#Top2016 El ciclsmo británico rueda en la excelencia

La historia es sabida. La pista británica marca los ciclos para cuatro años, un ciclo olimpico, lo que viene a ser separar el grano de la paja. Cada cuatro años, en el balance de la campaña, la excelencia inglesa emerge en el peralte. Da igual que sea en Londres, ahora fue en Río, hace ocho años en Pequin y doce atrás se desperezó en Atenas.

La inversión que un día los británicos hicieron en el ciclismo en pista, con la inestimable ayuda de las Loterías nacionales, ha surtido un efecto largo, sostenido y parece que duradero, pues no paran de añadir competencia joven para que los viejos no se duerman y la competencia sea brutal.

Ahora bien, ¿es de recibo que medio desprecien los años que llenan la olimpiada para dejarlo todo en la gran cita? depende como se vea. A mí, personalmente no me convence, porque en definitiva es marcar mucho el status de la disciplina. Jason Kenny es el ejemplo tangible a esta teoría. No se le ve al lado de alemanes y franceses durante dos años y reaparece en vísperas del izado de la bandera de los cinco aros.

Y claro, cuando el dominio no sólo es en resultados, también en la forma de ejecutarlos e incluso en una obvia infalibilidad, es ciertamente llamativo y goloso para sus rivales, que no vacilan en alimentar esas dudas que en ciclismo son moneda de cambio. Los velocistas franceses calmaron sus ansiedades cuestionando el plan de sus vecinos del norte, es poco elegante, qué duda cabe, pero es que los acusados son los primeros que no disimulan su plan.

Ahora bien, ese plan ya habla de excelencia, porque sólo así se puede entender una ambición que queda corta en la medalla de oro, quieren la presea dorada y el récord del mundo. Brad Wiggins fue el mejor ejemplo de la ambición que mueve a este grupo, cuando descabalgado del mundial, segundos tras los australianos en su velódromo de Londres, lo primero que dijo es que quería ser campeón olímpico. A los pocos meses lo hizo, se colgó un nuevo oro, trenzado en sendos récords del mundo, en ronda previa y final, como para querer ponerle dos guindas al pastel.

Y no os engañéis, esta excelencia en el velódromo se proyecta a la carretera, mirad el Tour, la cantidad de éxitos que amasan, lo de Froome queda en punta de iceberg cuando ves las etapas de Cavendish, la eterna primavera de Cummings o el placer que produce ver rodar y crecer a los Yates.

Y eso en un entorno de filia por la bicicleta, que gana sitio en Londres y en ciudades que invierten en sistemas saludables para que sus ciudadanos se muevan. Seguro que en este campo tendrán que mejorar mucho, pero como en todos los sitios. Entretanto id a ver unas Revolution Series o unos Six Days y veréis las sensibilidades que despierta este bellísimo deporte por esos lares.

Imagen tomada de FB de British Cycling

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No hay milagros en el ciclismo británico

Existe en el deporte un explicación muy común a muchos éxitos. Se habla de milagro, cuando no de suerte y azar. Sin embargo quienes conocemos las entretelas de la industria ciclística de Gran Bretaña, sabemos que de eso hay poco en su éxito en Río de Janeiro.

Sólo cabe mirar el medallero ahora mismo. Gran Bretaña es la segunda nación, sólo superada por Estados Unidos. Le iguala un gigante como China. El Team GB se mantiene en esas cotas porque seis oros que cuelgan de sus vitrinas han llegado desde el velódromo. Sin esa aportación, ahora mismo les superarían los chinos y alemanes y rusos, estos muy diezmados, les pisarían los pies.

Lo que hoy es todo oro y candeletas en el ciclismo británico tuvo un inicio lejano, nada menos que finales del siglo pasado, cuando los planificadores del deporte británico estudiaron el medallero y las modalidades viendo en el ciclismo en pista uno de los filones para crecer. Instigaron un sistema financiado por la Lotería Británica que tuvo generosos sueldos para los integrantes de la selección nacional de ciclismo. Charles Wegelius lo cuenta en su libro, tenía un sueldo en 2001 muy superior a la media del peloton profesional.

Ahí empezó todo. Las cosas empezaron a marchar en Atenas 2004, explotaron en Pekin 2008 y arrasaron en sus juegos hace cuatro años. En Río de Janeiro hemos visto la prórroga de su dominio, un dominio que no sólo se plasma en la competición. También pesan en la segunda línea, allí donde entran en juego decisiones arbitrales. Mark Cavendish provocó una caída en la puntuación del omnium, no del todo intencionada he de admitir, no hubo castigo. Jason Kenny se llevó un keirin polémico, los jueces no fallaron en su contra. Se colgaría su tercer oro.

