Ivan Basso, nuevo embajador mundial de Gobik

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Alberto Contador y Julien Absalon reciben a Ivan Basso como embajador del más alto nivel de Gobik

Ivan Basso ya es nuevo embajador mundial de Gobik, culminando de esta manera la colaboración cada vez más estrecha entre el excorredor italiano y la marca situada en Yecla, a raíz de vestir los equipos de la Fundación Alberto Contador, con la que Ivan Basso trabaja activamente.

Con una exitosa trayectoria deportiva a sus espaldas, Ivan Basso admite que la ambición por mejorar de Gobik le ha convencido para ayudarle a entrar en un mercado tan atractivo como el italiano y contribuir a la internacionalización de la marca.

Gobik en tres palabras  

Para Ivan Basso tres palabras definen la marca, tres palabras muy italianas: “Autentico, raffinato e identificativo”.

Auténtico porque “lo que vemos es como las personas que componen la empresa”, refinado por “su estilo y elegancia” e identificativo dada “la singularidad de sus piezas, que se distinguen por la carretera”.

“Para mí ser el embajador de Gobik es un orgullo, pues me dan las llaves de su casa para entrar en Italia” afirma Basso quien se siente “cómodo con la presión de introducir una marca así en mi país por que es una apuesta ganadora”.

A su entender, hay que abordar el mercado italiano “sin miedo, aportando ideas y respetando el rival”.

Lombardo, nacido hace 42 años cerca de Varese, Ivan Basso es una de las leyendas modernas del ciclismo italiano. En su palmarés lucen dos Giros de Italia (2006 y 2010), donde ha llegado a ganar seis etapas, más sendos podios en el Tour de Francia, tercero en 2004 y segundo en 2005.

Ivan Basso fue profesional desde 1998, cuando se proclamó campeón del mundo sub 23 en Valkenburg, a 2015, corriendo en el Tinkoff-Saxo, capitaneado por Alberto Contador.

El genio de Nairo Quintana

El ciclismo y el renacimiento

Hubo en el Renacimiento un símbolo eterno. Fue una persona, se llamó Miguel Ángel. Él se consideraba escultor, el resto de sus habilidades fue por añadidura por premio de la naturaleza.

Un talento sin igual. Un día el papá Sixto le hizo un encargo, pintar su capilla en el corazón de los Palacios Pontificios, al lado de San Pedro, en el Vaticano. Obviamente Miguel Ángel no pudo desistir al deseo del representante de Dios en la tierra y en infames andamios se encaramó para sembrar de fantasía las bóvedas de aquella sala. Lo hizo con desgana, a contrapié, de aquello surgió la Capilla Sixtina.

Permítanme recuerde esta fábula para recrear la situación de Nairo Quintana en el Movistar.

Nario quiere correr el Tour, desea correr el Tour, pero quien paga, el papá Eusebio, le lleva al Giro.

Es lo que hay, al colombiano no le queda otra que hacer caso a quien sufraga su sueldo, pero no desiste, y  se declara en medio rebeldía. Lo dijo desde el estrado en el que se presentó en el equipo azul, se lo asegura a cada medio que le inquiere por la cuestión. “Prefiero el Tour” sacude. No omite la respuesta pero su hoja de ruta está trazada.

Y es por ello que  a Nairo le quedará como a Miguel Angel, cejar en el empeño de repetir algo que le corroe y centrarse, que seguro que lo hará, en un Giro de segundos y primeros espadas que se presenta sencillamente impresionante.

El movistar y Nairo

Porque la peor noticia del plan trazado por Movistar para su estrella colombiana es para los propios rivales del ciclista de apacible aspecto pero ambición indisimulada.

Richie Porte, Purito, Cadel Evans, Rigoberto Uran, Ivan Basso, Chris Horner,… esperan ya su duelo al sol italiano con Nairo en un escenario que mucho nos tememos volverá a deparar el mejor ciclismo de la temporada.

Una carrera que pone a Irlanda como si fuera la tercera isla de la bota italiana, desde Belfast sale, para luego recorrer la península de sur a norte y arribar, si la nieve y el mal tiempo lo permiten, a las tremendas etapas dolomíticas.

Al Giro sólo le faltaba Nairo de quien muchos justifican su ausencia en el Tour por la tremenda etapa de pavés que pincela la primera semana.

