Mi cesto está lleno de cultura ciclista

Unió Ciclista Vilanova JoanSeguidor

Creo que entre la cultura que existe en el ciclismo cabría diferenciar, entre la propia de la competición y los profesionales, y la de los cicloturistas, que pueden ser cicloturistas sin saber quiénes fueron Coppi, Merck, Ocaña o Indurain. Sobre todo esto me gustaría profundizar en el tema en este humilde post.

Porque salir a rodar en bicicleta te permite disfrutar de un buen estado de forma, te permite disfrutar de la máquina, del paisaje, pero desde mi punto de vista, tienes que llenar ese buen estado y esa comunión con la flaca, como si fuera un cesto, de cosas que te ayuden a entender este deporte y sus raíces. Evidentemente el ciclista que sólo sale a correr, intentando mantener una buena media y no quedar cortado de la grupeta, merece todo mi respeto, pero permitidme explicarme.

Yo no sería ciclista o cicloturista si no llenara ese cesto de elementos de la historia del ciclismo, igual por eso me gustan tanto las pruebas clásicas, l’Eroica o la Pedals de Clip. Si miro atrás la culpa seguro que la tiene mi padre: yo tenía 5 años y me acuerdo como si fuera ahora, cuando el hombre, con unos compañeros de trabajo, se fue para Barcelona a ver el Tour y le dijo a mi madre que Pérez Francés venía escapado, que lo habían escuchado por la radio, ese fantástico medio sin imágenes, pero que te absorbía como una esponja. Aquel día José ganó la etapa del Tour en Montjuïc, una hazaña, 200 km en solitario, las carreteras llenas de gente, “gallina de piel” al recordarlo.

Yo no iría en bicicleta si no me sumergiera en el territorio, no entiendo este maravilloso deporte si no va ligado al paisaje, a los pueblos, a las masías y a las bodegas de mi estimado Penedès. Podemos rodar en las cuatro estaciones, cada una tiene su color, su olor, su viento, sus pájaros. Me gusta observar, conocer por donde voy, a veces llego a casa y lo primero que hago, antes de ducharme, es mirar un mapa para ver donde iba aquel cruce que dejé. Quizás sea un privilegiado por vivir donde vivo, me gusta exprimir el territorio hasta el final.

Luego miro la bicicleta, me gusta conocerla desde el manillar al cambio trasero, no voy al mecánico, sólo en contadas ocasiones, la desmonto, la engraso, la limpio, repongo lo gastado. Un día me dijo Iturat que la mejor manera de ver si hay una avería, una grieta o un tornillo flojo era limpiando la máquina. Nunca salgo con la bicicleta sucia, es una manía que tengo desde pequeño.

Una bicicleta, sus componentes y complementos, sobre todo los de antes, son auténticas piezas de museo, llenas de historias, de trabajo, de talleres, de artesanos soldadores, de pintores, mecánicos, artesanos del cuero para hacer sillines, para hacer zapatos de piel a mano, chichoneras, bidones de aluminio, maillots y culotes de lana. Aquí se escondía todo un mundo que ahora se llama Taiwán o fabricación en serie sin sentimientos y poca historia.

También está el ciclismo en papel, que es mucho más que las revistas o la hoja del periódico deportivo que hablan de ciclismo que todos hemos comprado. En este país hemos tenido muy pocos libros que hablaran de ciclismo, de ciclistas, de sus gestas, de los puertos, de bicicletas,… aunque poco a poco van apareciendo. En países con gran tradición ciclista, en Francia, Italia, Bélgica, Reino Unido… las librerías están llenas, una buena forma de respirar, embriagarse y entender este mundo.

Pero tampoco seriamos nada sin recordar a esos personajes que iban a correr el Tour, el Giro o la Vuelta en tren, por su cuenta, con maleta de cartón, con pocos recursos económicos, sin médicos ni masajistas, sin servicio mecánico, con un solo plato y muy pocas coronas en el piñón, por pistas de tierra en unas etapas larguísimas. Todo un homenaje a los pioneros.

Saber de ellos también llena el cesto, ese cesto que en mi caso va lleno de lo dicho, porque eso es lo que yo entiendo por Cultura Ciclista.

Por Carles Soler, desde La Pedals de Clip

INFO

La superficie de la llanta PR1400 Oxic tiene una capa de cerámica que dar un aspecto espectacular by DT Swiss

El amigo Celestino Prieto

Un cicloturista como otro cualquiera, que disfruta de sus salidas todos los fines de semana con su grupeta de la U.C. Vilanova, para relajarse del estrés diario, practicar algo de deporte y sobre todo seguir cultivando amistades, que son muchas, muchos colegas que podemos presumir de conocerlo, de su amistad y de haber compartido con él kilómetros en bici.

