Lo de Ion Izagirre en la Itzulia es un tesoro

Izagirre Ituzlia JoanSeguidor

Ganar una vuelta como Izagirre la Itzulia será cada vez más complicado

Han pasado unos días de la victoria final de Ion Izagirre en la Itzulia y no paro de darle vueltas a una cosa.

Y no es otra que este tipo de triunfos, a este nivel, de este calado, creo que van a ser cada vez menos y más espaciados.

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El amigo Javier Ares anda encendido en cada retransmisión por la posibilidad de que gane un español en el World Tour.

A veces, le puede tanto el deseo que menta a Valverde cuando ni siquiera está en concurso.

Menos mal que está Alberto Contador para bajarle al suelo.

Sin embargo no repara, el insigne periodista, que esto ya no son los ochenta, que los triunfos españoles en el World Tour van a llegar a cuenta gotas.

Y no lo digo porque la calidad de lo que hay sea mala, que no lo es Ion Izagirre es la muestra de lo que decimos, otra cosa es la cantidad: no hay muchos ahí arriba, algunos son gregarios de lujo, capos no hay tantos.

Por otro lado el cerco se ha estrechado, hay lo mismo, para menos y el pelotón se ha ensanchando en cuanto a nacionalidades.

Es decir, más países para el mismo pastel y algunos de ellos emergentes en triunfos y potencial: Eslovenia, por ejemplo.

Está bien soñar con la victoria de «uno de los nuestros» pero tener aplomo y ver qué opciones reales hay.

El World Tour es un coto en el que sacar la cabeza no en nada sencillo

El mero hecho de tener sólo a Movistar como fijo, ahí, cierra muchas opciones, y las posibilidades de brillo del Burgos, Euskadi o Caja Rural no son muchas, más allá de cazar la escapada y conseguir minutos de televisión.

Lo que le sucede al ciclismo español no es un caso aislado.

Mirad cuánto hacía que un italiano no gana un Tour de Flandes, carrera que tuvieron durante unos años con Ballan, Bugno y Bartoli, no hace tanto.

Alberto Bettiol recuperó el cetro de «il Belgio» para los suyos tanto tiempo después.

DT-Swiss Junio-Agosto

El domingo cuando Philippe Gilbert ganaba en la París-Roubaix ponía fin a una sequía de clásicas para los belgas que ha durado casi toda la primavera.

Un checo como Stybar ha ganado dos grandes clásicas que no han conseguido domar ninguna de las estrellas flamencas.

Así están las cosas.

El ciclismo colombiano recoge los éxitos de su esplendorosa hornada, que no contenta con el fecundo presente, suma nuevo talento como Bernal o Daniel Martínez.

La Cerdanya es un paraíso de ciclismo por los Pirineos

Volviendo con el ciclismo español no hay más triunfos que tres: las etapas de Ion en Niza y Valverde en Emiratos junto a la Itzulia del guipuzcoano.

Una cosa son las ganas de verles triunfar y otra la complicada realidad que les toca sortear, una realidad de la que los jóvenes prodigios también quieren participar y de paso complicarlo todo, un poco más.

No son buenos tiempos para ver victorias como las de Ion Izagirre en la vuelta de casa.

No son buenos tiempos para lo local en este ciclismo global, que abre ventanas y mete más y más actores en un coto ya de por sí complicado de escalar.

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Las imágenes de Peio, de Gorospe, de Aitos Osa e incluso las de Iban Mayo quedan amarillas y los cantos abiertos por el paso del tiempo, en un cajón.

Ahora le sumamos la alegría de Ion Izagirre para saborear un txakolí que cabrá poner a enfriar para contadas ocasiones.

Es el peaje de un ciclismo conformado por auténticos millonarios de medio mundo.

Imagen FB de EHItzulia

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¿Qué hacemos con el #cuestacabrismo?

Cuestacabrismo Itzulia Joanseguidor

Cuestas de cabras o #Cuestacabrismo: ¿Son tan necesarias?

En España se han ascendido en competición 41 altos o puertos de montañas, cuestas o rampas por encima del 20%, muy por encima de Italia con 21 y sobre todo Francia con tan sólo 6.

Andaba yo el lunes pasado viendo la contrarreloj inicial de Zumárraga en la Itzulia, una crono de unos 11 kilómetros que incluía el ascenso al terrible muro de La Antigua, todo un espectáculo.

