Juan Antonio Flecha ¿por qué nunca ganó Roubaix?

Flecha Roubaix JoanSeguidor

Flecha tuvo demasiadas cosas en contra para ganar el Roubaix

En las tardes de Teledeporte durante el coronavirus el ciclismo ha sido nuestro compañero, dicen, con unas buenas audiencias, esta vez ha tocado una de las Roubaix de Flecha, la de 2006.

La carrera que acabó en manos de un magistral Fabian Cancellara, en uno de sus duelos con Boonen, tuvo a Flecha entre los contendientes de Roubaix.

Recuerdo, poco antes de retirarse, una entrevista con Flecha sobre si colgaba la bicicleta sin ganar una «major», eso es Flandes o Roubaix.

Vino a responder que es lo que había, que poco podía hacer más si la victoria no se decantaba… que la vida sigue.

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Y es un poco triste, ciertamente, cuando vemos que en el ciclo de Flecha como profesional, resultaron ganadores en Roubaix ciclistas de perfil menor, sobre el papel, pero que se han quedado con un adoquín de por vida.

Ciclistas como Magnus Bäckstedt, Stuart O´Grady o Johan Van Summeren lograron el éxito que Flecha siempre quiso para sí en Roubaix.

Sin embargo el catalán no lo tuvo nada sencillo, le tocó bailar con la más fea, más feas para ser más preciso y eso añadido a cuestiones de estrategia y capacidades propias.

Ahí van unos motivos por los cuales tuvo a tocar la gloria de Roubaix, pero no lo consiguió…

El primero desde luego compartir generación con dos monstruos como Fabian Cancellara y Tom Boonen, entre ambos siete pedruscos en casa, un legado enorme compartido y sumado entre ambos, una barbaridad sólo al alcance de los más grandes.

Entre Boonen y Cancellara han dominado el paisaje, y cuando ellos no han podido, otros de su equipo han sacado réditos.

Segundo motivo y aunque suene muy español, Flecha nunca tuvo un equipo al cien por cien en su causa.

Sabemos de la rivalidad interna que le supuso un tipo como Sebastian Langeveld, quien miró, legítimamente, por lo suyo, estando en un equipo de casa, antes que por la suerte de ese español excéntrico que le gustaban los adoquines.

Es curioso, el mejor aliado de Flecha, Mathew Hayman sí que ganó en Roubaix en una de las mejores carreras de los últimos tiempos.

Otro argumento, las caídas, cortes, malos pasos… Flecha siempre tuvo algo que fallaba, o no estaba cuando el corte final se hacía o la avería sobrevenía en el peor momento.

Incluso la caída.

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Una vez hizo la carrera desde adelante, el podio de 2005, pero tuvo la mala suerte de arrastrar a Tom Boonen hasta meta, y eso, esos años era mortal.

Y es que el cuarto punto fue la falta de velocidad, que no le impidió derrotar a un buen sprinter a rachas como Wesemann para ser segundo tras O´Grady.

La secuencia de Flecha en Roubaix es elocuente 23-13-3-4-2-12-5-3-9-4-8, no es un código de barras, no, es la estela numérica de un corredor cuya suerte y lucha reflejan la complejidad de la gesta de ganar en ese velódromo en el obligo del infierno llamado Roubaix.

Imagen: Dorsal 51

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El veredicto de los adoquines, Juan antonio Flecha

Al habla Juan Antonio Flecha, el hombre de ciclismo de Eurosport, que nos da algunas de las claves de la campaña de adoquines

Juan Antonio ¿Quién se lo habría dicho a Mathew Hayman?

Desde luego, quién lo hubiera dicho más saliendo de una lesión de brazo y habiendo corrido tan sólo Miguel Indurain y La Rioja. Tuvo una fractura en la Het Nieuwsblad y ha sabido mantener un estado de forma que entonces ya sería buenísimo. Lo que ha hecho no es algo tan raro, el año que yo fui cuarto en Roubaix me rompí la mano y necesité cirugía para fijarlo, incluso una semana después que él, pero mantuve el ritmo y pude llegar a Flandes en buenas condiciones

Tú coincidiste con él…

En Roubaix era la persona que debía estar cerca mío los años de Rabobank. Estaba siempre detrás por si tenía algún problema, o algún cambio de rueda. Recuerdo la Roubaix que perdí por un pinchazo en la zona anterior a Arenberg. Aquello le enfadó mucho porque él había cumplido su misión y otros no. No es usual ver gente tan desinteresada. Cuando salió la opción de irnos al Team Sky le animé a que me acompañara. Me ayudó mucho en la Het Nieuwsblad que gané, me dio la rueda de atrás, sin él no habría ganado

Por cierto qué Roubaix la de este año

Ha sido una carrera muy bonita, quizá la mejor de los últimos tiempos, con un grupo de hombres importantes que anticipa el ataque y lleva los favoritos a la contra toda la carrera. Cuando atacas como lo hizo Etixx el otro día, tienes que estar muy seguro de tus fuerzas porque no siempre sale bien. Sea como fuere creo que a un corredor que ha ganado cuatro veces Roubaix como Boonen no se le puede dejar ir aunque quede mucho para meta. Cuando un favorito ataca debe responder otro favorito

Parece que Boonen se nos va

No acabo de ver claro que deje el ciclismo. Ha estado ahí, muy cerca, y él ya ha declarado que una quinta Roubaix es su sueño

Cancellara también lo puede dejar ¿no te apena que se planteen dejarlo estando tan bien?

