¿Quién perdió la Amstel Gold Race?

Julian Alaphilippe Amstel JoanSeguidor

Los cálculos de Alaphilippe y Fuglsang no funcionaron en la Amstel Gold Race

La irrupción de Mathieu Van der Poel, así, de esta manera, sin llamar a la puerta, deja nombres, y no pequeños, en la cuneta…

La Amstel Gold Race de 2019 será la carrera del fenómeno neerlandés, pero también recordada por quién la perdió o quién dejó de ganarla.

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Hemos leído el artículo del gato y el ratón que firman Fuglsang y Alaphilippe y llegamos a varias conclusiones.

La primera que, si hubo un perdedor neto, fue Julian Alaphilippe.

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El vídeo que puso el Deceuninck puso tras la derrota de su corredor fue una disculpa sutil que no cuajó entre los aficionados.

Las respuestas que llegaron al equipo azul son elocuentes, señalando la especulación de Alaphilippe como principal culpable del resultado.

El loable esfuerzo del CM no cuaja, porque sencillamente cuenta una versión muy sesgada de lo ocurrido.

No admite, por ejemplo que Alaphilippe se equivoca no siendo lo paciente que otras veces supo ser.

 

Mathieu Van der Poel meneó la colmena, y las abejas salieron en manada

Julian Alaphilippe fue el primero que se armó de valor para atacar a treinta y pico de meta, con unos 230 kilómetros pensando en las piernas.

Lo suyo fue un ejercicio de valentía que sencillamente no tuvo premio porque el físico no le dio.

Pensamos, durante la carrera, que el neerlandés había errado, y que el francés le estaba dando una lección de correr, en vivo y en directo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Si algo tienen estas carreras es que la lógica queda en el cajón

Pasado el umbral de los 200 kilómetros, cuanto restan perfectamente otros cincuenta o sesenta para meta, cuando quedan muros, giros, bajas y trampas, el cuerpo no responde como uno espera.

«Sufrí calambres» dijo Alaphilippe, un suceso muy común cuando la musculatura se ve sometida a un estrés que no es ni normal ni humanamente sano.

 

Alaphilippe perdió una carrera en la que ya le estaban cincelando el nombre en la base del trofeo

Y un hecho, significativo, fue que el buzón de El Cuaderno de JoanSeguidor no recibió mail alguno del equipo azul reportando lo sucedido en la Amstel Gold Race.

Amstel Gold Race JoanSeguidor

 

Se anuncia el podio de Alaphilippe en la Flecha Brabanzona, la alienación y rueda de prensa previa a la Amstel, la victoria de Jakobsen y el resultado de Evenepoel en Turquía, el siete de la Flecha Valona, hasta la rueda de prensa cara a la Lieja…

Se anuncia todo esto, pero nada del cuarto puesto de Alaphilippe en la Amstel Gold Race.

El resultado escoció, no cabe duda, no puede ser de otra manera, con rampas o no, es indiferente.

Julian Alaphilippe no pisó el peldaño que le parecía reservado

SQR – GORE

 

¿Y Jakob Fuglsang?

El danés está siendo uno de los mejores ciclistas de la primavera, uno de los pocos que cuando se pone serio rompe grupos, hace la selección y pocos le pueden responder.

Cuando se fue con Julian Alaphilippe, Fuglsang ejerció su libre y legítimo derecho de no tirar, de negarse a colaborar con un tipo más rápido en meta y fuerte en las subidas.

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«Julian Alaphilippe está siendo víctima de su propio éxito«

Eso respondió uno de los aficionados al CM del Deceuninck, y es el tweet más claro y preciso sobre la situación.

El danés tenía en la mente lo sucedido semanas antes en Siena.

Entonces decidió colaborar hasta el final para probar en la rampa hacia Il Campo, en esta Amstel que quita el Cauberg, lugar de mito pero nefasto para el espectáculo, las cosas no son tan claras.

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La proverbial generosidad de Fuglsang se cerró, no dio señal…

Se negó a ser telonero de Alphilippe.

Para el de Astana, el galo es el perdedor, pero…

¿Qué pensaría al saber que Alaphilippe iba con calambres?

Al final el celeste quedó por delante del azul marino.

La Girona Gravel Ride ofrece caminos de ensueño… 

¿Quién fue el perdedor de esta Amstel Gold Race?

En primera impresión, Alaphilippe, veinticuatro horas después, oídas las versiones, Fuglsang.

El ciclón Van der Poel es lo que tiene, que deja víctimas, historias y sensaciones.

