El rodillo es azul y se llama Deceunick

Florian-Senechal-Le-Samyn-1---_Luc-Claeesen---Getty-Images JoanSeguidor

Sénéchal prosigue la historia que Jungels dejó en suspensivos…

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Qué final más bonito de Le Samyn. 

Es primavera en esencia, carrera con cuatro World Tour, 200 kilómetros, adoquines, muros y en Valonia.

No en Flandes.

Pero poco importó, la primavera, en la ceja que limita Francia con Bélgica, sabe a gloria, su ciclismo es bonito, te quita el sueño y te entretiene como si fuera un monumento lo que está en juego.

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Lo habíamos dejado con Zdenek Stybar ganando la Het Nieuwsblad.

Retomamos la crónica en la Kuurne-Bruselas-Kuurne.

Una crónica que escribe de su puño y letra Bob Jungels, el misil que viste los colores de Lumxemburgo y que rodó como los ángeles en la primera gran exhibición de la primavera, manteniendo el pelotón a distancia durante kilómetros y más kilómetros.

En una clásica de adoquín, triunfó el vigente ganador de Lieja.

Valonia, Flandes, Flandes, Valonia… tanto monta porque en Le Samyn el ganador fue francés.

Y fue un hombrecito de azul, un poderío en la pedalada, y en el control, un eslabón más en el Deceuninck.

Florian Sénéchal no ganó el año pasado pero su nombre asomaba en la segunda línea del wolfpack.

Como los nombres de Cavagna, de Jakobsen.

Es la segunda línea del entonces Quick Step, hoy Deceuninck, que cuando se la reclama sale y juega a ganar.

Porque Le Samyn fue una pizarra que los azules movieron a conveniencia ante una concurrencia nada sencilla.

Entre adoquines descarnados y cotas sin desnivel, Sénéchal se plantó como la carta de Lefevere frente al poderío neerlandés.

Lars Boom y Niki Terpstra se movieron tarde, pero con tiempo que coger la cabeza y hacer trizas lo que quedaba de vanguardia.

En cada movimiento, en cada alarde, Sénéchal, se ponía paralelo, les miraba y desafiaba el poder establecido.

Teníamos expectación por ver a Terpstra fuera de la manada: ya sabe lo que es correr contra tres o cuatro del mismo equipo y no en el tuyo.

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El francés corrió de diez, manteniendo a raya el poder tulipán y guardando las espaldas de Tim Declerq, que nadó y nadó para acabar en la orilla.

Volvió a ganar el Deceuninck, el equipo de las maravillas y aún hay quien dice que no le conviene a Enric Mas.

Pero si es una máquina de ganar y de pertrechar estrategias exitosas, estar aquí es respirar ambición y poner el alma en cada momento.

Y mientras Enric crece y se hace, no puede estar en mejor grupo.

Un grupo que lleva trece victorias, el pleno en las clásicas y amenaza con nuevas conquistas.

Las carreteras blancas escribirán el nuevo párrafo.

Lars Boom: la suerte no se pide a gritos, se persigue

Lars Boom haciendo un corte de mangas

La imagen de la semana para muchos será la celebración de Lars Boom en su etapa del Benelux. Con el pelotón pisándole los talones, el neerlandés se cascó una butifarra, que le decimos en Catalunya, lo que vendría a ser un corte de mangas de toda la vida.

Dicen en CyclingNews que es la manera de expresar su cabreo por no ser llevado por el Lotto-Jumbo a la Vuelta. Curiosa forma de airear trapos sucios. Sabido es que Amsterdam se distingue por estrechas pero bien iluminadas casas, con buenas ventanas para aprovechar bien la luz del día, que en algunos momentos del año, debe ser paupérrima, pero no sé si en el equipo amarillo y negro quieren tanta transparencia y sinceridad en sus filas.

