Filantropía ciclista: John Degenkolb con Les Amis de Paris-Roubaix

Tour - John Degenkolb JoanSeguidor

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Leemos que John Degenkolb dona dinero y material a la asociación que «vela» por el Infierno del Norte

Hace un tiempo Jordi Escrihuela nos presentó Les Amis de Paris-Roubaix, una asociación sin ánimo de lucro que tiene por objetivo preservar el centenario legado de la carrera más singular del mundo.

Una asociación que, com todas las de su naturaleza, no lo pasa bien y sortea no pocos problemas.

Por eso reconforta ver un tío como John Degenkolb acordándose de ella y en el tiempo previo a sus vacaciones se va verles y les dona dinero y cierto material, como fotografías originales, maillots y gorras.

«Las clásicas me gustaron siempre. Nunca podré olvidar cuando las veía sentado en casa. Grandes carreras como el Tour o la París-Roubaix, por esos campos sagrados, llenos de héroes e historia. Todo eso lo puedes oler en cada kilómetro»

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Así John Degenkolb describió lo que le desprenden estas carreras y lo grande que es su legado.

El alemán ganó Roubaix hace tres años y repitió triunfo en el mismo sitio en la etapa adoquinada del último Tour.

Sus mejores momentos sobre una bicicleta empiezan en el lugar.

Y es normal, pero sobre todo deseable, que quiera devolverle lo mucho que le dieron Roubaix y sus paisajes.

No es habitual ver actos así entre ciclistas, al menos no se divulgan lo suficiente.

Recuerdo que el año pasado dibujamos un perfil muy similar en Mikel Landa, con su presidencia de la Fundación Euskadi.

Es devolverle a tu deporte parte de lo que éste te dio antes.

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John Degenkolb ha contribuido a que al menos el camino a Roubaix siga siendo tan brutal como el de la edición inicial, hace más de 120 años.

Pero cuánto ha sufrido John Degenkolb para llegar hasta aquí

Tour - John Degenkolb JoanSeguidor

Pues no ha tenido que salvar curvas John Degenkolb para volver a ganar algo grande

Cuando John Degenkolb entró en el corte con Van Avermaet y Lampaert, cierto sabor de justifica recorrió las redes.

El alemán, con punta de velocidad suficiente para un trío, incluso para grupo pequeño, pero lejos de los grandes velocistas, prosiguió su idilo con Roubaix.

No entró en el velódromo, pero acabó cerca, y tocó el cielo como esa tarde de abril de 2015 cuando firmó un doblete, San Remo-Roubaix, que le situaba en el escalón de grandes nombres.

 

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Las penas de Degenkolb

Sobre John Degenkolb hemos dado muchas vueltas en este mal anillado cuaderno.

Desde que en el invierno de su vida, el de 2016, fuera arrollado por una conductora inglesa de avanzada edad junto a medio equipo Sunweb, con quien entrenaba.

Joven, pujante, con un palmarés al alza, John Degenkolb se convirtió en blanco de cámaras, quejándose mostrando frustración, lamentando que las cosas no fueran como antes.

 

 

Porque nada era como antes.

Degenkolb perdió «pistonada», se descolgó de los pronósticos, merodeaba los puestos top, pero no daba el salto.

Pero ha cazado la icónica etapa del pavé en el Tour, como Tony Martin, como Lars Boom o como Thor Hushovd.

A diferencia de ellos, Degenkolb aúna la Roubaix versión original al parcial del Tour.

Eso, al ciclista del Trek, ya le hace único.

 

El carisma de Degenkolb

Pero Degenkolb ha sido inasequible al desaliento.

Sólo así se puede interpretar su triunfo en la jornada más singular del Tour.

Degenkolb no ha dejado de trabajar por ser o al menos volar al nivel anterior a su tremendo accidente.

La emoción en meta era la guinda en un camino de casi tres años plagado de decepciones.

Decepciones que evidenciaba de la misma manera cuando no le salían las cosas: el mundial de Qatar tirándole un bidón a un rival, golpes en el manillar…

Pero este ciclista que aprieta los dientes y maltrata la mecánica de la máquina en las rectas, también lo da todo en la vida, y el premio le ha llegado.

