en Euskadi Samuel Sánchez lograría frente a Purito la general de la carrera de la tierra, por esa que los naranjas suspiraron tantos años y que harían suya un año antes de desaparecer.

Obviamente, Samuel es la pieza angular del equipo y su historia. Hubo un momento que le marcó para siempre, y no sé si para bien o mal, porque visto en perspectiva te cuelgan un cartel que sea posiblemente merecido aunque pise el terreno de la leyenda. Sí, me refiero a aquel descenso de Cuenca, donde Samu hizo un retrato de cuán grande debe ser el riesgo si se quiere lograr algo grande. Era la Vuelta a España de 2006 y aquello casi le dio el título de mejor bajador del mundo. El ovetense es un grande de este arte, pero aquello rozó la leyenda.

Otro que abrió caminos fue Roberto Laiseka. Una tarde de julio, en el sofocante 2001, en medio de una marea naranja atacó a fondo desde el grupo que capitaneaban Lance Armstrong y Jan Ullrich. Era en Luz Ardiden, era en los Pirineos, el mismo escenario que le vio pasar el umbral del triunfo en la Vuelta a España, la misma cordillera donde Iban Mayo y Haimar Zubeldia fueron los únicos en todo el mundo en coronar el Tourmalet con Ullrich y Armstrong. No ahondaremos en las taticas que Julián Gorospe impartió esa tarde desde el coche.

Iban Mayo, a pesar de su triste epílogo, es otro de los grandes en esta línea. Ganador en Alpe d´ Huez, poseedor de la ascensión más veloz al Ventoux,… entristece no saber nada de él, adivinarlo al margen de la vida pública del ciclismo, un ejemplo más de cómo se las gasta este deporte, el deporte en general.

Sin embargo el momento cumbre comprende un fin de semana en Italia, hace dos años, en los increíbles Dolomitas, primero, un sábado en el Zoncolan con el intermitente Igor Antón, al día siguiente,  domingo, en Gardecchia mediante Mikel Nieve, en una de las etapa más duras que jamás he presenciado. El Giro tardó en abrir su “hall of fame” a Euskaltel y sin embargo le dio su última muesca en las más grandes, la de Ion Izaguirre, soberbio en Falzes.

Se cierra un episodio, de casi veinte años. Todo tiene un inicio y final, Euskaltel dejó de latir para el ciclismo, no conviene hacer un drama, hubo ciclismo antes de que Madariaga capitaneara esto, y lo habrá el año que viene. Esperemos tiempos mejores, eso es todo.