En aquella maldita curva…

Descendiendo el col de Puymorens sobrevino la desgracia. Llovía bastante y Joan cayó aparatosamente de su bicicleta al patinar la rueda delantera como en una pista de hielo, chocando contra el muro de contención. Un accidente gravísimo. Era 20 de junio de 1993 y participaba en la Tres Nacions (Puigcerdà), su primera salida a una gran marcha. En aquella maldita curva cerca de la Tor de Querol, se truncaron sus ilusiones ciclistas y a punto estuvo de costarle la vida.

Hasta esta fatídica fecha Joan (Barcelona, 1955) era un batallador cicloturista que disfrutaba de la bici, cuando su trabajo en la imprenta se lo permitía. En 1985 se inició en este deporte, un poco tarde, aprovechando el rebufo de los ataques de Perico y tenía una gran afición a dibujar las altimetrías de las rutas por las que pedaleaba.

Con pocos medios -sin los aparatos de medición de ahora- empezó a “coleccionar” perfiles de carreteras y puertos de montaña, usando mapas de curvas de nivel y su escalímetro. De su rotring salieron altimetrías, desconocidas hasta entonces, de los grandes puertos catalanes, y en sólo 3 años completó las 4 provincias catalanas y Andorra. Un gran trabajo artesanal que presentó en la Federació Catalana de Ciclisme para su publicación y que fue desechado porque “faltaban mapas” (!?) Así sólo disfrutaron de los libros sus amigos del Club Ciclista Cunit, al cual se asoció en 1991, ya que los fines de semana los pasaba en esta localidad. Incluso en el 92 realizó las altimetrías de la prueba ciclista en ruta de la Olimpiada de Barcelona. Todo iba bien hasta aquel infame día cuando a Joan lo trasladan al hospital de Perpignan, con politraumatismo y doble lesión medular.

Tras múltiples y exitosas operaciones y de permanecer un mes en el hospital -lo conocían como el “ciclista español”-, inicia la recuperación en un centro especializado en Cerbère, aún en Francia, con la ayuda de su esposa Milagros y su hija Raquel. Sí, de milagro hablaban los médicos que no daban crédito como, poco a poco, caminó de nuevo en sólo 5 meses, con una fuerza de voluntad increíble. Para Navidad volvió a casa, haciendo vida normal, pero al año del accidente sus piernas se debilitaban, no se encontraba bien. Secuela del traumatismo, Joan padecía siringomielia, enfermedad que le destruiría la médula espinal y le dejaba postrado en silla de ruedas. Eran tiempos muy difíciles, pero ayudado por su familia y amigos recuperó las ganas de vivir.

Años de reconocimientos: en 1994 es homenajeado por el CC Puigcerdà y el 10 de mayo de 1998 sus amigos del CC Cunit inauguran la autopista C-32 de Sant Pere de Ribes con una marcha en su nombre. También en 1994 sus compañeros de Gráficas Reclam le editan y publican sus 4 libros de altimetrías de Catalunya y Andorra (Ciclistes!), con mapas, y lo dan a conocer, enviando miles de cartas a través de la FCC a todos los ciclistas catalanes, convirtiéndose en una obra de consulta continua.

Desde 1995 colaboró con la Volta al Cor de Catalunya, confeccionando las altimetrías de los colls de la prueba, y a partir del 2000 se encargó también de sus itinerarios, año que es nombrado padrino de aquella edición, siendo el único cicloturista que ostenta dicho honor. Durante estos años ha escrito 14 libros más de rutas por toda España y Pirineos, pero sin publicar, donde ha plasmado su pasión por el ciclismo de una manera didáctica a los que hemos tenido el placer de leer sus libros. Hoy en día además colabora con SOS Maresme, asociación que trasmite a l’Ajuntament de Barcelona los problemas de los discapacitados en esta ciudad.

Un consejo para otras personas que estén en tu situación… que no se desanimen y estén siempre activos en sus posibilidades. Yo después del accidente sólo cojeaba, pero al cabo de un año empecé a perder, quedándome en la situación actual, siendo siempre positivo y sobreponiéndome a todas las pérdidas de movilidad que he sufrido. Me traslado en silla de ruedas por lugares normalmente adaptados, conduzco un coche adaptado. Lo único que echo de menos es no poder hacer excursiones a pie, correr o ir a lugares que no puedo hacer en silla de ruedas. El ir en bicicleta lo echo de menos, aunque en estos años después del accidente muchas veces he soñado que andaba y que iba en bicicleta con mis compañeros. En realidad aunque volviera a estar bien no volvería a ir en bicicleta pues es una promesa que le hice a toda mi familia.

Por Jordi Escrihuela, desde Ziklo

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