Coronavirus: Cinco ciclistas que lamentarán el parón

Max Schamann Paris-Niza

Cinco competidores que tendrán que llevar su fenomenal estado de forma a la nevera

Pueden ser más que cinco, por que algunos no habían exhibido músculo aún, pero hay cinco ciclistas que van a acordarse de esta desgracia…

En lo poco que hemos visto de temporada, con dos meses escasos de carreras, y con todo lo gordo por venir, el sábado debía ser San Remo, lo cierto es que el parón que marca la París-Niza ha pillado a muchos corredores y nombres importantes del pelotón a full de forma ante la inminencia de grades carreras.

Sin embargo, son cinco los ciclistas que creemos van a lamentar este lamentable e impuesto parón que amenaza con arruinar la temporada de ciclismo en 2020.

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Empezamos por el propio ganador de la París-Niza, Max Schachmann, un ciclista que un día nos platearemos si puede ganar una grande, pero que en el caso de las clásicas que se nos venían encima era una baza de primer orden.

Decir que San Remo le va bien a Schachmann creo que es una obviedad, su arrancada y potencia, su descenso le situarían como outsider al Poggio.

Eso sin olvidar que su calidad le llevó hasta el podio de Lieja, hace menos de un año.

Otro que tenía una primavera para crecer era Sergio Higuita, que no pudo con el alemán antes de llegar a Niza, pero que con esas ganas de aprender que tiene podía dar el do la que sería su primera campaña entera en un World Tour.

Si Sergio Higuita sobrevivió a los abanicos de la carrera hacia el sol, verle en Itzulia o en Árdenas era uno de los alicientes para rematar una las explosiones más sonadas de tiempos recientes.

Vanmarcke Higuita podio joANsegudidor

Al igual que Higuita, otro colombiano ha visto truncado un inicio de traca, sí es Nairo Quintana y el estado de forma que ha lucido en este primer ciclo ha sido insultante.

No sabemos si hubiera ganado la París-Niza sin la caída y el corte que le dejó fuera de la general, pero está claro que hubiera influido.

Está claro que no es lo mismo Provenza que la París-Niza, y esos cortes son la evidencia, pero que el boyacense ha sido el ariete del nuevo Arkea es un hecho.

Se pierde la opción de haberle visto en la Volta del centenario, quizá en Itzulia… carreras que ganó un día y que veíamos en su radar.

De cara al adoquín, y quién sabe si para algo más, el salto de calidad y confianza que han dado estos días ponían a Tiesj Benoot y Jasper Stuyven en primera línea.

El primero podía optar a todo, por que verle delante sólo en Flandes era incompleto, también le situábamos en Árdenas.

Benoot dijo, con razón, que era una pena este paréntesis le pillara con estas piernas.

En el caso de Stuyven, es muy complicado quedarse como cualquier cosa con esa forma de rodar, a todas luces un lujo.

Creo que con la Het Nieuwsblad que se marcó, ganando a un coco como Lampaert, estaba ahí, luego ya sabemos que los monumentos son pocos y caen en manos de menos.

Cruzando los dedos para que, cuando vuelvan, estos y otros corredores vuelvan a deleitarnos con lo que saben y queremos verles hacer.

Entretanto, nos quedará el consuelo de imaginar lo que pudo haber sido…

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¿Se puede sobrevivir a Fabian Cancellara?

Trek Roubaix Fabian Cancellara JoanSeguidor

Estructura, calidad y talento en el Trek para el difícil relevo de Fabian Cancellara

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No hace tanto cuando llegaba la primavera nos hacíamos la pregunta de ¿Papá o mamá? que en ciclismo era como preguntarse

¿Tom Boonen o Fabian Cancellara?

De esta guisa, con ellos dos como epicentro de todo, buscándose como el gato y ratón, transcurrieron primaveras memorables que vistas hoy no nos dieron tantos duelos directos entre los dos astros.

Cuando no era uno, era el otro, Boonen y Cancellara hicieron un palmarés monumental coincidiendo en el ciclo, en la época, pero no siempre en el lugar y el día.