 

 

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Degenkolb, Trek y la velocidad

En proceso de rizar el rizo que se han embarcado las grandes marcas, Trek le hizo a John Degenkolb una pieza a medida que representaba por un lado su carácter motero, por el otro su vinculación a la velocidad.

A inicios de año, la marca americana nos enseñó la Domane Café Racer para la bestia alemana.

Una pieza con base de metal líquido con «un matiz ahumado oscuro y sencillas bandas de competición» según reza la información del programa de colores en Trek.

Buscaron los números de la suerte de John y han dado en el clavo.

Tras ganar rápido en Mallorca, a  inicios de año, ha conseguido estrenarse en el Tour, en el momento posiblemente más decisivo de su carrera.

«Es felicidad pura, llevo persiguiendo este triunfo desde hace mucho» describió.

 

 

 

Ha puesto final a dos campañas de muchos «casi». Ahora ya lleva un trofeo a su vitrina.

Es el premio a la paciencia, a la constancia, al reciclaje –Degenkolb aprendió a frenar con cuatro dedos tras el accidente– y al trabajo bien hecho.

El ciclismo ha sido justo, y no es que lo sea muchas veces.

Imagen tomada de FB de Trek- Segafredo

Tour: La tabla rasa de Roubaix

Tour Roubaix JoanSeguidor

Ciclismo de calidad pero inocuo, al menos siempre nos quedará Roubaix en el Tour

Es obvio que cuando el pelotón desembarque en París, dos semanas quedan, se mirará atrás y quedará Roubaix entre las esquirlas del espectáculo.

Y quedará como el día que los puso al límite, en todos los sentidos, pero que no tuvo efecto significativo sobre la parte nombre de la general.

En otras palabras: hubo tabla rasa en Roubaix.

 

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Fiesta de Movistar en Roubaix

Por partes.

Llevábamos meses dando la matraca, rodeando el tema, merodeando el morbo.

Y no nos cabe otra que admitir que Movistar ha estado de diez en la jornada del adoquín.

Gestión perfecta, mostrando la convicción que algunas veces hemos echado en falta.

Sacando petróleo de cada situación, reponiéndose a la caída de José Joaquín Rojas.

Esta vez hubo cobertura, los pinganillos funcionaron.

 

 

Cuando Mikel Landa se cayó, por un momento le vimos fuera de la general e incluso de la carrera, la reacción fue rápida y sobre todo eficaz.

Movistar tenía nombres como Benatti, Ertivti y principalmente Amador para esta jornada.

Se multiplicaron.

Nos la envainamos, Movistar ha dado el nivel en la jornada que muchos creímos que se les cruzaría.

Al punto que salen de Roubaix, siguen después de Roubaix con tres líderes.

Alejandro Valverde corre sin intenciones mayores, eso dice, como si las tuviera.

Nairo Quintana estuvo perfecto, sobrio, bien situado y muy atento.

Reiteramos, convicción inequívoca apuntando al Tour.

 

Lo mismo que el Team Sky, el equipo que pise el terreno que pise, quiere ser vanguardia.

No creo decir una barbaridad si afirmamos que Chris Froome es ahora mismo el gran favorito al Tour, porque sale bien parado de una semana complicada y está perfectamente rodeado.

Conoce los automatismos del Tour y sabiendo cómo trabajan en su equipo, es complicado pensar que le pesará el Giro.

 

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Como Nairo días antes, Rigoberto Uran ha sido el gran perjudicado del pavé.

A los colombianos les tocará heroica en los Alpes, como a Romain Bardet, que acumula desgracias y cambios de bicicleta.

El día que Francia fue campeona del mundo, su mejor carta para recuperar el Tour camina lejos.

Si miramos atrás, en este cruce fútbol – ciclismo, en el ciclo sin franceses ganando el Tour, han cumplido por partida doble la injusticia futbolera con «les bleus».

