Vuelta: La tragedia de los rivales de Froome

Le dice Alberto Contador a Juan Carlos García que va tachando segundos, que se le acaba la tinta en la libreta descontando tiempo hacia el podio, pero aquí lo único cierto es que el va tachando etapas, días enteros, jornadas contantes y sonantes hacia la Vuelta a España, es Chris Froome.

La Pandera fue un ejemplo, otro más, un paradigma de lo que es este ciclismo que el Team Sky se ha empeñado en imponer y que por lo visto triunfa. Ataca Esteban Chaves, ataca Vincenzo Nibali, Contador, como el perejil de todas las salsas está en todos los cortes, aunque no releve en ninguno.

Movistar ropa Endura vuelta 2017Atacan todos, hasta el motorista, pero Chris Froome quieto, al cobijo de los suyos, de Wouter Poels, el Sky de guardia en La Pandera. Y esa es la tragedia, que Froome no necesita salir a por nadie, porque los suyos se bastan y se sobran para cortar, reducir y acercar.

Ya sé, querríamos ver a Froome solo, sin esta solemne comparsa, pero es lo que hay, y él lo ha admitido a veces, que no sabría qué sería de él en otro equipo. Se abren conjeturas, pero Froome a día de hoy es el mejor de la carrera.

La jornada jienense ha tenido un poco de todo, aunque todo siga casi igual. Sólo el mal momento de David De la Cruz suena en una general que Froome parece tener a punto de caramelo para darle el golpe de gracia en la cronometrada de Logroño. Nibali lo intentó, pero no hizo camino. El italiano está fuerte, como hacia tiempo que no le veíamos.

Creo que si el primer puesto de Froome está cada vez más sentenciado, que cruce los dedos y recuerde la etapa de Antequera, el segundo de Nibali se va consolidando poco a poco, de forma sutil, como su pedaleo y fluir por la ruta.

El tercero está abierto a más no poder y toma cuerpo la opción, ojo, atención, de Wilco Kelderman, ahora mismo inquilino de esa plaza, que crece paulatinamente para redondear una campaña histórica en el Sunweb que podía poner ciclistas suyos en el ceremonial final de las tres grandes.

Contador dice que opta a esa plaza, tendrá que hacer algo diferente a secar ataques de rivales. Tiene por medio aún a Fabio Aru, Esteban Chaves, Illnur Zakarin y De la Cruz, no es poca tela que cortar.

Y la etapa fue para Rafal Majka, el tipo que siempre se guarda algo cuando va en compañía y lo da todo, en solitario. Se fue de una fuga de nivel, como casi todas en esta carrera, afrontó el último puerto con un minuto escaso y las leyendas de La Pandera resonando, pero llegó arriba solo y bien. Quiso demostrar que Bora es algo más que Peter Sagan y lo hizo. Grande el polaco.

Imagen tomada de Team Sky

Así nació el mito de «La Pandera»

Alejandro Valverde subiendo La Pandera como líder de la Vuelta a España

Así de sencillo, así de fácil. Igual que lo fue el Angliru, tuvo que ser un personaje anónimo -en este caso, una gran aficionada- quien descubriera para La Vuelta otro gran puerto español para sufrirlo en competición y disfrutarlo si el plan es cicloturista.

En efecto, un espontáneo correo electrónico enviado a Unipublic en el año 2001 por Juani Zafra, una joven profesora de Educación Física de Valdepeñas de Jaén y que contaba entonces con 23 años de edad, no fue a parar, afortunadamente, ni al correo basura ni directo a la papelera.

El email iba firmado por Juani y su novio Juan Alberto, que nunca pensaron que iban a recibir respuesta y, ni mucho menos, que fuera final de una gran etapa en La Vuelta. Pero sí contestaron, por supuesto, diciendo que alguien de la organización iría a verlo.

A estos chicos no les faltaron argumentos para convencer a los que mandan en la gran ronda española a que vinieran a hacer una visita a la Sierra Sur de la provincia de Jaén para que se dejaran enamorar por la belleza y la dureza de un puerto que no tenía nada que envidiar al gigante astur.

No en vano, a este nuevo muro lo empezaron a llamar como el Angliru del sur, al mostrarse al mundo del ciclismo como un coloso inédito con sus durísimos 8 kilómetros de ascensión jalonada con rampas al 15, 16 y hasta 17% de inclinación, para alcanzar los 1872 metros de altitud.