Estos dos pueden dar fe de ello.

Foto: ©Vincent Kalut-Pool/ Getty Images

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Amstel Gold Race: cinco historias que queremos leer

Amstel Gold Race JoanSeguidor

En la Amstel Gold Race corren vientos de cambio de ciclo en la temporada ciclista

El paisaje cambia, permuta, de rutas bélicas por la esquina del hexágono, de caminos vecinales por Flandes, a las colinas limburguesas, la región más alta de los Países Bajos.

El preludio de las Árdenas…

 

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Porque si Limburgo es la ceja de las Ardenas o no, se lo dejamos a los geógrafos, pues espiritualmente, la Amstel Gold Races es la carrera que abre la semana de otro tipo de ciclismo de clásicas, que explica la transición hacia las grandes vueltas.

Pero en la Amstel Gold Race confluyen todo tipo de corredores, algunos de ellos cierran aquí el núcleo de sus objetivos para el año en marcha.

Corredores que vienen con las piernas braseantes de Flandes y Roubaix.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Desde Greg Van Avermaet a Oliver Naesen, pasando por otros como Trentin o Van Aert.

Para muchos de estos las Árdenas están fuera de su radar, pero no la Amstel.

21 de julio: La Cerdanya Cycle Tour

 

Sin embargo en el recorrido por la inscripción, son otros nombres los que nos sugieren la corona.

Como siempre, un respeto para el dorsal uno, el cazador danés Michael Valgren que viene con la aureola de un triunfo, el año pasado, que no tiene brillo en la campaña presente.

Valgren es el reflejo de su equipo, el Dimension Data, que camina anónimo por la campaña ciclista.

El danés vino a enmendar otra mala campaña del equipo sudafricano, pero poco le ha resultado.

Sin embargo, la Amstel Gold Race es perfecta para su potencial: selectiva pero no lo suficiente para llegar de uno en uno, y ello significa que, en grupos pequeños, el danés puede hacer presa.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Maximilian Schachmann tiene el curioso honor de entrar en este listado con Peter Sagan en la terna

Y así le entroncamos en la lista delos muy top para esta Amstel Gold Race, pues tiene forma y fondo, lo vimos en País Vasco, maravillando con un cuasi pleno de etapas, sólo evitado por Julian Alaphilippe.

 

Michal Kwiatkowski es otro de los fijos en la lista.

Un ciclista mordaz y listo que sabe ganar en este terreno engañoso y traicionero.

Porque 260 kilómetros de mareante y extenuante recorrido abre las quinielas lo que no podemos imaginar.

De ganar al sprint en un grupo mediano, con buenos galgos, vistiendo el arcoíris, a perder el pulso con Philippe Gilbert, el coco del palmarés de la Amstel Gold Race, hace un par de años.

 

Luego tenemos al corredor veloz, resistente y polivalente que sigue ansiando un gran triunfo.

Es un australiano hasta guapete que responde al nombre de Michael Matthews.

El del Sunweb está en fuerte y en los grupos pequeños que acostumbran a decidir la carrera se maneja bien.

Otra cosa es quien se le cruce en el camino.

Como en el caso de Kwiato, en 260 kilómetros de competición, el sprint no sigue parámetros normales.

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Cerramos esta lista tan particular, con Jakob Fuglsang

Otro danés que tiene en su haber una primavera excelente, sólo con una victoria, la etapa de Tirreno, pero con un poderío y madurez que merecen su premio.

A su favor ese golpe de pedal que destroza grupos, a veces en beneficio de compañeros, como Ion Izagirre en País Vasco.

En su contra la carencia de velocidad.

Pero es que ahora mismo, si alguien tiene capacidad de llegar solo, por capacidad, pero también porque los favoritos se pueden bloquear entre ellos, es el danés de Astana.

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Y antes de cerrar la hoja previa a la Amstel Gold Race, un apunte…

¿Cómo se resolverá la bicefalía de Deckeuninck?

Dos ganadores de monumentos en una carrera que Gilbert tiene por cuatriplicado en el palmarés, y que Alaphilippe, en estado de gracia, ansía.

Será bonito verlo…

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Strade Bianche: cinco historias que queremos leer

Strade Bianche Tiesj Benoot JoanSeguidor

Cinco apuestas rápidas para el sterrato: Wellens, Moscon, Andersen, Fuglsang y Schachmann

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Sea el sexto monumento o no, la Strade Bianche es una carrera que no pasa desapercibida.

