Ciclocross: Torrelavega fue Bélgica

Dice Isaac Suárez, metido en la organización de los Campeonatos de España de ciclocross, que el esfuerzo y el insomnio han merecido la pena. Las imágenes que nos llegan de la cita cántara lo corrobora, imágenes que hablan de una perfecta comunión entre público y ciclistas en un circuito como los que vemos en Bélgica, con esos raíles y surcos por el barro. Un fin de semana precioso, que además ha premiado a una leyenda de esto a nivel doméstico, Javier Ruiz Larrinaga, y a dos chavales como Kevin Suárez y Felipe Orts que hasta la fecha y mientras la situación se sostenga, apuestan por la disciplina como pocas veces vemos.

En la imagen por cierto la parroquia de Orts, prestos y animados ante la carrera sub 23. Ahora queda el mundial y la resolución de los grandes rankings, en manos de Van Aert, por eso no vemos el momento que esta bellísima modalidad vuelva a rodar por nuestras campas.

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Los vértices del ciclocross patrio

El primer temporal serio del invierno nos ha embarrado el horizonte y acabado de convencer de que el tiempo de ciclocross ya está aquí. Desde hace unas semanas ya ruedan los cocos y como siempre cada primero de noviembre, en la fecha de todos los Santos, se disputó el Koppenbergcross, la catedral de la modalidad que colapsa Oudenaarde como sólo se llena por el Tour de Flandes cada mes de abril. Una carrera que habla de la juventud que viene pegando fuerte. Antes incluso en UK ya tuvo lugar esa legendaria prueba en la entraña de la isla…

En España el circuito ya rueda y tomamos la medida a cuatro especialistas, cada uno con sus fobias y filias y en el instante de madurez que les pone en la encrucijada de dominar en casa e intentar asomar a nivel internacional, esa asignatura pendiente que tantas veces hemos abordado y cuya problemática nunca resuelto.

Empezamos por Aitor Hernandez, el dominador absoluto de la especialidad a nivel nacional. El ermuarra es letal en todo tipo de circuitos, aunque sus cualidades se multiplican exponencialmente cuando el trazado tiene desnivel positivo. Esta temporada será el rival a batir en territorio nacional y en el extranjero será un gran candidato al top20, sobre todo en el Mundial de Zolder.

Pasamos página al de Amezaga, a Javier Ruiz de Larrinaga, un excepcional corredor que parece en el ocaso de su carrera deportiva si bien es cierto que año a año sigue demostrando que sigue ahí con el cuchillo afilado, esperando su oportunidad. Sus cualidades físicas de trotón le penalizan ante otros rivales más explosivos. Los circuitos embarrados, lentos y pesados, son su territorio.

También en el norte, en eso que en Turespaña llaman la “España verde”, crece Kevin Suarez, el sobrino de Isaac Suárez, que tantos años llamara a la puerta de la gloria para cruzarla quizá cuando menos imaginaba. Rápido, hábil y astuto, estas mismas cualidades de su tío, despliega Kevin sobretodo en circuitos de barro resbaladizo, su hábitat natural.

Y tenemos la nota discordante, el ciclista que, desde tiempos de Santi Armero, y en menor medida José Antonio Hermida -para quien el ciclocross nunca ha sido una prioridad a pesar de sus dos nacionales-, no es del norte. Es Felipe Orts y llega desde levante, lugar por otro lado de tradición en la modalidad.

Felipe ha sido, junto a Kevin, de los pocos ciclistas que, destacando desde junior, se ha centrado en la disciplina desoyendo los cantos de sirena del ciclismo en carretera. Esta temporada está plantando cara a Kevin, sobre todo en circuitos secos y rápidos. Muy hábil con la bicicleta, tiene todo el talento del mundo para disputarle el futuro trono del ciclocross nacional a Kevin.

Sobre el tapete las fichas, las primeras batallas se han librado, pero la guerra es larga y hasta Reyes, más o menos, el trono está vacante. Hemos nombrado cuatro, pero seguro surgirá alguno más…

Os invito por eso a ver el manual de ciclocross que hace un año nos regaló Gerardo Fuster 

Muchas gracias a Jon Hernández por su sapiencia a la hora de desentrañar las claves de los maestros del barro a este lado de los Pirineos.

