Los Juegos de Hermida: Londres

Fue muy divertido, a Londres le tengo gran cariño. Me volví a impregnar de espíritu olímpico. Estaban a caballo entre Sydney y Atenas, en un barrio muy underground rehabilitado para la villa como lo que hicieron en Barcelona. Tengo recuerdos de ir al centro de Londres, comprar en un centro comercial al lado de la villa,cosas más normales… cosas que en Pequín casi no hicimos.

Londres volvió a ese espíritu de unos juegos de siempre. Había algo de incomodidad con una hora de trayecto en coche. El circuito fue muy bonito, ideado para ser retransmitido para los juegos. Fue un circuito artificial y un gran acierto. Se respetó la esencia del BTT y la gente pudo verlo todo. Hubo muchas más cámras, zonas artificiales muy espectaculares,… la carrera se llegó a ganar en un sprint por una curva. A partír de aquello se han hecho cosas muy originales a nivel de vistosidad y los espectadores lo agradecen.

El circuito fue muy rápido, intenté ser podio, pero no pudo ser por un problema mecánico, se me cayó la cadena. Casi cojo a Fontana que entró sin sillín. Fue una forma de igualar las cosas. Las carrera fue de sufrir mucho, me descolaba y entraba de nuevo. Al acabar fue una cierta decepción porque pensaba que, con 34 años, se había acabado. Mi mujer me animaba hablando de Rio, pero veía muy complicado volver. Fue un momento un poco triste, pero a las pocas horas analizando bien, veía cuatro JJO siempre delante, estaba contento. Coloma, Mantecón y yo lo celebramos como si lo hubiéramos ganado.

En Londres se vivió mucho el olimpismo, sobretodo por su relación con el atletismo. Cuando se enfundan la bandera olímpica, se transforman. La superioridad británica enrareció un poco el ambiente, ganando tantas medallas. Incluso había como arrogancia, y la gente no se lo perdonaba. Donde no tenían un top ten se metieron en las medallas. Había sobredosis de ingleses y eso pasó un poco factura.

Fue una villa olímpica muy divertida y bien hecha. El arquitecto fue el mismo que hizo la villa de los Juegos Europeos de Baku y resultó un éxito en un país con muy poca tradición deportiva.

Quién me habría dicho en el año 2000 que estaría en cinco Juegos Olímpicos, siendo actor protagonista a veces. Imagínate aquel chavalillo de 14 años que poco a poco se ha ido haciendo un nombre y carrera. Son los quintos, pero voy con los mismos nervios y presión de siempre. En un sólo día acarreas una mochila de trabajo de cuatro años y esa responsabilidad siempre pesa. Nunca se puede ir a pasearse a unos juegos, hay gente que se queda por el camino y hay mucho trabajo detrás.

Por José Antonio Hermida

Imagen tomada de www.elperiodicodeextremadura.com

Los Juegos de Hermida: Pequín

Los de Pequín fueron mis juegos más amargos. En Atenas me calenté y dije que aprendería chino y que iría a por el oro a China y al final ni una cosa ni la otra. Fui décimo, que no está mal, pero que no era el objetivo. Me costó coger el punto de forma, recuerdo el año con altibajos, fue todo por una infección dental tres semanas antes de los juegos. Tenía una infección y no sabía el motivo hasta que vimos que un empaste en una muela que me tenía mermado.

El ambiente olímpico de Pekin estaba bastante forzado. Íbamos todos con muchas ganas pero vimos que era una ciudad muy fría, con muy poco espíritu olímpico. Se vieron forzados por el gobierno a dar una imagen alejada de su realidad. Tú estabas en la Villa Olímpica, cogías un taxi, te alejabas trescientos metros y preguntabas por la villa olímpica a cualquiera y no sabían llevarte.

Tengo mis dudas de que todos los los pequineses supiesen que había unos juegos en el momento de celebrarse. Nada que ver con Atenas donde la gente te saludaba, te miraba. Era todo muy mediterráneo. En Pequín nada, la gente era fría, pasaba de largo. Un año antes en el preolimpico ya vimos un ambiente similar. No cambió mucho el ritmo la ciudad por los Juegos.

El olimpismo como tal se apreciaba en los turistas. Fue todo un poco forzado. Ya sabemos todos como es China. Durante 21 días se vivió una democracia, bastante ficticia , y cuando acabaron se volvió al sistema anterior. Se forzó la maquinaria para proyectar una imagen que nada tenía que ver la realidad.

