Un Giro que no permite relajarse

Volvemos a tener hilo con Juan Antonio Flecha, esta vez horas antes de que en la Liguria se ponga en marcha el Giro de Italia de 2015, una edición, como marca la norma que irá de menos a más, con la incertidumbre de encontrarte una trampa en cualquier momento, una crono que rompe moldes y un “big four” de favoritos.

Juan Antonio nos consta que te vas con Eurosport a hacer el Giro…

Estaré toda la carrera allí con un programa que por primera vez Eurosport hará en directo desde la carrera. Su nombre será “Giro Extra” con conexiones a las dos de la tarde y otra al final de etapa con análisis de lo que ha pasado, entrevistas,… y habrá otro tipo de reportajes con una visión desde dentro de la carrera. Será una cobertura similar a la del Tour

¿Corriste el Giro alguna vez?

Corrí en 2012. Fue una carrera que me encantó. Para mí es la carrera por excelencia por la pasión que genera. Lo descubrí tarde, en mi carrera deportiva, muy a mi pesar porque al estar en clásicas siempre me centraba en el Tour. En 2012 tuve ocasión de hacerlo y fue una experiencia enorme Italia para mí es el paraíso para el ciclista por las carreteras que tienen. Desde bien pequeño, en Argentina, cuando empezaba a correr, siempre veía el ciclismo desde Italia por sus carreras y ciclistas

Podríamos decir que Italia es un país hecho para el ciclismo

Para mí sí, es EL PAÍS. Hay carreteras de todo tipo que dan espectáculo, en ellas pasan cosas, para el que es aficionado al ciclismo, el Giro, aunque el Tour tenga más autoridad, es la carrera más bella

¿Se podría decir que en España hay a misma pasión con la Vuelta que en Italia con el Giro?

No lo creo. En Italia la gente se identifica mucho más con su carrera. El ciclismo en Italia tiene un componente histórico muy grande que sigue pesando. Ocurre desde Gino Bartali y todo lo que le rodeó

¿Qué hace tan complicado ganar el Giro?

Es una carrera marcada por la pendiente de los puertos, que es mucho más fuerte que la del Tour. Emboscadas te las puedes encontrar de todo tipo, desde factores meteorológicos a carreteras con zonas estrechas. Mira el año pasado la cantidad de gente que se dejaron las opciones al principio, incluso ciclistas que conocen la carrera, como Purito. En el Tour las montoneras son grandes, el estrés de la carrera. El Giro te deja fuera por las continuas trampas que ofrece, un poco como reflejo de la orografía de Italia. También aparece el frío el día que menos lo imaginas, porque de hecho seguimos estando en primavera. Ya desde Irlanda tuvieron frío y lluvia y eso condicionó toda la carrera

También influyen los equipos italianos de segunda línea, que son más agresivos que los franceses en su Tour

Los franceses también son agresivos en el Tour, quizá ellos van más a quedar bien con el organizador, el Tour da mucho respeto y a veces estos equipos se ven desubicados por la grandeza de la carrera, están muy pendientes de quedar bien, de no estar fuera de sitio. El Tour impone tanto que igual quita la identidad a ciertos equipos. En el Giro es diferente, los equipos pequeños son aguerridos pero también tienen oportunidades en etapas que el Tour no ofrece. Son equipos que ofrecen mucha guerra. Mira el Bardiani el año pasado

¿Qué me dices del recorrido?

Es un recorrido que me gusta mucho porque además ya ofrece cosas desde el principio con carreteras estrechas y recovecos. No hay llano apenas, los velocistas lo tendrán complicado. Puede haber gran rotación de líderes. La segunda semana queda condicionada por la contrarreloj que seguro marcará muchas diferencias. Es muy larga y bastante llana, sin apenas dificultades. Se sale un poco de la norma de los últimos años y habrá mucho respeto. Antes de esa crono, será complicado ver qué equipos controlan la carrera, porque las cosas estarán en el aire aunque  será necesario controlar. El problema que le veo a este recorrido es que desde el principio hay días que se tendrá que controlar y la incógnita será ver si habrá equipos lo suficientemente fuertes como para atar toda la carrera. Será un arranque un poco loco, con mucho movimiento

Y luego quedará el final…

La semana final es como suele ser siempre en el Giro. La última semana concentra todo y eso está bien porque obliga a plantear muy bien la carrera

El Giro abrió hace años la moda por los puertos con pendientes salvajes como el Mortirolo ¿qué te parecen estas subidas?

No se pueden comparar los desarrollos de la época de hace veinte años a las de hoy en día, que puedes montar todo tipo de soluciones para poder pasar la montaña mejor. El morbo de ver ciclistas retorcerse en la bicicleta existe y es bueno. Son puertos muy estrechos, porcentajes elevados,… entre los mejores se ven pero como son tan duros son varios los segundos que se sacan. Igual te sacan 200 metros, ves a tu rival, pero la diferencia es enorme porque se va lento. A mí como ciclista no me gustaban

Pero su presencia condicionan el desarrollo de las etapas…

No creo que sean disuasorias. También depende te la etapa y cómo esté planteada. El año que corrí el Giro subíamos el Mortirolo pero en el puerto anterior la guerra ya era total. No hubo condicionamiento alguno por el Mortirolo. Quizá ocurra más en la Vuelta a España, pero en el Giro no, se corre muy fuerte siempre

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¿Cuál es tu “big four” para este Giro?