Kenny es la punta del iceberg de este dominio. Como digo tres oros, eso le convierte en el ciclista de los juegos, ni mucho menos tan mediático como el de Wiggins, o incluso de Cavendish, que formó parte del equipo de persecución, aunque no en la final. El de Man sale con oro y plata, qué balance. Muy lejano a lo que le habíamos predicho.

El Team GB ha dominado los equipos, salvo la velocidad femenina, en la que las chinas corren en otra liga. Han ganado sendas persecuciones y la velocidad masculina, todo adornado con récords del mundo, algunos por partida doble, como la cuarteta. Prorrogar el dominio en el tiempo se llama excelencia, en ella acabala este grupo.

Las chicas aportaron lo suyo. La magnética Laura Trott, la pareja de Kenny, menudos genes para sus hijos, fue la reina del fondo. Becky James se colgó dos platas. Su derrota ante Vogel en la velocidad fue otro de los momentos del anillo de Río, con la alemana compitiendo sin sillín como Fonta frente a Hermida en las ruedas gordas de Londres.

Sobrevuelan suspicacias. Los franceses están que trinan: se borran toda la olimpiada para arrasar en los juegos. ¿Dónde están los pistards británicos en copas del mundo y mundiales? pues sencillamente hivenando para cuando llegue el deshielo de la llama olímpica. ¿Criticable? tal vez, pero es lo que hay. ¿Se dopan? no nos corresponde a nosotros juzgarlo. Ellos simplemente dicen que son “increíbles” y añado, han sido capaces de llevarlo a la carretera, el Team Sky es el ejemplo.

Imagen tomada de www.elleuk.com

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La velocidad se corre en el filo

Las carreras de velocidad son una autentica animalada que ponen los atletas en el límite de todo para rentabilizar el trabajo de cuatro años en escasos segundos. No cabe margen y el error se paga. Las chinas por ejemplo fueron un coco imposible de asaltar por sus rivales en la velocidad por equipos. Se marcaron un WR en el peralte donde vuelven a barrer los británicos. Es de traca la colección de cascos que los rojos han sacado en el anillo de Río, sus dibujos son el perfecto escaparate de arte chino en la entraña de los Juegos.

Ahora bien, la caída del keirin femenino fue espeluznante, un día Tania Calvo nos contará qué se vive en un momento así. Lo dicho, en un devaneo todo se va al traste. A punto estuvo Jason Kenny de quedarse fuera. Sus sonrojados mofletes eran el espejo del esfuerzo inhumano que asume esta gente. En breve más…

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Imagenes tomadas de Cycling Hub & Twitter

#Rio2016 La reina de las velocidades

Esto es como todo, va a gustos, pero a un servidor la carrera más bonita que se ve en un velódromo es la velocidad individual. ¿Por qué? pues porque es la esencia misma de la pista, el duelo a dos, el pulso, el mano a mano, sin terceras personas. Un cuadro, unos cruces y pasa el mejor de a tres carreras. Así, directo y sencillo. La velocidad es casi tan antigua como la pista misma y entre sus momentos impagables estuvieron aquellos eternos sur places de años A, que nos dejaron con el aliento contenido tanto como dudaron aquellos equilibrios, la calma antes de la tormenta.

El vaticinio de Itmar queda a continuación.

Para la velocidad masculina veo la repetición de la final del Mundial entre Jason Kenny (*) y Matthew Glaetzer. Kenny es un tío que cuando llegan los Juegos, como que se transforma desde un año antes, como toda la selección británica. Tiene grandes cualidades: anticipación y pillería. Cuando llegan los Juegos explota todo su potencial. Cuando pone el ojo es muy bueno. Tiene muy claro qué hacer con cada rival.

El australiano es increíble haciendo los 200 metros, tiene una posición perfecta: bici y persona son la misma cosa. La bici es su extensión. Podría inquietarles la mejor versión de Baugé y Dmitriev. El primero tiene los mejores genes del mundo y el ruso porque es el más listo de la clase. Recuerdo que Baugé debutó en Sttutgart 2003, lleva mucho tiempo, tiene gran clase y genética, pero creo que el golpe de no ganar en Londres lo acusó mucho

Juan Peralta puede estar entre los diez primeros, será la clave el tiempo de 200 metros, cualquier mínimo desajuste, ya no error que te elimina, significa unas centésimas que te mete cinco ciclistas delante. Si en el 200 logra sacar lo que tiene dentro, le veo en el top ten.

En chicas la lucha estará entre Anna Meares y la china que corra, y digo esto porque China tiene un problemón, pues tiene cuatro velocistas de gran nivel, todas campeonas del mundo en alguna disciplina y sólo pueden correr dos.

A ver qué pasa con Anastasia Voynova, mientras que Kristina Vogel también entra en el pronóstico. Apuesto a que el mejor 200 será una china dará igual entre Tianshi y Lin.

Imagen tomada de www.cycling.org.au

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