Contador & Armstrong, una historia que nunca conoceremos

Contador Armstrong JoanSeguidor

Aquel Tour entre Contador y Armstrong revivió grandes rivalidades

Valetín Sanjuan ha partido en tres su entrevista con Alberto Contador y nos ha tenido entretenidos.

De entre todo lo que dicen en los dos primeros capítulos el relato del Tour 2009 fue lo más jugoso.

Vamos camino de los once años de aquello, y quizá hablemos del capítulo más morboso del ciclismo moderno, un clásico que se recreó efímeramente entre Wiggins y Froome de entonces a esta parte y que encajó perfectamente con aquel molde que cincelaron Hinault y Lemond en dos entregas: 1985 y 1986.

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Cuando Alberto Contador estaba camino de ganar su primera Vuelta, año 2008, la noticia del regreso de Lance Armstrong dio inicio a una historia que se alimentó y cebó con el paso de los meses.

Aquella memorable etapa de la París-Niza en la que Luisle dio cuenta de Contador fue gasolina para Armstrong y así, paso a paso, capítulo a capítulo hasta el plato fuerte de Montecarlo, donde arrancó aquel Tour.

Y ahí se centra el relato de Contador con Sanjuan.

Aquella fue una carrera que tuvo varios frentes, el de la carretera era uno más, y a veces creemos que ni lo más importante.

No sé dónde, pero lo de Contador y Armstrong aquellos días lo había leído o escuchado, en todo caso es una versión, la de Contador, que no sé si será la buena, la mala o la media, es la suya.

Una cosa está clara, aquella clara fue un polvorín una guerra que llevaba los colores y la marca de Astana.

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Pocas veces los kazajos imaginaron mejor promo para su inversión ni twitter mejor embajador que Armstrong.

Desde fuera, lo que vieron nuestros ojos, especialmente en la carretera, es que a Contador se la quisieron dar con queso en su propio equipo.

Lo que rodeara a esas decisiones ellos sabrán.

Y no fueron decisiones cualquiera: Contador era un cuchillo esos días, irresistible en montaña, pero si llegó a ganar una crono a Cancellara.

Ahora bien, lo que hemos oído en una parte, queda la otra, y tenemos una promesa de saberla.

Lo que cuente Johan Bruyneel es la otra parte, ahora bien, si una cosa tenemos clara es que certezas de lo que sucedió sólo las tienen ellos.

Nosotros podremos formarnos una opinión, pensar una cosa u otra, pero la realidad estaremos lejísimos de conocerla… siempre.

Imagen: MundoBici Colombia

La UCI, el investigador investigado

Estos mundiales en la bellísima región de la Toscana son la antesala de algo que no es baladí: la renovación de la presidencia de la Unión Ciclista Internacional, la UCI en siglas coloquiales. La carrera entre los dos presidenciales alcanza velocidad de crucero y no es momento de escatimar munición. ¿El problema? Que como siempre las vergüenzas del ciclismo quedarán desnudas y a la intemperie. Nada nuevo bajo el sol.

Desde la candidatura aspirante se juega fuerte contra Pat Mc Quaid, el patético ninot que creció a la sombra de Hein Verbruggen, ese tipo que dejó la UCI cuando vio que los negocios de una ciudad como Pequin en el circo olímpico podrían propiciarle más pasta que el siempre austero ciclismo.

Brian Cookson y compañía tiran de manual y atacan a Mc Quaid por el flanco débil, por el flanco que en definitiva todo presidente de todo gran ente puede ser vulnerable: la cultura antidopaje. Los elementos de su ataque tienen nombre y apellido: Lance Armstrong y Alberto Contador. Al primero se le dieron facilidades para volver a competir sin pasar los controles necesarios, al otro se le ofreció ocultar su positivo con dinero hasta que una filtración dio al traste con el plan. A ver ambas posibilidades situadas en la mesa por los aspirantes no creo que sean material nuevo bajo el sol, es más, lo curioso es que no se hable de ello más veces. Creo recordar a Alberto Contador, cuando surgió su positivo hace tres años por estas fechas, insinuar que esto se estaba solucionando con discreción.

Sin embargo, una vez más al final del camino el ciclismo quedará en entredicho pues si después de ver la cantidad de actores –es decir ciclistas- que ha quedado en el camino, el ente internacional aún sigue con tejemanejes sobre estas cosas qué nos habrá sido escondido. Estamos ante unas elecciones, sí, pero en este caso estamos ante el juzgador juzgado, ante el investigador, investigado. Aquí la discreción no se estila, aunque la quimio que se aplique propine desastres irreparables.

¿Ven ustedes a la FIFA rendir cuentas de sus cagadas? –miren el mundial qatarí del que incluso Blatter reniega-, ¿verdad que no? Pues eso.

El ciclismo no tiene futuro, no con estos mandamases

Johny Schleck le ha dicho a sus hijos que cuelguen la bicicleta. Sufre el padre viendo a Frank nadar en los lodos de un proceso que se encalla. “Gasta dinero y no es feliz” comenta el apenado progenitor. “Esto no es vida” sentencia. Da en la clave.