El año de tu retirada no tiene porque se un mal año. No obstante todos tienen su motivo y Cancellara tendrá el suyo, quizá no le llene como antes, o no quiera más sacrificios,… es muy subjetivo. Yo por ejemplo dejé el ciclismo porque me apetecía probar otras cosas en la vida, y varios años después puedo decir que lo estoy consiguiendo. A ello se unía, tengo que ser sincero, que mis objetivos en estas carreras cada vez estaban más lejanos

Eurosport-ParisRoubaix

Y Sagan ¿qué te ha parecido su primavera?

Excelente, ha ganado un monumento y le ha sumado la Gante-Wevelgem. Sagan fue un valiente en Flandes y nos ha dado una de las mejores ediciones de los tiempos recientes, y eso que no siempre es sencillo con ese circuito

¿Qué te parece el circuito de Flandes?

Que pierde la esencia de lo que es la carrera. Un monumento dando vueltas a un circuito, no lo acabo de ver, llámame clásico, pero así yo no recuerdo Flandes. Yo recuerdo el final del Muur y Bosberg… la generación que está ahora dentro de diez años podrá decir que para ellos Flandes es este recorrido porque es lo que han visto siempre, pero no es mi caso. No obstante el circuito es el que es, y lor organizadores que son los que tienen que rentabilidad la carrera saben qué tienen que hacer”

Volviendo de Sagan, es increíble el manejo que tiene de la bicicleta

Viene de BTT y eso es juega a su favor. Siempre ha tenido una gran destreza sobre la bici, otro en su lugar se hubiera caído con Cancellara en Roubaix, él pudo salvarlo de un salto. Pero en su caso no todo es técnica, hay que sumarle un estado de forma excepcional. En el pelotón hay gente con una técnica increíble, mira por ejemplo las cromos de Fabian, su forma de trazar, de entrar y salir en las curvas. Todo eso viene de base, desde pequeños, en mi caso lo logré en el velódromo, rodando mucho, cogiendo cadencia en el pedaleo y acostumbrándome a no usar los frenos cuando las cosas se ponen feas

Además Sagan tiene la enorme presión de ser el objetivo de muchos

No creo que sea diferente a la presión de otros grandes campeones, por ejemplo todo el mundo espera que Contador siempre esté delante o gane, como el gran campeón que es

Otro que sale reforzado de la primavera es Michal Kwiatkowski

Es que es campeón del mundo, es un todo terreno que es capaz de muchas cosas. Quizá su hándicap sea la escalada, pero todo se andará

Ahora vienen las Árdenas

Son cosas que no se pueden comparar. Carreras como Amstel o Lieja son excelentes y tienen mucho prestigio, pero como ellas ves muchas todo el año. En la Vuelta al País Vasco puedes ver una Lieja cada día. La gente aprecia Flandes y Roubaix porque no hay nada que se les parezca, son únicas

Por último ¿qué te ha parecido lo de Erviti?

Ha sido excepcional, pero en honor a a verdad yo nunca he oído a Erviti que quiera ganar Flandes o Roubaix, ni siquiera ahora que ha hecho top ten en ellas. Primero deberíamos preguntarle si quiere ganarlas. Está en un equipo con una cultura muy marcada. Yo recuerdo una presentación en Banesto que presentaba Perico. Me preguntó cuál era mi sueño ciclista y le respondí que Flandes y Roubaix. Se oyeron risas y me miraron extrañados. Erviti ha dicho que ya sabe que puede estar hasta el final en estas carreras

Imagen tomada de FB de París-Roubaix

Paris-Roubaix pave, Cosas que hacen que sea tan deseada

Paris- roubaix

Paris-Roubaix pavé nadie puede dudar, que sea de todas a todas la prueba de una jornada del calendario más cotizada y anhelada por cualquier corredor ciclista que sienta en su fuero interno deseos de ser algo en el mundo de la bicicleta.

Donde Acaba la Paris-Roubaix

Su final tiene lugar no lejos de la frontera belga y cercana al conocido Paso de Calais. Cabe consignar que fue a partir del año 1968, cuando la mencionada competición cambió su itinerario en contraste de lo que fueron sus anteriores ediciones.

Posteriormente, al objeto de aligerar su excesivo kilometraje, la aludida competición tomó la decisión en el año 1977 de situar la línea de partida en la ciudad de Compiègne, situada a 65 kilómetros al norte de París, lugar de cierta fama por erigirse allí el fastuoso castillo de Luis XV, monumento nacional, así como lugar de residencia de los reyes de Francia y de los emperadores no menos conocidos, tales como Napoleón I y III.

Con el citado cambio de salida los organizadores lograron acortar el recorrido, que ha quedado en definitiva en los 253 kilómetros, la cifra oficial que nos marca la actualidad.

¿Quiénes fundaron la Paris-Roubaix?

Su creación nos hace retroceder al año 1896. Fue un tanto ingrata la labor emprendida por dos importantes empresarios pertenecientes al ramo textil, apelados Théo Vienne y Maurice Pérez. Éste último era originario de una familia española.

