Monsieur Péraud

Supe de Jean-Christophe Péraud por varios sitios y también en primera persona. Sencillo, honesto, sonriente, educado,… le ha tocado ser segundo de abordo muchas veces, siempre con normalidad, siempre con modestia. El ciclismo francés pierde un ciclista que le ha devuelto a las cotas en las que en la actualidad corre y que anuncian tiempos buenos, lejos de esos años en los que el mejor “enfant de la patrie” corría más allá del top ten de la carrera de sus ojos del Tour de Francia.

Péraud es un apellido de perfil bajo que no merece tal trato. Llegó al ciclismo en ruta desde las ruedas gordas, siendo subcampeón olímpico, sólo superado por la leyenda de Julien Absalon. Pronto empezó a demostrar las cualidades que adornan los bikers que logran con éxito la transición al asfalto: resistente, buena cadencia y sorprendentemente notable contrarrelojista. Igualito que Cadel Evans, el ganador de Tour con menos carisma de los últimos treinta años, pero con virutdes ciclistas muy afiladas.

Yo cuando hablo de Péraud me acuerdo de un día, de esa etapa del Tour de 2015, cuando corría por la imposible defensa de la segunda posición en la mejor carrera. Recordaréis aquella jornada en la que Van Avermaet acrecentó la desazón de Sagan ganándole sobre la línea un agónico sprint. Aquel día, en los grupos traseros entró Péraud, con un costado abrasado por el asfalto y lacerado por el sudor y el calor.

Cuando Péraud se cayó, surgieron rumores sobre su abandono. Nada más lejos de la realidad, si alguien plasma la heroicidad de estos hombres hasta el último hervor ese es Peraud, que llegó a meta, primero, y a París, después, hecho un Cristo, la escena de un ciclista que venía de ser segundo en el Tour y arrastró su honor durante diez días por el hexágono.

Estos días miramos y hablamos sobre la retirada de Fabian Cancellara, sobre Purito, sobre Wiggins, pero también lo deja un corredor que en mi modesta opinión es un símbolo, es uno de los ciclistas más resultones y menos valorados de los últimos tiempos. Y sí, sé que muchos dirán que su segunda plaza en el Tour fue debida a los abandonos de ilustres, pero ser segundo en esta carrera no puede ser nunca fruto de la casualidad. Es un Tour, la carrera con mayúsculas, el lugar donde se separa el grano de la paja, y Peraud resultó ser lo primero, y lo hizo, ahí están las imágenes, estrujando su ser hasta que no le quedó nada por dar.

Ahora que se habla de los velocistas, Bouhanni y Démare, del polivalente Coquard, del ejemplar Bardet, del incontenible Pinot, recordar, como hicimos con Rigo Uran hablando de la generación colombiana, que Péraud abrió el camino del país que alberga la mejor carrera del mundo que no gana desde hace más de tres décadas.

Imagen tomada del FB de Jean-Christophe Péraud´

INFO

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Ocho ruedas a seguir en este Giro

Hemos escogido ocho, como podríamos haber escogido veinte o tres, pero los ocho sobre los que ponemos la lupa son aquellos que creemos que tienen en esta carrera importantes incógnitas que resolver. Entramos a por ellos…

Jean-Christophe Péraud: Un ciclista mayúsculo y redondo, posiblemente no hablemos del corredor con más clase del pelotón, pero sí de uno de los más abnegados profesionales que lo pueblan. Hace dos años fue segundo en el Tour, se dejó la vida en ello, su dolor fue nuestro dolor, y el pasado acabó la carrera asegurando que no volvería a ella. En esa reconversión de objetivos, el Giro es el paso natural, posiblemente opte al top ten como máximo, pero tened por seguro que se dejará lo mejor para estar delante y aupar a Pozzovivo en su eterna propuesta a hacer algo sonado. Sólo digo una cosa, el recorrido le va perfecto, porque a su capacidad en la montaña se unen sus prestaciones contra el crono…

Rigoberto Uran: Lleva tantos años ahí, que nos olvidamos de la edad que tiene y sin embargo está en periodo de merecer. Puesto que el Tour le queda grande, no desiste y quiere el Giro que dos veces ha acabado segundo, sólo superado por Nibali y Nairo. Si está en forma, si llega bien, no veo quién le puede superar con claridad entre sus rivales, sin embargo, ese mal día que siempre le llega puede seguir siendo el lastre del, no olvidemos, primer colombiano de esta increíble hornada que viene del cono sur.

