La gota malaya

El otro jueves, viendo un rato el Nadal-Djockovic del abierto de Roma, enfocaron un momento a la grada y se vio a Manolo Santana, sentado, presenciando el partido, justo tras Nadal, en ese momento del juego. En el rótulo de la televisión italiana señalaban su condición de doble ganador de Rolland Garros, aunque no fue el único Grand Slam que ganó en los años sesenta.

En Italia, como en otros países, hay una veneración enorme, casi celosa, por los campeones. Lo notamos cada vez, por ejemplo, que una figura pisa el Giro o una carrera de la organización, hay ruedas de prensa, pases previos a la carrera, un foco de cámara siempre fijo. Para ellos es un honor que una gran figura, o un campeón del algo importante, por mucho tiempo ya haya pasado, les visite o compita en sus carreras.

En UK tenemos dos ciclistas, uno en activo, Bradley Wiggins, el otro retirado, Chris Hoy, que son “sir”, máxima distinción del imperio. Están señalados de por vida y gozan de unos privilegios en fondo y forma por sus éxitos deportivos, éxitos logrados con un esfuerzo que solo ellos son capaces de imaginar y explicar.

Dicho todo esto, hecho este preámbulo, nos queda ver que en España las cosas son muy diferentes. La escala de valores lleva a premiar o a poner el ojo en medianías, en personas mediocres que poco o nada aportan, a no ser que hablemos de banalidad. Digo todo esto, y lo vinculo al deporte porque estos días se recupera en Girona José Antonio Escuredo, víctima de un atropello, otro más, cuando iba en bici.

El caso de Escuredo es paradigmático de todo lo que he dicho anteriormente, Escuredo es subcampeón olímpico y varias veces podio en los Mundiales de ciclismo en pista, en su haber deportivo hay tantas singularidades que merecería, al menos, la atención que muchos sí le dispensaron cuando arreglaba el medallero español en unos juegos olímpicos, esa cita en la que muchos se acuerdan de deportes que no sabían que existían. Atención que también tuvo cuando se le vinculó a Eufemiano, nunca más se supo de aquello, impidiéndole ser el seleccionador nacional cuando había logrado unos buenos resultados en un mundial.

No voy a entrar en cómo fue el accidente, porque no corresponde hacerlo en estas líneas, aunque os podéis imaginar como nos tomamos estas cosas quienes amamos este deporte y la bicicleta. Sí que hablo del trato, de la cero repercusión, del quemar páginas e historias con auténticas chorradas, mientras un deportista, pues trabaja para ir a los Paralímpicos de Río, se recupera de un suceso lamentable. en un momento en el que la bicicleta está en boga por los continuos sustos que genera.

Esta vez ha sido un campeón, de esos que en otros países son respetados y seguidos, otras muchas ciclistas anónimos que caen ante esta gota malaya en una sociedad que se derrite por festivales y ligas.

Ánimo José y que la ilusión de estar en Río no se trunque por un insensato al volante.

Viaje a los hipódromos ciclistas del Japón

 

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Supe de los torneos de keirin japoneses por José Antonio Escuredo. Velocista en activo durante tanto tiempo, efímero seleccionador nacional ahora en papeles de técnico en Venezuela, me explicó la pasión con la que el público de este exótico –para nosotros- país recibe a los especialistas en keirin, según los entendidos la modalidad más bella de la pista, por más que para un servidor no haya nada como la velocidad, esos pulsos parejos que ponen la piel de gallina cuando los contendientes mantienen el equilibrio sobre un alambre llamado peralte.

Los torneos de keirin japoneses son lo más parecido a una tournée de apuestas en un hipódromo inglés. Aquí no hay caballos, hay fornidos y sobreprotegidos velocistas, los mejores del mundo, enjutados en llamativos monos de trabajo, de colores a cual más chillón que crean torticolis en aquellos apostantes que mueven fortunones por uno u otro.

El mentado Escuredo se iba al otro extremo del mundo a principios de junio y no volvía hasta entrado agosto. Allí hay 4000 profesionales del keirin juegan su suerte en una liga de competiciones semanales y varias categorías, algo sólo comparable al fútbol en nuestro país. Tras David Cabrero y José Antonio Villanueva, el catalán fue el tercer español escogido para competir en el país del sol naciente.

