El nuevo paisaje de la nueva Itzulia

Itzulia Primoz Roglic JoanSeguidor

El balance de la Itzulia: ya está aquí la generación del noventa

Mikel Landa, Primoz Roglic, Nairo Quintana, David de la Cruz, Ion Izagirre… son ciclistas que nacieron o en el noventa o alrededores. La Itzulia ha sido su carrera y posiblemente la primera de una larga serie con ellos delante.

El ciclismo como en todo, son generaciones, todos están de paso, todo efímero, ciclo vital siempre.

Y ahora esta generación toma el mando en una Itzulia que sinceramente ha mejorado con mucho las anteriores.

En ocasiones ocurre que cuando alguien alcanza la cuota de dominio de Primoz Roglic podemos pensar que la carrera no ha merecido la pena, que ha sido un falso monólogo, un camino de rosas.

Pero no lo ha sido.

A saber, no creo que Roglic haya tenido peligro real de perder la carrera, la ventaja era amplia y el colchón cómodo.

Pero la obligación que supone una crono tan decisiva como la de Losoda para los escaladores ha mejorado con mucho el espectáculo resultante.

Movistar siempre quiso la  Itzulia

Nada que reprochar a los azules, sinceramente.

En las dos jornadas eibarresas han hecho lo que han tenido que hacer, además a la distancia que su desventaja recomendaba.

Han situado gente por delante, les han hecho trabajar en desgaste del equipo del líder, los han dejado caer para ayudar a los líderes.

Incluso han tenido aislado a Primoz Roglic durante mucho tiempo, como aquella vez que tuvieron a Chris Froome en los Pirineos.

Pero a diferencia de entonces, no llevaron en carroza al líder.

Nairo y Landa, alternándose en los ataques, lejanos, más próximos, en la parte dura de Arrate, nunca desistieron. Si hasta Nairo ha vuelvo a ser ofensivo.

¿El problema?

A la vista estaba, no tienen el punto necesario para romper, no lo suficiente para dejar a Roglic, pero han trabajado juntos, cosa que nos gusta y hasta han parecido coordinados.

La Itzulia marca el nuevo paisaje del Movistar, un paisaje donde la crono debe mejorar, obligatoriamente.

No lo lograron, pero nada que reprocharles.

Itzulia Enric Mas JoanSeguidor
© David Ramos / Getty Images

Quick Step, por doquier

Otra lectura, el Quick Step.

Mientras Julian Alaphilippe tenía su día negro, Enric Mas hacía fortuna.

Al pie del muro de Usartza por Matsaria, por donde los Orbea y BH, estaba casi sentenciado pero aguantó tremendo hasta el final, en una subida bestial, de dos dígitos, y hasta tres si hiciera falta, sin mirar atrás, con todos los grandes atacando por detrás, cercam viéndole.

Estrenarse en Arrate, qué privilegio, qué palmarés más grande le avala en el lugar.

Ojo atención: 25 victorias azules entre once corredores. Vísperas de Roubaix.

En la generación del noventa no entra Enric Mas, y él ya forma parte del paisaje, como en la historia de esta Itzulia.

Una Itzulia que nos descubre en todo su esplendor las aspiraciones de Primoz Roglic.

Desprovisto de su etiqueta de sorpresa, el esloveno va muy en serio y cuenta ya con un palmarés reseñable.

En fin, volviendo al principio, una Itzulia nueva y muy bonita, equilibrada en todo, hasta en el paisaje, articulada por una crono que decantó mucho la balanza pero no hizo desistir a los rivales del monstruo que viene, del monstruo que ya está aquí y que se llama Primoz Roglic.

Imagen tomada de @LottoJumbo_road

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Itzulia: Primoz Roglic y la necesidad de una buena crono

Primoz Roglic Itzulia JoanSeguidor

La Itzulia comprueba que Roglic puede optar a mucho más de lo que imaginaba

Hablaban Alix y Chozas con Pedro Horrillo en Eurosport sobre el recorrido de esta Itzulia, de esta Vuelta al País Vasco.

Y Horrillo, director técnico y persona locuaz a más no poder, explicó la intención de plantear un recorrido con una crono en medio de todo, vertebrando el recorrido y poniendo orden al itinerario.

