La bicicleta como riña entre políticos

Esta semana hemos encontrado en Indepedent un artículo que describe una discusión entre políticos en la Cámara de los Comunes de Londres sobre un incidente que tuvo el año pasado el secretario de transporte británico cuando al apearse de su coche golpeó a un ciclista que pasaba por ahí.

Para Chris Grayling, el susodicho secretario, los ciclistas no son usuarios de la calzada: “Donde hay un carril bici, el ciclista se considera usuario de dicho carril bici y los conductores de la calzada. Es muy sencillo”.

Sin embargo días antes el secretario se ve que comentó que los carriles bici dan problemas al resto de actores de la vía pública siendo inquirido por sus rivales políticos sobre su concepto de usuario de la vía pública y el proceso que sigue a un incidente como el que sufrió y del que dio cero detalles en público, “porque nadie me preguntó por ello” concretó.

Al parecer el secretario se interesó por el ciclista accidentado, le ayudó a levantarse, le dio la mano y ambos siguieron su camino. La oposición aprovechó para recordarle que esta forma tan “informal”, por decirlo de algún modo, no es de recibo en una persona que sabe de las inversiones que se están haciendo en instalar la bici para procurar la mejor salud de los británicos. Alguno incluso añadió que no se puede tener de secretario a una persona que actúa de esta manera.

Ya lo veis, la bicicleta es material de la sección de política en rotativos cuyo nombre ya imprimen respeto y prestigio en todo el mundo, como si el signo que le pronosticamos a la bicicleta corriera más que los propios tiempos que podíamos darle.

Que una riña parlamentaria, con el dinamismo que tienen estas disputas en UK, tuviera la bicicleta como hilo conductor, demuestra cuán fuerte está calando la flaca entre los ciudadanos de una ciudad de la potencia de Londres, un centro financiero mundial que está atiborrado de tráfico pero que poco a poco, a empujones, le da a la bicicleta su sitio y protagonismo en un entorno, no lo olvidemos, mucho más desapacible que el que disfrutamos aquí, donde montar la burra y pasearse sería la opción más normal para muchos.

Imagen tomada de http://www.amarlondres.com/

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Crece la exigencia de calidad en la compra las bicicletas de segunda mano

La venganza australiana

Dedicadle los menos de cuatro minutos que dura a la final de persecución por equipos del mundial de Londres. Son eso, cuatro minutos escasos, de perfección sobre la máquina, de cuatro tipos contra otros tantos, que ejercen una obra de orfebrería suiza en tiempo récord y sin mayor dilación. La persecución perfecta.

La mejor carrera de los últimos años, mejor incluso que aquellas que acabaron con récord del mundo y por tanto con monólogo británico. Me decían el otro día que la clave de UK en la pista es la pasta, la pasta y la pasta. “Antes eran más malos que la carne de pescuezo” me decían. Pues menos mal que lo eran, pero «qué dinero tan bien invertido«, añado yo.

Y eso que cuando hablamos de la cuarta británica hablamos de la vigente medalla de plata, sí porque los australianos quisieron ser uruguayos en Brasil y les clavaron un “maracanazo” en toda regla, con el velódromo entregado a las más bajas pasiones y la gente cantando el éxito anfitrión, pues a medio kilómetro comandaban una carrera que había sido austral en su práctica totalidad.

Pero ocurrió lo inesperado, que el durísimo y eterno Ed Clancy reventó, perdió la aspiración de tantísimo dolor en las piernas y lacatato surgiendo por doquier. Explotó al martilleo del ritmo de Brad Wiggins para dejar en dos lo que ya entonces era un terceto. No queremos imaginar los mil cuchillos que agujerearon la resistencia del bueno de Clancy, que poco tiene que demostrarnos, en esos momentos.

Jugada redonda para los finísimos australianos, que se cobraron con victoria a domicilio las repetidas victorias inglesas en los diferentes foros a los que acudían. Llegaban a los juegos de Londres investidos en favoritos y les ganaron los anfitriones, aquí pasó exactamente lo contrario. Luego os preguntáis porqué el Orica es una máquina de ganar cromos por equipos.

