Euskadi Murias: sólo con corazón no se salvará

Euskadi Murias JoanSeguidor

Las noticias que surgen con el Euskadi Murias no suelen acabar en nada bueno

Hace menos de un año el ideólogo del Euskadi Murias, Jon Odrizola escribía una pieza en este mal anillado cuaderno que empezaba así…

«El año del Euskadi Murias ha sido de matrícula de honor,  y no lo digo sólo por los resultados deportivos, también por la actitud y como el equipo ha llegado a la gente.

Hemos demostrado que somos el equipo de la gente» 

En ese mismo texto, se hablaba de la posibilidad de ir al Tour de Francia, toma ya.

¿Qué ha pasado en este tiempo para que Euskadi Murias esté al límite de todo?

Leemos este artículo de Deia y se nos cae el alma al suelo.

Hace dos semanas brindaban en Madrid por la continuidad del equipo fosforito y ahora se dibuja el peor escenario con la salida de corredores clave a otros equipos, en especial la Fundación Euskadi que da el salto de categoría.

No hay mercado para dos equipos, está claro, pero perder algo así por el camino no creo que sea la mejor forma de progresar, por mucho que los naranjas den el paso…

Recuperamos aquella pieza al calor de la euforia de la victoria de Mikel Iturria en la Vuelta, la carrera donde los vascos estuvieron en casi todos los lados…

 

La jornada de Urdax en la Vuelta a España ha adquirido con sólo dos ediciones un carácter simbólico de lo que muchas veces pasa en la Vuelta, pero también en otras grandes.

Mientras por delante se desarrolla una guerra sin cuartel por el triunfo de etapa, en unos parajes que sólo con decir que son en el límite entre Navarra y Francia huelga cualquier comentario, en el grupo se conforman con el ritmo del equipo del líder y «se fuma», interesante esta expresión, una etapa que algunos dicen que tendría que tener más movimiento.

Sea como fuere la etapa de Urdax, entrando y saliendo del país vecino, este año adquiere una relevancia especial para el Euskadi Murias.

Primero porque es el segundo triunfo de etapa del equipo fosorito en dos Vueltas corridas.

Si lo de Oscar Rodríguez el año pasado fue un sueño, lo de Mikel Iturria roza lo irreal, porque no somos conscientes de la complejidad que entraña que equipos como el Euskadi Murias, o el Burgos BH ganen en medio de trasatlánticos del World Tour.

Cualquier diferencia que queramos imaginar entre unos y otros, creo que distaría mucho de la realidad.

Sólo hay que ver el papel de comparsas que en ocasiones tienen los equipos profesionales en el Tour, donde la calidad que concurre es mucho mejor que la de la Vuelta, de ahí quizá tantas e inesperadas victorias españolas, frente a los monstruos del World Tour.

Jon Odriozola siempre ha sido muy poético. 

Desde su tiempo de pro a cada vez que ha pasado a encabezar un proyecto como manager.

En Urdax, en medio de la emoción y asistentes a la agonía de Mikel Iturria, Jon Otriozola describió la victoria del Euskadi Murias desde «el corazón», porque todo en ese equipo tiene corazón.

Y no le niego la mayor, pero las noticias que surgen alrededor del Euskadi Murias son como e día de marmota, algo que ya hemos visto, algo que muchas veces ya sabemos cómo acaba.

El Euskadi Murias le ha dado libertad a sus corredores para negociar su futuro, sin condiciones, sin reproches.

No esperábamos este tétrico escenario en un día de celebración.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Y sin embargo, como decimos, el panorama no es alentador.

En esta entrevista, a partir del primer minuto, cuando le preguntan a Jon Odriozola por la situación del equipo su rostro se oscurece asegurando que está harto de hablar y de perder el tiempo.

 

 

Es la eterna cantinela del ciclismo vasco, como cuando Miguel Madariaga hablaba de palos en las ruedas sin citar ni concretar.

En el ciclismo vasco hay enemigos invisibles, vaporosos, todos hablan de ellos, nadie concreta.

Y así pasan los años, los tiempos, los proyectos, los chavales.

Aquí no sólo vale el corazón.

Es interesante recuperar este artículo de hace menos de un año sobre este tema…

 

SQR – GORE

 

Y es así, dos estructuras en una comunidad donde todos se conocen.

¿Tan complicado sería una colaboración entre la Fundación y lo que quede del Euskadi Murias, en caso de que no siga?

¿Qué lo impide?

¿Quién lo impide?

