Igor Antón se ha ido como un señor

La Vuelta - Igor Anton JoanSeguidor

Mov_Gore

La retirada de Igor Antón despierta mucho cariño entre la gente del ciclismo

El pasado sábado en el control de firmas de Andorra, Igor Antón coincidió arriba, ante el estrado, con Oscar Rodríguez.

Juan Mari Guajardo, el speaker de la carrera, les ponía uno delante de otro:

«Oscar ¿sabías que Igor Antón, como tú, ganó en la primera Vuelta que tomó parte?» le dijo Guajardo al ganador de La Camperona.

Oscar afirmó estar al corriente, admitiendo que Igor Antón era un referente para él.

Los aplausos se dispararon, la gente tomó conciencia de quién era Igor Antón.

Éste bajo callado, agradecido por el gesto del público y de Guajardo.

Fue a su bicicleta y desapareció, sin más.

Por la tarde Igor Antón publicaba una nota en la que anunciaba que dejaba el ciclismo.

En Madrid tuvo el honor de entrar en la parte baja por Atocha el primero en el circuito final de la Vuelta.

Como Contador un año antes, como Purito y Chavanel en los Campos Elíseos.

Se apagaba la llama de Igor Anton en el ciclismo, ese corredor que, como Oscar Rodríguez, ganó en su primera Vuelta.

Recuerdo el día, Calar Alto, y lo hizo en franca complicidad con su primer mentor en la ruta, Samuel Sánchez.

No hemos sido justos con Igor Antón

Hemos hablado, en este mal anillado cuaderno, varias veces de Igor Antón.

No hemos sido precisamente amables.

Viendo su palmarés, su potencial creímos que pudo haber llegado mucho más alto, pero el ciclismo muchas veces no son matemáticas.

Igor Antón se va con buenos triunfos, etapas en Vuelta, el Zoncolan en el Giro y la duda de qué habría logrado si no cae de líder en la base de la Peña Cabarga.

O qué habría conseguido de no irse al suelo el día de Angliru, hace diez años.

Todo eso queda ahí, pero nadie responde al otro lado.

Sin embargo en la retirada y últimos años de Igor Antón sí que tenemos respuesta, la de la gente del ciclismo que le ha aplaudido y querido por partes iguales.

La retirada de Igor Antón ha despertado admiración en los rivales y cariño en la afición.

El concepto de ligereza en una bicicleta se llama Emonda by Trek 

Y ese premio indica que su legado va más allá de los triunfos donde figure su nombre.

Ahora la zozobra que ha rodeado sus últimos inviernos, de saber dónde correrá, con quién renovará.

Igor Antón pasa a ser un licenciado que seguramente pueda aportar al ciclismo desde fuera, lo mismo que le dio estando en el circo.

Sobre Betancur, Intxausti, Landa y Antón

Hace un año por estas fechas hacíamos cábalas sobre los numerosos fichajes y cambios que el pelotón iba a ofrecer en la presente campaña. Nos fijamos en varios que cambiaban las tornas y los colores, incluso algunos dejando equipos a los que históricamente se vincularon durante mucho tiempo y en sus momentos más dulces, como Ryder Hesjedal, que ha colgado la bicicleta sin poder nunca volver a rendir como en el Giro que acabó ganando, o Daniel Martin, que también dejaría las huestes de de Vaughters por el Etixx firmando una temporada acorde a lo que ha hecho otras veces, ganando poco pero bueno y siempre dejando sensación que podría haber rayado algo más alto.

Sin embargo, son cuatro los nombres en los que ponemos el foco porque son sin duda cuatro ciclistas que dan para un serial con el año que han protagonizado. Hace un ano por estas fechas barruntaban sobre su cambio de equipo, y ahora ven que, a mitad de camino, porque les queda otra temporada de contrato, las cosas no han salido como esperaban.

A nadie se le escapó desde el minuto cero de su fichaje que el paso de Carlos Betancur al Movistar era una apuesta con riesgo alto. Tras ser uno de los mejores talentos de hace tres años, Betancur se fue diluyendo hasta salir por la puerta de atrás en el AG2R. Unzué le abrió la puerta, en uno de esos movimientos que muchas veces obedecen a algo más que lo deportivo, así al menos lo vemos nosotros, y 365 días después no sabemos qué conclusión extraer. Betancur estuvo bien en las Ardenas, siendo un comodín para Valverde. Curiosamente debutó en San Remo y no pudo acabar el Giro de Italia. Ahí se acabó el colombiano que siempre muestra pero nunca enseña.

