¿Puede mejorar las cosas el positivo de Jarlinson Pantano?

Jarlinson Pantano JoanSeguidor

El positivo de Jarlinson Pantano puede abrir los ojos sobre la profundidad del dopaje en el ciclismo colombiano

Dar positivo por EPO, en los tiempos que corren, puede parecer de ciencia ficción, pero ocurre.

El positivo por EPO firmado por Jarlison Pantano nos deja torcidos

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Sé que muchos dirán que se lo imaginaban, habrá incluso quien, en el requiebro de la realidad, pondría la mano en el fuego porque estaba seguro que iba a pasar.

Pero más allá de entendidos en todo, el golpe es duro, sobre todo porque Jarlinson Pantano, aunque no apareciera en exceso en tiempos recientes, es un tipo apreciado.

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Su forma de correr, de expresarse en la carretera, los aficionados al ciclismo somos tipos agradecidos, y la muesca de esfuerzo se valora como oro en paño.

En Jarlinson Patano teníamos un tipo carismático, pero irregular, meteórico pero inconsistente.

Nunca le vimos rodar al nivel de ese Tour que consumió en fuga, un Tour, el de 2016, que fue un auténtico coñazo salvado por gente como el colombiano.

Pero la máquina ha pitado, y no lo ha hecho con cualquiera.

Que salte un colombiano no es noticia en los tiempos que corren, esa vuelta con una ristra de positivos, hace menos de dos años, pero que lo haga un World Tour es otra cosa.

Hemos visto el comentario de Eddy Jacome y es revelador…

En la esfera oficial del ciclismo colombiano se vive y se celebra el éxito de sus estrellas como propias.

Son motivos de orgullo perenne en una nación que vive esto como si le fuera la vida.

Tres estrellas de la Girona Gravel Ride

Así las cosas, se ve que en ámbitos más modestos, las cosas salen medio arregladas, llevadas de tú a tú.

DT-Swiss Junio-Agosto

Algo que no es tan diferente en este lado del charco, pues como siempre decimos, en todos los sitios cuecen habas.

Ahora bien, operaciones como las de Austria, hace unas semanas, donde pillaron a un esquiador de fondo dándose cera, se ve que en Colombia brillan por su ausencia.

Y es el dulce presente de Colombia en el World Tour el que facilita que se eche tierra por encima de cualquier positivo o cosa rara que surge.

Si el que pita es un ciclista del World Tour y además tan apreciado como Jarlinson Pantano la cosa cambia.

Los titulares sacan el nombre de una estrella, de un tipo que es ejemplo y paradigma del éxito de esta hornada de colombianos que dominan por doquier.

El mundo que vende la «oficialidad» no en tan bello como lo pintan

Y pasan por escena nombres cuyo peso abre los ojos, despierta mentes, levanta preguntas.

La «ley del silencio» que Eddy denuncia, repito son cosas que no son exclusivas de esas latitudes, puede seguir su camino, pero se pone en entredicho todo el sistema.

Un sistema que arrincona los que tienen la valentía de denunciar y cantar por esa boquita.

Otra vez, nos repetimos, lo sabemos, a este lado del charco las coas son muy parecidas.

SQR – GORE

La catarsis del positivo de Jarlinson Pantano tiene mucho de golpe bajo y desilusión

La UCI comunica el positivo, el equipo el suspende, le ofende y esas cosas, aunque con André Cardoso, no hace ni dos años la maquinita ya saltara

Que pide la máquina en WT con algo tan elemental como la EPO supone un golpe muy duro al crédito del sistema y del equipo en cuestión. 

Alguien, y no sólo Cardoso, ha hecho mal su trabajo y el ambiente no debe ser el más propicio para concentrarse en algo tan exigente como es la conquista como el Tour de Francia.

Luego vendrán quienes digan que falta la muestra B, la contra y esas cosas, cuando, lo sabemos, estas cosas nunca cambian de rumbo por muchas muestras que se tomen.

La suerte sobre Jarlinson Pantano creo que ya está echada, es lamentable, pero cierto.

Aunque nos cabe el consuelo de ver, de saber, si su caso, en grandes y gruesos titulares cambiará de verdad las cosas o en por el contrario quedará en una mancha en el expediente que muchos siguen vendiendo como inmaculado.

Porque ni siquiera en tiempos de Semana Santa creer en ciertas cosas resulta sencillo.