Nosotros nos percatábamos de ello. De la Villa Olímpica solo salimos solo un día. Cuando cogimos confianza en Sydney, nos íbamos en patinete al centro cada dos por tres y en Atenas salíamos mucho. En Pequín no hicimos nada de vida fuera de la villa. También es verdad que iba con bastante presión para hacer las cosas bien.

La Villa eran unos bloques muy grandes, mucho cemento, nada que ver con las anteriores. En tres bloques tenías toda la delegación española. En Sydney para quedar con los de waterpolo, necesitabas coger un bus o ir en patinete, en Pequín con un vistazo cumplías con toda la delegación. Fue todo muy frío.

La carrera fue difícil, con humedad y contaminación. Me salió una mala carrera por los problemas físicos que arrastraba. Fue una carrera contra la climatología, contra un ambiente adverso de humedad y calor. Como veis no me hecho ningún póster con los recuerdos de Pequin.

Por José Antonio Hermida

Los Juegos de Hermida: Sydney

Ha pasado mucho tiempo, mi andadura en los Juegos Olímpicos empezó en el 2000, con motivo de Sydney. Recuerdo mucho el momento de la llamada para la convocatoria, un momento de gran felicidad. Tenía unos 22 años y me vino todo muy de golpe. Cabe reconocer que la llamada fue un poco protocolaria porque ya tenía campeonato del mundo sub 23 y de Europa. Se veía venir que iba a ser convocado, junto con Robero Lezaun. El seleccionador era Mikel Mendizábal, mi primer seleccionador de siempre. Fue un momento grande en casa porque el niño que jugaba con la bici con catorce años acababa de ser convocado para los Juegos Olímpicos.

En mi casa nadie pudo imaginar que poco después de los JJOO de Barcelona iba a ser convocado. Aunque en Barcelona yo no estuve, tuve una relación especial con esos juegos, porque soy de la generación que se aficionó al BTT por esas fechas. Catalunya se impregnó del olimpismo gracias al señor Samaranch y toda la ediccacion olímpica que se hizo tras varios años fue todo por esos juegos

Mi padre trabajaba en la construcción e intervino en el canal olímpico de aguas bravas de La Seu d´ Urgell. En mi familia soy el único deportista y mi vinculación a los JJOO vino por ahí. Además en el colegio se hablaba de ellos constantemente, recuerdo que estaban hasta en el temario.

Vi casi todas las pruebas de Barcelona por la tele, y el piragüismo en aguas bravas desde la grada. El gran momento de aquellos juegos fue la medalla de Moreno en el kilómetro en el velódromo y la descalificación de Massana cuando estaba a punto de entrar en el estadio en la carrera de marcha. Fue tremendo.

El olimpismo me gustaba porque no deja de ser deporte y eso siempre te gusta. Te haces fan de todos los deportes pues tienes a todos los mejores al mismo tiempo en la tele durante dos semanas

La primera edición del BTT fue en Atlanta. Recuerdo que ganó Brentjens por delante de Martínez. Tampoco creáis que la inclusión BTT fueun gran bombazo para mí. Todo era novedad, y era juvenil. No sabía si el BTT iba a mantenerse mucho tiempo. Para mí las referencias eran competiciones como Copa del Mundo y Mundial

En Sydney conocí el olimpismo con mayúsculas, eso que me habían enseñado en los libros. Ahora yo era partícipe de ello. Fue fantástico, además en un país que me enamora como Australia, por su exotismo, su cultura y porque quieras que no, en el 96, gané mi primer mundial allí como juvenil. Fue la primera vez que cogí un avión. Correr mis primeros juegos ahí fue el jack pot del casino.

Años después estaba allí en unos Juegos. Fue un año en el que me encontraba muy bien como sub 23 corriendo entre los elites. Aprendí mucho de Lezaun, era muy divertido estar con él. Entrenábamos juntos, también con Somarriba, con algún otro pro como Olano y Freire, en su primer año de Mapei.

Conocí mucha gente, me gustó aprender lo que son los Juegos de forma rápida y sencilla. Incluso la carrera salió perfecta, quedé cuarto cerca del podio. El equipo de BTT forjó una bonita amistad de aquella experiencia. En la Villa Olímpica coincides con mucha gente importante que pasa por delante tuyo, desayunando a tu lado y en chándal. Luego los ves en la televisión.