Para ellos keirin es lo más importante del mundo. Cuenta  con un canal de TV exclusivo, se nos mima mucho y estamos muy valorados a todos los niveles, tanto en la prensa como a nivel social” no contó el ex ciclista. La locura de las apuestas mueve cifras mareantes, superiores incluso a la quiniela futbolera: “El montante récord de una apuesta que se hizo en una misma carrera, lo pregunté por curiosidad, fueron 13.000 millones de pesetas. Si tenemos en cuenta que hay una final tras tres días de competición cada semana, imagínate lo que se mueve al cabo del año”. Con tal cantidad de dinero en juego, no es de extrañar la vida monacal que les rodea durante los días de competición: “Estamos cuatro días incomunicados con el exterior para evitar malos entendidos con las apuestas”.

 

En este vídeo se toma conciencia de la dimensión del negocio.

Un motivo de peso para #NoaMadrid2020

Circula estos días por las ondas un anuncio de Bankia. Su slogan es algo así como “Empecemos por los principios”. Menuda gracia. Quien pagó tres euros y pico por su preciosa acción ahora ve que va camino de costar un céntimo de mierda. Entre tenedores arruinados y escándalos piden que volvamos al principio de todo, al motivo, al origen.

En España existe una enajenación oficial llamada Madrid 2020. No nos malinterpreten. Que la capital de nuestro querido país entrara en la historia olímpica sería motivo de “orgullo y satisfacción”, pero veamos los indicios que concurren para pensar en esto como un andamiaje que no se tiene por lugar alguno. En un país con unas cifras de desigualdad social apabullantes y pobreza lacerante y crónica, proponer un gasto suntuario por el mero hecho de los “retornos” que ellos suponen es una irresponsabilidad, algo invendible.

Sin embargo como reza la cuña de Bankia empecemos por el principio, dejemos al lado la desgracia social y miremos la salud del deporte español. Miremos la del ciclismo como paradigma, pues aportó ocho medallas al bagaje olímpico español en las tres últimas olimpiadas. Ahora veamos el tremendo agujero inversor que aguarda a la modalidad en los años venideros.

José Antonio Escuredo, seleccionador nacional de pista y estos días en el disparadero, comentó en estas líneas el otro día lo siguiente: “La Federación Española hasta ahora cuenta con un presupuesto de unos dos millones y medio de euros para todas las modalidades del ciclismo y que Gran Bretaña destina sólo a la especialidad de ciclismo en pista unos 12 millones”. Esta desproporción bíblica ilustra las carencias económicas en un sistema que aún no ha tocado fondo.

¿De dónde se sacaría el dinero para que nuestro deporte brille en Madrid 2020? Recordemos la tremenda inversión que supuso el plan ADO y sus socios para sacar adelante Barcelona 92, donde por cierto galeno hoy cuestionado estuvo en nómina. Claro que si a la elección de Madrid no se le quiere acompañar de un expediente deportivo digno, bien vamos.

Por que Madrd y su candidatura llegan en el peor de los momentos, casi sin avisar y fruto de la obsesión de no sabemos quién. Como casi siempre en este país, cuando surge algo sin explicación racional y base sólida, podemos temernos lo peor. Que esos “retornos” que muchos ponen encima de la mesa, se los lleven Estambul o Tokio, pues aquí a las múltiples carencias surge una monumental: una situación económica que no permite dotar del mínimo a nuestros deportistas. Y eso, es sí que es el principio.

Este antidopaje no es una ruina, es una desgracia

Cuando entró en la presidencia de la Real Federación Española de Ciclismo, José Luis López Cerrón advirtió que la cosa no iba a ser fácil. Conocido mundialmente por ser el proveedor cárnico de Alberto Contador en aquella infausta segunda jornada de descanso del Tour de Francia, el corredor luego director de equipo y finalmente organizador, acabó cerrando el círculo de su trayectoria vinculada al ciclismo en el peor momento de la historia del ente que rige la suerte de nuestro deporte.

En este cuaderno de anillado informe, varios han sido los testimonios que hablan de la parquedad en las arcas de la española al tiempo que admiten que ahora el trabajo va a ser si cabe cien veces más penoso, pues la indisposición de medios será la tónica. En este artículo publicado hace unos días en El País, López Cerrón se desfoga con Carlos Arribas.

El relato del actual presidente es ya de ciencia ficción. Si hace un año, sólo uno, nos dicen que los chavales del mundial de ciclocross se lo tendrían que pagar ellos y que parte del combinado del mundial de pista, ídem, habríamos flipado en todos los colores. Hubo un tiempo en que España vio cosas así, y volvemos a ello, aunque quizá con más dolor, pues venimos de épocas de abundancia.