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Y así vemos que mientras el maestro Lefevere sigue adelante sin Tom Boonen, ganado y amasando palmarés, ahora con el Deceunick, el Trek busca alguien que llene el hueco de Fabian Cancellara.

Y no es sencillo rellenar el sitio que dejó el tres veces ganador de Flandes y Roubaix, más un memorable, y poco recordado, porque queda lejísimos en el tiempo, triunfo en San Remo.

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En el Trek predomina la cultura de las dos estructuras, la de grandes vueltas conviviendo con la de clásicas y en esa convivencia el equipo tiene exigencia en toda carrera donde pone el pie.

El bloque de clásicas del Trek es, si se nos permite, y por nombre un top cinco perfectamente, y no sería descabellado pensar en el top tres.

Sólo le superan los azules, intratables en estos terrenos, y posiblemente Mitchelton y Sky.

 

En el Trek hay ciclistas que despiertan nuestra admiración, como John Degenkolb quien tres años después es un corredor top aunque arrastrando las secuelas de ese maldito atropello en Levante hace tres años.

Degenkolb no se estrenará hasta Harelbeke aunque antes ya han habido clásicas que no han dejado buen sabor de boca en el equipo.

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Leemos que hasta los corredores han debido disculparse por los resultados.

Y no tienen malos caballos, con Jasper Stuyven en la eterna necesidad que puede dar algo más que esos triunfos preñados de clase en la Kuurne.

Stuyven tiene aún 26 años, aunque llevemos viéndole en cabeza desde hace varias temporadas y lo consideramos uno de los corredores más elegantes del pelotón.

Al nivel de pocos, muy pocos, Keisse, entre otros.

Pero en medio de Van Avermaet, Sagan o Terpstra parece un elemento del paisaje.

Si el espíritu de Fabian Cancellara ha anidado en Trek, Stuyven debería dar el paso adelante y actuar sin complejos.

Más joven es Mads Pedersen, de quien hablamos en la previa de la Het Niuewsblad.

Roberto Heras es el artista invitado en el Campus Melcior Mauri

Pedersen por edad no ha coincidido con Fabian Canellara, pero sabrá largamente del suizo.

Y sabrá también que esta jauría no se puede hacer nada sin riesgo ni guerra al miedo de fracaso.

Trek tiene corredores, medios y un plan a medio plazo para consolidar el equipo, pero es en ciclos como estos, la primavera, donde se mide la solidez de la apuesta y el fantasma de Fabian debe servir para crecer, en positivo.

Trek en Roubaix

Trek Roubaix Fabian Cancellara JoanSeguidor

Las tres bazas de Trek para ganar en Roubaix

Hay una película, «Un domingo en el infierno«, que narra los momentos cumbre de la rivalidad entre dos monstruos, entre Roger De Vlaeminck y Eddy Merckx. Por esas fechas dos hombres en Waterloo, año 1976, decidían llamar Trek a su empresa.

En «Un domingo en el infierno» se transmite la esencia de Roubaix, dos hombres, en la cumbre de su rivalidad, en medio del caos, sin reglas, sin leyes, sin nada a qué agarrarse.

Cuenta en Trek que para rodar mejor por el pavé hacia Roubaix es aconsejable tener a mano cinta antideslizante.

Para que el portabidón sea más efectivo.

Para que el manillar se ajuste perfectamente a la mano del corredor.

Para vendar la mano del ciclista, si fuere necesario, y evitarle estrés.

E incluso recomiendan una pata de conejo, por eso de la buena suerte.

"Un domingo en el infierno" Trek Paris-Roubaix JoanSeguidor

Roubaix es mucho de buena suerte

El Trek-Segafredo alinea este domingo tres ganadores de la París-Roubaix, tres.

Trek Segafredo Roubaix JoanSeguidor

Jasper Stuyven lo hizo en 2010 como sub 19, y se quedó a un paso del podio el año pasado. No es estridente, parece que no está, pero está y su presencia se percibe como una lección de pose y acople a la máquina.