 

Degenkolb, en las duchas de Roubaix

La jornada no ha resultado lo selectiva que podíamos prever porque los favoritos, igualados y acongojados por el peligro, fueron conservadores, de la misma manera que los especialistas se ciñeron a ir por la etapa.

El lucimiento es un tema del pasado, hay que ganar y atar el triunfo.

Y en ello hoy el Quick Step no fue el equipo que otras veces ha sido, Peter Sagan nos recordó a esas clásicas que se le quedan al alcance de la mano, y Greg Van Avermaet fue la punta de lanza.

Lo fue junto a John Degenkolb, cuyo éxito nos pareció formidable, volver al sitio que le vio triunfar, donde tocó el cielo, tras pasar por infierno de un accidente en la carretera, de consecuencias funestas, como comprobamos.

 

Degenkolb ha vuelto, lo ha hecho en el Tour, la carrera que encumbra y borra ilusiones, un recuerdo en ese caso a Richie Porte, un ciclista que nació para optar el Tour y quizá no ganarlo, nunca.

Imagen tomada de FB de Movistar Team 

INFO

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Destaca por su diseño funcional y una excelente combinación de materiales de calidad.

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El carril de aluminio del portabicicletas es de mayor longitud, lo que lo hace compatible con bicicletas de hasta 1350 mm de distancia entre ejes.

 

¿Ha vuelto John Degenkolb?

John Degenkolb JoanSeguidor

Dos etapas en Mallorca espero que sean el anticipo de un gran año de John Degenlkolb

El Trek- Segafredo del año pasado era un poema en el Tour, poema porque no les salía una a derechas. Alberto Contador no había ido a eso y John Degenkolb estaba amilanado ante tanto tiro al poste.

Si vemos qué ha sido del rocoso alemán desde el accidente hace un par de años entenderemos que cada paso adelante le sienta bien, por narices.

A John Degenkolb, las frustraciones que le acompañan desde el día que un coche se lo llevara por delante, junto con otros compañeros, en las rutas de Levante, cualquier soplo le viene bien.

John Degenkolb es un ciclista «muy top»

Hablamos de un ciclista top, que se ha tenido que rehacer casi desde cero, con un año en blanco, 2016 y otro en el que no ha tenido el viento a favor y más de una vez ya exhibido la frustración de quien se vio abruptamente expulsado de la primera línea.

John Degenkolb, su equipo, exhibe optimismo por el resultado de Mallorca, la carrera invisible.


En El Velódromo…


Porque no debemos olvidar que cuando hablamos de Jonh Degenkolb, lo hacemos de un ciclista que firmó una campaña que podría haber suscrito el propio Sean Kelly, en la sesión que cayeron San Remo y Roubaix, más etapitas en la Vuelta.

Ese año Degenkolb se distinguió como el corredor de márgenes infinitos, prometiendo lo indecible a una parroquia que ama, que se pirra por ciclistas que maneja y controla carreras como él lo hizo en el Roubaix que ganó: marcando, saliendo a los cortes y rematando en meta.

No sé si John Degenkolb volverá a ser el mismo, en esta primavera tendremos un nuevo capítulo de su atribulada historia, pero cabe alegrase por los éxitos de un ciclista que ha convivido con todos los estadios de este deporte en poco tiempo.

¿Volveremos a ver al mejor Degenkolb?

Jonh Degenkolb pasó de 100 a 0 en pocos meses y ahora busca volver a su estado natural, al de un ciclista que es jerarquía en el pelotón, que ha roto con el accidente y las secuelas que le dejó para seguir su camino.

Y esto, sea alemán, chino o marciano, nos merece todo el respeto.

Imagen: ©Bettiniphoto

#LeCahier La guerra total de Matthews

El Tour de Sunweb. ¿Qué queréis que os diga? El Sunweb es un equipo que me cae bien, muy bien. Tienen excelentes corredores, un equipo medio pasable y un antecedente, aquel accidente de pretemporada en Alicante, que les arruinó un año entero de trabajo. Luego hablaremos de él, pero John Degenkolb es vivo ejemplo de cuán daño hizo aquella conductora.

