Chris Froome: ¿Cómo sienta ganar una Vuelta ocho años después?

Tour 2020 Chris Froome JoanSeguidor

Una Vuelta pasados ocho años deja a Froome sin foto ni honores

Dicen que el fallo de la Vuelta de 2011 se conoció mientras Chris Froome estaba en quirófano.

Desconocía este detalle pero es eso, un trozo de vida, ejemplo de lo que nos mueve y el azar al que estamos sujetos.

Instantes después del tremendo golpe de Chris Froome en el reconocimiento de la crono del Dauphiné saltó la liebre: Juanjo Cobo no era ganador de la Vuelta de 2011.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Un corrimiento de resultados que nuestro amigo Xavier resume en este hilo…

… que tiene por conclusión final lo que a muchos nos chirrió desde el momento de coronar los ganadores de esa Vuelta, ahí, en la confluencia del Paseo del Prado con Alcalá.

Las dos Vueltas a España que figurarán en el palmarés de Chris Froome tienen asterisco

La segunda se falló hace escasamente hace un año, a su favor, claro, fruto de una maquinaria legal que dudo tenga precedentes en ciclismo.

Ni Neymar, oiga.

La primera cayó con casi ocho años de retraso.

 

¿Qué dirá Chris Froome de su primera Vuelta a España?

Porque una cosa es que el fallo te venga dado al momento, como aquella decisiva expulsión de Rasmussen que le dio el amarillo a Contador, otra que te den la carrera uno o dos días después de finalizar, Marino Lejarreta sobre Angel Arroyo, y otra diferente este caso de Froome y Cobo.

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Recuerdo leer que en el podio, en aquel podio de Madrid, no querían estar ni Froome ni Wiggins porque Cobo les daba tufillo.

Sea como fuere la carrera ya es suya.

 

Un premio inesperado, que como siempre en ciclismo, no sé si Froome hará suyo cuando en unos años resuma en conferencias y charlas lo que ha sido la trayectoria más exitosa del ciclismo británico.

Estadísticamente Chris Froome igualaría a Alberto Contador, con siete grandes, y dejaría a sir Bradley sin el título de primer británico en ganar una gran vuelta, el Tour de 2012.

Sea como fuere, el premio a Froome no creo que ni le arranque ni una mueca de sonrisa en el hospital o habitación que deba estar.

Pon #CicloturismoCatalunya y adivina los tres primeros del Tourmalet en twitter 

Para Froome la Vuelta de 2011 pasa a engrosar un currículo que ahora mismo de poco o nada le sirve ante el reto que tiene por delante.

SQR – GORE

 

Saber de la gravedad y profundidad de las heridas de Chris Froome es imposible, aunque el diagnóstico cogido en frío diga que es complicado que vuelta a montar una bicicleta con las garantías de éxito que lo hizo un día.

El ciclismo quema campeones, pitó Cobo, le cayó la Vuelta a Froome, pero aquí no acaba el cuento, el palmarés del ciclismo es como un lodazal, acuoso e inestable.

Que Cobo fuera el último lo firmaríamos, que lo sea, no estamos seguros de que así sea.

Juanjo Cobo y la justicia que no es justa

juanjo Cobo positvo JoanSeguidor

Lo que le ha pasado a Juanjo Cobo lo vemos a diario dentro y fuera del ciclismo

La justicia que llega tarde o no es justa o lo es menos, pero sigue siendo justa.

Ayer cuando se conoció el fallo sobre la Vuelta que Juanjo Cobo ganó en la carretera y perdió casi ocho años después en los despachos, recuperamos una pieza que describía nuestras sensaciones sobre el ciclista cántabro ni un año después de ganarle una grande a Chris Froome.

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Pocos entonces dudábamos que el éxito de Juanjo Cobo chirriaba, como lo hacen otros muchos a lo largo de la historia.

Pero una cosa es que chirríe y otra que juzguemos sin los elementos que la UCI pone sobre la mesa para decir que el ganador de la Vuelta de 2011 no es Juanjo Cobo y sí Chris Froome, todo mientras al inglés le practicaban una operación de ocho horas sobre las heridas de su terrible caída.

 

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Está claro que la decisión, casi ocho años después, suena a broma de mal gusto, pero es lo que hay.