José Antonio Escuredo nos explicó hace poco cómo funcionó la llegada de David Muntaner a un Mundial donde no estaba entre los siete convocados. Siete era la cifra que la RFEC podía permitirse pagar. El seleccionador escribe los nombres, prioriza y quién no pueda ser sostenido por el erario federativo que se busque la vida.

Lo realmente triste es que este proceder, que estoy seguro no es ajeno ni siquiera en países que consideramos mil veces más evolucionados que el nuestro, es que tenga que venir como consecuencia de la factura que el ciclismo se gasta en los controles antidopaje. Existe un libro, “Un diablo llamado dopaje“, editado por Cultura Ciclista, que habla de los desmanes y de la jugosísima industria que se mueve en torno a este concepto. Digamos que es como si a alguien, o algunos, interesase mantener vivo el halo de displicencia del dopaje para que sus controles, pasaportes y otras cuestiones sigan su curso.

No hace mucho el técnico del Movistar Mikel Zabala puso en este mismo cuaderno  algo así como que el ciclismo está mejor que nunca, en cuanto a limpieza, pero que su imagen es la más deteriorada de la historia. Al margen de que son muchos los factores que en ello influyen es realmente triste que en momentos donde un porcentaje muy alto del dinero se va en combatir el dopaje, estemos en este punto.

Al ciclismo le conviene luchar contra esta mal llamada lacra, pero quizá no de esta manera. Los equipos destinan una pasta al antidopaje. Se alimenta pues un círculo letal de deudas y castigo de imagen que puede acabar por dejar seca la maquinaria. La RFEC es ejemplo de ello.

Foto tomada de www.arueda.com

El futuro de la pista pasa por contar cada euro, por José Antonio Escuredo

Todos conocemos la actual situación económica por la que está atravesando la Federación Española de Ciclismo y ello nos empuja a ser muy eficientes en la gestión del pequeño presupuesto con el que se va a contar para la pista en España.

Como ejemplo, podemos decir que la Federación Española hasta ahora cuenta con un presupuesto de unos dos millones y medio de euros para todas las modalidades del ciclismo y que Gran Bretaña destina sólo a la especialidad de ciclismo en pista unos 12 millones. Esto nos da una idea de a cuánto sale cada medalla y sitúa en su lugar el buen resultado de España en el mundial. Somos bastante más baratos que otros países pero nunca nos vamos a poder comparar a ellos en resultados totales en las grandes citas.

Ahora más que nunca tenemos que priorizar las pruebas olímpicas y de éstas, las que más mejor resultado puedan dar. Por eso seguramente se tendrá que reducir el número de integrantes en la selección, así como la cantidad técnicos y auxiliares, además buscar alternativas más baratas intentando no bajar la calidad.

Dichas alternativas pasan por ejemplo por contratar los técnicos y auxiliares en destino cuando vayamos a algún país extranjero. Así nos ahorraríamos el principal gasto, que es el viaje, e incluso la estancia en los hoteles. Lo mismo decir de los rodillos de calentamiento, con tal de ahorrar exceso de equipaje. Este tipo de cosas puede ayudar bastante y a lo largo de una temporada completa se nota.
Tengo la intención de planificar en conjunto con los equipos de pista el calendario de Copas del Mundo y competiciones puntuables para poder llegar donde ellos no lleguen y viceversa, a  fin de poder clasificar las pruebas del Mundial entre todos con el consiguiente ahorro.
En cuanto a las concentraciones con el equipo nacional, hay que plantearse en qué lugar saldrían más económicas para la Federación y decidir al respecto. Que los corredores viajen a un velódromo a l que puedan ir en un vehículo grande, con 4 o 5 deportistas con sus respectivas bicicletas, sale mucho más barato que pagar aviones y gastos de exceso de equipaje por las bicicletas a nivel individual.
Creo que sería más viable hacer un programa de seguimiento a nivel nacional por todos los velódromos de España en vez de centralizarlo todo en un centro de alto rendimiento. Así además podemos trabajar formando a los técnicos de cada federación territorial para que todos los ciclistas, sobre todo de las categorías inferiores, tuvieran acceso a un buen plan de entrenamiento y pudieran trabajar bien estando en casa. A la larga saldrían muchos más corredores y subiría el nivel de todos.
Finalmente decir que nos enfrentamos a la época más difícil para el ciclismo en pista pues se trata de es una especialidad que requiere mucho trabajo, sobre todo en las pruebas de equipo. Los buenos resultados de este último mundial no nos deben confundir pues va a resultar muy complicado poder trabajar, si bien, como hicimos en este pasado mundial, nos vamos a multiplicar en nuestras funciones para que los deportistas lo noten lo menos posible.