Tierra, mal tiempo, pendientes, Siena, ese casco viejo qué,… todos los alicientes de la Strade Bianche conjugan en el plato perfecto que muchos nos ponemos un sábado de marzo.

En ese recorrido lleno de trampas, y socavones, giros vengativos y caminos secundados por cipreses tiene a bien cumplir la expectativas no siguiendo cualquier pronóstico previo.

Nosotros, norma de la casa, no sé si tenemos al ganador de la Strade Bianche 2019 entre nuestros cinco, pero tened por seguro que son cinco de cuya suerte querremos saber cuando lleguen a Siena.

Uno de ellos hasta quizá suceda a Tiesj Benoot.

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Tim Wellens es uno de esos corredores que sólo puedes querer

Irreverente, con un motor de cilindrada, con recorrido es el segundo espada del Lotto que sale a defender el dorsal uno de Benoot, pero como demostró en la Het Nieuwsblad, los que le vaticinábamos un éxito en las Ardenas, quizá nos equivocamos.

Se le vio bien y delante en los adoquines, y por ende debería estar delante en la tierra.

Es la baza escondida.

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Jakob Fuglsang viene de ganar Andalucía.

Está en forma en Astana en febrero-marzo no es noticia, pero sí síntoma de correr mucho para emerger en la cuadra celeste.

Fuglsang tiene la forma pero también mimbres en la tierra y además cierta proyección en esos días que se siente torero.

Le veo en el top ten.

Maximilian Schachmann tiene que desperezarse.

Su estado de forma no es de dominio público, pero sí su calidad.

Sin Peter Sagan, cada vez más ausente en la primera que acostumbraba a copar no hace tanto, Schachmann es uno de los ciclistas más polivalentes del pelotón.

No le vemos ganando, quizá ni siquiera en vanguardia, pero como el anterior danés, si tiene el día tonto…

Y será interesante verle para las carreras que han de venir.

Gianni Moscon es la baza del Team Sky.

El ciclista que no esquiva el conflicto, ni la rivalidad.

En la Strade Bianche tiene un recorrido perfecto para meter metros si está en forma.

Y tiene su mano defender el pabellón local, porque aunque la Strade sea una carrea 110% italiana, no son muchos los italianos que se la han llevado a casa.

De hecho la lista empieza y acaba en Moreno Moser.

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Cambrils Square Agosto

Soren Kragh Andersen es un ciclista en el que pensamos para la Strade Bianche desde hace días.

Su última etapa en Algarve, exigiendo lo mejor de Tadeg Pogacar, es el testimonio de un estado de forma importante.

Él ganó la Paris-Tours que se metió también por tierra, por entre viñedos del centro del hexágono.

Andersen tiene argumentos para ser una de las ruedas más temidas en la salida y llegada de Siena, si vemos a Fuglsang en el top ten no os extrañe que el otro danés acabe próximo al podio.

Es por lo demás un ciclista que nos encanta… para qué negarlo.

Este Astana nos recuerda mucho a la ONCE

Astana Ion Izagirre JoanSeguidor

De amarillo ONCE al celeste Astana, dos máquinas de ganar en el tiempo

Ya sabéis que en este mal anillado cuaderno somos muy de mirar atrás.

Y vemos aquellos años noventa que arrancaban con algunas de las grandes estrellas invernando a la espera de las grandes citas, desperezando la maquinaria en alguna competición.

Competiciones que en España pasaban por un calendario más o menos fijo: Mallorca, Andalucía, Valencia, Murcia, Setmana Catalana, País Vasco y Aragón.

Un arco de la geografía ibérica que se volvía, generalmente amarillo.

Porque la ONCE, la ONCE de Leaniz, Herminio, Zarrabeitia, Marcelino García, Jalabert, Zulle y compañía no dejaba las migajas.

Recuerdo, creo, una Vuelta a Valencia en la que llegaron a meter cuatro corredores en el top 5.

Exhibiciones de una semana, se cinco días, era la tónica de las temporadas en las que muchos esperaban hasta julio y Miguel Indurain para saber del ciclismo.

Este arranque de campaña de 2019, a la espera de carreras más serias, Niza y Tirreno en breve, el inicio ha sido también monocromático.

No hablamos de amarillo, pero sí de celeste Astana

Hablamos del Astana y sus seis vueltas en el zurrón y no sólo eso, victorias redondeadas con más gente en el podio.

Una actuación coral que nos recuerda mucho a aquella ONCE de los noventa.