Imagen tomada de www.noticiasdealava.com 

INFO

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#RadioVuelta – Semana 1

#Trend Galería de campeones y barro

El fin de semana de campeonatos nacionales de ciclocross hizo justicia a muchos de los matices que se vienen dando durante la temporada de invierno. Por ejemplo, en España Aitor Hernández se rehízo con solvencia del varapalo del campeonato vasco y ganó contundentemente a Javier Ruiz de Larrinaga, quien esta cita no acostumbra a fallar. El circuito gijonés se vio pesado y ello influyó. Hasta allí se fueron José Antonio Hermida, quien no baja del podio en sus participaciones en esta carrera, y Samuel Sánchez, con todos los interrogantes sobre su futuro profesional en el alero. En Bélgica también el barro jugó fuerte, pero más lo hizo el veterano Klaas Vantornout que pudo con el pujante Van Aert. En Holanda el mítico apellido Van del Poel, Mathieu, fue campeón anunciando unos mundiales abiertos entre nuevos y viejos nombres aunque sin el ídolo local, Zdenek Stybar, el gran ausente de Tabor.

#Click Belleza gijonesa 

El Campeonato de España de ciclocross cumplió todos los tópicos de la modalidad: se disputó en mojado, con meteorología desagradable, con barro –el perejil de la modalidad-, senda marrón en medio de campas verdes y finas estampas para el recuerdo. Una gran cierre del núcleo duro de la campaña invernal.

#Profile El “comeback” de Haussler

Tremendo sprint para decidir el campeón australiano de ruta. Heinrich Haussler batió al prodigio Caleb Ewan para vestir el maillot que lució el lesionado Gerrans este último año. Haussler, un ciclista que acabó hastiado de la hostilidad alemana hacia el ciclismo, espera, esta vez sí, levantar cabeza y volver a ser ese ciclista omnipresente de 2009, con buenos resultados toda la temporada, hasta que al siguiente año Cavendish le arroyara en una llegada de Suiza dejando seca su progresión.

#Clipping

La reinvención del Team Sky. Tras cruzar la meta y ganar todavía hay historia que escribir” viene a decir Dave Brailsford que ahora quiere que su Sky sea una referencia transversal más allá del ciclismo. Trabajo tiene, y no poco, porque como se vio el año pasado a la mala marcha de sus estandartes se unió increíbles lagunas en la pizarra del equipo negro. Al final, no todo se soluciona nadando en la abundancia.

El desencanto de Iván Gutiérrez. Uno de los emblemas de la estructura de Eusebio Unzue, presente con él desde los años del Illes Balears, Iván Gutiérrez, se muestra desencantado con la que ha sido su familia estos diez años. El de Suances lamenta que no fuera invitado a la presentación –craso error- y posiblemente que no tenga sitio en el staff que sí integran serviles ex ciclistas.

Los caminos del ciclismo no pasan por Roma. La organización de la Roma Maxima, RCS, ha confirmado que no habrá tercera edición de esta rebautizada prueba en 2015. Sin entrar en los motivos –entendemos que serán económicos, los mismos que les lleva a Abu Dhabi- la noticia es una pena pues implica perder un escenario sublime para mostrar lo que es este deporte. La carrera en 2014 nos dio uno de los mejores triunfos de siempre de Alejandro Valverde en uno de esos días que murciano corrió sin ataduras. 

#Hashtags by @LiveCiclismo

#TourSanLuis, #TDU

Imagen tomada de www.rfec.com

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#RideFightWin, el Team Cofidis ya rueda con Orbea

El legado de Egoitz Murgoitio

Me perdonaréis, el ciclocross siempre ha sido apreciado en este mal anillado cuaderno, pero hasta hoy no me he podido poner con el adiós del que considero mejor especialista de la modalidad a este lado de los Pirineos. Sí hablo de Egoitz Murgoitio, el mismo que desmotivado dejó la práctica del máximo nivel y el mismo que varios años después de estar picando a la puerta no pudo ser campeón de España. Con todo perdemos un grande.

Porque con Murgoitio se muere una parte notable de esta modalidad de invierno y frío en España. Se pierde primero un excelente competidor, el más genuino fuera de nuestras fronteras. Un corredor que no escatimaba en las curvas y en más de una se acabó por descalabrar, como ese día en Namur. Sin embargo con Murgoitio fuera, y la elección de Jonathan Lastrs por centrarse en la carretera, el ciclocross español pierde su “Fidea”.

