¿Sobrevivirá el ciclismo a Oleg Tinkov?

Bjarne Riis Featured

Oleg Tinkov vino al mundo un día de Navidad desde un rincón cualquiera de Siberia. Su infancia no fue sencilla pero rápido aprendió. Aprendió a crecer deprisa, a ganarse la vida pronto, a ser lo que es hoy. Pasó por diversos negocios. Trabajos de media jornada en congelados, electrónica,… hasta fue cervecero. Amasó fortuna para llegar al pelotón ciclista profesional con su Tinkoff Credit Systems.

Estos días Road ha sacado un perfil del propietario del equipo Tinkoff-Saxo. Este perfil, añadido a otro de ProCycling de hace un par de meses, nos dibuja las esencias de este personaje cuya cabellera rubia no disimula las formas y manejos de otro magnate metido en el lodo ciclista. Lo recordarán, se llamó Bernard Tapie, era francés y estos días que todos celebran el 60 aniversario de Bernard Hinault más de uno lo tiene fresco en la memoria.

De Tinkov se dicen muchas cosas y algunas no muy buenas. Volviendo sobre su equipo primero, el Tinkoff Credit Systems, pocos olvidan cómo acabó con Tyler Hamilton y Jörg Jaksche. A ambos los fichó a pesar del estigma que pesaba sobre ellos, les conminó a entrenar y a las puertas de un Giro les dijo que no podían tomar la salida porque la UCI si no le crujía y que no era plan. Entonces le pararon los pies.

Hoy las cosas han cambiado mucho. Tinkov es un declarado actor de la llamada “tolerancia cero” contra el dopaje, pero muchos se acuerdan de aquella frase tan suya: “Haced lo que consideréis pero que no os cojan”. Se dice, se barrunta, que esto se lo dijo a sus chicos y entre la audiencia estaban los mentados Hamilton y Jaksche. ¿Ambiguo? Mucho ¿interesadamente ambiguo? También, porque mientras proclama el castigo al dopaje tiene al volante de su equipo a un personaje como Bjarne Riis, conocido por su altanería y dopaje confeso. Un tramposo en toda regla.

Pero las perspectivas de Tinkov, al margen de este peliagudo tema, van más allá. En Road comparan su equipo a los galácticos del Madrid por mucho que el ruso no tenga la galantería de Ancelotti ni la percha de Cristiano. Hablan de galácticos, sí, y reparan en el daño que esto le hace tanto a la base como a los equipos pequeños y las carreras menores. Instigador de un engendro llamado Velon, todo suena a club privado, a chiringuito de grandes estructuras ciclistas conviviendo por encima del bien y el mal, por encima de la propia UCI.

Porque si una cosa ha demostrado Tinkov es que va muy por delante del organismo internacional. Mientras la UCI vacila en cómo maniobrar en el escabroso tema del Astana –sobre quienes Tinkov no ha escatimado ironía-, el ruso habla de hacer rentable “como sea el patrocinio ciclista. “Lo que haga falta para ganar” aduce, el fin justifica los medios, poco más o menos. Algo así como el famoso “haced lo que consideréis, pero que no os cojan”.

Y mientras el ciclismo vive, como antaño, esas dos velocidades, Tinkov sigue haciendo y deshaciendo. Algunos lectores de Road lo comparan a esos magnates que tanto han comprado por el fútbol inglés y no les falta razón, pero es que ahora mismo el deporte del más alto nivel es esto. O eres amateur con todas las letras o vas a la velocidad de la luz, aseguras tu negocio y lo haces rentable –bien sea ciclismo, fórmula 1 o fútbol-. Esto Tinkov lo entiende a la perfección, quienes deberían encauzarle y ponerle límites no tanto.

Imagen tomada de www.bt.dk

INFO 

Conocéis el culote Salopette l1 de Q36.5???

 galeria71842-008 - copia

Hete aquí un comentario de un usuario 

En conclusión: me ha gustado mucho el Salopette… ajusta una barbaridad sin que esto vaya en detrimento de la comodidad. Es más, es comodísimo. No se notan las costuras y según van pasando los kilómetros, la sensación es la de que no pasa nada, que puedes continuar pedaleando sin que tengas sensación de incomodidad. Lo peor del Salopette es que una vez probado no vas a querer ponerte otros

En el país de los ciegos Eufemiano fue el rey

Miremos unos años atrás, sobretodo estos últimos. Se suceden casos de dopaje, surgen nuevos nombres, positivos calibrados, otros soñados, algunos incluso insinuados. El ciclismo es un hervidero, un estercolero, diría yo, donde parece que la artimaña ajena nos conduce a justificar la propia.

Es realmente interesante lo que estos días se está diciendo en la sala donde se juzga la Operación Puerto y entronca con el prólogo de todo esto que fue la entrevista a Lance Armstrong hace ya un mes. Todos pensaban que lo hacían no era delito. Me refiero a reinsertarse su propia sangre. Sin embargo lo hacían a escondidas, en hoteles anónimos, en apartamentos, en sencillas viviendas de discretos barrios.

Lo curioso es que cómo Eufemiano y su red omnipresente sabían tratar a cada chico que caía en sus manos como si éste fuera el único que tuviera en nómina. No sé, pero Jan Ullrich por ejemplo debió pillarse un buen puteo cuando consciente de pagarle una buena pasta al ginecólogo canario, supo que quizá lo hizo en el convencimiento de que Eufe estaba en exclusiva con él, aplicándole un plus a su minuta.

Como bien recuerda Chema Rodríguez recuperando una columna firmada en su querido Meta 2Mil hace poco menos de diez años, la competición estuvo en manos de este médico que dijo mirar por la salud de sus pacientes y sin embargo en ocasiones podios enteros estuvieron bajo su influjo. Recuerden el tema de las bielas y Angel Casero que el semanario ciclista por excelencia sacó a relucir. Esa Vuelta de 2001 donde el mismo galeno administró la suerte de los dos mejores ciclistas, Casero y Sevilla. O la Vuelta a Suiza de 2006 en la que el podio entero, Ullrich, Koldo Gil y Jaksche figuró en las posteriores pesquisas de la Guardia Civil.

De cualquiera de las maneras lo en la sala donde se ciñen las formas e influencias de la Operación Puerto se constata una cosa. En el ciclismo todos están ciegos. Nadie sabe nada de lo que acontece en la habitación de al lado, y lo más preocupante, los directores y responsables de equipo son los primeros. Es decir Ivan Basso emprende una carrera hacia las cloacas del dopaje, Jaksche lo mismo, y costeando los importes él mismo sin que nadie en el equipo sepa o sospeche de ello. Eso sí, entra en contacto con Fuentes por su director, pero ahí acaba todo.

Ni siquiera llega a pensar si sus compañeros emprendieron idéntica decisión que él. Imaginemos que entre ellos no hay diálogo, que no tercia palabra. Una vez más lo de siempre, medias verdades y declaraciones incompletas. Se quejaba Jaksche de que los perjudicados son siempre los ciclistas. Que ellos pasan los controles y purgan el castigo. Sin embargo una vez más creemos que el principal perjudicado es el de siempre: el ciclismo.