¿Por qué Javier Ares retransmite el Tour de Flandes?

Javier Ares Flandes JoanSeguidor

Carreras tan especiales como Flandes merecen narradores «especiales»

Javier Ares es ciclismo de nuestra infancia

De su boca oímos sobre las hazañas del «junco de Bérriz», el gran Marino, de Perico, de Angel Arroyo.

Incluso los Tours de Miguel Indurain tenían su voz como banda sonora.

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«Tronío, superlativo, abolengo…» son cuñas que hablan de un nivel cultural que ya quisiéramos muchos.

Javier Ares es, para muchos, ciclismo, con mayúsculas, la voz que entró en millones de casa sin llamar a la puerta para narrar «in situ» el deporte más bonito del mundo.

Javier Ares es grandes vueltas, pura y dura tradición hispánica de tres semanas que si no mira las clásicas al final, no es lo que más le emociona.

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En Eurosport estas semanas Javier Ares se prodiga por los monumentos, de San Remo a Flandes, y entiendo que en unos días Roubaix.

¿Qué nos parece?

Pues que quizá no sea la mejor opción y que la narración de Eurosport es desigual en actores y contenidos.

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Porque es una delicia escuchar a Luis Jiménez vender la moto, como nunca lo había Carlos de Andrés, transmitiendo emoción y flor de piel en cada frase.

Lo mismo que escuchar las aportaciones de Saúl Miguel hablando humildemente de Flandes, de las ciudades, de los escaparates, de los muros, su ubicación y dureza.

Todo eso es ciclismo, el ciclismo que queremos escuchar en un día como Flandes.

El ciclismo que vende Flecha, quien parece que comenta desde la retaguardia, que es un puntal en Eurosport internacional, llevando entrevistas e inspección de puertos en las grandes vueltas, y siendo un profundo conocedor del terreno que pisan los corredores.

Y eso que a él siempre se le dio mejor Roubaix que Flandes.

Incluso Alberto Contador, que conoce las interioridades de lo que está viendo, porque estuvo entre ellos, especialmente entre los Trek-Segafredo que bien aprecia, tanto como Ares el Movistar, no hace tanto.

Y no he mencionado ni Antonio Alix, ni Eduardo Chozas.

Con este plantel ¿por qué Javier Ares es la baza para retransmitir el Tour de Flandes?

Y no lo decimos en tono peyorativo ni con ganas de hacer sangre.

Cuando en el último Giro, Javier Ares invitaba al televidente a echar la siesta mientras transitaban por los desiertos de Israel, nos recordaba ese Carlos de Andrés hablando con desdén de todo lo que pasaba por su pantalla.

Y eso al final es lo que el espectador valora, vender la moto, el producto, demostrar que emociona que te emocione, y hablar con cariño de los artistas, porque son eso artistas, más allá de los patrios, más allá de Cortina  y de Valverde.

Todos cuenta.

De techo o de bola de remolque, todos los portabicicletas de Cruz

Recuerdo el año pasado cuando el propio Javier Ares cuando insinuó que Vincenzo Nibali se jugaba toda su campaña en Flandes, porque el resto para él era importante para él.

Hasta Contador saltó sonrojado por tal comentario.

Incluso valorando la caída de Mathieu Van der Poel, su forma de actuar, levantar la mano y esas cosas que te desnudan frente a quienes saben.

El campeón del mundo de ciclocross se hubiera caído con o sin mano arriba.

Incluso hablando de puertos, no de colinas… aunque reconociendo a Vanmarcke mejor que sus compañeros de narración.

La salida de Valverde a la caza de Bettiol, pasado Paterberg, «incauto», le vino a decir.

Son cosas, cositas, seremos pejigueros, pero el primer tramo de narración de Flandes nos dejó eso, tocados: por conocimiento, datos, humildad y esas cosas que los espectadores valoramos, complicidad.

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No sabemos si el apellido Ares le da un plus de audiencia a Eurosport, pero permitidnos que lo dudemos, porque el canal lo que vende es ser la «casa del «ciclismo» donde ver todo el ciclismo, sin importar quién te lo cuente, pues se les supone un conocimiento superlativo.

Por eso creemos en los «hombres y no los nombres», como le gustaba decir al «Butanito» quien le daba a esto un color que aún añoramos, para bien y para mal, pues en sus retransmisiones residía parte de la buena salud que el ciclismo tuvo esos años.

Por eso, si Luis y Saúl prenden la mecha ¿por qué no siguen hasta el final?

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Javier Ares y el aburrimiento del ciclismo

Giro de Italia en Israel JoanSeguidor

Javier Ares lleva muy mal que los minutos de la basura también son ciclismo

De verbo fácil, grandilocuente, tradición de la mejor radio,  Javier Ares estaba claro que no iba a dejar a nadie indiferente el día que fichó por Eurosport.

