Strade Bianche: ¿De dónde viene la fiebre por el ciclismo vintage?

Ciclismo Vintage JoanSeguidor

La Strade Bianche es la cuna del nuevo gusto del ciclismo vintage

En 2020 la Strade Bianche es noticia por su anulación, pero la historia, la misma que no ha visto una suspensión de la Milán-San Remo desde la II Guerra Mundial, viene de antes.

En 1997 nació en Italia, en la preciosa Toscana, la tierra de viñedos e increíbles ciudades medievales, L´ Eroica, era la nueva edad de oro del ciclismo vintage.

Por los caminos que en Castilla se podrían llamar “de concentración”, se lanzaron miles de cicloturistas equipados por bicicletas de sabor añejo.

Dotados de glamour de antaño, viejos hierros rehechos a sí mismos. Piezas de museo, menospreciadas durante muchos años, por su peso e incomodidad, abordaron las rutas de la Strade Bianche.

Todos debían llegar a la salida de Gaiole in Chianti con una bicicleta anterior a 1987, es decir, y para ubicarnos, todas las anteriores al triplete inédito de Stephen Roche. Combinando gravilla, tierra y asfalto se pusieron varios recorridos y distancias según los niveles y exigencias.

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Todo se vistió de rosa, muy italiano, vino y pasta rodearon el evento, el círculo estaba cerrado, fantástico producto que desde entonces no ha parado de crecer.

Y lo ha hecho tanto que cada mes de marzo, un sábado en las líneas que dibujan el mapa de Siena se reúne parte del mejor pelotón mundial dando salida a grandes ganadores y mejores momentos de ciclismo: Cancellara, Kwiatkowski, Stybar, Gilbert, Alaphilippe…

Arrate JoanSeguidor

Es la Strade Bianche, la repercusión más obvia y directa de este evento que al mismo tiempo ha inspirado no pocas citas en el calendario español e internacional en las que ciclistas pertrechados con maillots de hace cuarenta años, chichonera en ristre y vieja, pero remozada, bicicleta entre las piernas se dan cita para recorrer pintorescos lugares.

Hace un tiempo Jordi Escrihuela nos deleitaba con una pieza sobre la vieja bicicleta que le acabó cautivando y llevando por los páramos de medio mundo a presumir el mero placer de rodar como antaño.

Con Jordi quisimos saber de las raíces de esta nueva pasión que además de generar eventos por doquier da de comer a no pocos restauradores, auténticos artistas platerescos que en otra circunstancia no habrían tenido esta cantidad de trabajo.

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El amante del ciclismo vintage admiraba a Perico, a Ocaña, a Bahamontes, y echa de menos aquel ciclismo de costura y tapiz, sin pulsómetros, ni CRM no ostias, era ciclismo a pelo, corrido con el corazón y las sensaciones, de rompe y rasga. La tecnología le ha robado alma al ciclismo, como a otros deportes, al mismo tiempo.

Hay auténticos nostálgicos de aquello.

Y la única manera de revivir esa época es montando estas fiestas del ciclismo sin pulsómetros, ni medias, ni chips, ni dorsales sino sacando las viejas bicis de rastrales, manetas en el cambio, y nuestros maillots de laneta de los sesenta o setenta

Gobik nos presentó los maillots de la Volta 100

Hoy en día se ve a Froome, Bernal, Roglic y compañía, se disfruta, se sabe más que nunca de ellos, quizá demasiado, y la química no es la de entonces cuando un campeón era la cara de tu chapa en los juegos de corral y llenaba de posters las paredes de tus paredes con relieve de gotelé.

Hoy las carreras muchas veces se resuelven por un puñado de segundos, ya no existen las pájaras, ni los ataques suicidas, ni las heroicidades en montaña ni la épica, todo está bajo control, el ciclista no es dueño de sus actos, no hay tiempo para la improvisación, todo está bajo el mando de la voz del director en el pinganillo.

Por eso triunfan estas marchas, por eso  vuelve lo antiguo, que aunque un incauto lo pensara, nunca pasó de moda.

Imagen tomada de totalwomenscycling.com

trata de un accesorio fundamental para las bicis de piñón fijo, porque significan el único sistema de seguridad para los que no llevan freno o llevan un solo freno. Es un sistema de retención que básicamente te ayuda a frenar hacia atrás con los pedales sin que vueles de la bici.

