La Vuelta en Canarias, algunos motivos para volver

Epic Gran Canaria mar JoanSeguidor

Las Islas Canarias esperan muchos años después que la Vuelta regrese

Vemos que la Vuelta no sale de Canarias desde 1988…

Casi todos sabéis que he vivido 5 años en Tenerife y que he descubierto las ocho islas Canarias en bicicleta.

Si, ocho, porque gracias a dichoso coronavirus, la mayoría de los españoles han descubierto una pequeña isla llamada La Graciosa, situada enfrente de Lanzarote y que, ojo, no tiene ni un sólo kilómetro de carretera asfaltada.

Y casi todos sabéis que me defino como el euskokanario.

Surgió como una broma, pero refleja la realidad.

Nací en Euskadi y me hice ciclista allí, pero Canarias ocupa una parte crucial de mi vida y de mi corazón. 

Por ello, cuando me preguntaron por las cinco razones por la que la Vuelta a España debería de visitar Canarias, lo primero que me vino a la cabeza fue, ¿Canarias es España?

¿Alguien sabe la afición que hay al ciclismo allí?

Pues esa es la primera y principal razón por la que La Vuelta debe visitar las Islas Canarias.

Y es que desde 1988 la Vuelta no ha pisado suelo canario, algo que a mií me sorprende mucho con la gran afición por el ciclismo que existe.

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Entiendo la dificultad logística de desplazar toda la infraestructura de una gran vuelta a unas islas que se encuentran a 2000km del punto más cercano de la península, y eso ha servido como excusa, totalmente válida en los 90 e incluso en los primeros años del nuevo sigo.

Pero actualmente, el propio ciclismo lo ha desmontado con salidas de grandes en lugares tan alejados como Israel.

Por tanto, se ha demostrado, que si hay interés económico por medio, todo es superable hoy en día.

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Y de aquí surge una pregunta.

¿Acaso no es interesante para Canarias que la Vuelta visite alguna de sus islas?

¿O los Cabildos de las no les es más interesante invertir un traer la Vuelta a España a Canarias?

Estoy seguro que sí.

Llevan años posicionáandose como destino cicloturista, son miles los ciclistas de innumerables paíises los que se desplazan año tras año a practicar su deporte favorito a esas cálidas latitudes, tienen el espejo de los ciclistas profesionales rodando por Tenerife y Gran Canaria, triatletas del máximo nivel mundial pasando largas temporadas en Lanzarote….

¿Y no se invierte en un escaparate como La Vuelta? Algo se me escapa.

La Vuelta a España es la gran vuelta con mejor infraestructura hotelera de todas, algo lógico tratándose España de un país muy volcado a ello.

Y esa es una razón por la que muchos ciclistas desean correr La Vuelta.

A muchos os parecerá una tontería, pero cuando has vivido en el circo ambulante del ciclismo, un buen descanso en un buen hotel….no tiene precio.

Pero no sólo hay ciclistas en ese circo, también hay auxiliares.

Profesionales que necesitan condiciones de espacio, tranquilidad, etc…para desarrollar su labor en buenas condiciones. Tendríais que ver lo que se encuentran los ciclistas y auxiliares a veces en otros países…

Pues precisamente Canarias es uno de los lugares con mayor y mejor oferta hotelera en España

La tercera sea quizá la más comentada.

El Teide, una de las subidas más largas de Europa desde el nivel de mar.

Una subida icónica.

No la más dura, tampoco la más larga.

Ni siquiera es la más espectacular de Tenerife.

Pero en su conjunto es algo único y especial.

Escalar durante cuarenta kilómetros desde el mar hasta 2300 m cruzando diferentes paisajes para llegar al Parque Nacional, donde parece que te hayas trasladado a la luna es una experiencia que todo cicloturista que se precie quiere tener en su vitrina de conquistas.

Y disfrutar, embelesado, ese pico que se alza todavía 1500m por encima de tu cabeza, no tiene precio.

Es cierto que  la mayoría de los ciclistas profesionales del mundo  se conocen todas las vertientes, incluso los más escondidos atajos de las subidas al Teide, pero nadie, absolutamente nadie en activo la ha subido en competición en el campo profesional.

Creo que es otra razón más que suficiente.

Y repito, sólo Tenerife ya tiene lugares lo suficientemente espectaculares, más incluso que El Teide, como para que la Vuelta baje a Canarias.

Masca, Anaga o la simpleza y complejidad del carrusel de curvas y repechos de la Carretera Vieja del Sur (la TF-28) son sólo tres ejemplos.

La cuarta sea quizá la más complicada de cumplir.

Son 7 las islas ciclables en bicicleta de carretera, siete islas tan especiales y diferentes entre sí que si la Vuelta se decide a «saltar el charco», debería de rodar por todas ellas.

Como hemos dicho, Tenerife y Gran Canaria son las más conocidas, tanto a nivel cicloturista, como ciclista profesional.

En la primera hay largas listas de espera para poder realizar concentraciones en altura con buen tiempo desde enero hasta junio.

Las otras opciones para ello son Sudáfrica y Sudamérica, principalmente Colombia.

Gran Canaria es el destino más utilizado por los profesionales durante los meses de noviembre y diciembre

Buen clima, playa, desnivel más que suficiente y algo más de «llano» que en la vecina Tenerife.

Pero…¿Por qué no visitar Lanzarote y Fuerteventura?

Dos islas con una orografía con menos montaña pero igualmente quebrada que engaña.

Que no piense nadie que son llanas.

La pena, y una de las razones por las que quizá se puedan descartar, es que septiembre es época de calimas, con lo que no sopla tanto el viente como en otros meses del calendario.

Lanzarote y Fuerteventura con viento, nos aseguran espectáculo en forma de viento, tensión, agonía, abanicos…

Y si hablamos de La Gomera, La Palma y El Hierro…por agruparlas y no extenderme demasiado, hablamos de Laurisilva, de bosques frondosos, de carreteras con un asfalto exquisito, de subidas interminables, de barrancos salvajes, de millones de curvas.