Sin duda Alberto Contador, Richie Porte, Rigoberto Uran y me falta uno, que me gustaría que fuera Beñat Intxausti, que tiene una oportunidad muy buena y estada muy bien rodeado. Movistar lleva un gran equipo

¿No crees que arriesga mucho Contador?

Contador lleva una preparación para hacer lo que siempre dijo que quería hacer. Ha hecho un plan y puede ser perfectamente viable. Depende muchas veces de cuán duro es el Giro y cómo te condiciona el Tour. Puede acertar, porqué no. Rompería moldes nuevamente”

Pero se expone que sus rivales del Tour le intenten desgastar tanto endureciendo el Giro con sus compañeros como en el propio Tour

“Por supuesto que puede pasar. Este tipo de estrategias son posibles. Incluso cuando empiece el Tour, si Alberto llega tocado, quizá le hagan muy complicado el inicio. Ahora la gente se estudia mucho entre ellos

¿Qué opinión te merece Zacarin?

Zakarin es un corredor que ya sorprende de por sí por lo fino y alto que lo ves. Viene de ganar Romandía y puede ser un sorpresa perfectamente, más en un equipo como Katusha que está en un momento en el que le sale todo No te extrañe que estemos ante el “Fabio Aru” de 2015

Imagen tomada de www.colombia.com y www.etixx-quickstep.com

INFO

En Eibar, hace 175 años nació una empresa familiar, regentada por varios hermanos que fue pionera en muchas cosas.

Entraron en el negocio de las armas como marcaba la tradición, primero grandes, luego se sofisticaron, incluso llegaron a tener sus saltos de agua para generar energía eléctrica. Con el cambio de paradigma, se fueron a la bicicleta y fueron sociedad anónima hasta que su gerente Esteban se declaró incapaz de seguir adelante. Los trabajadores cogieron las riendas hace unos 45 años y desde entonces siguen haciendo bicicletas tras superar mil vericuetos. Hoy compiten desde Mallabia, cerca de Eibar, porque en ella era imposible permanecer por no haber más espacio para crecer. Esta empresa es Orbea y se bate en un mundo de gigantes con la innovación y los valores que marcaron sus orígenes, que dibujaron la bicicleta eibarresa.

Un marrón llamado presidencia de la RFEC

Varias cosas quedan claras después de charlar con los dos presidenciables a la Real Federación Española de Ciclismo. Ambos, exponen en esencia programas similares. En definitiva la situación es la que es, no merece la pena darle vueltas, ni cabe marear la perdiz. El camino está marcado y no es sencillo, más bien doloroso. Como todo en este país, la situación se coció a fuego lento y la crisis acabó por ser el hervor que todo lo precipitó.

Ambos candidatos, López Cerrón y Antequera, dicen tener las herramientas para salvar la situación. Al menos eso dicen. El primero quizá más realista, el otro sortea las preguntas con más optimismo, que no es malo, pero no sé si justificado. Optar a tal plato en estas circunstancias es ciertamente halagador. Su predecesor Juan Carlos Castaño ha generado consenso: nadie le quería. Es complicado lograr tan contundente veredicto. Sus últimas acciones como presidente le han delatado como uno de los elementos que han empeorado, aún más, las cosas. Su no acción quizá habría sido la mejor acción.

Los frentes de la RFEC no nos olvidemos son los del ciclismo español. Freire se ha jubilado, Sastre, también, Samuel ya ha puesto fecha a su retirada. Hermida no es eterno, y los pistards nadan contracorriente. Los problemas de la RFEC son el espejo de lo que pasó en Londres, con una discreta -siendo buenos- actuación de los nuestros donde todo se confió al talento individual de Valverde, Luis León, Leire Olaberria y muy poco trabajo colectivo y peor planificación. No quedó claro si quiera quién decidió el equipo. Si López Cerrón nos comentó que el CSD consideraba la pista como “el granero de medallas del deporte español” alguien estos años ha hecho muy mal su trabajo, y no hablo del CSD, me refiero a la propia federación. Nadie vendió siete medallas en dos Juegos Olímpicos.

Los frentes son muchos, tantos que el momento de celebración del nuevo presidente será efímero. El lunes 3 de diciembre esperarán sobre la mesa muchos temas y algunos que consideramos prioritarios. El primero: encontrar a alguien capaz de demostrar que el ciclismo es rentable, muy rentable. Que es barato, que tiene proyección y que para colmo da resultados. No es de recibo que cualquier competición foránea, incluso en países torpedeados por la crisis como Italia, presente un plantel de marcas y patrocinadores de aúpa y aquí sigamos viviendo del ayuntamiento y diputación de la zona. Se impone olvidarse de lo público.