La justicia, aunque lenta y ciega, sigue siendo justa, más cuando el caso de Juanjo Cobo no prescribía hasta los diez años, porque a la UCI le parecían raras muchas cosas en el pasaporte de Juanjo Cobo.

No sabemos de los métodos, de los procesos, de todo eso como para juzgar si es tarde o no para que ocurra algo así, lo que sí vemos es que no es normal ni sano que se tarde tanto.

Eso sí, como alguno nos comentó en las redes: «Más vale tarde…»

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Hubo también desazón entre los aficionados más cercanos a Cobo, al fin y al cabo esto va de personas, aunque se nos olvide, por muy mal que nos parezcan muchas cosas.

Puedo entenderlo.

Incluso puedo comprender que alguno crea que Juanjo Cobo es cabeza de turco, porque en cierto modo lo es.

Lo que le ha sucedido viene pasando desde la historia es historia.

¿Por qué Juanjo Cobo y no otros?

DT Swiss, la bicicleta se viste por los pies

A saber los motivos que hay detrás, lo que se mueve, lo que se teje.

El ciclismo, como la vida, es imperfecto, y hay tantas cosas que se nos escapan que juzgar con el corazón te lleva a errores.

¿Deberíamos desempolvar todas las grandes de la historia?

¿Hasta dónde escarbar?

 

El ciclismo, decimos, es imperfecto, y también va de clases.

Hace dos días Jarlinson Pantano se descolgó del ciclismo aduciendo que una lucha legal por defender su honor le llevaría a la ruina y el resultado no estaba claro.

E hizo algo que muchas veces vemos, el «si yo hablara…», lo mismo incluso hemos leído en algunas redes, de Tino Zaballa, por ejemplo, cántabro y compañero de Cobo en aquel Saunier que vaya recua juntó.

 

Se puede amenazar con tirar la manta, pero es predicar en el desierto, la sociedad vive en la desmemoria y en dos minutos pasó página sobre lo de Juanjo Cobo.

Esto es así, triste, pero así, como que siempre se cree que el ciclismo es el tonto útil en estos casos.

SQR – GORE

 

En caso de serlo, que piense el colectivo porqué ha llegado a este punto, porqué se pisotea la dignidad de sus profesionales, porqué sale tan barato arruinar una reputación en ciclismo…

De eso el fútbol no tiene la culpa, y sí la mal llamada familia ciclista.

Juanjo Cobo ya no es ganador de la Vuelta de 2011, esa es la única certeza, y como en el palmarés de Contador, algunos le atribuirán más o menos grandes vueltas a Chris Froome, según le caiga el inglés.

Y mientras, la rueda gira, y seguiremos emocionándonos con el ciclismo y los ciclistas, y dirán que vivimos en la hipocresía, cuando ésta es en sí la mano que mece todas las cunas.

 

 

Ese positivo de Juanjo Cobo, ocho años después

juanjo Cobo positvo JoanSeguidor

La Vuelta de 2011 ya no es de Juanjo Cobo por un positivo, va para Chris Froome

Salta la noticia, de la forma más insospechada, Juanjo Cobo, positivo de la Vuelta de 2011.

Casi ocho años después desposeído de la Vuelta y la victoria que va para Chris Froome, veinticuatro horas después de su catástrofe del Dauphiné.

Una noticia que muchos pensamos que se podía dar, pero que  ahí quedó.

Recuerdo leer de entonces que Wiggins y Froome no querían subir al podio porque sospechaban lo peor de Juanjo Cobo.

La noticia salta y el Analytics de nuestro mal anillado cuaderno salta por los aires.

En breve nos darán más detalle.

Aún recuerdo cuando Juanjo Cobo y su entonces directo, Matxin, fueron a ver a Ana Rosa…

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Permitirnos recuperar lo escribimos hace unos años, íbamos por el Tour de 2012…

Hoy Carlos de Andrés y Perico se liaron en algún pasaje de la retransmisión de la primera etapa alpina del Tour escudriñando el grupo importante en búsqueda de Juan José Cobo. Asegurada la presencia en el mismo de Alejandro Valverde, no había otro Movistar en el grupo. Alejandro, quien creo está ante una opción histórica de hacer el Tour que le corresponde, es decir optar a ganar etapas y prestigio, se ha rehecho con la calidad que siempre le hemos atribuido. Tras una primera semana accidentada, ahí está con los mejores, por que es su lugar.