Imagen: Volta Catalunya – Namuss Films

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Ciclismo colombiano Atapuma y Pantano, el corazón ciclista

El ciclismo colombiano que nosotros vemos es Nairo, Chaves, Uran y toda la pléyade de figuras que salieron de un lugar privilegiado por la diosa fortuna para la práctica de las dos ruedas.

Sin embargo, no todo es color de rosa en el país que ha irrumpido en el ciclismo mundial con ese estruendo que provocó hace más de treinta años. Los que llegan a este nivel, tienen la suerte de haber encontrado el camino por el que se quedan muchos. Lo vimos en el Team Colombia y su amargo final.

La nación colombina mira a Nairo

Un vistazo sobre la primera escena que se basa en los nombres que abren el post, pero no sólo en estos. Mientras la nación espera una gran victoria, tipo a la de Nairo en el Giro, aunque quizá más grande, el fondo de armario que presenta este país es increíble. Es como si el buen fario se contagiara y el talento brotara de mano en mano. Están de dulce, qué duda cabe.

Y en esas que otro colombiano lidera la Vuelta a España. No sé si pretenderá llegar muy lejos con esa prenda roja, pero Darwin Atapuma debería tener una foto al lado de la palabra “honor” en el diccionario. Leer su vida es un poema, un canto a la superación de todo y todos los problemas que pueden acongojar las mentes más débiles.

El ciclista colombiano Atapuma, otro referente para el país

Lo que vemos de Atapuma en la carretera es su actitud frente a la vida, ni más ni menos. El tipo que se cae mil veces y se levanta otras tantas. Nos alegramos tanto de su liderato como nos entristecimos cuando se fue con las manos vacías del Giro. A ver, manos vacías en el palmarés, pero con el cariño de la afición y el respeto de la profesión. La etapa de Corvara la ganó la Chaves, pero quien sepa de justicia deportiva, sabrá que debió ser para Darwin.

Los premios en el Giro de Italia NO se regalan

Es curioso, mientras Van Garderen firmaba su enésima decepción en una gran vuelta, el gran Darwin volaba, qué actitud tan diferente. Si en Suiza el norteamericano perjudicó a su compañero en el desenlace de una etapa, al día siguiente el colombiano cobraba la pieza que debió llevarse en el Giro. Merecido premio.

Atapuma es uno, pero qué decir del Tour que nos regaló Jarlison Pantano, un ciclista que cruzó una meta pirenaica con paraguas como antesala a una escapada eterna que duró todo el Tour que le significó ser el más combativo de la mejor carrera.

Pantano y Atapuma, ya veis, dos de los “hijos de Uran” hace un tiempo menos divulgados, pero que hoy enamoran como los grandes nombres y demuestran que esto no es flor de un día, que este ciclismo venido de Sudamérica tiene vocación de encandilar por mucho tiempo.

Imagen tomada de FB de BMC Team

Puedes ver el especial del Giro de Italia del 2019, que ha preparado Cyclingnews, en su web, clica en el siguiente enlace www.cyclingnews.com

#Top2016 Pantano o la pimienta colombiana

Estos días el equipo IAM ha divulgado un vídeo por la redes a modo de despedida en las que pone en cascada muchos momentos de la ultima campaña del conjunto suizo en ciclismo. No sería osado decir en un 75% de las imágenes correspondía al Tour de Francia, su gente, la emoción, los gritos,…. su repercusión.

El Tour lo es todo, sigue siéndolo lo todo. La tarjeta de presentación de Jarlinson Pantano en el Tour fue cruzando línea de meta de Arcalis bajo un paraguas. Llovía no, el cielo se abrió en canal sobre los ciclistas, relucientes y resbaladizos a la vista. Tremendas imágenes de Dumolin, el ganador del día, de Froome, de Nairo,… parecían meros remontando el océano. Pantano ese día llegó pertrechado de un paraguas.

Quienes le conocen hablan bien, sólo bien, del ciclista de Cali, tierra de mestizaje ciclista, porque a la tradición “carretera” del país, se le une que alberga un velódromo internacional que ha visto las mejores competiciones del mundo, desde un Mundial en el que Pervis hizo historia, hasta copas del mundo.

Quizá por eso Pantano domine tan bien su bicicleta. Aunque desgarbado en las subidas, los descensos que propicia son excelentes y su tanteo en el mano a mano, no lo es menos. Eso podrá decir el polaco Rafal Majka cuando le ganó la etapa en el Tour siendo el de Tinkoff el favorito sobre el papel.