Lo conocí el pasado mes de junio… pedaleando, claro. No lo llegué a reconocer al principio. Me puse a charlar con él, con aquel ciclista con maillot del KAS y con el que enseguida entablamos una animada conversación, comentando lo divertido que lo estábamos pasando en aquella marcha de auténtico estilo retro. En un momento dado me dejé caer un poco y otro cicloturista me tocó en el hombro y me dijo:

-¿Sabes con quién estabas hablando?
-Pues no, la verdad -le respondí francamente.
Es Celestino Prieto…

¡Caramba! ¡Qué apuro pasé! Había estado hablando con una leyenda viva del ciclismo y yo sin darme cuenta. ¡No lo reconocí! Pues sí, el gran Celestino, ex ciclista profesional barcelonés, instalado en su querida Vilanova i la Geltrú donde ahora regenta una tienda de ciclismo (Esports Prieto, Rambla del Castell), desde donde se implica en organizar actividades para promocionar el ciclismo, colaborando en eventos como la organización de la próxima Pedals de Clip o la Trobada de Tàndems, ambas en la comarca del Penedès, concentraciones poco vistas hasta ahora pero que están adquiriendo un gran auge entre los cicloturistas.

Desde aquí no os vamos a explicar toda la carrera profesional (entre 1983 y 1990) de este auténtico mito del Reynolds, KAS y ONCE, pero sí os diremos que fue con el equipo de la refrescante bebida donde corrió y coincidió un par de temporadas con Sean Kelly, tirando siempre de él, o en cabeza en las cronos por equipos. Entre sus mayores logros destacar los éxitos deportivos en la Vuelta a España, donde consiguió la victoria en la 4ª etapa (Salamanca-Cáceres) en la edición de 1981, su subcampeonato de España de ciclismo en ruta en el 84, ganador del Gran de Premio de Navarra en 1985 y acabando el Tour de Francia, de aquel mismo año, en el puesto décimo séptimo de la general.

Todo un gregario de lujo, tal y como lo describía en septiembre de 1986 el seleccionador español Pepe Grande en vísperas del Mundial de Colorado Springs (EE.UU.) «porque cumple a la perfección cualquier misión y sobre todo en la selección siempre ha funcionado como un miembro fundamental«. A pesar de que era un «currante del pedal», luchador nato, siempre intentaba la victoria, como en su mejor Tour, el del 85, cuando en su 2ª etapa, entre Lorient y Vitré, se escapó, a 55 km del final, de un pelotón que volaba cercano ya a la meta, y para eso «hay que tener una impresionante fuerza y muchos kilates de moral» (Javier Dalmases).

Celestino quería dedicarles el triunfo a sus padres. No pudo ser y fue alcanzado y neutralizado 15 km después, «pero a él no le importó, sabía que estaba a su alcance el intentarlo otra vez«. En diciembre de 1990, con tan solo 29 años, se retiró prematuramente, por una polémica renovación con la ONCE que nunca se llegó a firmar, pero a todos nos quedó un gran recuerdo de «un ciclista tranquilo, sencillo, y que ningún director deportivo que tuvo pudo decir una palabra crítica a este corredor abnegado y discreto que pasó a ser uno de los mejores gregarios de España«.

Celestino… ¿crees que el cicloturismo goza de buena salud?
Por supuesto, el cicloturismo goza de muy buena salud, a pesar de algunos disgustos que nos podamos llevar alguna vez.

¿Del ciclismo profesional no podemos decir lo mismo, no?
El Ciclismo Profesional en España tiene un nivel altísimo. Tenemos ciclistas capacitados en cualquier disciplina. Las generaciones de Arroyo, Perico, Indurain… hicieron despertar una afición y descubrir este deporte a mucha gente.

¿Qué diferencias encuentras entre el ciclismo que tú conociste y el de hoy en día?
Nunca es bueno comparar épocas y generaciones. Lo que está claro es que hay denominadores comunes como el sacrificio y la disciplina. Antes los ciclistas hacían servir más la intuición, no se llevaban los pinganillos y requerían una lectura rápida de la carrera.

¿Dónde está el límite de exigencia en el ciclismo actual?
El ciclismo es un deporte de sacrificio, de retos y competitivo. La exigencia la lleva la propia competición.

¿Qué te quedó por hacer como corredor?
No lo sé. Guardo grandes amigos y grandes recuerdos.

¿Miras atrás sin acritud?
Fui un privilegiado en hacer lo que me gustaba y tenía pasión. Coincidir con los ciclistas y directores de aquella época fue una etapa bonita.