El Sunweb lleva tres etapas, tres, y Warren Barguil seguramente se lleve el maillot de topos rojos. Es un balance excepcional, como que ganaran el Giro con Dumolin, poco pero bueno. Michael Matthews es el otro estilete. Fue maltratado, como otros tantos, por Marcel Kittel en la primera semana, ahora lleva dos etapas y no contento con eso, quiere el verde del alemán.

Estrategia valiente y aguerrida para Mathews. El Sunweb arrancó la moto de salida y no esperó a nadie. Le metió un cuarto de hora a Kittel y en el recuento de puntos de la jornada su velocista australiano se lleva el pleno: primero en el sprint intermedio y primero en meta. Eso es eficacia. Ahora el verde no es una quimera. En la etapa del Galibier no os extrañe zafarrancho de salida, Matthews quiere más presión sobre Kittel.

Bicicletas Santa fixie

Una llegada indecente. Yo sé que el Tour es el Tour y que aquí todos tragan. Me decían no hace mucho que en el Tour puedes tener el hotel enfrente de meta que como no haya acceso permitido ya puedes dar un rodeo de diez kilómetros para acceder. Si saltas la vaya, te vas para casa, si te quejas, te marcan con una X.

La llegada de hoy en el Tour fue de vergüenza, menos mal que llegaban partidos porque Froome quieren tentar cuán atenta está la gente. Van Avermaet lanzó la llegada, quizá informado de lo revirado del final, pero Matthews es el Kittel de la tercera semana, para desgracia, entre otros, de Edvald Boasson Hagen, que quiso dedicarle a Mandela el triunfo y volvió a ser segundo. Algo no mide bien el noruego, porque su salida de hoy es de órgado, aunque insuficiente.

Las penas de Degenkolb. A saber, Jonh Degenkolb siempre fue un ciclista que me encantó, tipo potente, buen velocista, dos victorias monumentales Roubaix y San Remo el mismo año, buen talante ante el mencionado atropello de pretemporada… hasta que empezó a exhibir mal humor cada vez que no le salen las cosas.

El año pasado en el Mundial de Qatar, por ejemplo, alguna vez esta temporada y la llegada de hoy mismo, quejándose de Matthews, cuando el australiano lo único que hace es sprintar. Sé que volver a ganar le está costando un mundo, pero esto es el deporte de alto nivel y si no que hable con Greipel, Bouhanni y Kristoff, quienes tienen todos los números para irse de vacío.

#LaProchaine Ya están aquí los Alpes, 183 kilómetros entre La Mure y Serre-Chevalier con Omon como aperitivo pero sobre todo el tridente: Croix de Fer, Télegraphe y Galibier, a menos de treinta kilómetros de descenso de meta.

Imagen tomada del FB Le Tour de France

Las cinco bazas de San Remo

Milán-San Remo JoanSeguidor

Permitidme sea escéptico. No quiero serlo, pero la experiencia obliga. El ciclismo de ahora no es el de antes, ni mucho menos, para nuestra desgracia, y para ejemplo: San Remo. Es tan complicado romper el grupo, destacarse con éxito hasta el final que qué queréis que os diga, veo complicado que alguien lo logre esta vez.

Nadie llega solo a San Remo desde Fabian Cancellara, hace nueve años, y desde entonces se suceden ganadores de diferente signo, pero no con el poso y entidad de otros monumentos. Es el signo de la “più facile, più difficile”, que puede ganar quien menos de lo esperas. Dejadme hacer una apuesta rápida, un vaticinio sin pensar en exceso, movido más con el corazón que otra cosa, aunque admitiendo que será muy complicado burlar el sprint.

Arnaud Démare: es el dorsal uno y eso pesa en dos direcciones, por un lado confianza tremenda, por contra responsabilidad infinita. Si queréis que os diga una cosa, me parece un corredorazo, fue el único en aguantar a Alaphilippe en la primera etapa de la París-Niza y rematarle a placer en meta. Puede ser una baza al sprint, pero no le hará ascos a meterse y luchar por un corte. Para mí es una baza cinco estrellas sin duda.