Las cunetas de aquellos 2,2 kilómetros durísimos, nada menos que al 9,5% de pendiente, si bien el último, entero, al 15% con rampas de hasta el 21-22%, estaban abarrotadas de público, sobre todo en su inclinación más dura, allí donde el sufrimiento se convierte en un calvario.

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Hace unos años, ya pudimos comprobar la exigencia de esta pared en la Itzulia de la temporada 2015, cuando una gran parte del pelotón, imaginamos que sorprendidos por semejante cuesta, no tuvo más remedio que echar pie a tierra.

Cuestacabrismo Schachmann JoanSeguidor

Este año los pro repetían, aunque de manera individual, que es muy diferente a tener que afrontarla en un grupo numeroso, claro está, con la dificultad añadida al altísimo porcentaje de tener que sortear aficionados y ciclistas que se van clavando en el intento.

Además, se suponía que esta vez los corredores, o al menos los mecánicos de equipo, iban con la lección bien aprendida, y saldrían con los desarrollos acordes para acometer semejante bicharraco pavimentado.

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De esta forma pude ver cómo los profesionales se comportaron como lo que son: auténticos profesionales, unos campeones que muy pocas veces se quejan de las putadas que les hacen obligándolos a subir este tipo de rampas inhumanas.

A pesar de esto, no fueron pocos los que superaron esta tremenda cota a golpe de riñón, dando chepazos, pegando algún que otro bandazo, retorciéndose de manera literal, y casi clavándose en el asfalto.

 

En mi opinión, no hay nada más ridículo que ver a algunos corredores con la cabra subiendo por aquí, con lo que ello limita, porque la bici, de esta forma, no se puede bailar bien y, por supuesto, la postura es de lo más incómoda.

Incluso algún ciclista, como George Bennett del Jumbo Visma, tuvo que echar pie a tierra, dejando una imagen bastante surrealista del ciclismo y en lo que lo hemos convertido, porque… ¿qué estamos buscando con esto?

#Cuestacabrismo: ¿Acaso este sufrimiento al que exponemos a nuestros ciclistas no es lo más parecido a un circo romano?

Vamos, digo yo.

Porque es lo que hacemos, echamos a nuestros corredores a esos leones de cemento y de hormigón que se levantan rampantes a la espera de devorar al avezado ciclista que se atreva a desafiarles.

¿No es así?

 

Lo curioso del caso es que, al leer los comentarios de cómo se había vivido la jornada, al día siguiente, muchos echaban la culpa a los mecánicos por no haber acertado, o por no haber sabido, dar con el desarrollo adecuado para afrontar el repechón de La Antigua.

O sea, que la culpa toda es para el mecánico, que es un incompetente.

Igual que si el remero no rema es por culpa del remo.

Eso sí, en lo que casi todo el mundo estaba de acuerdo es que una CRI inicial con esa escalada a La Antigua no tenía ningún sentido.

 

Pero yo ahora quiero ir un poco más allá.

¿No será que igual los integrantes del equipo no estaban un poco engañados con la dureza real de estas rampas?

Vamos, que ni 21 ni 22%, que en ese tramo final el porcentaje tiene que ser, por fuerza, mucho más duro.

Por este motivo, me he puesto a indagar por la red de redes, porque yo además había leído, o había visto, y no me lo podía haber inventado, que lo más duro de La Antigua alcanzaba hasta un 30%.

Sí, como lo leéis.

Y en según qué sitios le dan hasta algo más.

 

Vamos a por los datos.

«Chafardeando» por Twitter, he encontrado, por ejemplo, que la página oficial del mismísimo Deceuninck-QuickSetp habla que “la contrarreloj de la Itzulia vio a los corredores asumir la corta pero brutal escalada de La Antigua, que presentaba una pendiente máxima del 30%”:

Como rareza, también he visto que el TL de una página… ¡finlandesa! como https://ammattipyoraily.wordpress.com/ que tiene casi 21 mil seguidores y es especialista en puertos de montaña, comentaba en su previa de la etapa que casi habrían tenido que elegir mejor una TT para subir a La Antigua y que “será interesante ver cuántos corredores tienen que poner sus pies en el suelo porque sus últimos 50 metros son del casi 30%”.