A Boom se le fue la mano en su reivindicación, que venía vestida además por etapa y liderato, y le ha caído una multa en los siempre valiosos francos suizos. No es de recibo que cada línea de meta se convierta en un acto de pataleta pública. La gente no va a una línea de meta y lleva a sus hijos, para que un tío adulto la cruce haciendo un corte de mangas.

Lars Boom es parte de esa pléyade de corredores que vieron pronto que el ciclocross se les quedaba pequeño. Aunque muchos pondrían solución a los problemas de la modalidad invernal, lo cierto es que parte del atractivo del ciclocross es eso, pequeñas carreras, reducido coto de estrellas y concentración geográfica, muy concreta. Y en ese atractivo está también su perdición.

Sin embargo Boom no valora las muchas oprotunidades que ha tenido para brillar. Ya no ahora en el Lotto-Junbo, anteriormente el Rabobank, y también en Astana por medio. Tiene más de treinta años, no queda mucho de aquel niño prodigio, portento rodando. Boom ha sido y es un ciclista que no ha dado la medida de lo que prometía. No ha estado en la pomada de las clásicas nunca, o casi nunca, y en el Tour su bagaje se ciñe a la etapa de adoquín que ganó hace tres años.

Magro resultado, como exigir estar en la Vuelta a España. Boom no corre una grande desde hace un par de años y su estrella se apaga. Que gane en la ruta lo que reivindica con cortes de mangas, que busque la fortuna en el Mundial con la orange. Eso sí que sería cargarse de razones en un equipo con pequeño pero selecto palmarés tanto en Giro como Tour.

Imagen tomada del FB del BinckBank Tour

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Para grandes marchas: Castelli

Estrellas trasnversales

En ciclismo aunque veamos modalidades que en ciertos momentos mueven masas, ingentes cantidades de gente que merodean las cuentas, las gradas o los sembrados, no cabe duda que los nombres siempre ayudan y esto estamos viendo estos días con tres personajes muy distinguidos en la carretera, que hacen guiños a sus especialidades primigenias. Hablamos de Bradley Wiggins, Lars Boom y Zdenek Stybar.

El primero ha desconectado casi totalmente de su carretera, no sé incluso si ya del todo, para centrar el tiro en la recta final de su fecunda trayectoria deportiva y ganar el oro con la cuarteta de persecución en los Juegos Olímpicos de Río. Para ganarse la plaza en tan disputadísimo grupo, como bien dijimos no hace mucho, Wiggo fue parte de la selección británica en los europeos y en la manga inaugural de la Copa del Mundo en Cali, Colombia.

Su sola presencia en ambos eventos ha levantado una expectación rara vez vista en el mundo de los velódromos, más allá, obviamente de las islas, donde este microcosmos causa sensación. Más de uno ha descubierto la estética perfecta de la persecución por equipos y a seguido los Seis Días de Londres cuando no la Revolution Series de Manchester, destapando las esencias de carreras como “The longest lap”.

Casi a la par que Wiggins ha apostado su suerte al velódromo, dos campeones del mundo de ciclocross, no belgas para más inri, tontean con la modalidad del barro. Lars Boom plantea incursiones puntuales, para manchar su inmaculado buzo celeste, mientras que Zdenek Stybar puede celebrar el final de año entre pasillos humanos por las campas belgas.

Ambos ciclocrossmen, y Wiggins demuestran que el interés en modalidades muy apreciadas en sus lugares de origen pueden ser mucho más seguidas con la sola mención de su presencia en el cartel de salida. Así como hemos visto a Wiggo ya en los peraltes, esperamos a Boom y Stybar por los cespeds. Aun resuenan los ecos de ese increíble mundial que nos regalaron el checo y Sven Nys hace un par de años y eso que casi no corrió…

Imagen tomada de www.cxmagazine.com

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La bicicleta en destino con Nacex 

La lotería holandesa sigue esperando el gordo

En el índice “Copenhagenize”, una especie de termómetro de salud de la bicicleta en las ciudades, Utrech es la tercera en el ranking. La urbe holandesa, de tradición enorme, uno de los focos cristianos de un país muy crítico con muchas cosas de la religión, será en menos de cuatro semanas la salida del Tour de Francia. Si el año pasado en UK, el arranque fue sonado, no quiero saber qué pasará en Utrech cuando todas las fuerzas vivas de esta ciudad, cuya estación de tren está en medio de un centro comercial, converjan en el evento que llevan mucho tiempo preparando.