Ahora me pemitiréis hablar de Wiggins, un ciclista tan singular, que añade una presea plateada a su increíble palmarés. Nada más apearse de la bici habló de Río y de que allí la historia será muy diferente. Con su edad, su palmarés, su Tour, sus medallas olímpicas, con todo, que siga demostrando ese apetito ganándose la plaza en una cuarteta llena de jóvenes lobos sedientos de gloria, es loable.

Aunque algunos medios hablen de la derrota de UK a pesar de tener a Wiggo, nada más lejos de la realidad. Esto es un trabajo de cuatro, y alguno más, donde la individualidad no se diluye, sencillamente se hace una con otras tres, exactamente lo que hicieron los australianos en casa de su enemigo.

Imagen tomada del FB de los Track Cycling World Championships

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Hoteles RH, en el Special seven de los BikeFriendly. Mira los motivos… 

¿Deberá Wiggins devolver el dinero?

El otro domingo nos asombramos con lo que vimos. Un evento ciclista de primer orden, en una ciudad de clase mundial, con “guest stars” por la pelouse y un aforo completo desde el mismo momento de poner a la venta entradas. Una buena puesta en escena, una actuación cuasi robótica y un desenlace feliz. Todo perfecto.

Sin embargo el récord de la hora no parece estar concebido de forma tan perfecta, tan cuadrada. Si ya la descalificación de los registros de Boardman, Rominger e Indurain en los noventa, nos descoloraron, parece que esta escalada de desconcierto sigue en aumento y nada queda claro de si el registro del británico pasará o no a los anales con el inmaculado expediente que merece.

Unas horas después de los 54,5 kilómetros que Wiggns clavó en una hora, salen voces que ponen en duda la legalidad del mismo, que Wiggo usara una bici que no está claro si se comercializa es un argumento, el otro es su manillar “prêt-à-porter”, a medida e impreso 3D.

Las dudas, razonables de inicio, vienen por una persona que en algunos medios se etiqueta de coach de Alex Dowsett, pero que según el CM de Movistar es el encargado del velódromo, entendí yo, aunque luego me advirtieron que su rol era más cercano al corredor. De los técnicos de Dowsett yo no he oído palabra.

Al mismo tiempo Rohan Dennis, antepenúltimo titular del récord, dice que quiere volver a intentarlo. Todo al final muy típico de la UCI: Sí pero no, una leyenda como Wiggo para prestigiar la hora, perfecto, pero que ponga el listón tan alto que desincentive internarlo, pues no. Una vez más, medio de la zozobra el aficionado, atribulado, sin saber a quién creer y a dónde mirar. ¿Tan difícil es trazar una línea y ser tajante? Parece que no cuando en la ambigüedad está en negocio.

París en el mapa de la bicicleta

La cultura francesa relativa a la bicicleta es innegable. Cuentan con la mejor carrera del mundo sobre la que se han creado mitos universales, grandes espacios e incluso una potentísima industria que ha pasado por diversas fases pero que sigue siendo un motor. No hablo sólo de marcas actuales y pasadas de bicicletas, también de accesorios, viajes e incluso destinos turísticos que viven al calor de la fama y difusión que les ha dado el ciclismo. Arenberg, Tourmalet, Alpe d´ Huez son sitios, lugares frecuentados por masas, pero también franquicias y denominaciones que ponen nombres a modelos de bicicletas, calles y ropa.

Hace un tiempo nuestra amiga parisina Arianne nos describió la cultura francesa respecto a la bicicleta. De todo lo que nos dijo nos quedamos con la salud de este elemento cada vez más usual por las ciudades en su capital París, pues son varias las noticias que de allí nos llegan y despiertan nuestra atención.