No obstante como todo sistema de frenado, los straps de pedales deben ser regularmente mirados para ver si hay desgaste. Todo depende de cuánto los usas y del tipo de bici que tengas. Nuestros straps aguantan bastante y a nivel de relación precio/calidad son de los mejores del mercado.

Mi cesto está lleno de cultura ciclista

Unió Ciclista Vilanova JoanSeguidor

Creo que entre la cultura que existe en el ciclismo cabría diferenciar, entre la propia de la competición y los profesionales, y la de los cicloturistas, que pueden ser cicloturistas sin saber quiénes fueron Coppi, Merck, Ocaña o Indurain. Sobre todo esto me gustaría profundizar en el tema en este humilde post.

Porque salir a rodar en bicicleta te permite disfrutar de un buen estado de forma, te permite disfrutar de la máquina, del paisaje, pero desde mi punto de vista, tienes que llenar ese buen estado y esa comunión con la flaca, como si fuera un cesto, de cosas que te ayuden a entender este deporte y sus raíces. Evidentemente el ciclista que sólo sale a correr, intentando mantener una buena media y no quedar cortado de la grupeta, merece todo mi respeto, pero permitidme explicarme.

Yo no sería ciclista o cicloturista si no llenara ese cesto de elementos de la historia del ciclismo, igual por eso me gustan tanto las pruebas clásicas, l’Eroica o la Pedals de Clip. Si miro atrás la culpa seguro que la tiene mi padre: yo tenía 5 años y me acuerdo como si fuera ahora, cuando el hombre, con unos compañeros de trabajo, se fue para Barcelona a ver el Tour y le dijo a mi madre que Pérez Francés venía escapado, que lo habían escuchado por la radio, ese fantástico medio sin imágenes, pero que te absorbía como una esponja. Aquel día José ganó la etapa del Tour en Montjuïc, una hazaña, 200 km en solitario, las carreteras llenas de gente, “gallina de piel” al recordarlo.

Yo no iría en bicicleta si no me sumergiera en el territorio, no entiendo este maravilloso deporte si no va ligado al paisaje, a los pueblos, a las masías y a las bodegas de mi estimado Penedès. Podemos rodar en las cuatro estaciones, cada una tiene su color, su olor, su viento, sus pájaros. Me gusta observar, conocer por donde voy, a veces llego a casa y lo primero que hago, antes de ducharme, es mirar un mapa para ver donde iba aquel cruce que dejé. Quizás sea un privilegiado por vivir donde vivo, me gusta exprimir el territorio hasta el final.

Luego miro la bicicleta, me gusta conocerla desde el manillar al cambio trasero, no voy al mecánico, sólo en contadas ocasiones, la desmonto, la engraso, la limpio, repongo lo gastado. Un día me dijo Iturat que la mejor manera de ver si hay una avería, una grieta o un tornillo flojo era limpiando la máquina. Nunca salgo con la bicicleta sucia, es una manía que tengo desde pequeño.

Una bicicleta, sus componentes y complementos, sobre todo los de antes, son auténticas piezas de museo, llenas de historias, de trabajo, de talleres, de artesanos soldadores, de pintores, mecánicos, artesanos del cuero para hacer sillines, para hacer zapatos de piel a mano, chichoneras, bidones de aluminio, maillots y culotes de lana. Aquí se escondía todo un mundo que ahora se llama Taiwán o fabricación en serie sin sentimientos y poca historia.

También está el ciclismo en papel, que es mucho más que las revistas o la hoja del periódico deportivo que hablan de ciclismo que todos hemos comprado. En este país hemos tenido muy pocos libros que hablaran de ciclismo, de ciclistas, de sus gestas, de los puertos, de bicicletas,… aunque poco a poco van apareciendo. En países con gran tradición ciclista, en Francia, Italia, Bélgica, Reino Unido… las librerías están llenas, una buena forma de respirar, embriagarse y entender este mundo.

Pero tampoco seriamos nada sin recordar a esos personajes que iban a correr el Tour, el Giro o la Vuelta en tren, por su cuenta, con maleta de cartón, con pocos recursos económicos, sin médicos ni masajistas, sin servicio mecánico, con un solo plato y muy pocas coronas en el piñón, por pistas de tierra en unas etapas larguísimas. Todo un homenaje a los pioneros.