Sin ambos Hirumet pone fin a esa trayectoria iniciada hace unos años con el objetivo de llevar a especialistas hispanos a las carreras en las que sólo podía mejorar por mucho que los primeros circularan a distancia.

Hemos hablado con el joven Lastra y esto es lo que nos ha dicho:

Sin Egoitz el vacío será muy grande. Él era el ciclista más fuerte y sin ninguna duda el mejor ciclocrossista nacional en muchos tiempo. Todavía tenía mucho margen por delante y con su salida se va el referente. Con él aprendí muchas cosas: a preparar mejor las cosas, a medir mejor presiones que hay que llevar, cómo enfrentarte a las pruebas importantes,… pero sobre todo aprendí la forma de ver a los rivales. Ellos no tienen por qué ser más que tú. Eso siempre me lo inculcó

Egoitz fue un corredor elegante encima de la bicicleta y sabía sufrir en carrera. Nos volvió a poner en el mapa del ciclocross. Además, gracias a su nivel también consiguió que el nivel nacional aumentara

Ahora el ciclocross español tiene dos representantes genuinos, los dos últimos campeones, Aitor Hernández y multilaureado Javier Ruiz de Larrinaga, ellos son el faro y creo que sería justo decir que son un poco mejores gracias a a competencia directa y sin rodeos que Egoitz un día les planteó.

El ciclocross, entre bikers y ruteros

No cabe duda de que el ciclocross en España ha dado un salto cualitativo en la última década. No sabemos si las circunstancias, si el gusto por la bicicleta y todo lo que implica, no sabemos si por una conjunción astral. Lo que sí es seguro es que el ciclocross ahora interesa mucho más que hace diez años, pero mucho más. Ha pasado de ser testimonial y anodino enlace invernal, sobretodo en la década de los noventa, a convertirse en modalidad con personalidad propia y una parroquia fiel y entendida que ahora mismo se plasma en un completo calendario a nivel regional, un Open de España y lo que es más importante un Campeonato de España que figura en la agenda de buenos profesionales y fieles seguidores.

Como muestra de este fenómeno vemos la cantidad y calidad de gente procedente de otras modalidades que ha probado fortuna sobre el barro. En España por ejemplo tenemos un perfil cambiante. Hemos tenido campeones de España como José Antonio Hermida, Ismael Esteban o Rubén Ruzafa que siendo buenos bikers lo han hecho bien en estos terrenos.

Sin embargo la práctica totalidad de dominadores del presente vienen de las ruedas finas y el asfalto. El podio del domingo pasado en Segorbe por ejemplo formado por Javier Ruiz de Larrinaga, Aitor Hernández y Aketza Peña. Es un podio de tres ciclistas de carretera. Es más, en el plano internacional aún se recuerdan las gestas de los hermanos De Vlaeminck, y antes habían triunfado Jean Robic, ganador de todo un Tour, y Rolf Wolfshohl, el primer alemán que ganó la Vuelta. En tiempos más recientes tenemos los casos de Adri Van der Poel, Dominique Arnould y Mario De Clerq. En el ámbito doméstico tuvimos a Iban Mayo, Mikel Artetxe, Oscar Pereiro e Igor Astarloa pero también a José Antonio Garrido, Tino Zaballa, Julen Zubero y Unai Yus, brillantísimo campeón hace nueve años en Busturia.

 

Con todo nos preguntamos: ciclocross, sí pero ¿para bikers o ruteros?

 

En opinión del gran dominador del ciclocross español de los últimos veinte años, David Seco, seis veces campeón nacional, los bikers son coyunturales en el ciclocross. Los orígenes del vizcaíno, recordemos, se asientan en la carretera, sin embargo alrededor suyo le han crecido rivales venidos de diferentes especialidades. “Que otros corredores vengan a hacer ciclocross es muy positivo por que crece la competitividad y la expectación” afirma. Para Seco no se puede hablar de un dominio de cierto tipo de corredores: En algunos nacionales ha coincidido que han triunfado bikers pero no hay que darle mayor importancia.