Si bien es cierto que trago no le sería sencillo, no menos lo es que Nairo sí mantuvo el tipo el día que su equipo se descompuso en la última edición y es que quizá..

su versatilidad y gran concentración en carrera sean la mejor y peor arma para el ciclista.

La mejor porque le da un innegable plus en la  disputa de cualquier grande y la peor porque su consistencia es el mejor argumento para quienes creen que también lo hará bien en el Giro.

No obstante hay una lectura que un servidor no admite y es esa que habla de Nairo como un corredor tan joven que le quedan muchos Tours por disputar en el camino.

Es como si Cancellara no quisiera exhibir pegada en Harelbeke porque sus rivales le pueden tomar la matrícula para Flandes o Roubaix. Las carreras hay que disputarlas cuando se está en disposición de hacerlo bien y sí Nairo es muy joven, pero también está en disposición de disputar el Tour y lo que se le interponga por eso esperar es abrir la puerta a que el azar  o la mala suerte pueda actuar en el futuro como no lo está haciendo en el presente.

INFO Northwave es maillot oficial de la Polar Gran Fondo La Mussara. Uno de los más importante eventos cicloturistas de la temporada será sin duda la marcha Polar Gran Fondo La Mussara, en la provincia de Tarragona, que se celebrará el sábado 24 de mayo por las recónditas carreteras de la Serra de Prades. El Maillot Northwave PRO ha sido el elegido para que sea lucido por todos los 2.000 participantes en la prueba. Para más detalle podéis clicar aquí. 

Foto tomada de www.elcomercio.com

Las dos carreras de Ivan Basso

Ivan Basso es al ciclismo moderno lo que el carbono 14 a la historia. Una suerte en la sima de un tronco que explica la evolución de un deporte en el ojo del huracán desde que fue ciclista, prometedor en sus inicios, y completa estrella con los años.

Supimos de Ivan Basso desde inicios de la pasada década, incluso antes cuando ganó el mundial de Valkeburg, promesa lenta pero segura en el Fassa de Ferreti, ya asomó fuerte en la edición del Tour del centenario, siendo poseedor del maillot blanco, para hacerse sitio en el podio en la Grande Boucle de 2004. Estrella rutilante, Basso creció en todos los aspectos, era el ciclista de moda y se convirtió en el paladín natural de Lance Armstrong, quien dejaba a todos de rueda salvo al italiano de Varese, que en 2005 ya era segundo en Francia, superando incluso a Jan Ullrich en la carrera por suceder al tejano.

Basso tocó la cima en 2006, en mayo. Aquello fue un tsunami, subida brusca y bajada vertical: iba como los ángeles en aquel Giro, ni Simoni despotricando de él pudo medirsele en aquel Mortirolo donde había un tipo que con media sonrisa de esfuerzo dejaba a quien queria dónde se dispusiera. Pero ese ritmo tuvo coste, la Operacion Puerto, una bomba, una quimio, que se lo llevó todo o casi todo por delante. A Basso le identificaron por su perro, a otros, con psedónimos más obvios ni se les tocó, unos terceros, no ciclistas en su mayoría, salieron de rosetas. «Birilo» fue Basso. «Valv Piti» no se atribuyó a nadie.

Y Basso purgó para volver en 2009 con tres grados menos de potencia en sus piernas, suficientes sin embargo para ganar un Giro, el de 2010, que forma parte de la antología del ciclismo moderno por lo imprevisible de su desarrollo y resultado. Ganó Basso, sin abrumar, sin exhibir ni chafar grotescamente a sus rivales, en una edición que será recordada por la inquebrantable fidelidad de Vincenzo Nibali que le guió por el tortuoso descenso de Mortirolo como quien lleva a un crío de la mano. Pero qué mal baja Basso, Si Dumolin perdió la Vuelta por el puñado de metros que le impidieron  enlazar entre puertos por la sierra de Guadarrama, a David Arroyo le condenaron esos mismos metros camino de Aprica.

