Alejandro Valverde vale por dos

La semana fantástica de Alejandro Valverde

se cierra con una secuencia perfecta 211. Pocas veces se puede resumir tan fácil una trayectoria en tan magro lapso de tiempo. Si hace una semana Valverde se vio superado por Kwiatkowski en la llegada de la Amstel, el murciano no perdonó ni el Huy ni en Ans, sendos finales para los símbolos del ciclismo valón, para la Flecha y la Lieja.

Valverde llegó a la salida de Lieja como más favorito que nunca. Siempre lo es qué duda cabe, pero en esta ocasión los focos le apuntaban con rotundidad. Cualquier otro resultado habría sido una sorpresa, o al menos un pronóstico menos predecible, por mucho que el murciano de azul llevara unos años besando el poste cada vez que su tiro se quedaba cerca de entrar.

Pero esta vez fue diferente. Valverde corrió a lo “champion”. No sé si habrá visto a Kristoff y Degenkolb en Flandes y Roubaix. Lo desconozco, pero su victoria guarda muchas similitudes con ambos, que por cierto son magníficos estrategas. A saber Movistar trabajó a satisfacción hasta un punto de la carrera. José Herrada y Gorzka Izaguirre fueron la punta de lanza del equipo que viste de azul en el apoyo de Valverde. Luego el murciano se vio solo.

Las circunstancias de carrera obligaron al Etixx a sacrificar a Zdenek Stybar para Julien Alaphilippe a tal punto que salvó el siempre peligroso intento de Kreiziguer -especialista en río revuelto y carreras de gran fondo-. El checo, verdugo de Valverde en Siena, fue un aliado, circunstancial, del número uno de las apuestas. Su aproximación mantuvo el grupo junto en San Nicolás obligando a los Katusha a moverse.

Y los rusos, aunque mediante españoles más Damiano Caruso, agitaron el paisaje. El movimiento de Dani Moreno en Ans fue de manual, pero no menos lo fue la respuesta de Valverde por detrás como Degenkolb en Roubaix saliendo a por los escapados o Kristoff escapándose con Terpstra. No cabía otra, tenía que lanzar y rematar el córner. Valverde lo tuvo claro y lo consiguió. Hizo el trabajo de un gregario y sentenció. Valverde valió por dos. Con él subieron al podio dos historias muy diferentes: Alaphilippe, joven, 22 años, con margen y muy buenos modos, y Purito, que consume ediciones sin besar el trofeo que ansía. Hizo lo que pudo, pero no fue suficiente, como cuando Dan Martin le ganó con aquel friki vestido de panda entre ambos.

Porque la Lieja ya no es como hace unos años. Aquí ya no se gana “por cojones”, hablando en plata. Aquí se gana desde la razón y con la pizarra en la mente. La Lieja de 2015 se volvió a jugar entre no pocos ciclistas. Los años de VDB, Bartoli y cía han pasado a mejor vida. Son muchos los que centran el tiro en la capital valona y eso se nota. Los desenlaces multitudinarios son letales para los ciclistas como Valverde, quien se sabe observado hasta la extenuación. Y estos desenlaces son ya habituales, casi una norma final, salvo sorpresa.

Fotografía tomada de www.ruedalenticular.com

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La tragedia de las Ardenas

Las Ardenas, ese pegote verde y frondoso, son un lugar importante en la historia moderna. La suerte que corrió aquí el ejército nazi marcó el inicio y epílogo de la Segunda Guerra Mundial en suelo europeo. 70 años después las batallas del lugar son muy diferentes, menos trascendentes, pero importantes y simbólicas para la gente del ciclismo.

En este enclave fronterizo se ha producido el último acto de la primavera 2015. Tras un ciclo de adoquines más largo y consolidado, con la rareza del asfalto liso y veloz hacia San Remo, vino el de las Árdenas, el lugar donde se desarrollan las tres carreras de final de curso primaveral. Aunque el debate se genere para toda la primavera en su conjunto, lo cierto es que separar ambos escenarios es justo y necesario, primero porque las carreras no tienen nada que ver y segundo porque los protagonistas son radicalmente diferentes.

De hecho si miramos ambos tramos, veremos que sólo Zdenek Stybar –decisivo para Valverde en Lieja- y en menor medida Greg Van Avermaet se pueden significar en ambos periodos con algo de suerte. En el pelotón no hay muchos más que puedan hacerlo, quizá Philippe Gilbert, que un día optó a ganar Flandes, y el campeón del mundo Michal Kwiatkowski, quien con su perfil ratonero y batallador sería un buen elemento en el adoquín flamenco como vimos en A Través de Flandes, donde le hicieron la pinza, pero bien.

Hace poco sacamos punta a nuestra opinión respecto a la parte gruesa de la temporada de adoquines, en líneas generales muy bonita, con un evidente relevo generacional en marcha, exagerado por las caídas de Boonen y Cancellara, y pasajes ciertamente interesantes como la machada de Stannard, la épica de Wevelgem y la caza de Degenkolb en Roubaix. Además ciclistas como Stybar y Geraint dieron el paso al frente que se les reclamaba, mientras que a los lagunares Vanmarcke y Boom no se les vio donde presumíamos.

En las Ardenas el hombre ha sido Alejandro Valverde que se ha quedado a un paso de lo alcanzado por su rival generacional, Gilbert, hace un año. Valverde ha estado casi perfecto en el cómputo de las tres carreras, y digo casi porque dejar con vida a Kwiatkowski en el Cauberg le costó la victoria en la Amstel, esa carrera que se le resiste.