El Velódromo de la Paris-Roubaix

Se establecieron en las cercanías de la ciudad de Roubaix, que poseía un gran poder industrial y económico. Estos dos magnates influyeron decisivamente en la construcción e inauguración de un velódromo de 250 metros de cuerda, asentado en aquella población de identidad y tonalidades más bien grises, dominada por los casi constantes humos de las fábricas colindantes y sus neblinas que suelen ser acusadamente bien manifiestas, una característica puntual en aquella región norteña del país galo.

Le veló, el periódico influyente en la Paris-Roubaix

Aquellos dos aludidos entusiastas, impulsados a su vez por otro maestro en aquellas lides, un tal Paul Rousseau, quisieron a toda costa divulgar y enaltecer las excelencias del deporte ciclista, dándole incluso una necesaria difusión internacional para que llamara más la atención al gran público. Así se instauró esta prueba de tanto abolengo y prestigio mundial.

Les secundó en este gran proyecto el rotativo denominado “Le Vélo”, bajo el impulso del citado Paul Rousseau, otro apasionado de este deporte, que en cierta ocasión llegó a escribir un elogio a favor de la bicicleta de la que decía “que consideraba más que ser un elemento rodado al servicio del deporte, era un artilugio divulgador y benefactor social puesto a disposición de las gentes”. Esta era su imaginativa definición. La frase ha perdurado en todos los ámbitos como un símbolo a la esperanza. Eran unas épocas donde el Tour de Francia, aparecía entre los aficionados al ciclismo.

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Es así como se puso en marcha la prueba en la fecha del 19 de abril de 1896, registrándose el triunfo de un tal Josef Fischer al cubrir la distancia de nada menos 300 kilómetros. El corredor germano tuvo una compensación económica que ascendió a 1.000 francos franceses. ¡Qué tiempos aquellos!. Pasaría toda la historia de Roubaix hasta volver a ver a un alemán ganar con Jonh Degenkolb.

Se comenzaba al Paris-Roubaix

Los organizadores divulgaron a los cuatro vientos que constituía la carrera ideal para afrontar con más garantías la clásica y ya asentada Burdeos-París. Inicialmente no pasó de ser un modesto reclamo para atraer a los ciclistas. Luego resultó que la fama y popularidad se la llevó de todas a todas la París-Roubaix, considerada como una carrera de visos difíciles y a la vez sumamente arriesgada, especialmente por tener que pisar los atletas del pedal los terribles adoquinados que se insertaban a trechos en su recorrido juzgado un tanto diabólico.

Los Adoquines de la Paris-Roubaix

Aparecían los célebres adoquinados que de manera intermitente atenazaban y atenazan a los valerosos y animosos concurrentes. Los tramos de este insólito obstáculo de piedras casi cuadráticas aparecen unas veinte y tantas veces -en la actualidad suman veintisiete-, un verdadero tormento, una verdadera pesadilla. Se puede afirmar hoy que aproximadamente una quinta parte del recorrido se sumerge en esta situación un tanto angustiosa. Ello supone, más o menos, el cubrir bajo esta pesadilla una longitud de aproximadamente 53 kilómetros que no apuntillan al descanso precisamente.

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Promedios memorables de la Paris-roubaix

El primer vencedor, lo reiteramos, fue el alemán Jozef Fischer, en el año 1896, un ciclista bien conocido en aquellos tiempos. Registró un promedio casi inaudito de 30,162 kilómetros por hora. Su contrincante más directo fue el danés Charles Meyer, que llegaría a la meta con 25 minutos de retraso, mientras que el tercero, primer francés, fue Maurice Garin, otro ciclista de solera.

El holandés Peter Post es el que por ahora mantiene la mejor marca desde 1964

bajo una media de 45,129 kilómetros a la hora, una cifra que parece casi inaccesible. Cabe afirmar que en aquella jornada sopló de espalda un fuerte viento que hizo volar a los corredores, algo así como una mano invisible que se asomó a la contienda ciclista en son de ayuda. Anotamos que en la temporada 2013, el suizo Fabian Cancellara registró también una segunda buena marca: 44,190 kilómetros a la hora. Con todo, tarde o temprano, los récords caen con el paso de los años.

Es anécdota el comentar que esta prueba, quizá no se sepa, empezó por disputarse detrás de bicicletas entrenadoras, salvo en los años 1898, 1899 y 1900, en que los corredores eran protegidos cara al viento por sendos automóviles. Esta novedad, sin embargo, no perduró con esa clase de ayuda que diluía el verdadero sentido de una carrera de cierta envergadura.

Los españoles, una ambición truncada

Los representantes españoles, hay que hacer siquiera una mención, han quedado un tanto al margen, salvo las prestaciones logradas por el catalán Miguel Poblet, segundo en el año 1958 y tercero en 1960.

Juan Antonio Flecha y sus intentos de ganar la Paris-Roubaix

En tanto que Juan Antonio Flecha, de origen argentino pero catalán de adopción, hizo el tercero en la edición del año 2005; el cuarto, en el 2006; el segundo, en la temporada siguiente, y volvió a ser tercero en el año 2010, un mérito continuado que le fue muy familiar aunque no culminara su obstinada acción con la conquista de una corona como ganador, una ambición truncada en su vida deportiva.