Hasta aquel momento se había mostrado escondido e inalcanzable, escudado por las instalaciones de la estación de radiofrecuencia perteneciente a la base militar ubicada en lo más alto de estas montañas y que hacían que fuera inabordable para el personal civil.

Un paraíso virgen para el aficionado a este sacrificado deporte, que haría de perfecto escaparate para dar a conocer este bello paraje natural jienense si finalmente se conseguía ese deseado final de etapa, pero todo un infierno para los ciclistas, que haría fruncir el ceño a más de uno.

Pero como en los cuentos, un buen día de 1998, el destacamento militar que estaba al cuidado de esta infraestructura abandonó el lugar, dejando la pista para uso exclusivo de los ganaderos que accedían a estas sierras a cuidar de sus rebaños, hasta que Juani y Juan Alberto, hablando con los pastores en una de las Ferias de Valdepeñas que se celebran durante el mes septiembre, se enteraron que la carretera había quedado abierta para que pudiera acceder todo el mundo.

No tardó esta pareja en ir a comprobarlo en persona. Subieron en coche y quedaron impresionados por su dureza, viendo además que el asfalto si bien no estaba en perfecto estado, si quedaba lo suficientemente pavimentado para que se deslizaran las finas ruedas de las bicicletas. ¡Menudo hallazgo!

Con todos estos ingredientes, y con el visto bueno de la organización, no tardó la Sierra de la Pandera en ser protagonista en La Vuelta y al año siguiente, en 2002 se daba el banderazo de salida hacia este original destino y así nacía la etapa soñada por todos los apasionados de esta tierra andaluza, y en particular por Juani, que vivió un sueño alucinante, como ella misma explicó entonces, cuando fue invitada para seguir en directo el recorrido de aquella carrera que acababa por primera vez en aquella enorme cuesta ubicada entre Valdepeñas y Los Villares.

Entre sus favoritos para ganar aquel día lo tenía muy claro: el Triki Beltrán era su hombre, el único de Jaén, pero finalmente el primero que hoyó su cumbre y grabó su nombre para la historia del puerto fue el bejarano Roberto Heras.

Tras el éxito de aquella primera edición y la excelente acogida entre el público en general y el ámbito ciclista, no tardaron en repetir al año siguiente, en 2003, coronando en primer lugar un joven y poco conocido Alejandro Valverde, lo que nos deja bien a las claras, el tiempo que lleva compitiendo, y a un altísimo nivel el corredor murciano.

Después de algunos años de descanso, pocos, la lista de vencedores en este alto se amplió en 2006 y 2009, con victorias para Kashechkin y Cunego, respectivamente.

Pero precisamente fue Manolo Beltrán el primero que tocó la Pandera, cuando fue a echar un vistazo al puerto, quedando bastante impresionado. Por aquel entonces ya nos recomendaba a los cicloturistas que se quisieran acercar hasta aquí que al menos deberían poner una corona de 28 dientes detrás, «si no querían bajarse de la bici».

Además nos advertía que para llegar hasta lo más duro, allí donde el puerto queda cerrado por una verja para impedir el paso de vehículos motorizados, había que ascender antes el Puerto Viejo desde Los Villares, más de 20 kilómetros de ascensión, con el desgaste que eso podía suponer.

También nos sugería que en nuestra incursión a la Pandera fuéramos muy prudentes y respetuosos, para evitar que prohibieran la carretera al paso de los ciclistas, pero sobre todo nos anotaba una y otra vez, muy seriamente, de la tremenda dificultad de sus rampas, con alguna cuesta de gran dureza al principio y con dos kilómetros terroríficos al 13% de media a mitad de puerto, quedando para el final alguna sorpresa más en forma de muros. De la misma manera nos señalaba que vigiláramos con el viento que podríamos sufrir acercándonos a su techo, que podría suponernos dar la vuelta sin poder celebrar su conquista ante la desmedida dificultad de tenerlo que hacer siempre de cara.

Ahora, después de 8 años, la Pandera vuelve, y lo quiere hacer con ganas de fiesta.

Por Jordi Escrihuela

Imagen tomada de www.vavel.com

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