De la bicicleta en las ciudades francesas y en especial en París nos contó que “se utiliza mucho, como método de transporte en Francia. En la mayoría de ciudades, los sistemas de bicicletas públicas funcionan bien, y para los desplazamientos urbanos es muy común moverse con ellas. En París, por ejemplo, los abonos anuales oscilan entre 30 y 40€ (precio bastante simbólico) y hay infinidad de puntos para coger y aparcar las bicis. Además, a la hora de circular, la red de carriles-bici abarca casi la totalidad de la ciudad, lo que hace muy fácil moverse por ella sin tener que preocuparse por el tráfico. Tener bicicleta propia en una ciudad, sin embargo, provoca más pereza. El miedo a robos, los problemas de almacenamiento, el mantenimiento, el no poder «deshacerte» de ella cuando estás cansado… son factores que echan un poco hacia atrás a la hora de comprarse una y que hacen que la balanza se incline hacia el lado de las bicis públicas”.

Esa bicicleta pública de la que nos habla Arianne ha llegado congregar unos 285.000 abonados al servicio Vélib, una cifra que habla a las claras del recorrido de la bicicleta en la capital francesa. De hecho, el consistorio parisino quiere pasar de los 700 kilómetros de carril bici a 1400 con vistas a 2020. Esta inversión, que implica doblar la infraestructura, quiere triplicar la incidencia de la bicicleta en el día a día: del 5% al 15% del total de desplazamientos, porcentajes que nos parecen pequeños para lo que podíamos presuponer.

De hecho en España, la ciudad de Sevilla atesora números superiores y otras no le van a la zaga. París, más bien sus políticos, dice querer parecerse a Amsterdam, la ciudad que todos citan en estos casos. No está mal, pero los holandeses montaron el tinglado de bicicletas por doquier hace cuarenta años y no por generación espontánea. París quiere, como Londres, que la bicicleta tome sus calles, quiere bajar la velocidad del tráfico rodado, meter más carriles, implantar “turismo de bicicleta”, pero ¿qué pasa con la mentalidad del ciudadano? ¿hay verdadera voluntad de cambio? ¿hay aceptación por parte de los otros protagonistas de la vía?. Construir y construir es bonito, pero a veces quizá haya que calar primero en el alma de las personas.

Imagen tomada de www.cristinamello.com.br

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2¿Conocéis los beneficios de la radiofercuencia? 

La radiofrecuencia, un sistema que provoca un aumento local de la temperatura que implica la estimulación de mecanismos locales e intracelulares en la reparación del tejido, favoreciendo la activación de las proteínas de choque térmico (hsp) y una mejor vascularización y por lo tanto oxigenación del tejido.
Esta capacidad convierte a la radiofrecuencia en un aliado del deportista, tanto para preparar la zona, como para ayudar a descargar aquellas zonas sobrecargadas tras la práctica deportiva. Pero sobretodo ayuda a disminuir el dolor y a acortar notablemente el periodo de recuperación tras una sesión.

Mira más en Alma Lasers en GHEOS Proyecto Natural y BCN Sports Recovery

Luces y sombras en el Londres ciclista

No hay ciudad como Londres, no al menos que te deje tan alejado a la indiferencia. En materia de bicicletas, la principal urbe europea, la más grande al menos, es un paradigma en sí misma y vuelve a este mal anillado cuaderno con la experiencia de nuestros amigos de Barceloneta Bikes, una experiencia que ponemos negro sobre blanco sobre algún otro post aquí publicado.

A pesar de todo Londres puede ser el paraíso ciclista

¿La bicicleta desgravando en la renta?

Los ciclistas atrás

Si vas a pasar un fin de semana largo a Londres y eres amante de las bicis sabes que no puedes omitir la experiencia de recorrer esta ciudad a lomos de una flaca. Por eso lo primero que vas a hacer es pillar una bici para moverte por la ciudad. En mi caso, además, era la primera vez que estaba en la capital británica y llegaba muy sugestionado, por cuanto siempre he tenido idealizada esta ciudad, algo así como una de las cunas del ciclismo urbano.

Sin embargo cuando llegas allí tienes cierta desilusión, al margen de que circulan al revés del mundo y a eso es complicado acostumbrarse, te esperas unas infraestructuras para la bici que luego no están. Londres es una ciudad vieja, se ve desgastada, quizá por eso quizá tenga ese encanto especial.

Aunque nos pellizquemos y creamos lo contrario, Londres no es una ciudad con magníficos carriles para las bicis pero sí con muchos ciclistas urbanos montando bicis de todo tipo, aunque siempre para el asfalto. De esta manera, si en Barcelona nos encontramos muchas tiendas con BTT en sus escaparates, allí es más complicado encontrarlas, a no ser que vayas a una grande. La bicicleta de carretera y urbana es la más habitual.