«En el reconocimiento siempre hay más barro que en la propia carrera. En Flandes hemos estado delante en todos los puntos importantes, y no veo porqué no podemos repetir en Roubaix.

Jonh Degenkolb ganó de forma memorable la Roubaix absoluta hace tres años, sacando y rematando el córner, cerrando el corte de los mejores y luego batiéndolos al sprint.

El alemán sigue buscando sus mejores sensaciones tras el accidente del invierno siguiente a su doblete San Remo-Roubaix: «Ruedo por los adoquines y me veo bien, fluyo y eso eso bueno. No es un todo o nada a Roubaix, porque seguiremos compitiendo y al final de la campaña de clásicas -allá por el primero de mayo en Frankfurt- pasaremos cuentas».

Mads Pedersen es la tercera punta del triángulo. Llamó la atención el disgusto que mostró en la meta de Flandes, aún siendo segundo, aún y su juventud.

Pero es lo que hay en este danés que rueda como los ángeles y tuvo en tensión a Terpstra hasta el propio Paterberg.

«Soy aún joven y tengo cosas que aprender, tengo conmigo dos grandes compañeros que pueden ser líderes en cualquier otro lado. Aunque hiciera segundo en Flandes, sé que mi rol es ayudarles»

Mads Pedersen ganó Roubaix en 2013, categoría sub 19.

Ese año es sagrado para Trek, ese año Fabian Cancellara ganó su tercera Roubaix sobre una Trek, una semana después y un año antes de su segundo y tercer Flandes.

«He ido al límite como nunca antes» dijo Fabian en el velódromo de Roubaix.

Trek Roubaix Cancellara JoanSeguidor

Un esfuerzo ímprobo, más allá de lo humanamente admisible, que dejó a Cancellara solo ante Sep Vanmarcke para batirle en el sprint en la meta de Roubaix.

Ese día, un temprano domingo de abril, fue el más feliz de Trek en Roubaix.

 

Sagan no le hace ascos a nada

Otra clásica de primavera, otro monumento, van dos en dos días consecutivos. Show must go on. Como decía Nico Van Looy, la Kuurne-Bruselas-Kuurne, queda opacada por la Het Niuewsblad, la apertura del telón, una carrera que esperamos tanto, que a veces no reparamos en un su gemela del fin de semana.

El año pasado en Kuurne vimos una de esas exhibiciones que gustan. Jasper Stuyven no rodó, fluyó hacia la meta de Kuurne, el día después que Van Avermaet diera cuenta de Sagan en Gante. Ayer ocurrió lo mismo, como si Sagan no supiera de las claves de la llegada de Het Niuewsblad, como si su ansia le nublara la memoria.

Pero si algo tiene Sagan, algo poco común en este pelotón de autómatas dirigidos por alguien que tiene un micro desde el coche y reparte órdenes como si jugara la Procycling, es que tiene personalidad. Desconozco cómo será en persona, si será simpático o no, si atenderá como merece la ingente masa que le sigue, si es proclive en las salidas, no como otros que al parecer van con escolta para que no le atosigue la marabunta.

Descnozco todo eso, porque lo que tiene Sagan es una personalidad que no es personadlidad, es un rodillo, que imprime y marca, que condiciona carreras y seduce al aficionado. El otro día lo dijimos, la primavera del año pasado fue de Sagan, todo pasó en lo que sus piernas quisieran, ganara o no. La que acaba de comenzar le tiene como elemento perenne, fijo e impertérrito.

Peter Sagan ya tiene su primera clásica de 2017. No había ganado aún. El Bora, cuya apuesta por el mejor ciclista del mundo podemos imaginar, estaba paciente esperando este momento, tras varias segundas plazas tras Ewan en Australia y en Gante superado por GVA, porque si algo tiene Sagan es que no se amedrenta. Disputa etapas a Ewan en su tierra y le gana sprints mundiales a Cavendish en Qatar, lo mismo que busca llegar escapado por las rectas de Flandes.