Peter Sagan: en qué carrera no sale con vitola. Cilcista tocado por los dioses, no cabe otra que prolongar el camino abierto hace un año en Flandes. Es como Démare, le vale sprint o corte, pero es que además puede ser determinante en el Poggio y su descenso. Deprovisto de la ansiedad de antaño, tarde o temprano tendrá que ganar en San Remo y si queréis que os diga algo, no me importaría que fuera en esta víspera del día del Padre.

Jonh Degenkolb: otra vez aquí dos años después. Tras su accidente del año pasado la verdad es que verse en la salida milanesa es un éxito, pero este ciclista que bate con violencia la máquina cuando sprinta. no se conformará con el cariño ni el carisma que se ha ganado, quiere volver por la puerta grande. De verdad os digo que sentimentalmente sería mi favorito.

Nacer Bouhanni: un corredor que entiende el ciclismo como una lucha sin cuartel. A ver, quizá los haya más rápido, quizá más preparados para romper el sprint, pero me da, no sé, que estamos ante un típico producto para San Remo y no me agarro a su abrumadora victoria en la Noreke, que la concurrencia era la que era, me baso en la mecánica que le traicionó el año pasado cuando mejor pintaba para él. Todos se quedaron con la mala suerte de Gaviria, que la tuvo, pero el francés me pareció el perfil perfecto para machacar en San Remo.

Michal Kwiatkoswki: un ciclista cuya concepción de este deporte sólo puede que apasionar. Tiene arrojo, un equipazo detrás y baja como los ángeles, si alguien puede emular a Argentin. Fondriest, Jalabert o Kelly hete aquí el polaco, que necesita, eso sí, que los astros se alineen, si esto ocurre, llegar a San Remo en grupo puede ser un infierno.

Imagen tomada de FB de Milano-Sanremo y Strade Bianche

INFO

Así mejora WD40 la mecánica de tu bicicleta

#Profile2017 Qué bueno que volviste John Degenkolb

La vida del ganador no es sencilla. Es un tipo que camina en el filo, que generalmente nunca tiene suficiente y que vive en el permanente precipicio de la frustración. John Degenkolb, el ciclista con cara de policía de Alemania del Este, cumple ese perfil de deportista casado con el éxito, acostumbrado a anotar con asiduidad y recibir el beso de las guapas cada poco.

Sin embargo, las cosas en la vida a veces pegan un giro brusco y el año pasado por estas fechas Degenkolb no pensaba en ganar, posiblemente ni siquiera en volver a competir. Degenkolb estaba centrado en reunir la mayor cantidad de piezas de su maltrecho cuerpo y volver a ser una persona normal, tras el tremendo accidente que sufrió junto a varios compañeros en el Alpecin mientras entrenaba por Levante. Aquel día, como ningún otro, se vio con toda la crudeza la indefensión que el ciclista padece por las rutas de medio mundo ante todo tipo de agresiones y principalmente la de conductores incapaces de entender la responsabilidad que llevan sobre cuatro ruedas cuando salen a la ruta.

Degenkolb vio como toda su temporada se iba al garete. Era la temporada de su consagración ya no como velocista, y sí como clasicómano de primera línea. El vigente ganador de San Remo y Roubaix, fuera de concurso. Pasó la primavera, paso gran parte de la campaña y de John supimos cuando ganó en Noruega y se cabreó como una mona cuando vio que el corte bueno del Mundial se marchaba ante sus narices.

Fue una reacción de ganador, de ciclista que apuesta alto y ve como un corte le pilla en el sitio inadecuado en el peor momento. Era la guinda a un año nefasto en lo deportivo que seguro que no lo fue tanto en lo personal, porque en este competidor de alto copete, como diría nuestro querido Gerardo, reside una sonrisa casi imborrable que no le abandonó ni siquiera cuando temió perder un dedo.

