Las consecuencias de la niñatada de Iljo Keisse

Iljo Keisse JoanSeguidor

Deceuninck y Specialized se «interesan» por la gracieta de Iljo Keisse

El otro día, cuando vimos la tontería de Iljo Keisse expusimos lo que nos pareció la historia desde el minuto uno.

Si hubo roce o no, eso queda en la intimidad del ciclista y la aficionada, pero todo lo que sucede a la imagen era previsible que pasara.

En ciertos foros, se comentó que no era para tanto, que exagerábamos…

«A la horca» llegaron a responder -modo ironía ON-.

Pues a la horca es obvio que no, pero que a Iljo Keisse esta semana en San Juan se le va a hacer eterna es una evidencia.

Y que va a tener consecuencias, también.

Tras el disparate de la foto, la organización, en una medida que consideramos muy valiente, porque San Juan no es ASO, ejecutó la expulsión del ciclista.

Ante tamaña decisión Patrick Lefevere amenazó con retirar al equipo mientras Julian Alaphilippe iba creciendo en la carrera.

No lo retiró, al final en todo esto siempre hay mucho de farol y Lefevere ya tuvo que liársela con papel de fumar el día que Nairo le quitó el rosa en el descenso del Stelvio a Rigo Uran.

Sin embargo, se saltó una ceremonia de podio.

Y le cayó una multa. Perfecto.

Eso en señal de una protesta que quedó ahí, como para complicar las cosas más.

Porque al final la marca cuyo nombre sale en el maillot de Iljo Keisse ha pedido explicaciones a los gestores del equipo.

Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que eso es tocar hueso y el mecenas no quiere tonterías en un deporte que se ha caracterizado por sacar a patadas muchos patrocinadores por temas muy diversos.

Ahora ¿quién tiene la razón?

Pues creo que quienes exagerábamos y crucificamos al corredor, según algunos, porque era de imaginar que esto no podría salir gratis.

De ninguna de las maneras.

En su segunda carrera en el pelotón mundial Deceuninck se ve salpicada sin comerlo ni beberlo.

Specialized, quien no es nuevo en este teatro, por ende.

¿Un mal paso?

Posiblemente.

¿Una mala decisión?

Obviamente, pero a lo hecho pecho.

No seremos nosotros quienes demos la solución.

Entendemos que la tontería de Iljo Keisse es eso, una tontería, pero ponerse gallito frente al organizador, no es la solución.

Hay mil maneras de apagar este fuego, mucho antes que quien te pone la pasta encima de la mesa, pida explicaciones.

Porque Viviani, Alaphilippe y cia pueden ganar todo lo que quieras, que si uno de los tuyos da un mal paso… como si casillero sigue a cero.

¿Conocéis “The Longest Lap”?

El año pasado os hablamos de esta curiosa modalidad de pista que combina las esencias mismas de las mangas de velocidad, obligando a los corredores a un «sur place y el final explosivo de un scratch. Estos días hemos podido ver en Eurosport las Revolution Series de Manchester y bajo el nombre de “The Longest Lap” 22 ciclistas se pusieron a hacer equilibrios por detrás de la línea de meta, hasta que la sirena sonó y los que mantuvieron el equilibrio lanzaron el sprint.

Entre los contendientes estuvo Bradley Wiggins que fue el séptimo en desistir, más dos conocidos ciclistas de carretera como Elia Viviani, que lleva una campaña de velódromos prolífica en podios, y el elegantísimo Iljo Keisse, el ganador de la última etapa del Giro cuyo rodar es uno de los placeres para la vista…

Como dijimos entonces: ¿Quién dijo que un velódromo es aburrido?.

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En Nacex viajas con tu bici pero no cargas con ella

El «enano» del que todos hablan ya gana

Hay muchos apuntes que subyacen en esta Vuelta más allá de los favoritos, del recorrido y de la carrera en sí, cuya sola comparación con las otras dos grandes excede lo razonable. Hablamos por ejemplo de la lección de rodar suave y sencillo de Iljo Keisse, el ciclista belga que ganó la última etapa del Giro de Italia y que camino de Alcalá de Guadaira fue escapado.

Keisse es el típico producto que en España tendría poca o nula salida, sin embargo representa la esencia de este deporte, pues aúna la tradición de la pista como escuela y semillero con la elegancia personificada sobre la máquina. Una elegancia que pervive a modas, se viste sencilla y no necesita de experimentos.

Otro apunte nos lleva al Orica, un equipo que es todo lo contrario a nuestra concepción del ciclismo: apuesta duradera, abierta y por el talento. Sí, así es. Orica tuvo un Tour cruzado, como tuvo otros en los que lo bordó, sin embargo en esta Vuelta están haciendo un arranque equiparable al del Giro 2014 sólo que con dos auténticos querubines: Esteban Chaves y Caleb Ewan.

El primero fue el mejor en el primer envite serio de la carrera, con los gallos entrando al trapo y despojándose de los malos momentos que su joven cuerpo ya ha recibido. El segundo es un corredor que puede marcar época y del que, lamentablemente, casi nunca hemos hablado en este mal anillado cuaderno.

La victoria de Ewan, en la que decían complicadísima recta en subida de Alcalá, ha sido de ratón  total, comiéndole la tostada a un ciclista como John Degenkolb, quien no hace muchos años estuvo royendo como un campeón en esta Vuelta que le descubrió cuando necesitaba ganar algo grande.