Generamos buena sintonía con los de waterpolo Estiarte, Rollán y compañía, el que hizo de hermano mayor… También con la selección de balonmano con Urdangarin al frente, cuya seguridad venia a comer con nosotros porque les gustaba mucho el BTT, y además eran practicantes. Iban vestidos como cualquier otro deportista.

Vimos a Gabriela Szabo, que además entrenaba a veces en Font Romeu, cerca de casa, y a Paola Radcliffe. Salimos con Perdiguero, Freire, Olano, Santo González… estábamos en la misma casa y lo pasamos bien sabiendo de las interioridades de la carretera…

Por José Antonio Hermida

Imagen tomada del FB de José Antonio Hermida

#RadioVuelta – Semana 1

#Trend Galería de campeones y barro

El fin de semana de campeonatos nacionales de ciclocross hizo justicia a muchos de los matices que se vienen dando durante la temporada de invierno. Por ejemplo, en España Aitor Hernández se rehízo con solvencia del varapalo del campeonato vasco y ganó contundentemente a Javier Ruiz de Larrinaga, quien esta cita no acostumbra a fallar. El circuito gijonés se vio pesado y ello influyó. Hasta allí se fueron José Antonio Hermida, quien no baja del podio en sus participaciones en esta carrera, y Samuel Sánchez, con todos los interrogantes sobre su futuro profesional en el alero. En Bélgica también el barro jugó fuerte, pero más lo hizo el veterano Klaas Vantornout que pudo con el pujante Van Aert. En Holanda el mítico apellido Van del Poel, Mathieu, fue campeón anunciando unos mundiales abiertos entre nuevos y viejos nombres aunque sin el ídolo local, Zdenek Stybar, el gran ausente de Tabor.

#Click Belleza gijonesa 

El Campeonato de España de ciclocross cumplió todos los tópicos de la modalidad: se disputó en mojado, con meteorología desagradable, con barro –el perejil de la modalidad-, senda marrón en medio de campas verdes y finas estampas para el recuerdo. Una gran cierre del núcleo duro de la campaña invernal.

#Profile El “comeback” de Haussler

Tremendo sprint para decidir el campeón australiano de ruta. Heinrich Haussler batió al prodigio Caleb Ewan para vestir el maillot que lució el lesionado Gerrans este último año. Haussler, un ciclista que acabó hastiado de la hostilidad alemana hacia el ciclismo, espera, esta vez sí, levantar cabeza y volver a ser ese ciclista omnipresente de 2009, con buenos resultados toda la temporada, hasta que al siguiente año Cavendish le arroyara en una llegada de Suiza dejando seca su progresión.

#Clipping

La reinvención del Team Sky. Tras cruzar la meta y ganar todavía hay historia que escribir” viene a decir Dave Brailsford que ahora quiere que su Sky sea una referencia transversal más allá del ciclismo. Trabajo tiene, y no poco, porque como se vio el año pasado a la mala marcha de sus estandartes se unió increíbles lagunas en la pizarra del equipo negro. Al final, no todo se soluciona nadando en la abundancia.

El desencanto de Iván Gutiérrez. Uno de los emblemas de la estructura de Eusebio Unzue, presente con él desde los años del Illes Balears, Iván Gutiérrez, se muestra desencantado con la que ha sido su familia estos diez años. El de Suances lamenta que no fuera invitado a la presentación –craso error- y posiblemente que no tenga sitio en el staff que sí integran serviles ex ciclistas.

Los caminos del ciclismo no pasan por Roma. La organización de la Roma Maxima, RCS, ha confirmado que no habrá tercera edición de esta rebautizada prueba en 2015. Sin entrar en los motivos –entendemos que serán económicos, los mismos que les lleva a Abu Dhabi- la noticia es una pena pues implica perder un escenario sublime para mostrar lo que es este deporte. La carrera en 2014 nos dio uno de los mejores triunfos de siempre de Alejandro Valverde en uno de esos días que murciano corrió sin ataduras. 

#Hashtags by @LiveCiclismo

#TourSanLuis, #TDU

Imagen tomada de www.rfec.com

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INFO

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#RideFightWin, el Team Cofidis ya rueda con Orbea

El ciclocross, entre bikers y ruteros

No cabe duda de que el ciclocross en España ha dado un salto cualitativo en la última década. No sabemos si las circunstancias, si el gusto por la bicicleta y todo lo que implica, no sabemos si por una conjunción astral. Lo que sí es seguro es que el ciclocross ahora interesa mucho más que hace diez años, pero mucho más. Ha pasado de ser testimonial y anodino enlace invernal, sobretodo en la década de los noventa, a convertirse en modalidad con personalidad propia y una parroquia fiel y entendida que ahora mismo se plasma en un completo calendario a nivel regional, un Open de España y lo que es más importante un Campeonato de España que figura en la agenda de buenos profesionales y fieles seguidores.