Lodosa, lugar de renombrada y fecunda huerta, puso el interés sobre la crono de la Itzulia, y ésta recogió el guante, sabiendo además que lo que iba a resultar sería un encefalograma plano a rabiar, un paseo paralelo al Ebro, de ida y vuelta, con un poco menos de veinte kilómetros que daría luz sobre el futuro ganador de la Vuelta al País Vasco.

Mil años acabando contra el crono, y la crono en medio, totalmente llana, como aquellas que se disputaban no hace tanto, pone la Itzulia al borde del abismo para los escaladores.

La estampa de Roglic

Primoz Roglic ha sido uno de los grandes descubrimientos de los tiempos recientes. Verle rodar no es tan estético como Tom Dumoulin, pero es una gozada para los sentidos, atrancado lo justo, moviendo buena tranca, doblado como un papel, un trabajazo bestial de lumbares y cuádriceps.

Tiene la Itzula al alcance. En su geografía participar, este exsaltador de invierno marcará Lodosa, llana como una mala cosa, en letras doradas.

Marcará Lodosa y esta carrera que le está abriendo los ojos sobre posibilidades que quizá no se hubiera planteado.

Es el único que ha aguantado a Julian Alaphiippe, quien por cierto se erige como la principal amenaza.

¿La única?

Pues cabrá verlo, y saber negociar distancias realmente grandes para tratarse de una carrera de seis días.

Los Movistar tienen un problema en el test individual. No es lo mismo una crono en Euskadi que en el Tour, pero las sensaciones que han trasladado Nairo y Landa sobre la cabra no son buenas.

Los dos están en torno a los dos minutos y cabra imaginación para las jornadas eibarresas.

Imaginación que en Movistar no abunda, pero con Landa, todo cabe.

Y no hay mucho más sobre el papel, a no ser que los Mollema, Izagirre, o el prometedor Buchmann se líen la manta a la cabeza, o los Quick Step quieran aprovechar su inercia ganadora jugando a la pinza con Enric Mas desde lejos.

Una buena crono le hace bien a cualquier carrera, pero en esta Itzulia ha causado estragos.

Imagen: www.itzulia.eus

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Portabicicletas de techo o de bola de remolque… 

Julian Alaphilippe, ante su muro

Julian Alaphilippe Itzulia JoanSeguidor

Tanto Julian Alaphilippe como Primoz Roglic quieren explotar en una vuelta por etapas

Julian Alaphilippe es el ciclista que debe emerger en el Quick Step.

En la cadena del éxito azul, cuando los adoquines toquen a su fin, en ese momento siempre de bajón, cuando se da el cierre en el velódromo de Roubaix, Julian Alaphilippe es el siguiente eslabón.

Pero mientras el francés se afina para las Ardenas, el lugar donde sólo Alejandro Valverde ha evitado su éxito, va haciendo camino en la Itzulia, en la Vuelta al País Vasco.

Dos etapas de dos para Julian Alaphlippe

Este Alaphilippe es un ciclista indescifrable, capaz de todo, de lo mejor, de derrumbarse al día siguiente y resurgir al tercero.

Mirad la París-Niza del año pasado, pasó de ganar una cronoescalada a Contador, a derrumbarse en la montaña, un poco como en esta edición que acabó en manos de Marc Soler, más reposado y sobrio que el francés, y a la postre más efectivo.

En Euskadi Julian Alaphilippe ha encadenado dos días buenos, muy de su perfil, muy de su condición.

Y en esa racha, la impagable imagen de ver un maillot amarillo atacar, en el sumum del prestigio personal y ambición ciclista.

Esta Itzulia suena diferente, se distancia del guión original, que parecía inamovible, el de una carrera que caminaba bloqueada por la crono final.

Lodosa, y la carrera de Roglic

Pero esta vez la crono está justo en medio, y es perfecta.

Un perfil llano, como no se encontraría en Guipúzcoa o Vizcaya, en el umbral de La Rioja, en la huerta navarra, para ponerle emoción a la carrera, obligar al sobreesfuerzo a Primoz Roglic, nuestro favorito, al que sólo las bonificaciones de ser dos veces segundo le separan de Alaphilippe.

De cómo salga el francés en la crono, correrá su suerte en la carrera, pero la solidez de Primoz Roglic impresiona, apabulla, tanto como verle subir con esa seguridad.

El esloveno es un ciclista que hace dos años conocían los muy puristas, viene de deportes de inverno y fue pisar aquel Giro que salió de Holanda, poner en apuros a Dumoulin en el prólogo y ganar la crono de Chianti para situarse en la segunda línea del ciclismo mundial.