El de Busturia no ve inconvenientes en alternar las temporadas de BTT y carretera con la de ciclocross, sin embargo, en lo que hace referencia al terreno afirma apreciar mayores afinidades con la bicicleta de ruedas gordas aunque “en esencia son diferentes porque en BTT las distancias son más largas con velocidades más lentas y mayor dureza. A la carretera se asemeja más por la velocidad de las pruebas”.

Como contrapunto el sucesor de Seco en los Campeonatos de España: José Antonio Hermida. El biker ve mayores afinidades con el BTT: “En la bicicleta no hay muchas similitudes, pero los bikers nos encontramos a gusto porque en nuestro entrenamiento usamos las bicicletas de carretera para hacer series. Las máquinas de ciclocross no dejan de ser un híbrido entre carretera y montaña. Los frenos, desarrollos y neumáticos son como los de BTT pero el cuadro es de carretera. Los bikers nos sentimos cómodos y la preparación que significa es muy buena. A mi entender para un biker siempre es mucho más fácil probar en ciclocross que no para un corredor de carretera, siempre teniendo en cuenta el circuito”. Para Hermida vale el ejemplo de Nys, quien al margen de dominar en invierno tomó parte hasta en unos Juegos Olímpicos como biker belga.

Con todo queda claro que la línea entre disciplinas parece cada vez más delgada. Quizá esas voces que hablan de fusión de especialidades tomen mayor fuerza con los años. Ahora por eso suenan a utopía.

Imagen tomada de www.rfec.com

El camino para que el ciclocross sea universal

Si el ciclocross fuera fútbol, esta jornada dominical habría sido de cerveza y sofá. A la cita de Segobe se le añadieron todas las competiciones  nacionales, incluida la belga, como plato fuerte, y la estadounidense, como pasquín universal.

Primero de todo chapeau para Javier Ruiz de Larrinaga, que concretó eso que en la teoría parece sencillo, pero que luego se debe plasmar. En una campaña muchos pueden ser los días buenos, pero hay jornadas marcadas en rojo, donde sabes que fallar está vedado, que te juegas mucho, y no sólo por entrar en la historia, con cuatro coronas, como es su caso, sino porque también porque te va pan futuro, el tuyo y el de tu familia.

Porque negociar un patrocinio con un Campeonato de España no es lo mismo que hacerlo sin. Porque en los tiempos que corren si siendo el mejor lo tienes complicado, imagínate siendo el segundo o el tercero mejor. Porque Larri sabe lo que es sentarse con un patrocinador y decirle “toma esto”. Toma titulares, recortes, presencia, medios. Toma retornos. Eso es muy grande y por eso pudo y supo no fallar en Segorbe. Chapeau.

Luego a miles de kilómetros de Castellón, Sven Nys daba la versión belga, y por tanto universal, del «baile de los cisnes», como bien le loa el “alicantino” Nico  Van Looy, ganando su noveno entorchado belga. Como reconocía el editor de Peloton en twitter: “Las carreras de Nys deberían ir al museo de las cosas bellas que el hombre puede hacer”.

Está claro que si el ciclocross puede ser universal el mejor embajador es precisamente el nuevo campeón belga, que disimulará sus colores nacionales bajo la piel del arco iris hasta que ponga éste en juego nuevamente. Este domingo Estados Unidos también vivió sus nacionales en una tremenda excitación y público. Precisamente el país anglosajón es patria de Trek, la marca por la que ahora corre Nys, tras años de fidelidad a Colnago, y a través de la cual el belga podrá ejercer apostolado para la universalización del ciclocross.

Porque bien pensado, la bicicleta de ciclocross tiene todos los números para ser “trend” en el camino hacia la democratización que esta máquina vive en las ciudades. La bicicleta de la modalidad camina a caballo entre la carretera y el todo terreno, maneja ese magnífico manillar con geometrías híbridas y una rueda más gruesa, ideal para bordillos, gravilla y baches.

Sin embargo en el camino para que el mundo del ciclocross sea redondo hace falta un evento magno, más allá de copa y campeonatos del mundo. Hacen falta unos Juegos Olímpicos y por ahí pueden ir los tiros. Al parecer reuniones acontecen entre COI y UCI. Si Bryan Cookson, el mandamás del ciclismo, prometió más grandeza a este deporte más allá del dopaje, aquí tiene un campo para crecer. El ciclocross en la carta olímpica es el paso irremediable para que el apostado de Trek y Nys prosiga su camino con un horizonte de éxito.