Toda salida del Tour es una gran fiesta y ésta, en los Países Bajos, no creo que sea diferente a otras. Para la ocasión el equipo de la tierra, el Lotto NL-Jumbo, ha ideado un maillot donde se merma la presencia del amarillo por respeto al líder, cosa curiosa porque si hubo una época en que esta norma se mantuvo en los años de la ONCE, que llegó a ir de rosa, no siempre ha sido así, el Tinkoff-Saxo el año pasado vistió colores que se asemejaban algo al del líder.

Sea como fuere en el equipo que recibió pesada herencia de Rabobank y Belkin esperan que la salida de su tierra les confiera buena suerte porque su año es realmente triste con una sola victoria, la de Moreno Hofland en Yorkshire, curiosamente el punto de partida del Tour del año pasado.

En el Lotto NL-Jumbo se cuentan las bazas de 2015 por fracasos, al menos hasta la fecha, valorando el papel de sus líderes de las clásicas con el indescifrable Sep Vanmarcke. En el Giro Steven Kruijswijk rodó bonito, fue importante pero se quedó a puertas de todo y acabó séptimo, muy poco para todo lo que ofreció.

Para el Lotto NL-Jumbo el Tour pasa por ser el escenario de redención, de encontrar la paz que pocas veces ha acompañado a este equipo vendido de ejemplar pero con una trayectoria terrible de escándalos, el último de ellos aplicado con sordina, el de Juanma Garate, donde los holandeses, tan espléndidos ellos, ratearon la pasta como nunca se le supondría a un World Tour de un país ejemplar. Al menos Garate tomara la palabra en el pregón de las fiestas de su pueblo, a pelo y sin cortapisas.

Foto tomada del FB de Lotto NL-Jumbo 

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Ahora que vienen las vacaciones, lleva tu bicicleta con Nacex para que sólo te preocupe disfrutar de ella allá donde vayas…

Nadie conoce a nadie en el Astana

Como una carretera enrevesada, que según baja se retuerce por las lomas, buscando el imposible, hollando la locura, la historia del Astana se hace cada vez más complicada. Como en un juego de espejos de una cinta de los setenta, nadie sabe de quién fiarse. Nadie sabe qué decir.

El año 2014 ha sido asimétrico para el equipo celeste. Han tocado el cielo con Vincenzo Nibali en el Tour, e incluso firmado jornadas memorables en lo colectivo, como aquella del adoquín, pero al mismo tiempo ha sumergido sus pies en el fango del escándalo, la gestión mal realizada y las cosas hechas a medias.

Esta semana hemos sabido del quinto positivo en el seno de la estructura de pasaporte kazajo. Presto, rápido, como esas veces que reventaba sprints en carrera, Alexander Vinokourov se lanzó a suspender la actividad del equipo B. Dice que son estructuras diferentes, pero él, que es Dios por esas estepas, puede cargarse la estructura B desde su puesto en la estructura A. Como afirmó Jorge Quintana, eso al final es una admisión de que el fondo es el mismo perro con el mismo collar. No obstante la UCI advierte, son estructuras diferentes. No sé si ello jugará a favor de estos en el juego de licencias.

Mientras Vincenzo Nibali, a quien este periodo debería servirle de relax y distancia frente a la competición, no para ser abordado por el camino. Sus últimas palabras son conciliadoras. “Seguiré en Astana” revela en una fidelidad mal entendida, porque días antes dijo bien claro que “yo no firmé por Vinokourov” aludiendo a la persona de Martinelli, ese gurú con mayúsculas.