Las rectas de Flandes, ay esa icónica imagen. Hoy camino de Kuurne ya hemos tenido algunas, desde el helicóptero volando bajo, en un paisaje algo atiborrado de motos, para nuestro gusto, pero que dibuja persecuciones, tiras y aflojas de grupos más o menos numerosos tirando como si el mundo se fuera a acabar.

Y no era sencillo el papel para Peter Sagan, muy generoso la víspera y acompañado de viejos rivales en la ruta hacia Kuurne, por ejemplo de Matteo Trentin, el ciclista que le ganara por la tangente en el Tour. Trentin era uno, Stuyven, todo elegancia, Benoot, futuro esplendoroso, y Rowe, el galés que opta a emular a Geraint, los otros.

Al final se impuso la cordura y Sagan emergió, claro que no es sencillo. Tiene que armar el corte, mantener animado al personal para que tire y luego remacharles en meta. Mérito tiene, incluso apellidándose Sagan, el que al final sabe hacer todo.

Imagen tomada de Bora-Hansgrohe

Básicos de Primavera

Vamos con lo mejor del ejercicio ciclista, vamos con la Primavera, ese periodo que rompe el último fin de semana de febrero y se alarga hasta bien entrado abril. Dos bloques: pavé y Ardenas, unas quince carreras. Ahí va lo que consideramos VIP para lo que arranca el sábado con la Het Volk, ahora llamada Het Nieuwsblad.

1. Cancellara retirado y Boonen en retirada: la que ha sido pareja de baile durante tantos años, más de diez si tomáis conciencia, ya no estará sobre la pista. El adoquín pierde brillo con el ocaso de dos grandes en la materia, un par de leyendas que están a otra cosa. El suizo saboreando su primer invierno exento de las penalidades del oficio y el belga afinado más que nunca para poner su rúbrica. Pensad, y valoradlo bien, entre uno y otro hablamos de siete Roubaix y seis Flandes.

2. Alfa y omega Sagan: y en ausencia de los dos mentados, la leyenda en vivo viste de arco iris, excede su tamaño ciclista y se precia de ser el foco de lo más importante y granado que pasa en este ciclo. La última temporada Peter Sagan rompió su maleficio monumental con un Flandes herorico, pero si vamos más allá, si hurgamos un poco más, veremos que no hubo carrera que no le tuviera en la pomada, ni siquiera Roubaix, donde perdió el tren de Boonen pero donde protagonizó el famoso caballito a sesenta por hora sobre adoquinado para no arrollar a Cancellara. El ciclismo es Sagan.

3. La dupla del Trek: con Alberto Contador encabezando la parte de vueltómanos, el Trek apuesta de forma decidida por la primavera. Ese escaparate que pone al límite el material, sus tensiones y acabados, es perfecto para hablar de las bondades de la bicicleta y el equipo «rossonero» lo sabe. Tiene una dupla que de funcionar puede ser la bomba. La potencia y versatilidad de Jonh Degenkolb, salvado su “annus horribilis”, que bien puede ganar San Remo y ser Dios en Roubaix, y la prestancia de Jasper Stuyben, un ciclista perfilado para rodar sobre el adoquín que tiene la opción de liderar sin Cancellara en liza.

4. La suerte que merece Greg Van Avermaet: el año pasado Van Avermaet iba como un tiro para el núcleo duro de la primavera hasta que en Flandes, en los minutos de basura pasó a ser el ilustre accidentado y fuera de las quinielas. Con esas lágrimas GVA se rehizo, recompuso la figura, firmó un Tour antológico y se colgó el oro olímpico. Ahora, con esa inercia, quiere ser rey en la primavera, el periodo por el que bebe los vientos, por el que tanto ha luchado y tan poco ha recibido. Si nada falla será el alter ego de Sagan desde el momento que la HN se ponga en marcha.

5. Los dos bloques: cuando el ciclismo muere en el peralte de Roubaix, algo de luto invade el alma del buen aficionado: es el final de parte adoquinada de la primavera. Luego viene otro perfil de carrera, el triplete de las Ardenas que empieza en Amstel, acaba en Lieja y pasa por Flecha. Nada que ver, como el día y la noche, un salto de años, décadas, en la concepción y desarrollo del ciclismo, de lo imprevisible a ritmos imposibles que matan el espectáculo y la aventura. Las Árdenas necesitan reformularse.