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Gorka Izagirre JoanSeguidor

Si Alexey Lutsenko ha sido el coco en el Tour de Omán, ojo con éste en las clásicas, llevándose tres etapas y general, la omnipresencia de Luisle en el arranque de campaña ya le ha dado la Vuelta a Murcia, evitando el estreno de Valverde en casa, al margen de procurar el éxito de otros.

A los hermanos Izaguirre el salto a Astana ya les ha reportado un par de generales: Valencia para Ion y Provenza para Gorka.

Y mientras en la locura del Tour Colombia, Miguel Ángel López salió aupado con un temprano triunfo que seguro le vendrá bien para una campaña en la que tiene que ir a más en las grandes.

Así nació la Girona Gravel Ride

En Andalucía, el indescifrable Jakob Fuglsang se llevó el triunfo a pesar de correr de forma cuanto menos curiosa cuando camino de Granada no esperó compañeros que le ayudaran en la gestión del grupo de cabeza.

Porque en definitiva si algo ha tenido este inicio de curso para Astana ha sido el valor del colectivo, porque a los triunfos se le suman podios y victorias parciales, como la de Peio Billbao, clave en Andalucía, Valencia y Murcia, que arman la actuación más similar los tiempos de la ONCE de los últimos años.

Qué largo se le puede hacer el Tour a Aru

Fabio Aru es el íder del Tour

No son tiempos sencillos en el Astana, podríamos decir, incluso, que son días contradictorios en el equipo celeste. La felicidad que provoca tener el maillot amarillo, sobre la tricolore además, en las espaldas de Fabio Aru, se lastra por las bajas de dos corredores del valor de Jakob Fuglsang y Dario Cataldo y la eterna pena por la pérdida de Michelle Scarponi.

Cuando veía a Jakob Fuglsang perdía contacto casi recién iniciada la etapa hacia Foix, pensaba en eso que dice tanto de que el Tour es otra cosa, el Tour es otra vuelta de tuerca, una forma de exprimir personas y ponerlas al límite, en todos los sentidos.

¿Cuántos ganadores de Dauphiné se han estrellado en el Tour?

Fuglsang es el último de un listado que engrosan otros tantos, por ejemplo ahí vemos a Andrew Talanski, perdido en los grupos, cuando él, ganó una fantástica Dauphiné a Contador y Froome hace tres años, sólo hace tres años. ¿Os acordáis de Janez Brajkovic? ganador hace siete años “le petit Tour” por la Saboya, nunca más se supo de él.

Fuglsang era el mejor jugador número doce de la carrera. Cualquier pronóstico que se hiciera sobre Fabio Aru contemplaba la suerte del danés. Y lo estaba haciendo bien, era quinto, con opciones de hacer algo interesante -como estar con Mikel Landa- y poner en apuros el inviolable Tem Sky.

Pero una caída y el ritmo infernal de esta carrera han puesto a Fuglsang más allá del límite, y lo han sacado a empujones de la carrera. Fuglsang quedándose de un grupo donde Aru iba solo, auténticamente solo, frente un piara de rivales que en cuanto se descuide le van a dar hasta en el carnet.

Sin Fuglsang ni Cataldo, varios kazajos, más el ucranio Grivko, que fichara en este equipo en el ciclo de Contador, y el danés Valgren, son los activos que le quedan al líder del Tour para ir tirando en jornadas que, desde luego, requieren de compañía y ruedas amigas.

A diferencia de Tom Dumolin en el Giro, yo creo que Fabio Aru sí necesita un buen equipo alrededor, porque tiene varios ciclistas y muy buenos cerca de él, por debajo del minuto e incluso el Team Sky tiene dos en la pomada para buscarle las cosquillas.

Eso añadido a que hay elementos distorsionadores como Nairo y Contador que, en el borde de sus opciones en la general, van a dedicarse a hacer daño, todo para completar un cuadro muy complicado para el hoy portador del “maillot jaune”.

A Fabio Aru le van a hacer falta todas las lecciones que le quedaran de Vincenzo Nibali en la gestión de situaciones adversas y las bondades de las gestiones, y talonario, de Alexander Vinokourov, mánager y exciclista con probados manejos. Ya lo vimos con el equipo de Emirates, entrando al comando cuando no les iba la vida en ello, no obstante no cabe rasgarse las vestiduras.

Esto es ciclismo y las complicidades inesperadas son más antiguas que la zapata de freno. Ante la ausencia de compañeros celestes, Aru tendrá otras ruedas amigas, pero mientras éstas aparecen tened por seguro que no podrá dormir muy tranquilo.