Personalmente, creo que unas tomas aéreas de un pelotón rodando enfilado no tendrían precio.

El reclamo visual sería simplemente brutal.

Y la quinta y última razón, relacionado con la segunda, es su infraestructura aérea.

Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventuta y La Palma cuentan con aeropuertos internacionales.

La Gomera y El Hierro tienen aeropuerto, pero son de reducidas dimensiones y sólo operan con pequeños aviones. No obstante, las conexiones se podrían organizar, tanto a nivel aéreo como marítimo, con los actuales ferrys súper rápidos que conectan todas las islas.

La Vuelta volvió a Euskadi después de muchísimos años.

Ojalá vuelva a mi otra tierra, más pronto que tarde.

Por Unai Yus

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«La Vuelta es una gran oportunidad en un año sin eventos» Javier Guillén

La Vuelta JoanSeguidor

Recorrido a vista de pájaro sobre el pasado, presente y futuro inmediato de la grande española

A vueltas con La Vuelta, La Vuelta a España, la que es tercera grande en lo cronológico que este año 2020 que nunca olvidaremos se irá entre octubre y noviembre.

Y tenemos varias dudas que nos asaltan sobre la grande, por eso Javier Guillén se pone al teléfono, para poner luz sobre un panorama que ofrece pocas certidumbres.

Recuérdanos, Javier, ¿cuánto tiempo llevas al frente de La Vuelta?

«Antes de ser director, llevaba desde el 2000 vinculado a la carrera, luego fui nombrado director general el uno de diciembre de 2008, tomando el relevo de Víctor Cordero»

2009, año del debut

«Así es, mi primera Vuelta es la que sale de Holanda«

¿Qué fotografía ofrecía la Vuelta esos días?

«Lo primero que me encuentro es una carrera en medio de una gran crisis económica, y no era poca cosa. Podríamos decir que en 2005 el ciclismo ya había pasado una primera crisis, la del dopaje, y ahora ésta»

¿Cuál fue la primera consigna?

«Salvar la economía del evento, ni más ni menos, con algo a nuestro favor, la solvencia de nuestros socios, Antena 3 y ASO, pero eso no nos eximía de ser viables»

Al margen de lo económico ¿qué le faltaba a la Vuelta en 2009?

«Personalidad. Si el Tour era el amarillo y lo francés y el Giro el rosa y la tradición, nosotros necesitábamos construir nuestra marca, la personalidad de la carrera»

¿Qué trabajáis para potenciar la personalidad de la carrera?

«Elementos como el maillot, que pasó a ser rojo desde 2010, y la confección de un recorrido que fuera televisivo. Buscamos un efecto acción-reacción viendo cómo lo tomaban los medios»

¿Aquella crisis tuvo cosas buenas?

«Sí, una de ellas es que nos permitió arriesgar, por ejemplo en los recorridos. Propuestas para mejorar la Vuelta, a nuestro entender, sin que implicaran un sobrecoste económico»

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¿Han valido la pena esos riesgos?

«Si lo miras ahora ves que la Vuelta siempre ha sido rentable. Los años 2009 y 2010 fueron complicados, pero en perspectiva, la trayectoria es solvente»

¿Cuáles fueron los mejores años de la Vuelta en lo económico?

«Hay un ciclo muy bueno que va desde 1998 a 2002, luego empieza a caer por los motivos que te expliqué»

El hecho de ser la grande de España ayudará…

«A la Vuelta nunca le han regalado nada, todo compromiso con un ente público, por ejemplo, llevaba una contraprestación asociada, bien fuera en televisión o publicidad»

El maná público como se vio hace tiempo no podía ser eterno…

«Aplaudo la gestión privada siempre respetando los valores del ciclismo como deporte y ética, la única forma de evolucionar las cosas es persiguiendo un beneficio a final de año, por pequeño que sea»

¿Qué foto haces de la Vuelta en febrero de 2020?

«Una carrera con una gran dimensión internacional, con una identidad y rasgos bien definidos, con estabilidad financiera y buena cobertura televisiva, junto al apoyo de patrocinadores y sedes. Esa es la foto que teníamos en perspectiva de 2020 a 2024″

Entiendo que no será la de mayo de 2020…

«No desde luego, la de ahora es de dos planos. El primero a corto plazo, 2020, el otro a partir de 2021, que podríamos decir es similar al de febrero de 2020″

Si hablamos del primer plano…

«Pues vemos que la crisis lo paró todo de golpe y ello no implica que todo se reactive de golpe. La Vuelta está muy vinculada al turismo, por ejemplo, y a nadie se le escapa cómo está el turismo. Con todo creo que estamos en mejor situación que en 2008″

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¿Es objetivo decir que habrá Vuelta en 2020?

«Lo es, sí. Trabajamos para ello, hemos ideado planes, nos hemos encajado en el calendario, ahora bien, no tengo bola de cristal para saber cómo estaremos en octubre»

¿Hay ganas de Vuelta?

«El año que más. Veremos qué pasa en agosto e iremos decidiendo»

¿Cuánto daño le hace esta crisis a la Vuelta?

«Es un daño que no sólo nos concierne a nosotros, es al ciclismo en general. Podemos decir que no compromete nuestro futuro, pero impacta en nuestras cuentas»

¿Cómo están vuestros patrocinadores?

«No se puede establecer un parámetro general, a ver qué resulta de todo esto»

Habrá que ser imaginativos…

«Sí desde luego, habrá que negociar muchas cosas, compensaciones entre otras que intenten mantener el nivel de inversión, sin ajustes. También hay que valorar las oportunidades que ofrecen las nuevas fechas»

La Navidad no queda tan lejos…

«Por ejemplo, ¿no podríamos hablar de estaciones de esquí sin ir más lejos? ¿por qué no pueden surgir patrocinios inesperados?»