¿A qué rival de tu época admirabas más?
Hay tantos a los que admiraba por diferentes razones que se me hace difícil marcar a uno. Unos por casta, otros por la clase que mostraban, por su picardía, por su valentía o por su constancia.

Y recientemente… ¿quién es tu favorito?
Un corredor que lo sigo siempre desde que tenía 8 años: Flecha.

Gregario de lujo… ¿hubieras preferido que te hubieran recordado de otra manera?
Todos tenemos nuestras ilusiones, pero fui consciente de mis limitaciones. En aquella época en mis equipos había grandísimas figuras. Quedo satisfecho de mi labor.

¿Disfrutas más ahora del ciclismo o echas de menos tu etapa competitiva?
Ahora disfruto del ciclismo. La bici se ha convertido en una herramienta para pasármelo muy bien, para salir de la rutina y de paso intentar cuidarme físicamente.

¿Participas en marchas cicloturistas? ¿Crees que son carreras encubiertas?
Salgo en algunas marchas, pocas, porque no tengo demasiado tiempo. El carácter competitivo de las personas hace que sin querer se conviertan en carreras.

¿No sería mejor quitar dorsales y chips a las marchas?
La competición está dentro del mismo ciclista. Aún sin llevar dorsal o chip seguro que habría ese afán de llegar primero. Eso no quiere decir que todos los ciclistas tengan esa mentalidad, simplemente que hay ciclistas que sí la tienen.

¿Te sigue picando el gusanillo de la competición?
Sí, pero como espectador. Aún me apasiona el ciclismo.

¿Se pican contigo? ¿Te picas fácilmente?
Por supuesto que hay quien se pica, pero yo no me pico para nada.

¿Pincho de tortilla o barrita energética?
Hemos cambiado el ciclismo de fondo por el ciclismo de fonda: un buen pincho de tortilla, una buena tertulia…no tiene precio.

¿En tu época de corredor, cuántos kilómetros solías hacer?
Sobre los 30.000 km. Tendría que buscar entre mis reliquias guardadas donde apuntábamos kilómetros, peso, pulsaciones, etc.

¿Pulsómetro o sensaciones?
Voy con pulsómetro, pero me dejo llevar por mis sensaciones.

¿Un lugar para perderte con la bici?
Sierra de Prades, precioso

No sales de casa sin…
Revisar la bici y llevar recambios

Lo peor de la bici…
La dificultad de compartir un medio (la carretera) con más respeto y civismo con otros vehículos.

¿Cómo ves la nueva moda de las marchas retro?
Es maravilloso que le demos valor a nuestras bicis, a nuestra historia, al igual que a los coches, motos, o trenes antiguos.

¿Crees que engancharán a mucha gente?
Seguro que sí, tanto por recuerdos como para dar valor a bicis guardadas y casi olvidadas, como a nostálgicos y a curiosos.

En Italia, l’Eroica reunió a más de 5000 ciclistas… ¿llegaremos a esta cifra en alguna prueba emergente amante de las bicis clásicas en nuestro país?
Es difícil, pero lo importante es empezar y arrancar. Tener ilusión y compartirla con más ciclistas.

Por Jordi Escrihuela

INFO

Por si no conocías la serie Spartan de Suunto

La crónica vintage de un ciclismo vintage

La primera edición de “La Pedals de Clip” (después de celebrarse durante dos años de manera no oficial) que organizó para el día de ayer la veterana Unión Ciclista Vilanova, reunió lo más selecto de las categorías aficionadas, con el respetable número de 160 ciclistas que acudieron a la voz del árbitro señor Carles Soler. La calidad de todos ellos era promesa de gran batalla y a toda fuga no le faltaría la debida réplica. Los organizadores de la prueba que se celebró el domingo por las tierras catalanas de la comarca del Penedés, a fuerza de sacrificios para que la prueba alcance el mejor éxito, lograron una importante representación de ciclistas de distintas regiones de España, alineándose clubes de Baleares, Andalucía, Aragón, Vascongadas, Valencia, Castilla la Nueva y la Vieja, Murcia y Cataluña, que nos deleitaron con una marcha muy diferente a cualquiera de las reservadas durante la temporada.

La representación de estos muchachos suscitó inusitado interés y expectación, especialmente para poder comprobar la actual puesta a punto de nuestros seleccionados como Pepe Recio, Celestino Prieto, Miguel Ángel Iglesias, Jaume Vilamajor, Vicente Iturat, Pedro Torres o el héroe local Jordi Grau, que dieron color a esta edición, en el transcurso de la cual algunos de los futuros ases revelaron sus aptitudes rodadoras.