Imagen tomada del FB de Astana Cycling Team

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#LeCahier C´ est le Tour

Barguil gana su etapa en el Tour

El Tour nos debía una etapa así. La jornada entre Saint-Girons y Foix estaba marcada en la agenda de muchos, era peculiarmente corta, con tres puertos duros y venía tras el maratón que acabó en Peyragudes.

Tenía los elementos, a priori, y los condimentos, tras lo visto ayer, para ser una jornada histórica y creo que lo fue, porque a la valentía de Contador, Nairo y Landa, se le unió el constante cambio de roles y pizarras. Una etapa de esas que pasarán los años y la tendremos recurrentemente en la memoria.

Top 4 igualadísimo: A día de hoy, si me pedís un favorito para París, no lo veo claro, nada claro. Sólo así se explica que Fabio Aru, Chris Froome, Rigo Uran y Romain Bardet fueran juntos hasta el baño. Podía arrancar uno u otro, que el devenir de la carrera, casi de forma obsesiva los volvía a reunir.

Llamó la atención la soledad de Fabio Aru, ya sin el mejor gregario al que uno podía aspirar, Jakob Fuglsang, descolgado casi desde salida. Aru se defendió como gato panza arriba, pero más etapas como ésta y acabará con los nervios destrozados, pues le toca vigilar tantas ruedas, tantos rivales tan cerca, que el camino hasta París se le puede hacer larguísimo.

Landa es el quinto hombre: a ese big four se le añade un quinto elemento, Mikel Landa, un corredor que tiene muchas virtudes, pero una por encima de todas: lo hace de tal manera que parece fácil.

Landa se fue con Alberto Contador con treinta kilómetros en las piernas y a setenta de meta. Ya no les verían. Se movieron en un lapso de dos minutos durante kilómetros y kilómetros, primero solos, luego con Barguil y Nairo. Estas cosas están al alcance de muy pocos, como el hecho de que Landa viniera como gregario de lujo de Froome y está entre los mejores. Ahora mismo, conociendo al alavés, no descartéis nada. Cosas más raras se han visto.

Los recursos del Team Sky. Hay días en que las cosas parecen tan claras, tan nítidas en el Sky, que ahora mismo lo único imprecedible en el equipo blanco es el propio Landa. El alavés fue la carta que se jugó desde un primer momento. No se esperó en exceso para que Landa pusiera nerviosos a los rivales de Froome, le hicieron saltar de lejos y tuvo con las orejas tiesas a la concurrencia durante gran parte del día.

Luego estuvo el movimiento de Kwiatkowski, evidentemente para Froome. Cuando vio que podía entrar con Landa, el polaco se frenó, o fue frenado. El objetivo era ayudar al portador del número uno que no os engañéis sigue siendo el jefe.

La jugada final del Sky era destacar a Froome en el descenso con Kwiatko, pero esa igualdad entre los mejores pesa. Polaco e inglés no trabajaron en la caza, o sí, o no, la verdad es que en un día perfectamente definido, fue el único instante de duda en el Sky, precisamente porque el objetivo sigue siendo que Froome gane su cuarto Tour por encima de cualquier prioridad.

Brochard, Jalabert, Moncutié… Barguil: Los franceses vuelven a mandar el día de su fiesta nacional y Warren Barguil entronca con grandes de siempre en su ciclismo. Me alegra ver que los franceses siguen creciendo, pues pasaron por un desierto, y nunca le dieron la espalda al ciclismo en especial al Tour. El final de Barguil es apoteósico, como se abre en la curva final y saca petróleo de la precipitación de Alberto Contador en el tramo final. Ojo con el Sunweb, que no tendrá muchas victorias, pero las pocas que logra, muy valiosas.

Contador, imperecedero: como tanto gusta decirlo ahora, Alberto Contador se ha reiventado y vaya, no le ha resultado tan mal. Atacando de muy lejos, ha tenido la fortaleza física para aguantar hasta el final y es que con el madrileño volvemos a lo de siempre, cuando habla en la carretera acostumbra a bordarlo, incluso cuando se lanza de forma tan precipitada en el sprint. Merece una alegría Contador, por él y por esa legión de incondicionales que nunca osará cuestionarle, pues lo primero que él quiere es que «la gente disfrute».

#LaProchaine Entre Blagnac y Rodez 181 kilómetros sin dificultad aparente pero terreno pestoso por el Macizo Central. El final de 570 metros a casi al 10% puede deparar sorpresas según están apretadas las cosas.

Imagen tomada del FB del Team Sunweb

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