Un slogan para esta Vuelta

«La Vuelta es una gran oportunidad en un año sin eventos»

La Vuelta 2020 ¿con o sin público?

«Son varios los escenarios. El ideal es con total normalidad. Sin publico o con menos gente es algo que está en los planes pero serán decisiones que se tomen más cerca del arranque de la Vuelta. Antes de La Vuelta hay otras carreras que nos irán marcando el paso. Ahora trabajamos con dos grupos uno en La UCI y otro interno, más adelante veremos el propio del CSD. Aún es pronto para saber cuál será el protocolo definitivo eso será la situación quien lo decida. Todo está abierto

Vamos para el final ¿qué es para ti el Tour?

«Es la excelencia de este deporte, la historia en su máximo esplendor, pero al mismo tiempo la modernidad del ciclismo. Para mí es el gran evento deportivo de carácter anual»

¿El Giro?

«Es tradición, siempre respetuoso de sus orígenes y de dónde viene, explota muy bien los recursos que tiene»

La Vuelta en tres palabras…

«Innovación, imprevisible y dureza«

A nosotros nos da la sensación, por eso, que la Vuelta no alcanza el nivel de implicación de la gente que sí vemos en el Tour y Giro en Francia e Italia, respectivamente…

«Creo que nuestra implantación de marca entre el español medio es mucho mejor, eso sin embargo no esconde que en Italia y Francia la gente se asocia mucho con sus grandes. Nosotros somos más de ídolos, que de evento. En ese sentido creo que estamos por detrás, pero trabajamos en llegar a cualquier lugar que se nos proponga, mejorando la implantación»

Un deseo para 2020

«Que haya Vuelta, será síntoma de que estamos más cerca de nuestra ansiada normalidad»

Foto: Luis Angel Gomez / PHOTOGOMEZ SPORT – FB de La Vuelta

1985. La primera Gran Vuelta de Perico: Recio, pero Delgado

Aquella tarde por la sierra Perico sentenció la Vuelta 1985

Nos cabe el consuelo de que el confinamiento se está haciendo en días de perros ahí fuera y para entrar en calor Teledeporte nos trae la sentencia de la Vuelta 1985, gentileza de Perico.

“Son muchas horas bajo la lluvia o la nieve y si la temperatura es muy baja, el frío se va metiendo en tus huesos, necesitando varias horas después de la etapa para entrar en calor. Lo más importante en este tipo de días es mantener el calor corporal y la moral alta”.

Perico Delgado

¿Seguro que el invierno de aquel año aún no había acabado?

La señorita primavera abandonó sus aposentos por un día y dejó que se asentara en su trono el frío general que, con mano de hierro, azotó al sufrido pelotón ciclista a falta de tan solo dos días para acabar la gran ronda por etapas española.

Era mayo, pero la película de la etapa bien se podría haber rodado en diciembre.

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La carrera parecía… ¿sentenciada?

Todo indicaba que sí.

Con los ciclistas arrancando en frío, lloviendo y con previsión de cellisca en las montañas, no parecía un día muy propicio para pedalear.

Sin embargo había un ciclista que, con sangre fría, lo tenía todo planeado, un corredor que llegaba a su casa de Segovia y que conocía el terreno y las dificultades como la palma de su mano.

Aliado por los elementos, movió la carrera desde el principio, provocando que la mayoría se tuvieran que despojar del manto de la pereza para imprimir un ritmo vertiginoso para evitar cualquier tipo de asalto.

La Morcuera hizo la primera selección entre aquellos valientes.

En Cotos nuestro guerrero venido del frío lo intentó, pero al líder no le temblaron las piernas y supo mantener la cabeza helada y el corazón caliente.

Finalmente un tipo Recio en el llano logró escabullirse del abrigo del pelotón.

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Fue coronando Navacerrada, blanca inmaculada entre el aguanieve, el granizo y la niebla, cuando nuestro Delgado protagonista pudo esconderse y despistar a sus rivales, lanzándose a tumba abierta en el descenso, corriendo un tupido velo de bruma.

Ya no le volvieron a ver.

No se veía nada.

Hizo camino Recio y por detrás, un líder de mármol, Millar, se quedaba quieto, congelado, sin capacidad de reacción: no se había enterado de nada.

Cuando quiso reaccionar, un Perico le había enjugado los 6’13” de retraso en la general y le había dado la vuelta al marcador.

Una etapa histórica.

Las salidas más frikis de La Vuelta (y alguna del Tour)

En las salidas de la Vuelta hemos pisado circuitos de carreras, plazas de toros, estadios de fútbol, monasterios, paseos de albero junto al mar y hasta un portaaviones… ¿todo vale?

Que a los organizadores de La Vuelta, especialmente desde que está en manos de su director, Javier Guillén, se les va bastante la olla en cuanto al diseño de algunas salidas de etapa, en las que se riza el rizo, intentando llegar a ser supuestamente originales, es un hecho reconocible y diferente del resto de grandes vueltas.

Por eso esta vez nos hemos querido fijar y recordar algunos de esos arranques de etapa en escenarios “únicos e irrepetibles” que sorprendieron por su excentricidad no sólo a prensa y aficionados, sino también a los propios ciclistas.

 

Sin ir más lejos, en esta pasada edición de La Vuelta, el estadio San Mamés -la reconocida como “Catedral” del fútbol y sede del club Athletic de Bilbao- fue el escenario de partida de la 13ª etapa.

La verdad es que fue una auténtica extravagancia ver al pelotón entrar al campo de fútbol, liderado por Omar Fraile, Jonathan Lastra y Mikel Bizarra -los tres vizcaínos de La Vuelta y con camisetas del Athletic personalizadas- rodear el terreno de juego para salir de nuevo al exterior y arrancar con la etapa.

Pero si hubo llegadas a San Mamés que se hacían sobre pistas de madera en épocas mucho más pavorosas que la presente… ¿por qué no evitar que los corredores rodaran por el césped?