¿Dónde ha perdido tanto tiempo Jon Odriozola?

Alberto Contador presentó la nueva colección de invierno de Gobik 

En la Vuelta, las cuentas de Euskadi rebosan afición, se dicen la mejor del mundo, llenan y colapsan las subidas, a años luz de Andorra, por ejemplo, pero nadie capitaliza esa pasión, esa querencia por el ciclismo.

No pinta bien el futuro del Euskadi Murias y eso es lo que más entristece.

El ciclismo español que resultó de la anterior y brutal crisis económica tenía aquí un actor de los buenos.

Perderlo, es un paso atrás… lamentable. 

Foto: ©PHOTOGOMEZSPORT2019

Jon Odriozola: «Euskadi Murias es el equipo de la gente»

Euskadi-Murias JoanSeguidor

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El Euskadi Murias ya es parte de la afición, nos cuenta Jon Odriozola

El año del Euskadi Murias ha sido de matrícula de honor,  y no lo digo sólo por los resultados deportivos, también por la actitud y como el equipo ha llegado a la gente.

Hemos demostrado que somos el equipo de la gente. 

Si miramos atrás y buscamos un momento clave lo encontramos en la Vuelta a Aragón.

En esa carrera nos quitamos el estigma de segundones.

Creo que ahí estuvo el punto de inflexión.

El gran salto del Eusdaki Murias: La Camperona, Oscar….

Aragón fue importante en el cambio de rumbo, pero nunca olvidaremos la victoria de Oscar en La Camperona.

Es que fue en la Vuelta a España.

Aquello fue ilusionante, emocionante e impactante

Un recuerdo para toda la vida.

Turquía -triunfo final de Edu Prades- fue el reflejo de cómo funciona este equipo y el colofón a la temporada.

Es una forma de trabajar con una palabra clave: equipo. 

Todos para uno y uno para todos.

Euskadi Murias en los corazones

Ya hemos conseguido este año entrar en el corazón del aficionado como en su día lo hizo Euskaltel.

Pero ahora necesitamos el apoyo de todos: administraciones y empresa privada.

Lo necesitamos pero es que además el Euskadi Murias es un proyecto se vende por sí solo: rendimiento deportivo, retorno de marca y el espíritu de hacer las cosas diferentes.

Hemos demostrado que David puede con Goliat.

Y el año que viene queremos seguir en la misma línea.

¿El Tour?

Claro que queremos ir al Tour, apostamos en hacerlo el año que viene, pero con los pies en el suelo nos damos tres años.

Así rinde la celeste de Movistar

Antes tendremos los cambios en normativa para 2020, pero sinceramente prefiero no pensar en eso.

Debemos centrarnos en este 2019 y a ver qué pasa entonces.

Por Jon Odriozola

Ese pequeño ciclismo que tanto nos gusta

Curiosa, interesante y fenomenal charla que he tenido esta mañana con Jon Odriozola. Cansado y ojeroso, citamos al director del Murias para hablar de su periplo al frente del Orbea continental que se integró en la estructura de la Fundación Euskadi allá por 2005.

«Categoría continental», bonita palabra. Tiene eso, unos diez años. Surgió como peldaño intermedio, escalón para acceder al máximo nivel. “Le das la opción de correr al chaval con pros, tener su primer sueldo, contar con el mejor material” remacha Jon, un tipo que corroboró en persona la opinión que me merecía antes de conocerlo: una persona que merece suerte porque además en la suya va la de no pocos chavales que buscan salir adelante en esto.

Tuvo, por circunstancias del guión, que dirigir el Euskaltel algún año dejando su proyecto continental en el camino. Sin embargo él siembre extrañó el ciclismo que vio hace diez años con un equipo que se mantuvo hasta 2012, y que ahora revive con el Murias.

Y entonces pasó a describir lo que ocurre en las carreras de segundo nivel en Francia. Me habló de una carrera mágica como el Tro Bro Leon, de Plumelec,… de carreras con organizaciones de Pro Tour pero con caravanas y caravanas de gente en la cuneta, haciendo cola, esperando el turno para ver a los pros pasar volando. Carreras donde los World Tour franceses se arremangan y bajan a lo que fueron sus raíces: ciclismo virgen, corrido a pelo, con estrategia, obviamente, pero con el corazón. Ciclismo como el de los Cuatro Días de Dunkerque por ejemplo.

