La doble moral con el positivo de Fabián Puerta

Fabian Puerta JoanSeguidor

 

El positivo de Fabián Puerta habla de la doble moral que impera en el ciclismo colombiano

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La semana pasada se hizo público un resultado adverso –léase: un positivo por posible dopaje– del pistero colombiano Fabián Puerta, múltiple campeón y subcampeón en competencias nacionales e internacionales.

Fabián Puerta es el vigente campeón mundial de la prueba keirin en pista y ha sido campeón panamericano de esa modalidad por siete veces consecutivas, algo así como un Lance Armstrong del keirin, si vamos a usar una comparación bien odiosa.

  

El positivo de Fabián Puerta

“Chispas”, que es como le dicen a Fabián, dio positivo por boldenone en un control sorpresa tomado el 11 de junio cuando se encontraba descansando en Rionegro, una población montañosa cerca de Medellín.

Ahí mismo empezaron las suspicacias: por esas fechas se corrieron los nacionales de pista donde Fabián se llevó el oro en keirin y el bronce en la modalidad por equipos.

Una vez filtrada la información «Chispas» hizo varios pronunciamientos calcados de muchos otros casos similares en el país.

Dijo tener la consciencia tranquila, dijo que estaba pasando por los momentos más difíciles de su vida, dijo que sólo Dios sabía la verdad, dijo que estaba conformando un equipo jurídico para su defensa, y que apelaría la decisión de la UCI de sancionarlo preventivamente.

El problema para él es que el boldenone es una sustancia prohibida siempre por la organización mundial antidopaje, y que no se usa en ningún tratamiento médico conocido con humanos, de hecho, sus usos son veterinarios.

Su equipo jurídico tendrá la dudosa tarea de demostrar cómo el boldenone, que además sirve para incrementar la eritropoyetina, apareció por accidente a su cuerpo en los mismos días que participaba de una competición de alto nivel.

Sin que haya una sentencia definitiva se puede afirmar que Puerta es nada más la punta del iceberg dentro del ciclismo colombiano, corrompido hasta los tuétanos, y que merece un castigo de resultar culpable.

Pero deberían caer más, muchos más, que pasaron y siguen pasando impunes.

 

Y aunque no se haya resuelto, el caso ya es paradigma de algo: de la doble moral colombiana.

Resulta curioso como una recua de periodistas salieron a escupir a la WADA y a la UCI ahora que el positivo lo da un compatriota, lamentaron el suceso, trataron a Fabián como una víctima y proclamaron en público su solidaridad con él.

Vaya, cómo gozarían si el boldenone apareciera en las piernas de Geraint Thomas…

Cómo gozaron con el positivo de Froome…

Por Camilo Alzate

Imagen tomada de FB de la UCI 

INFO

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#Rio2016 Una lotería llamada keirin

Keirin en velódromo es sinónimo de que la competición se atraviesa el ecuador, pues la final masculina acostumbra a ser la última del programa. Hace cuatro años, Sir Chris Hoy puso la guinda a la exhibición británica que dejó boquiabierto a medio mundo. Ya sabéis, la moto, velocidad de crucero y lanzar el sprint, un todo o nada donde la estrategia puede vencer a la fuerza o el estado de forma. La letra pequeña tiene los matices, veremos quién la lee primero. Ahí va el pronóstico de Itmar Esteban

Adivinar qué va a pasar en un Keirin es muy complicado. Lo normal sería pensar en la vuelta de François Pervis y Maxiliam Levi, pero tanto Joachim Eilers como Azizulahsni Awang pueden dar la sorpresa y llevarse el oro.

Sobre Pervis es difícil opinar, yo creo que ni él sabe lo que le pasa. No acaba de estar dentro de la disciplina clásica, pues anda liado con los keirin de Japon. Allí saca el dinero para vivir, porque en Francia la situación no es como en España, pero tampoco es boyante. El sprint largo y sufrido de Japón le va mejor como vimos en el mundial de Cali.

Comparado con algunos rivales parece que le falta un punto de velocidad. No se le ve con la aceleración necesaria para estar al frente. Pero ojo, todo esto son conjeturas, porque el keirin no es una ciencia exacta. A veces puedes ser el más rápido y eso te acaba complicando la vida porque los demás se fijan a tu rueda.

Eso al final es un hándicap, aunque bendito problema. También juega la resistencia, en kerin no gana ni el más rápido en 200 ni el más fuerte en kilómetro, al final es un punto intermedio.

En chicas la final también será muy abierta, pero con los mismos nombres que la velocidad: Vogel, Meares, Voynova, alguna china y una británica tipo Becky James. Entre éstas estará el oro. Ojalá el puesto que sobra en la final sea para alguna de las nuestras.

Imagen tomada de culturalsnow.blorgspot.com

Viaje a los hipódromos ciclistas del Japón

 

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Supe de los torneos de keirin japoneses por José Antonio Escuredo. Velocista en activo durante tanto tiempo, efímero seleccionador nacional ahora en papeles de técnico en Venezuela, me explicó la pasión con la que el público de este exótico –para nosotros- país recibe a los especialistas en keirin, según los entendidos la modalidad más bella de la pista, por más que para un servidor no haya nada como la velocidad, esos pulsos parejos que ponen la piel de gallina cuando los contendientes mantienen el equilibrio sobre un alambre llamado peralte.

Los torneos de keirin japoneses son lo más parecido a una tournée de apuestas en un hipódromo inglés. Aquí no hay caballos, hay fornidos y sobreprotegidos velocistas, los mejores del mundo, enjutados en llamativos monos de trabajo, de colores a cual más chillón que crean torticolis en aquellos apostantes que mueven fortunones por uno u otro.

El mentado Escuredo se iba al otro extremo del mundo a principios de junio y no volvía hasta entrado agosto. Allí hay 4000 profesionales del keirin juegan su suerte en una liga de competiciones semanales y varias categorías, algo sólo comparable al fútbol en nuestro país. Tras David Cabrero y José Antonio Villanueva, el catalán fue el tercer español escogido para competir en el país del sol naciente.

Para ellos keirin es lo más importante del mundo. Cuenta  con un canal de TV exclusivo, se nos mima mucho y estamos muy valorados a todos los niveles, tanto en la prensa como a nivel social” no contó el ex ciclista. La locura de las apuestas mueve cifras mareantes, superiores incluso a la quiniela futbolera: “El montante récord de una apuesta que se hizo en una misma carrera, lo pregunté por curiosidad, fueron 13.000 millones de pesetas. Si tenemos en cuenta que hay una final tras tres días de competición cada semana, imagínate lo que se mueve al cabo del año”. Con tal cantidad de dinero en juego, no es de extrañar la vida monacal que les rodea durante los días de competición: “Estamos cuatro días incomunicados con el exterior para evitar malos entendidos con las apuestas”.

 

En este vídeo se toma conciencia de la dimensión del negocio.