Un poco como Alaphilippe, pero lo que Roglic y el propio francés se juegan en esta Itzulia es rubricar una vuelta entera, de inicio a fin, encadenando jornadas, una tras otra, delante, más allá de momentos puntuales.

Primoz Roglig es sin duda uno de los ciclistas que mejores sensaciones transmite sobre la bicicleta.

No sé si alguien se sumará a la quiniela de esloveno y francés, pero sin duda no será sencillo. Tras ellos hay mucha incertidumbre y pocas fuerzas de probar algo diferente.

Será un buen momento para ver si el Movistar de Landa, y Nairo, sabe dar la vuelta a la carrera por mucho que ésta no les sonría con facilidad.

Imagen: © Quick-Step Floors Cycling Team – © David Ramos / Getty Images

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Contador mereció más

Os parecerá mentira lo que os voy a decir, pero me hubiera gustado que Alberto Contador ganara la Vuelta al País Vasco. Y os voy a dar varios motivos.

El principal de todos quizá sea por ese apego que le tomamos a los perdedores. Cuando eres claro ganador de una serie de carreras, cuando haces del corral tu feudo, siempre surge quien se alegra que alguna vez te mojen la oreja, sea Contador, sea Merckx o sea Sagan, quien contrariamente a lo previsto, se ganó más simpatías en el Tour que no ganó una etapa que en otros en los que sencillamente amasaba triunfos casi por inercia.

Contador ha acabado las cuatro vueltas que ha competido segundo, una plaza que le sabe como un puñetazo en el estómago de quien siempre corre para ganar y con legítima ambición. Si en tres vueltas, Valverde creo que le ha ganado por la mano, incontestable en Catalunya, meritorio en País Vasco, remontando en la crono final, y justito pero suficiente en Andalucía, no cabe un pero, en la París-Niza tuvo la mala fortuna de cruzarse con un Sergio Henao que en un corte el primer día, de esos que nunca prevés pero si ocurren pesan a plomo, le tomó un tiempo clave en su remontada final, tanto que fueron matices y una bonificación no lograda lo que decidieron su plaza de plata. El día que todo confluyó para que Henao ganara, estaba Contador en medio.

El otro motivo para esta renovada simpatía con el del Trek es esa nueva figura de ciclista accidentado que se ha granjeado. Yo no veo todas las caídas de Contador, ni todos los cortes en los que se involucra, pero es imposible pensar que tanta desgracia llegue por casualidad al igual que sería injusto no reconocer todas las veces que se levanta y vuelve a montarse en su máquina para enmendar lo que la mala suerte, o lo que sea, le lastra tanto.

Que se lo haga mirar porque no es normal y si ya corre con ciclistas que netamente le ganan, y no una vez, sólo le falta darles ventaja con caídas, accidentes y percances varios. Contador no es el de hace años y necesita todo alienado para que pueda aspirar a algo, además de suerte en la carretera, un equipo, y esa es otra. Aunque vendan lo contrario, me consta que el ambiente no acaba de ser el más propicio y piña, lo que se dice piña, pues no se aprecia, más allá del excelente servicio que le hizo Pantano camino de Niza. No obstante esto es otro tema que muchas veces hemos tratado, Contador y los equipos por donde pisa.

Por último me hubiera gustado que el de Trek hubiera ganado la Itzulia para desempatar con José Antonio González Linares, con quien comparte el récord de cuatro victorias, porque el que fuera racial ciclista del Kas me cae especialmente mal con esa colección de columnas cargadas de tópicos que firmaba, no sé si aún lo hace, tanto en el As como en la Ser.

Con todo el primer ciclo de Contador acaba vacío y no puede decirnos que las buenas sensaciones son lo que cuentan, porque sonaría hueco y carente de sentido. Ha dejado lo mejor de sí en la carretera y no ha salido. Ahora, como hace cada vez que se cae, le toca recomponer y seguir pedaleando, dice que hacia el Tour, yo no le veo, pero él persiste, veremos si le acompaña la razón.

Imagen tomada del FB del Team Movistar

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La Itzulia no encuentra dueño

Llevaba días Samuel llamando a la puerta y hoy se le ha abierto. El asturiano, tercer año en BMC, le da la primera victoria al equipo que le sacó del pozo que dejó el Euskaltel en su camino. Hacía casi tres años que no ganaba, recuerdo fue en la Dauphiné con aquella sobreactuada etapa cuando ganó en Fuglsang en un puerto alpino.