Como muestra de este fenómeno vemos la cantidad y calidad de gente procedente de otras modalidades que ha probado fortuna sobre el barro. En España por ejemplo tenemos un perfil cambiante. Hemos tenido campeones de España como José Antonio Hermida, Ismael Esteban o Rubén Ruzafa que siendo buenos bikers lo han hecho bien en estos terrenos.

Sin embargo la práctica totalidad de dominadores del presente vienen de las ruedas finas y el asfalto. El podio del domingo pasado en Segorbe por ejemplo formado por Javier Ruiz de Larrinaga, Aitor Hernández y Aketza Peña. Es un podio de tres ciclistas de carretera. Es más, en el plano internacional aún se recuerdan las gestas de los hermanos De Vlaeminck, y antes habían triunfado Jean Robic, ganador de todo un Tour, y Rolf Wolfshohl, el primer alemán que ganó la Vuelta. En tiempos más recientes tenemos los casos de Adri Van der Poel, Dominique Arnould y Mario De Clerq. En el ámbito doméstico tuvimos a Iban Mayo, Mikel Artetxe, Oscar Pereiro e Igor Astarloa pero también a José Antonio Garrido, Tino Zaballa, Julen Zubero y Unai Yus, brillantísimo campeón hace nueve años en Busturia.

 

Con todo nos preguntamos: ciclocross, sí pero ¿para bikers o ruteros?

 

En opinión del gran dominador del ciclocross español de los últimos veinte años, David Seco, seis veces campeón nacional, los bikers son coyunturales en el ciclocross. Los orígenes del vizcaíno, recordemos, se asientan en la carretera, sin embargo alrededor suyo le han crecido rivales venidos de diferentes especialidades. “Que otros corredores vengan a hacer ciclocross es muy positivo por que crece la competitividad y la expectación” afirma. Para Seco no se puede hablar de un dominio de cierto tipo de corredores: En algunos nacionales ha coincidido que han triunfado bikers pero no hay que darle mayor importancia.

El de Busturia no ve inconvenientes en alternar las temporadas de BTT y carretera con la de ciclocross, sin embargo, en lo que hace referencia al terreno afirma apreciar mayores afinidades con la bicicleta de ruedas gordas aunque “en esencia son diferentes porque en BTT las distancias son más largas con velocidades más lentas y mayor dureza. A la carretera se asemeja más por la velocidad de las pruebas”.

Como contrapunto el sucesor de Seco en los Campeonatos de España: José Antonio Hermida. El biker ve mayores afinidades con el BTT: “En la bicicleta no hay muchas similitudes, pero los bikers nos encontramos a gusto porque en nuestro entrenamiento usamos las bicicletas de carretera para hacer series. Las máquinas de ciclocross no dejan de ser un híbrido entre carretera y montaña. Los frenos, desarrollos y neumáticos son como los de BTT pero el cuadro es de carretera. Los bikers nos sentimos cómodos y la preparación que significa es muy buena. A mi entender para un biker siempre es mucho más fácil probar en ciclocross que no para un corredor de carretera, siempre teniendo en cuenta el circuito”. Para Hermida vale el ejemplo de Nys, quien al margen de dominar en invierno tomó parte hasta en unos Juegos Olímpicos como biker belga.

Con todo queda claro que la línea entre disciplinas parece cada vez más delgada. Quizá esas voces que hablan de fusión de especialidades tomen mayor fuerza con los años. Ahora por eso suenan a utopía.

Imagen tomada de www.rfec.com

Sin barro al ciclocross le falta su perejil

Un día leí en un foro que todos los Campeonatos de España de ciclocross debían desarrollarse en el norte, entendiendo por norte la franja más septentrional de nuestra geografía, es decir el tramo bañado por Atlántico y Cantábrico que va desde Tui a Irún comprendiendo las regiones de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. Obviamente. La afirmación tenía su fundamento en el calor del público, su forma especial de vivirlo y como no en el medio húmedo y barroso que rodea la competición.

