El bibliotecario ciclista

Me llamo Sisco y soy bibliotecario de la Biblioteca Armand Cardona de Vilanova i La Geltrú.  A mí, la afición al ciclismo me viene de familia. La mayoría de mis tíos, lo practicaban y practican y además estuvieron vinculados con los inicios de la Unión Ciclista Vilanova, allá por finales de los 70.

Algún primo también compitió en categorías juvenil y amateur: uno de ellos era de la generación de los Rota, Valbuena y los hermanos Osa, que acabaron pasando a profesionales y el otro de la edad de Angel Edo, Joan Viladoms, Josep Tarradellas que también llegaron alto. Pero es que además otro de mis primos corrió con el Isaac Gálvez en sus inicios como infantil y cadete.

Yo practico el ciclismo desde los 14 años y, si bien tuve una laguna de diez años, entre los 20 y los 30, llevo más de diez dedicado al cicloturismo. Puedo presumir de haber realizado algunas marchas del nivel de Rutes del Montseny, Terra de Remences y la Polar Gran Fondo la Musara más, como no, la Quebrantahuesos, Mallorca 312, la Marmotte (Francia) y la Maratona de los Dolomitas (Italia). A final de año, haciendo números, me salen entre 8000 y 9000 kilómetros.

Siempre quise llevar el ciclismo a mi trabajo, y de ahí surgió el “Racó ciclista” -Rincón ciclista- en la biblioteca donde trabajo. Todo surge a raíz del éxito de una primera actividad relacionada con el ciclismo que se organizó en noviembre de 2011: la presentación, a cargo de Frederic Ràfols, del libro Guia de colls de Catalunya, Andorra i Balears. Ese éxito me animó a crear esta especialización que no existía en ninguna biblioteca pública de Cataluña, donde sí que había una general de deportes, pero ninguna específica en ciclismo.

Desde entonces se mantienen las actividades periódicamente (presentaciones de libros, exposición con motivo del centenario de la Volta a Catalunya,…) i se aprovecha el estrecho vínculo de Vilanova i la Geltrú con el ciclismo, con ilustres representantes de este deporte como Vicenç Iturat, Isaac Gàlvez, Joan Font o Marc Soler, actualmente en las filas del Movistar, y una gran sensibilidad municipal por este deporte, que se traduce en la organización de diferentes carreras o marchas como la Pedals de Clip, la Clàssica Isaac Gàlvez, la carreras de infantiles y cadetes, además de otras de carácter más social o lúdico como la carrera del Pavo o el paseo por la carretera del pantano de Foix.

A le gente le ha gustado la idea, tanto en la asistencia a los actos que hacemos como en el préstamo de documentos. En este caso se benefician del hecho de que muchos de los ejemplares de que disponemos en el “Racò ciclista” no se encuentran en la mayoría de las bibliotecas de la Xarxa y esto provoca que nos los soliciten a través del servicio de préstamo entre bibliotecas.

La gran dificultad radica, especialmente, en los últimos tiempos, debido al gran número de publicaciones del género, en afrontar con un presupuesto limitado la compra de todos los documentos que se publican.

Creo que entre las funciones de las bibliotecas, más allá de las propiamente relacionadas con la promoción lectora, también están las que tienen relación con la ocupación del tiempo de ocio y con el hecho de transmitir valores positivos para la sociedad.

En estos dos últimos casos el «Racó ciclista» cumple directamente con estas funciones y, más allá de promover la lectura a través de la compra de novedades y la organización de presentaciones de libros, responde a una necesidad cada vez más patente en nuestra sociedad como es la de practicar deporte y hacerlo de una forma guiada y entrenada.

Durante un mes hemos tenido una exposición fotográfica que ha permitido conocer los más de 100 años de historia de nuestra villa y de la relación que ha habido siempre entre Vilanova i la Geltrú y la bicicleta. Se pueden ver imágenes desde el año 1897, primer testigo del que se tiene constancia gráfica de una cursa en Vilanova, hasta nuestros días, con imágenes de la última “Cursa del Pavo” celebrada el pasado diciembre de 2015.

Por Sisco Moreno

El rincón de los libros ciclistas (II)

En aquellas estanterías, destrozadas por la carcoma y repletas de telarañas, estaban apoyados uno detrás de otro, pero a punto de sucumbir como un dominó, muchos libros que yo había leído. Cogí uno de nuevo al azar: «Historias del Arco Iris«, donde a través de 225 páginas, ahora medio destrozadas, y más de 200 fotografías, ya descoloridas, explicaba anécdotas de los Mundiales desde la primera edición disputada en 1927 hasta la de 1999 que tuvo lugar en Verona, el año de Freire. Molero, el escritor, reflejaba en su obra capítulos especiales a los campeones españoles y sus medallistas, con la voz de sus protagonistas.

