¿Pueden las marcas sacar los ciclistas de la carretera?

Ciclistas gravel JoanSeguidor

Potenciar modalidades como el gravel puede sacar ciclistas de la carretera

Todo surgió en una conversación con una marca de bicicletas, cuyo interlocutor seguro se dará por aludido.

Lo cierto es que la industria de la bicicleta no es la de hace dos o tres décadas.

La importancia que las marcas han adquirido en el ciclismo en general, y en la mente del consumidor, por ende, ha ido en aumento,

En el tiempo, mirando atrás vemos que el gremio de la bicicleta ha sabido orientar, moldear los gustos de ciclistas de medio mundo.

Introdujeron novedades, los calapiés, los manillares de triatleta, y con el tiempo materiales más ligeros, menos rígidos.

Materiales que generan unos debates casi acalorados.

Los frenos de disco son una de las últimas novedades, con no pocas polémicas hasta en competición.

En otros ambientes, las «fatbikes» fueron otro intento, aunque éste sin mucha fortuna.

Comentando, comentando, surgió el gravel y la potencia que está adquiriendo.

Es ahora mismo, me decía mi interlocutor, un nicho, pequeño aún, pero con un potencial enorme.

Es un nicho, sí, como la MTB lo fue en su día, allá por los noventa.

Pero todo surge siendo un nicho hasta que crece y se extiende.

Y el gravel, posiblemente la bicicleta más completa que haya parido la industria, trae consigo otras ventajas.

Ciclistas de carretera que han tenido accidentes, o en el mejor de los casos, sustos que le quitan las ganas de jugarse el bigote sobre el asfalto.

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Algunos de esos ciclistas dejan en el garaje la bicicleta de carretera y se proponen otros retos,

La bicicleta de gravel es para algunos la tercera bicicleta, sacarla más a menudo saca ciclistas de la carretera.

El gravel es un goce, un placer para los sentidos, caminos, rectas y ciertas sendas que se abren como la carretera no proporciona.

Es ciclismo alejado de los coches, del tráfico y los nervios, ciclismo alejado de conductores que miran el móvil, que conducen despistados.

En tiempos donde la convivencia parece una quimera, potenciar el gravel desde la industria, como se potenciaron otras cosas, puede ser un alivio para ciertas vías.

Alguien me definió una vez la bicicleta de gravel como el arma perfecta.

Está dicho todo.

Porque la situación es grave, y no pocos ciclistas, conductores y otros agentes de la vía pública están hartos.

Si la industria del coche empieza a diseñar pensando en la seguridad del ciclista con alarmas y sensores que detectan bicicletas en la ruta…

¿Por qué la industria de la bicicleta no puede pensar en sus principales clientes?

¿Podría existir un lobby de la bicicleta?

Crece paulatinamente el interés sobre la bicicleta en las ciudades. Se arma un colectivo más o menos variopinto que tienen las dos ruedas finas como elemento común bajo su trasero. Gente que va y viene sobre su máquina, algunos con más precaución, otros con menos, ¿quién no ha saltado temerariamente un bordillo o cruzado un semáforo en rojo? Obviamente no está bien hecho, pero pasa, a mí por ejemplo. En ese crecimiento vemos personas que quizá hace medio año ni se lo plantearan pero que ahora van al trabajo en bicicleta.

Cubren un trayecto diario a realizar de dos a cuatro veces, dependiendo comas en casa o no, y al final acaban incorporando la bicicleta a su rutina social, de compras, ocio,… es un colectivo silencioso por donde pasa, no agresivo con el paisaje ni el sonido, que no contamina, que incluso –como bien indica Pedro Bravo en su Biciosos- emplea menos tiempo en llegar a los sitios, pues ir en coche por ciertos cascos urbanos se ha convertido en un infierno. Muchos de esos usuarios son jóvenes estudiantes que viendo, por ejemplo, los problemas que tienen sus padres para aparcar cada vez que han ido al centro de su ciudad no vacilan en prescindir del coche en su vida urbana.

Este colectivo forma parte de los tres millones de personas que dicen coger la bicicleta usualmente en España, y cuando digo usualmente, me refiero a diario. Si a ellos les añadimos los que de forma ocasional se mueven sobre una bicicleta nos vamos por encima de los quince millones. El círculo se hace más amplio si hablamos de la cantidad de gente que sabe manejar una bici, entonces nos iríamos a los 34 millones de personas en Europa. ¿Les parece poco?

Sobre el beneficio económico, cada más vez más evidente e insospechado pues se le están añadiendo servicios sorprendentes, que genera la bicicleta tres datos de tres grandes países donde este elemento está plenamente instalado. Por ejemplo en el Reino Unido 13 millones ruedan asiduidad e implica un impacto de 3500 millones de euros. En Francia ese ratio es de 22 millones de personas y 4500 millones y Estados Unidos el golpe para la economía se estima en 4700 millones. Se estiman 1000 millones de bicicletas en todo el mundo, de ellas 150 en Europa y que la bicicleta, con sus accesorios y tal, supone el 15% de las ventas de material deportivo llegando a los 33.000 millones de euros en total. Brutal.

Todos estos datos no los soñé anoche, ni me inspiraron el desayuno, vienen de la revista Capital, un referente económico que el sólo hecho de que contemple la bicicleta como elemento de estudio implica que el negocio va sobre ruedas, nunca mejor dicho. El artículo lleva por titular “Las cifras del ciclismo, un deporte más grande que el fútbol”. Con todo, y al calor de lo dicho anteriormente, ¿podría existir un lobby fuerte e influyente de la bicicleta?…

Imagen tomada de www.elpuig.es