Y ahí acabó todo. Todo lo reseñable, al menos. Basso circuló en la parte noble de los pelotones, sumó alguna posición de mérito en grandes vueltas, dejó la Vuelta de 2013 tiritando de frío en Andorra cuando mejor se le veía hasta que dijo que quería ser “aún más grande” ayudando a Contador en una temporada que no cuenta porque cuando quiso ayudarle, no pudo, dígase en el Giro, y cuando quizá pudo, la enfermedad no le dejó. Por cierto Contador, rey puesto a rey muerto en 2007, en el Discovery Channel que cometió la ridiculez de fichar un ciclista enfrascado en un proceso. Ay Bruyneel.

Basso lo deja, celebrando haber superado ese mazazo que siempre es un cáncer. No lo dudéis, este ciclista vale más por lo que calla, y si su experiencia se hiciera realmente pública, la catarsis que aun necesita este deporte sería realmente útil.

¿Qué será de los avituallamientos?

El Tour se conmocionó en la primera jornada de descanso con el obligado abandono de Ivan Basso, que dejó la caravana diagnosticado un cáncer testicular, que en este deporte tiene célebres, y por suerte exitosos, antecedentes. De las pocas imágenes que nos queda del compañero de Alberto Contador, está ésta en la que sube al pelotón con el famoso chaleco porta bidones cargado hasta los topes.

La estampa de Basso es síntoma de otro de los grandes cambios del ciclismo, uno que muchos no perciben, pero que en sus días también influyeron. Hablo de los avituallamientos y de su importancia, cada vez menor, porque el ciclista que no coja la bolsa en el punto puede hacerlo desde el coche cuando le plazca, aunque siempre respetando un tramo de la etapa.

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La foto de Basso contrasta con la de estos ciclistas de hace mucho, mucho, mucho tiempo arrimados a un pilón, bebiendo generosamente, en lo que era habitual en esas fechas, buscarse literalmente la vida para llenar bidones o ingerir un vaso de leche caliente en caso de tempestad de nieve.

El avituallamiento fue punto importante de algunas situaciones verdaderamente increíbles, como los ataques, mil veces recordados por Perico, de Laurent Fignon, un ciclista que exprimió su talento natural más allá, siempre escrutando el flanco débil de los rivales y buscando las cosquillas en cualquier momento.

Esas imágenes de auténtico “perro” nos la perderemos y no digo que sea mejor o peor, pero al final vemos que imperceptiblemente, este deporte pierde eso, cositas que lo hicieron diferente, épico y legendario. Espero que “amputando” tantas facetas no nos quedemos en el hueso.

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El Mortirolo como prueba de limpieza

Existe en el ciclismo una conciencia invisible, que no se plasma en papeles, ni reglas oficiales, pero que sí se transmite verbalmente, incluso hoy en día por redes sociales. Esa conciencia se materializa en un hecho, el comparar la velocidad de las ascensiones entre épocas para demostrar que este pelotón va más o menos limpio que el de antaño.

Ocurrió ayer en el Mortirolo, uno de esos puertos que son TT por delante de los propios ciclistas y que se descubrieron a inicios de los noventa y que por tanto acuñan una leyenda reciente y casi negra por tratarse de la época que se trata.

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El listado de velocidades de ascensión al Mortirolo se pone como prueba del algodón de que el ciclismo hoy es más limpio que el de hace veinte años. Posiblemente lo sea, quiero pensar que lo es, sobretodo porque al menos el tema de la limpieza es recurrente, incluso en personas que representan todo lo contrario, sin embargo ceñirnos a la velocidad del Mortirolo es como agarrarse a un clavo ardiendo.

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Alberto Contador en su terrible remontada del martes ascendió casi tres minutos y medio más lento que el trío Gotti-Heras-Simoni, ascensión perpetrada el mismo día que Marco Pantani fue expulsado de la carrera. Si Pantani en esa edición les dejaba de rueda cuando le convenía, cómo habría subido de haber completado aquella etapa.  La segunda ascensión mas rápida también la protagoniza Ivan Gotti, esta vez con Pavel Tonkov en 1996, cuando el ruso se cargó las opciones de Abraham Olano. Es curioso que un ciclista como Gotti, biganador del Giro, se arrogue las dos ascensiones más veloces, incluso por delante de la tremenda que protagonizó el propio Pantani en 1994 atacando desde abajo. Gotti fue un buen escalador, tipo discreto, una hormiguita, pero verle en esos niveles asusta.