Casi tanteando, pues habían algunos que se deshacían con solo tocarlos, volvía a coger otro: Cumbres de leyenda”, dedicado a las montañas míticas del Tour, de los periodistas Sergi López Egea y Carlos Arriba. En él, ambos se recreaban en la historia del Tour a través de sus montañas más simbólicas. Todo se resumía en una frase: “Si el Tour fuera una epopeya, las montañas serían el único lugar posible para la gestas. Si fuera una guerra, no habría otro campo de batalla mejor. Si el Tour fuera una leyenda, los héroes, dioses y semidioses sólo podrían habitar en las cimas de las montañas. El Tour es la montaña”.

Gran libro en el que se podían aún leer otras grandes citas, medio borradas por la humedad:

«El ciclismo sin montaña sería un ciclismo cojo. Las montañas son el gran reto de los ciclistas y los aficionados buscan los puertos que son lugares donde se plasman los mayores esfuerzos» José Miguel Echavarri

«La montaña no te desilusiona nunca, porque el aficionado al final premia el esfuerzo de los corredores» Miguel Indurain

Emocionante, justo hasta la misma línea de meta, fue “El Alpe d’Huez”, de Javier García Sánchez, de gran éxito entre los ciclistas de la época, un best seller que de nuevo tenía entre mis manos y el cual fui escrutando entre cientos de páginas amarillentas. El libro nos cuenta la aventura de Jabato, un ciclista que nos recordaba mucho a un tal Perico, en una de las etapas más duras del Tour de Francia, donde dos centenares de ciclistas finalizarán en la mítica cima del Alpe d’Huez. De ella se dijo que: “esta novela es un monumento al ciclismo, el más agónico de los deportes, escrita por uno de nuestros más interesantes narradores  y un reconocido amante y practicante de este deporte”.

El tiempo pasaba deprisa y la linterna empezaba ya a fallar. Seguía cogiendo libros como podía y fue a parar en mis manos uno que llegó a ser mi auténtica Biblia sobre colls y montañas: En bicicleta por los puertos” de Frederic Ràfols, donde narra el viaje de cuatro ciclistas que atravesaron el norte de la Península Ibérica de Cabo a Cabo, con el objetivo de ascender el mayor número de puertos posibles. Los diálogos entre ellos anotaban cientos de anécdotas y reflexiones sobre cicloturismo y montañas, apareciendo los principales datos de más de 500 puertos, los más populares en el mundo del ciclismo. Una obra que combinaba con destreza el relato de aventuras y la consulta sobre puertos que ningún loco por las cumbres podía perderse.

Como estudioso que era yo para mejorar el rendimiento a través de una buena alimentación, tenía un libro con este nombre: “Alimentación y ciclismo”. Lo reconocí enseguida, a pesar de estar medio quemado. Recordé leer que sus autores, Marco Neri y Alberto Bargossi, nos explicaban que “el ciclista que desee mejorar, debe conocer qué son las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas, vitaminas y minerales, para qué sirven, cuándo es conveniente suministrarlos y cómo han de cambiar sus proporciones según su entrenamiento”.

Continuará…

Si queréis ver la primera parte 

Por Jordi Escrihuela

Foto tomada de apmforo.mforos.com

Ser un tramposo es un jugoso negocio

Hoopika es un pequeño y simbólico enclave de Hawái. Su importancia reside en la cantidad de amantes del windsurf que acude cada año a sus playas. En invierno, dice la Wikipedia, sus olas son grandes y acogen importantes concursos entre los aficionados. Su nombre significa “hospitalidad” en el idioma local. Estos días por estos idílicos paisajes deambula Juan Antonio Flecha en su anunciado periplo hawaiano una vez concretó su retirada del ciclismo.

Mientras en el resto del mundo poblado, el libro de Michael Rasmussen ya se recoge en librerías. Entiendo que el libro como pieza de morbo que es tendrá acogida entre los lectores. Tendrá muy buena acogida. Entre los pasajes que más se han replicado en prensa surge el dopaje sistemático en Rabobank el año 2007, ese que estuvo a punto de ver al danés ganar la mejor carrera. Las dos veces que Dinamarca ha optado al Tour se ha liado bien gorda. Y eso que dicen que es un país serio.

En ese Rabobank corrían Juan Antonio Flecha, ahora buscando la ola de su vida, y Oscar Freire. Obviamente cuando Rasmussen habló del equipo naranja todos escrutaron sus alineaciones y la presencia de los dos ciclistas españoles llamó la atención. En un mundo en el que casi ningún profesional de la bicicleta está exento de sospechas, Oscar Freire era de los pocos que siempre sorteó el mal fario.

Sin embargo Rasumussen se desdijo casi a las pocas horas. A Freire no le vio hacer nada, de Flecha no sabe nada. La reacción del primero fue interesante, amenazó con llevar al danés a los tribunales. Qué poco vemos algo así, que un ciclista desautorice las sospechas de otro con la contundencia de Freire. Aún recuerdo esa querella que Luisle Sánchez le iba a meter a Telecinco por citarle en una operación antidopaje y nunca más se supo.