Si bien, especificaba que este dato no era oficial:

 

Aún no contento ni conforme con todos estos datos, he continuado indagando y buscando altimetrías de esta salvaje subida.

No dejes de experimentar sensaciones reales sobre una bicicleta eléctrica en cualquier subida que te propongas 

En muchas de ellas queda especificado que el máximo oficial era el ya sabido: ese 21-22%, aunque en algunos sitios ya he visto que alguna marca un 23% y hasta incluso un 25%, con comentarios de este tipo:

 

Pero lo que ha sido «el no da más», es encontrar esta altimetría del amigo Asier, un guipúzcoano que conoce muy bien esta tierra y que suele publicar sus gráficas en páginas de prestigio como  Altimetrías de Puertos de Montaña (APM).

En ella, como podéis observar, le da una máxima de hasta un… ¡33%!

Hasta esta altimetría he llegado, navegando por Internet y pasando de enlace a enlace, a través de la reconocida página de la Plataforma Recorridos Ciclistas (PRC) en la que efectúa un exhaustivo y detallado estudio sobre las rampas máximas superadas en competición.

Leed la entrada porque es imperdible.

En ella, estos amigos, explican que “han hecho una lista con los porcentajes máximos que se han superado en carreras profesionales, y para ello hemos puesto como límite que superen el 20%”.

Visto el impresionante catálogo, podréis ver que en este gran inventario no faltan puertos, muros, cuestas, rampas, paredes, etc., bien conocidos por todos nosotros.

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También, claro está, nuestra querida amiga de La Antigua, si bien, los comentarios a este porcentaje es puesto en duda por los propios responsables que creen que “ese pico final del 33% es un poco exagerado” a lo que alguno ha contestado que “puede que sea exagerado, pero viendo la cuesta, un 23%  parece poco para esa rampa justo antes de coronar”.

Sin embargo, lo que más me ha gustado de todo ha sido el alegato final que PRC ha hecho sobre este repertorio de puertos:

«La distribución por países está clara: dominan España e Italia, con 41 y 21 respectivamente; seguidos por Bélgica, con 8; mientras que en Francia se han subido 6; en Reino Unido 4: Estados Unidos y Austria 2; y con uno quedan Alemania, Irlanda, Holanda, Austria, Polonia, México y Malasia».

Curioso y para reflexionar ¿verdad?

En Francia sólo se han superado en competición seis puertos con ese porcentaje (o más), mientras que en España han sido nada menos que… ¡41!

Equidistante queda Italia, con 21, ni tan pocas rampas como en Francia ni tantas como en España.

La pregunta sería… ¿no será que en este país se está abusando demasiado de las cuestas de cabras?

Imágenes: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

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Itzulia, el punto de inflexión para Emanuel Buchmann

Emanuel Buchmann Itzulia JoanSeguidor

Entre los outsiders a Ardenas y Tour habrá que pensar en Emanuel Buchmann

«Es increíble ganar la etapa reina y el premio del maillot amarillo. Espero poder defenderlo mañana, soy optimista, tengo un gran equipo detrás«

Eso dijo Emanuel Buchmann el viernes cuando cruzó solo la cima de Arrate.

Era la etapa reina.

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Veinticuatro horas después, al lado del ayuntamiento que proclamó la república antes que nadie, la escena era muy diferente…

«Quisimos defender el maillot amarillo pero no pudo ser. Tuvimos que deja ir un grupo y Astana nunca dejó de atacar. Fuglsang iba fortísimo y no pude salir a por él. Con Max (Schachmann) y Patrick (Konrad) pudimos parar la ventaja en 1´40´´, suficiente para mantener el podio pero no para el amarillo«

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La vida en veinticuatro horas, y Emanuel Buchmann ha saboreado todos los colores

La Itzulia más alemana de la historia no acabó en manos de un alemán que tuvo sobresaltos hasta en el último momento con esa curva mal señalada en la meta de Eibar.

Por cierto que esa decisión, no gustó nada a Fuglsang

https://twitter.com/wcsbike/status/1117354410684944384

Para Emanuel Buchmann sin embargo el sabor de boca de peder una carrera tan importante en la jornada final no puede ser malo.

Lleva unos años ahí, en el umbral de los grandes nombres, sin entrar entre ellos.

Ahora come de su mesa.