Lo más friki, sin embargo, fue ver a un par de ciclistas bajarse de sus bicis para lanzar un penalti.

Un pequeño disparate, una bufonada, una chaladura… llamadlo como queráis.

No tenían ni balón ni porterías montadas pero todo en su conjunto quedó como una divertida anécdota, tanto que algunos la consideraron una auténtica bilbainada.

Como comentamos, de unos años a esta parte, estas rarezas han sido una constante en muchas ediciones de La Vuelta.

Echando la vista atrás podemos encontrar unos cuantos inicios de etapa diseñados en  forma de menús gourmets para los paladares ciclistas más exigentes.

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Por ejemplo en 2009 La Vuelta arrancó con una contrarreloj individual en el mítico circuito holandés de Assen.

Otra “Catedral”,  pero esta vez del motociclismo.

De esta original manera, se dio luz verde a la salida de los corredores, de uno en uno, que disfrutaron de una pista más acostumbrada al rugir de las motos GP que al sonido del suave pedaleo de los ciclistas profesionales,  aunque sólo fueron apenas 4,5 kilómetros.

Esta fantasía, con este formato de preámbulo en un circuito de velocidad, se repitió con éxito en septiembre de 2011, la que era la 21ª y última etapa de aquella edición de La Vuelta.

Aquel día el pelotón echó a rodar desde el mítico Circuito del Jarama, aunque esta vez lo hizo en salida neutralizada, en un recorrido que les llevaría hasta Madrid, sirviendo de homenaje al ganador de la ronda española de aquel año, el británico Chris Froome.

Y de los circuitos de carreras de vehículos de motor a los sanfermines.

Sí, porque en agosto de 2012 La Vuelta empezó en Pamplona con una contrarreloj por equipos de 16,5 kilómetros, que recorrió las calles por donde transcurren los famosos encierros, pedaleando por el mismo trayecto en el que cada verano se mezclan mozos, turistas y toros, para acabar la etapa a hombros en la mismísima Plaza de Toros de la capital navarra.

Llegamos al año 2014 y llega la obra maestra de Guillén, lo nunca visto, la mayor y espectacular puesta en escena que se haya visto jamás en una vuelta ciclista.

Aquel caluroso día de agosto, y desde la bahía de Cádiz, el pelotón ciclista internacional se embarcó en el buque de proyección estratégica (mal llamado portaviones)  Juan Carlos I, el más moderno y el más grande de Europa, joya de la corona de la Armada española.

Todo el mundo del ciclismo se quedó sorprendido por su magnitud en un peculiar y sobre todo  diferente arranque de aquella etapa, en el que los protagonistas disfrutaron del increíble escenario de salida.

 

Un capricho en el que entonces se dijo que Unipublic quería homenajear a la Armada y a la familia Real, siendo la primera vez que una ronda ciclista partía desde un barco.

Arrebato, impulso, vehemencia, ocurrencia… llamadlo también como queráis.

Menos mal que, de momento, no han querido rendir homenaje al Ejército del Aire.

De esta manera, del campo de fútbol, saltando de circuito en circuito, de la plaza de toros al portaviones, nos vamos a la playa.

Así es, nos hemos trasladado hasta el verano de 2015. Agosto en la Costa del Sol.

Sol, yates y lujo en Marbella para dar salida a aquella edición de La Vuelta, una contrarreloj por equipos que se había de disputar en un peligrosísimo circuito de 7,4 kilómetros.

¡Menudo trazado!

Angosto, sin asfalto, sólo el famoso albero, esa tierra compacta que parece no querer dejar avanzar las finas ruedas de las bicis de los corredores.

Y puentes de madera, giros escalofriantes y estrechos.

Los ciclistas se negaron. Ahí no iban a competir. Y eso que ya lo sabían desde la presentación de aquella edición en enero.

Pero, claro, en invierno los corredores no ven más allá del Tour.

 

Amenazaron con un plante.

Pero ya estaba todo preparado para el espectáculo y La Vuelta no se iba a echar atrás en aquel momento.

Ya era tarde.

Al final, en una decisión salomónica, la UCI respetó el trayecto pero los tiempos no contarían para la clasificación general.

El BMC ganó la etapa, que sacó rentabilidad para su patrocinador, culebreando por aquel jodido recorrido y entrando a 54 km/h en el paseo de Marbella.

Una jornada para el recuerdo que se salvó como anécdota pero que quedó en la memoria colectiva como algo verdaderamente ridículo a nivel internacional.

La Vuelta no merecía una imagen como aquella.

En el recuerdo quedan otras salidas más o menos originales, con más acierto que algunas de las aquí comentadas, como la contrarreloj nocturna que se organizó en 2010  en la ciudad de Sevilla o la espectacular salida de La Vuelta del 2014 desde dentro de un monasterio como el de Santa María de Veruela, que dio un toque ceremonioso, brillante y artístico a aquella edición de la ronda española.

Se trataba también de una cronometrada individual de 36,7 entre ese Real Monasterio y la población de Borja.

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No nos queremos dejar en el tintero, aunque fue una llegada y no una salida, la etapa final de La Vuelta de 2002 en el Santiago Bernabeu.

Otra singularidad en forma de crono de 41,2 km que partía del parque temático de  la Warner Bros (San Martín de la vega) y finalizaba en el emblemático estadio para celebrar los actos del Centenario del Real Madrid.

El coliseo blanco se llenó para ver a los ciclistas y la victoria final de Aitor González, en lo que fue un homenaje mutuo del ciclismo y el madridismo, situándose la meta enfrente del palco presidencial.

Otra excentricidad de La Vuelta pero que en aquel caso fue perpetrada aún por el recordado Enrique Franco.

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Sin embargo, hemos querido dejar para el final, como en aquel ranking del 10 al 1, a la número 1,  la mejor de la mejor, la etapa más  friki de la historia del ciclismo, una tremenda jaimitada o charlotada, o como la queráis llamar, en uno de los ridículos más grandes que se han hecho en una gran ronda por etapas.