Pocas certidumbres, muchas dudas
Perico magullaba la posibilidad de que Cobo estuviera en el grupo del líder. Confundió al locutor y durante un tramo la conversación giró en torno al cántabro. “He visto a Cobo muy bien” vino a decir el segoviano. “¿Está Cobo en el primer grupo Pedro?” replicó Carlos, “no, no. Le he visto muy bien antes” admitió el primero.
Un lío, o mejor dicho, querer poner la venda antes de la herida. No queremos admitir la realidad o no pretendemos transmitirla. La temporada de Juan José Cobo es decepcionante en todos los renglones que analicemos. No se puede considerar de recibo la sobreprotección para este ciclista a no ser que nos perdamos algo por el camino. Que el comentarista del Tour en Televisión Española lleve en su solapa un patrocinio que es parte interesada en el análisis no es la mejor forma de transmitir credibilidad.
Pongámonos por un momento en la perspectiva del “profano”. Del aficionado ocasional que tanto abunda en la tribuna de seguidores del deporte español. Presencia una carrera a un nivel estratosférico, la pasada Vuelta a España, de mano de un ciclista que poco antes estuvo a punto de dejarlo todo por depresión. Admitiendo su sensacional triunfo en la última ronda hispana, aquellos bríos no se han vuelto a contemplar, ni siquiera asomar. ¿Qué ha de pensar el “profano” de ese triunfo?. Más cuando leyendas negras y “mágicas” rodean este deporte.
De verdad, y no tengo nada contra Juanjo Cobo, pero en ocasiones creo que perdemos los papeles, o al menos el sentido lógico de las cosas, o para que al menos éstas parezcan lo más correctas posible. La única vez que he visto al flamante fichaje del Movistar fue el pasado viernes, tirando del grupo de Valverde cuando éste quedó cortado.
Pero si inexplicables son los argumentos en torno a la temporada de Cobo, suena a burla la magra explicación de que se puede estar reservando para la Vuelta a España. Aquí nos sentimos directamente aislados de la verdad y eso, en el descrédito que anda sumido el ciclismo, no es la mejor forma de generar confianza.
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

9.2014 El pelotón de los ausentes

Se llama Dieter Senft. Se le abrevia “Didi”. Le conocemos por ser el diablo que espolea a los ciclistas. Solía ubicarse cerca del triángulo rojo de último kilómetro. Se acompañaba de una bicicleta enorme, uno de sus ingenios, auténticos iconos del ciclismo contemporáneo. Chillaba, enloquecía con la caravana, del primero al último. Le patrocinaba, entre otros, la firma de accesorios automovilísticos de Luk. Precisamente fue la falta de apoyo económico, unido a una salud no tan boyante, el principal motivo para dejar al lado el ciclismo. Muchos le echarán de menos, no son pocos los que se le buscaron en las cunetas para retratarlo o retratarse con él. Sin ir más lejos, el amigo Antonio Alix lo lleva en su perfil de twitter.

Pero el ciclismo pasa página, sigue, con el diablo o sin él, 21 años después de que aterrizara para sembrar de excentricidad cada final de etapa con un dominio del tiro de cámara que ni Jaume Mir, el famoso bigotes que siempre aparecía como el primer utilero de los ciclistas desde los tiempos de Luis Ocaña hasta hace bien poco. El ciclismo sigue sin este personaje y sin un puñado de buenos ciclistas porque si hace un año el recuento de bajas definitivas en el pelotón era de impresión (desde Dennis Menchov a Andreas Kloden) el de este año amasa un palmarés complicado de igualar.

Si echáramos la vista a 2011, sólo tres años atrás, estaríamos pasando revista a un año que estuvo dominado, en lo que al Tour se refiere, por Cadel Evans y Andy Schleck. Entonces ambos eran el faro, hoy reportamos su retirada. En el caso del luxemburgués la retirada está consumada. La hizo efectiva no hace poco dando por finalizada una de las trayectorias deportivas que quedarán para los tiempos como incompletas. En Andy concluyeron muchas circunstancias, pero dos pudieron torcerle del camino: una obvia omisión de los sacrificios que algunos de sus rivales nunca esquivaron, sumada a los problemas físicos que nunca pudo superar desde aquella caída en la Dauphiné.