Le oímos en algunas clásicas, creo que en la Tirreno y estos días Javier Ares narra el Giro de Italia junto a los clásicos del lugar Antonio Alix y Eduardo Chozas.

¿Quién no creció escuchando a Javier Ares?

Quienes ya ni siquiera peinamos canas, crecimos escuchando radio con Javier Ares.

La radio ese gran invento cuando se complementaba perfectamente con la televisión y no hoy, que con los delays del digital, te anuncia el gol segundos antes, porque la radio ya sólo ha quedado para el fútbol.

Al ciclismo le dio de lado hace tiempo.

Sea como fuere Ares le da ese toque dantesco y literario a la narración que a veces extrañamos en la tele.

Pero al margen del tono y las expresiones, el fondo de Javier Ares no está pasando desapercibido.

Llevamos tres etapas en línea del Giro, y lo poco que les hemos visto, ha coincidido con las diatribas de Javier Ares sobre el ciclismo moderno, el aburrimiento y los minutos de la basura.

Aunque hay opiniones para todos los gustos, y cada uno es de su padre y su madre, no estamos de acuerdo con el narrador.

No por más repetir que las etapas del ciclismo actual están llenas de minutos intrascendentes, de bodrios insufribles, se carga uno de más razón.

Es más, los minutos de la basura son imprescindibles para que el fondo de los ciclistas, elemento indisoluble del ciclismo, se ponga prueba.

El ciclismo y sobre todo las grandes vueltas es fondo y resistencia, es la acumulación de esfuerzos, es ver que donde no pasa nada, está pasando, como cuando llevaron a Valverde a contrapié en las Árdenas, le estaban quemando por dentro y se vio al final.

Los minutos de la basura también cuentan

Javier Ares despierta el debate sobre el aburrimiento, el sopor y los minutos de basura día sí y día también.

Lo hacía además a favor de obra, con el desierto de Israel rodeando el pelotón, lo que en cierto modo se convertía en la crítica perfecta.

Quizá cabría preguntarse si es necesario dar las etapas a full, es decir, el 100% de jornadas que ni van ni vienen, sobre el papel.

Cuando pones la televisión y ves que quedan 180 kilómetros te compadeces que quien está frente al micro y todo lo demás. Son etapas de una grande, no Roubaix.

Pero hay un elemento incuestionable: las grandes tienen que tener tres semanas, momentos de aburrimiento supino e injustificadas maratones.

Todo suma, todo contribuye  y al final el resultado es el que seguro apreciaremos.

Que haya desgaste invisible en esta primera semana, en jornadas como las sicilianas no excluye que se vea una buena semana final, porque al final esto es una competición donde todos nadan en el mismo recorrido y por tanto están en igualdad de condiciones.

Generar debate es bueno, pero ojo porque diciendo abiertamente un día sí, y al siguiente también que lo que se está viendo es un coñazo no es la mejor manera de vender la moto.

Imagen tomada de FB de Giro d´ Italia

INFO

Prueba que Nacex te lleve la bicicleta

 

El ciclismo es el único deporte en continua justificación

El fin de semana ha sido de digestión. Tras las dos entregas que Oprah nos dejó de su encuentro con Lance Armstrong, los dos días de asueto han significado la enésima embestida mediática frente al ciclismo, sus imperfecciones y los problemas que le han conducido hasta este estadio.

Sinceramente, y dada la vacuidad de las palabras de Armstrong, las cosas están exactamente donde hace una semana. Lance Armstrong ya ha hablado y su entrevista a parte de haberle reportado entiendo unos suculentos ingresos a él y la productora no deja más o menos herido de muerte este deporte. Allá cada uno con sus lecturas, pero si algo ha demostrado el ciclismo es una capacidad de recuperarse que ya quisieran para sí otras actividades.

Que el ciclismo no es creíble es tan cierto como que no es perfecto, igual que el mundo en el que vivimos tampoco lo es. Lo hiriente es la continua justificación ante la candidez que desde este colectivo llevamos sosteniendo. Una vez más el jefe de deportes de La Vanguardia, Dagoberto Escorcia, nos demuestra hasta qué punto puede plasmarse en unas líneas una lacerante ausencia de miras, con un artículo en el que, no sabemos cómo, acaba comparando la mentira de Lance Armstrong frente a las verdades vitales de Víctor Valdés. Como diría mi abuelo “qué tienen que ver los cojones…”.

En el Informe Semanal de este sábado se hablaba de Lance Armstrong como del campeón que pasó la raya. Bien. Al menos el tratamiento ya no sonaba a indisimulado ataque frente al ciclismo. El reportaje dio voz a varios actores y diferentes niveles de la esfera ciclista. Desde el consultor de guardia del ente público, Pedro Delgado, a periodistas como Javier Ares y exciclistas como Eduardo Chozas y Eleuterio Anguita.