Y no estamos hablando de La Vuelta, no, lo estamos haciendo del mismísimo Tour.

Así es. Estamos en la 17ª etapa de la Grande Boucle de una edición muy reciente, nada menos de hace tan sólo dos años, en 2018.

Los franceses intentan innovar sorprendiéndonos con una etapa corta pero muy dura, con tan solo 65 km de recorrido pero con tres duras ascensiones:  Peyragudes, Azet-Val Louron y sobre todo el terrible Col de Portet.

Pero esta no es la única peculiaridad de la jornada.

El comienzo de la etapa se sitúa en la localidad de Bagneres de Luchon y está diseñada, por vez primera, en una salida de parrilla al estilo Fórmula 1 o Moto GP, en la que los corredores se colocan en función de su puesto según la clasificación general.

Los 20 primeros clasificados en los puestos cabeceros, lógicamente, y los siguientes organizados en grupos de 20 tras ellos, sin orden.

Por supuesto sin inicio neutralizado, la novedad era que se esperase que los líderes arrancasen su “moto” de salida, atacando desde el primer momento y saliendo a saco y a por todas desde la primera pedalada.

Que alguno de los primeros clasificados lanzara un ataque en la primera ascensión.

Se decía que era una propuesta decidida para corredores valientes y atrevidos.

Y en eso quedó. En una propuesta ridícula.

¿Se pensaban que los capos de la general iban a salir así, a balón parado, y sin esperar al resto de sus compañeros?

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Había que ser muy tonto para pensar eso, la verdad.

O muy ingenuos o ignorantes, de desconocer profundamente este deporte.

¿Qué paso?

Pues nada. No pasó nada.

Se puso el semáforo en verde y al momento, como no podía ser de otra forma, todo el pelotón se reagrupó.

Nadie se iba a marchar sin su equipo como apoyo.

Se quería fomentar el espectáculo y se hizo un ridículo internacional.

“Una cosa de locos” se jactaba el director de la carrera Thierry Gouvenou.

Los ciclistas, al recordar aquel episodio, aún se deben estar riendo.

«Nunca me muevo por dinero ni tengo miedo al mañana» Angel Madrazo

ANgel Madrazo La Vuelta JoanSeguidor

Una charla de media hora con Ángel Madrazo sirve para conocer uno de los personajes de la Vuelta y saber de una filosofía de vida muy recomendable

En la Vuelta que ha concluido en Madrid, Ángel Madrazo es uno de esos ganadores que no subió al podio de La Castellana, pero él ya había ganado, el premio del cariño, del bus lleno en la salida, de los selfies, del público entregado a su héroe cercano…

«Los ciclistas como yo somos cercanos, humildes y trabajadores. La gente lo valora»

Creo has tenido alguna recepción y homenaje desde el domingo

«Sí, son días distintos a nuestra rutina, con recepciones y homenajes. Hemos estado con el presidente cántabro, con Miguel Ángel Revilla y su segundo Zuloaga»

¿Qué se cuenta Revilla?

«Me dijo que admiraba lo trabajadores que somos, lo humildes que resultamos. Por eso la gente se acerca a nosotros»

¿Alguna cosa más?

«Que somos un buen ejemplo para los jóvenes, que con trabajo y constancia se sale adelante. Somos una buena imagen para Cantabria»

Y ¿qué imagen tiene Ángel Madrazo de sí mismo?

«Que soy luchador y humilde, que hablo como soy y pienso»

 

Recuerdo cuando subiste a pros, junto a Andrey Amador, hace diez años. Aquello fue en Movistar, primero en el Scott de Matxin, ¿qué ha cambiado en ti en este tiempo?

«Soy más maduro, veo el ciclismo desde un punto de vista más tranquilo: disfruto de la bicicleta, de cada entrenamiento, del cuidarme para ser profesional»

El círculo virtuoso…

«He hecho de mi hobbie mi trabajo ¿qué más puedo pedir, es un regalo que he podido darme a mí mismo»

La Vuelta a España 2019, tanto tiempo después, es un antes y un después para un ciclista que no es nuevo en esto ¿preveías un resultado así?

«Llegué bien, eso es cierto, ya en las últimas etapas de Burgos me veía muy bien, fuerte, escapado en más de una ocasión»

¿Con qué idea salía Ángel Madrazo en la Vuelta?

«Con la misma de siempre: salir y dar el máximo en cada momento»

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Roglic, los abanicos, dureza, caídas, el talento de Pogacar… pero esta Vuelta será también la de la Play de Ángel Madrazo…

«Total. Ya la he abierto, la estrené el martes, por la tarde. Hemos ido tan liados que antes fue imposible»

¿A qué le has dado ya?

«Al FIFA, me encanta, ya he echado unas partidas»

¿Qué historia lo de la Play?

«Es que jugando es un momento en que no pienso en nada, desconecto»

¿Cómo acabó una consola en tus manos en plena Vuelta?

«Todo fue por esa entrevista y no sé muy bien cómo se fraguó todo»

De hecho Sony no es patrocinador de la Vuelta…

«No lo es y sería buenísimo que entraran en ciclismo, bueno para ellos porque comprobarían lo rentables que somos y porque necesitamos marcas fuertes que apuesten por lo que hacemos»

Además vendrían otras…

«Así es, tras Sony, X Box, Nintendo…»

 

Me dices que juegas al FIFA, ¿has jugado al juego de ciclismo del Tour?

«Sí alguna vez, no mucho»

¿Sale el Burgos BH en el juego?

«Sí»

¿Te habrás pedido ser Ángel Madrazo alguna vez?

«Pues no, he jugado pocas veces y he escogido otros equipos, pero para desconectar lo mejor no es un juego de ciclismo, la verdad. Si quiero ser Ángel Madrazo para desconectar aprovecho para salir con la grupeta y a veces les meto presión, que vean que donde ellos pensaban que tenían el límite no está, que sacrificándose, siempre mejoras»

 

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Volviendo por la Vuelta ¿cómo la calificarías?