Si Betancur entró, Intxausti salió del Movistar para formar parte de la colección de talentos que siempre gusta reunir en el Team Sky. La temporada del vizcaíno simplemente no ha tenido lugar. Podio en Valencia, donde ganó Wouter Poels, Intxausti ha sido neutralizado por una mononucleosis que le ha dejado con quince días de competición esta temporada. Bagaje escaso, concidionado por la enfermedad, que ahora ya no tiene vuelta de hoja, pues en el siguiente año, a Beñat no le queda mucho más margen.

También lastrado por las enfermedades, Mikel Landa pareció entrar con el pie cambiado en el Sky. ¿Cómo valorar la temporada del alavés? complicado, la verdad. Ganó rápido, en el País Vasco, tras varios debuts frustrados por temas de salud. Luego se impuso en Trentino como aviso que iba en serio para el Giro.

Aqui las cosas fueron cruzadas, sencillamente no salieron. Partía, yo creo, con un merecido favoritismo, tras lo de 2015, pero otra vez su frágil salud se nubló cuando todos le esperaban, cuando incluso había superado una crono complicadísima entre viñedos por Chianti. Se rehizo y fue parte del engranaje en torno a Froome en el Tour. Sin embargo él no vino a Sky para eso, él vino para triunfar y ahora ganarse otra vez el liderato no será sencillo con la cantidad de buenos corredores que visten de negro. Si Froome es intocable para el Tour, veremos qué pasa para el Giro, a priori su carrera…

Y por último Igor Anton, otro ex Euskaltel, y un ciclista que no se reconoce desde hace tiempo. El año pasado por estas fechas ni sabía qué suerte iba a correr, entró en el Dimension Data in extremis y poco o nada se le ha oído o visto. Perfil bajo, lejos de las cómodas huestes del Euskaltel o incluso Movistar, Anton está en la prórroga de su carrera, todo lo que muestre el año que viene puede ser el final a una de las trayectorias mas curiosas, por decirlo de alguna manera, del ciclismo español.

Imagen tomada del FB del Team Sky

INFO

Conoce el portabicicletas Cruz Bike-Rack N

¿Qué fue de Igor Antón?

En 24 horas la Vuelta a España ha pasado por dos enclaves decisivos en la trayectoria de Igor Antón, ese ciclista vizcaíno que un día ganó en Calar Alto, con la bendición del entonces inminente campeón olímpico, Samuel Sánchez, prometiendo metas altas, altísimas, que muchos años después creo que quedaron en castillo de naipes.

Mientras el peloton abordaba este miércoles los alrededores de la Peña Cabarga, recordé la edición de hace seis años y lo que pasó en su base, cuando Anton, vestido de rojo y sólido líder, se cayó y abandonó la que fue primera grande de Vincenzo Nibali. Entonces, como dos años antes camino del Angliru, nos quedamos con las ganas de saber sobre el techo de ese corredor de afilada mirada y palmarés trufado de exquisiteces.

Este jueves, la carrera llegó a Bilbao, e Igor Anton comentó que iría verla para saludar a sus compañeros del Dimension Data y no sé si a arreglar su situación para el año que viene tras una temporada, otra, para olvidar. Antón dejó la carrera hace unos días, por problemas estomacales adujo. Como digo lleva un año terrible, en blanco, en un equipo donde las aspiraciones ya no son las de dejarse ver con elementos como Cavendish o Cummings.

La llegada a Bilbao de la Vuelta de 2011 fue especial por muchos motivos. Era el regreso de la carrera al País Vasco desde finales de los setenta. Dos Euskaltel se fugaron ese día con el buenazo de Marzio Bruseghin, quien dio a esa escapada mucho más de lo que la estrategia recomendaba. Anton entró solo en la Gran Via de Bilbao con esas celebraciones marciales que le caracterizaban. Quizá sería interesante saber de los vericuetos de aquel día, de la “entrega” de Bruseghin yendo con dos rivales del mismo color y esas cosas que como un día dije quedan en el pelotón pero que a la gente le encararía saber.