Esteban Chaves: Aunque su despreocupado perfil, en apariencia, parezca restarle opciones para la disputa de la general, el ciclista de Bogotá ha llevado un calculado y medido camino que creo que conducirá muy cerca del podio. Su categoría sobre la bici quedó ya probada en la pasada Vuelta, es cazador de triunfos y no se diluye en la general. Claro aspirante al podio, aunque las primeras quinielas, curiosamente, no le señalen.

Tim Wellens: Descartado el Tour, el valón demuestra que hay vida más allá y apuesta por una carrera cuyos perfiles y etapas concretas pueden ofrecerle opción de brillar. Es joven, cada año gana cosas, pero necesita un gran éxito y el Giro fue la grande por la que Gilbert, posiblemente su ejemplo más cercano, empezó a engrosar su palmarés.

Alessandro De Marchi: Este curioso italiano, batallador y de excelente presencia en carrera, quiere brillar más allá de la Vuelta a España. Si ha salvado sus problemas físicos de antaño, tendremos uno de los ciclistas con más presencia de la carrera más cuando su equipo, el BMC, viene desprovisto de un líder claro.

Elia Viviani: El italiano del Team Sky es uno de los ciclistas que demuestra que este deporte es rico en variantes y escenarios. En el año en que defenderá su suerte en el velódromo olímpico, quiere sumar de nuevo en el Giro, a pesar de no ser el mejor en nada, su voluntad de hacerlo bien y tener cuota donde compite seguro que le dará un papel principal estas tres semanas.

Tom Dumolin: El corredor cuya silueta sobre una bicicleta es una obra de arte se jugará en el país que dicen más bello del mundo la continuidad del camino que hace menos de un año emprendió en la Vuelta a España. Cuenta con una crono larga de su gusto y la dosis necesaria de montaña como para tener en el punto de mira el podio. A su contra juega un equipo diezmado en las cumbres, un equipo que por cierto se recupera paulatinamente del mazazo que sufrió entrenando en la costa levantina durante el invierno.

Steven Kruijswijk: Otro holandés y digno representante de su equipo, el Lotto-Jumbo que como el año pasado sigue muy ajeno al triunfo. Sin embargo, no se nos olvida la fortaleza de Kruisjwijk en muchos pasajes del pasado Giro, en el que con Ryder Hesjedal fue uno de los dinamiteros de la carrera mientras los del podio se jugaban las primeras plazas. El Giro, no sé porqué, le va bien, desde hace tiempo, y aquí tendremos uno de los claros opositores al top 5.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

Peraud es la esencia misma del ciclismo

Cuando acaba una etapa puedes estar seguro que Jean Christophe no ha dejado nada en su cuerpo” nos dijo un día el product manager para carretera de Orbea, Joseba Arizaga.

No está siendo un Tour sencillo para Jean Christophe Peraud. El ciclismo es como la vida, y la vida es caprichosa, jodidamente caprichosa. Hace un año este pedazo de ciclista entregado a su oficio, y con tiempo para estudiar, pisó el podio de París. Fue segundo, tras una carrera plagada de multitud de eventos y sufrimiento, un sufrimiento mayúsculo -casi tan tangible como el de Sagan abdicando ante Van Avermaet-.

Este año Peraud llegó con mil dudas y medio asegurando que lo de hace un año no se iba a repetir. Esperamos a verlo, no quisimos creerle, pero a las primeras de cambio se descolgó y quedó a un mundo de los mejores. Un día, otro y otro, Peraud se vio fuera. Como su compañero Bardet, que fue tercero en Plateau de Beille, como todo su equipo, omnipresente el año pasado, casi inédito éste si no fuera por Vuillermoz en el mur de Bretagne.

Peraud lucha contra fantasmas. Voces no tangibles, difusas, aunque algunas por escrito, que dicen que su segunda plaza en el TDF 2014 fue producto de las bajas, casi en manada, de los favoritos del año pasado. Puede ser que ello tenga ver, es más, seguramente influyó, pero ciertamente analizar el Tour 2014 de Peraud en clave de bajas y abandonos es injusto y obvia una parte muy importante en este deporte: el ir más allá de lo que cualquier cuerpo aguanta.