«Fue una Vuelta de 10, objetivos cumplidos no, lo siguiente: queríamos estar en la pomada, y ahí estuvimos, el objetivo de la etapa siempre existe, pero sabíamos que no iba a ser sencillo»

La etapa, pero vaya etapa…

«Es que corren muchos equipos y mira los que salen con una victoria bajo el brazo»

En la etapa que ganas te vimos fuera muchas veces pero ahí estuviste: Angel Madrazo en esencia pura

«Es una victoria que dice mucho de mí, uno de esos días en los que siempre doy el máximo y mira… fue el auténtico Madrazo»

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¿La bici de ese día te la quedas?

«No está claro, Julio -mánager del Burgos BH- la quiere, también otros, está muy disputada»

¿Pero la bici pintada con los colores de la montaña?

«Esa sí, claro»

Es que es muy guapa y personal para ti, la gente te identifica con ella.

«Me ha sucedido que mucha gente que no es amante del ciclismo ha venido a hablarme, que se han interesado por el ciclismo»

Eso es buenísimo, desde luego

«Muchos han lamentando que no haya ganado el premio de la montaña, pero eso al final es lo de menos, deportivamente no tuve nada que hacer, y los catorce o quince días que subí al podio nadie me los quita»

Eres un personaje querido y seguido

«Cada día había mucha gente en el bus del Burgos BH, muchos ánimos, no puedo estar más agradecido»

¿Qué te queda de este año?

«Posiblemente alguna carrera en China»

¿Y la próxima tempodada?

«Veremos qué me depara el futuro aunque puedo asegurarte que no me muevo por dinero por que no tengo miedo al mañana, todos los oficios son dignos…»

Este es Ángel Madrazo, ha sido un placer.

La Vuelta: ¿Por qué vemos metas vacías?

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La falta de gente en las metas de la Vuelta debería preocupar a la organización

No es un secreto que las metas de la Vuelta, pero también del Giro, del Tour, de cualquier evento ciclista, y no ciclista, son un hervidero de gente variopinta.

Muchos, por ejemplo, no tienen nada que ver con el ciclismo, son invitaciones, VIP´s que pagan la fiesta, patrocinadores que hay que tener contentos.

No puede ser de otra manera.

Las metas de la Vuelta no escapan a esa realidad.

Recordamos esta pieza de Nico Van Looy sobre las carpas del Tour de Flandes y de lo que se cuece en ellas, a veces lo de menos es el ciclismo.

 

Nosotros mismos en el pasado Giro de Italia, tuvimos que quedarnos a unos seis kilómetros de la cima de Lago Serrú porque sencillamente «ahí arriba tienen que subir muchos y no caben todos«.

Queremos compartir con vosotros una carta que nos escribe un lector…

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La Vuelta: Metas despobladas dicen….

Después de leer ayer algún artículo que hacía referencia a que las metas de la Vuelta España, están despobladas de público y que esto da una imagen un tanto desoladora, me gustaría dar mi punto de vista sobre porqué puede que ocurran esta situación.

Ayer -por el pasado lunes- fue el día de la etapa reina de la Vuelta a España que finalizaba en el Puerto de la Cubilla.

Por lo menos así lo era para mí como asturiano. 

Así que muchos amantes del ciclismo nos dirigimos a afrontar este coloso, con la ilusión de subir el puerto engalanado con pancartas y publicidad, como si fuéramos nosotros parte del pelotón profesional.

 

Cientos de personas subíamos el puerto en una sintonía perfecta, unos animándonos a otros cuando veíamos que a alguno se le atragantaba algún repecho, animando a los niños que hacían la tentativa de subir este puerto junto a sus padres.

Era un ambiente festivo al que se añadían los ánimos y vítores que nos dedicaba la gente desde las orillas de los pueblos y en las cunetas.

Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando unas dos horas antes de que en teoría llegaran los ciclistas a un km escaso de la meta, ya no nos dejaron subir y nos dijeron que la meta estaba cerrada.

No hubo explicaciones.

Compañeros de fatigas que habían logrado pasar unos instantes antes nos decían que era una vergüenza que la meta estaba vacía de público, que no había nadie. Entre la mayoría de nosotros cundió el desaliento y nos dimos la vuelta con una sensación de pena por no haber alcanzado nuestro objetivo.

No llegamos a la meta de la Vuelta en La Cubilla.

Con esto no quiero acusar a nadie porque no se los motivos, por los que dos horas antes de que los ciclistas lleguen se corte el paso por meta, supongo que será un tema organizativo o por seguridad.

Pero en estos casos, en los que subimos en su mayoría somos cicloturistas, es complicado que subamos un kilómetro andando con nuestras bicicletas y calas, para que luego nos quedemos en la meta a animar a nuestros ídolos.

 

Quizás para estar en meta haya que ser digno de ello y tener que aguantar más de dos horas en una cumbre en unas condiciones atmosféricas poco favorables.

O que tengas suerte y seas uno de los invitados de la Vuelta para estar en meta. 

Son esos invitados que suben en esa innumerable retahíla de coches de la organización que llegan más vacíos que otra cosa. 

Ellos sí pueden subir casi hasta el paso de los ciclistas.

Los orígenes bilingües de DT Swiss

Opino que si los organizadores quieren que las metas estén llenas deben facilitar el acceso a la gente, ya que no hay nada más triste, en el ciclismo que se ver por televisión, observar los últimos metros de la carrera, con escaso público, esto da una sensación de frialdad total.

De alguna manera los organizadores no deben olvidar, que ellos viven de nosotros, del público, de la gente, que somos el objetivo de las empresas que patrocinan, para que nosotros veamos esa publicidad.

Una carrera sin publico a mi juicio, se hace menos vistosa en televisión ya que la imagen que transmite es de abandono, de que tiene poco interés, de que es una carrera menor… No creo que a las empresa que ponen su dinero, les interese patrocinar una carrera que transmita esta sensación.