Subrayamos lo dicho por Ares. Fue algo así como “no sé qué pasa que a pesar de todos los escándalos que atizan el ciclismo, cada mes de julio medio mundo se vuelve loco siguiendo el Tour de Francia, ya sea desde la carretera como desde la televisión”. Qué gran verdad. Qué tipo de embrujo ofrece algo tan podrido y detestable para que siga perviviendo a las mil y una muertes.

Las actuaciones de Chozas y Anguita fueron en otra línea. Más cotidiana. Practicantes activos, siguen manteniendo el tipín y las ganas de antaño saliendo con su grupo incluso los días de intempestivo invierno. Un breve intercambio de tweets de un servidor con Anguita habla de la realidad que mamamos quienes decimos amar este deporte:

 

@luteanguita pude verte anoche en Informe Semanal. Qué cansino es estar todos los días dando explicaciones sobre cómo está el ciclismo

@JoanSeguidor no lo sabes tú bien, pero es lo que hay…

@luteanguita a mí me pasa. Es de un hartazgo terrible

@JoanSeguidor joder q si… en fin.

 

En efecto. Una continua justificación. Una perenne purga y pena. Dar explicaciones a perpetuidad. Algo así como abrir los ojos a tiernos seres vivos que se piensan que dos más dos son cuatro, siempre, sin que tercie la manipulación ni la trampa. Sinceramente a estas alturas de la película, quien siga nadando en tal tibieza no se ha enterado de nada o casi nada sobre el funcionamiento de esto que llamamos mundo. Quizá debiera venir Luis Bárcenas a explicarle cómo funciona el tinglado.

Hacer negocio es un sano ejercicio, también en ciclismo

Argumentaba Javier Ares el sábado en la post etapa la no presencia del Tour de Francia en la parrilla de Onda Cero el mes de julio. Nos dolerá o no, pero tenía razón. Uno de los pocos buenos narradores de ciclismo que tiene España lo dejó clarito: “Si el Tour no ofrece el atractivo suficiente para suplantar la programación original de la emisora, no merecía la pena el esfuerzo”. Y vino a añadir “sin españoles el esfuerzo era baldío”.

Como aficionado al ciclismo no deja de doler que la “Voz” se prive de la mejor carrera del año, pero el mercantilismo que mueve a toda empresa privada obliga a optimizar, más cuando las cuentas de explotación desvelan.

Entendiendo las explicaciones de Ares y no puedo menos que comprender las razones por las cuales la Vuelta se va a los Países Bajos para salir en 2015. Es comprensible, entendible y recomendable empresarialmente hablando. No hay otra. Si cinco días por las Holandas te cubren más de la mitad de tu presupuesto, se les monta lo que haga falta. Hasta tablaos en cada esquina por donde transite la etapa.  Si tenemos supercopas italianas en el nido de pájaro de Pequín, por qué debemos entender a quienes ven mal tantos días en el norte de Europa.

Hace tres años la Vuelta ya partió de Assen. Fue un sonoro éxito. Gentíos innombrables secundaban el pelotón en salida, transcurso y llegada de la etapa. Una experiencia que Javier Guillén dijo querer repetir, pero que convenía dosificar. No sé yo si fue tan buena idea. Cuando la carrera volvió a España, vía Tarragona, la expectación en las cunetas se redujo a la mínima expresión y las muchedumbres neerlandesas y valonas se vieron contadamente en el territorio de la Vuelta.

El negocio es el sentido que mueve la serpiente multicolor. Eso quien lo dude no pisa de pies al suelo. Lo oneroso del tinglado necesita del equilibrio entre intereses organizativos y del aficionado. Esta necesidad la plasma Unipublic últimamente con más tino que nunca. Se abren a nuevos parajes, no niegan la necesidad de renovar los usados escenarios y por ejemplo esta temporada introducen cimas que causan furor.

Sin embargo el fan es exigente. Nunca ve suficiente y ello implica dejar insatisfechos por el camino. Que si esta subida debería acabar más arriba, que añadiría este alto antes de meta,… debates sanos pues de ellos tenemos una buena colección de escenarios inéditos. Aunque seguimos pensando que el calibre de novedades excede a lo recomendable, nos rendimos a que la Vuelta hasta la fecha está siendo espectacular, tanto que los escasos minutos de televisión que da la obligatoriedad de entrar en La 1 diariamente sintetizan el momento cumbre de jornadas que por otro lado nos consta se están corriendo a ritmo de auténtico vértigo. Luego dirán que si las medias suben es por el chute del personal, pero ¿no quería espectáculo?.

 

Foto tomada de www.biciciclismo.com