Samuel, como Cummings el día anterior, recupera esas victorias que revientan finales inciertos. Si bien País Vasco no es coto de velocistas, por lo complicado del terreno, se agradecen estos saltos a última hora y para los que este asturiano que parece en una segunda juventud no suponen novedad, Samu ya ganó en Badalona hace cuatro años una etapa de la Volta desmontando un sprint casi cantado. Samu rememora los Recio, Gastón y Nidjam que no hace tanto daban color a llegadas masivas.

La cacareada subida a Aia ha desmontado por fin la careta de Mikel Landa, en quien había que tener mucha fe para verle tan fuerte como el martes con tan poca competición en las piernas, sinceramente el alavés tiene calidad a raudales, pero llegar y besar el santo a las primeras de cambio es como feo, poco cortés. Digamosle raro. Si hasta su compañero Intxausti dijo en Eurosport que es increíble lo que anda con tan pocos kilómetros en las piernas.

En Aia Landa dio cuenta hace un año de Wellens, esta vez al belga le mojó la oreja Carlos Verona, que no llegó a buen puerto pero que nos ha causado una sensación fantástica, el ciclista que fue como el grano de mostaza en los peores años del ciclismo español, crece, tiene 23 años y cada año va un poco mejor.

Y ¿qué nos queda? pues una carrera preciosa, con dos etapas a cara de perro donde nadie emerge por encima de los otros. Henao es una baza fiable en un Team Sky que por momentos pareció aburrir a los muertos, con ese treno de Zandio, David López y Kiryienka que tan flaco favor le hace al ciclismo como deporte de lucha entre iguales.

No obstante la misma fortaleza que a Henao se la suponíamos a Landa, y mirad cómo lo ha pasado el de Murguía. Sabemos que mañana en Eibar subirán Arrate por el muro que parte desde Azitain, será bestial y no sé si necesario, pero sea como fuere está en el libro y eso es para todos.

Amets Txurruka y el laberinto del Euskaltel

Menuda Vuelta al País Vasco le está dando Amets Txurruka a Igor González de Galdeano. Si bien al que fuera ciclista y ahora técnico no conviene depositarle gran parte del descrédito que los aficionados le profieren, al parecer, por las cunetas, sí que es cierto que el peor de los escenarios posibles está dándose para el equipo naranja y por ende para su director, como responsable del mismo.

Veamos. Amets Txurruka es un ciclista desprovisto de palmarés pero admirado por la parroquia. En su persona convergen ambos baremos, pero a la inversa. A menos triunfos, más cariño de la gente. Esa estima se la granjeó hace años cuando culminó un Tour en el podio de los Campos Elíseos por ser el ciclista más combativo. Esa clasificación no daba puntos UCI pero sí calor emocional. Desde entonces lo cultivó celosamente en cada carrera que tomó parte.

Euskaltel ha tenido mala suerte de existir en el momento más frío y estandarizado de la historia del ciclismo siendo, como es, un proyecto de territorio que proyecta las emociones de una zona, Euskadi, en la que el ciclismo es religión. Claro hacer convivir ambas realidades es complicado y ese marrón le ha tocado solventar a Igor.

Obviamente, las reglas del World Tour y los complicados Excels que le dan forma no son cosa de Igor González de Galdeano. La fría lógica se impuso cuando el técnico tuvo que prescindir de Amets por que con cariño no podía garantizar los puntos que el equipo necesitaba. Sin embargo, a Igor se le denotan lagunas en el discurso y dirección del equipo. Lagunas que a mi entender prueban que el tema de Amets le puede superar.

 

Recortamos un par de impresiones que el vitoriano expresa en una entrevista publicada en www.biciclismo.com:

 

“Si hubiese estado en Euskaltel-Euskadi –por Amets- hubiese sido imposible que hubiese hecho estas escapadas porque tenemos un número uno, que es Samuel, tenemos un candidato a ganar y nunca le hubiesen dejado. Tenía que aprovechar su oportunidad y lo ha hecho muy bien y es para felicitarle”

 

“Creo que hay que seguir buscando la victoria. No lo vamos a tener fácil, porque tenemos un ganador nato que es Samuel Sánchez y Samuel va bien en su camino y está haciendo un esfuerzo aquí en la Vuelta al País Vasco, delante de la afición, por estar bien, pero va camino hacia el Giro”