Y para muestra un botón: la caída de hoy, por medio de unas carreteras que bien podrían ser dehesas extremeñas, secas, rugosas. Hornos ambulantes, gargantas secas en las que el agua no satisface a no ser que te zambullas en ella como Obelix en la marmita.

Cuando Peraud se levantó del suelo como esos nazarenos que la imaginería vallisoletana regaló a la Semana Santa supimos que iba a llegar, supimos que aunque crujido de dolor, cruzaría la meta. Porque si hay profesionales que honran su cometido en la vida el francés en uno de ellos.

En esos días tontos, en uno de esos en los que un necio emprende líneas y minutos contra el ciclismo, le convendría ver  un  vídeo de Peraud camino de Rodez y se pregunte si él sería capaz. Peraud es la esencia del ciclismo.

Imagen de ASO

#RadioVuelta – Semana 12

#Trend El deporte más bello del mundo 

Rara vez, ni siquiera en la considerada temporada alta, como el Tour de  Francia, el ciclismo arroja tantas noticias y tan trepidantes como las de la semana que dejamos atrás. En la Volta a Catalunya, la caótica jornada inicial electrizó la carrera de los favoritos que tuvieron que dar un poco cada día para remontar la situación. Richie Porte se refuerza para el Giro -ojo que una cosa son Niza y Volta y otra todo un Giro- y Alejandro Valverde parece que gana casi sin querer. En el tríptico flamenco vimos un in crescendo. En A Través de Flandes los Topsport sacaron petróleo frente a los World Tour con doblete encabezado por Jelle Wallays. A los dos días, Geraint Thomas ganó a dos cocos (Stybar & Sagan) en Harelbeke y otros dos después, la guerra total se instaló entre Gante y Wevelgem en una de las mejores clásicas de los últimos años. Llegaron poco más de treinta ciclistas, casi de uno en uno, dando imágenes que seguro se guardaran en los anales. En río obviamente no puede sorprender la victoria del maestro Luca Paolini. Mención especial para Jurgen Roelandts y su raro equilibro cuando el viento se obsesionaba en tirarle. Mientras en Francia, en el devaluado Criterium Internacional, el duelo Peraud vs Pinot fue para el primero, pero la emoción de la subida a L´ Ospedale no fue poca y eso que el listón vino alto de Flandes.

#Click La guerra flamenca

Cuando hablamos de Flandes obviamente se sugieren no pocos pasajes bélicos. Por suerte la guerra de este último domingo de marzo no contó las desgracias de antaño y se dirimió sobre bicicletas, cuando estar sobre ellas fue posible. A la alienación de los elementos se unió un grupo de valientes que nos dieron un espectáculo antológico donde el dolor de quien pedaleaba al otro lado de la pantalla era tan explícito, que incluso sentados al calor del hogar, el alma se arrugaba sólo con verles. 

#Profile Geraint Thomas encuentra el mapa del tesoro

Hacía tiempo que discurríamos por este mal anillado cuaderno con la sensación de que el ciclismo le debía una, bien gorda, a un ciclista galés, del Team Sky, resuelto y generoso, llamado Geraint Thomas. Tras varios tiros al palo, o rozando el poste, Thomas resolvió a lo grande en Harelbeke y estuvo cerca de repetir en Wevelgem, donde la torpeza de los Etixx jugó también en su contra. La semana de Thomas viene tras ser el mejor ciclista en el conjunto de San Remo y estar delante en París-Niza. Con todo, y ante la variedad de estrellas del equipo inglés, no es de extrañar que el futuro de Geraint parezca fuera del Team Sky si quiere asegurarse los galones que se ha ganado.

#Clipping

Semana negra en Tinkoff. La caída de Matti Breschel que ilustra este post, en medio de marabunta, es el vivo ejemplo de la malísima semana que se ha padecido en uno de los mejores equipos del pelotón. Alberto Contador salió magullado de la Volta y Peter Sagan parece lejos de su mejor momento, a pesar de que no se le puede negar que le ponga ganas. La salida de Bjarne Riis ha sido el colofón a una situación que habla de un equipo cuyo timón no se sabe bien qué rumbo toma.

