¿Qué significa ser pro?

Ayer leí en Ciclo21 esta pieza de Nico Van Looy que valoraba la factura física de los dos mejores especialistas del mundo en ciclocross. Bajo gráfico título de “se están destrozando físicamente” se describe la campaña de ambos, mozalbetes de 22 años, que han dejado a parte las bondades de su edad y las tentaciones del periodo invernal y navideño, para sacar lo mejor de sí cada fin de semana.

Hablan de que tanto Wout Van Aert como Mathieu Van der Poel acabarán la temporada con cuarenta carreras. Ojo porque hablamos de esfuerzos en píldoras de una hora o poco más pero de una intensidad inédita por ejemplo en las grandes etapas de carretera. Son auténticas animaladas que por ejemplo perpetraba Sven Nys a partir de los treinta años. Y las consecuencias se ve, las rodillas de ambos son de auténtico cristal, mantequilla tibia ante el filo de un cuchillo que les merma y les merma.

Dicen que dan en cada carrera el 110%, y así deben hacerlo, por cuanto lo sustancial de la temporada se ha rendido entre ellos. Organizadores, medios, patrocinadores se frotan las manos ante su rivalidad, esto es lo que pasa en una disciplina entre familia, que los aspirantes reales se reducen drásticamente.

A los que nos gusta hacer deporte con asiduidad e incluso machacar el cuerpo con frecuencia, nos apetece muchas veces ver qué hacen los pros, cómo se las gastan y a qué niveles vuelan. Aquí tenemos un ejemplo, estos dos son capaces de hacer maravillas, auténticas virguerías sobre la máquina y hacerlo bajo presión y medio mundo mirándoles, exprimiendo el físico y con ello dejando sin aliento el cerebro, que os puedo asegurar pierde toda lucidez cuando las luces rojas saltan en tu organismo.

El deporte profesional, el otro día vimos otro ejemplo como José María Rodríguez, es otra historia, y frecuentemente nada tiene que ver con lo que vemos en diarios o en el momento de la competición, eso sería la guinda a un pastes lleno de incertidumbre, ingratitud, sacrificio y sobre todo una explotación física que es sencillamente imposible que un día no te pase factura.

Mirad Van Aert y Van der Poel, y miradlos bien, porque si siguen la prescripción médica, posiblemente el año que viene no se prodiguen tanto y no por nada contra la disciplina o aficionado, si no por su propia supervivencia física.

Imagen tomada de Sport.be

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Evita colas en el aeropuerto si quieres viajar con tu bicicleta

Qué complicado es ser ciclista

Hace unos días leí en el muro de Facebook de José María Rodríguez, chavalote de de 181 centímetros de la preciosa Carmona, que dejaba el ciclismo. Él, prometedor corredor de 23 años en la estructura que es buque insignia de la categoría inmediatamente a la pro, el Aldro de Manolo Saiz, bien tratado, con buen calendario, valorado, etiquetado de “esperanza andaluza”, que no es poco,… todo eso no fue suficiente para convencerle de seguir en el ciclismo.

A raíz de ese mensaje le abrimos las puertas de este mal anillado cuaderno y aceptó gustoso contar su historia, como nos gusta además que se haga, y que tanto valoran quienes nos leen, de forma sencilla, directa y honesta. Cosa que agradecemos y que quienes se dejan caer por aquí, más aún.

Pues bien a lo que José María nos contó entonces le añadimos lo que ha dicho en un diario de su tierra. La entrevista, como veréis, es demoledora. No acostumbramos a ver una charla en la que un ciclista joven y prometedor explica los motivos de su renuncia a un deporte, que no es un deporte normal, el ciclismo exige dedicación exclusiva, sacrificio extremo, todo tu tiempo, esfuerzos inhumanos y un abanico de experiencias como pocos te pueden dar. Horas, semanas y meses lejos de los tuyos, llueva o haga frío, caiga el sol a plomo o la nieve venga a tu puerta.

Ocurre con frecuencia que la gente de a pie no somos conscientes de lo que implica estar en este negocio. Sabemos, o intuimos, lo que vemos por la televisión, si sufren más o menos en una subida o si les ha sobrevenido flojera en el momento clave, eso lo vemos, pero no vemos lo otro, el “entrenamiento invisible” que dirían los gurús. No vemos esos momentos en los que el estómago inicia la sinfonía del hambre, emitiendo quejidos sordos porque quiere más y no es posible comer más, porque la báscula pena los excesos.

Recuerdo un post de Manolo Saiz en este mismo cuaderno hablando de golosear, la obesion con la comida. En José María lo apreciamos: “He pasado mucho hambre”. Cuando volvió a la concentración se le inquirió a bajar cuatro kilos, cuatro sí, el peso que traía de las vacaciones. A un alambre de 181 centímetros le pides que baje más el peso, cuando llegó a estar por debajo de los 60 kilos. Que deportes de la dureza y resistencia del ciclismo se culminen pasando hambre, con el ansia que te conquista tras exprimirte, es de auténticos héroes.