A groso modo el ciclo de estas tres carreras nos deja un ciclista de grandísima proyección como Julien Alaphilippe, quien atesora un nivel inaudito para su edad, casi como Tiesj Benoot en Flandes. Otro que no le va a la zaga fue Michael Matthews, inscrito en esa hornada de velocistas que tragan kilómetros, aguantan subidas y ruedan como los ángeles. Queda el cabreo de Purito Rodríguez que salvo su Flecha Valona de hace tres años no rasca el triunfo en lugares donde siempre, siempre, se le cruza alguien que le amarga la primavera.

Sea como fuere, para las Árdenas  y las carreras de su perfil no son buenos tiempos. A veces vemos mejores espectáculos en carreras de segundo nivel, como la que ganó Hermans, la Flecha Brabanzona, que en los grandes foros. El motivo, a mi modesto entender, es uno y  principal y no es otro que las desniveladísimas plantillas del World Tour. Tenemos auténticos equipazos con dos o tres bazas más los mejores gregarios capaces de ahogar cualquier atisbo de espectáculo.

Cuando los mandamases de este ciclismo crearon Velon dijeron que lo hicieron para evitar el tedio de la Lieja o Lombardía del año pasado. Propusieron algunas soluciones cosméticas, pero ninguna que les obligará a soltar buenos ciclistas para que pudiera equilibrarse un poco la competición. Echamos de menos los tiempos de Bartoli, Jalabert e Hinault, si me apuran, pero a ver quién es el guapo que rompe el pelotón con éste circulando a mil por hora en trazados que ponen al límite al ciclista.

Imagen tomada del FB de la Lieja-Bastogne-Lieja

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Hablando de carreras centenarias, volvemos sobre una marca que es más que centenaria…

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Orbea comenzó haciendo armas en Eibar hace 175 años. Con el tiempo fabricó también carritos de niño y finalmente bicicletas, a partir de 1930. Desde entonces, su actividad se ha centrado en la fabricación de bicicletas, a lo que en la última década se le han unido cascos, ropa ciclista, mochilas, al margen de numerosos eventos en los que tratan de estar lo más cerca posible del apasionado ciclista.

Con motivo de esas 175 primaveras, y si Orbea te ha acompañado alguna vez en tu vida, puedes ponerte en contacto con ellos y enviarles alguna foto o contarles alguna historia. Es pieza puede completar la historia de Orbea y tú, formar parte de ella.

Hazlo en el mail 175@orbea.com.

#RadioVuelta – Semana 16

#Trend El último rey de la primavera

Acabó el ciclo de carreras más bonito del año coronando al último rey, Alejandro Valverde, quien cerró una semana casi perfecta con el doble de las Ardenas –Flecha & Lieja– sumándolo a la segunda plaza de Amstel. En ambos triunfos Valverde no escurrió el papel de ciclista más en forma, y su iniciativa tuvo más premio que nunca. No obstante Julien Alaphilippe se impone como la sensación de estas Ardenas, acompañando al murciano desde la segunda plaza en ambas ocasiones. Fuera de la órbita valona, calentaron algunos candidatos al Giro con Trentino y Apeninos. En la primera Richie Porte no tuvo rival y en la segunda Omar Fraile tuvo un bautizo grande. Estos días, mientras Turquía sigue disfrutando de su potenciadísima vuelta en Romandía arranca una de las citas que tradicionalmente se tomaron como referencia para el inminente Giro.

#Click El triunfo se lleva en la sangre

Carantoña de Alejandro Valverde a su hijo en la trastienda del podio de Lieja. Siempre en el foco por todo lo que hace, esta vez sí, Valverde supo aislarse y sacar lo mejor de sí en la Doyenne más española de la historia.

#Profile Las tres semanas de Richie Porte

El año va bien para el tasmano Richie Porte. Tras una aciaga temporada en la que además tuvo la capitanía del Sky en el Tour a tiro y no pudo, o supo, aprovecharla, Porte llega al Giro como lo hicieron sus jefes -Wiggo y Froome- a los Tours que ganaron, es decir con varias vueltas por etapas ganadas. En el caso que nos ocupa son dos carreras WT como París-Niza y Volta más el Trentino, auténtica vara de medir para los que opositan al Giro. Podríamos decir pues que Porte llega con una gran vuelta en el palmarés a su primera capitanía seria y asentada en una cita de este nivel.

#Clipping

El añito de Maciej Paterski. El Tour de Croacia se cerró en Zagreb con una tremenda llegada, peligrosa a la par que emocionante, en la que Pateski dejó otra muesca para explicar que la victoria, y primer liderato, en la Volta no fue casualidad. El polaco es uno de los nombres de este primer tercio de campaña y su éxito sólo se puede entender desde la machada que hizo el primer día de la Volta, llegando de San Remo sin escatimar la escapada que se le brindó el primer día.

El casillero de Omar Fraile se estrena. En Caja Rural el trabajo está siendo bueno desde hace tiempo aunque la victoria en estos niveles es cuestión de elegidos. En esa línea estaba trabajando omar Fraile hace tiempo. El ciclista que apostó por los verdes cuando Euskaltel le quería se ha estrenado con una carrera de “marca”, los Apeninos,  en vísperas del Giro y eso puede ser un punto de inflexión.

Libertad vigilada para Astana. La revisión de la licencia de Astana le llega justo cuando Nibali despierta de su letargo post Tour y los comentarios fluyen alrededor de Fabio Aru. El equipo celeste sigue adelante, pero cada corroboración de su estatus viene acompañada de aviso, y esta vez no ha sido diferente. Otro desliz será injustificables mortal de necesidad.

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Imagen tomada del FB de Lieja-Bastogne-Lieja