Con la victoria, Pantano se hizo entonces perenne en cabeza. Siempre escapado, siempre arriba, como Peter Sagan. Fue uno de los corredores que acudieron al rescate de un Tour lamentable en la lucha por la general. Fue parte de esa clase media que dio color, aceite y pimienta a la carrera.

Como antes del Tour, en la histórica jornada de Davos, en un día tocado por el frío y el desasosiego, en el corazón de la vieja Europa y en el anfiteatro alpino que reúne a los más poderosos del mundo, Pantano fue parte de la fiesta colombiana que celebraba el triunfo de Miguel Angel López en la Vuelta a Suiza, en otro día que cruzó, como en Morzine durante al Tour a Ion Izagirre y Pantano en la carretera. Todos esos puntos, esos méritos le sirvieron para ser parte de la selección olímpica colombiana, algo memorable, teniendo en cuenta la calidad del quinteto y lo complicado que era entrar ahí.

Con el IAM formando parte de la fotos del recuerdo, Pantano mira el 2017 con los ojos fijos en el Trek, su nueva casa, allí donde coincidirá con Alberto Contador, en teoría para ser gregario, dada la jerarquía del madrileño, aunque Guercilena y los suyos saben que si necesitan de alguien para tirar del carro, Pantano no escurrirá el bulto.

Imagen tomada del FB del Tour de Suisse

INFO

Mira los portabicicletas de remolque de Cruz

El fondo de armario colombiano no tiene tope

La Vuelta - ciclismo colombiano JoanSeguidor

Picad sobre Colombia en el CQ Ranking y mirad sus diez mejores ciclistas. Es un espectáculo, imaginaros un World Tour con esos diez ciclistas, otrora llamados escarabajos, ahora mismo otra cosa, una colección de ganadores, de ciclistas venidos sin complejos de ultramar, situados en los mejores equipos del mundo y con un palmarés que sube como la marea, poco a poco, pero de forma inexorable. El otro día lo dijo Jorge Quintana hablando del remozado Postobón, es cuestión de días que sean el primer país entre los de la UCI, sólo tres ciclistas del 1987, todos los demás de entonces para acá, contando con alguna perlita joven, joven, joven que ya empieza a caer como la fruta madura.

Arriba del todo, obviamente Nairo Quintana, el pequeño boyacense ante su mejor temporada en conjunto, con tres vueltas ganadas, una de ellas grande, y las otras dos del máximo nivel, pero con la contrariedad del Tour. Quizá porque la Vuelta la ganó delante quien la ganó, su verdugo habitual en Francia, tiene elementos para seguir soñando, aunque los años van pasando, poco a poco, imperceptiblemente, y ya no es sólo Froome, son otros los que se suben al carro. No obstante ahí está: tres Tours, tres podios. La estadística sigue con él.

El segundo peldaño, la pieza de ropa que sienta bien para cada temporada, la sonrisa perenne de Esteban Chaves que no sólo centra el tiro en podios, que seguro algún día serán triunfos absolutos, también en clásicas, en monumentos nada menos, como Lombardía. Entre el Chaves de hace un año y éste hay una cosa clara, que se percibe al verle: se lo ha creído, y eso lo es todo en ciclismo y en la vida. A una categoría propia e innata se le suma ese plus de moral y confianza. Cada año mejor que el anterior…

Tras muchos vaivenes Sergio Luis Henao parece que ha vuelto para quedarse. No tiene la calidad de los dos mentados, no en apariencia, pero es fiable, muy fiable. Corrió su primer Tour con nota, siendo la sombra de Froome cuando incluso otros con más cartel flaqueaban, y ello no le ha impedido brillar en momentos puntuales. Si una caída no hubiera mediado, le veíamos con una medalla, el color no lo sabemos, pero medalla en Río, que no es poco.

Mocetón, pistard, ciclista singular, ciclista que explica la amplitud de esta hornada, Fernando Gaviria no se prodiga donde sus compatriotas. El se ve en Bélgica, en San Remo,… en lares raros para un colombiano. Aunque no lograba explotar siempre se le veía ahí, íntegro y fuerte hasta que dio el campanazo en Tours, una clásica que cuando él nació tenía ya 98 años.

El quinto en la lista es celeste Astana, es pequeño, pero testarudo, no ha tenido suerte en la Vuelta, porque se deshizo en un buen tortazo, pero su calidad emerge cuando las circunstancias son las normales. Miguel Angel López es, yo creo, la joya de la corona. Sólo tiene 22 años y ya cuenta buenas victorias, Suiza la más destacada, para mí otro Nairo en potencia.