Andy nos ofreció en el Tour de 2011 la que podemos considerar la última etapa genuinamente legendaria con una cabalgada desde el Izoard al Galibier, que engrandeció esos colosos últimamente tan vilipendiados por la conservadora actitud que embriaga ciertos pelotones. Aquella jornada en el otro lado del cuadrilátero estuvo Cadel Evans, un corredor que colgará la bicicleta en escasas semanas, justo cuando finalice el Tour Down Under que abre la campaña del World Tour. Evans ha sido campeón del mundo, ganador del Tour, podio en las tres grandes, un excelente competidor y sobretodo honrado campeón. No lució como otros, porque quizá nunca quiso jugar con fuego. Eso obviamente se paga, y caro, pues su condición de oportunista le ha valido grandes críticas, sin embargo ha volado alto, muy alto y ha sido un ejemplo de trabajo y constancia.

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Asegúrate que tu móvil se pueda cargar everywhere, por muy lejos que salgas con tu bicicleta

En otro orden se ubicó Thor Hushovd, también un excepcional ciclista con una trayectoria que ofrece dudas, y no pocas, pues su forma de hacer, muchas veces agazapado, le ha podido dejar sin más éxitos de los logrados. No obstante es un grande de su tiempo, como querría haberlo sigo el ciclista por tomos David Millar, al fin retirado y sin terceras partes por escribir. Con una sanción y una historia ciertamente recomendable para leer, el cazador cazado ha sido una figura clave para entender la doble moral e injusto rasero que ha marcado este deporte en sus últimos años. Como su director, Jonathan Vaughters, desprende un tufo de arrepentimiento interesado, si bien celebraríamos que su ejemplo sirviera a alguien como sí ha servido el de Jens Voigt, un ciclista con un palmarés curioso pero con honras de leyenda en su retirada.

En España, dos ciclistas de gran recorrido dicen adiós. Por un lado José Iván Gutiérrez, un contrarrelojista de los que no tiene este bendito país que un día amamantara “Olanos”, “Indurains” y “Mauris”. De ellos bebió el cántabro que pisó un podio mundialista, plata en la crono de Madrid 2005, y ha sido fijo en los esquemas de Unzué con Tours en los que más que andar voló, recuerdo aquel de 2007 y su trabajo para Alejandro Valverde. También lo deja Juanma Garate, un corredor que a su retiro se lleva secretos que pagaríamos por saber. Con él cuelgan la máquina un buen ciclista como Juanjo Oroz y un velocista muy querido por estos lares, por lo raro de ser velocista y español, hablamos de Koldo. Están en el alero Samuel Sánchez y el inclasificable Juanjo Cobo. Están pero no están, las semanas darán su futuro.

Y con esta breve descripción de algunas de las figuras que abandonan el pesebre, os dejamos, la próxima vez que entre un post en este blog será 2015, un año que espero os resulte estupendo.

Imagen tomada de avaxnews.net

Hautacam, la cima de las tempestades

Hubo en 2008 como un punto de inflexión en el Tour de Francia. El ciclismo, un deporte abrasado a controles, cercenado por escándalos, llevaba unos años tormentosos. Se encadenó el escándalo de Festina, una década antes, con la destrucción, total además, de mitos como Marco Pantani, el plomo de los años de Lance Armstrong y un sprint final que rompió en la expulsión de Michael Rasmussen, el positivo de Alexander Vinokourov y la explosión de la Operación Puerto.

2008 fue año olímpico. En ese Tour donde muchos luego acabarían yendo a Pekín, las cosas parecieron diferentes. No dejaron de haber escándalos, con ellos el ciclismo nunca se había divorciado. Positivos de Moisés Dueñas, Triqui Beltrán,… luego también los casos del Gerolsteiner con Kohl y Stefan Schumacher. Sin embargo la sensación fue de que los protagonistas absolutos no caminaban con el brío de antaño. Recuerdo una llegada en Italia, esa en la que Gerrans retrató la candidez de Egoi Martínez, en la que los favoritos se miraban y se miraban y nadie golpeaba. Los Schleck, Sastre, Menchov, Evans,… pánico casi total, nadie destacaba, todos subían con exasperante lentitud, todo parecía congelado. Dio la impresión de que en esos momentos la química no estaba haciendo los milagros a los que el ciclismo estaba acostumbrado. Dio la impresión de ver un espectáculo limpio.