Ciclistas que están en el candelero

El belga Roger de Vlaeminck consiguió cruzar la meta de Roubaix como ganador en cuatro ocasiones (1972-1974-1975-1977), un dato nada despreciable que ensalza a este fornido corredor que destacaba entre otras cosas por su gran envergadura.

Figura en paridad con él, su compatriota y bravo luchador Tom Boonen (2005-2008-2009-2012). En un escalón inferior, con tres victorias, nombramos a los belgas Gaston Rebry, Henri Van Looy, Eddy Merckx y Johan Musseeuw; al francés Octave Lapize, al italiano Francesco Moser y al suizo Fabian Cancellara.

Que naciones han ganado más la Paris-Roubaix

Por naciones es Bélgica la que sigue capitalizando el dominio en esta prueba, con 56 victorias.

Le siguen algo más tarde:

  • Francia 28
  • Italia 13
  • Países Bajos  6

Estadísticamente hablando, hubo un belga, Raymond Impanis, que posee hasta la fecha otra buena marca.

Participó parís-roubaix en esta clásica que nos ocupa nada menos en dieciséis ocasiones. Hay un holandés, llamado Servais Knaven, que ha conseguido alinearse en la línea de salida quince veces. Lo curioso del caso es que tanto uno como otro, los dos mencionados, solamente han podido adornar su historial con una sola victoria en esta prueba de tan alto prestigio internacional. Son datos éstos, los escritos aquí, que perduran en nuestras memorias.

Por Gerardo Fuster

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Hoy os hablamos de los patrocinios de Endura

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Patrocinador oficial de la ropa ciclista de equipo Betch.nl Superior MTB Racing. El equipo es dirigido por Bart Brentjens, el primer ganador de la medalla de oro olímpica en la historia del ciclismo de montaña XC como disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

El freerider británico y poseedor del récord mundial en dirt Chris Smith monta con Endura – echa un vistazo a sus últimos vídeos en la sección de blogs de Endura.

Patrocinados por ENDURA:

La expansión de Endura en el triatlón con los trajes velocidad y ropa de entrenamiento provee a triatletas con una larga trayectoria profesional como:

  • Rachel Joyce (tres veces 70,3 campeón Ironman, el tres veces campeón del Ironman
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  • Luke McKenzie (Campeón Ironman seis veces y subcampeón en el 2013 del Ironman World Championship
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  • Nils Frommhold (Campeón Ironman dos veces y múltiple top 5 finisher Ironman)

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Las entrañas de París-Roubaix (y 2)

París-Roubaix

París-roubaix,  el primer vencedor en Roubaix, lo reiteramos, fue el alemán Jozef Fischer, un ciclista bien conocido en aquellos tiempos. Registró un promedio casi inaudito de 30,162 kilómetros por hora. El holandés Peter Post fue hasta fechas recientes el que poseía  la mejor marca desde 1964, bajo una media de 45,129 kilómetros a la hora, una cifra que parecía inaccesible.

Cabe afirmar que en aquella jornada sopló de espalda un fuerte viento que hizo volar a los corredores, algo así como una mano invisible que asomó durante la contienda. Con todo, tarde o temprano, los récords caen a pesar hay marcas que se resisten.

Los Inicios de la París-Roubaix

Al cabo de medio siglo, en el año 2014 y en su 112ª edición, una larga historia, el holandés Niki Terpstra cubrió los 256 kilómetros de recorrido bajo un promedio extraordinario que superó todas las expectativas. La marca quedó registrada al alcanzar un promedio de 45,490 kilómetros a la hora, una gesta a todas luces memorable, una gesta de oro que no podemos olvidar en esa edición de la París-Roubaix.

Esta competición de la Paris-Roubaix, quizá no se sepa, empezó por disputarse detrás de bicicletas entrenadoras, salvo en los años 1898, 1899 y 1900, en que los corredores eran protegidos cara al viento por sendos automóviles. A partir del 2010 se suprimió esa ayuda complementaria. Así se comenta en las crónicas de aquella época en que el ciclismo empezaba a ser un deporte rudo pero muy popular entre las gentes.

Los españoles, una ambición incompleta

Los representantes españoles en la París-Roubaix, hay que hacer mención, han quedado un tanto al margen, salvo las prestaciones logradas por el catalán Miguel Poblet, segundo en el año 1958 y tercero en 1960.

Mientras que Juan Antonio Flecha, de origen argentino pero catalán de adopción, hizo el tercero en la edición del año 2005; el cuarto, en el 2006, el segundo, en la temporada siguiente, y volvió a ser tercero en el año 2010, un podio que le fue muy familiar aunque no culminara su poderosa acción con la conquista siquiera de una la corona como vencedor, una ambición truncada.

Ciclistas que están en el candelero      

El belga Roger de Vlaeminck consiguió cruzar la meta de Roubaix como ganador en cuatro ocasiones (1972-1974-1975-1977), un dato nada despreciable que ensalza a este duro corredor que destacaba entre otras cosas por su gran envergadura. Figura en paridad con él, su compatriota y bravo luchador Tom Boonen (2005-2008-2009-2012).

En un escalón inferior, con tres victorias de la París-Roubaix, debemos nombrar con distinción a los belgas Gaston Rebry, Henri Van Looy, Eddy Merckx y Johan Musseeuw; al francés Octave Lapide, al italiano Francesco Moser y al suizo Fabian Cancellara. Por naciones es Bélgica la que sigue capitalizando el dominio en esta prueba, con 56 victorias. Le siguen tras la estela algo más tarde: Francia, con 28, e Italia, con 13.