En lo que hace referencia a las bicis públicas, se pueden alquilar fácilmente con la tarjeta de crédito, sin embargo no son este tipo las que más se ven circulando por la ciudad. Es usual que te encuentres bicis de todo tipo atadas en cualquier lado, también  las roban, obviamente, pero no sé si en la misma proporción que aquí. La sensación es que la gente usa bicis más caras y las atan en la calle, con lo cual deduzco que no están muy preocupados ante posibles robos.

Sin embargo lo que más me choca es que con carriles bici mucho más precarios que los que tenemos en Barcelona, hay muchísimos usuarios de la bici. Me dio por eso la sensación de que la convivencia con los coches es mejor y que la bicicleta está más integrada. Aprecié que los conductores del resto de vehículos están concienciados de que las bicis tienen su espacio en la calle y esto es respetado.

Al final de esta experiencia, la única conclusión que me pasa por la cabeza es que es una cuestión de tiempo que esto vaya a más. La bici se va haciendo un hueco en la vida cotidiana y el resto de usuarios de la vía lo asumen: ya no hay pitidos increpando, ya no hay encontronazos, todos tienen su sitio y seguramente como siempre aquí vamos 10 años tarde en todo esto. El tiempo nos lo dirá.

Al final la cuestión que siempre me ronda la cabeza es si necesitamos más carriles bici o una promoción del respeto al ciclista. ¿Quién tiene la respuesta?

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En Lucky Bastërds nos hablan de un elemento muy importante para ciclistas urbanos: los straps de pedales

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Se trata de un accesorio fundamental para las bicis de piñón fijo, porque significan el único sistema de seguridad para los que no llevan freno o llevan un solo freno. Es un sistema de retención que básicamente te ayuda a frenar hacia atrás con los pedales sin que vueles de la bici.

No obstante como todo sistema de frenado, los straps de pedales deben ser regularmente mirados para ver si hay desgaste. Todo depende de cuánto los usas y del tipo de bici que tengas. Nuestros straps aguantan bastante y a nivel de relación precio/calidad son de los mejores del mercado.

El ciclismo sí que vende

A este Tour sólo le faltaba pasar por Londres para acabar de darle forma a un inicio realmente único. A pesar de los muchos peros que se le han encontrado a este arranque británico, a pesar de los peligros latentes entre el mucho público, a pesar del desconocimiento de gran parte del mismo sobre la marcha real de una carrera, lo cierto es que el Tour puede vanagloriarse de una salida para los tiempos. De la “Salida” con mayúsculas.

Ya lo saben, cuando la carrera sufra una crisis de autoestima que dé el salto a las islas y cierre varias etapas, verá entonces que el ciclismo, a pesar de todo, tiene futuro. Cuando en 2007 el Tour salió de Londres, este deporte estaba en la picota más absoluta. Con una edición, anterior, la de 2006, rearbritada en la que se le quitó el triunfo a Landis por Pereiro,  y otra en ciernes que acabó con Rasmussen expulsado y el éxito en manos de Contador. Con esos mimbres, con ese mar de fondo, aquella salida ya fue inolvidable.

Todo ocurrió en Londres, un siete de julio, por la tarde, con peligrosa llovizna, nueve años después de que unos venados sembraran de bombas su vetusto metro. Todo ocurrió en un lugar marcado a sangre por la velocidad de Vinokourov cuando aprovechando una ingenuidad de Rigoberto Uran se colgó el oro olímpico que culminó su carrera para bochorno de estos tan inmaculados ingleses que hablaban de sus Juegos Olímpicos como el paradigma del deporte blanco y simple. Vinokourov es estos días nombre usual en las crónicas del Tour por su carta de reproche a Nibali, ante su escaso rendimiento en la primavera. Ya saben, Astana será lo moderno que sea con ese azul cielo que emerge del arco iris de colores del pelotón, pero los resultados son los resultados, y la raíz soviética de sus gestores en ocasiones les juega malas pasadas.