Sin embargo llama la atención que la cabalgada de Ivan Basso, en vísperas de estallar la Operación Puerto, en 2006 sea la cuarta más rápida, por muy poquito a la de 2010, por sólo siete segundos, cuando hace cinco años se le tenía por agua clara. Si hasta el propio Basso admite que su periplo en rosa por el Mortirolo era como asistir a un circo de elefantes de tres cabezas.

Y la prueba de las pruebas de que comparar no es de recibo, la subida de 2008, la del primer Giro de Contador. Se tiene como la octava más rápida, incluso por detrás de la de ayer, y sin embargo en ese grupo iban ciclistas como Emmanuelle Sella y Ricardo Ricco, dos ciclistas en tema de dopaje fueron un 11 en una escala del 1 al 10.

Como dije, arriesgado comparar…

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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Contador no se esconde

En la última entrega del “Lemond of Cycling”, la leyenda estadounidense del ciclismo, Greg Lemond quiso entrevistar a Alberto Contador, en una especie de previa para el Giro de Italia. Ante el tamaño de la dificultad del desafío Giro-Tour a tope el mismo año, el californiano inquirió al madrileño y éste le vino a espetar que “puede salir bien, y ganar las dos, o al revés, y no ganar nada, pero el reto me parece increíble”.

Aunque a este mal anillado cuaderno siempre se le ha tachado de tufillo “anti Contador”, nunca hemos escondido buenas palabras para el mejor ciclista de su generación cuando la situación lo merecía y en esta ocasión estamos en esa línea.

El otro día, en la previa que hicimos sobre el Giro, hablando con Juan Antonio Flecha, éste se debatía ante la duda de quién tomaría el mando en la primera mitad del Giro, cuando nadie tiene marcada a fuego su suerte en la carrera. Es decir, en un terreno complicado y duro como el de este inicio de prueba, ¿quién le pondría el cascabel al gato?

Pues bien, es Alberto Contador quien ni corto ni perezoso se ha puesto al frente de la carrera en una apuesta cargada de tanto riesgo como personalidad y ambición. Contador no se esconde, pone a los suyos al frente y les expone a un desgaste que de seguir así a diario, acabarán por pagarlo un día u otro. Diferente, muy diferente, a la situación de presentarse en una gran vuelta arguyendo una lesión que al final no resultó tan grave como se anunciaba.

Quizá preveyendo esto, el Tinkoff se trajo al Giro un equipo Tour. Contador se rodea de su guardia más próxima, Ivan Basso y el recuperado Roman Kreuziger, el confidente más antiguo, Sergio Paulinho, el capitán de ruta, Michael Rogers, y curritos de nivel como Matteo Tosatto, Manuele Boaro, Ivan Rovny, aquel que echaron de la Vuelta, y Christopher Juul.

No obstante, y volviendo al principio, este reto de Alberto Contador es de seis semanas de competición más otras tantas de por medio. Es decir mientras más atada lleve la carrera, mientras más disuasorio sea su rendimiento en carrera más tranquilo le dejarán. Menos peaje a pagar en el Tour. Sus rivales del Giro son perfectamente batibles por un Contador en plenitud, pero las cosas hay que plasmarlas y el reto es mayúsculo pues nadie lo ha perpetrado desde Marco Pantani. 17 año de ello y sabemos cómo se las gastaba el Pirata.

En Tinkoff han querido controlar tanto, tanto, que hasta en el tramo final, en principio responsabilidad del Orica, equipo de la magia rosa, siguieron tirando. Incluso Ivan Basso lució su medio sonrisa por la vanguardia de lo que quedaba de grupo.

Pero es que además, en la primera subida de cierta entidad se ha llevado un premio tan inesperado como esperanzador, dos de los mejores hombres de Richie Porte, Kyrienka y sobretodo Henao, quien en un momento determinado hasta podría ser la baza escondida de Team Sky, han mostrado debilidad.

Ganará una, las dos o ninguna, pero Contador viene a por todo, no lo esconde, y actúa en consecuencia. La suerte y los elementos deberán acompañarle.

Foto tomada de 

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Raw Santafixie Cycling Team

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El equipo de la revista especializada en piñón fijo Raw Cycling Mag, evoluciona y se hace grande. Cambia de nombre este año 2015 y pasa a llamarse Raw Santafixie Cycling Team.