Las Estadísticas de la París-Roubaix

Estadísticamente hablando, hubo un belga, Raymond Impanis, que posee hasta la fecha otra buena marca en la edicion de la París-Roubaix. Participó en esta clásica que nos ocupa nada menos en  dieciséis ocasiones. Hay un holandés, llamado Servais Knaeven, que acaba de concurrir  en esta última edición y que se hizo también notar en su primera parte. Tal corredor ha conseguido alinearse quince veces en la citada prueba. Lo curioso del caso es que tanto uno como otro, solamente han podido adornar su historial con una sola victoria en esta prueba de tan alto prestigio internacional. Son datos que perduran en nuestras memorias.

Por  Gerardo  Fuster

Imagen tomada de www.bikerumor.com

INFO

Y si para viajar quieres olvidarte de las maletas e indeseables bultos… 

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Para poder transportar correctamente tu bicicleta con el embalaje NACEX BICIBOX, debemos tener en cuenta lo siguiente

– Girar y desmontar el manillar

– Desmontar los pedales y ruedas (una o las dos dependiendo del tamaño)

– Se deben proteger los elementos sensibles (cuadro, tijas) y aquellos que queden desmontados con papel burbuja o similar

– Introducir en la caja cuidadosamente evitando golpes y arañazos

– Transportar siempre en posición vertical

¿Cómo es narrar el Tour entero?

Llevo comentando en Eurosport desde el año 1994, cuando empezaron las emisiones en castellano, aunque al principio el ciclismo no fuese el deporte que más hacía. Poco a poco me fueron poniendo en más carreras y desde 1997 ya pasé a comentar la mayoría de las que emite el canal. Casi siempre con exciclistas a mi lado para hacer la labor de analista. El primero con el que hice pareja habitual fue Peio Ruiz Cabestany y desde 2009 Eduardo Chozas. Ocasionalmente hemos recurrido a otros; o a estar yo en solitario si son carreras en diferido o resúmenes.

Además del ciclismo profesional de carretera, el canal emite de pista, montaña y ciclocross. El ciclismo es uno de los deportes con más presencia en la parrilla, más aún desde que hay dos canales emitiendo a la vez. Se emiten las tres grandes, el resto de competiciones del actual World Tour así como muchas otras vueltas y carreras. Fue una pena que los mundiales dejasen de emitirse en 2013, pero afortunadamente se han recuperado los derechos para 2017, de ahí que Bergen vaya a estar en la parrilla en septiembre, como es habitual con la emisión de todas las competiciones de la semana, lo cual es importante para los que siguen el ciclismo de esa categorías no profesionales.

Al margen del ciclismo suelo comentar atletismo y deportes de invierno. He podido narrar todos los JJOO de verano e invierno desde 1996, a excepción de los dos últimos: 2014 en invierno y 2016 en verano.

Afortunadamente el canal ha recuperado los derecho de emisión y los de invierno 2018 y verano 2020 volverán a la parrilla. Tengo en ese sentido una buena anécdota, pues narré las pruebas de curling de los Juegos Olímpicos del 98 y a gracias a ver esos programas comenzó a jugarse en España. Cuando se disputó el primer campeonato nacional en el 2000, me mandaron una réplica de trofeo del ganador, el cual conservo con cariño.

Suelo decir que el biatlón (esquí de fondo con paradas en zonas de disparo, del cual se emiten todas las pruebas de Copa del Mundo, unas 60 entre todas las modalidades de diciembre a marzo) es el deporte más atractivo de los que comento. No hay un instante sin emoción por lo que cambian las posiciones con las penalizaciones por errores en el disparo. Mucha gente se ha enganchado a ver este deporte aunque apenas haya practicantes en España. Incluso deportistas de elite me suelen decir que les encanta verlo… me quedé flipado cuando una vez me lo dijo Indurain, que disfrutaba viéndolo en casa con sus hijos.

En Eurosport solemos narrar desde el estudio en Madrid, pocas veces se va in situ. En mi caso he ido a bastantes campeonatos europeos y mundiales de atletismo, a mundiales de ciclismo y hasta alguna vez a deportes de invierno como bobsleigh y biatlón.

Pero para una vuelta ciclista es mejor narrar en el estudio. A veces hemos ido a etapas de la Vuelta a España o Pais Vasco; pero para el trabajo de comentarista no es necesario, incluso diría que es peor. Para hablar con ciclistas ha de ser en la salida, y los comentaristas tenemos que ir directamente a meta, de ahí que sea raro que puedas tener contacto con los ciclistas, como mucho si hay algún equipo en tu hotel.

En la cabina tenemos la pantalla principal con la imagen de carrera, más las de ordenador o tableta con los datos y referencias de carrera y lo que cuenten los equipos en sus redes sociales. Si estás en la meta, tendrías esos mismos datos, pero teniendo cada día que montar la cabina y hacer muchos kilómetros en coche. El que el canal tenga varios enviado para hacer entrevistas y reportajes en salida y meta es una gran ayuda; ellos sí que tienen contacto con ciclistas o directores y aportan cosas que nosotros no podemos.