La exhibición de Bora con Buchmann en punta en la jornada de Arrate es, lo dijimos entonces, un manual de manejar y dominar una competición.

Es competir, eso es, con lo que tienes, sabiendo sacar y poner el pie del acelerador, con un corredor como Schachmann entrando y saliendo del grupo importante y situando a Buchmann delante, con margen y haciendo estragos entre los favoritos.

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El pulso de Buchmann con Yates, Izagirre, Martin, Pogacar y compañía ha sido doble y en dos direcciones.

Él solo se bastó para poner al límite la carrera en Arrate, saltando sigiloso y siendo letal hasta el final.

Y él solo, tiro durante kilómetros para salvar el podio.

Que la organización quitara a Fuglsang del cajón por Buchmann, por el error en la señalización, es de ley y justicia deportiva, lo decimos por el alemán y ello no esconde el garrafal fallo.

Que el alemán haya sido privado de la foto es algo que, por desgracia, ya hemos visto, pero en su casillero de la Itzulia figura como tercero a todas luces, y ganador de la etapa de Arrate, el terreno abonado a grandes nombres.

Mucho me temo que esta Itzulia es el antes y después de este corredor alemán que, com dijimos antes, come en la mesa de los grandes.

Brillar en este World Tour es muy complicado, y su nivel en Arrate es para enmarcar.

Se jugó toda una Vuelta al País Vasco en un díptico infernal, tomando la cabeza con guante de seda.

¿Ya has probado suerte sobre una bicicleta eléctrica?

Ha saboreado todos los estadios del ciclismo en 48 horas.

Una vivencia que seguro le va a dar rédito en el futuro.

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Y en un futuro inmediato, inminente porque en las Ardenas que verán el debut de Peter Sagan, Buchmann puede ser la baza que, como cuando Schachmann flaqueó, tome la cabeza.

Y es más, en este Bora sin capos claros para las grandes vueltas, quizá este nombre tenga que empezar a sonar.

Tiene 26 años, un top 15 en el Tour y mimbres para seguir mejorando.

Esta Itzulia es su punto de inflexión.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

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Esta Itzulia es el premio de Ion Izagirre

Astana Ion Izagirre JoanSeguidor

Ver el apellido Izagirre en el palmarés de la Itzulia es un acto de justicia

La Itzulia, la Vuelta al País Vasco, ha sido una moneda al aire que ha acabado de canto para Ion Izagirre.

El ciclismo, que en Euskadi, sabe a tema de estado, a motivo casi religioso, a veces es justo con quienes lo trabajan, en silencio, con capacidad de artesano, y amor por lo que hacen.

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Que la Itzulia caiga en las manos de Ion Izagirre es, no lo vamos a esconder, una alegría tremenda, y un asunto de justicia.

Ion Izagirre ha hecho su camino, como su hermano, a su lado casi siempre, cincelando su suerte de forma silenciosa y sacando la cabeza cada vez que la vida le ha dado una oportunidad.

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Fiesta en casa de los Izagirre

Recuerdo cuando Purito me contaba cómo se vivió en casa su Setmana Catalana o su Volta a Catalunya.

Ganar la carrera de casa en familias de ADN ciclista es un plus.

Nada se le puede comparar.

Esta Itzulia es el premio a un corredor valiente, que salió de la comodidad del Movistar para labrar y encontrar su camino en un contexto que no le fue sencillo desde que aquella tarde se dejara una parte de salud en una curva de Dusseldorf.

Por que allí, en esa caída, Ion Izagirre también sufrió daños importantes y no le fue sencillo recuperar el paso.

 

En Astana, de celeste, Ion Izagirre tiene los galones que nunca ha disfrutado.

Conocidas sus limitaciones en las grandes vueltas, donde granjea alguna actuación importante pero no los triunfos de las pequeñas, centrarse en las de una semana no es mala cosa.

 

Ganó silencioso la Volta a Valencia, remando y remando, sin hacerse con etapas, ganó a lo grande la jornada de Niza y en una muy similar a ésta, sentenció la Vuelta al País Vasco.

Una sentencia que es un punto y aparte, porque no ha sido sencillo, nada sencillo, como casi todo en la vida de Ion Izagirre.

Una victoria que ha pasado por todos los puntos cardinales en una carrera en la que salvar las caídas decisivas ha sido casi tan trascendente como el estado de forma.