Cuando Euskaltel desapareció hace tres años, Antón fichó en el tiempo añadido por Movistar. De azul lo más destacado que recuerdo fue el favorcillo que le hizo a Contador cuando pinchó en el pie del Mortirolo el año pasado. Ganó una carrera, creo que fue Asturias, en esa merienda que el equipo telefónico hace cuando corre en España, pues lo hace casi sin competencia. Poco más.

Fichó por el Dimension Data y sin novedad. Anton dice que está jodido porque ha tenido que dejar la carrera cuando mejor estaba. Lleva tiempo diciendo que lo deja todo en su mejor momento, es como un día de la marmota, pero lo cierto es que no se le ve, y lo peor, tampoco se le espera.

En su día comparamos su rendimiento y ganas con Omar Fraile, hoy ambos son compañeros y cualquier comparación es odiosa. En su día dijimos que Anton no tenía tiempo para autocomplacencia, en el primer post que vetaron en otro medio en la historia de este mal anillado cuaderno. Hoy nos preguntamos qué fue de Igor Antón.

Imagen tomada de FB del Dimension Data

La despreocupación de Igor Anton

Con Igor Antón me pasó una cosa curiosa hace un tiempo. Cuando este blog caminaba por su su primer año de vida, sus post eran habitualmente reproducidos por una web de referencia dándole al modesto espacio la cantidad de lectores que le eran imposible alcanzar por medios propios por llevar muy poco tiempo on fire. La colaboración fue fluida, y agradezco mucho la misma, pero se vio ininterrumpida el día que publicamos este post de Igor Anton.

Entonces el vizcaíno estaba en boga porque había dejado una Vuelta a España que sinceramente creo que tendría que haber ganado. Su caída en la base de la Peña Cabarga le quitó un rojo que tenía muy bien asentado y que al final se llevó a Sicilia Vincenzo Nibali.

La no publicación de aquel post, por motivos de política interna, me dio la medida de lo que es este corredor, tan hecho a los suyo, que pasó sus primeros años de pro tan entre algodones en el Euskaltel y luego, salir del nido, no resulto sencillo.

Dos años después de fichar en el ultimo momento por el Movistar, Antón entra en el Dimension Data también al calor de la campana sonando. No sé en cuánto, pero la merma de dinero que implican estos fichajes de ultimo momento creo no debe ser pequeña y el Antón bien remunerado de su época naranja lo percibo muy lejano.

En esta entrevista al Marca, Antón admite, curioso en él, que quizá no dio lo que se esperaba en el Movistar, un equipo en el que centra sus miradas en la camada joven, Valverde y Nairo, dejando opciones limitadas al resto.

Antón ha pasado del abrigo de casa, de ser el faro de su equipo, a ser uno más y su paso por Movistar no ha sido ni frío ni caliente, es más si debelemos quedarnos con algo, más allá de la Vuelta a Asturias que ganó delante de varios de sus compañeros azules, nos quedamos con algunos pasajes en los que ayudó a Contador en el Giro.

El pobre balance de Igor en Movistar ha traído las negociaciones a la casi desesperada con el equipo de raíz africana, aunque plagado de ciclistas no africanos. De hecho el ciclista ya se había hecho la idea de retirarse. Con el contrato recién firmado, se interesa por la bici, en especial, y no sabe si tiene que ir a por ella o se la llevan a casa dibujando al final un paisaje poco bizarro que explica en parte la inclasificable trayectoria de un un ciclista que ya camina por los treinta y pico.

Imagen de Noticias de Alava

La suerte de Amets, Igor y Omar

No han sido pocas las veces que, durante estos dos años, desde que despareciera el Euskaltel, se haya hecho inventario de los ciclistas surgidos de la entraña de la Fundacion Euskadi y de la suerte de los mismos. Cuando el equipo naranja dejó de existir ya había desperdigado talento por todo el World Tour y con cese de actividad acabó de liquidar sus activos con auténticos corredorazos a precio de de ganga.

Mirad sin ir más lejos los dos mejores equipos del mundo, el Movistar Team y el Team Sky, dos conjuntos bien surtidos de corredores que en su día fueron naranjas y que actualmente se debaten en el umbral de las mejores carreras.