La presentación oficial coincidió con una sesión de fotografías para conocer las nuevas incorporaciones al equipo, el diseño de la nueva equipación y los Criteriums en los que el equipo participará este año de forma oficial. Y es que Nueva York, Berlín, Londres, Gijón, Madrid, Barcelona, Valencia y Donosti serán algunas de las ciudades donde el equipo participará con sus bicis de piñón fijo.

“En unas horas empieza el segundo año de nuestro proyecto, y para ello cruzaremos el Atlántico para participar en nuestro primer Criterium fuera de Europa, nuestro destino? NYC y el Red Hook Criterium Brooklyn No.8. Qué mejor manera de presentar la evolución de RAW Santafixie Team!

Nuestro nombre ha cambiado no únicamente por tema de sponsors,Santafixie siempre nos ha apoyado tanto a nivel personal, como a nuestro proyecto y a la visión que compartimos de ciclismo urbano a 360º.

Santafixie ha doblado su apuesta inicial en nuestro Racing Team durante este segundo año, y nos ha dado la posibilidad de conseguir objetivos cada vez mayores”, comenta Toni de la Torre, Team Manager del equipo.

Le preguntamos a Toni por las bicicletas del equipo: “Nuestros riders correrán con la Dosnoventa Detroit2, el símbolo que nos caracteriza y una colaboración de la que nos sentimos muy orgullosos, no podríamos imaginar nuestro equipo con otra bici”

Aunque ya han dejado claro que Santafixie será su principal patrocinador, el equipo cuenta con el apoyo y soporte de otros partners que son Weoutdor, RooDol, Oxeego, Poussée Superstore, Siliconegrips y dos nuevas incorporaciones: Velodrom Studio y WAU · We are united.

¡La cuenta atrás hacia la nueva temporada ha empezado! ¡Una nueva e intensa temporada llena de viajes, cerveza, amigos y bicicletas!

Un buen proyecto no es nada sin un equipo de personas que luchan por él.

Tinkov se cobra todas las deudas de Riis

Ambiguo, si quieren poco preciso, el estatus de Bjarne Riis ahora mismo es el limbo, si bien parece que con pie y medio al otro lado de la línea. En 2013 surgió para dar la campanada cada vez que emitía un tweet Oleg Tinkov. El año pasado estuvo relativamente tranquilo porque su hombre fuerte, Alberto Contador, quedó bien ante la concurrencia: dejó el Tour por accidente y se rehizo en tiempo récord para ganar la Vuelta.

La apuesta del ruso para el año en curso fue un doble o nada. Obviamente ha sido perjudicado por la tremenda situación económica de su país, con una moneda en devaluación galopante, que ha secado los sumideros de turismo ruso hacia España por ejemplo. A este contexto se le unió el escandaloso desembolso económico que le impuso el fichaje de Peter Sagan e Ivan Basso más el mantenimiento del núcleo duro de su plantilla.

Demasiada pasta, muchas ilusiones, no sé si vagas, pero muchas, en un cuadro que desde luego necesita ganar desde el minuto uno. Para ser ruso parece una multinacional americana. Pensamos en un momento, quizá ingenuamente, que Peter Sagan estaba centrado en tareas mayores, es decir un monumento, pero a su jefe- pagador-director in pectore se le acabó la paciencia en el primer fracaso. Sagan ni inquiera pisó el podio de San Remo y estalló el capo. Matti Breschel fue hasta insultado -es un estúpido dijo su sutil mecenas- y Riis se cargó el muerto. Cierto es que si en Cannondale Sagan corría solo, en Tinkoff no le van a la zaga.

Sinceramente Riis ha sido un superviviente, nadar y nadar para morir en este estadio. Nunca nos hemos escondido al juzgarle. Era completamente increíble que este calvo que coqueteó con sangre cargada al 60%, aquello debió parecer crema de frambuesa, un dopado confeso, estuviera al frente de uno de los mejores equipos del mundo, hasta hace unos años como propietario de su licencia, desde hace menos como director primero.

A Riis hacía tiempo que se le tenía que ver lejos del ciclismo y no sé hasta qué punto se podía sostener su presencia -como la de otros- en este circo. Al final, como diría el «butano», el tiempo quita y concede razones y Riis, como Bruyneel en su día, no lo tiene sencillo. Veremos en qué queda, y si el informe sobre dopaje que debe salir en Dinamarca tiene algo que ver, aunque sinceramente dudo que cualquier mierda sobre Riis pueda influir en el rubio magnate, para quien todo vale para ganar. De hecho en su equipo se hicieron con técnicos desechados por el Team Sky por su pasado.  Tinkov finalmente ha podido hacer hasta justicia en su sinrazón.