 

La suerte de evitar los accidentes fue clave y pudo haberlo sido  la jornada de Arrate, el día que Bora dio una lección de estrategia y físico de esas que intimidan y marcan.

La excelencia llevada a la carretera, movimientos finos y capaces, como el de Emanuel Buchmann, a quien más de uno vimos con el maillot amarillo bajo los soportales del Ayuntamiento de Eibar.

Julien Absalon, la llama sigue muy viva

Al final ni victoria, ni podio para Buchmann, podio que se fue en ese desvío mal señalado.

Sin embargo, si algo marca este Astana que Vinokourov azuza sin descanso, es que no bajan los brazos.

 

Si camino de Arrate, cada movimiento de Astana era estéril, frente al imperio germánico del Bora, en el tortuoso itinerario hacia el centro de Eibar, los celestes sí que hicieron diana.

Uno de los MVP  de la primavera, Jakob Fuglsang rompió en esa preciosidad que es Azurki y el desastre sobrevino para el Bora.

Se le soldaron Ion, los dos UAE -Pogacar y Martin- y un Adam Yates que cierra una primavera de vueltas excepcional sin la bendición de un merecido triunfo.

El famoso sterrato de esta Itzulia es parte íntima en la geografía personal del inglés.

Le queda el consuelo de la etapa final: consuelo insuficiente para alguien que venía a ganar.

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Ion Izagirre une Itzulia a Valencia y Polonia, siguiendo con ese afán de coleccionista, de corredor de culto, engrandeciendo el apellido de una familia que un día hizo del ciclismo su vida.

Un premio justo, una victoria que nos alegra, que le da Ion el caché que siempre tuvo y en algunos sitios le negaron.

Zorionak txapeldun.

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Itzulia: Schachmann, Alaphilippe y el resto

Max Schachmann JoanSeguidor

El duelo de Schachmann con Alaphilippe es la clave de la Vuelta al País Vasco

Hay una imagen de esta Itzulia que nos suena: los Astana surcando sterratos camino a meta, exhibiendo los motivos de su temporada cargada de resultados.

Una imagen que marca, pero que en la ruta hacia Gorraitz era papel mojado, porque la etapa, como se vio iba por otros cauces.

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Si Astana es la imagen de la victoria en la campaña que vive inmersa en el meollo de la primavera, la contradicción se instala en el Bora.

En el ciclismo de bloques, de equipos potentísimos, de equipos de multimillonarios, cada uno tiene sus conejos en la chistera para el momento más insospechado.

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Y mientras el equipo espera que su líder espiritual y efectivo, Peter Sagan, vuelva por donde solía, aún le queda de Roubaix a Lieja, pasando por Amstel, la segunda línea ha dado un paso al frente.

Ahí están las victorias de Sam Bennett, el excepcional rendimiento de Davide Formolo en la etapa final de la Volta, y el músculo coral que exhiben en la Itzulia con Emmanuel Buchmann y Patrick Konrad, sin olvidar la presencia en clásicas de Lukas Postlberger y la triste baja Peter Kennaugh.

 

Sin embargo la mejor noticia del Bora, viene de la mano de un corredor que hace un año por estas fechas ya estaba dando que hablar.

Si la exhibición de Formolo en BCN, fue para enmarcar, la de Max Schachmann dos días antes, en Sant Cugat, no le fue a la zaga.

El alemán es un corredorazo, de 25 años con la rara capacidad de dejar huella cada vez que toma el mando de una carrera.

Es un rodador portentoso, tipo Bob Jungels, pero con predicamento en las cuestas.

En esta Itzulia ganó una contrarreloj que se le hizo bola a más de uno, las imágenes de George Bennett zarandeándose… 

 

Cuando el año pasado Schachmann fue uno de los talentazos que dejó el Quick Step ya avisamos sobre su potencial.

A la vista de cómo les ha ido a otros cuando han dejado el equipo azul, el alemán mantiene el tono.

 

 

El azar le ha puesto además delante de un corredor que conoce bien y con el que ha colaborado intensamente.

En la llegada de la jornada del sterrato, Julian Alaphilippe ganó porque ahora mismo no hay otro como en él en este tipo de llegadas.