Son entrevistas que se emiten en la imagen general, para todos los países, y a no ser que sean en español hay que traducirlas en directo. Entre los que hacen ese trabajo están los españoles Juan Antonio Flecha y Laura Meseguer. Aparte están las llamadas que podamos hacer nosotros desde Madrid ya sea a directores en carrera o a gente del mundillo que lo está viendo por TV.

En este caso la entrevista sólo sale en la versión española. En cambio, como decía antes, en un mundial en el que estás toda la semana en el mismo sitio, ves el paso de las vueltas en vivo y tienes a los ciclistas a mano en los hoteles, sí que merece la pena ir. Pero eso ya depende del presupuesto general del canal, no de los comentaristas.

La novedad para el Tour 2017 ha sido la emisión íntegra de todas la etapas. Hasta ahora se solía hacer con algunas, cuatro o cinco, mientras que del resto se daban aproximadamente las tres horas finales. Y en el Giro, sin llegar a emisión íntegra, se ha pasado a dar cuatro horas, lo que en muchas etapas ha significado emisión íntegra.

Para ello la dirección de la sede española del canal, a cargo del periodista Fernando Ruiz (quien también ha comentado ciclismo), ha optado por incorporar una tercera voz en directo, lo cual para mí ha sido un gran avance.

Por tanto conmigo sigue conmigo Eduardo Chozas, quien es muy metódico, se toma muy en serio su trabajo, tiene experiencia en la radio y hasta ha hecho cursos específicos de locución para mejorar. Y con quien por supuesto me llevo muy bien fuera de antena, tenemos relación personal, aunque al no vivir cerca, casi nunca salimos juntos en bici.

El tercer pilar es Josu Garai, quien aporta conocimiento y estadística, dada su amplia trayectoria en el Marca. Ha tenido que cambiar su manera de trabajar pues en el periódico estaba en salida y meta, escribiendo las crónicas tras acabar la etapa. Ahora ha pasado a hablar y se ha adaptado perfectamente.

Cada uno de los tres tiene su estilo y su función y creo que nos complementamos bien. Además el que tengamos opiniones diferentes sobre ciclistas o situaciones de carrera hace que se generen interesantes debates que sirven para rellenar momentos en los que en la carrera no está pasando nada relevante. También en esos momentos aprovechamos para contestar lo que nos preguntan los espectadores por Twitter. Aparte tenemos a otro locutor, Luis Jiménez, quien hace los bloques de introducción y el de tras meta, en los que hay entrevistas y análisis; y el programa resumen de cada noche en el que está Greg Lemond como protagonista.

El hecho de comentar toda la etapa, aunque suponga más horas en la cabina, no supone más horas de trabajo en general. Cuando emitíamos tres horas había que estar pendiente de la etapa desde el principio, buscando la información en la web oficial, en los medios online o en las redes sociales.

Es decir que puedo decir que es incluso más cómodo dar la etapa entera, porque no se te escapa ningún detalle, que sí se te podría haber escapado cuando no habías visto la primera mitad. Y tras meta, aunque la labor de comentarista haya acabado, hay que seguir al tanto de lo que pueda suceder, de la reacciones de los protagonistas o decisiones del jurado. El día del incidente Sagan-Cavendish fue un claro ejemplo de tener que seguir toda la tarde pendiente.

Soy muy consciente de que se nos mira con lupa. Valoro mucho las críticas, sobre todo si son constructivas igual que huyo de las alabanzas desmesuradas. Puedes cuajar cinco horas de narración sin fallos y por uno en el nombre de un ciclista te crucifican.

Mucha gente no se limita a ver la pantalla, sino que tiene a mano similar información en cuanto al recorrido, medios online o redes sociales que nosotros. Yo soy de sangre caliente y me cuesta contenerme, pero con el tiempo he conseguido frenar mis ímpetus y no entrar al trapo de quien te escribe para provocarte, no para una crítica constructiva sino para un menosprecio.

Otra queja suele ser la de la excesivos cortes publicitarios; muchos espectadores creen que es algo que decidimos los comentaristas. Pero no es así, es algo que se decide en la central de Paris para todas las versiones (unas 20). Eurosport es un canal privado (comprado hace dos años por el gran grupo Discovery) y vive de la publicidad. Pero resulta que en redes sociales nos pone verdes a los comentaristas por esos cortes.

En definitiva, que aunque estemos en casa, la rutina diaria no es muy diferente a sí estuviésemos siguiendo la carrera, excepto que no cambias cada día de cama ni tienes cientos de kilómetros de coche.

Yo soy un adicto al deporte y trato de hacerlo a diario. Tras mi grave accidente en la marcha Perico de 2016 (por el que no pude comentar la Vuelta al estar hospitalizado ) ya he podido volver a montar sin problemas en bici, pero no correr a pie ni mucho menos competir en triatlones u otro tipo de carreras.

Suelo hacerlo casi todos los días de 2 a 3 horas y toca madrugar, estar pedaleando antes de las 8; aunque en verano lo haría igual sin tener que comentar el Tour para evitar el calor. Los días sin etapa me saco la espina y hago 5 ó 6 horas con puertos, lo que yo llamo «los lunes al sol». De vuelta a casa hago una primera comida para rellenar los depósitos, similar a la que hacen los ciclistas tras las etapas. Luego me llevo al estudio más alimentos en frío: ensaladas de pasta, quinoa, fruta, gazpacho… para ir tomándolo poco a poco, en las pausas. Es decir como los ciclistas en carrera. Y hay que recurrir como casi todo el mundo a algún café si te sientes apajarado.