El ciclismo profesional “no es vida”. Es un suceso de raros acontecimientos, una suerte de carambolas y un tejemaneje donde quien más quien menos no puede respirar aliviado. Ya lo han visto y escuchado –cuando el ciclismo es portada en Canal 24 Horas y en Hora 14, malo-. A Lance Armstrong se lo han llevado por delante. “No tiene sitio” dijo Pat Mc Quaid. Descojonante. A todas luces cínico, falso e interesado.

Quien no debe tener sitio en el ciclismo es esa camarilla de serviles muñidores que llevan tiempo haciendo de todo esto un circo de jugosos ingresos y acomodados trenes de vida. Lance Armstrong, creo que a la vista del informe de la USADA está, la ha cagado, y además con todo el equipo, nunca mejor dicho. Jugó a ser Dios y en esas esferas el hombre siempre salió empequeñecido. No puedes ser el más grande de la historia, sembrando enemistades y forjando amenazas sin esperar que esto se vuelta en tu contra. Además si éste es tu modo de hacer en ciclismo, donde nada nunca prescribe, peor aún.

Pero admitida la terrible fechoría deportiva ejecutada por el no ganador de siete Tours de Francia, la convivencia del organismo internacional en todo este embrollo invita a pensar que el futuro no está exento de sobresaltos. Aunque vivimos en una sociedad desmemoriada, llevo años oyendo eso de “el ciclismo está muerto”  y año tras año las cosas siguen su curso e incluso Vuelta y Tour baten récords de audiencia, al final, con tanto empeño lograrán que el ciclismo no se muera sino que se volatilice.

De inicio y fin, la UCI queda desacreditada en este tema en un material tan sensible como los controles, eso a lo que todos aluden cuando se ven en problemas. Que el tío que más veces ha pasado por el escáner tenga que ser sentenciado por declaraciones de compañeros demuestra cuán ineficaz, y posiblemente interesado, es el sistema. Ahora bien, como nuestros buenos políticos, aquí nadie dimite.

La UCI ha incentivado un ciclismo deshumanizado creado en base a caza de brujas y ausencia nítida de normas que ahora, los que ahora nos vemos  aquí estamos nos vemos obligados a pagar. Baste el ejemplo de que Euskaltel ha tenido que fichar al número uno africano para sumar unos putos puntos que le mantengan el WT para explicar el desconcierto.

Fotografía tomada de http://bicycling.com

¿Qué diferencia hay entre Lance Armstrong y María de Villota?

Responded sinceramente esta escueta cuestión: ¿Qué es lo que nos repugna del dopaje? Quizá con esta sencilla y directa pregunta, hallemos salida sobre los tabúes a una palabra que mal controlada puede acabar con lo atrayente del deporte, o no, pues la trampa, el atajo y artimaña son tan viejos como el deporte y su negocio,  a la vista está, no se resiente.

El otro día en el programa matinal de la cadena Ser, el Hoy por Hoy, una vez éste entró bajo la batuta de Gemma Nierga, hicieron a mi juicio un desafortunado bis a bis de personajes para hablar del lado rosa y negro de la vida. Habló la locutora catalana de Maria de Villota y Lance Armstrong como la cara y cruz de la misma moneda. Presentó a la primera como luchadora y corajuda superviviente de un horrendo accidente. Al americano lo piropeó de tramposo, engaño, estafa y otras lindezas sin esperar al veredicto oficialmente válido que es de la UCI.

Retomemos ahora el inicio de este post. Quizá por que manejamos con tanta frivolidad la palabra dopaje nos olvidamos de la esencia de la misma. Pues si valoramos su sustrato ¿qué subyace?, a mi entender una desmedida necesidad de saberse el mejor y ganar a cualquier precio, emprendiendo el camino que sea menester para ello.

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano acomete cualquier cosa en la vida con el afán de progreso. En tiempos modernos, se bifurca en terreno profesional y personal. El primero de ellos, el profesional, obnubila a más de uno. El dopaje no es más que una trampa como lo es un arbitraje amañado, una maniobra ilegal en la última curva,…

Entonces cabe preguntarse por qué el dopaje es la trampa que más nos emborrona. Quizá tenga que con que sea perjudicial para la persona que lo practica. Pero acaso somos nosotros dueños del cuerpo del deportista que nos desilusiona. En ese caso, si Lance Armstrong se ha quitado salud en pos del triunfo, debemos criticarlo –no valoremos que haya inducido a otros-. Porque en ese supuesto, que socialmente está tan aceptado, ¿qué deberíamos decir de María de Villota?. Una probadora de F1 que en su afán de ser mejor y más reputada profesional se dejó un enorme pedazo de vida. ¿Acaso no es tan tenebroso lo uno como lo otro? Convendría por tanto antes de crucificar a personas de cuyo talento esperamos lo mejor, valorar qué estaríamos dispuestos nosotros a sacrificar por tal de ser los mejores en algo.