La bicicleta en el internet de las cosas

Voy a Google pongo “Internet de las cosas Bicicleta” y no veo mucho, es más, veo relativamente poco para lo que debiera ser. Esta semana por motivos profesionales he podido asistir como una empresa de máquinas de café para bares, ha incorporado sus productos a esta red que si nos tenía controlados ahora amenaza con marcar nuestros pasos. Se podrá controlar hasta el agua y la cantidad de café ideales que se tienen que emplear para cada unidad que se saca en la barra. A partir de ahí, lo que querais.

Escuchando las explicaciones, pensé en las posibilidades de la bicicleta y el campo que que se abre es realmente enorme, en todos los aspectos y variantes. Este artículo, admito de antemano, está escrito desde la más absoluta ignorancia sobre el tema, porque no persigue ser empírico ni resumir lo que ya está funcionando, que algo obviamente hay, y sí abrir la imaginación al universo de posibilidades que se destilan de estos dos conceptos: Internet de las cosas y bicicleta.

Tratándose de jueves, ya sabéis que en este día central en la semana nos movemos siempre en las ciudades y el encaje de la bicicleta en las mismas. Hace un tiempo nos hablaban desde Strava de cómo ayudaban a las urbes a mejorar sus infraestructuras según las rutas que la gente que iba en bici al trabajo subía a sistema. Con esa información, nos comentaban los de Strava, ayuntamientos habían hecho mejoras concretas en la red a fin de ayudad a que la gente se animara a seguir yendo a su trabajo en bicicleta.

Imaginad por un momento, miles de bicicletas conectadas dando esa información sin intermediarios, apareciendo en la pantalla de quienes tienen el presupuesto y la capacidad de decidir dónde gastarlo. Sería la bomba.

Pero imaginad también si esas bicicletas un día son como el ADN del ciclista que va por la ciudad. Es decir, que sus rutas queden memorizadas, pero también sus comportamientos a través de geolocalización e incluso que por cálculos X se supiera si se han saltado uno, dos o tres semáforos en su trayecto, si han abordado la acera, si no han sido respetuosos, si han causado un incidente.

O si por el contrario, han sido atropellados por un coche, saber dónde, cuándo e incluso cómo ha sido, emitir una señal de petición de auxilio, tramitar una denuncia al momento, poner sobre la pista del conductor negligente,…

Poder grabar al momento tus impresiones del tráfico, de la congestión del lugar, poder compartirlo, por tus redes sociales o por plataformas más privadas que seguro surgirían a raíz de la evolución del invento. Dar tus impresiones de la bicicleta, un 2.0 simultáneo a tu pedaleo, contando tus sensaciones, recomendado la ruta más adecuada para ese momento, ese día, por ese lugar,… se nos va la olla pensándolo.

Son muchos los estudios que señalan que uno de los factores que más retrae a un ciudadano a adoptar la bici como medio de transporte es la seguridad de la misma, vamos que los amigos de lo ajeno hacen el agosto entre flacas. Con la bicicleta enchufada a la red, se pondrán las cosas más complicadas, como tener la situación de la bici al instante.

Ya os digo, son voces, impresiones desordenadas, como he leído en algún sitio, si un objeto se adapta bien al internet de las cosas ese es la bicicleta… entonces ¿por qué se habla tan poco de ello?