Y luego, ya en casa por la tarde, al margen de repasar lo sucedido en la etapa y las reacciones de los ciclistas, trato de ver en directo o grabado otros deportes, ya sea de los que comento en Eurosport en verano como el atletismo o de otros que me gustan como simple aficionado y de los que en verano están los grandes torneos o campeonatos: tenis, golf, natación, waterpolo, MotoGP y otros.

A la vez suelo estar haciendo algo de gimnasia o estiramientos, algo fundamental en cualquiera que practica deporte y más aún en mi caso por la rehabilitación de mi fracturas de cadera. Y ya si también me da tiempo a hace unos largos en la piscina de mi manzana, fenomenal, pero ya sin ser una sesión de entrenamiento para el triatlón, como hacía hasta el año pasado antes del accidente.

Y para finalizar el día, una buena cena como hacen los ciclistas, regada con una cerveza o vaso de vino (alcohol de más graduación no tomo) lo cual me sirve para meterme en la cama a gusto y dormir como un tronco. Consciente de que aunque el trabajo sea intenso y extenso, el hecho de que sea algo que ante todo te guste, haga que te consideres afortunado por poder pasar así el mes de julio.

Por Antonio Alix, narrador del Tour en Eurosport

Eurosport, Ya es primavera en la “Casa del Ciclismo”

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En Eurosport ya tenemos ciclismo

En escasos 230 kilómetros, entre Roubaix y Maastrich se corre el meollo, la parte más intensa de la primavera. Son cinco carreras, la culminación de la campaña del adoquín, junto al tríptico de las Ardenas, una forma ideal para acabar el planazo que surgió hace más de un mes en la Het Niuewsblad. Primero el domingo, la Ronde Van Vlaanderen, la Vuelta a Flandes, 101 ediciones y el retorno del Muur, la colinita coronada por una capilla en las afueras de Geraardsbergen. Los últimos 75 kilómetros no cambian y se hacen en ese circuito que es el estadio más grande del mundo por unas horas. Sagan defiende corona.

A la semana “road to Roubaix”, la Pascale, le dicen la reina, se cree la reina. Por sus 115 ediciones han desfilado todo tipo de tragedias, dramas y glorias, grandes, no tan grandes, momentos de infarto y una última edición de la que aún nos relamemos, con más de 110 kilómetros de batalla. Son 29 sectores adoquinados que hacen que uno de cada cinco kilómetros del infiero sea sobre piedras. ¿Desempatará Boonen con De Vlaeminck?

A la semana la trampa limburguesa, la gran fiesta neerlandesa de la bicicleta, la Amstel Gold Race, una carrera que suele decidirse en el latigazo final pero que esconde el peligro en cada curva. En breve la Flecha Valona, la guinda en la tarda de Alejandro Valverde que camina por cotas tan singulares como original es la carretera que serpentea hasta Huy, menos de un kilómetro de dureza extrema que pone acento en la explosividad tras volar casi 200 kilómetros por las Ardenas.

Y sin salir de allí, del pulmón verde de las Ardenas, la Lieja-Bastogne-Lieja, la carrera que se hizo así para que los periodistas que la cubrían pudiesen ir y volver en tren el mismo día. Se llama la decana y es la prueba que pone los protagonistas en el borde la extenuación. Este año además un caramelo que parece dulce: un Gilbert vs Valverde.

Todo eso, aliñado con más y más ciclismo pasara por las ganas que le pongan Antonio Alix y Eduardo Chozas, acompañados por Juan Antonio Flecha, buen amigo de este mal anillado cuaderno, en la narración de la Casa del ciclismo, Eurosport, donde nada pasa que no podamos ver. Ya sabéis, jornadas de bicicleta y ruta por la mañana y comida con la cantinela de Alix y Chozas que un día se nos sentarán en la mesa.

Calendario

2 de abril
El Tour de Flandes desde 13.45 en Eurosport1

5 de abril
La Scheldeprijs desde las 15.30 en Eurosport2

9 de abril
La París-Roubaix desde las 11 en Eurosport1

12 de abril
La Flecha Brabanzona desde las 15.30 en Eurosport1

16 de abril
La Amstel Gold Rade desde las 14.00 en Eurosport1

19 de abril
La Flecha Valona desde las 14.30 en Eurosport1

23 de abril
La Lieja-Bastogne-Lieja desde las 14.00 en Eurosport1

Imagen tomada de FB de París-Roubaix

Réquiem por Rabobank

El banco neerlandés de Rabobank ya ha puesto fecha de caducidad a su salida del ciclismo. 2017 es la marca que maneja una entidad que ha sido fiel a este deporte durante casi veinte años, tomando la estructura que en su día nos descubriera la cerveza sin alcohol de Buckler –míticos aquellos prólogos de Jelle Nidjam-, y que anteriormente se llamó Superconflex antes de ser Wordperfect y Novell, en 1995, el equipo de Djamolidine Abdoujaparov.