Pero aquella edición tuvo días de la infamia. Mucho más allá incluso de los propios positivos en manos de corredores de perfil medio. Los días de la infamia se produjeron en los Pirineos. Riccado Riccò reventando el pelotón en el Aspin como si su máquina fuera enganchada a la moto de carrera, asustando incluso a los mentores de Saunier que desde el coche veían que o el cuentakilómetros iba mal o Riccò se convirtió en Cancellara en el llano que iba a meta.

Y luego estuvo Hautacam, ay Hautacam. Otro día para el póster de la vergüenza. En la única y efímera aparición de Juanjo Cobo en el Tour, acompañado de Leonardo Piepoli se fue como y cuando quiso del resto. Frank Schleck, la última víctima de su ritmo infernal, no dio crédito. Saunier iba de exhibición en exhibición y a los pocos días acabaron todos fuera de carrera, expulsados, invitados a salir, da igual, pero fuera de carrera. Hautacam les descubrió.

Doce años antes, también aquí, vimos lo que los libros franceses titulan “la actuación imposible” de Bjarne Rijs. Fue el día que Miguel Indurain sucumbió del todo en su empeño de ganar el sexto Tour y el día que abiertamente el mánager de Saxo Bank reconocería fruto de un nivel de hematocrito indecente. Hautacam por eso había debutado dos años antes en la historia del Tour, con victoria del magnífico, e intermitente, ciclista llamado Luc Leblanc. Un día entre la niebla en el que Miguel Indurain pasó a cuchillo a sus rivales, entre ellos un italiano de poco pelo llamado Marco Pantani.

Y nos queda el año 2000. En medio de una lluvia incesante, Javier Otxoa culminó su mejor etapa de profesional, poco antes de sufrir el tremendo accidente que le dejó sin su hermano Ricardo y con graves secuelas físicas. Aquella jornada Lance Armstrong hizo la presentación en sociedad del molinillo apabullando a todos y sentenciando el Tour el día que esperábamos a Jan Ullrich como su gran rival.

Como ven nombres de todo pelaje y exhibiciones imposibles. Hautamcam ha querido el destino que sea un lugar maldito en la historia reciente del ciclismo. Para el próximo Tour tendremos nuevamente este topónimo en el mapa de la carrera y como bien cuenta Ciclismo de Verdad más de uno irá con los radares a medir lo que allí se cueza y al ritmo que se suba. A veces nos rebelamos ante la masacre de controles y cercos que se establecen sobre los ciclistas, pero mirar la historia de Hautacam demuestra que muchas veces el ciclismo se lo ganó a pulso.

Foto tomada de www.arueda.com

Chris Horner y el estigma de la Vuelta a España

Anda el ganador titular de la última grande del año sondeando las redes sociales en el empeño de conseguir equipo. “Hombre blanco, majo y despoblado de cabellera ofrece un triunfo nada menos que en la Vuelta a España para seguir su trayectoria profesional,…”.

Muchos ven en el caso de Chris Horner la toma más plausible del mal momento que vive el ciclismo. Yo veo un poco de todo. A obvia crisis, importante a nivel internacional e insufrible en clave doméstica, se le suman elementos varios como la edad, la solidez del corredor, sus argumentos ante ese llamado desgaste de la edad, su pasado con gente de poco esplendor, su presente sorprendentemente bueno,… y una cosa en la que pocos reparan pero que seguro tendrá que ver, el estigma de la Vuelta.

Hace unos años, cuando Álvaro Pino, Lucho Herrera, Eric Caritoux y otros buenos ciclistas se enfundaban el entonces último maillot amarillo de la gran carrera hispana tenían un pasaporte si no a la felicidad económica, sí muy próximo a ella. Eran corredores que una vez ganaban una grande como la Vuelta recibían un status que entonces se consideraba muy por encima de la media. A la abundancia de equipos en la época, se unía el éxito para que acabaran siendo ciclistas indiscutiblemente deseados en el mercado.

Pero con el cambio de siglo, sí curiosamente  a partir del año 2000, las cosas no han resultado sencillas para el ganador de la Vuelta a España. Vemos que desde entonces quienes han portado la última prenda de líder no han sido ciclistas caídos en gracia. Antes la carrera era en abril y existía la conciencia de que se disputaba con todos los ases a tope, ahora en septiembre parece que son los restos de la temporada, larga y ancha.