Saber de ellos también llena el cesto, ese cesto que en mi caso va lleno de lo dicho, porque eso es lo que yo entiendo por Cultura Ciclista.

Por Carles Soler, desde La Pedals de Clip

INFO

La superficie de la llanta PR1400 Oxic tiene una capa de cerámica que dar un aspecto espectacular by DT Swiss

El amigo Celestino Prieto

Un cicloturista como otro cualquiera, que disfruta de sus salidas todos los fines de semana con su grupeta de la U.C. Vilanova, para relajarse del estrés diario, practicar algo de deporte y sobre todo seguir cultivando amistades, que son muchas, muchos colegas que podemos presumir de conocerlo, de su amistad y de haber compartido con él kilómetros en bici.

Lo conocí el pasado mes de junio… pedaleando, claro. No lo llegué a reconocer al principio. Me puse a charlar con él, con aquel ciclista con maillot del KAS y con el que enseguida entablamos una animada conversación, comentando lo divertido que lo estábamos pasando en aquella marcha de auténtico estilo retro. En un momento dado me dejé caer un poco y otro cicloturista me tocó en el hombro y me dijo:

-¿Sabes con quién estabas hablando?
-Pues no, la verdad -le respondí francamente.
Es Celestino Prieto…

¡Caramba! ¡Qué apuro pasé! Había estado hablando con una leyenda viva del ciclismo y yo sin darme cuenta. ¡No lo reconocí! Pues sí, el gran Celestino, ex ciclista profesional barcelonés, instalado en su querida Vilanova i la Geltrú donde ahora regenta una tienda de ciclismo (Esports Prieto, Rambla del Castell), desde donde se implica en organizar actividades para promocionar el ciclismo, colaborando en eventos como la organización de la próxima Pedals de Clip o la Trobada de Tàndems, ambas en la comarca del Penedès, concentraciones poco vistas hasta ahora pero que están adquiriendo un gran auge entre los cicloturistas.

Desde aquí no os vamos a explicar toda la carrera profesional (entre 1983 y 1990) de este auténtico mito del Reynolds, KAS y ONCE, pero sí os diremos que fue con el equipo de la refrescante bebida donde corrió y coincidió un par de temporadas con Sean Kelly, tirando siempre de él, o en cabeza en las cronos por equipos. Entre sus mayores logros destacar los éxitos deportivos en la Vuelta a España, donde consiguió la victoria en la 4ª etapa (Salamanca-Cáceres) en la edición de 1981, su subcampeonato de España de ciclismo en ruta en el 84, ganador del Gran de Premio de Navarra en 1985 y acabando el Tour de Francia, de aquel mismo año, en el puesto décimo séptimo de la general.

Todo un gregario de lujo, tal y como lo describía en septiembre de 1986 el seleccionador español Pepe Grande en vísperas del Mundial de Colorado Springs (EE.UU.) «porque cumple a la perfección cualquier misión y sobre todo en la selección siempre ha funcionado como un miembro fundamental«. A pesar de que era un «currante del pedal», luchador nato, siempre intentaba la victoria, como en su mejor Tour, el del 85, cuando en su 2ª etapa, entre Lorient y Vitré, se escapó, a 55 km del final, de un pelotón que volaba cercano ya a la meta, y para eso «hay que tener una impresionante fuerza y muchos kilates de moral» (Javier Dalmases).

Celestino quería dedicarles el triunfo a sus padres. No pudo ser y fue alcanzado y neutralizado 15 km después, «pero a él no le importó, sabía que estaba a su alcance el intentarlo otra vez«. En diciembre de 1990, con tan solo 29 años, se retiró prematuramente, por una polémica renovación con la ONCE que nunca se llegó a firmar, pero a todos nos quedó un gran recuerdo de «un ciclista tranquilo, sencillo, y que ningún director deportivo que tuvo pudo decir una palabra crítica a este corredor abnegado y discreto que pasó a ser uno de los mejores gregarios de España«.

Celestino… ¿crees que el cicloturismo goza de buena salud?
Por supuesto, el cicloturismo goza de muy buena salud, a pesar de algunos disgustos que nos podamos llevar alguna vez.

