Lugares para el recuerdo de Marco Pantani

Marco Pantani guarda todo tipo de recuerdos en todo tipo de parajes

Otra cosa no, pero Marco Pantani guarda un buen puñado de recuerdos por las rutas más indómitas.

Monumentos, estelas, placas, estatuas, hitos, santuarios… las carreteras de media Europa están llenas de recuerdos ciclistas, lugares al exterior, en plena naturaleza, rodeados de madera y de viento, pequeños museos al aire libre que nos muestran la historia de nuestra “pequeña reina” y de todos los que tuvieron relación con ella.

Existe toda una geografía por recorrer a través del ciclismo.

Rincones donde el tiempo se para y en los que podemos leer la leyenda de este sufrido deporte, que nos recuerdan numerosas batallas vividas en forma de fama y de gloria, pero también de fracaso y expiración, de lágrimas y de sangre.

 

La tradición manda y siempre se opta por rememorar lo que sucedió en el mismo lugar y, si prestamos atención, seguro que escucharemos los susurros que se desprenden de estos sitios envueltos en la épica, el mito y la epopeya del ciclismo, y que nos hablarán de victorias y derrotas, de gigantes de la ruta y esforzados de la carretera que dejaron sus huellas, imborrables, para lo bueno y lo malo, para ser recordados con el paso del tiempo.

Hay cientos de ellos repartidos en las alturas de muchos puertos, cimas y cumbres de Francia, Italia o España, pero hemos querido escoger algunos de ellos donde recordar a Marco Pantani.

Son tres lugares de cultura ciclista, que no te debes perder, sobre todo si visitas estos pueblos y montañas que te proponemos, en los que hacer un alto en el camino es casi una obligación, para bajarte de tu bici y, con mucho respeto, rendirle pleitesía con devoción y admiración.

Memorial a Pantani en el Mortirolo

En la vertiente de Mazzo in Valtellina se inauguró una escultura singular en recuerdo a Marco Pantani, objeto de peregrinaje por parte de los “cicloamatori”, un memorial de hierro en el que nunca faltan ramos de flores.

 

La idea nace de una iniciativa creada por Felice Gimoni y otros ex ciclistas italianos como Bugno o Chiappucci, que piensan en construir un monumento dedicado al Pirata.

La escultura tendría que caracterizarse por elementos claramente reconocibles y relacionados con la figura de Marco, destacando el espíritu aventurero y heroico del Pirata en su terreno favorito: el ascenso extremo.

Recordarlo en el Mortirolo era lo más justo: se trataba de “su” montaña.

Gracias a la aportación de Bianchi, el artista elegido dispondría de 10.000 euros para su construcción.

Se habría de ubicar en uno de los tramos más significativos de la ascensión al Mortirolo y tenía que ser bien visible e identificable.

El proyecto enviado por los artistas Michele Biz, Alessandro Broggio y Alberto Pasqual sería el escogido: una hoja de acero inclinada, fijada «cantilever» a una de las paredes en una de las curvas más exigentes del Mortirolo.

Y en un pedestal la figura de Pantani, de forma tridimensional y con su postura más clásica y competitiva: de pie sobre los pedales, las manos en la parte baja del manillar y con su mirada buscando a los rivales que había dejado atrás.

Según los autores “quisimos recordarlo de una manera sencilla y franca, buscando la pureza del gesto que lo hacía diferente del resto”.

Monumento a Pantani en la Fauniera

 

 

Otro lugar para recordar a Marco Pantani: un monumento ubicado a 2481 m de altitud en el Colle Fauniera, en la zona de Cuneo.

La estatua dedicada al Pirata se trata de un busto de mármol negro de Ormea y es obra del rumano Olaru Benone, que lo elevó hasta lo más alto de una de las subidas más famosas entre los tifosi.

En la Fauniera, el Pirata reconquistó la maglia rosa en el Giro del 99, gracias a su vuelo hacia la historia, y su estela nos recuerda una de sus empresas más bellas cuando el 29 de mayo de aquel año arrebatara el maillot de líder a Jalabert en una etapa épica que acabó ganando Paolo Savoldelli.

Por este motivo, Ferruccio Dardanello, director del club ciclista de Cuneo, impulsó esta iniciativa porque “querían recordarlo de esta manera”.

El monumento se presentó oficialmente el 15 de abril de 2004 en el teatro social de Alba (Cuneo), durante la conferencia de prensa que presentó la primera etapa de aquel Giro: la Genoa-Alba, de 149 km.


 

De este modo, su escultura fue instalada pocos meses después de la muerte del Pirata, en el verano de 2004.

Cada año, el monumento es destino de peregrinaje para miles de aficionados al ciclismo que viajan hasta las rampas más duras de la Fauniera para rendir sentido homenaje a uno de los ciclistas más queridos de la historia del deporte italiano.

Sin embargo, algún vándalo quiso ofender al mito arrancándole parte de su oreja izquierda.

Un idiota que cicatrizó a “un chico triste pero mucho más fuerte que los otros”.

Monumento a Marco Pantani en el Galibier

 

 

En el Galibier, por la vertiente del Telegraphe, resuenan los recuerdos del ataque con el que Marco Pantani descolgó a Ullrich en aquel Tour de 1998.

El 19 de junio de 2011 se inaugura este monumento al Pirata en el col du Galibier para recordarlo como leyenda del ciclismo y en un escenario donde firmó una de las gestas que le hicieron entrar directamente en la historia del ciclismo mundial.

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A 2301 m de altitud, los franceses rinden homenaje al campeón de Cesenático, en el lugar en el que, durante tres semanas seguidas, hubo una conmovedora peregrinación de hombres, mujeres y niños, que ascendieron la montaña más alta del Tour de Francia para seguir la colocación de ese bloque de piedra de Luserna San Giovanni que recuerda a Pantani para siempre, cincelado en el momento justo en el que el Pirata se dirigía hacia la línea de meta.

Una imagen que va directa al corazón.

SQR – GORE

 

Los ancianos de Valloire limpiaron toda la zona de malezas, los voluntarios removieron el terreno y lo dejaron listo para construir en él, ignorando el viento y la nieve, la lluvia y la fatiga.

Fue un momento increíble y emocionante de la gente en honor de Marco, que se fue hacía ya siete años, pero que nunca estuvo tan vivo y tan presente en el corazón de quienes lo amaban y lo admiraban.

Marco exaltó a Italia en el mundo cuando conquistó las montañas y no había nadie para seguirle y fueron los franceses los que lo honraron con aquel gesto.

Bien vale la pena escalar el Galibier para visitar este monumento a Pantani, donde dicen que incluso Contador se detuvo un día, entrenando con sus compañeros, para inclinarse ante un monumento que habla por sí mismo.