En un caso similar al de Chris Horner se hallaron dos corredores. En 2001 Angel Casero ganó la Vuelta en el descuento a Oscar Sevilla con aquella historia jamás aclarada de las bielas de Eufemiano Fuentes. Casero se creyó Dios y jugó a serlo, quien quisiera ficharlo debía rascarse el bolsillo y acabó casi por accidente en un engendro llamado Coast en el que sus integrantes cobraron mal y tarde, si es que cobraron lo que se les adeudó. Luego estuvo el sonoro caso de Juanjo Cobo, innombrable ciclista que hace dos años fue reclutado para Movistar a precio de saldo, una vez se vio que ni tenía sitio en el pelotón por mucho que luciera en la solapa toda una Vuelta.

Pero no sólo eso, Otros ciclistas también probaron la maldición invisible pero palpable de la carrera. Miren Roberto Heras y el positivo, con los años ya no sé si desmentido o no, que le cayó tras ganar en 2005. Un año después Alexandre Vinokourov ganaba la carrera en capilla de dar un positivo como una catedral en el Tour. Alberto Contador ganó en 2008 culminando un doblete con el Giro y producto de la no aceptación de su equipo en el Tour de Francia.

Ya lo ven con estos antecedentes y el nada amable trato que le hemos dispensado, Chris Horner ya puede tirar de historias increíbles y rendimientos indescifrables para perlongar su carrera deportiva, esa que va camino de los 43 añitos, nada menos y contra toda lógica.

Foto tomada de www.ruedalenticular.com

Cobo & Froome, cuando las comparaciones son odiosas

Gran pieza de Santi Durán en El Mundo Deportivo. Rara vez satisfacen los artículos de opinión en los medios convencionales, por no llegar o quedarse a medias, pero en esta ocasión el periodista catalán lo clava. En su discurso retrata las carencias emotivas de Bradley Wiggins y la mucha paciencia que ha tenido la vida con él para haber llegado donde sus capacidades nunca hubieran dado la medida. Entre otros parabienes que Duran dedica al Sir está el regalo en forma de Vuelta a España que la miopía de su equipo le otorgó nada menos que a Juanjo Cobo, cuyo nombre apuntilla y calza entre exclamaciones.

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Y es que a puertas de este Tour que todos aciertan a señalar como el primero de Chris Froome, si nada se tuerce pues primero hay que correrlo, resulta escandalosa la divergencia que han tomado los caminos del primero y segundo en la Vuelta a España de hace dos años. Mientras el ganador Juanjo Cobo demuestra por qué creer en el ciclismo incluso hoy, que dicen que está mejor que nunca, es complicado, Froome no para de crecer y crecer hasta postularse como favorito único al Tour que empieza en días.

Miren si no la trayectoria del primero keniano y luego nacionalizado inglés antes de llegar a este punto. Sólo la mala gestión del Team Sky le ha privado a Froome de tener una gran vuelta en su haber. En la consabida edición de 2011, en la Vuelta, perdió la carrera por esperar a Wiggins en las rampas imposibles del Angliru, mientras Cobo alumbró su actuación imposible por las lomas astures. Luego, en el Tour, el del año pasado, le tocó ejercer de padre, madre y hermano ante el desvalido poseedor del maillot jaune hasta casi las puertas de París.

No obstante esos momentos de desmelene físico del pasado Tour, momentos apaciguados por radio desde el coche para esperar a Wiggins, han tenido su efecto esta temporada donde Froome ha ido de líder en todas y cada una de las citas a las que ha acudido con su equipo. Incluso, hasta en el Criterium Internacional se permitió destapar las vergüenzas de Richie Porte no sabemos si queriendo o sólo porque se dejó llevar.

De cualquiera de las maneras si una sima existe en la solidez de Froome ésta la vimos en la Tirreno. Cuando la carrera deviene caótica, Froome se tambalea y su Sky naufraga. Si el Tour toma un “perfil italiano”, que debería tomarlo perfectamente si se quiere explotar cualquier opción, el inglés todopoderoso podría tener hasta problemas.

Negro sobre blanco, la lectura de Cobo casi dos años después es muy lejana a la Froome. Aquejado de dolencias múltiples, cada fracaso tuvo una explicación, Cobo culmina desde que ganó la Vuelta tres grandes rondas de forma enhebrada. Miren los resultados: 30º en el Tour 2012, 67º en la Vuelta que corrió con el dorsal uno y el 116º en el último Giro. A este Tour no va ni convocado.