Julian-Alaphilippe JoanSeguidor
Gonzalo Moreno Arroyo- Getty Images

El francés y el alemán fueron caballo ganador en la pasada Flecha Valona, donde la escapada de Max Schachmann hasta la panza del muro de Huy creo que fue la clave para que Valverde y Movistar fueran a contrapié durante gran parte del día.

 

Luego remató Alaphilippe, de forma magistral.

Pero ojo que ahora le llega al francés el momento de la defensa de dorsal uno y verá que en ciclismo no es tan sencillo mantenerse como llegar.

¿Buscas un portabicicletas de techo?

Sea como fuera la Itzulia creo que está entre estos dos corredores.

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Ha pasado la crono, el peor trajo de Alaphilippe y ha salido vivo, otra cosa es que haga uso de esa regularidad que le suponemos, pero que rara vez hemos visto.

Aunque en este Deckeuninck coral funciona la rotación del liderazgo, Enric Mas podría ser la baza que los azules guardan para tirar abajo la fortaleza del Bora que sigue buscando la forma de Peter Sagan.

¿El resto?

Lo vemos complicado más allá de los Astana que no habrá venido para exhibiciones estériles y si nos apuráis el margen de la sorpresa que pueden dar Daniel Martínez y Daniel Martin porque Geraint sigue lejos de su mejor momento, el recorrido parece duro para Kwiato y Adam Yates tendría que apelar a la épica para salir del bucle de segundas plazas.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

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Mikel Landa también existe

Movistar Tour JoanSeugidor

Ajeno al mundanal ruido Mikel Landa construye su forma para el Giro de Italia

Desde 2015, cuando aquel corredor celeste aguantaba, y ganaba, entre los mejores del Giro de Italia, todos esperamos algo más de Mikel Landa.

¿El qué?

Pues depende, porque haciendo un ejercicio de objetividad, ganar un Tour, quizá sea excesivo, incluso una grande, aunque quizá no ser decisivo, pisar podios, estar donde se le supone.

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Mikel Landa hace limpio en la Itzulia,

empieza su cuenta atrás para la carrera que vemos mejor para sus posibilidades: el Giro.

Tras su caída y recuperación hace unos días volvió en la Coppi Bartali y con victoria.

Como aquella vez que reaparición en Itzulia, tras estar out en el Sky, y a las primeras de cambio: victoria.

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En esta Itzulia, Mikel Landa está a poco menos de un minuto de mejores, quienes por cierto, Schachman y Alaphilippe, van como tiros.

Es complicado pensar que gane, por forma, por recorrido y por desarrollo de carrera.

Sin embargo, en cómo siga afinando las piernas reside el éxito oculto de la prueba.

 

Paris-Roubaix, la carrera por excelencia del comienzo de temporada del ciclismo internacional. Lugar donde se encuentran los grandes ciclistas para luchar por una etapa que siempre promete épica y nobleza ciclista. En nuestra web, hemos preparado para la ocasión un especial donde hablamos de la carrera más famosa de páve y adoquinado. te dejamos el enlace para que podáis saber un poco más de esta «marcha» que empieza en París y acaba en el famoso velódromo de Roubaix. La París-Roubaix

 

Y es que Mikel Landa está ahí, en edad de merecer.

La nueva Berria eléctrica te regala sensaciones muy reales

Más allá de la carrera de su casa, le contemplan casi treinta primaveras y las estadísticas hablan de plenitud física.

En el Giro, que habrá tiempo de hablar de él, concluyen no pocas estrellas y a Mikel Landa le dejan en esa segunda línea que siempre le ha resultado.

 

Porque las mejores actuaciones de Landa le han llegado a contrapié o cuando el foco no ha estado en él.

El año pasado en Movistar nada le resultó, por caídas, y porque creemos que, en igualdad de condiciones había unos cuantos más fuertes.

 

Pero si miramos más atrás recordaremos la segunda campaña en el Team Sky, año 2017, cuando, eliminado del Giro, estuvo delante para ganar etapa y llevarse el maillot azul.

Lo mismo que pasaría semanas después en el Tour, cuarto, a un soplido de Romain Bardet, tras un trabajito fino para Chris Froome.

 

Son asideros para pensar que Mikel Landa puede volver a brillar al nivel que se le prevé desde hace tiempo.

Y en todos ellos, llegaba tranquilo, sin ruido, lejos de los focos.