Pero a eso añadidle la incertidumbre que rodea la profesión. Ya no sólo lo complicado que es destacar, cuanto sí más ganar. Por eso dice José María que Manolo Saiz les recriminaba falta de solidaridad para con el compañero, como si el salto a pros estuviera entre los que no ganan, cosa que no siempre es así, pues no siempre los ganadores natos son los que acaban accediendo al máximo nivel. Pero es harina de otro costal.

Y por último la falta de perspectivas que existe en España. O Caja Rural o poco más. Ni menciona a Movistar el euqipo que ficha a Gadret, Szmyd, Benati y cía. Dice José María que espera que Manolo saque equipo en 2018, pero que aún y así, no compensa, está todo muy en el aire, demasiado quizá, tanto que no somos conscientes de la apuesta que realizan estos chavales, una apuesta que también incluye algunas cosas que no dice José María, otras sí: las enfermedades inoportunas, las lesiones, accidentes que te ponen en el filo, el amiguismo, las selecciones que no te llevan mereciéndolo, las putadas entre rivales y compañeros,… y otras cosas que quizá no nos corresponda a nosotros comentar. Esto es ciclismo, como la vida misma, pero más complicado.

Imagen tomada de El Tío del Mazo

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«Super expecialista en compra venta de bicis de segunda mano. Inspiran confianza»

El ciclismo ha sido, es y seguirá siendo mi pasión

Soy José María Rodríguez Alcalá, tengo 22 años y soy sevillano, de Carmona, y ciclista desde pequeño, siempre dedicado a este deporte que ha sido, es y seguirá siendo mi pasión, aunque ya de una manera diferente pues he decidido dejar la competición.

Llevo en el ciclismo desde que hice la comunión nada menos, Ya con 10 años, salía con el Club Ciclista Carmona. Tardé un poco en competir, empecé en cadetes de segundo año, con 15 primaveras. Fue en el equipo Fermasa de Granada con Antonio Miguel Díaz, quien fuera ciclista hace veinte años, de director, del que pude aprender muchísimo.

Siempre recordaré la primera carrera que gané ese mismo año, en cadetes. Fue en mi pueblo, nunca antes había ganado, y ganar ese día, en mi pueblo, y delante de toda la gente que me había visto salir en bicicleta desde pequeño… Fue una pasada. 

El 2016 en general no ha sido mal año, ha habido de todo, momentos buenos y momentos malos. Si me pedís quedarme con algo, lo hago sobre todo con la amistad que he hecho con mi compañero y ahora amigo Xavi Pastallé. Ya lo conocía, pero este año hemos sido compañeros de habitación toda la temporada en la residencia del equipo, y con él allí hemos grandes ratos y nos hemos consolado cuando las cosas no salían. Ha sido una gozada siempre apoyándonos el uno al otro, y esto ha hecho que se cree una amistad muy grande.

Lo que sí es cierto es que acabé la temporada muy saturado, principalmente psicológicamente, pero tenía la esperanza de que después del periodo de descanso volvieran las ganas como todos los años. A principios de noviembre tuvimos una concentración con el equipo en Torrelavega (Cantabria) y al volver de allí fue cuando tomé la decisión.

En el equipo se le da muchísima importancia al tema del peso, y me raya mucho que me presionen con este tema. Cuando estás motivado no te importa hacer sacrificios para estar en el peso que te exigen, pero cuando no lo estás como era mi caso, es mucho más difícil sacrificarse. Lo hablé todo con mis padres, y ellos me dijeron que hiciera lo que yo quisiera, que eso tenía que ser una decisión mía, y así lo hice. Ellos siempre me han apoyado en todo y también veían que no tenía la motivación que había tenido otros años. Punto y final al ciclismo.

El ciclismo me lo ha dado todo, mi vida hasta este año siempre ha dependido de este deporte. No me arrepiento de nada, todo lo que he vivido me ha hecho madurar mucho. Ahora veo que llevo tres años que he estado mucho más tiempo viviendo en el norte de España que en mi casa, y el vivir “solo”, lejos de casa, te hace madurar. Estoy seguro que todo el sacrificio dedicado a este deporte durante todos estos años me va a servir para afrontar cualquier cosa que haga en el futuro.

Pude acabar el bachiller, no quería hacerlo, sinceramente, pero mis padres me obligaron, y ahora no sabes lo que me alegro de tenerlo. Actualmente estoy haciendo el módulo de grado superior de nutrición y dietética, y este año espero terminarlo.

Ahora mismo ese módulo es mi principal objetivo, acabarlo y ver qué hacer. En cuanto a lo deportivo, sigo entrenando casi todos los días, me gusta mucho la bicicleta y entrenar no me cuesta, y seguramente corra algunas maratones de MTB, que hay muchas por la zona y todas a una hora y media de viaje. El ciclismo seguirá siendo importante en mi vida…

Por José María Rodríguez