Nibali tampoco conoce a los descerebrados del equipo B, del filial de su equipo, que han dado positivos. Los tacha de “idiotas”, que no los conoce, que no sabe nada de ellos, aunque como dicen en Ciclo21 compartieron mesa en la rueda de prensa de la carrera más multitudinaria del lugar.

Astana por otro lado es destino de varios ciclistas importantes. El dinero de este rico enclave centroasiático atrae talento europeo, como en otros tantos negocios. Ahí va Luisle, ciclista que siempre parece estar en el sitio equivocado en el momento inapropiado. Luisle quien ya formó parte del Astana en la génesis de este equipo, génesis manchada por escándalo del positivo del que hoy es su hombre fuerte.

También llega Lars Boom, ciclista de esos que se proclaman limpios y escandalizados ante la barbarie del dopaje pero que creció en el seno de una estructura de la podredumbre del extinto Rabobank. Aterrizan Cataldo, un latino en la corte del Sky, Taramaae,… y Miguel Angel López, colombiano y ganador vigente del Tour del Porvenir, eso que resulta difícil adivinar cuando hablamos de la escuadra de dinero kazajo.

Imagen tomada de http://www.sbs.com.au

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Lleva tu smartphone bien fijo al manillar de tu bicicleta

 

El nuevo pack de Tigra de Ksix es un excelente elemento para llevar fijadísimo tu Smartphone al manillar de tu bicicleta. Con un recubrimiento fuerte y robusto te evitas que un golpe perjudique tu móvil y con una fina capa puedes interactuar con el mismo sin problema. Este pack existe también para correr a pie. Te ajustas el brazalete –tema que no resulta conflictivo ni siquiera en invierno cuando salimos con más capas- a través de un sistema de rosca que te permite desenganchar tu móvil sin problema y comprobar el ritmo y los kilómetros al momento. Incluso para los que más en forma estén, responder al teléfono si se diera el caso.

Mira más detalle aquí.

Bélgica es la salvación y perdición para el ciclocross

El ciclismo de súper especialistas tiene esto, que llegados a la temporada invernal las estrellas se despiden y dejan a un lado sus ambiciones en otras modalidades. Ocurrió un tiempo que no era infrecuente ver a grandes nombres batirse en campas de media Europa o en los peraltes de los velódromos más prestigiosos. Mientras el ciclismo dormita en muchos países, en el Benelux van a tope. Bajo techo las carreras de seis horas, hace poco tuvimos las de Ámsterdam donde un ganador de Roubaix como Niki Tersptra se partió el espinazo con especialistas en la materia. En breve llegarán otros, dígase los de Gante, donde nos dejara Isaac Gálvez hace ocho años nada menos.

Al tiempo, posiblemente en los aledaños de un velódromo en más de una ocasión, tenemos auténticos circos humanos alrededor de las carreras de ciclocross. En Holanda, mejor dicho en los Países Bajos se vive con fervor, hay cariño por la disciplina y se sigue con interés. En Bélgica no hay cariño, hay incondicionalidad, auténtica pasión, una cultura popular, como aquella que se teje en los mercadillos de domingo al calor de las castañas y sonido de cualquier barquillero madrileño.

Es cierto, el ciclocross, modalidad que lleva rodando unas semanas en temperaturas estivales, vive por y para Bélgica y ello es su salvación pero al tiempo su cruz y lastre. Para que se hagan una idea de la dimensión de la modalidad que rivaliza en audiencia con la mejor selección de fútbol que los “Diablos Rojos” tienen desde México 86, su gran estrella, el plenipotenciario Sven Nys, ha tenido que desmentir su homosexualidad pues los rumores sobre la misma en la prensa rosa se empezaban a extender como una mancha de aceite en un papel.