A la hora señalada, las 9 de la mañana, los participantes tomaron la salida en la Rambla de Cataluña, en el centro de la bella población de Sant Martí Sarroca, acompañados por la asistencia de las motos de Moto Club Vilanova y Moto Clàssics del Penedés, además de los vehículos de la organización formando una serpiente multicolor de más de 200 personas para cubrir los 72 km de que constaba el circuito, recorriendo las provincias de Barcelona y Tarragona, una tierra de vinos y cavas.

En un principio los participantes se sometieron a una constante vigilancia camino de Torrelles de Foix, entrando en calor poco a poco, dada la fresca temperatura y el cielo nublado, para finalmente marcar un buen promedio camino de las viñas de La Verna y El Cosconar, con algún intento de escapada que animaron la prueba, aunque pronto fueron anulados por el grupo que mandaban las figuras.

La marcha cambió por completo cerca de La Rovira Roja, a la que se llegó por un tramo de tierra donde hubo una primera criba que motivó algunos pinchazos. La prueba seguía ofreciendo numerosos alicientes a su paso por Guardiola de Font-Rubí para de nuevo afrontar los ciclistas, siempre comandados por los ases del pelotón, en el grupo de cabeza, otro tramo de camino rural hasta Puigdálber. La marcha, a muy buen ritmo, se dirigía ahora hacia Can Cartró, donde giraron por una nueva pista hasta Santa Fe del Penedés, donde la fatalidad recayó sobre uno de los favoritos, el gran Manolo “Mago Tusinu” que sufrió un pinchazo que le privó de mantenerse en cabeza de pelotón y que con desespero sacaba rápido su rueda delantera, levantándola, intentando llamar la atención del coche taller. Una imagen que se nos quedó grabada para el recuerdo.

Más tarde algún rezagado pudo unirse al Mago de la carretera, pero entre nuevas averías y que muchos no pudieron seguir la veloz marcha de Manolo, finalmente tiró en solitario dirección a La Granada en busca del pelotón principal, demostrando hallarse en perfectas condiciones físicas, muy fuerte, enlazando pistas hasta Santa María de Vallformosa. Así se llegó hasta Pacs del Penedès y las bodegas Torres donde se efectuó el avituallamiento en el kilómetro 33 con buen vino y productos de la tierra, para seguir dirección Puigdassé donde algunos ciclistas, tras algunos fuertes estirones, pudieron distanciarse unos metros que fueron aumentando paulatinamente atravesando un largo tramo rompepiernas con tremendas bajadas de hasta el 17% de desnivel y afrontando el pelotón algunos muros donde los cambios echaban chispas, siempre comandados por los Iturat y compañía, que desarrollaban un gran esfuerzo pasando por preciosas masías y pequeños núcleos rurales como La Múnia o Cases Noves de Cal Marqués, cruzando Sant Jaume dels Domenys donde uno de los favoritos saltó, pasando completamente destacado y rodeado de vehículos que no cesaron de animarle durante la escapada, pasando veloz por núcleos como La Caronya, Cal Marqués y Les Cases Noves de la Riera.

En su persecución los ciclistas se dirigían dirección Romaní donde el genio de Celestino rompió también el pelotón, demostrando poseer unas cualidades dignas de admirar. En la subida al Alto de la Roca, el conjunto monumental del Castillo de Sant Martí Sarroca y la iglesia de Santa María, se desató la batalla final donde los ciclistas mostraron todo su potencial en un duro kilómetro que dio emoción a la prueba. Por delante seguía el escapado, quedando solamente en cabeza unos quince ciclistas para alcanzar la meta. Nuestro protagonista se colocó bien y atacó en el momento oportuno, seguro de sí mismo, sosteniendo un tren rápido. Parecía que lo iban a alcanzar, incluso se pusieron a su rueda pero a escasos 15 metros de la cinta, saltó irresistible al esprint el blanquiverde Poblet, uno de los mejores hombres de la generación que sube, llegando primero por sus indiscutibles cualidades físicas y tocando el cielo del Penedés, donde como recompensa a su esfuerzo el Alcalde de la ciudad, Sr Ramón Carbó junto a su concejal de turismo, Sr Óscar Gutiérrez, le rindieron gran homenaje junto a otros ilustres ciclistas, en medio de las cálidas ovaciones de cuantos presenciaron la llegada de esta interesante prueba que brindaron a la afición catalana los entusiastas directivos de la Unión Ciclista Vilanova. No faltó detalle alguno en la organización que cumplió fielmente su cometido, siendo aquella impecable en todos sus aspectos, colaborando muy acertadamente la Policía de Tráfico, la Policía Local y cuantos tuvieron alguna misión en esta primera edición de “La Pedals de Clip”, dejando la grata impresión de que muy pronto será la nueva Eroica del país.

Por Jordi Escrihuela, desde Ziklo, sueños ciclistas