Este es mi mejor triunfo de largo” dijo Ewan a Juan Carlos García nada más ganar su primera etapa en una grande. Ewan tenía un excelente palmarés en carreras menores. En Polonia buscó el éxito, pero Marcel Kittel, un corredor que hace tres veces él, le dejó sin suerte en Varsovia. Incluso en la segunda etapa se fue al suelo montando una excepcional caída en la puerta de meta.

Ewan ganó a un coco en este terreno, y lo hizo muy bien, además como sabe su equipo, dejando la responsabilidad a otros. Posiblemente dos de los cuádriceps más generosos del circuito, a excepción de Greipel, se toparon en la Vuelta y ganó el nuevo, el inexperto cuyo rostro habla de la nula tradición ciclista de sus raíces, hasta Corea cabe ir a buscarlas. Carencia de tradición que suple con ganas, juventud y calidad. Esto no ha sido más que el comienzo.

Los seis días y la “belle époque” del ciclismo

Estos días hemos disfrutado del Mundial de pista en el velódromo de Cali con uno de los grandes nombres de este circo recién retirado: Franco Marvulli. El extrovertido suizo era el rey de los seis días, en ellos contrataba, manejaba y encandilaba al respetable. Marvulli era la punta del iceberg de este coto pistard que lamentablemente no se trae las figuras de la carretera como un día lo hizo.

Escuchar a Federico Martín Bahamontes, el escalador de escaladores, hablando de sus americanas con Miquel Poblet es simplemente una delicia. Oírle comentar esas interminables carreras de velódromo en las que Rik Van Steenbergen era el terror, donde los fondistas tenían que confundirse con la velocidad de sus parejas suena a ciencia ficción en nuestros días. Hasta el ciclista más antagonista a un velódromo, Jesús Loroño, fue habitual de los seis días. ¿Se podría contar con la presencia de Froome, Contador y Purito en unos seis días? Eso es “ciclismo ficción”.

Pero hubo un tiempo en que eso no fue así. Hubo un tiempo en que disfrutamos de Laurent Fignon, Eddy Merckx, Francesco Moser y Rik Van Looy dando vueltas como locos a una elipse peraltada, impulsados por el público que lo veneró en julio, durante el Tour, que les chilló en las clásicas y que ahora les veía a tocar en la pista.

Ahora las estrellas de este tinglado son ciclistas con cierto nombre en la carretera como Teo Bos, Michael Morkov, Iljo Keisse y Niki Terpstra, quien ganó los seis días de Gante antes de hacerlo en  el Tour de Qatar y opositar a ser uno de los nombres de la recién inaugurada primavera, no en vano fue uno de los inquilinos del ultimo podio de Roubaix. Pero no nos engañemos, a pesar de la calidad de los citados, un poco más de caché sería deseable, pues ello le daría la proyección que este maravilloso evento merece.

Los mejores años de los seis días fue la “belle époque” del ciclismo. Hoy la cosa es mucho más de andar por casa. Bajo los auspicios de Patrick Sercu, una leyenda con 88 victorias en este tipo de pruebas, los grandes nombres no se ofrecen ni por un buen puñado de pasta. Por ejemplo Sercu admite que quiere a Mark Cavendish, no olvidemos su condición de campeón mundial de americana, pero Patrick Lefevere no le permite prodigarse.

Quizá convenga un cambio de chip y potenciar estos bolos de ciclismo bajo techo, cuidar estas cápsulas que mantienen vivo este deporte entre escarcha y heladas, al margen de poner las estrellas a rodar muy cerca de sus fans. Y es que por mucho que nos neguemos, vamos hacia un ciclismo global, e interrelacionado, donde tenemos tanto ganadores del Tour que vinieron del BTT, como Cadel Evans, como buenos pilotos de BMX que triunfan en carretera: Peter Sagan.

Por cierto que los próximos seis días tendrán una pareja española vestida de arco iris.

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Inscripciones para la “Roubaix castellana”

El GP Canal de Castilla es un proyecto ciclista que pretende importar el modelo europeo de “clásica”.

Las inscripciones para la segunda edición de la prueba, que verá la luz el fin de semana del 19 y 20 de julio en Medina de Rioseco (Valladolid), comienzan el sábado 1 de marzo.

El Club Deportivo Sirgas Románicas nos propone tres grandes pruebas:

  • El sábado se celebra el II GP Canal de Castilla, un recorrido de fondo de 163 Km. donde se incluyen 51 km de pistas de tierra divididos en 10 tramos especiales, los tres más largos por las sirgas (caminos paralelos) del histórico Canal de Castilla. El paso por varias pequeñas cotas, pueblos escénicos con adoquines de nueva factura y la multitud de cruces contribuyen a hacer merecedor al trazado la denominación de “Roubaix castellana” que varios medios ya le han atribuido.
  • El domingo tendrá lugar el II Retro GP Canal de Castilla una marcha reservada a bicicletas de carretera anteriores a 1987 y ciclistas que vistan maillots “vintage”. Serán de 66 Km. de longitud que coinciden en gran parte con el comienzo y final de la prueba larga.
  • Para completar un fin de semana enteramente dedicado a la bicicleta, paralelamente se celebrará el III Encuentro de Bicis Clásicas GP Canal de Castilla (inscripciones a partir del 1 de junio).

La exposición de bicicletas antiguas “Pasión por lo clásico”, centrada en bicicletas del S. XIX y de la marca Opel, un mercadillo ciclista en zona de meta y actividades paralelas para participantes y acompañantes (menús especiales, descuentos en visitas turísticas, “GPCC solidario”…) completan una variada oferta que convertirán a Medina de Rioseco y al Canal de Castilla en un auténtico espectáculo ciclista en el tercer fin de semana de julio.

Más información e inscripciones en www.gpcanaldecastilla.com