El juicio al Etixx. Dice Patrick Lefevere, el mandamás del Etixx-Quick Step, que los juicios sobre las actuaciones del equipo deben hacerse el 13 de abril, es decir el día después de Roubaix, pero la primavera vivida hasta el momento habla de un equipo que con o sin Tom Boonen no resuelve como su ramillete de figuras presupone. Al final situaciones como las de Michal Kwaitkowski en A Través de Flandes no son más que el ejemplo de que a este equipo se le ha perdido totalmente el respeto.

Problemas familiares para Chris Froome. La Volta protagonizada por Chris Froome no ha sido la mejor. En otros tiempos se diría que queda mucho para el Tour, pero a nadie se le puede escapar que estos últimos años la suerte que ha marcado los grandes nombres durante la temporada es la misma que se han encontrado en el Tour, y en esta línea Froome no está en sintonía con lo esperado.

 #Hashtags by @LiveCiclismo

Imagen tomada de Facebook de Tinkoff-Saxo

Los sufrimientos de Peraud tuvieron recompensa

El día antes del Tour de Francia, en ese vaticinio que todos realizamos antes de la gran carrera dimos cuenta de los ciclistas que pensábamos que estarían delante, entre los mejores. Hablamos de los de siempre,  pero quisimos añadir tres nombres sondeados del total de la participación. Fueron tres nombres que no respondieron a la científica criba de favoritos o no y sí a las impresiones que nos despierta. Fue algo subjetivo, aunque como el tiempo nos demostró con fundamento.

En esa triada de nombres enumeramos a Jean Christophe Peraud, Greg Van Avermaet y Elia Viviani. En el caso del belga porque estamos en la plena convicción de que el ciclismo le debe un premio gordo, uno de verdad, y pensábamos que el Tour le sería propicio. Sobre Viviani y Peraud dominaba el anhelo de ver triunfar a ciclistas que vienen de otras disciplinas para hacerlo bien en la carretera. El italiano es uno de los pocos ruteros que se prodigan con suerte en la pista y el francés llevaba una trayectoria biker plena y larga, con todo un subcampeonato olímpico como guida a un pastel que tuvo dos estaciones en España, Orbea y Massi.

Conocí a Peraud en Banyoles, en las vísperas de una Copa Catalana de BTT. Estaba junto al entonces campeón del mundo y olímpico Julien Absalon, posiblemente el mejor biker de la historia. Fuimos allí a entrevistar a Abasalon (aquí tenéis el vídeo), antes nos recibió Peraud, una persona afable con la sonrisa como embajadora. Con los años seguimos con interés su trayectoria y nos dolió en el alma el doble costalazo que le llevó a abandonar el Tour el año pasado durante  la segunda crono.

Esta semana El 9 Esportiu le dedica una página preciosa al biker francés recordando esos orígenes en las ruedas gordas, y sus similitudes con Cadel Evans. Sin embargo del reportaje nos quedamos con la descripción que Ivan Mullor le toma al maganer del equipo Orbea, Ixio Barandiaran:

Ha llegado aquí porque se ha sacrificado mucho. No he visto a nadie con esa capacidad de sufrimiento. Recuerdo cuando llegó a Orbea y fuimos a competir al Tour de Francia de BTT y al final de cada etapa caía seco nada más atravesada la línea de meta

Esa estampa de enorme sufridor la vimos en Hautacam, quizá el momento más crítico de toda la carrera. Arrinconado, en el grupo de Pinot, su cara evidenciaba que coqueteaba con el límite. Salió del envite. En la crono también tuvo susto, un pinchazo, e incluso en París cayó en el adoquinado de la Plaza de Concordia.

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Pero ese Peraud que siempre se levanta, que nunca desiste, que aprendió de las caídas del año pasado, emergió en el momento más importante de su carrera para tocar el cielo a la derecha de Nibali y devolver a Francia al podio de su mejor carrera. Un podio nuclear, pues Peraud es ingeniero nuclear en excedencia. Otro estudiante en el pelotón, como su compañero, el joven compañero Romain Bardet. Nos alegramos de su éxito.

Imagen tomada de Facebook del Tour de Francia

INFO

EUROS

Más de 50 millones de espectadores han visto el Tour en Eurosport

La 25ª emisión consecutiva del Tour de Francia en Eurosport superó los 50 millones de telespectadores. Por su parte la edición inaugural de “La Course by Le Tour de France”, evento que reunió a la élite del ciclismo femenino, fue seguida por un total de 2.9 millones de telespectadores diferentes.