Jose Antonio Escuredo es el seleccionador nacional de pista

Foto tomada de FB de Ciclismo en Pista

El ciclismo puede ser rentable, que se lo pregunten a David Muntaner

David Muntaner es un mocetón de 29 años que vive en Santa María, a escasos veinte kilómetros Palma de Mallorca. Es un fondista de amplio radio. Hasta el momento de pisar el podio de unos mundiales más de veinte campeonatos de España cuelgan de su cuello. Le ha tocado convivir en un ciclo muy complicado, el más de los tiempos que conocemos. Simultaneó su actividad ciclista con un negocio on line de bicicletas y distribución de cámaras de hipoxia para deportistas.

Estos días mantiene un idilio mediático por la historia que le llevó hasta Bielorrusia. La génesis de este relato viene por los problemas económicos de la Real Federación Española de Ciclismo, tan grandes que muchos no son conscientes. A José Antonio Escuredo se le apremió a llevar los hombres con garantías, no más de siete, y en esa esfera no estaba Muntaner, quien por una lesión de clavícula llegaba muy justo a la cita. A pesar de quedar descolgado de la cita, el técnico dijo, bien, se puede poner un tope de participantes según presupuesto, pero y si los seleccionables encuentran la forma de sufragarse el viaje. Y así Muntaner llamó a Reciclajes Pérez y sacó lo suficiente para defender sus opciones.

Y es que esta historia puede ser el pan nuestro en los años venideros. Selecciones nacionales, y no sólo de ciclismo, donde algunos de sus integrantes hayan costeado sus gastos. Eso aunque pueda parecer una perversión de base, bien llevado, puede garantizar la vida deportiva de muchos. Eso sí, siempre y cuando los criterios y la transparencia sean la norma. En este caso Escuredo fue claro: selecciono a quienes consideró, se adaptó a las cifras de la española y actuó.

En este artículo del diario As se cuenta la historia a dos bandas. La de David y la de Reciclajes Pérez a través de su gerente. Es una historia que en medio de la tenebrosa crisis siembra la confianza de que con buena fe a veces se sale adelante. Para el corredor estar en el mundial era una cuestión casi de supervivencia. Su plata no significa beca, pues la americana no es olímpica, pero sí una prima más la opción de optar a un calendario de carreras de seis días que le implica seguir vinculado a la disciplina con la mirada en Río de Janeiro y luchar por una plaza en la cuarteta. Gracias a Reciclajes Pérez por apostar a ganador… y ganar.

El papel de José Antonio Escuredo en el éxito de la pista española

José Antonio Escuredo es un tipo que no deja indiferente. La sinceridad que domina sus palabras ejerce de palanca para que su presencia no pase inadvertida. Estos días el catalán ha tenido la suerte de dirigir una selección española que realmente ha brillado mucho más de lo que un servidor preveía. Felicidades.

En Bielorrusia, el ciclismo en pista español halló los motivos para seguir creyendo que la modalidad necesita apoyo y recursos. Sabemos que los momentos no son los mejores, es más, posiblemente sean los peores de siempre. Por ejemplo en los muchísimos años que el hoy seleccionador lleva vinculado a la federación nunca vio nada igual.

Pero los resultados, afortunadamente, caminan por otro sendero, y muy opuesto. Las dos medallas de plata en sendas modalidades donde siempre hemos brillado como son la puntación y americana más el bagaje de la cuarteta indican que hay mimbres y sobretodo argumentos para creer en el grupo.

Se habla de un programa olímpico en Río de Janeiro que incorpore la puntuación de nuevo. A un servidor le parece una magnífica noticia y no sólo porque España goce de mejor tradición fondista, sino porque en la puntuación convergen nombres que engrandecen la pista añadidos a la espectacularidad de la carrera, en sí casi tan bella como la propia americana, sólo que ésta no parece estar en mente.

Dando vueltas sobre el papel de Escuredo en estos notables resultados creo que es de recibo pensar que con la premura que se incorporó al cargo la inercia anterior a él tuvo una cuota importante. Es decir, Escuredo lo ha hecho bien, sí, pero con su recién estrenado cargo poco pudo incorporar a lo ya establecido si bien, entre ese “poco” que ha podido contribuir está claro que no ha sido nocivo, más bien todo lo contrario. Por ejemplo, y como él mismo me confirmó, la cuarteta que firmó el mejor resultado absoluto desde Atenas 2004 viajó por su empeño.