6. El mejor momento: como todo en la vida esto es opinable. A un servidor la Lieja siempre le había prendado, pero claro, en los años de Jalabert, Bartoli, VDB y cía. Esto ha cambiado y posiblemente el mejor momento sea en la parte adoquinada y más exactamente Roubaix, que el año pasado nos regaló 100 kilómetros y pico de escorzo y emociones insufribles. ¿Habrá quién lo supere?

7. Dos jóvenes a seguir: del Lotto casi todo me gusta y en especial las maneras de Tiesj Benoot, que poco a poco asoma por los puestos de cabeza en un momento en que los belgas tampoco van sobrados de bazas habida cuenta de la cantidad de grandes nombres que adorna su historia. Crecido en los mimbres del equipo que la bandera va impresa en su ADN, será posiblemente protagonista desde la misma Het Nieuwsblad. Pasando hoja, nos gustó mucho la Roubaix que se cascó hace un año Gianni Moscon, un faro italiano en el Sky, en cuya estructura gana enteros con su calidad e insultante juventud. Si Poels fue el primero en darles un monumento, porqué este italiano de largo recorrido no les puede regalar su primer adoquín en un monumento.

8. Donde el sol se pone para el Sky: ganando en Lieja hace un año, Wouter Poels abrió el camino y torció la suerte del equipo que ha hecho del Tour su feudo pero que no conquista, curiosamente, otros terrenos como San Remo o los monumentos del adoquín a donde siempre van con auténticos equipazos (Stannard, Rowe, Geraint, Kwiatkowski, Moscon,…) pero nunca mojan por lo que sea. No sé si será un manto divino, o qué, por ejemplo esa curva de Roubaix el año pasado, cuando eran mayoría delante, y de un plumazo se les cayeron casi todas las bazas al unísono.

9. La vida española: dos bazas, dos, parece las más sólidas para el ciclismo y si me apuráis tres, por si Juanjo Lobato se aventura con fortuna en San Remo. La primera, la de Alejandro Valverde quien a base de años ha construido un palmarés de leyenda en las Ardenas, sin temor a encontrar rival a su altura en la Flecha y con la cuarta Lieja en el punto de mira. ¿Será capaz de sumar la aburridísima Amstel a su botín? La segunda es Imanol Erviti y su renovada fe por las clásicas, con la esperanza de que esos dos sextos puestos de Flandes y Roubaix no sean la excepción y si los puntos suspensivos hacia lo que otros segundos espadas ya lograron en la reina de las clásicas. Si hemos visto gregarios que “campeonaron” en el infierno como Hayman o Van Summeren…

10. ¿La segunda juventud de Philippe Gilbert? Seis años después Gilbert vuelve a afrontar la primavera desde huestes belgas, seis años después de firmar una campaña perfecta en las Árdenas, con el triplete y la sensacion de hacerse eterno. En BMC, por lo que fuere, nunca exhibió ese nivel y sólo una Amstel adorna su vitrina en este periodo. ¿Volveremos a 2012 y veremos un Gilbert vs Valverde como muchos ya soñaron entonces?

Imagen tomada de Cofidis likes ciclismo

INFO

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La merienda belga

Tanto el Circuito Het Nieuwsblad como la Kuurne-Bruselas-Kuurne, dos competiciones de cierto renombre, cuya celebración ha tenido lugar en dos fechas consecutivas en territorio belga, habiendo encontrado premio por un lado al corredor belga Greg Van Avermaet y por el otro a su compatriota Jasper Stuyven.

Tiempo apacible

El Circuito Het Nieuwsblad es una prueba de gran dureza en cuyo recorrido se han debido salvar veinte cotas de cierta identidad, una pesadilla que los concurrentes se ven obligados a superar y, además, salvar en su itinerario sendos adoquinados que venían a representar un tormento adicional en esta prueba que transcurre básicamente por la región de Flandes Oriental.

