El premio que no llega para Egoitz Murgoitio

Hace un año el triunfo de Isaac Suárez en los Campeonatos de España de ciclocross satisfizo a la parroquia. “Se hizo justicia”. Fue el consenso. Muchos años ahí, picando, que si Seco, que si Yus, que si Hermida, que si Larri, y al final cuando pareció más “desconectado” estuvo logró el premio que ya pensaba fuera de su alcance.

En Navia la sensación que recorrió entre los asistentes, además del esa humedad que se clava en el alma, fue de que la justicia deportiva le debe una a Egoitz Murgoitio por mucho que el resultado de la carrera asturiana, no nos engañemos, era previsible. La temporada fue un quiero y no puedo de Egoitz frente a Aitor Hernández. El primero partió con todo para dominar como en pasadas campañas, pero Aitor, como bien ha hecho en Navia, dejó el desahogo para Egoitz –que toma la curva como si no hubiera un mañana-, y cuando esté quedó tranquilo, emprendió el camino al triunfo más significativo del año y a lo máximo que un español opta en esta disciplina este año, pues no habrá expedición nacional hacia Estados Unidos, salvo la que Hirumet costee a sus chicos.

Sin embargo, nos gusta que la gente que apuesta y juega fuerte tenga éxito. Por eso nos habría gustado que Egoitz Murgoitio hubiera sido campeón de España. Y no nos confundan, apreciamos lo mismo al vizcaíno que a sus compañeros de podio, exactamente lo mismo. Incluso diría que con Javier Ruiz de Larrinaga hemos tenido más ocasiones de departir fruto de sus repetidos triunfos en la máxima cita nacional.

Pero con Egoitz también departimos y además en un momento especial para él cuando nos presentó un proyecto bautizado como Hirumet que ojalá cundiera en el futuro. Situémonos, albores de la pasada temporada, es decir la 2011-12. Egoitz plantea su calendario. En el mismo incluye la Copa de España y la primera puntuable, a jugarse en Valladolid se cae en el último momento. Esto es lo que en una entrevista en la extinta Ciclismo en Ruta nos comentó el vizcaíno:

 

“Valladolid era puntuable en un primer momento, en el último se borró y no nos dio tiempo a rectificar. Está todo en el aire. Esa es nuestra realidad. Se hizo una reunión para cuadrar Copas de España con calendario internacional y parece que no se va a respetar del todo lo acordado. Por eso y por que Hirumet nació con esa premisa nuestra prioridad es el calendario internacional y luego objetivos de aquí con los campeonatos de España y Euskadi”

 

Sí, desde el bloque que entonces arrancaba una nueva campaña se tenía claro que a pesar del voluntarismo que rodea la disciplina, a pesar del buenismo y las mejores intenciones, todo pasa por profesionalizar en cierto grado una modalidad que hace diez años no hubiésemos reconocido. Si David Seco levantara la mirada, cuando hace una década ganó en aquella nevera llamada Sotondrio con una eternidad sobre el resto, y viera a cuatro caballos como los que hoy se han jugado los laureles que el calzó tantas veces, se haría cruces y seguro esbozaría gesto de incredulidad.

Pues bien, en esta buena dirección que ha tomado el ciclocross español, en la intensidad que destila y los excelentes augurios que presagia, Egotiz ha sido actor importante pues aglutinó en su persona la estructura del que podremos decir pudo ser el primer “Fidea español” dentro de otros diez años, cuando quizá, y a pesar de la penuria presente, veamos que uno de los nuestros se parte la cara con los mejores.

Ciclocross nacional: un pasito más

La caída de las hojas, los primeros frescos, las lluvias más persistentes,… el año empieza  a morir en otoño y las bicicletas de ciclocross se desempolvan en otoño. La campaña del barro, que se gusta llamar, ya está en puertas de arrancar –este sábado ha arrancado de hecho. Lejanos los últimos ecos de febrero, en España incluso algo más, pues Ispaster se compite justo antes del Mundial en enero, ya apetece echarse a la campa, rodear las cintas, blandir la hierba húmeda y gritar a los oídos de los valientes todo el ánimo que nuestra alma pueda proferirles.

Qué diferente aparece la campaña 2012 si la comparamos con la de diez años atrás. El ciclocross en España ha sido tradicionalmente el hermano pequeño y pariente pobre del ciclismo, pero esa torna cambia, paulatinamente, cada año un poco mejor que el anterior. España tiene voz, que no voto, en este universo de tres o cuatro meses.

No sabemos quién encendió la chispa, pero la disciplina ha logrado asentamiento y sosiego para decir que tenemos una campaña apasionante. Lejos quedan los tiempos de David Seco. No cabe duda, de que el de Busturia fue un grande, pero la incertidumbre es sinónimo de expectación y seguimiento, y con él la incertidumbre sobrevolaba las otras dos plazas del podio. El ramillete se ha abierto a tal punto que son muchas las caras que nos llaman la mirada.

Casi en plena retirada, del primer plano me refiero, Isaac Suárez emergió con el maillot rojigualda cuando menos lo preveía. El cántabro defiende una pieza con la que soñó en sus mejores días. Hoy tenemos la sensación que lo mejor para él pasó. La prueba de revalida es para un vasco, espigado, rápido y explosivo llamado Egoitz Murgoitio. Desde el mentado Seco nadie en España se prodigó tanto fuera, y en ocasiones con fortuna. Lástima de ese costalazo en la Ciudadela de Namur, pues ese día podría haber sido un punto de inflexión. Curiosamente para Murgoitio la asignatura pendiente está en casa, donde al margen de Suárez, Javier Ruiz de Larrinaga es el otro grande. Alrededor de ellos una buena ristra de ciclistas procedentes de otras disciplinas que sinceramente enriquecen la modalidad al tiempo que evidencian la necesidad de apostar por ella.

Pues como no ocurre con la pista, el BTT  y la carretera, el ciclocross se margina en esas edades que el ciclismo se aprende como el leer. Una paradoja, sí. Cuando vemos las carencias técnicas de Hermida, Larri o Murgoitio, nos preguntamos por qué estos purasangre con dos piernas y un corazón como los belgas, no se iniciaron antes en esta modalidad. En Bélgica el ciclocross es parte de los libros de texto y ello les ubica en otra esfera.

Y es que aunque parezca que los nuestros progresan, sólo en una carrera donde fallen unos cuantos belgas y todo salga rodado podremos ver a un español en vanguardia. La temporada por eso apunta a celeste –el maillot belga-. Aunque emergen buenas figuras foráneas, aún parecen tiernas frente a una armada que mantiene sus baluartes: Niels Albert, Kevin Pauwels y Sven Nys, esa figura cincelada por un perfecto artista. Con el descuelgue de Zdenek Stybar la cosa parece moverse en clave doméstica. Esperemos que así no sea. Si la modalidad llevará los mundiales a Ultramar, no es la mejor manera de disfrutar de una especialidad universal.

Publicado en el especial de ciclocross de www.elpeloton.net