Licencias federativas: ¿Cómo fidelizar a los recién llegados?

ciclistas bicicleta JoanSeguidor

En esta edad dorada de las licencias federativas sería interesante «fidelizar» a los advenedizos que llegaron para esquivar la desescalada

Cuando el martes dimos cuenta del incremento que las licencias federativas estaban teniendo en Catalunya imaginamos el revuelo que se podría seguirle al comentario…

Y lo cierto es que la realidad ha puesto al descubierto uno, que los que se la han sacado para salir del municipio  han quedado fuera de juego casi en el minuto uno…

… y que no es tan buena como se vende, al menos no para todo el mundo.

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Pero vayamos por partes.

Que haya un incremento en el número de licencias por el tema de la desescalada es triste y un retrato muy realista de lo que venimos diciendo hace tiempo, eso que una vez un buen amigo escribió aquí mismo: «En el ciclismo hace falta más autocrítica y menos egoísmo«.

Dicho esto, que la ley cambie a los pocos días de entrar en vigor no es más que el retrato de la precipitación de aquellos a los que le va la vida en salir de su municipio con la bicicleta, com si huyeran de algo.

En todo caso queda claro que en este caso la Federació Catalana de Ciclisme ha salido ganando. 

No es poco el dinero imprevisto que ha entrado en unas arcas que no quiero imaginar cómo están tras toda esta crisis.

Un suspiro, un reglado caído del cielo que tiene que servir de consuelo para quienes ya la han ganado, porque además de tener un seguro cada vez que salgan a la carretera o al monte, se contribuye a hacer mejor el ciclismo de federación, ese que tiene que hacer milagros para salir adelante porque no hay un duro, ni voluntarios, ni medios que les dé visibilidad.

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Otra cosa son las coberturas que se hacen efectivas en caso de tener algún problema, el otro día dijimos que…

Siempre he oído hablar mal de una licencia federativa, y casi nunca de lo valiosa que resulta por si te pasa algo en la carretera: no es sólo la atención que recibes en el momento, es la cobertura que tienes para la recuperación.

Esto que se vende desde la propia federación se ve que no siempre es así, sería interesante que en esta edad dorada de las licencias federativas, un dinero fresco y mano venido a menos en los últimos años, se supiera «fidelizar» a los advenedizos que llegaron para esquivar la desescalada.

 

Las licencias federativas son el nuevo «papel higiénico»

Marmolada montañas ciclistas JoanSeguidor

Se dispara la emisión de licencias federativas entre ciclistas para salir en bicicleta más rato y más lejos

La desescalada es un serial que en España alcanza para todo tipo de historias y situaciones, que retrata quiénes somos, cómo somos y no sé si anticipa hacia dónde vamos, el último episodio son las licencias federativas.

Una licencia no sólo es la forma de oficializar que estás federado, por cualquier regional, es también tener unas coberturas que muchas veces no se tienen presentes.

Por que lo que en otro momento no te planteas, federarte, en una desescalada como ésta, con tantas fases casi como territorios, ser federado comporta en ciclismo que puedes saltarte los límites de tu municipio e irte más allá a disfrutar de este cacharro que nos vuelve locos llamado bicicleta.

Esta mañana me llegaron algunos comentarios sobre un repunte en el número de licencias en la Federació Catalana de Ciclisme, un repunte que coincide con la desescalada por el confinamiento del coronavirus.

Corren por mil grupos noticias e instrucciones de cómo hacer la desescalada y ser deportista federado tiene sus «privilegios».

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Son unos cuantos ya los que se han federado, así, de forma repentina, con el buen tiempo

Me lo confirman desde dentro de la FCC, licencias en el mes de mayo: unas 600 en quince días.

Entre las estadísticas que deja el coronavirus, de bajones, caídas y descalabros, ésta al menos habla de un incremento.

Todo porque «les da la vida» salir en bicicleta dejando atrás los límites municipales.

La gente se gasta gustosamente unos cien euros en una licencia anual, caso de la catalana, es decir sin salir de Catalunya, para lo que queda de año.

100 euros para menos de siete meses. 

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Obviamente nos dirán que cada uno hace lo que le viene en gana con su dinero, y está claro que nada que objetar, pero llama la atención que aquella misma economía que se dice maltrecha para pagar una inscripción a una carrera que ha quedado desprovista de ayudas públicas y a veces hasta de patrocinadores, no esté tan tocada para pagar por una licencia ahora.

Lo mismo que aquellos que pusieron el grito en el cielo contra la federación por el incremento de precio de licencias, llamando ladrones a sus gestores, cuando eran las aseguradoras quienes cargaban porque el ciclismo de carretera estaba atufado de accidentes.

Siempre he oído hablar mal de una licencia federativa, y casi nunca de lo valiosa que resulta por si te pasa algo en la carretera: no es sólo la atención que recibes en el momento, es la cobertura que tienes para la recuperación.

Pagar por una licencia por temas de salud y cobertura es un atraco, pagar para poder salir estos días de tu municipio está justificado 

Esta es la realidad, señores, la misma que hace días describíamos con ciclistas poniendo el grito en el cielo que si los bares estaban privilegiados en el desescalada… en fin, como me escribían el otro día, esto saca lo mejor y lo peor de las personas, y en lo que a ciclistas se refiere, ha  descubierto el tremendo egoísmo que mueve al colectivo.