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En el escenario olímpico triunfó Marcel Kittel, un ciclista que a pesar de haber ganador tantas etapas, incluso en el Tour, parece siempre en cuestión y eso que hoy Peter Sagan ni siquiera osó a ponerse en paralelo. El tablao estaba montado para Mark Cavendish, pero lo que la justicia deportiva no quiere hacer, dejarle una temporada fuera de las carreras a ver si deja de ser un temerario en los sprints, lo hizo el azar de la carretera cuando con su caída en la primera etapa –enfrente de su pub- se dislocó el hombro y dejó el Tour a las primeras de cambio. Triste que tenga que ser una soberana hostia la que ponga las cosas en su sitio. Pero que no le engañen las apariencias, con este Kittel, posiblemente ni Cav hubiera podido.

Y ya que nos ponemos olímpicos, recordemos la última llegada olímpica que tuvo el Tour. Fue hace cinco años, en Barcelona, en una pestosa y lluviosa tarde de julio. Ganó Thor Hushovd, elegante y fuerte. Lo hizo frente a la puerta del maratón del Estadio de Montjuïc. Barcelona hace tiempo anunció una “grande départ” que no se ha producido. Esperemos que alguien del consistorio haya visto la etapa de Londres. El ciclismo vende, que no lo duden.

#fact Lucien es el nombre más repetido entre los ganadores del Tour, ha habido hasta cuatro: Lucien Petit-Breton, Lucien Buysse, Lucien Aimar y Lucien Van Impe, aquel dubitativo escalador belga espoleado por Guimard.

#àdemain El Tour llega a su país de origen con una jornada que se prevé relajada por las rutas que marcan el límite entre Bélgica y Francia. La llegada a Lille, cerquita de Roubaix, le dará el sabor adoquinado que marca este inicio de carrera.

Imagen del Twitter de Xavi García Luque

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Lleva tu Smart phone “everywhere” en tu bicicleta

Para los que aún no lo conozcáis, el pack Ksix «BIKE mount «Funda y soporte bici» incluye el soporte para bicicleta más la funda protectora, ideal para realizar todo tipo de deportes outdoor. El soporte es universal y va colocado en el manillar. A ese soporte se le acopla la funda igualmente universal (tamaño hasta Samsung Galaxy S4) resistente a la lluvia, polvo y golpes. Todo lo necesario para poder disfrutar de las ventajas que ofrece tu Smartphone de manera segura.

A pesar de todo Londres puede ser el paraíso ciclista

Hace un tiempo llamamos la atención sobre la presión con la que vivían algunos ciclistas urbanos en Londres. Desde entonces no surgió la oportunidad de hablar con Juan Antonio, un salmantino que pedalea la capital del Reino Unido a diario. Quisimos saber de su experiencia y esto nos ha contado.

Me llamo Juan Antonio Román y llevo dos años y medio viviendo en Londres. Antes vivía en una ciudad del sudeste de Inglaterra en el condado de Kent llamada Maidstone. En total llevo unos cinco años en Inglaterra.

Soy habitual usuario de la bicicleta que utilizo para ir a trabajar. Antes solía hacer unos  ocho kilómetros. Recientemente cambié de trabajo y hago unos diez. De vez en cuando también utilizo la bici para otros menesteres, como ir a hacer la compra aunque casi nunca en mi tiempo libre.  

Circular con bicicleta en Londres no es sencillo. Camiones y buses son el principal problema. Navegar entre los famosos autobuses rojos es un ejercicio suicida que en ocasiones no queda más remedio que realizar. La actitud de conductores hacia los ciclistas no es mala pues cada vez hay más ciclistas y los conductores se están acostumbrando a mirar a su izquierda. Los taxistas privados suelen ser los peores, y no hablo de los típicos “black cabs”.

Creo no obstante que los conductores de camiones y de buses deberían hacer cursos específicos para aprender a mirar a su izquierda cuando giran, pues por eso se producen la mayoría de accidentes. De ahí esos mensajes para los ciclistas en la parte traseras de los buses y camiones que dicen cosas como “Cyclists Stay Back” o “Beware when passing this vehicle on the inside”.