Nys es Dios. Dios es Nys, no gana como antaño pero nadie duda de que estamos ante el activo más interesante del ciclocross mundial. Nys ha abierto las puertas de este deporte a Trek. De la relación del ciclista con la marca anglosajona ha surgido la carrera de Las Vegas, una parodia si quieren, pero que no deja de meter la cultura de barro, hierba y cercanía con el ídolo que cultiva esta modalidad.

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Nys tiene rivales jóvenes. Algunos como Lars van der Haar ya ha dicho que esto está muy bien pero que le tira la carretera, como a Lars Boom y Zdenek Stybar, quien por cierto debió lucir arco iris de no haberse pegado un tortazo compitiendo. También surge otro holandés de apellido ilustre, Van der Poel, en este caso hablamos de Mathieu. También destaca Corne Kessel. Estos nombres empiezan a eclipsar al paisaje habitual, a los Pauwels, Vantornout, Mourey y Aernouts. Es ley de vida.

Sin embargo predomina el color belga y eso es un lastre para la disciplina. Mientras en este pequeño país encajado entre Francia, los Países Bajos y el mar del Norte la modalidad suple la visita dominical a la iglesia, el crecimiento del ciclocross más allá se complica aunque haya algunas execpciones. Este año la Copa del Mundo tendrá una manga en el Reino Unido, siempre a la última, sin embargo el auténtico espaldarazo, el empujón que por ejemplo pondría la disciplina en el mapa de algunos especialistas españoles sería que  fuera olímpico y eso aunque posible no deja de estar lejos, pues meter el ciclocross en el calendario de unos juegos de invierno sería ponerle medallas en las manos de un país que domina casi por completo y eso obviamente no gustaría en el COI.

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Boone, lo último en bicicletas de ciclocross

Se acerca la temporada de lluvias y barro y en Trek ya estamos con la cabeza puesta en nuestra Boone de Ciclocross. Además de ser una máquina de competición para el invierno, es unas bici rapidísima y polivalente con la que volar por las pistas.

¿Qué hace que la Boone sea la bicicleta de ciclocross más rápida, cómoda y ligera?

Su geometría de competición ha sido rediseñada junto con nuestros ciclistas profesionales, Sven Nys y Katie Compton. El resultado es una bici más potente, más rápida y con una conducción más suave que te permite dominar en cualquier terreno.
La exclusiva tecnología IsoSpeed es ideal para circuitos irregulares. La nueva rótula que incorpora duplica la absorción vertical reduciendo las vibraciones y permitiéndote rodar con más potencia.
Es una bici que te permite volar por los circuitos gracias al carbono OCLV ultra ligero de Trek, con protección Carbon Armor integrada.
La Boone está disponible con frenos de disco para los que quieren una sensación de frenada más suave o frenos ligeros cantiléver.
En conclusión, una bici con la que arrasarás por cualquier terreno gracias a su velocidad de vértigo, a su diseño más robusto y a su increíble fiabilidad, incomparable a ningún otro modelo.

Modelos disponibles

Boone 9 Disc: 5.499€
Boone 5 Disc: 2.699€
Cuadro Boone: 2.199€
Cuadro Boone Disc: 2.199€

Más información en TREK

Nibali fue Merckx e Hinault al mismo tiempo

Los adoquines están ahí y son parte del juego” Christian Prudhomme el día de la presentación del Tour de Francia de 2014.

Ya pasó, ya está, ya pueden conciliar el sueño. Fluyó húmeda y peligrosísima la jornada de adoquines y el Tour ya piensa en mañana. ¿Balance? Pues espectacular, si nos dejamos llevar por la emoción, y trascendente si vemos la carrera en su conjunto. Hubo un ganador de etapa, Lars Boom, por fin en el lugar donde se le presumía, pero hubo otro ganador, moral, espiritual, díganle como quieran, que se llama Nibali, Vincenzo Nibali, un ciclista mayúsculo que sacó petróleo del caos. Es decir como siempre. Por cierto, de ese caos no tomó parte Chris Froome, atosigado a caídas, cuando ni siquiera habían empezado los adoquines.