Pero como el propio seleccionador reconoció en este mismo blog, su margen era más bien escaso. No estuvo a tope en el cargo hasta unas semanas antes de viajar a Minsk. Con todo cabe la lectura que él mismo repitió en el citado artículo y que reproduzco en su extensión:

 

Años atrás vivimos una época en la que obtuvimos grandes resultados llegando a pensar que España era una potencia mundial, si bien ésta era una verdad a medias pues todo fue debido a la coincidencia en el tiempo de una serie de corredores con unas cualidades excepcionales que obtuvieron medallas durante varios años.

 

Es decir, los resultados de Bielorrusia se deben al talento y trabajo denodados de nuestros pistards que a pesar de todo siguen en forma y pendientes de mejorar. Su menoscabo social, con un premio mediático pobre, y la escasez de medios no les amedrantan y siguen trabajando para cuando tienen que estar están. Teruel, Torres, Muntaner, Elorriaga, Leire, el eterno Maeztu,… son los Escobar, Llaneras, Torrent & cia de hace diez años, esa generación de individualidades a la que Escuredo se refiere. Si la apuesta de equipos fuertes como Movistar, Caja Rural y Euskaltel se ampliara sería excepcional para el fondo. En  velocidad, creo que el seleccionador tiene el conocimiento para establecer un mejor futuro. En esa “profesión a parte” que es la velocidad no obstante las cosas están muy complicadas, al menos para Río. Luego se verá.

Pero ahora, con un casi un 80% del ciclo olímpico por delante, Escuredo deberá refrendar este debut con nota alta que ha protagonizado. Que lo haga con la personalidad que siempre ha demostrado va a ser clave. Fácil no lo tiene, lo económico es importantísimo -a ver cuántas concentraciones podrá montar-, y deportivamente tendrá presiones muy fuertes. A mi juicio su principal objetivo consiste en cambiar aquello de lo que adoleció su generación: un plan de trabajo creíble que se le permita desarrollar hasta las últimas consecuencias. Eso es ni más ni menos lo plantearon los ingleses a finales de los noventa y miren. Jaume Mas tuvo ese plan, pero no se le dejó llevarlo adelante.  Ahora, José lo tienes en tu mano.

 

La travesía en el desierto que empieza para la pista española

Según mi opinión los próximos años van a ser los momentos más difíciles del ciclismo en pista en España.  Digo esto por varios motivos. Después de vivir lo que yo llamo la “burbuja deportiva” ahora topamos con la realidad. Años atrás vivimos una época en la que obtuvimos grandes resultados llegando a pensar que España era una potencia mundial, si bien ésta era una verdad a medias pues todo fue debido a la coincidencia en el tiempo de una serie de corredores con unas cualidades excepcionales que obtuvieron medallas durante varios años.

Luego, si mirábamos atrás, no había mucha gente joven que pudiera seguir manteniendo el mismo nivel. Se murió de éxito. En la vorágine de resultados nos olvidamos de trabajar la base, nadie se daba cuenta que todos los resultados los conseguían corredores con edades que superaban ampliamente la treintena. ¿Qué pasaría cuando éstos se retiraran? Podíamos pasar de todo a nada. Y eso fue lo que ocurrió.

Actualmente estamos en plena recuperación de lo explicado pero se nos complican mucho las cosas con la situación económica en la que estamos viviendo, afectando a todas las federaciones deportivas con grandes recortes más el desfase económico de la Federación Española de Ciclismo.
Todo ello hace que tengamos muy pocos medios para poder trabajar y se va a hacer muy complicada la consecución de resultados pues en muchas pruebas, como por ejemplo la persecución por equipos, es indispensable el poder trabajar juntos a lo largo del año al ser una prueba de equipo.
De todas formas es la época en la que nos ha tocado vivir y me pilla como seleccionador. Diría más es la época más complicada que yo he visto y llevo 25 años ligado a la Federación de una manera u otra. Hay que luchar con las armas que tenemos, y lo vamos a intentar al máximo, a veces las carencias agudizan el ingenio y debemos que ser positivos.

Para este Mundial de Minsk se ha tenido poco tiempo para preparar pues la nueva junta de la Federación es aún muy reciente. Yo mismo llevo menos de un mes en el cargo. A pesar de todo vamos a ir a por todas e intentar sacar lo máximo. No obstante de cara al nuevo ciclo olímpico, con vistas a los Juegos de Río 2016, vamos a estudiar cómo ser lo más eficientes posible con los medios de que disponemos e intentar priorizar las pruebas con más posibilidades. No queda otra.

 

Por José Antonio Escuredo, nuevo seleccionador nacional de ciclismo en pista.