Incluso evoluciona sin declaraciones que llamen la atención, cosa que en su caso no es sencillo.

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En esta campaña, ha estado ausente por la caída en Mallorca y posterior lesión.

Ha trabajado en la sombra, mientras Valverde y Nairo han tenido el peso de un equipo, el Movistar, que no va sobrado de triunfos.

SQR – GORE

 

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No creemos, repetimos, que Mikel Landa gane la Itzulia, pero es momento de verle entre gente muy en forma.

No le quedará tanto para el Giro, las Árdenas, donde estará al servicio de Valverde y poco más.

Si estar ajeno al ruido, beneficia a Landa, lo veremos muy pronto.

La Itzulia nació con unos hermanos maleducados

El nacimiento de la Itzulia fue gracias a un periódico que sería el revulsivo del ciclismo español

Siempre me ha gustado más su nombre en euskera para mencionar a la Vuelta al País Vasco: la Itzulia.

Su sonoridad, la belleza de su pronunciación, nos evoca a una carrera mítica y épica, dura y muy exigente, dulce y excitante y, sobre todo, histórica, entrando con modestia, despacio y en silencio, sin ni siquiera imaginarse la importancia que tendría con el paso del tiempo.

Para ver el nacimiento de esta nueva carrera nos hemos de trasladar en el tiempo hasta el año 1924.

Estamos en Bilbao, una ciudad que ya cuenta con 130 mil habitantes, ya que la población ha experimentado un gran crecimiento demográfico gracias a su desarrollo económico e industrial.

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También es época de movimientos sociales, obreros, republicanismo y de nacionalismo vasco, el que se respira en el ambiente de “chiquiteo” que reina en sus calles jalonadas de numerosas tascas.

Los bilbaínos disfrutan de ocho diarios de información general, pero el 31 de marzo de aquel mismo año nace el primero especializado en deportes que se publica ya no sólo en el País Vasco sino en toda España: sale a la luz el periódico Excelsior.

Su director, Jacinto Miquelarena enseguida se rodea de jóvenes y excelentes periodistas que le dan nuevos bríos a la información deportiva.

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Su tirada inicial fue de 20 mil ejemplares, pero siguiendo los pasos de l’Auto y La Gazzetta dello Sport, organizadores de Tour y Giro respectivamente, deciden crear una carrera ciclista por etapas para potenciar las ventas del periódico.

Con la organización de aquella primera Vuelta al País Vasco su tirada ya ascendió a 60 mil ejemplares.

Guadarrama, 18 de mayos, dos rutas… 

De esta manera, la Itzulia, da sus primeras pedaladas el 7 de agosto de 1924 con la presencia de 38 ciclistas en primera línea de combate.

 

El recorrido consta de tres etapas para un total de 623 kilómetros y con una participación de lujo, gracias en gran parte a la feliz idea que tiene la organización de solicitar ayuda a Desgrange, el patrón del Tour, que hace gestiones para que los mejores corredores del panorama internacional se den cita en la línea de salida, entre ellos muchos ciclistas franceses que corren en la casa Automoto.

Pero no todos ellos lo hacen de buena gana.

Los hermanos Pélissier, de fuerte y exigente carácter, se presentan en Bilbao con disgusto por tener que venir forzados a correr una prueba en la que no les apetecía para nada participar.

De este modo, están a punto de liarla parda durante el acto de presentación.

 

Lo sucedido nos lo explica La Gaceta del Norte:

“uno de estos famosos corredores dijo que sentía verdadero desprecio por esta prueba, a la que venían obligados por la casa Automoto, pues de no ser así no hubieran venido a correr a España. Estas manifestaciones causaron en los presentes la impresión poco grata que es de suponer. Pero este gesto despreciativo fue coronado por Francis Pélissier al recibir el dorsal que le correspondía, llevándoselo a la nariz, como para sonarse en el mismo. Gracias a la prudencia extremada de los socios del Club Deportivo que escucharon aquellas palabras y presenciaron la fea acción de Pélissier, no se produjo ningún incidente”

Por suerte para ellos, el comportamiento tan poco elegante que muestran desmontados de sus bicicletas queda eclipsado por el excelente nivel que brindan en carrera, con toda una exhibición ya desde la primera etapa, cuando precisamente Francis Pélissier entra en la meta de Pamplona con un cuarto de hora de ventaja sobre el pelotón que llevaba enfilado su hermano Henri.