No sabemos qué dirá su pasaporte biológico, pero su rendimiento ofrece matices de perfil dolomítico y eso sí que es constatable. Fichó a última hora por el Movistar por que habría sido indecoroso ver a un ganador de Vuelta a España sin equipo, pero quizá convendría saber por qué ni fichó antes por nadie ni por la cantidad que se le supone a un ganador de Vuelta. Yo, si un día tuviera delante a Javier Guillén, director general de la Vuelta, sólo le haría una pregunta: ¿Qué impresión de produce ver a Juanjo Cobo en el palmarés de la Vuelta a España?

El estatus de campeón es un premio vitalicio en Italia

Al fichar por Gatorade me traje conmigo a Alain Gallopin: era uno de los requisitos para un acuerdo con los italianos. Y para mí era una de las condiciones esenciales de una eventual tranquilidad mental propiciadora de buenos resultados. Y desde el momento en que llegué a Italia, mientras que mi vida privada no mejoraba, pude comprobar hasta qué punto se respeta al campionissimo en aquellas tierras. Aquello fue para mí una gran novedad. Para los italianos, un campeón continúa siendo un campeón, y siempre hay un enorme respeto por el que un día ganó grandes carreras. El deportista que un día fue considerado un grande, siempre continuará siendo considerado un grande. Sobre él hay siempre una mirada admirativa: como en sus mejores días.

El párrafo que hemos transcrito fielmente de la biografía de Laurent Fignon se refiere al momento en que el ciclista francés, hastiado de las putadas de Cyrile Guimard y la no sencilla convivencia con los dueños de Castorama, el último sponsor que director y ciclista compartieron, fichó por el Gatorade en el empeño de los italianos por situar a Gianni Bugno como alternativa a Miguel Indurain.

Conocedor del ciclismo transalpino de forma muy tangencial, Fignon se adentra en las tripas del que entonces podría ser considerado como mejor equipo de ese país entregado a la bicicleta, incluso un punto por encima del Carrera, que en esos momentos vivía bajo en hechizo de Claudio Chiapucci. Lo primero que anota Fignon es el respeto que le muestran por su condición de doble ganador del Tour. Aquel estatus que en Francia ya había perdido hace tiempo, sigue vigente en la bota itálica, intacto y brillante, nada menos que ocho años después de ganar su segundo y último Tour.

Los comentarios que Fignon hace a este respecto son ilustrativos y estos días los hemos comprobar alrededor del Giro de Italia y los diferentes movimientos que la organización realiza para que el foco mediático no se apague en todo el año. El vídeo que acompaña la entrada es muestra de ello. Venden la maglia rosa como una suerte de sábana santa turinesa que despierta las más variopintas peregrinaciones de los mejores ciclistas del mundo en su conquista. Sencillamente genial.

Pero también reclama nuestra atención el trato que le dispensan a cada uno de los ciclistas que anuncia su participación en la carrera. Y en ese plano nos ha gustado mucho el estatus que le incrustan a Samuel Sánchez, un auténtico desconocido en la grande italiana y que en esta ocasión quiere disputar. Para los italianos Samu es un grande y siempre será campeón olímpico, aunque esto aconteciera más allá de cuatro años. El respeto para con el ciclista y su trayectoria es mayúsculo. El asturiano es agasajado antes de aterrizar.

Convendrá por eso ver si ocurre lo mismo con Juanjo Cobo, ganador de la Vuelta de 2011 que también ha dicho tener el Giro 2013 en sus planes. Cobo, ausente y desconocido desde su gran triunfo, quizá espere un póster como el que le dedicaron a Samuel. No sé si en el plan de la organización está hacérselo al cántabro de Movistar de quien hace tiempo no hablamos, pues de él está todo dicho.

De cualquiera de las maneras no sería desdeñable esta posibilidad. Cobo engrandece a priori el plantel. En España, incluso el año de la defensa de su título, una acción así sólo se haría por cuestiones de forma con el último ganador, pero Italia, Italia es otra historia…

 

“El masaje mantiene la elasticidad del músculo, disminuye las contracturas y facilita la eliminación de desechos” Jordi Solano, masaje deportivo