#Rio2016 Una lotería llamada keirin

Keirin en velódromo es sinónimo de que la competición se atraviesa el ecuador, pues la final masculina acostumbra a ser la última del programa. Hace cuatro años, Sir Chris Hoy puso la guinda a la exhibición británica que dejó boquiabierto a medio mundo. Ya sabéis, la moto, velocidad de crucero y lanzar el sprint, un todo o nada donde la estrategia puede vencer a la fuerza o el estado de forma. La letra pequeña tiene los matices, veremos quién la lee primero. Ahí va el pronóstico de Itmar Esteban

Adivinar qué va a pasar en un Keirin es muy complicado. Lo normal sería pensar en la vuelta de François Pervis y Maxiliam Levi, pero tanto Joachim Eilers como Azizulahsni Awang pueden dar la sorpresa y llevarse el oro.

Sobre Pervis es difícil opinar, yo creo que ni él sabe lo que le pasa. No acaba de estar dentro de la disciplina clásica, pues anda liado con los keirin de Japon. Allí saca el dinero para vivir, porque en Francia la situación no es como en España, pero tampoco es boyante. El sprint largo y sufrido de Japón le va mejor como vimos en el mundial de Cali.

Comparado con algunos rivales parece que le falta un punto de velocidad. No se le ve con la aceleración necesaria para estar al frente. Pero ojo, todo esto son conjeturas, porque el keirin no es una ciencia exacta. A veces puedes ser el más rápido y eso te acaba complicando la vida porque los demás se fijan a tu rueda.

Eso al final es un hándicap, aunque bendito problema. También juega la resistencia, en kerin no gana ni el más rápido en 200 ni el más fuerte en kilómetro, al final es un punto intermedio.

En chicas la final también será muy abierta, pero con los mismos nombres que la velocidad: Vogel, Meares, Voynova, alguna china y una británica tipo Becky James. Entre éstas estará el oro. Ojalá el puesto que sobra en la final sea para alguna de las nuestras.

Imagen tomada de culturalsnow.blorgspot.com

La carrera del siglo fue la del siglo

Cuando Bradley Wiggins se apeó de su bicicleta en el pasado mes de marzo era la viva imagen de la ansiedad. Enojado por la derrota ante la cuarteta australiana, no veía el momento de estar en Río de Janeiro para jugar la revancha contra esos intrépidos del cono sur. Pasaron lo meses, Wiggins y los suyos, Edward Clancy, Steven Burke y Owain Doull, hicieron lo de la avestruz, trabajaron a destajo, deslizaron que los récords del mundo se estilaban en sus entrenamientos y volvieron a Río con todo para cobrarse el “maracanazo”.

Por todo eso, hay momentos que deberían pararse en el tiempo. Pasan muy deprisa, son intensos, breves y memorables, son momentos tan especiales que duran diez segundos menos de cuatro minutos y se dan cada cuatro años. ¿Os parece suficiente singularidad?.

La final de persecución por equipos era uno de los momentos fuertes de los Juegos Olímpicos de Río. Lo llamamos la carrera del siglo y lo fue. Una final con mayúsculas donde los aussies, muy flojos en las rondas previas, pusieron todo y todos sus efectivos para derrotar el Team GB que venía de certificar la final con un récord del mundo, metiéndose en la escala del 3´50´´. Aboslutamente demencial.

Un WR en una fase previa es un arma de doble filo, marca terreno pero pesa en las piernas. Producir algo similar en tan poco tiempo, algo menos de dos horas exige una recuperación bestial. Pero lo hicieron, estiraron patas, cogieron resuello y se enfrentaron a los oceánicos en un ejercicio antológico de esfuerzo supremo y nervios de acero. La persecución perfecta BIS. Australia dominó la carrera durante los primeros kilómetros y algunos tuvieron el velódromo de Londres en el recuerdo. La situación se descompuso y los británicos sacaron lo mejor en la recta final. Campeones olímpicos y otro récord del mundo.