Veinte años de presencia íntimamente ligada a este deporte  que en el país tulipán es cuestión de estado. Tal fidelidad sólo puede ser respondida con agradecimiento por quienes amamos este deporte, incluso en la amarga hora de la despedida. La salida del banco además ha sido como una demolición controlada, tras dejar en “blanco”, nunca mejor dicho, el maillot, permaneció vinculado a otras categorías y modalidades hasta decir basta. La decisión llega además en un momento en que la empresa anuncia tremendos despidos en su estructura regular.

La lista de ciclistas de Rabobank es espectacular, no tanto quizá sus resultados, que siendo buenos parecen dar por válida esa teoría de que las estrellas emergentes holandesas nunca han dado de sí lo que se esperaba de ellos. La lista es larga y generosa: Mollema, Boom, Bos, Gesink,… y la prueba clara es la desastrosa campaña que ha firmado su sucesor natural, el Lotto Jumbo, sin apenas resultados reseñables.

Posiblemente el nivel de presión y la comodidad que el equipo ha conferido a alguna de sus estrellas haya sido un motivo, sin embargo no siempre fue así pues el conjunto naranja ha sido foco de importantes casos de dopaje que al parecer no han sido episodios aislados en más de un momento. Aquí explotaron escándalos mayúsculos como el de Michael Rasmussen en el Tour de 2007, en lo que fue yo creo el inicio del fin del patrocinio de Rabobank como fue inicialmente concebido, o las confesiones de Michael Boogerd, auténtico emblema del equipo, omnipresente cuando el dopaje fue indisimulado, hablo de inicios de los 2000.

El Rabobank fue feudo de importantes ciclistas españoles, aquí Oscar Freire amasó buenos triunfos, como San Remo, el maillot verde del Tour, una París-Tours y una Gante-Wevelgem, aquí Juan Antonio Flecha no se sintió valorado y aquí se trató lastimosamente a Juanma Garate y Luisle.

Rabobank anuncia que se va y subyace una pregunta: ¿Será el ciclismo holandés capaz de sobrevivir a su omnipresencia? Si la salud de este deporte por esas latitudes es la que presumimos, no debería ser un problema.

Escribir sobre los antiguos es gratificante

El pasado jueves la nueva tienda de Orbea en el centro de BCN, el Campus Orbea Barcelona, fue el entorno de la tercera presentación que hemos hecho de El primer campeón”, la historia, mundo y vida que le tocó en suerte a un ciclista de los de antes, de Mariano Cañardo. No me digáis qué motivo existe o si siempre esto fue así, de lo que no cabe duda es que los que escribimos un libro tenemos que movernos como creo que hace dos décadas no era menester. Entonces posiblemente se presentara un vez el libro, tu editorial te lo movía y a otra cosa. Ahora somos un poco como las folclóricas, debemos ir a ver a nuestro público, a testarlo, a saber de él.

Y aunque esto se añada a las obligaciones de tu día a día, no deja de ser bonito hablar de tu libro y de lo que cuenta con gente que lo ha leído o quiere hacerlo. Diría más, es una gozada. Como digo esta semana fue la tercera vez que lo hicimos, sin la liturgia ni ceremonial del Campo del Barça en enero y con un buen grupo de amigos rodeándonos en tan señalada fecha, pero con la complicidad de la genial presentación que Pedro Bravo organizó en Madrid.

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Como sabéis Juan Antonio Flecha estuvo en la tertulia que siguió a la presentación más formal. El acto arrancó con  unas palabras del siempre locuaz, este jueves especialmente crecido con el micro en mano, el editor de Cultura Ciclista, Bernat, y de un servidor hablando de cómo Cañardo culminó un enorme proceso de reorientación industrial que aconteció en Eibar tras la primera Guerra Mundial.

En la ronda de comentarios que emanaron del público se dijeron cosas muy interesantes, hasta se nos invitó a hacer una porra para el Tour. Flecha lo tuvo claro: “Los rivales del Giro de Contador, nunca han ganado una grande, en el Tour se va a encontrar con tres que sí lo han hecho”. Sea como fuere, si corriera Juanjo Cobo serían cuatro y no creo que el tema variara en exceso.

Sin embargo hubo una pregunta que me gustó mucho: “¿Habría un ciclista de la actualidad que tuviera una biografía tan atractiva como la de Mariano Cañardo?”. Mi respuesta fue que «no, ni por asomo«. Y es que el ciclismo de hoy lo tenemos tan por la mano, tan al alcance en tantos aspectos y facetas que mira tú por donde se nos va la fuerza y el atractivo en la propia inercia de los tiempos. Recordó Flecha lo que un anciano de Fiuggi le dijo al ver la parafernalia del Giro: “estábamos mejor cuando estábamos peor”, y quizá esa misma expresión se pudiera aplicar al tiempo que vivió Cañardo, muy complicado, durísimo, sin duda, pero desprovisto de las tonterías que tenemos hoy en día.

Porque la historia que cuenta el libro de Cañardo está documentada todo lo que puede estarlo y sometida al escrutinio de gente que conoció la época, pero no podemos negarle el aire de lo desconocido y el espacio que éste deja a la literatura pura y dura, como aquellas páginas enormes, escritas por los periodistas de entonces que sólo sabían del cinco por ciento de lo que ocurrió en realidad sin que ello les significara brindarnos crónicas que traspasaron el tiempo. Esa esencia también la quiere homenajear este libro.

INFO

Aprovechamos para invitaros a conocer el Campus Orbea BCN

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