Además de la cobertura de las etapas en directo, la leyenda del ciclismo y tres veces ganador del Tour de Francia Greg LeMond ofreció su análisis de las etapas en el programa diario “LeMond on Tour”. Era la primera vez que el americano comentaba la ronda gala para una televisión y su programa  congregó frente a la televisión a 17.6 millones de telespectadores diferentes.

La carrera ciclista más importante del mundo también ha obtenido grandes resultados en muchos mercados locales como por ejemplo en Francia, país en el que la edición 101 del Tour se ha convertido en la mejor en términos de audiencia desde la de 2002. En Italia, país del ganador Vincenzo Nibali, las audiencias aumentaron un 143% respecto a las del año pasado. Eurosport Polonia obtuvo la mejor audiencia del Tour de su historia, mientras que en España la audiencia aumentó un 33% respecto a la edición 2013.

Eurosport ofreció todas las etapas de la edición 2014 del Tour, sumando un total de 350 horas de retransmisión entre Eurosport y Eurosport 2 (récord del canal para este evento), incluyendo más de 90 horas de emisión en directo y siempre en alta definición.

Tras la emisión en directo del Tour de Francia el ciclismo continúa en Eurosport con la cobertura de la Clásica de San Sebastián. Esta carrera es el aperitivo perfecto para la Vuelta a España y además esta edición presentará novedades en el tramo final, en el que los corredores tendrán que ascender a Bordako Tontorra, una subida de 2,5 kilómetros con porcentajes de hasta el 20%.

Entre los principales favoritos para hacerse con la victoria en la meta del Boulevard destacan grandes nombres del ciclismo como Joaquim Rodríguez, Alejandro Valverde, Phillip Gilbert o Peter Sagan.

Los telespectadores de Eurosport podrán seguir la prueba en directo el sábado 2 de agosto desde las 15:00 con los comentarios de Luis Jiménez.

Los errores de Valverde salieron a flote

¿Qué es Alejandro Valverde? ¿Es escalador o croner? ¿Clasicómano o especialista en vueltas por etapas? Yo sólo quiero decir una cosa, es un ciclista excepcional que en lo que podríamos considerar el otoño de su carrera aún puede ofrecer grandes resultados, aunque ahora sí y de forma definitiva, lejos del Tour de Francia.

Hoy  es un día para hacer leña, pero creo que Valverde no lo merece. Ha corrido desde el convencimiento, quiero pensar que personal y no sólo inducido, de que el podio en el Tour de Francia era un objetivo plausible. Ha sacrificado kilómetros, triunfos, carreras y grandes días por este anhelo que con el tiempo se le ha declarado imposible. Si a Nibali se le atribuyen las bajas de Froome y Contador en su victoria, a Valverde ambas ausencias le deberían haber servido de acicate para llegar al podio y ni así.

No ha podido ser, pero podemos decir que Valverde, en su versión “Abraham Olano”, ha hecho lo que buenamente ha podido. Metido en harina se ha dejado el alma y ha ofrecido su mejor versión agonística cada día que los rivales le han apretado. No hay que lamentarse, ha sido su decisión, la de su equipo –tan penosamente llevado- y han sido coherentes hasta el final, aunque ello haya significado ahondar en el error.

Desde el día que puso un pie en “chez Unzue”, Valverde tuvo una obsesión, el Tour, como si fuera una cláusula de su contrato, un virus inoculado, una irresoluta ambición. Para ello se han hecho alienaciones inconcebibles y cambios de planificación sencillamente hilarantes. Valverde se cascó una primavera en dominador, muy alejada del perfil bajo y defensivo de estos días en el Tour. En esas jornadas en las que ganaba con una pierna –recordemos Roma Maxima o Flecha Valona- desperdició una forma excelsa en carreras como San Remo para mantener el tono de cara al Tour. Entonces eso se dijo. El tiempo les ha delatado.

Hace unos años tuve ocasión de hacerle una entrevista a Alejandro Valverde. Recuerdo hablarle de lo bien que se le daba Lieja, Flecha y esas carreras que también dan grandeza al corredor. Me dijo que ya las había ganado y que quería probar cosas nuevas, hablaba del Tour. Siete años de aquella charla sigue en las mismas. Es muy triste seguir en empeñado en un objetivo que se ha revelado imposible tanto tiempo después.