Al final del camino sigue el de siempre. En el sitio, lugar y forma equivocados. Alberto Contador, en plena preparación de su mayor reto deportivo, con unos resultados que aún no le refrendan, Nairo y Froome ya le han ganado, va y se queda sin su mayor valedor. Como tantas veces hemos dicho, no hay año tranquilo para Contador, si no es una cosa, es otra, pero este ciclista lleva diez años en la brecha y tantas casualidades no pueden ser eso, casualidades.

Imagen tomada de sporten.tv2.dk

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Ivan Basso y su colección de medias verdades

Ivan Basso es al ciclismo moderno lo que el Carbono 14 a la historia de la prehistoria. Su camino es un auténtico descenso del Stelvio, revirado y tortuoso, tras pasar por todos los estadios del ciclismo y probar la convivencia con buena parte de los personajillos que pulularon, y aún pululan, por este deporte. Por ejemplo, en su colección de mentores hay un camino de ida y vuelta hacia Bjarne Rijs, con efímero paso por las huestes de Johan Bruyneel, huelgan comentarios. Hamilton describe lo mejor de cada casa…

Ivan Basso es un ciclista paradigmático del ciclismo del siglo XX. Sus colección de medias verdes, o mentiras según se mire, resulta larga, lo mismo que los tweets rosáceos donde describe una vida familiar por la que suspira cualquier suegra agradecida. Cartón piedra. Es tan de fachada que incluso cuando ataca, cuando más se exige, muestra una medio sonrisa, como si la tortura no fuera con él.

El italiano ha sido entrevistado estos días en Biciciclismo y sus respuestas no tienen desperdicio. Valora su rol de telonero con Alberto Contador. Anuncia su próximo calendario y será calcado al del madrileño: Volta, Tirreno y Giro. Deja en suspense su actuación en el Tour. En Andalucía ambos reventaron el pelotón en Haza Llanas. Al día siguiente el poderío del varesino se diluyó por los aguijonazos de los hombres de Chris Froome. Visto y no visto. Un sube y baja infinito.

Para Basso ponerse al servicio de Alberto Contador es “un acto de inteligencia y madurez. Toma. Olvida Basso que el madrileño fue el rey puesto cuando acorralado por la Operación Puerto, Johan Bruyneel le mostró la salida del Discovery. Rey muerto, rey puesto. No recuerdo lamentos de Contador. Como dicen en una afamada serie “para que uno sobreviva, otros han de morir”. Contador ese año vio cómo se cargaron a al líder de su equipo, que venía de ser segundo el Tour, y al líder de la Grande Boucle, Michael Rasmussen, dejándole limpio el camino.

Basso es frío y profesional. No entra a valorar el estatus del Astana, donde corren ciclistas de su confianza, al menos pasada, como por ejemplo Vincenzo Nibali, a quien ha de agradecerle fidelidad extrema en un Giro de Italia, el de 2010, cuando Basso protagonizó uno de los peores descensos que se le recuerdan a una estrella, el del Mortirolo. Si aquello dura un kilómetro más David Arroyo, el líder ese día, les caza y a la mierda el segundo Giro. Sin embargo ahí estuvo Nibali, cien veces mejor bajador, que incluso tentado de hacerle lo que le hizo Aitor González a Oscar Sevilla en una Vuelta se clavó al lado de su torpe jefe de filas. Memoria escurridiza.

El problema que vemos en Basso es que nunca ha admitido, ni admitirá, que tras la sanción siempre fue una versión a la baja de ese ciclista que maravilló en los Tours de 2004 y 2005, un corredor que no sólo subía muchas veces como Lance Armstrong sino que también desplazó a Jan Ullrich de su estela. Miren qué nombres manejamos. En la edición 200 del Procycling describe el Giro 2006 que ganó el italiano como algo «increíble». Y quizá, si se admitieran las cosas como son, podríamos pensar bien y aplaudir su anunciada generosidad. Eso sí que sería un signo de inteligencia y madurez.

Imagen tomada de http://www.vueltaandalucia.es/

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