Y son esas cosas las que te hacen fuerte y resistir mejor que otros cuando vuelves a la vanguardia. Porque Degenkolb ha vuelto a la vanguardia, a la primera línea. No sabéis la alegría que nos proporcionó su sprint en Dubai, sacudiendo con esa violencia la máquina, como si un día, el menos pensado, las calas se acabaran desencajando del eje por tal empuje.

Ganando en Dubai, feudo que se le suele dar bien, Degenkolb demuestra que ha hecho los deberes este invierno, porque el feudo árabe suele ser buen test para los hombres rápidos de cara a lo que ha de venir. Aunque tengamos todos a Alberto Contador como fichaje de campanillas en el Trek, no conviene olvidar a este alemán, que también esta en el equipo cafetero por excelencia, con una misión nada sencilla, seguir el camino que trazó Fabian Cancellara, quien ahora ve los toros desde la barrera.

Ver a Degenkolb ganar en Dubai puede significar que tenemos otro actor para la primavera, otro tipo a sumarse a la fiesta de Sagan, Boonen y Van Avermaet, con un inciso, este teutón de poderoso tren inferior reúne las virtudes de los anteriormente citados pero además es más rápido que todos ellos. Será un hueso duro de roer, tanto él, como ojo, su compañero Jasper Stuyven, para mí uno de los tapados de esta primavera que es ya inminente.

Imagen tomada del FB del Dubai Tour

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La tierra de los velocistas

Una de las carreras más bonitas en estos dos últimos años ha sido el Eneco Tour, gracias principalmente a un nombre, el de Tim Wellens, el ciclista que estos días defiende dorsar número uno, tras resultar ganador de la carrera a caballo entre dos países que sienten el ciclismo como una religión, los Países Bajos y Bélgica.

Ya desde un buen inicio se anticipó en las previas que esta edición será complicada para que Wellens intente renovar los laureles de la carrera que mejor le va, pues el recorrido presume de tener pocas subidas, tachuelas y dificultades en las que el del Lotto se encuentra a gusto. Aún recordamos aquella jornada por las Ardenas, en pleno mes de agosto, en la que le ganó por la mano la carrera a Tom Dumolin en una persecución de esas que marcan época.

Este año en Eneco Tour da el cariño que los sprinters últimamente no tienen en muchas carreras, la Vuelta a España es el caso más obvio. Si la primera semana del Tour de Francia ofreció el regreso a esas jornadas de siesta y llegada al sprint, este Eneco va camino de rivalizar con aquellas tardes de sabor estival con un atractivo añadido, ver cómo están las piernas de cara al Mundial qatarí, que a buen seguro se sacudirán por las rutas del Benelux.

Ojo a la nómina: Andre Greipel, Giacomo Nizzolo, Sacha Modolo, Nace Bouhanni, Alexander Kristoff, Andrea Guardini, Ben Swift, Danny Van Poppel, Arnaud Demare, Michael Matthews, John Degenkolb, Marcel Kittel….

Podemos decir, sin temor a equivocarnos que está el 99% del plantel de favoritos al mundial. Añadidle Mark Cavendish, campeón en el ultimo mundial de este perfil, y el ganador vigente Sagan, que también está en el Eneco y que no creo que renuncie a renovar la corona así como así, y tendréis la quiniela, los nombres y los mejor posicionados en la parrilla del mundial qatarí.

Un apunte, Marcel Kittel y la crono que se ha marcado. No era muy larga, cierto, pero hacer top ten superando a Dowsett, Izagirre y Dumolin habla del recorrido de este velocista en las cronos, y de como en los sprints largos marca la diferencia. Su imagen plegado en la bici, sencillamente espectacular. Por delante no tienen muchas dificultades, la contrarreloj por equipos y el final en el Muur, el símbolo de Flandes que se ha apropiado el Eneco.

Por contra, falta Juanjo Lobato, que debería ser la mejor baza española, que estuvo en el europeo a ultima hora y que lleva una fila de abandonos realmente importante, nada menos que en las ultimas cinco que ha participado. Fue anunciar su paso al Lotto-Jumbo y caer en desgracia.

Imagen tomada del FB del Eneco Tour

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