A pesar de los nombres que nos vienen a la mente, en esta historia son tres los que queremos tener como protagonistas y ahora veréis los motivos de esta elección porque éste es un relato que arranca desde la Vuelta al País Vasco de 2013 y nos lleva hasta este otoño de 2015, que llama a nuestra puerta mientras sacude el felpudo y nos invade de frío y episodios de lluvia.

En la Vuelta al País Vasco de 2013 Euskaltel estaba inmerso en el pozo de los “no resultados” siendo un equipo que había perdido la frescura que le había hecho “diferente”. O no querían o no sabían, pero lo cierto es que la otrora seña del equipo de Igor González de Galdeano estaba languideciendo tenuemente ante la mirada atónita de la afición. Nunca cazaban la fuga buena, siempre tirando, siempre a la contra, nunca delante y con la cuenta de resultados a cero.

Ocurrió que en esa carrera destacaron dos nombres: Amets Txurruka y Omar Fraile. El primero había sido omitido en la nueva estructura naranja en cuya fría gestión, ajena al calor de la Fundación, Igor Gonzalez de Galdeano premió puntos venidos de otros continentes despojando de alma al equipo. Txurruka cogió el macuto y se fue al Caja Rural siendo omnipresente en esa carrera y ganando poco después la Vuelta a Asturias.

En esa Vuelta al País Vasco, que como recordareis ganó Nairo Quintana, emergió otro nombre, Omar Fraile, también en el Caja Rural, como Amets, y no en el Euskaltel, al que le dijo que esperara al año siguiente para sumarse a su causa. Como sabéis no hubo «año siguiente» pues Euskatel dejó de existir. Fraile dio otro recital de coraje, entrega y corazón, esos valores que las credenciales de los naranjas ya no tenían en repertorio.

Pasaron los años y Fraile siguió creciendo, y no sólo cogiendo escapadas, también entrando a ganar carreras, algunas prestigiosas, otras preciosas, como Dunkerque. En la Vuelta ganó la montaña al borde de la extenuación y todo ello le ha valido un contrato en el Dimension Data, el celebrado equipo sudafricano de Cavendish. Omar ya tiene su cielo, como Amets lo tendrá en el Orica, el fenomenal proyecto australiano que se lleva un corredor que es una perla.

Y el tercer protagonista de este cuento es Igor Antón, un ciclista que sufrió sendas caídas cuando más y mejor andaba, pero que a diferencia de los otros dos no se ha reinventado. Su temporada en el Movistar ha sido tediosa, gris, alejada de lo que un día prometieron sus piernas. Dice que se queda con la victoria en Asturias, cuando cualquier carrera en este bendito país es una lotería entre los corredores de Unzue. En el Giro deambuló, siendo protagonista el día que ayudó a Alberto Contador….

Así las cosas, con 32 años y un espíritu “cuasi” funcionarial, Anton espera que alguien le abra las puertas, a ser posible en el WT. No sabemos si encontrará o no acomodo, más cuando no sabe lo que es correr si no está en casa, sin embargo de lo que sí estamos seguros de que el ciclismo, como la vida, a veces es justo, y con Omar y Amets lo ha sido.

Imagen tomada del FB de Caja Rural 

#RadioVuelta – Semana 17

#Trend Llegan las grandes

Aunque no es como hace unos años, el Tour de Romandía siempre llega para marcar la línea entre los dos primeros ciclos de la temporada. Con la carrera suiza se abre el periodo de las grandes vueltas, si bien pocos de los que optarán al Giro se dejaron ver en la carrera helvética. Ganó Zakarin ante la indecisión de las figuras, que no quisieron, no pudieron, dar el extra que exige una vuelta del WT. Dos apuntes merecieron la pena: el triunfo de Pinot en la etapa reina y la tremenda exhibición del campeón mundial de persecución, el suizo  Stefan Küng. Mientras en Turquia, una carrera con hechuras televisivas de gran vuelta, el Caja Rural siguió sumando y lo hizo ante buenos nombres, sólo ver que Peio Bilbao ganó ante Miguel Angel López –actual ganador del Porvenir- y Luis Mas con Cavendish, segundo. La general fue para Kristjian Durasek, igual que la de Yorkshire para Nordhaug, vencedor del equipo de casa, con Samuel Sánchez acompañándole desde el podio.