Un ciclismo pequeño si quieren, pero auténtico, sin cámaras de grandes medios para pervertirlo, corrido en coros de gente, que lo sienten como suyo, porque les visita a la puerta de casa. “Sin esas salidas y llegadas despobladas de la París-Niza” rememora Jon, porque ese ciclismo es del que un día u otro salieron todas las estrellas.

Ahora el Murias afina el tiro para una carrera especial, la Ruta del Sur, en la que chavales cargados de ilusión compartirán pelotón con los dos últimos ganadores del Giro, Nairo y Contador. Espero que, a pesar de los pesares, y las invisibles dificultades que rodean cualquier cosa que se quiera emprender en ciclismo, Jon tenga la suerte y el apoyo de seguir adelante. Se lo merece él, y ese “pequeño ciclismo” que nos reconcilia con esa esencia que muchas veces creemos perdida en el camino.

Foto tomada de http://www.ouest-france.fr

INFO

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Dicen que la Urban Run 2.0 es “una camiseta ligera de manga corta con lana de merino para corredores urbanos. Aspecto moderno y tacto suave. Confort extraordinario en contacto con la piel” y es cierto, fresca, ligera, suave no la notas

Hay ciclismo después de Euskaltel

Con un ERE, uno de los trámites administrativos más tristes y cotidianos de nuestros días, se cierran veinte años de peripecias en Euskaltel dentro del pelotón. Un ERE, una palabra mundana, manoseada que ahora forma parte de la vida de actores destacados de esa elite que es el deportista de alto nivel que con sus viajes, concentraciones y demás quehaceres vive muy al margen de lo mundano. Un ERE que afecta a Igor Antón, Egoi Martínez, Gorka Verdugo, Jon Aberasturi, Rubén Pérez y Miguel Mínguez. Sí Igor, Egoi, Gorka y Rubén, cuatro de los fijos cada año en las grandes carreras, con todo el respecto para Jon y Miquel. El membrete también incluye el nombre de Samuel Sánchez, que tenía firmado hasta 2015. Cómo hemos de vernos. 

Mientras en la acera de enfrente Miguel Madariaga trabaja para que a finales de mes tengamos un regalito de Papá Noel en forma de supervivencia de Euskadi. Está bien. Tras mucho ir y venir, el ciclismo vasco está cerca de cerrar un pacto de mínimos. Que lo celebren, otras regiones no tienen eso ni por asomo. No obstante la imagen que queda es de una desunión supina. El ciclismo vasco, el espejo de este deporte a nivel nacional, parece una lucha de bandas y corrientes.
Con todo es llamativa la retórica que ha rodeado todo lo ciclista en Euskadi desde que Euskaltel dijo que no seguía. Desde morder la mano que te ha mantenido, eso es hablar no muy bien de las administraciones públicas que poco o nada debieran pintar en estos proyectos, a lanzarse recados, bombas y puñales entre las partes implicadas.
En esa paradigmática desunión, el ciclismo en Euskadi es lo que es en el resto del mundo, se ha transmitido un completo desbarajuste y nula coordinación en la defensa de los intereses ciclistas de una zona que dicen vive esto como casi una religión. Dudo que fueran pocos los que no se alegraran por el tropiezo mortal de Igor, ni esbozaran satisfacción ante la soledad de Jon Odriozola, ni por la poesía que salió de la boca de Madariaga.
Sin embargo, como siempre hemos defendido, Euskadi es tierra de ciclismo, de Ciclismo, sí con mayúsculas. Y como tierra de Ciclismo dudo mucho que Euskaltel signifique el final de algo más que no sea la propia historia del equipo naranja. Esto es un capítulo aparte. Porque de ese color, o verde, o rojo, o del que gusten de citar, seguirán las cunetas tiñéndose de pasión, sabiduría y admiración. De gritos para éste, aquel y el otro. De empeños con nombre y apellido, porque conocen y admiran al corredor más que aquellos que se justifican en el casco y las gafas para sacar a pasear su desconocimiento.
En los años treinta del pasado siglo, el Tour de Francia era ya asiduo en los Pirineros. Despuntaba entonces un ciclista pequeño que apodaban “la pulga”. Era Vicente Trueba, cántabro y avispado en las subidas. Año 33, en la España de la segunda República, muchos cruzaban el umbral de Francia para animarle. Eran cántabros, astures y vascos, muchos vascos. Ni por asomo se esbozaba Euskaltel y esa región que se meció en los brazos de la bicicleta por la crisis de la industria armera ya respiraba ciclismo.
Siento decirle a los agoreros que, ochenta años después, esa pasión sigue intacta.