Menudo festival

Omitía aquel aficionado que regiones como Valencia o Catalunya habían dado excelentes especialistas, e incluso campeones que pasaron generaciones y siguiendo siendo recordados. Resulta claro que los Paco Pla, Paco Sala, Ramón Medina e incluso más recientemente José Antonio Hermida no salieron de las campas verdes y bucólicas de la cordillera Cantábrica, aunque por ellas tuvieron que pasar para hacerse grandes en la modalidad.

Estos días el ciclocross patrio anda en efervescencia por la celebración de los Campeonatos de España. Son en Segorbe, provincia de Castellón, y el diseño del recorrido ha generado debate. El principal argumento que se ha replicado ha sido el del técnico valenciano, y actual seleccionador nacional, Pascual Monparler que ha venido a decir que el barro no es ingrediente exclusivo para el éxito del ciclocross.

Aunque puedo estar en parte de acuerdo con él, discrepo porque la tierra mojada es la ciclocross lo que el adoquín a Roubaix. Es decir, el barro es santo y seña de la modalidad, y en ocasiones medimos la belleza que ha alcanzado la carrera por la cantidad de suciedad que acumulan los competidores en el momento de cruzar la meta. Otra cosa es que en el justo reparto geográfico de un evento de carácter nacional,  Segorbe, Castellón y la Comunidad Valenciana no ofrezcan el barro en la cantidad deseada por muchos “puristas” de la modalidad.

Luego está el diseño del recorrido que tampoco ha dejado indiferente. Sinceramente, en los tiempos que corren tener clubes y entidades que quieran entrar a organizar ya me parece suficiente mérito para descargarles de otras cuestiones. Que el circuito es mejorable, seguro que es posible. Yo no lo conozco, pero todo en esta vida es mejorable. Cuestión distinta es que el circuito es para todos el mismo y eso pone en la balanza los méritos que cada aspirante sepa poner en juego.

Porque en ocasiones nos empecinamos en el recorrido y no valoramos que el deporte, como tal, no responde a una fórmula matemática ni a los pronósticos mejor argumentados. Mirad a Isaac Suárez, media vida corriendo y triunfado por el norte, siendo nuestro mejor ciclocrossman en el extranjero y gana el Campeonato de España más seco y menos adecuado a sus características. Lo hizo hace dos años en Gandía, si no me equivoco, tras media vida intentándolo entre fangos y pastos de la turísticamente llamada “España verde”.

Si miramos el perfil de los mejores especialistas españoles de la modalidad apreciaremos su pasado más o menos común en la carretera para saber que, matices aparte, pueden tener similares opciones. Sí, Egoitz Murgoitio preferirá barro, también Suárez lo hubiera preferido, pero Aitor Hernández y Javier Ruiz de Larrinaga tienen un currículo similar al vizcaíno. De hecho si miramos el palmarés de los nacionales, sólo David Seco y el mentado Suárez son auténticos especialistas, el resto procede de BTT, caso de José Antonio Hermida, o carretera (Unai Yus, Ruiz de Larrinaga y Aitor Hernández). Hablamos de un ADN similar sobre un mismo circuito. Hablamos de deporte, dejemos pues que los protagonistas hablen.

Los héroes del ciclismo español no tienen grandes titulares pero sí nuestra admiración

Si les hablo de Bernat Seuba, Raquel Acinas –olé por tu página en Marca firmada por el mismísimo Josu Garai-, Juanjo Méndez o Abel Mustieles posiblemente no tengan ni idea de quién hablo. Si les digo que esos nombres guardan la historia de un campeón del mundo, que encierran cuentos de superación y valor como nunca hubiéramos escuchado, que son los garantes de que el ciclismo español a pesar de las miserias económicas que le rodean sigue carburando, posiblemente les suene a sorpresa, a grata sorpresa.

Este sábado, cuando la Vuelta a España estrenaba una nueva cima en las pedanías de Estepona, un checho, Konig, se consagraba a nivel internacional y el maillot rojo volvía a las espaldas del vástago de los Roche, ese apellido que le privó a Perico de un Tour, la confluencia de mundiales en medio mundo le dio a las delegaciones españolas los premios que esta jodidísima crisis se empeña en negarle.