Incluso sin saber cómo iba  a ir la carrera, Valverde dijo que ésta sería la última vez que atacaría el podio del Tour. No ha podido ser, a otra cosa. Muchos dicen que Valverde ha  ganado una Vuelta a España, cierto, pero sufriendo y carente de brillo porque en el fondo tiraba de calidad pero no de claridad ante carreras de esta exigencia. Esperemos verle donde siempre  lo ha hecho bien y se siente jefe.

Porque los síntomas que Valverde no eran los mejores, incluso para aquellos que le veían superior en la crono. Cada día se dedicaba a minimizar las pérdidas ante una hornada francesa que viene con un hambre atroz. Jean Christophe Peraud siempre creyó y Thibaut Pinot también. Lo tenían todo a favor, y al final se llevaron por delante a Valverde. Nada que objetar.

Foto tomada de @cycling_passion

INFO

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Peraud no es el patito feo

Jean Christophe Peraud es un tipo sencillo y sonriente. Biker de origen, fue subcampeón olímpico a la sobra de Julien Absalon en Pekín. Casi siempre por lo que fuera le resultó imposible explotar las virtudes que le dieron las ruedas gordas. Es un buen croner, aunque parezca mentira, porque en el BTT se rueda mucho solo y a ritmo, y es un buen escalador, como se le requiere a cualquier biker. El resultado ya lo ven…

No sé qué se dirán en el podio de París Vincenzo Nibali y Jean Christophe Peraud, pues todo parece indicar que allí coincidirán. El francés ha sido el único en aguantar y relevar al italiano en dos cimas como Risoul y Sant Lary. Seguir a Nibali ha sido creo el detonante para que este sensacional ciclista, que dejará el Tour en pleno dolor y desesperación el año pasado, se creciera hasta la dimensión que ha alcanzado. En el duelo Pinot-Bardet pareció no haber sitio para él, pero Peraud no es el patito feo de esta historia.

No obstante el éxito de Peraud en otra sensacional etapa de Pirineos tuvo mucho que ver con Bardet y su ataque en el descenso de Val Louron. El AG2R le tomó el testigo a  la FDJ y le obligó a dejar solo a Pinot en la subida final, justo cuando Peraud empezó a crecer. De esta manera no sólo cercaron las opciones de Pinot, sino también las de Alejandro Valverde que de estar con un pie fuera del podio salvó los muebles con sangre fría y paciencia junto a un equipo que esta vez no pudo atacar como en Balès y sí minimizar los daños.

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Rafal Majka es el paradigma de lo que es el ciclismo. Fijó su objetivo en el Giro de Italia, donde quizá no rayó al nivel esperado. Decidió desconectar y centrarse, posiblemente en la Vuelta, pero fue llamado a filas cuando Roman Kreuziger fue baja obligada por sus valores anómalos de hace unos años. Dijo cosas muy gruesas el polaco que guiña el ojo a la cámara mientras sentencia rivales. “No se preocupan por mi salud” vino a decir de su equipo y míralos ahora, todo son chanzas y celebraciones. Si el equipo de Contador ofreció dudas, sus gerifaltes se han dedicado a contestar una por una.

Queda Hautacam y queda a crono, y el Tour está precioso, como pocas veces lo hemos visto. Cada etapa es un duelo a muchas bandas y los frentes se multiplican. Ahora mismo hacer cábalas sobre el podio y su orden –Nibali al margen- es un ejercicio de prestidigitación.

Imagen tomada de www.sudouest.fr

#fact El emblemático triángulo rojo del último kilómetro se introdujo en 1906

#àdemain La carrera aborda su última etapa de montaña. Tourmalet y Hautacam tienen la penúltima palabra sobre la formación del podio antes de la crono del sábado.