Menuda carrera, no había manera de contener las formas. Río vio en primera persona dos récords del mundo en la misma carrera en un intervalo ridículo. Dijeron que rodaban a ese nivel en los entrenamientos en la isla, reproduciendo las condiciones de humedad y temperatura del escenario carioca, pensamos que era una fantasmada, ya sabéis, los británicos y su repelencia habitual pero qué va. Ahí estuvieron, ahí lo clavaron. Ni los australianos, jugando a los cambios de fichas que vaticinó Jaume Mas, pudieron.

Dije el otro día de Cancellara, los grandes se retiran cuando quieren, las leyendas con medallas de oro rebotando en el pecho. Valga idéntica aseveración para Bradley Wiggins, qué ciclista, qué leyenda, qué hombre, Ambición pura, intacta desde el primer día. Hablaremos de él en breve, por de pronto dedicadle esos 3´50´´que dura la final a verla y reverla, es extraordinario.

Imagen tomada de @RobayoColombia

INFO

Gandía, destino de cicloturistas

#Rio2016 La reina de las velocidades

Esto es como todo, va a gustos, pero a un servidor la carrera más bonita que se ve en un velódromo es la velocidad individual. ¿Por qué? pues porque es la esencia misma de la pista, el duelo a dos, el pulso, el mano a mano, sin terceras personas. Un cuadro, unos cruces y pasa el mejor de a tres carreras. Así, directo y sencillo. La velocidad es casi tan antigua como la pista misma y entre sus momentos impagables estuvieron aquellos eternos sur places de años A, que nos dejaron con el aliento contenido tanto como dudaron aquellos equilibrios, la calma antes de la tormenta.

El vaticinio de Itmar queda a continuación.

Para la velocidad masculina veo la repetición de la final del Mundial entre Jason Kenny (*) y Matthew Glaetzer. Kenny es un tío que cuando llegan los Juegos, como que se transforma desde un año antes, como toda la selección británica. Tiene grandes cualidades: anticipación y pillería. Cuando llegan los Juegos explota todo su potencial. Cuando pone el ojo es muy bueno. Tiene muy claro qué hacer con cada rival.

El australiano es increíble haciendo los 200 metros, tiene una posición perfecta: bici y persona son la misma cosa. La bici es su extensión. Podría inquietarles la mejor versión de Baugé y Dmitriev. El primero tiene los mejores genes del mundo y el ruso porque es el más listo de la clase. Recuerdo que Baugé debutó en Sttutgart 2003, lleva mucho tiempo, tiene gran clase y genética, pero creo que el golpe de no ganar en Londres lo acusó mucho

Juan Peralta puede estar entre los diez primeros, será la clave el tiempo de 200 metros, cualquier mínimo desajuste, ya no error que te elimina, significa unas centésimas que te mete cinco ciclistas delante. Si en el 200 logra sacar lo que tiene dentro, le veo en el top ten.

En chicas la lucha estará entre Anna Meares y la china que corra, y digo esto porque China tiene un problemón, pues tiene cuatro velocistas de gran nivel, todas campeonas del mundo en alguna disciplina y sólo pueden correr dos.

A ver qué pasa con Anastasia Voynova, mientras que Kristina Vogel también entra en el pronóstico. Apuesto a que el mejor 200 será una china dará igual entre Tianshi y Lin.

Imagen tomada de www.cycling.org.au

INFO

Conoce la Challenge in Costa Brava, sus motivos, sus paisajes, su dureza,…

#Rio2016 La carrera del siglo

La cuarteta de persecución es un engranaje tipo reloj suizo, donde cada pieza suma y se acopla en pos del bien común. En estos Juegos, la persecución por equipos alcanza estatus de prueba estrella, no sólo del ciclismo, de evento en general, porque en ella hay un tipo con aspecto desgarbado que deja perfume de leyenda por donde pasa.

Pero al margen de Brad Wiggins, tenemos uno de los duelos de los juegos, Australia vs Team GB, es decir el duelo de los continentes, de los tiempos. La cita llega aderezada por el “maracanazo” aussie en el velódromo de Londres hace unos meses.