Esta vez se cubrieron 201 kilómetros, en unas condiciones climatológicas más bien apacibles, hay que decirlo, todo un contraste con respecto a años anteriores. Cumplía su 71ª edición, una existencia fructífera que si inició en el año 1945, una fecha un tanto ya lejana.

Cabe recalcar, centrándonos en su historia, que hasta el año 2008, el citado evento ciclista se distinguía bajo las siglas de Het Volk, entidad patrocinadora que se vio obligada a desistir en su apoyo por el alto dispendio económico que los organizadores venían sufriendo. A partir de entonces la puesta en servicio corre a cargo del popular y asentado rotativo flamenco Het Nieuwsblad, siempre atraído por las vicisitudes del pedal.

La carrera de este año tuvo sus emociones en el transcurso de la primera parte con el fulgor constante de varios protagonistas, por lo general más bien desconocidos. Con todo y así, fue a partir de una treintena de kilómetros para la meta cuando los acontecimientos cobraron más trascendencia. Se formó en cabeza un pequeño grupo integrado por siete unidades ante un contundente ataque en la cuesta de Lange Munte. Hubo un trecho de trescientos metros de adoquinado que contribuyó a fraccionar todavía más al gran pelotón. A la postre, en vanguardia, quedaron en el alero y en definitiva cinco valientes, luchando con una ventaja que osciló  alrededor de algo menos al minuto de tiempo.

La astucia tiene un precio

Fue a la vista de la ciudad histórica de Gante, con la silueta inconfundible de su recortado castillo, en donde la situación acabó de hilvanarse de manera contundente. El belga Greg Van Avermaet (30 años), conocedor del oficio y que hará un par de temporadas fue segundo en esta competición, pudo zafarse o sorprender al hombre que poseía todas las opciones para vencer: el eslovaco Peter Sagan, que vio truncadas sus esperanzas en el último soplo de la carrera, debiéndose contentar con ser el gran perdedor, vistiendo la casaca de oro de arco iris, prenda que distingue al que ostenta el título mundial.

A continuación se clasificaron con el mismo tiempo el belga Benoot (3º), el británico Rowe (4º) y el animoso corredor galo Gougeart, muy belicoso en los últimos momentos. La victoria, muy disputada por cierto, fue, repetimos, para Van Avermaet, a pesar de que todo el mundo apostaba por Sagan, que con creces es un desenvuelto velocista y que cruzó la línea de llegada desesperado frente a la realidad de los hechos.

¿Quién es Van Avermaet?

Nació en la población de Lokeren, que cuenta con 40.000 habitantes y que posee, según recordamos, un carillón dotado de 49 campanas, que nos llamó poderosamente a la atención en una de nuestras visitas. Van Avermaet pasó a ser ciclista profesional en el año 2006. Sus aptitudes se amoldan con preferencia a las carreras llamadas clásicas, léase de una sola jornada. Ha destacado también en alcanzar victorias de etapa en pruebas de largo kilometraje. No es un corredor que reúna un amplio historial, aunque se ha hecho notar en repetidas ocasiones.

Mencionemos su victoria en la París-Tours (2011), la Vuelta a Bélgica y una 9ª etapa en la Vuelta a España (2008), con final en Sabiñánigo, debiendo adicionar el de que ganara asimismo la clasificación por puntos. También venció en una etapa, que culminó en la localidad de Rodès, en el Tour de Francia (2015). Tiene una buena estatura: un metro con 81 y un peso de 75 kilos, es decir, las características idóneas de un rodador.

Algunos recuerdos para la historia

Nunca está de más el de que hagamos hincapié que el primer vencedor de del Circuito Het Nieuwsblad fue el belga Jean Bogaerts, en el año 1945. Sólo ha habido tres corredores que han logrado ser vencedores de la misma en tres ocasiones, cifra máxima. Fueron Ernest Sterckx, Josep Bruyère y Peter Van Petegem. No deja de ser un mérito para ellos.