Oscar Freire y Michael Rasmussen tienen ya sendos libros en circulación. Freire lo estrenó hace unos meses de la mano de un buen amigo de este sitio, Juanma Muraday, quien hizo una ingente labor de búsqueda de material relacionado con el tres veces campeón del mundo. Más que una biografía es un bodegón de un realismo tal que no deja cabo suelto en la fecunda carrera del ciclista cántabro.

De forma aleatoria supe que ese libro cuenta con una tirada inicial de unos 2000 ejemplares, una tirada obviamente modesta como en definitiva modesto es todo lo que rodea al ciclismo. No quiero saber la tirada de Rasmussen, que será de unos cuantos miles más. Ayuda todo a que se dé esta paradoja, pero sobretodo el morbo y la triste necesidad de saber qué se coció en la trastienda de su carrera. Ponderen la trayectoria y valores de Freire y Rasmussen y díganme quién merece vender más.

Porque con Ramussen vuelve a cobrar forma aquello que un día sacamos aquí sobre Nicole Cooke, la excelente ciclista británica que dejó la vida profesional hastiada de tanta porquería y gentuza que se ganaba mejor la vida dopándose y contándolo luego, que compitiendo siempre limpia. Mientras Cooke hacía estas declaraciones tomaba forma el escándalo de Lance Armstrong –de quien se rueda una película de ingente facturación- y salía el libro de Tyler Hamilton, también traducido al castellano. Poco antes había la biblia de David Millar arrepintiéndose sólo un poquito.

Hablamos en todos los casos, y seguro que nos dejamos alguno más, de “best sellers”, de piezas cuyo valor documental es dudoso, pues los interesados son los primeros en no querer contarlo todo. Esa es la realidad chicos, esa es la lección que extrae cualquier jovenzuelo que se adentre en este deporte –también en otros-. Sale más a cuenta ser un tramposo que legal. El mundo premia a los primeros, omite a los otros. 

Foto tomada de www.hln.be

No conocen a Oscar Freire y se la pela

Dejadme que os cuente una anécdota. El pasado sábado asistí, con retraso, a la presentación de la biografía de Oscar Freire acompañado de un buen amigo y su sobrino de trece años. Ambos no eran del compadreo ciclista, pero sí que demuestran cariño y atención por este deporte, por todo lo que tenga que ver con el deporte en definitiva. Mi amigo adquirió el ejemplar de Juanma Muraday y se situó en la cola para que Oscar Freire se lo dedicara.

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Entretanto le pregunté a su sobrino cuándo había nacido. “En junio de 1999” me respondió. Le dije mirando la portada, “mira cuando se produjo esta imagen –Freire ganando el Mundial de Verona de 1999- tú eras un cagoncete de cuatro meses de vida”. Proseguí preguntándole “¿cuántos compañeros de clase saben de la existencia de Oscar Freire?”. “Nadie” me espetó. “Son unos incultos” concluyó.

Ciertamente lo son, y no por que sepan quién es o no un deportista que ha sido tres veces, tres, campeón del mundo, que manda huevos, sino por que ven la vida parcialmente, crecen sumidos en clichés y se postulan a alimentar la mucha incultura que existe en este país respecto al deporte.

Hoy es día de Sant Jordi en Catalunya. En otros lugares es el día del libro, me consta que festivo en Castilla y León, no sé si en otras partes también. La oferta de libros ciclistas es sencillamente abrumadora respecto a la que teníamos hace sólo un año. parece que la crisis haya hecho surgir las propuestas de entre las entretelas de castigado sector editorial.

En este renacer han tenido que ver mucho dos libros de excelente acogida como “Plomo en los bolsillos” de Ander Izaguirre y la biografía interesada de David Millar, “Pedaleando en la oscuridad”. Es tremendo como ésta última ha servido de pretexto para muchas columnas de opinión. Luego llegó Cultura Ciclista con varios títulos en cartelera y ahora la obra sobre Oscar Freire.

El autor de ésta última firma en Sant Jordi rodeado de personajes variopintos como Jorge Javier Vázquez. Me gustaría saber qué tal le fue al bueno de Juanma la firma de libros y cuántos calcula habrá firmado. Un día como el de hoy premia más el ruido y el estruendo que otra cosa. Por ejemplo el autor de Victus, Albert Sánchez Piñol, no quiere firmar por que recuerda que hubo un Sant Jordi donde una eminencia literaria casi no firmaba mientras un actor porno de prominente miembro sexual no daba abasto con una cola que doblaba la esquina.

Pero volviendo al principio, la cultura deportiva de un país se mide con ejemplos como el de Oscar Freire, una persona que siempre luchó contra molinos cuando intentó despertar cierta admiración en su país. Si cualquier chaval valora a Freire, como a Messi, Cristiano o cualquier otro admirable ser que se vista de corto para competir, entenderá cuál es la esencia de deporte en su extensión. Todo lo demás son visiones parciales e interesadas, una forma más de cincelar conciencias y mantener junto el rebaño.