Esto nos ha escrito Manuel Gayol Fernández, con el sentimiento desde la misma cuneta de La Cubilla, a donde fue a disfrutar de un día de Vuelta a España.

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Mirad el último kilómetro en La Cubilla y juzgad.

 

SQR – GORE

 

En el entorno de la organización de la Vuelta y la gestión de la meta se nos confirma que los cierres para subir en bici son media hora antes.

Algo no cuadra.

Quizá es que no cupiera más gente.

Pero al margen de todo esto, queremos hacernos eco del hilo que Silvia Tirado, chófer en la carrera, abrió precisamente al calor de lo sucedido en La Cubilla…

Sea como fuere, la sensación es que en La Vuelta, el público surge de forma puntual y dependiendo las zonas.

Que las metas de la Vuelta estén despobladas es la peor imagen posible, el público, aunque en éste haya de todo, es necesario e imprescindible.

Giro y Tour están en otra división.

Esa es la realidad.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages

Con el Angliru, la Vuelta no volvió a ser la misma

¿Echáis de menos el Angliru en La Vuelta?

Mi primera ascensión al Angliru va camino de cumplir 20 años, el tiempo que ha pasado desde el primer asalto de la Vuelta a España.

Bueno, la primera y la segunda también, porque fueron casi seguidas -sólo tres días de diferencia-.

 

Como siempre, pensaréis a qué vengo yo ahora a explicaros batallitas en el coloso asturiano, cuando habréis leído sobre él ríos de tinta con experiencias para todos los gustos.

Para mí, el muro de Riosa, es como un hijo al que has visto dar sus primeros pasos, crecer, fortalecerse y hacerse mayor.

Exacto, a eso me quería referir.

Yo subí por vez primera lo que en un principio se quiso llamar como La Gamonal, “un coloso de espanto”, antes que en sus rampas se empezaran a escribir en letras de oro la historia de esta cima de leyenda.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Incluso mi segunda ascensión fue antes que lo hicieran los profesionales, al menos en carrera y en competición.

Por tanto, las crónicas de las batallas que aquí iban a suceder aún estaban por escribirse.

En ese sentido, esa cinta asfaltada que se disparaba hacia el cielo, aún permanecía en blanco y ahí quedaba a la espera de que en sus cuestas se narrara el mito que estaba a punto de nacer.

Mi historia personal, en aquella nueva cumbre del ciclismo mundial, la empecé a escribir un 9 de septiembre de 1999.

 

Sí, aquel esotérico día del 9, del 9, del 99, en el que algunos profetizaron el fin del mundo, un apocalipsis que se daría al día siguiente cuando todos los sistemas informáticos pusieran “por defecto” sus contadores a “0-0-00”, que nos harían volver, según algunos iluminados, a la época de las cavernas, que eran los mismos que nos advertían del terrorífico “efecto 2000”.

¿Recordáis todo esto?

Si aquel día era jueves, por cierto, de mucho calor en el Principado, al siguiente fue viernes, por supuesto -echando por tierra las teorías de los catastrofistas-, y al otro sábado, hasta que llegó el esperado domingo 12 de septiembre de aquel año 99.

Ese día el Angliru fue asaltado por los ciclistas de la Vuelta. 

Otra jornada para el recuerdo.

Aquel festivo no tuvimos buen tiempo, amaneció lluvioso y con el típico orbayu asturiano que se prolongó durante todo el día.

No voy a narrar aquí y ahora lo sucedido en aquella mítica etapa.

Ya lo hice en su tiempo y todos la recordamos por muchos y variados motivos.

Hasta aquí, punto.

Volver a hablaros del Angliru es algo que siempre apetece y llama la atención.

Sólo escuchar su nombre puede desatar entre nosotros pasiones bien diversas.

Coronarlo de nuevo, el pasado año, fue para mí una satisfacción enorme.

No dudé nunca en que lo iba a conseguir.

 

Los músculos, las piernas, tienen memoria, y con corazón y cabeza todo se supera.

Eso sí, no me preguntéis lo que tardé, bastante más que mi primera vez, pero seguro que esta vez lo saboreé con más gusto.

La escalada en sí no tuvo mucha más historia que el propio goce de hacerlo una tarde de verano, donde no había casi nadie, muy diferente al bullicio que se vive, las aglomeraciones y el brutal turismo que inunda Covadonga, convirtiéndola en un parque temático.

En cualquier hotel de RH Hoteles, hay una casa para el ciclista

La nueva grata experiencia me hizo palpar cada rincón, cada curva, extasiarme con este plató al aire libre, con esos anfiteatros que se elevan por encima de nuestras cabezas, alucinando con la visión de La Cueña de les Cabres, allá arriba, como una pista de salto de esquí alpino.

Compartir mi cansino pedaleo con las vacas que paseaban por medio de la calzada, que iban más deprisa que yo.

Llegar arriba y tocar el cielo con las manos, solo, recreándome en aquel escenario y fijándome en cada detalle.

Mientras subía, pude ir leyendo todo lo que se había escrito sobre el Angliru, desde aquella mañana del 99 hasta la ascensión de 2013.

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En cada una de sus curvas hay testigos de madera en los que podemos “ojear” las primeras planas de los periódicos que en su día dedicaron sus páginas a plasmar negro sobre blanco la épica escrita en este Olimpo del ciclismo.

Encontré primero un panel con los nombres de todos los vencedores en su cima: el recordado Chava Jiménez (99); Gilberto Simoni (2000); Roberto Heras (2002); Alberto Contador (2008 y 2017); Juanjo Cobo (2011) con asterisco y Kenny Elissonde (2013).

Más adelante leí titulares de diarios como Marca de aquel 12 de septiembre del 99:

“El infierno. Hoy la etapa más terrorífica de la historia”

con un premonitorio fotomontaje del Chava “escalando” un muro con cuerdas, como si fuera un alpinista: “voy a intentar subir el primero”.