Porque si alguien es capaz de situarse un dossier bajo el brazo y tocar las teclas oportunas, el problemón económico se amortiguaría, que no significa se solucione. Aún no entendemos los brillantes balances de la gente de Castaño. Luego vendrían las cuestiones deportivas. La pista por ejemplo tiene que hacer todo lo contrario que estos últimos años. Sigue el ciclismo femenino  y la base, un vivero en caída libre que bien gestionado puede revertir tendencia. La bicicleta es prestigiosa entre los niños. Encandila y estará bajo muchos árboles de Navidad entre los regalos. Qué mejor prescriptor que nuestra majestad Gaspar. Por último la UCI, de quien poco o nada bien respiramos, pero que sin embargo es imprescindible en el éxito de cualquier acción ciclística que se precie.

En definitiva, conviene primero felicitar a los dos presidenciales por el arrojo en estos tiempos y segundo tener la seguridad de que esto sólo puede ir a mejor. Sólo así saldremos de “la que se avecina” como dijo Juan Carlos Castaño.

Juan Carlos Castaño, un presidente para olvidar

El balance de Juan Carlos Castaño como presidente de la Real Federación Española de Ciclismo es sencillamente nefasto. Es cierto que no se puede decir que lo haya hecho peor que muchos de sus predecesores en el sillón de Ferraz. Pero también lo es que sus cuatro años al frente de la RFEC han pasado sin pena ni gloria. Y lo que es peor: lo que antes de su llegada eran problemas, ahora son ya directamente tragedias.

A pesar de tan sombrío panorama, lo cierto es que el madrileño parecía tenerlo todo para cambiar la gestión de esa complicada casa. Para empezar, Juan Carlos Castaño llegaba avalado por un gran trabajo al frente de la Federación Madrileña. Eso resulta indiscutible y no hay más que ver los tumbos que esa federación autonómica ha venido dando desde su marcha. Y, además, Castaño también tenía el aval de sus conocimientos de economía. Tampoco debe olvidarse que hizo un buen diagnóstico de los errores de Fulgencio Sánchez, su predecesor y hombre de mucha representación en actos y «saraos» y poco trabajo de despacho. Todo, por tanto, parecía encajar a la perfección para que a estas alturas -cuatro años después- estuviéramos hablando de un presidente indiscutible e indiscutido. Por tener… Castaño ha tenido hasta el beneplácito de la oposición. Todos le han dejado trabajar durante cuatro años… hasta comprobar por desgracia que él no ha estado a la altura del cargo, uno más al que las dificultades han vencido hasta aplastarlo por completo.

La situación económica de la RFEC en la actualidad, con empleados que no pueden cobrar la nómina, es un buen ejemplo del fracaso del presidente en el que precisamente iba a ser su punto fuerte: la gestión económica. Es más, Castaño llegó a la presidencia quejándose de que le habían firmado el contrato de Murcia por cuatro duros en una clara hipoteca de su mandato… y lo cierto es que con él al frente de la federación ha habido mucho gasto en marketing y muy poquito ingreso, cuando lo normal es que hubiera sido al revés.

Eso sí, los conocimientos económicos valieron para presentarse año tras año en la Asamblea con fabulosos superávits. Y, sin embargo, sus empleados ven dificultades para cobrar las nóminas y los proveedores ya hace tiempo que comprendieron que cobrar de la RFEC iba a ser más difícil que conseguir una medalla olímpica.

Y si en lo económico el proyecto ha hecho aguas, no hay mucho que añadir sobre lo deportivo. El fracaso también ha sido claro. Y de nuevo no será por falta de buen análisis previo. Castaño parecía tener los conocimientos técnicos necesarios para dirigir esa parcela. Y sin embargo se plegó a soluciones fáciles sin arreglar ninguno de los problemas heredados (como el de Jaume Mas en la pista) y esperando que los resultados llegaran por calidad natural de los deportistas. Y los resultados no han sido los que fueron en Atenas. Un ciclo olímpico, en resumen, para olvidar.

A todo ese balance hay que sumar la absoluta sensación de incomprensión que el ciclismo español ha tenido con este presidente, un hombre que entró respaldado por un fuerte grupo de apoyo al que fue dejando en la estacada con los pasos de los meses. Su silencio nunca ha sabido ser interpretado por nadie ni dentro ni fuera de la Federación Española. Pero la respuesta ha llegado en la recta final de este proceso electoral. Dice ahora Castaño que nunca dijo querer presentarse -pero son muchos los que le han oído lo contrario- y dice pero no dice que Francisco Antequera es la mejor opción para presidir la RFEC. Resulta curioso que un hombre como Castaño piense que el elegido para dirigir la RFEC deba ser una persona de un perfil tan diferente al suyo. Y resulta todavía más curioso que Antequera no le valiera en su día como seleccionador nacional de profesionales y ahora Castaño piense que sí vale para presidente de la RFEC. Pero son las cosas de Castaño. Y es que a veces se agradecería que se mantuviera hasta el final con su silencio habitual. Y más cuando es presidente de la Gestora. Pero ni en esta última semana parece dispuesto a cumplir con lo que de un verdadero presidente del ciclismo español debe esperarse. Es, sin duda alguna, el justo colofón a su mandato, cuatro años para olvidar.

Por Jorge Quintana