No quisiéramos dejar en el tintero las prestaciones realizados por el argentino de origen pero nacionalizado español, Juan Antonio Flecha, que ganó en la edición del año 2010, sin olvidar sus dos segundos puestos en los años 2007 y 2011, y un tercero en el 2012. Es una página que no debemos dejar en el cajón de los olvidos y que vale la pena tomar en consideración, especialmente  a favor de los aficionados propensos en conocer los hábitos estadísticos.

La joven promesa Stuyven acaba de ser noticia

La otra segunda clásica denominada Kuurne-Bruselas-Kuurne, ha constituido otro evento importante en este fin de semana. El joven corredor belga Jasper Stuyven, que cuenta con tan sólo 23 años, situándose como noticia de actualidad tras su valioso triunfo en la citada competición  de carácter internacional. Con esta victoria conseguida en solitaria que ensalza a los valientes, se sitúa en buena línea y más tomando en consideración que lleva sumergido en el campo profesional desde hace tan sólo tres temporadas.

La prueba en sí no ofrecía muchas dificultades en cuanto a las alternativas que nos deparaba su recorrido. Era una prestación más a la par con las aptitudes que pudiera reunir cualquier ciclista amante de la velocidad y el riesgo. No hubo muchos hechos dignos de mención, salvo cuando se contabilizaban hasta la línea de meta un cómputo de 25 kilómetros. Cabe reseñar que la última dificultad se encontraba a 50 de la llegada, emplazada en la población de Kuurne.

En el tradicional forcejeo de última hora, cuando el grupo de cabeza constituía una masa bastante numerosa y cuando los hombres de la ruta imaginaban que la victoria se resolvería entre los puros velocistas, surgió de forma inesperada esta estrella de la nueva generación, apellidado Stuyven, que decidió fugarse en solitario y jugar su arriesgada carta con decidida convicción. Entre los contendientes y favorito número uno se encontraba su compatriota Tom Boonen, vistiendo la elástica del equipo Etixx-Quick Step. Era el hombre a batir. Pero el pronóstico a voces no se cumplió ante la poca motivación de varios componentes que confiaban que Boonen y su equipo les sacarían las castañas del fuego, como muestra este aserto popular.

El audaz Stuyven en un alarde de fuerzas apuró a lo alto defendiendo los pocos segundos de ventaja con los que contó, léase medio minuto apenas. Efectivamente, se asemejaba su vuelo hacia la meta una lucha individual y dramática de estas que se libran en las etapas contra las manecillas del reloj. Una esfuerzo despiadado contra un conglomerado de ciclistas más o menos conjuntados que no se fiaban unos de otros. Es aquello que se suele decir: “Si yo trabajo a tope otro vendrá y me arrebatará el fruto, la gloria”.

Jasper Suyven, nacido en la histórica ciudad de Lovaina, feudo universitario de indudable fama, redondeó la victoria, un premio bien merecido. Venció, aunque por escasísimo margen, sobre el noruego Alexander Kristoff, por  un escaso margen de 17 segundos, siguiéndole el francés Nacer Bouhanni (3º), el holandés Rylan Groenewegen (4º) y el polaco Lukanz Wisniowski (5º).

Ecos históricos

La Kuurne-Bruselas-Kuurne se instauró en el año 1945, con un primer vencedor llamado Valère Ollivier, que procedía de una familia más bien acomodada de un alto poder económico en la región flamenca que le vio nacer. El citado protagonista no alcanzó mucha fama dándole a los pedales, pero su nombre figura en la cabeza de la tabla que honra a los ciclistas ilustres que han pasado a ser historia. Al cabo de cinco años volvió a repetir la gesta gracias a su constancia.

Por otra parte, vale la pena poner sobre el tapete de los recuerdos el de que el belga Tom Boonen, la frustración en esa 68ª edición, sigue ostentando la honrosa distinción que le acredita ser el único corredor que ha logrado alcanzar tres coronas de laurel en el palmarés de esta prueba.

Así se escribe la historia.

Por Gerardo  Fuster

Imagen tomada de Het Niuewsblad