De otra pasta, más experimentado, al menos en años en el oficio, Darwin Atapuma es el corredor que no sabe qué significa especular. Puede ganar o casi siempre perder, la duda que nunca nos surgirá con él será si lo ha dado todo, porque sí, en efecto, se vació en el empeño. Merece mucho más que el efímero maillot rojo que vistió en la Vuelta, merece por ejemplo una etapa redonda como la que firmó Jarlinson Pantano, el octavo de la lista, en el Tour, el ciclista que demostró, como Sagan, Majka y algún otro, que coger el corte bueno es una actitud más que una aptitud.

Entre medias nos dejamo a un ciclista que sabés apreciamos mucho, con el que no solemos ser objetivo, es Rigoberto Uran, en una temporada rara, quizá acorde a su equipo. Él es el papá de las criaturas, el que abrió camino, de hecho el más viejo de la escuela. Con los mismos años que Rigo, Rodolfo Torres Agudelo, el noveno en el recital, un ciclista habitual en el densísimo calendario de clásicas italiano, allí donde nadie suele regalar nada. Cierra el listado Sebastián Henao, el primo de Sergio, con unas similitudes curiosas, bueno en grandes vueltas, estuvo ahí en el Giro, y en clásicas valonas… pronto estará a nivel del primo.

Imagen tomada del FB de La Vuelta

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Mira todo el catálogo de Cruz en portabicicletas

Tour #15- Pantano sí puede

Fue realmente una actuación muy positiva y un tanto inesperada la llevada a cabo por el colombiano Jarlinson Pantano (27 años) en el transcurso de la decimoquinta etapa, que culminó en pleno corazón de los Alpes, en la pequeña población de Culoz. El ciclista del que hacemos mención compartió durante un largo trecho de la etapa la compañía de una treintena de belicosos corredores, deseosos todos ellos de conquistar siquiera una victoria de etapa.

El colombiano Pantano supo resistir hasta un final victorioso

Por otra parte, decir que el gran pelotón se desentendió de la citada escapada matinal, que llegó a acumular una notable ventaja de casi una decena de minutos como cota máxima. Al final, afrontando la última ascensión: el puerto de Lacets du Grand Colombier, catalogado de 1ª categoría, dotado de varias tortuosas curvas de herradura muy cerradas y a la vez ante un panorama extremadamente espectacular, algunos varios compañeros de la aludida fuga tuvieron arrestos suficientes para culminar la evasión y tratar de acercarse más a la victoria final. Los más capaces en el intento compusieron un grupo algo fraccionado integrado por una docena de corredores, no más. Los otros, los restantes aventureros, prefirieron no insistir más en el esfuerzo, capitulando en los últimos atisbos de la jornada.

La gesta protagonizada por este colombiano llamado Jarlinson Pantano, oriundo de la localidad de Cali, con 27 años a cuestas y ciclista profesional desde la temporada de 2007, moldeó este triunfo en el Tour con paciencia y con tiempo suficiente para dar el golpe que estaba en sus intenciones de tiempo, golpe que moldeó con otros, más o menos, en el kilómetro cuarenta de carrera, cuya etapa tuvo lugar en la población de Bourg-en-Bresse.

En la recta de llegada, efectivamente, llegó triunfante Pantano, recogiendo la ilusión más emotiva de su vida como ciclista. Le acompañó hasta la línea de meta el polaco Rafal Majka, que aunque perdió la etapa tuvo la satisfacción o suerte de conquistar en ese día el primer puesto del Gran Premio de la Montaña, superando en puntos al belga Thomas De Gendt, que en esta jornada de montañosa -fueron seis las ascensiones afrontadas- no gozó del golpe de pedal que se necesitaba. Tras los dos primeros puestos que hemos anotado, se clasificaron muy de cerca y por escaso margen el suizo Reichenbach, los franceses Alaphilippe, Vuillermoz y Rolland, el belga Pauwels, el ruso Zakarin y el voluntarioso corredor asturiano Daniel Navarro, que lleva varias fechas con el afán de lucirse sin conseguir redondear su esforzada voluntad.

Los corredores más representativos dieron libertad

Está visto que el equipo Sky, que capitanea Froome, ha mostrado una enorme fortaleza en todo momento, bloqueando todos los movimientos que pudieran surgir por parte de los contrincantes más directos. Nairo Alexander Quintana, uno de los favoritos, se vio incapaz de atacar y obtener frutos en esta etapa de alta montaña celebrada bajo la silueta majestuosa e inconfundible del Mont-Blanc. La clasificación general en sus primeros puestos, tal como se ha podido constatar, no sufrió apenas alteraciones, salvo la del estadounidense Van Garderen, que en un día más bien turbio perdió posiciones.