#Click Una imagen que habla de monopolio   

Varios Movistar esprintan en la última etapa de la Vuelta a Asturias para acabar haciendo primero, con Jesús Herrada, tercero, cuarto y quinto. Un síntoma de lo que es el ciclismo español, con Movistar, arriba, muy arriba, Caja Rural batiéndose el cobre y el resto, pasándolo no muy bien. Lo milagroso es que Amets Txurruka fuera segundo.

#Profile Al Katusha sólo le faltaba Zakarin

Explotó ya del todo Ilnur Zakarin, un jovenzuelo de 25 años que como nos cuenta Gerardo Fuster en su contracrónica de Romandía es de la diminuta República Tartaristán y levanta casi un metro noventa. Lo que vimos en Arrate, el día grande de País Vasco, pasó de ser anecdótico a confirmarse en la parte francesa de Suiza. La victoria en Romandía además le da al Katusha un triunfo muy especial por llegar por parte de un ruso, siendo éste el país de origen del equipo. Aunque tímido e introvertido, Zakarin presenta las credenciales necesarias para hacer algo grande. Cabrá verle en el Giro que arranca el sábado.

#Clipping

La eternidad de Davide Rebellin. 21 años después de pasar al escalón más alto del profesionalismo, el ciclista italiano volvió a ganar. Fue en la etapa reina de la Vuelta a Turquia en un triunfo de viejo zorro que hizo presagiar que incluso ganaría hasta la general. Para lo bueno y lo malo, estamos ante historia viva del ciclismo si bien su dulce momento no le valió la convocatoria de su equipo para el Giro. Hay líneas rojas que no se debe atravesar.

Igor Antón, cuatro años después. El ciclista del Movistar volvió a lo más alto del podio, lugar que no pisaba desde su victoria en el Zoncolan en el Giro de 2011. Mucho tiempo para un ciclista que pasó por figura antes incluso de consagrarse. Ahora en Movistar sacan jugo a uno de los corredores más sobrevalorados de los últimos tiempos.

“Los nuevos belgas”. Ejemplar fue la comparación que los gestores del Tour de Francia sacaron a la luz al final del Tour de Yorkshire, donde se contaron cientos de miles espectadores viendo la primera edición de la carrera. Aunque hace unos años fuera una quimera, pensar en frecuentar el Reino Unido puede ser una de las tablas de salvación de un deporte que causa estragos en las islas.

#Hashtags by @LiveCiclismo

#TourAzerbaiyán #4JoursDunkerque #BernerRundfahrt #FlecheArdennaise #VueltaMadrid #AmgenTOC10Th #GPRingerike  #Giro

Imagen de Movistar Team

 INFO

Alex did it

2

Casi 53 kilómetros en una 60 minutos, Alex Dowsett es el nuevo recordman de la hora vistiendo un revolucionario buzo de Endura.

Ciclismo español: El Giro como síntoma

El mal momento del ciclismo español no es cuestión única de estas fronteras. Hojeando L´ Equipe uno halla esta pieza exclusivamente analizando la participación española en el Giro de Italia recién finalizado. La estadística es significativa, desde el Tour de 1998, ese que abandonó la armada española indignada por el trato de la carrera, policía o no sé quién, nunca el ciclismo español había estado ausente en el top 20 de una gran vuelta. A ello se le añade también que ninguna etapa ha caído en el redil patrio.

El gráfico muestra años gloriosos como la Vuelta de 2004, cuyos protagonistas da grima mencionar, donde 18 ciclistas españoles estuvieron en el top 20. En el Tour destacaron nueve españoles en el top 20 el año 2007, mientras que en el Giro se llegó a cinco ciclistas en 2006. De hecho en Italia sucede que ningún español había quedado fuera de tan selecto grupo desde el ejercicio 1979, es decir los años de plomo y travesía en el desierto comprendidos entre Luis Ocaña y la eclosión del Reynolds en el Tour de 1983.

Como comentan en ABC, al final la victoria de Nairo es una buena noticia para el ciclismo español pues directamente vemos que el único equipo del mejor país en el WT ha estrenado su casillero en las tres grandes. Movistar ha tenido un equipo completamente volcado en el que finalmente ha ganado la carrera. Ha estado especialmente fino Gorka Izaguirre que ha completado sesión de clásicas con Alejandro Valverde y Giro, descenso al Stelvio incluido, con Nairo Destacó también la labor de doméstico, pues en otras veo difícil que pueda ejercer, Igor Anton, a quien la televisión italiana no paraba de buscar como último ganador del Zoncolan el día de marras.