Pero no es todo, entremos a saco en lo sucedido en el Tour del Porvenir. Rubén Fernández Andújar, un nombre que pesar de los líos, ahí estuvo siendo el undécimo español en ganar en la mejor carrera del mundo para las jóvenes estrellas. Rubén ganó como se debe hacer, triunfo de etapa en la jornada más importante y manteniendo el tipo ante los ni pocos ataques que le vinieron de selecciones que, apuesto la mano en el fugo, contaron con mejores y más medios que el ciclista enrolado en el Caja Rural. Dice el baloncestista José Manuel Calderón en la Contra de La Vanguardia que el éxito de una empresa reside en la comunión y objetivo común de todos sus elementos. Eso pasó en Francia. Los chavales le dieron a Rubén la defensa que un líder necesita. De vuelta a España les espera la realidad de un ciclismo desprovisto de equipos, y por ende de oportunidades. Esto es un SOS para quien quiera leerlo, ahora mismo en España hay tantísimos buenos ciclistas sin opción a ejercer en el máximo nivel que sacar un equipo, dos o tres es un auténtico chollo.

Pero volvamos a los protagonistas iniciales. A falta de que acabe el Mundial de ciclismo adaptado, las cronos dieron varias medallas y títulos arco iris. Yo podría explicarles esto y aquello de los ciclistas que representan a España en esta cita, pero quiero fusilar este párrafo de la web de RFEC que tan bien gestiona nuestro amigo Luis Román sobre lo que dice Félix García Casas a tenor del triunfo de Juanjo Méndez:

 

“Nos ha puesto los pelos de punta a todos los que estábamos allí remontando los cinco segundos de diferencia que tenía sobre el alemán Teuber al paso por la primera vuelta para sacar todo su casta, coraje y pundonor y hacerse con el maillot de campeón del mundo por un segundo de diferencia. Me quedo sin palabras de admiración para un ciclista con mayúsculas, con un grado de discapacidad enorme incluso dentro de la clase funcional en la que compite y que sin embargo sólo piensa en superarse a sí mismo. Todo un espejo en el que mirarse y un ejemplo a seguir como persona y como ciclista”

 

Y si en Canadá brillan nuestros paraciclistas, en el punto más meridional de África, cayeron las medallas de los artistas del equilibrio. Los pilotos de trial son desde siempre semillero de triunfos en una modalidad que a pesar de no ser olímpica crece en acepción, pues lo que los viejos resortes del olimpismo no son capaces de acoger sí lo hace la juventud. Quiebros, requiebros, clavados, quietos sobre troncos, tubos y pedruscos, Abel Mustieles, Bernat Seuba, Gemma Abant,… hasta los históricos Benito Ros y Daniel Comas son unos héroes, obviados en los grandes medios, pero nuestros héroes.

Y como colofón la medalla de bronce del ciclista de máximo nivel que más años posiblemente lleve en la cima: José Antonio Hermida. 35 años, otro podio mundialista y un motivo más para que la historia que arrancó en Sydney 2000 a un paso del podio concluya en Río de Janeiro 2016.

Foto tomada de www.marca.com

 

El plus publicitario de Peter Sagan

Me contaron que una vez José Antonio Hermida estaba en un podio y sonó un teléfono a sus pies. Ni corto ni perezoso se agachó, cogió una de sus zapatillas e hizo el ademán de responder. Aquel gesto digno del superagente 86 le sirvió un contrato de publicidad. No me preguntéis ni cuándo ni dónde sucedió eso, quizá incluso sea hasta una leyenda, pero es una historia perfecta para explicar lo que venimos a comentar aquí.

Este Tour de Francia no está resultando sencillo para Peter Sagan. En su escala de objetivos reeditar el maillot verde era el prioritario, y está en su mano conseguirlo. Sin embargo cuando debutas en la mejor carrera del mundo, como el año pasado hizo el eslovaco en el Tour, y ganas tres etapas en la primera semana de competición como que te creces de cara a la siguiente edición.

De cualquiera de las maneras, Sagan sigue teniendo cuota de pantalla dentro y fuera de los canales oficiales. Como portador de la prenda verde, los compromisos con quien paga el premio de la regularidad exigen un seguimiento fuera de norma. Pero paralelamente Sagan se ha hecho un hueco en Youtube con sus pericias sobre la bicicleta, una evidencia expresa y directa de que este ciclista además de ser un excelente competidor creció con una bicicleta entre las piernas.

Estos vídeos furtivamente colgados, y en ocasiones reproducidos por doquier, le dan un plus al contrato que Sagan mantiene con Cannondale que creo el corredor cumple con estricta pulcritud. Como Hermida en aquel podio, Sagan le da a su mecenas ese algo que la amplia mayoría del pelotón quizá ni se plantea. Subir Alpe d´Huez lo hace la inmensa mayoría, pero hacerlo y marcarte un caballito en la cima es impagable.