La historia nos habla de ganadores y perdedores en esta suerte de lotería que nadie obliga a ponerla en el mapa. La primera vez que la carrera pasó por aquí fue en 1919 y el desafortunado Eugène Christope perdió dos horas y media para buscar una forja que arreglara su maltrecha horquilla. El adoquín fue paisaje habitual en el Tour de los sesenta y setenta.

En los anales contrastó la actitud conservadora de Anquetil, siempre al cobijo de Stablisnky,  frente a la agresividad de Merck, para quien cada día era una guerra como si no hubiera un mañana. Hoy el prudente fue Alberto Contador, comedido, quizá demasiado, escondido con sus gregarios como Anquetil con Stablinski, y dejándose un tiempo que puede ser precioso, lo que queda dictará sentencia si bien me temo que este Nibali rueda como nunca lo había hecho.

Pero si un “personaje Tour” estuvo íntimamente ligado a este paraje fue Bernard Hinault. En 1979 en la etapa Amiens-Roubaix, Hinault pincha en una alfombra de adoquines y acto seguido Zoetemelk ataca. La confluencia de intereses hace que Hinault colabore con Kuiper para llegar a sólo dos minutos del abuelo neerlandés. Como dijo Anquetil “hoy Hinault ha ganado el Tour por minimizar pérdidas”.

No obstante si por algo se distinguió el bretón fue por una mala hostia sin igual por eso quiso cobrarse venganza ante el adoquín y al año, otra vez con Kuiper de aliado, entró a saco en las sabanas de pavés y salió ganando. Hinault empezó el día amenazando huelga a la organización a la que finalmente acabaría perteneciendo y lo acabó triunfando sobre los pedruscos. Paradójico. Hoy Hinault, y también Merckx, ha sido Nibali, excelso y muy bien acompañado, con gente como Westra que merece una generosa subida de sueldo por esta etapa y por su campaña.

En tono intermedio el resto de favoritos. Salvaron la papeleta casi todos, pues casi todos estuvieron en la horquilla Nibali-Contador, si bien fue destacable la rapidez en el cambio de planes que ejecutó el Team Sky con Richie Porte. Lejos de lamerse las heridas de la pérdida de Froome, se pusieron con ese generosísimo ciclista llamado Geraint Thomas a ejercer como dignos ganadores de las dos últimas ediciones del Tour.

Hay carrera, hay Tour. “Vive

le Tour”.

A vueltas con los adoquines

El arranque de la jornada desde Ypres estuvo marcado por la supresión de dos tramos de adoquín por parte de la organización. Adujeron malas condiciones, lluvia a mares e impracticabilidad del terreno. Bien, se puede entender. La organización del Tour de Francia velando por la seguridad del ciclista. Es incluso hasta loable sobre todo si los antecedentes acompañaran a tan sibilina decisión pues creo que en el fondo lo que había era un canguelo impropio de la mejor carrera del mundo de perder dos o más grandes nombres al cuarto día de la carrera. En esta decisión la hostia que se pegó Froome camino de Lille creo que acabó de cuadrar el círculo.

Si uno ve la tradición de Roubaix y recuerda sus mejores jornadas, siempre tendrá en mente esas estampas de ciclistas cuya silueta es una sábana de barro producto de jornadas marcadas por la lluvia y la adversidad. Con ello no quiero decir que no se omitan los peligros, pero igual que ASO potencia la leyenda del infierno del norte, respetando íntegramente una Roubaix, a pesar de lo complejo de las condiciones, no veo motivo para quitar tramos en el Tour.