¿Habrá “macanazo” precisamente en Río?

Ahí va el pronóstico de Jaume Mas, auténtico adalid de la especialidad, emocionado por el espectáculo que veremos en el anillo peraltado de Río

Creo que ganará Australia. Me gusta más como trabajan la cuarteta, incluso más que los ingleses. Los australianos cada poco cambian los nombres. En diez años que les he estudiado, es increíble la cantidad de gente que ha participado, quizá hasta veinte corredores. Cuando ves la cuarteta de los ingleses, los cambios son menos, incluso ahora que no están Kennaugh y Geraint, tampoco tienen mucho más. Los australianos podrán los cinco mejores, como en el mundial cuando subieron al podio seis a por la medalla de oro.

Al querer hacer todas las series a tope, creo que se rodará muy cerca, si no por debajo, del récord del mundo, y para ello se necesitan reservas. Por ejemplo no creo que Wiggins falle en ninguna serie. Estos pequeños cambios pueden marcar la diferencia. La base australiana será la misma que la del mundial

Hasta juniors trabajan a tope esta especialidad, luego pasan a la carretera a Europa. Vuelven por la llamada de la selección, con la lección aprendida, porque lejos de su casa no descuidan la pista y acuden a la convocatoria. Los ingleses no tienen tantos ciclistas para escoger sobre el papel. No descarto que Australia baje de 3´50´´. El campeón deberá batir seguramente el récord del mundo. El bronce estará entre Nueva Zelanda, Italia y Dinamarca.

En chicas me decanto por USA porque trabajan por y para la persecución por equipos. Están poniendo todo, todo, todo, en esta prueba. Les da igual todo lo demás. Material, medios, preparación,… lo tienen todo destinado a esto. Poner la biela a la izquierda en la bici quizá les ayude en la arracada, todo suma, todo es un poquito más. Las otras dos plazas de podio las veo entre Australia y GB.

Imagen tomada de British Cycling

INFO
Juega a los juegos en tu bici con Bkool

#Rio2016 pista, velocidad por equipos

Pasado el trago de la carretera, con excepcionales carreras en las que el drama de la ruta se ha mezclado con el efectivos de las cronos, llega la pista, el velódromo, el mundo en un anillo elíptico y peraltado.

Arranca el programa con la velocidad por equipos, una carrera que es la primera de tres para muchos velocistas, los grandes beneficiados del último cambio en el programa olímpico, pues vieron igualar sus carreras tanto en chicos como en chicas mientras algunas de fondo se quedaron en el paraguas común del omnium.

En los pronósticos nos ha ayudado Itmar Esteban, cicerone para esto de la velocidad que lleva tiempo practicando y mamando.

En la mitad masculina veo a Nueva Zelanda muy fuerte, los únicos que podrían ganarles son Gran Bretaña y Australia, pero ojo con Francia y su trío de lujo D´Almeida, Baugé y Pervis. Holanda ha estado fuerte estos años y están pendientes de Teo Bos y su contribución. Tanto los holandeses como Alemania juegan con cuatro ciclistas y pueden ir rotando, eso en un programa olímpico puede ayudar pues hay dos rondas y luego las finales A y B. En ese sentido Nueva Zelanda no tiene más que tres titulares.

En chicas la final debería estar entre Rusia contra China, mientras que Australia se la jugará contra Alemania. Las rusas son sorprendentemente rápidas. Daria Shmeleva es una arrancadora espectacular, atentos porque duelen las piernas al verla. Los primeros metros del equipo ruso son tremendos. Me pongo en el lugar de quien hace la segunda vuelta y debe tener pesadillas con su compañera.

Las chinas deberán trabajar el relevo, creo que si lo hicieran bien serían invencibles: son rápidas arrancando y prolongan el esfuerzo hasta el final. Se nota la mano de su entrenador. Probablemente sea el equipo más trabajado.