Al día siguiente, camino de San Sebastián, se invierten los papeles y Henri se lleva la victoria en la segunda etapa.

Los dos hermanos se estaban repartiendo todo el botín de la Itzulia.

Después de la jornada de descanso, se disputa la tercera etapa entre San Sebastián y Bilbao, aunque esta vez la victoria se les escapa a los hermanos en detrimento de otro francés: Simon Tequi.

 

La general queda copada en sus seis primeras posiciones por otros tantos corredores franceses, formando el podio Francis, Henri y Lacquehai.

El catalán Teodoro Monteys fue séptimo y el mejor español.

Los héroes locales, Txomin Gutiérrez y Barruetabaña, lograban unos meritorios 12º y 13º puesto, respectivamente.

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Los hermanos Pèlissier habían ganado aquella primera edición de la Itzulia, pero habían demostrado ser unos señores muy maleducados.

Ya venían precedidos de esta mala fama, de contestatarios natos, y sus exigencias eran la de ser tratados como deportistas de élite y no como ciclistas del montón.

Si bien, todo hay que decirlo, la clase que atesoraban, unido a sus arranques de sinceridad, sus innovaciones en la preparación física y entrenamiento, añadida a una innegable elegancia, dieron otro aire bien distinto a la imagen del ciclismo a principio de los años 20.

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La basura ciclista, la otra subida a Arrate

Arrate JoanSeguidor

Mucha porquería en las cuentas de Arrate tras la Itzulia

No conocía a Odei Gil, no sabía de su canal y de su labor hasta que esta mañana nos puso en copia en un tuit, este tuit sobre lo que vio en Arrate..

La subida a Uratza por Matzaria y posterior viaje hasta la coronilla de Arrate, el pasado sábado hizo vibrar a la afición. generó bonitos titulares. A nosotros nos gustó lo que vimos, y los ciclistas que brillaron esa lluviosa tarde.

Pero Odei habla y refleja la otra subida a Arrate, la subida que se llena de basura en las cunetas de mal llamados aficionados, que dejan todos sus desperdicios en la cuneta y alrededores.

No puede ser que el ciclismo genere vertederos

No lo puedo entender de verdad, y llamarles cerdos es quedarse corto.

A saber, no es de recibo que el ciclismo deje vertederos por donde pasa. Y sabemos de Arrate, pero a imaginar grandes vueltas y clásicas lo que generan.

Si la gran mayoría de personas que suben a una cuneta son más o menos  practicantes sobre una bicicleta, se les supone cierto aprecio por el medio ambiente y la naturaleza.

Si el aficionado a la bicicleta y el ciclismo no es ecológico ¿quién lo será?

Pero ya no es sólo eso, que una montaña de mierda cerque la subida a Arrate, como en su día lamentamos la del Angliru tras la Vuelta a España, es una imagen pésima, horrible, la peor de este deporte.

Ya no es cuestión de ser ecologista, que una cosa no obliga a la otra, es de simple educación y respeto por los demás.

Dejar Arrate lleno de mierda es el mejor argumento para que la oposición del ayuntamiento de Eibar, como cualquier otro, no quieran ni ver una carrera por sus límites.

Es como en las marchas cicloturistas y la cantidad de geles vacíos y envases varios que quedan por la ruta.

Hay zonas que están planteándose muy seriamente acoger marchas, porque a la logística previa se añade la posterior porque la ruta está sembrada de mierda.

Si el aficionado medio del ciclismo se ha considerado «diferente», con ciertas inquietudes más allá del propio deporte, porque lo practica y sabe de la agonía del pro, aquí hay una buena piedra de toque respecto a quienes disfrutan del deporte desde el sofá, encajados e ingiriendo sin parar.

Es más, el que se queda en casa, ensucia, si lo hace, en su hogar, los que se suben a Arrate a animar y dejan el rastro tras de sí ensucian un paraje al que le tengo alta estima.

Si alguien pasa por el lugar el día después, se encontrará un paisaje similar al del día después de partido de Anoeta o San Mamés.

Ni el ciclismo se los merece, ni tampoco el lugar que pisan.

Para dejar montañas de porquería, mejor incluso que no haya muchedumbre dando ambiente.

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