Dicen que el atletismo podría reclamar su hueco con el cross, si el ciclismo hace lo propio con su modalidad. Sería perfecto. Daría a los dos deportes más hermosos, más primigenios del esfuerzo y sacrificio, presencia en ambas citas olímpicas, y al tiempo metería naciones algo ajenas en el mapa del olimpismo blanco. No veo el problema, al contrario completa el programa, lo empuja al siglo XXI y lo enriquece. Esperemos noticias, pero también esperemos que la burocracia de la UCI sea, esta vez sí, tenaz y logre el propósito.

Sin barro al ciclocross le falta su perejil

Un día leí en un foro que todos los Campeonatos de España de ciclocross debían desarrollarse en el norte, entendiendo por norte la franja más septentrional de nuestra geografía, es decir el tramo bañado por Atlántico y Cantábrico que va desde Tui a Irún comprendiendo las regiones de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. Obviamente. La afirmación tenía su fundamento en el calor del público, su forma especial de vivirlo y como no en el medio húmedo y barroso que rodea la competición.

Menudo festival

Omitía aquel aficionado que regiones como Valencia o Catalunya habían dado excelentes especialistas, e incluso campeones que pasaron generaciones y siguiendo siendo recordados. Resulta claro que los Paco Pla, Paco Sala, Ramón Medina e incluso más recientemente José Antonio Hermida no salieron de las campas verdes y bucólicas de la cordillera Cantábrica, aunque por ellas tuvieron que pasar para hacerse grandes en la modalidad.

Estos días el ciclocross patrio anda en efervescencia por la celebración de los Campeonatos de España. Son en Segorbe, provincia de Castellón, y el diseño del recorrido ha generado debate. El principal argumento que se ha replicado ha sido el del técnico valenciano, y actual seleccionador nacional, Pascual Monparler que ha venido a decir que el barro no es ingrediente exclusivo para el éxito del ciclocross.

Aunque puedo estar en parte de acuerdo con él, discrepo porque la tierra mojada es la ciclocross lo que el adoquín a Roubaix. Es decir, el barro es santo y seña de la modalidad, y en ocasiones medimos la belleza que ha alcanzado la carrera por la cantidad de suciedad que acumulan los competidores en el momento de cruzar la meta. Otra cosa es que en el justo reparto geográfico de un evento de carácter nacional,  Segorbe, Castellón y la Comunidad Valenciana no ofrezcan el barro en la cantidad deseada por muchos “puristas” de la modalidad.

Luego está el diseño del recorrido que tampoco ha dejado indiferente. Sinceramente, en los tiempos que corren tener clubes y entidades que quieran entrar a organizar ya me parece suficiente mérito para descargarles de otras cuestiones. Que el circuito es mejorable, seguro que es posible. Yo no lo conozco, pero todo en esta vida es mejorable. Cuestión distinta es que el circuito es para todos el mismo y eso pone en la balanza los méritos que cada aspirante sepa poner en juego.

Porque en ocasiones nos empecinamos en el recorrido y no valoramos que el deporte, como tal, no responde a una fórmula matemática ni a los pronósticos mejor argumentados. Mirad a Isaac Suárez, media vida corriendo y triunfado por el norte, siendo nuestro mejor ciclocrossman en el extranjero y gana el Campeonato de España más seco y menos adecuado a sus características. Lo hizo hace dos años en Gandía, si no me equivoco, tras media vida intentándolo entre fangos y pastos de la turísticamente llamada “España verde”.

Si miramos el perfil de los mejores especialistas españoles de la modalidad apreciaremos su pasado más o menos común en la carretera para saber que, matices aparte, pueden tener similares opciones. Sí, Egoitz Murgoitio preferirá barro, también Suárez lo hubiera preferido, pero Aitor Hernández y Javier Ruiz de Larrinaga tienen un currículo similar al vizcaíno. De hecho si miramos el palmarés de los nacionales, sólo David Seco y el mentado Suárez son auténticos especialistas, el resto procede de BTT, caso de José Antonio Hermida, o carretera (Unai Yus, Ruiz de Larrinaga y Aitor Hernández). Hablamos de un ADN similar sobre un mismo circuito. Hablamos de deporte, dejemos pues que los protagonistas hablen.