 

Vaya, curioso, contradictorio. ¿Está o no Samuel capacitado para buscar la victoria? En un primer momento, sí. Eso se desprende al afirmar que si Txurruka hubiera estado con ellos le habría tocado trabajar para el asturiano. Luego se desdice, quizá involuntariamente, y admite que Samu está corto de forma, que está para cumplir con la afición –y entiendo también con la carrera y sponsors—. Lo que no es de recibo es que el equipo de la casa no fomente los cortes, busque la escapada e incordie a los grandes como sí hace el Caja Rural de Amets. Si éste hubiera seguido en Euskaltel estaría supurando escapadas.

Quizá lo que no quiere reconocer Igor es que de un tiempo a esta parte el aficionado que sigue el largo y ancho de la temporada detecta que en el equipo vasco las cosas no se hacen lo bien que la situación requiere. Que me corrijan si me equivoco, pero desde que Jon Izaguirre ganara en el Giro, el conjunto no suma nada importante y lo que es peor da la sensación de correr siempre a contrapié, siempre persiguiendo, siempre desde atrás y en eso Igor, creo que los responsables son quienes dirigen el equipo, no el World Tour, ni Amets, ni Samu.

Foto tomada de Zikliamatore

Las obligaciones morales de Alberto Contador

Rueda la Vuelta al País Vasco con un gran nombre por encima del resto: Alberto Contador. Hablábamos ayer de Cancellara & Sagan, dos ciclistas uno de entre un millón. El madrileño está en este estatus. Es un corredor tocado de la habilidad del triunfo y casado con el éxito. Salió escalado del surrealista episodio del solomillo de Pau y las trazas de clembuterol y ahora rueda con total despreocupación judicial. Válganos, no obstante, de hacer un juicio del suceso, el TAS se encargó de dejarlo claro. En ese terreno, una vez juzgado y fallado, por qué darle más vueltas. A este blog de relleno no le va las pingües lecturas que ello le proporcionaría.

Alberto Contador ganó dos veces la Vuelta al País Vasco, también la París-Niza y alguna otra vuelta de menor tamaño. Es un corredor que rara vez surge para figurar. No le gusta entrenar con un dorsal a la espalda y eso es de loar. Incluso a veces se vende en peor forma de la que mantiene en realidad, va de cordero, pero en el fondo sabemos de su condición de lobo.

Esta temproada por ejemp0lo llegó al Tour de San Luis, ya por enero, comentando que de él poco bueno cabría esperar, y mira: Etapa reina al saco. El problema para el madrileño es que desde entonces ese éxito surge como el único de su cuenta. Pobre balance para un corredor acostumbrado a lidiar vestido de líder.

Miremos que sus dos vueltas hasta el momento fueron un quiero y no puedo, curiosamente ante rivales idénticos. Tanto en Omán como en Tirreno, donde las cosas ya van más en serio, vimos la versión arrugada de este ciclista acostumbrado a golpear y no recibir contrarréplica. En ambas carreras un nombre, el de Chris Froome, le demostró que posiblemente haya encontrado la horma de su zapato. El inglés sube como él y contrarrelojea un poco mejor. Es el antídoto Sky frente al fenómeno madrileño. Incluso ciclistas que Contador suele batir, dígase Nibali y Purito, le pasaron por delante. Es más, en el caso del catalán el pistolero se las vio y se las deseó para ganarle en la pasada Vuelta a España.

Con todo Alberto Contador vuelve a escenario que solía dominar antes de la sanción y ante rivales que irremisiblemente están un escaló por debajo. A la espera de que la Itzulia pase por Arrate convendrá ver cómo se maneja un Sky de segunda línea, Richie Porte, frente al madrileño. Ambos, hace tan sólo dos años fueron compañeros, pero el australiano ha rendido cien veces más para Wiggins que para el doble ganador del Tour de Francia.

Estos seis días por Euskadi brindan por tanto una lectura clave en el futuro inmediato de Alberto Contador, al menos en sus servidumbres morales, esas que sustentan sus mejores momentos como ciclista. Si Contador no encuentra el golpe de pedal estos días conviene por tanto plantearse si los objetivos serios están a su alcance. Y sí, aunque parezca muy pronto lo que pase ahora puede influir en julio. El propio pinteño así nos lo ha dejado entrever siempre.