La historia más negra del Team Sky

Algunos lo llamaban el equipo B, pero el Team Sky no trajo malos elementos a la Vuelta, es que aunque quisieran, no podrían hacerlo, por manejar la plantilla que maneja el equipo que viste de negro. Sea como fuera la jornada de los Pirineos oscenses, por esos valles que tantos recuerdos traen a los valientes de la QH, el equipo inglés pisoteó, literalmente, la excelencia que se preciaba de buscar desde que aterrizó en el ciclismo.

Los resultados fueron elocuentes, y sólo cabe mirar a general en espacio de 24 horas. De tener dos corredores en el top 5 y el segundo en la general amenazando al líder, a seguir con ese segundo clasificado con unas opciones muy mermadas. Al margen de ello, el objeto de la polémica, el enorme grupo que llegó fuera de control, incluía a seis del Team Sky, destacando dos como Peter Kennaugh y Leopold Konig que además llegaron cerrando ese pelotón de la vergüenza.

Como comentó Alberto Contador, ellos siempre ponen el reglamento por delate y piden cumplirlo. Pues bien, de haberlo hecho, dos tercios del equipo estarían fuera. Kwiatkowski se fue para casa, en una temporada mala malísima y los otros seis llegaron fuera de control en algo insolito para un equipo que aspira a ganar la carrera. Froome sólo tuvo la ayuda de David López.

El grupo de casi cien tíos se respescó por una cuestión pura y dura de tamaño y por esa injusticia el Team Sky aún menea la colita en una carrera que “se le hace bola” como diría Markel Irizar.

Desde que el ciclismo es ciclismo hay días que se ataca de salida. Luis Ocaña vestido de amarillo en una jornada camino de Marsella se descolgó a atender la radio en los primeros compases. Enterado de ello Merckx puso toda la caballearía delante y “maricón el último”. No le vieron hasta meta, tras estar más de 200 kilómetros persiguiendo.

¿Es de recibido que el Sky tuviera ayer todos sus ciclistas tan atrás? es un error tan garrafal que parece increíble que pasé primero en un equipo que mide todo como éste y luego en el mismísimo ciclismo profesional. Ayer, el “excelente” equipo británico que tanto pregona el nuevo ciclismo sacó del bául viejísimas prácticas como las de pedir favores a otros a cambio de lo que sólo ellos saben. Si Froome tiene un hilo de esperanza es gracias al Astana, un equipo sucísimo a ojos anglosajones, que ayer “llegó a un acuerdo” con los chicos de Brailsford.

Chris Froome no tiene la Vuelta imposible, aunque sí complicadísima. Siempre que ha ganado ha sido corriendo desde adelante, ahora tiene que demostrar que es capaz de dar la vuelta a una situación difícil. Otros grandes lo hicieron, Bernard Hinault lo hizo y eso lo lleva consigo siempre. La grandeza de Froome está en su palmarés, pero su carácter de leyenda pasa por derivar un error imperdonable a una carrera mítica. ¿Será capaz?

Imagen tomada del FB de Team Sky

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El talonario mata el ciclismo

El día de la Pierre de Saint Martin, además de noqueados por el golpe de Chris Froome y el poder exhibido, muchos pusieron el grito en el cielo por el gran dominio y prestancia de sus compañeros del Team Sky. “Estos llevan mandanga de la buena” vinieron a convenir muchos, así, a la ligera, con ese desdén que tienen los juicios ajenos, como si en ciclismo todo surgiese por un chute o una pastillita a tiempo.

En este caso, en el de los chicos de negro hay más, y tiene que ver con el dinero que se manejan en ciertas estructuras. Dicho en plata, en el Team Sky fichan a placer, a capricho, lo mejor de cada casa, sin reparar en gastos y concentrando tal nivel de talento que resulta muy complicado que alguien les pueda sorprender.

Sólo así se puede entender que en un momento cumbre como Alpe d´ Huez a Chris Froome, mientras otros equipos se derrengaban, le quedaban dos gregarios como Wouter Poels y Richie Porte para salvarle de los continuos ataques de Nairo Quintana. Sí, el Sky, al margen de los citados tenía a Roche, a Geraint, a Konig,… y además dejó un buen grupo en casa, entre otros a Nieve y Kiryenka.

Sobre el papel el Team Sky tenía seis ciclistas potencialmente top ten en su nueve. Visto así es sencillamente impresentable, exactamente igual que los equipamos que tuvieron los Astana en el Giro o el Etixx en las clásicas.

Y ahí es donde veo el gran mal del ciclismo, en la desigualdad patente. Porque aunque muchos me digan que clases siempre hubo, esta vez las diferencias son tan grandes, tan obvias, que hay equipos que con sólo mantener dorsales en carrera se dan por satisfechos ante el rodillo de los grandes.

¿Por qué no se imponen equipos de menos corredores? porque los mismos que fichan a discreción quieren un buen número de caballos ganadores para atar bien la carrera a costa de arrruinar el espectáculo. Luego esos mismos equipos cuando se reúnen en engendros como Velon, se preguntan por qué el Giro de Lombardía es un jodido tostón.

Mirad por ejemplo lo que pasa en España. Siendo el único WT, Movistar se lo lleva todo, como por otro lado es lógico, pero cualquier carrera en el ámbito doméstico es un monólogo azul, sólo interrumpido por los respondones del Caja Rural. Esto es lamentablemente así e impide que veamos el espectáculo que queremos ver cada vez que nos ponemos delante de la televisión.

Greg Lemond ganó un Tour solo, sin gregarios. Perico tuvo un buen equipo que le dejaba solo con sus rivales en el momento clave. Con Miguel Indurain se tuvo que tirar de maletín…

Pero eso de fichar como gregario un ciclista que podría liderar el equipo de tu rival no tendría que estar permitido o al menos se tendría que encontrar la fórmula de evitarlo o desincentivarlo. Lance Armstrong le hizo mucho daño a este deporte, y entre otras cosas, legó este apego al talonario.