Helena y Tania deberían estar en diploma, entre las ocho mejores y no es descabellado pensar que luchen por el quinto y sexto puesto, tal y como las veo. Entrar en las finales es descabellado, pero estar en el top 8 del mundo es probable y al final algo increíble.

Imagen tomada de www.telearagua.com

INFO patrocinada por 226ers

2

La nueva barrita proteica de 226ERS Neo Bar, con un 50% de proteína y menos de 1g de azúcares, contiene 25 gramos de proteína de alta calidad en cada barrita, extraída de fuentes como la caseína, huevo y lácteos, todas con gran cantidad de aminoácidos esenciales y ramificados.

Cancellara se esculpió un oro

Pues Fabian Cancellara cogió un pedazo de oro, cúbico, de forma cuadrada y aristas desgastadas, redondeadas. Lo miro, lo sondeó, le dio una vuelta, otra, y empezó a cincelar. Picó y picó, pulió por un lado, dio relieve por el otro, dejó impreso el nombre de “Rio2016” y le salió una medalla de oro como una catedral.

Madre mía qué contrarreloj la del suizo, el hombre que no da pedales, directamente maltrata su máquina, en equilibro de fuerza por los lados y vuela por las rutas de Rio, rutas encaradas a un Atlántico que se traga bellos precipicios verdes, que esconden la roca y dan pedigrí al lugar. Cancellara lo bordó. Salió fuerte, se descolgó en el segundo cuarto y lo puso todo en lo sucesivo. La lluvia no fue problema, no para él, que tantas veces se ha caído por arriesgar, pero que esta vez le espoleó a demostrar eso de que las condiciones complicadas no son compatibles con su técnica.

Cancellara, oro, campeón olímpico en vísperas de su retirada. Los grandes se retiran cuando quieren, los eternos lo hacen con un metal colgando del cuello.

Le acompañó Tom Dumolin, sin duda en versión más baja, por todo lo que le ocurrió en el Tour. A ver, que te gane Cancellara no es una deshonra, pero el holandés parecía un punto por encima del suizo en los pronósticos. Tercero, otra vez, como Londres, Chris Froome, quien demuestra que aquello que logró Wiggins no era tan sencillo.

Habrá decepción en la parroquia de los medallistas por la cuarta plaza, por cuatro segundos, de Jonathan Catroviejo. Ni medalla de chocolate, no ostias, es una actuación mayúscula. Castroviejo cuando se dedica a sí mismo rara vez falla. En el mundial se quedó con las ganas, pero en esta ocasión ha corrido contra campeones a temporales, entre otros potros del nivel de Rohan Dennis, año para olvidar, incluida la cabra que se le rompe, Tony Martin, otro que tal, y más lejos Geraint y Kiryienka, corredores que se dejaron algo más que el físico en el Tour para su jefe.

Grande Castroviejo, el ciclista que se dobla sobre sí mismo como una pieza de cartón y vuela. El sábado fue clave para que Purito alcanzara a los fugados, ahora esto. El de Movistar merece un premio gordo cuanto antes, al menos para alimentar esa generosidad que da a otros para sí mismo.

El momento que esperaban Castroviejo e Izagirre

Miro la nómina de la crono olimpica y mete miedo, me recuerda a aquel mundial florentino que vivió un duelo a tres entre otros tantos genios de esto del reloj, el duelo Martin-Wiggins-Cancellara. Creo que quedaron así, no anduvieron lejos el uno del otro, se exigieron a tope y al final nos obsequiaron con una tarde de quilates, como la de Ponferrada cuando Wiggins voló sobre el Bierzo, sus viñedos y vio a paso de gacela las delicias de Villafranca.

Digo, repito, que cae a plomo el peso de los nombres de Río de Janeiro en el epílogo de la carretera, pero hay matices, elementos que hacen que el pronóstico no sea claro en una disciplina en la que, no olvidemos, el campeón vigente es Vasil Kiryienka y que es un gregario del Team Sky que acompañó a Froome.