¿Del ciclismo profesional no podemos decir lo mismo, no?
El Ciclismo Profesional en España tiene un nivel altísimo. Tenemos ciclistas capacitados en cualquier disciplina. Las generaciones de Arroyo, Perico, Indurain… hicieron despertar una afición y descubrir este deporte a mucha gente.

¿Qué diferencias encuentras entre el ciclismo que tú conociste y el de hoy en día?
Nunca es bueno comparar épocas y generaciones. Lo que está claro es que hay denominadores comunes como el sacrificio y la disciplina. Antes los ciclistas hacían servir más la intuición, no se llevaban los pinganillos y requerían una lectura rápida de la carrera.

¿Dónde está el límite de exigencia en el ciclismo actual?
El ciclismo es un deporte de sacrificio, de retos y competitivo. La exigencia la lleva la propia competición.

¿Qué te quedó por hacer como corredor?
No lo sé. Guardo grandes amigos y grandes recuerdos.

¿Miras atrás sin acritud?
Fui un privilegiado en hacer lo que me gustaba y tenía pasión. Coincidir con los ciclistas y directores de aquella época fue una etapa bonita.

¿A qué rival de tu época admirabas más?
Hay tantos a los que admiraba por diferentes razones que se me hace difícil marcar a uno. Unos por casta, otros por la clase que mostraban, por su picardía, por su valentía o por su constancia.

Y recientemente… ¿quién es tu favorito?
Un corredor que lo sigo siempre desde que tenía 8 años: Flecha.

Gregario de lujo… ¿hubieras preferido que te hubieran recordado de otra manera?
Todos tenemos nuestras ilusiones, pero fui consciente de mis limitaciones. En aquella época en mis equipos había grandísimas figuras. Quedo satisfecho de mi labor.

¿Disfrutas más ahora del ciclismo o echas de menos tu etapa competitiva?
Ahora disfruto del ciclismo. La bici se ha convertido en una herramienta para pasármelo muy bien, para salir de la rutina y de paso intentar cuidarme físicamente.

¿Participas en marchas cicloturistas? ¿Crees que son carreras encubiertas?
Salgo en algunas marchas, pocas, porque no tengo demasiado tiempo. El carácter competitivo de las personas hace que sin querer se conviertan en carreras.

¿No sería mejor quitar dorsales y chips a las marchas?
La competición está dentro del mismo ciclista. Aún sin llevar dorsal o chip seguro que habría ese afán de llegar primero. Eso no quiere decir que todos los ciclistas tengan esa mentalidad, simplemente que hay ciclistas que sí la tienen.

¿Te sigue picando el gusanillo de la competición?
Sí, pero como espectador. Aún me apasiona el ciclismo.

¿Se pican contigo? ¿Te picas fácilmente?
Por supuesto que hay quien se pica, pero yo no me pico para nada.

¿Pincho de tortilla o barrita energética?
Hemos cambiado el ciclismo de fondo por el ciclismo de fonda: un buen pincho de tortilla, una buena tertulia…no tiene precio.

¿En tu época de corredor, cuántos kilómetros solías hacer?
Sobre los 30.000 km. Tendría que buscar entre mis reliquias guardadas donde apuntábamos kilómetros, peso, pulsaciones, etc.

¿Pulsómetro o sensaciones?
Voy con pulsómetro, pero me dejo llevar por mis sensaciones.

¿Un lugar para perderte con la bici?
Sierra de Prades, precioso

No sales de casa sin…
Revisar la bici y llevar recambios

Lo peor de la bici…
La dificultad de compartir un medio (la carretera) con más respeto y civismo con otros vehículos.

¿Cómo ves la nueva moda de las marchas retro?
Es maravilloso que le demos valor a nuestras bicis, a nuestra historia, al igual que a los coches, motos, o trenes antiguos.

¿Crees que engancharán a mucha gente?
Seguro que sí, tanto por recuerdos como para dar valor a bicis guardadas y casi olvidadas, como a nostálgicos y a curiosos.

En Italia, l’Eroica reunió a más de 5000 ciclistas… ¿llegaremos a esta cifra en alguna prueba emergente amante de las bicis clásicas en nuestro país?
Es difícil, pero lo importante es empezar y arrancar. Tener ilusión y compartirla con más ciclistas.

Por Jordi Escrihuela

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