El mundo también es redondo en ciclocross

La globalización en el ciclismo es un hecho. Vemos carreras de gran nivel en Argentina con Tour de San Luis y en la otra punta del globo, en China con el Tour de Pekín que concluyó el World Tour. Como una ola que va “chocando” desde los más grandes a los más chicos, la de la globalización está pegando fuerte también en el ciclocross. Un claro síntoma fue la adjudicación del Mundial de la disciplina a la ciudad estadounidense de Louisville, disputado la temporada pasada.

Hay que tener en cuenta que el país norteamericano suma 48 carreras UCI en la actual temporada y que Bélgica, país del mundo con más tradición en esta disciplina, cuenta con 33, si bien es cierto que el nivel de las pruebas belgas es mayor, la mayoría son C1 o Copa del Mundo, ambas cifras son síntoma de la extensión de la modalidad. Aunque ya se lleva mucho tiempo teorizando y divagando sobre la disputa de una manga de la Copa del Mundo en Estados Unidos, ésta no se acaba de materializar. A que esa posibilidad sea real puede contribuir la falta de pruebas en Europa y la entrada de Trek en el ciclocross mediante Sven Nys, casi nada.

 

El nivel de los especialistas europeos crece

 

Globalizar el ciclocross con la disputa de carreras en países con poca tradición en la especialidad depende del tamaño del bolsillo de los organizadores pues lo que no se puede comprar es el talento en forma de ciclistas capaces de dar guerra en las pruebas de alto nivel. La temporada comenzó hace más de un mes y si algo está claro es que tendremos nuevos protagonistas para esta temporada y que además ninguno de los nuevos es belga.

Aunque la elite belga sigue a gran nivel, hablamos de Klass Vantornout, Sven Nys, Kevin Pauwels y Niels Albert, es cierto que en este arranque la Copa de Mundo, referente de la especialidad, se ha dormido en los laureles.

Ese sueñecito, unido una mejora de las prestaciones de los que el año pasado eran las comparsas, ha posibilitado que el actual líder de la Copa del Mundo de Ciclocross sea un ciclista no belga, sí  el holandés Lars van der Haar, incuestionable tras sus dos victorias consecutivas en el arranque.

Además del ya nombrado Lars, otro de los “invitados sorpresa” de esta primera parte de la temporada es el campeón alemán de la especialidad, Philipp Walsleben. Con una pretemporada magnífica en ruta, el ciclista Postdam presentaba sus credenciales con su victoria en Baden y dos podios en la Copa del Mundo.

No todo se queda en Lars y Philipp. Este inicio de temporada demuestra que el francés Francis Mourey sigue siendo el que era, que el  también francés Fabien Canal puede ser un ciclista con mucho que decir, que el joven holandés del Telenet, Van Kessel, progresa adecuadamente y que Enrico Franzoi vuelve por sus fueros.

España por fin asoma en el mapa

 

Si miramos a España las noticias son todavía mejores. Hasta esta temporada contábamos con los nada despreciables top30 que nos brindaban Ruiz de Larrinaga, Isaac Suárez y Egoitz Murgoitio. Pero esta temporada, el propio Egoitz nos ha situado en el mapa con su magnífico inicio de temporada: podio en Baden, victoria en Eslovaquia, 14º en Valkenburg, 12º en Tabor y el 10º puesto en la general provisional de la Copa del Mundo.

Sin duda esta irrupción no es espontánea. Es fruto de mucho trabajo y constancia saliendo al extranjero a recibir palos en circuitos duros ante rivales muy superiores. Un esfuerzo que muchos ciclistas españoles realizan y han realizado y que muchas veces no ha sido valorado ni mucho menos recompensado.

A la espera del rendimiento que nos muestre Aitor Hernández en sus salidas al extranjero, también tenemos motivos para sonreír con la categoría sub23. El cántabro Kevin Suárez, bajo la batuta de su tío Isaac, y el vasco de Hirumet Jonathan Lastra garantizan que podremos seguir creciendo en un camino muy lento, que será largo, pero que quizá un día hasta nos depare una alegría.

 

Por Jon Hernández 

Fotos tomadas de www.cycleboredom.com y Parlamento Ciclista