La otra delegación español de grosor estaba en Katusha donde sucedió algo muy curioso: sin su líder el equipo entero se vino abajo. Lo intentó Alberto Losada y Dani Moreno ofreció esa imagen lagunar, esta vez exacerbada pues nunca se le vio en carrera. Esperemos que Purito recupere sensaciones pronto, parece que el Tour emerge finalmente –menuda margarita han manejado su agente, directores y él mismo- y como no deseamos la mejor suerte para Angel Vicioso. Renglón aparte merece Samuel Sánchez, dice que metido a labores de doméstico, pero lejos muy lejos de ser el gregario que presume ser y del liderato que anhela tanto.

Con todo el artículo de L´ Equipe pone en duda que esta situacion se vaya a producir en el vecino Tour, donde acudirán Contador y Valverde como punta de lanza. No obstante la señal ya están lanzada y lo que se presumía para el futuro ya está aquí, si los australianos están preocupados por el hueco que deje Cadel Evans, ¿cuán más deberíamos estarlo aquí a la vista de los resultados del Giro?

A nadie le amarga Igor Antón

En el momento previo al descuento, cuando la temporada languidecía y la ola de los fichajes parecía haber pasado, cayó el traspaso más sonado del ejercicio y quizá no tanto por el tamaño del protagonista, Igor Antón, pues han habido otros movimientos interesantes, sino por el simbolismo que su llegada al Movistar reviste.

Siempre naranja, Antón pasa a ser azul. Cambia de compañía, la suya de toda la vida, Euskaltel, dejó de tener cobertura. Buen escalador, prometedor desde sus inicios, desde aquella victoria de Calar Alto con la bendición de su padre deportivo, Samuel Sanchez, Igor Antón ha sido lo más parecido a un futbolista del Athletic en lides ciclistas. Desposeído de la lógica competitividad de las grandes escuadras, por el cartel netamente vasco de su equipo, Antón ha crecido cómodo en las huestes de Madariaga e Igor González. Siempre ahí, alcanforado, tranquilo, en el abrigo de una escuadra sostenida por dinero público hasta que se desarraigó.

Los últimos meses han sido complicados para Antón. Deportivamente no sabemos qué queda de ese ciclista que maravilló en el Zoncolan o logró su “bilbainada” hace tan sólo dos años –por cierto poco se habló del papel de Marzio Bruseghin en aquella victoria de Antón en Bilbao-. Antón ha sido ese corredor que en el umbral de su Gloria con mayúsculas acabó besando el suelo como le ocurriera en el Angliru hace cinco años o en la Peña Cabarga hace tres.

Si el carácter funcionarial ha definido su periplo en Euskaltel, el de Galdakao llega ahora a otro equipo no menos funcionarial. Esto es ”chez Unzué”, es el mejor sitio donde podía ir a caer, visto ese carácter no siempre fuerte y robusto que otros sacan al menor desafío. La diferencia radica en el estatus. Antón pasa de ser cabeza de ratón a cola de elefante. Aquí se tendrá que ganar los galones y ni siquiera así puede tener la certeza de que las circunstancias le sonrían porque las servidumbres hacia Nairo Quintana, con quien se dice que podría correr el Giro, y sobre todo hacia Alejandro Valverde podan cualquier atisbo de crecer.

Como conclusión final subyace el auténtico estado del ciclismo español. Con la honrosa excepción del Caja Rural, quien parece que anunciará a Luisle Sánchez en enero, Movistar es el principio y el fin y eso significa muy posiblemente una reducción, otra más, a la calidad salarial del pelotón español. Hace dos años ficharon casi de saldo al ganador vigente de la Vuelta a España, ahora hacen lo propio con Antón. Unzué lo hace bien, la suerte le sonríe y las cosas le vienen rodadas, pero ahora mismo ver la plantilla del Movistar indica cuán pobre es la situación. El esperado rebote de la misma se hace de rogar pero quizá cuando llegue poco haya que reflotar.

Foto tomada de www.esciclismo.com