INFO

Para poder trasportar correctamente tu bicicleta con el embalaje NACEX BICIBOX, debemos tener en cuenta lo siguiente

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– Se debe girar y desmontar el manillar

– Se deben desmontar los pedales y ruedas (una o las dos dependiendo del tamaño)

– Se deben proteger los elementos sensibles (cuadro, tijas) y aquellos que queden desmontados con papel burbuja o similar

– Introducir en la caja cuidadosamente evitando golpes y arañazos

– Transportar siempre en posición vertical

“Franceses, ahora o nunca”

A cien kilómetros, por un mar de tachuelas y terreno verde aunque abrasado, tres ciclistas abordaban la fuga del día. Tres ciclistas, dos de ellos franceses: Delaplace y Lemoine. No llegaron, fueron arrasados por un pelotón que no  sabe rodar tranquilo. Quedaron en la nada, pero dieron color, protagonismo a sus colores y lanzaron un mensaje, el ciclismo francés está de vuelta. Tony Gallopin, quien no murió en la Planche des Belles Filles, asumió el relevo.  Sí que llegó, generoso él, incluso ahora que está marcado. Por suerte el ciclismo premia a los valientes. 

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No hace mucho hablábamos de un cuarto de siglo y hoy estamos a puertas de los treinta años. Sí, en 1985 se produjo el último éxito francés en el Tour. Lo firmó Bernard Hinault porque en su equipo ataron en corto a Greg Lemond, posiblemente superior a su jefe ya en ese Tour. Desde entonces, el país vecino ha predicado en el desierto de los resultados. Dos ciclistas pisaron podio, en 1989 Laurent Fignon y el 1996 y 1997 Richard Virenque. La estadística habría sido más benévola si en esa crono de Versalles a París, Fignon no hubiera sucumbido.

Por medio quedaron varios ciclistas que fueron cuartos, a un paso del podio, pero fuera de él: Laurent Jalabert, Christophe Moreau y Thomas Voeckler. También se cuentan ediciones sin presencia en el top ten, sin casi victorias de etapa. Este ha sido el panorama, éste ha sido el retrato del ciclismo francés en el Tour, en su carrera, en la mejor carrera del mundo.

Pero no perdieron la fe. Si España hubiera pasado el paréntesis que Francia ha sufrido en el ciclismo, este deporte se habría borrado de la faz de la tierra. Si en los mejores años, con los éxitos más sonoros, el ciclismo sólo ha sido protagonista en días puntuales, y a veces por dopaje, qué no le habría pasado si los resultados deportivos no hubieran sido los que fueron. Sin embargo en el país vecino nunca se perdió el vínculo.

Y los resultados, mucho tiempo después, llegan ahora. Como reza la portada de L´ Equipe surgida de la Planche des Belles Filles el ciclismo francés está ante la oportunidad de dar el salto adelante, de cerrar el círculo de su renacimiento con esta generación realmente buena, que desplaza a los Chavanel, Casper, Fedrigo y compañía para hacerse con los premios mayores. No esconde el diario de cabecera la ausencia de Froome, Contador, Nairo y compañía, pero también son conscientes que el nivel de consagración de un buen Tour puede serles muy útil para cuando les toque enfrentarse a los cocos del pelotón.

Ahí está ese resquicio biker, Jean Christophe Péraud –por quien apostamos en nuestra previa- acompañando a un ciclista cuya trayectoria sencillamente nos encandila, hablamos del joven, jovencísimo Romain Bardet, que hace de la discreción su mayor ostentación. Y luego Thibaut Pinot, corredor con reminiscencias enológicas, que sorprendentemente ha debido superar todos sus miedos en los descensos este mismo invierno. Son varios, ahí, llamando a la puerta y Waren Barguil está en casa, quizá esperando que Dave Brailsford le escoja como ese francés con el que quiere ganar el Tour.

#fact La ventaja más pequeña jamás vista en el Tour fueron los ocho segundos que Lemond le tomó a Fignon hace 25 años. Tras 3300 kilómetros ese suspiro reventó las ilusiones del francés.

#àdemain Nueva jornada por una zona pestosa, llena de tachuelas y constantes trampas. La carrera aterriza en Saint Étienne, un lugar típico de segunda semana de Tour.

Imagen tomada de @ultimo__km

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Ksix apuesta por la energía solar y crea la batería externa de carga solar con celdas solares SunPower de alta eficiencia y fabricadas en USA.

Ksix y Jose Antonio Hermida apuestan por la energía solar.

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El smartphone se ha convertido en un elemento que ayuda a controlar la actividad física realizada en todo momento a través de apps específicas para cada deporte, gracias a la calidad, resistencia y fiabilidad de la «Solar PowerLive» podrás disfrutar de la naturaleza y disfrutar del sol sin quedarte sin batería.