También quedan reflejadas páginas de La Nueva España en el año 2000, con cabeceras como:

“La vuelta del coloso. El Angliru dictará sentencia a un pelotón temeroso de sus rampas”

Explicando cómo “la montaña riosana había resucitado una zona deprimida y una Vuelta necesitada de emociones fuertes”, y “como el antiguo camino de vacas que sube hasta llamar a las puertas del cielo es ya la llegada más famosa de la ronda española”.

No falta espacio dedicado en 2002 cuando “Heras conquistó “su” Angliru, con una gran exhibición bajo el diluvio, poniéndose líder y sacando tiempo a Aitor González” o el “Olimpo de pasiones” que dedicaron, con grandes letras, a la afición, como homenaje “a las decenas de miles de aficionados que, con su apoyo, sus banderas y sus pancartas, convirtieron el Angliru en un santuario para rendir culto a los ciclistas y que ni siquiera la “tormenta del siglo” ni la niebla pudieron frenarlos”.

Avanzando, me percaté de otra profética portada bajo el titulo:

“El infierno de la Vuelta. La llegada al Angliru resucita el interés por el ciclismo”

Ccon unas declaraciones de Alberto Contador: “me gustaría ganar esa etapa”, en un terreno “en el que ha de marcar la diferencia” ya que “la rampa del 23,5 en la Cueña de les Cabres asusta a los corredores”, incluso con una frase del alcalde de Riosa: “El Angliru es el faro del ciclismo mundial”.

Frases como “El Angliru, una pared descomunal” o “Bestial, lo más duro que se ha subido nunca”,  recogen más páginas de diarios como El Comercio.

En una de ellas, de 2008, recuerda “los tres viajes al infierno de Jiménez, Heras y Simoni, los tres únicos escaladores -hasta aquel momento- dominadores en la cima de L’Angliru”.

Para finalizar, arriba en la campa, donde se da por finalizada la subida, una estela levantada allí mismo el 12 de septiembre de 2010:

“en recuerdo del hermanamiento entre Mazzo di Valtellina (Italia) y Riosa, lugares donde se encuentran ubicados respectivamente el Mortirolo y el Angliru, puertos míticos del ciclismo mundial”.

SQR – GORE

 

 

Todos esperamos el retorno del Angliru a La Vuelta, para nuestro completo regocijo, con ganas de que siga haciendo historia y escribiendo más páginas “negro sobre blanco”.

Gilbert, monsieur Philippe

Philippe-Gilbert-Vuelta-a-Espana-Stage-12-Attack---_Justin-Setterfield---Getty-Images Joanseguidor

Dos o tres ciclistas en activo se pueden medir a la trayectoria de Philippe Gilbert

Philippe Gilbert vive la vida como una clásica.

Sale por ese paraje privilegiado, Montecarlo, Niza, Cannes, o se adentra en Italia, se deja ver por el palacio monegasco, cambio de guardia, turistas inquietos ante una historia singular.

El suyo es un terreno abrupto, en cuesta, violenta, repentina.

Como Euskadi, como el muraco que precedía la llegada a Bilbao, allí donde Tadeg Pogacar, el niño que lo está gozando, cruza el umbral bendecido por el maillot rojo de Primoz Roglic.

 

Entre Philippe Gilbert y Tadeg Pogacar hay casi una mayoría de edad.

Cuando el esloveno, sensación de la Vuelta, punta de lanza de esa generación que como la fruta de ciudad no respeta ni tiempo ni maduración, daba sus primeras pedaladas, Phlippe Gilbert ya ganaba.

Porque el belga es el sabor añejo de ese ciclismo que viene desde la década pasada, pasa seguir vigente en el ocaso de la presente.

Son las cosas  de un cuerpo privilegiado, de una mente ganadora, de una clase imperecedera.

Cuando hablábamos de la generación que no respeta edades ni manuales mirábamos a Philippe Gilbert.

La clase la tiene, la categoría, el físico, pero ¿el don de la longevidad?

Eso se lo puede explicar Philippe Gilbert.

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Eso es algo que no se entrena, te viene, te llega, encontrar la motivación en la adversidad, en los malos momentos.

Tener el hambre de jugarse una etapa en la Vuelta, una carrera en la que ya tiene triunfos.

Ese mismo mismo hambre que demostró en aquella curva que se fue terraplén abajo en el Tour, volviendo a la ruta y completando la etapa con fracturas.

El mismo apetito que demostró con el cabreo de no ir al Tour.

 

 

Philippe Gilbert es un ciclista de época, que deja huella, dentro y fuera de la carretera, en fiestas, en reuniones, por donde se deje ver.

¿Qué ciclistas atesoran el palmarés de quilates de Philippe Gilbert?

Ciclistas en activo digo, ciclistas tipo Vincenzo Nibali, Alejandro Valverde y Chris Froome, y con matices.

Por que los registros de Philippe Gilbert caminan por muchos terrenos, para resumirlo, sólo le falta San Remo si quiere entrar en un club, qué club, el de los cinco monumentos, sólo integrado por tres, todos belgas, como él.

Desde Rik Van Looy a Roger de Vlaeminck, pasando por Eddy Merckx.

Escarpias como pelos.

Ahí camina, entre esos se codea Philippe Gilbert, señoras y señores, un privilegio hecho ciclista y eso que, como gusta decir ahora, se fumó un ciclo entero, el de su estadía en el BMC, equipo en el que estaría muy bien acomodado, pero donde perdió el olfato que un día tuvo y que fue asesino.

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SQR – GORE

 

Un año aquel que defendió los colores del Lotto, a donde vuelve nueve primaveras después.

En 2020 estará en el equipo belga por esencia.

Fernando Barceló y Alex Aramburu, a quienes vemos recorrido en la profesión, podrán decirlo muy algo, se jugaron los cuartos con Gilbert, monsieur Philippe.

Imagen: ©Justin Setterfield/ Getty Images