La batalla entre unos y otros, a pesar de la dura jornada que se vivió, no llegó a fraguar. Tenemos la sensación, somos sinceros en decirlo, que el cansancio se ha apoderado y atenaza a los participantes del actual Tour. De tal manera que nadie se ve con ánimos suficientes para salir a la palestra atacando y combatiendo con cierto rigor. Pensarán algunos que no sea que se pierda lo que se tiene en posesión. No es lo mismo conquistar un buen lugar con el pasar de las etapas y de los kilómetros que tratar de defenderse de los ataques de tal o cuál adversario. Cada cual tiene sus pensamientos o intenciones al respecto.

Como conclusión digamos que el británico Chris Froome, el que lleva la batuta del Tour, se limitó a mantenerse en la expectativa a la espera de que alguien osara a atacarle con decisión bien sospesada. Pero lo cierto es que los contrincantes más directos han preferido, por ahora, guardar la ropa y no meterse en líos que les complicaría, en el peor de los casos, la vida.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de FB de IAM Cycling

El Tour pasa alegremente para Froome

Dos carreras, dos momentos, simultáneos. Adelante y atrás. En vanguardia la lucha por la etapa, el triunfo parcial, el minuto de gloria en el océano de un deporte centenario. Por la retaguardia, el juego de la general, la victoria final, el nombre que será cincelado en la base del trofeo del ganador.

Por delante dignidad, amor por este deporte, pasión y entrega. Grandes nombres que pasan en carrusel. Dumolin, Nibali, Dani Navarro,… hasta que el tema queda entre cuatro nombres que, en diferentes pasajes, nos levantan el bello: Zakarin, imperial pero asustadizo en los descensos, Alaphilippe, tan entregado que la bici no estuvo a la altura, Majka, desprovisto de servidumbres apuntando a ganar, y Pantano, entrega colombiana en la que dijeron iba a ser la edición del #SueñoAmarillo. El de IAM ha ganado una etapa memorable, nunca bajó los brazos, nunca se conformó y tuvo su premio.

Por detrás la desvergüenza, el total conformismo. Dicen, o dirán que no hay fuerzas, no sé, son tantas las veces que Movistar decepciona que cualquier explicación suena hueca. Vale ya de excusas, del viento, del peligro, son comparsas, auténtico relleno. Lanzan a Nelson Oliveira y Ion Izagirre sin mayor ambición ¿para qué probarlo?. El portugués fue útil tras el descenso final, nada relevante.

Enfrente Astana, un equipo que lidera un exganador del Tour que no aspira a más que una etapa como Nibali y Fabio Aru, un equipo que lleva la ambición por bandera. Si Sky se ha desgastado algo, ha sido por los hombres de turquesa, no lo olvidéis. Hablaba José Herrada en la curiosa retransmisión de TVE de la importancia de llevar gente por delante. Astana adelantó a Nibali y lo utilizó para lanzar a Aru. El italiano lo intentó y Valverde secó la tentativa. Lo llaman el «Movisky». Luego vino Bardet, dos veces además, la segunda también conjurado por Valverde. Viendo los movimientos de los azules podemos decir que Wouter Poels saldrá del Tour con el ego inflado.

Ya veis Aru y Bardet, para qué más. Décimo y séptimo en la general, a más de cinco y cuatro minutos en la general. Toda la presión al líder viene por ahí. Los otros valoran su puesto en la general, en Mollema, Yates e incluso Porte lo podemos enteren. Para Movistar, la general por equipos, trabajan para ello, les va en ello. A final de temporada poner que eres el mejor equipo de Tour en el clipping viste mucho. Genial.

Pero el Tour pasa, se va, el tren no espera, y ese tren es negro, lleva el nombre de Sky en el pecho y quiere llevarse el amarillo por cuarta vez en cinco años, a la vista de que el concurso se declara desierto. Etapas preciosas, en paisaje y perfil, todo para nada. No se podría decir que la organización no ha puesto de su parte, otra cosa es la concurrencia que ve la vida pasar con más pena que gloria. Es lo que hay.

Imagen tomada del FB del Team Sky

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Probamos el Ambit3 Vertical de Suunto y esto nos pareció