Si tu apuesta pasa por meter una carrera de tres semanas en terrenos de clásicas –y ojo porque la jornada de Sheffield no tuvo lluvia- hay que mantenerla hasta el final a no ser que una hecatombe, que al parecer no fue tal, impida el normal desarrollo de la prueba. Luego está el debate de si se deben incluir o no estos tramos en el Tour, algo que a mi modesto parecer está plenamente justificado por el exotismo que le imprimen a la carrera y porque, parafraseando a Prudhomme, los adoquines están ahí y son parte del juego.

#fact El primer gran damnificado del pavé ela historia del Tour, Eugène Christophe fue en 1919 el primer ciclista en vestir el maillot jaune.

#àdemain El Tour se toma un respiro enfilando hacia los Vosgos, próxima estación digna de mención. Casi 200 kilómetros casi llanos para poder ver el posible cuarto triunfo de Marcel Kittel en Reims.

Foto tomada de @burritabike

El buen momento de los ciclocrossmen

Estuvo muy pendiente Sven Nys de la última edición de la París-Roubaix. Fue un día especial para quienes amamos la temporada circular e íntegra. Para aquellos que cuando la bicicleta de ruedas finas se toma un respiro a partir de noviembre, viramos la vista hacia las campas de Flandes, principalmente, en busca de esos pocos pero muy locos practicantes de ciclocross.

Nys transmitió vía twitter su apoyo al colega Zdenek Stybar el día que Fabian Cancellara igualaba varios mitos en el velódromo de Roubaix. Estaba justificado, uno de los corredores que mejor se había desenvuelto en la campaña invernal estaba en proceso de dar un salto de calidad enorme. Stybar se veía adelante, muy adelante, en el mejor momento de la campaña de adoquines.

Si la pista ha proporcionado una excelente camada de ruteros, Stybar es la punta del iceberg del buen momento que viven los hombres venidos del ciclocross para probar suerte en la carretera. El checo fue el único que aguantó a Cancellara desde el minuto uno del inicio de sus ataques. Se soldó a su rueda hasta que un gilipollas le desestabilizó en el Carrefour de l´ Arbre haciéndole perder metros imposibles de remontar cuando te la juegas versus el tren de Berna. Miren por eso que a pesar de la velocidad, inercia y nervios, el del Omega no se fue al suelo. Stybar fue dos veces seguidas campeón del mundo de ciclocross, su decisión de arrinconar la modalidad que le dio la gloria generó controversia, pero los resultados le dieron la razón. Incluso el año pasado en Dunquerque abrió su cuenta.

El buen nombre de Roubaix entre los ciclocrossmen viene de hace mucho, vean los De Vlaeminck, por ejemplo, sin embargo estos tiempos modernos no son proclives a mezclar cosas. De cualquier manera, no hace mucho, en 2007, el italiano Enrico Franzoi entró octavo en Roubaix y al siguiente año quinto en la Kuurne, como registros reseñables en la carretera de alguien que se bate el cobre sobre el barro.

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Pero hay ciclocrossmen que ganan y ahí tenemos al mejor francés de los últimos años, Francis Mourey que el domingo se impuso en esa pieza de culto que es el Tro Bro Leon. Puede parecer que estos raros elementos sólo rinden sobre terrenos imposibles, pero ojo, porque el calvo John Gadret, otro de los habituales en invierno, se enfundó una etapa del Giro de Italia, si bien su primera gran performance en la carretera fue aquella etapa Montalcino en el Giro 2010, ese día que los corredores llegaron con una segunda piel, una suerte de película marrón arcillosa y vistosa.

No obstante el especialista que mejor lo ha hecho, aunque aún lejos de lo que él se espera, es Lars Boom, campeón del mundo en Treviso, quien engalana un pequeño pero buen palmarés que incluye una etapa en la Vuelta a España y sendos prólogos de la París-Niza y Tour de Qatar. Curiosamente con el holandés cerramos este pequeño listado de “tránsfugas” del ciclocross que como apreciarán no incluye ningún belga, algo que habla de la fidelidad de ese bendito país por esa increíble modalidad.

 

Foto tomada de www.cyclingnews.com