La infraestructura ciclista de Londres no es mala del todo aunque está a años luz de otros países europeos. Faltan carriles segregados, especialmente en las rotondas. Hay algunas rotondas criminales. Yo por ejemplo paso todos los días por la rotonda de Elephant and Castle que tiene el dudoso honor de tener el record de mayor accidentes con ciclistas. Afortunadamente la semana pasada se anunció una reforma de la rotonda donde los ciclistas vamos a tener prioridad.

Hay bastantes carriles bicis. Son especialmente buenos los “cycle-highways” que son las líneas pintadas muy anchas de azules que conectan el centro hacia varios sitios de la periferia. Hay bastantes sitios donde puedes atar tu bicicleta, si bien con 2 candados mínimos sino te quieres quedar sin ella, y hay multitud de tiendas de bicicletas.

El gobierno también tiene un programa para ayudarte con la compra de la bici por lo que pagas menos tasas. Se llama “cycletowork scheme”. Por otra parte hay una cosa que me gusta bastante, y es que en la mayoría de las empresas hay parkings de bicis (sobre todo en las gubernamentales, yo trabajo para el NHS, National Health Service) con cámaras y a las que necesitas una tarjeta para poder acceder. Esto te da mucha confianza para dejar tu bici con toda tranquilidad. Esto jamás lo he visto en España. 

Creo que el mejor argumento que tiene Londres es que el número de ciclistas no para de crecer y crecer. Y con los precios del transporte, la gasolina, los coches, los trenes siempre con retrasos, el gentío que se forma en el metro en hora punto estoy convencido de que va a ir a más.

Soluciones para que la bicicleta vaya a más

En primer lugar creo que es importante concienciar a la población de que cuantas más bicis haya, menos gente cogerá el coche, los trenes o el metro para ir a trabajar y ello aliviará el sobresaturado sistema de transporte. Entiendo que en Londres nunca va a pasar como pasa en las ciudades nórdicas, holandesas y del norte de Alemania, porque la mentalidad es completamente distinta, pero  creo que Boris, el famoso alcalde rubio londinense, está haciendo un buen trabajo promocionando el uso de la bicicleta. Él quiere quitar la ´´lycra´´ de los ciclistas en Londres, para que más gente se anime a utilizar la bicicleta y usen ropas normales  (al estilo de Holanda y Dinamarca). Y es que en Londres ocurre que los ciclistas que se mueven en bicicleta van (o vamos) vestidos de ciclistas, con todo tipo de ropas reflectantes, y esto es debido a que hay la apreciación de que no es seguro ir en bici, así como todo el mundo utiliza el casco. También es curioso ver a gente haciendo el trayecto con bicicletas de contrarreloj o de fibra de carbono, que en algunos casos son tope de gama y tan buenas como las que pueda usar cualquier equipo profesional.  

Yo soy originario de Salamanca y en este pequeño pueblo de la meseta castellana todavía existe el concepto paleto de que si usas la bici, es que eres pobre. Se han ido construyendo en los últimos años algunos carriles bici y parece que se empieza a ver de vez en cuando alguna bicicleta, pero sigue siendo la excepción.  

La otra ciudad que conozco es Madrid. No sé cómo será ahora, pero cuando yo viví ahí, resultaba lamentable. No existía ningún tipo de infraestructura. El único carril bici existente era el anillo verde que daba la vuelta a la ciudad sin ramificaciones por el centro. La actitud de los conductores era agresiva: te pitaban por ir en bici, no había espacio en ninguna carretera, ningún sitio para dejarla… En el trabajo la gente te miraba como si fueras un marciano porque llegabas en bici, no había ningún sitio donde dejarla segura, de ahí que me la robaran dos veces. Londres comparado con Madrid y Salamanca es el paraíso del ciclista y me apena porque la bicicleta es barata, rápida y ecológica y además me encanta pedalear.

Por último os  voy a dejar el enlace de una organización ciclista que hace mucha presión al alcalde y de la cuál soy socio. LONDON CYCLING CAMPAIGN http://lcc.org.uk/

Imágenes tomadas de inhabitat.com y cleantechnica.com