Froome, por cierto, es el último en salir y el paradigma de lo que decimos. Seguramente estará delante, pero ¿lo suficiente para ser campeón y clavar lo que Wiggo hizo hace cuatro años? Es complicado saberlo, porque su estado físico no es infinito, una crono insertada en una carrera no es lo mismo que corrida a pelo y sus rivales no son mancos.

La nómina es de impresión, pero ojo, todos con un pero en el camino. Cancellara que parece en la prórroga de todo, Martin sin ser Martin en todo el año, Phinney en un mar de dudas, Dennis lejos de antaño,… y Dumolin, a quien en circunstancias normales se le consideraría la referencia absoluta, pero que no sabemos del alcance de sus lesiones del Tour, además ya le gafamos bastante el otro día mirándole como el ciclista ideal para ganar el oro en la ruta.

Y a todo esto, tenemos dos ciclistas españoles que creo son la primera dupla en mucho tiempo que podemos decir que se encaja en el perfil del perfecto especialista. Ion Izagirre es una obsesión desde hace tiempo, por su calidad y progresión, y Jonathan Castroviejo es una debilidad, por su incondicionalidad hacia otros. El año pasado rozó en Richmond el podio, porqué no optar a algo más si nada ha que perder. Lo dicho, el diploma lo veo claro, el peldaño en el podio no me sorprendería.

Imagen tomada de Movistar Team

INFO

Recordad que la Summer Cup by Bkool incluye pruebas de los Juegos de Río de Janeiro

El ciclismo y Río

El fin de semana de carreras de fondo en Río de Janeiro ha sido sencillamente excepcional. La anunciada dureza del circuito por preciosos alrededores de la capital olímpica ha cumplido las expectativas, tanto de espectáculo, como escenografía. La primera parte de los circuitos olímpicos pasó por parajes, más alejados de la urbe que realmente lucieron preciosos.

Dicho esto, la carrera y su entorno humano en sí deberían hacer reflexionar a aquellos que se empecinan en llevar ciclismo a lugares que sinceramente viven muy al margen de éste, porque la tradición es nula, o casi. Hablamos tanto de la subida a Vista Chinesa, como el camino que llevaba a Copacabana. Cualquier parecido a Londres 2012 es pura coincidencia, de aquella carrera lo único que lamentamos fue que no se desarrolló por la noche.

Volviendo sobre los pasos de Río, el transitar de Rafal Majka hacia la meta fue un triste ejercicio de ciclismo en la sombra, ajeno a una ciudad en pleno bullicio prendido por la llama olímpica y otras cuestiones más del día a día. El final en Copacabana también adoleció de falta de gente, es como si quienes estuvieran en la playa se sorprendieran con el paso de aquellos bólidos carentes de grasa corporal encajados en sus finas máquinas.

Sin embargo, el momento que nos dejó sin respiración fue el descenso. Nibali y Henao se fueron al suelo, terrible, pero verles sentados ahí, en medio de la calzada, nos dejó tranquilos sobre su estado, más allá de las heridas y fracturas que se llevaron en un equipaje que tenía hueco para las medallas.

Otra cosa fue Van Vleuten y su trompazo, no sé si en el mismo sitio, pero no lejos que en la carrera masculina. Al margen de la emoción del momento, de que la corredora acariciaba un éxito de esos que te cambian la vida, estuvo lo feo de la caída, la pose en la que se estampó y como quedó inerte junto a la acera. Terrible. Pero lo peor fue la ausencia de asistencia inmediata a una situación que estaba viendo medio mundo.

Está claro que cuando se le dieron los Juegos a Río entraban en liza elementos que tuvieron mucho que ver con lo económico, pero ¿es lo económico lo único que cuenta? lamentablemente parece que muchas veces sólo cuenta esto. Al menos en este 2016 hemos visto una carrera de un día por selecciones de verdad, porque en Qatar con el mundial tendremos un bodrio, empolvado por arena del desierto y calor inhumano. Prepararos, porque si en Río hubo poco o nada de ambiente en la cuneta, en Qatar el “llenazo” será inexistente.

Imagen tomada de www.charlotteobserver.com

INFO

Conoce la Challenge Costa Brava…