Y si Purito hubiera…

Dice en el libro de Jean Bobet, el hermano intelectual de Louison, en su libro “Mañana salimos” que el ciclismo le gusta porque no es el deporte del “y si…”. Sin confiscarle la verdad al que fuera fiel gregario y confidente del segundo grande de la historia, tras Fausto Coppi, la verdad es que el desenlace de esta Vuelta a España ofrece ganas de formularnos ese famoso “y si…”.

Pues la subida definitiva de la Bola del Mundo nos ha desmontado una de las teorías que ayer mismo aquí apuntábamos sobre el motor de Purito Rodríguez, dado que aducimos a él como el principal motivo para que mirara para el otro lado cuando Alberto Contador le lanzó un órdago en toda regla en uno de los puertos de segunda fila del recorrido. Pensamos, entonces, incluso ayer mismo, hablando además con gente que conoce al catalán, que sus capacidades habían quedado colmadas, que un ataque a tan largo plazo podría desbancarle.

Sin embargo la carrera, sabía y sorprendente ella, nos ha devuelto a la realidad, y ésta no es otra que Contador gana la carrera sin estar súper pero que en momento clave fue más inteligente que Purito Rodríguez. Inteligente por que le supo lanzar los dardos suficientes por delante como para prolongar los daños. A ello sumarle además su audacia, para encontrar la fórmula del éxito frente a su ineficaz racha de ataques en porcentajes de mareo.

Purito en la Bola del Mundo ha andado sobre unas diferencias con sus rivales que visto lo de Fuente Dé no hubiera imaginado. Es cierto que las rampas animalescas le favorecen, por peso y constitución, pero cuando éstas la abordas tres semanas después de haber tomado la salida es muy meritorio mostrar la forma que hoy ha sacado a relucir.

Total que la carrera muere ya en Madrid, en la que hemos visto buen ciclismo, arroja como ganador Alberto Contador quien lo ha hecho con pleno merecimiento  a pesar de los interrogantes que siempre nos deja la competición. Ésta Vuelta ha encontrado el punto, a mí personalmente me ha parecido exagerado, pero les ha funcionado por eso es de locos pensar en un cambio de tendencia. Si con ello se recupera la honorabilidad y crédito, al menos en parte, del ciclismo adelante con el plan.

 

Fotografía tomada de www.biciciclismo.com & Ziklimatore

El match ball no parece estar en la Bola del Mundo

Hace dos años la Bola del Mundo hizo las delicias de todos los grandes cicloturistas madrileños que vieron como su más singular rincón se integraba en la mejor carrera a la que podía optar. La historia fue perentoria. Ezequiel Mosquera inscribió su nombre no sabemos si con fortuna pues poco después saltaba su positivo, o no negativo, o no no positivo, o quién sabe qué. De aquella historia de héroes y saltimbanquis que nos dio la Bola no sabíamos qué lectura extraer. Bueno sí una, que el antidopaje no se ha encargado de amilanar: Vincenzo Nibali sigue siendo ganador de aquella edición a espera de que un control retroactivo alimente dudas.

Hazaña estéril

La Bola del Mundo es la culminación a las cuestacas de esta Vuelta de 2012. Dicen, dijo en concreto Purito, que “le recuerda a las carreras de Perico” por la expectación levantada y demás. Todo contribuye. El cartel presenta el único nombre, desengañémonos, que atrae ,masas a las cunetas, Alberto Contador. La organización se puede esmerar en traer a Vandenbroeck, Froome incluso Purito y Valverde, que al español medio, el que puede decantar la balanza comercial del sector, se la pela. Luego también está la apuesta de retransmitir la carrera por La 1, más audiencias, mejor escaparate y sobre todo la sensación de que el ciclismo es el último reducto deportivo que le queda al gran ente tras la pérdida en cascada de grandes acontecimientos. Eso sí, rogamos un comentario o aclaración sobre lo qué pasó con la retransmisión de Fuente Dé y de por qué no se conectó antes.

Pero que no se engañe Purito, ni aquellos que creen que esto ha dado un giro. Si Unipublic el año que viene no reúne el cartel de este año con el panel de cuestarracas propuesto esta vez veremos cuán infiel es el gran público, quien sólo parece aguantar las vejaciones del fútbol y su rodillo mediático para seguir apegado a algo, si bien está por ver cuál es el Rubicón para que den carpetazo también al deporte de la pelotita.

En la Bola del Mundo, un sábado de sobremesa, con películas de gladiadores y melodramones en otras cadenas, ver una batalla real, librada en tu país, quizá pocos kilómetros de casa, signifique quizá las mejores audiencias de la carrera. Y eso que las cosas parecen muy encarriladas para Alberto Contador, artífice de la única gran gesta de la carrera de los muros y paredes. Sea como fuere ver a un puñado de esforzados retorcidos sobre la bicicleta siempre es atractivo.