En Los Machucos, Froome dijo basta

En su momento, nos preguntamos si Los Machucos merecían la pena…

Cada año la Vuelta sondea nuevos sitios. Cambiarlo todo, para que todo siga igual. Eso es, nuevos sitios que mantengan en vilo al personal, sitios de pendientes de dos dígitos, por donde nuestros abuelos no se atreverían a tirar con su carro conducido por bueyes, porque podrían quedarse atrapados por una pendiente imposible. Sencillamente clavados. Sitios donde los coches sufren, a veces hasta gripan, sitios por donde sólo pasan bicis y unos aguerridos hombres retorcidos sobre las mismas, buscando en e horizonte donde se acaba la tortura.

En esa Vuelta a las pendientes imposibles, Los Machucos era la nueva vuelta de tuerca. Avalada por Revilla, como si de anchoas de Santoña se hablara, la ascensión era la nueva atracción de una carrera de nivel top. Una descarnada subida por entre bellas colinas verdes, suavemente dibujadas, salpicadas de desnuda roca, material quebrado, horadado por lo tremendo de la climatología del lugar.

Un escenario de Robin Hood, el bosque de Sherwood en vorágine de una gran vuelta para poner al líder, inglés para más inri, en apuros.

¡¡Menuda ascensión en el inicio de Los Machucos!!http://racecenter.lavuelta.es/#/stageprofile

Publicada por La Vuelta en Miércoles, 6 de septiembre de 2017

Chris Froome llega fuerte a Los Machucos, acaba de ganar la crono, ha pasado las jornadas levantinas sin novedad, su jersey rojo se ve sencillamente inalcanzable para otros. Pertrecho por el negro del Team Sky no sobrevive al ataque de Alberto Contador, la rutina diaria de la Vuelta a España que un día sí y al otro también, tenía que hacer diana.

Lo hizo en Los Machucos. Mikel Nieve es el ángel de la guarda de Froome, el último servicio de muchos en tres años. Nieve ve que Froome sufre, al albur de Contador quieren salir otros ciclistas, en definitiva todos los rivales del líder, ahondando en eso de las ratas que abandonan el barco.

Por delante la gente enloquece con la opción de victoria de etapa de Contador, que supera a todos los escapados salvo Denifl, que viene de completar una escapada sencillamente antológica, siendo el más generoso en la misma y el más fuerte cuando ésta llegó al tramo decisivo. Victoria antológica del austriaco y para su equipo, cuyo bus fue quemado días antes.

Contador es segundo pero su insistencia ha abierto una sima en la que fortaleza de Froome, quedaban varios días para el final, el Angliru entre otras lindezas. No cupo sorpresa, Froome ganó, pero ese día el flaquísimo ciclista inglés de raíz keniata entendió que España no era Francia, ni la Vuelta el Tour.

Quizá el segundo tenga más prestigio, bueno, quizá no, lo tiene, pero la Vuelta no es lineal, es virada como Los Machucos, engaña como Los Machucos, es indomable como Los Machucos.

Y es que en esa locura de nuevas cimas, de pendientes imposibles, Los Machucos nos gustaron. Y mucho.

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¿Puede la Vuelta permitirse Los Machucos?

El pelotón sube a Los Machucos

Recuerdo, como ayer Los Machucos, la primera subida al Angliru. Era septiembre del 99, Dios que viejos nos hacemos. Casi veinte años han pasado desde entonces. Recuerdo que fue un día de perros, que salían de León y que Manolo Lama fue la sombra del Chava Jiménez.

“Estoy más contigo que tu mujer” llegó a decirle. Ya sabéis, radio de calidad de un personaje que anuncia productos que garantizan el vigor sexual masculino.

Pero no nos perdamos, que a veces me voy por las ramas. El debut del Angliru en la Vuelta fue un éxito mediático. Recuerdo que el perfil del coloso asturiano, con desniveles y todo, fue portada de diarios. Entrábamos entonces en los puertos mediáticos. Ya no importaba tanto quién venía a la carrera y sí qué se subía y qué desnivel implicaba.

Nacía lo que Alix llama el “cuestacabrismo”, una doctrina seguida a pies juntillas por la Vuelta a España estos años como gran reclamo, como el caramelo para la afición, una doctrina que, como todo en la vida, acierta a veces y otras no.

Los Machucos ha sido la ultima incorporación a esta escalada de dureza. A mí, como dije ayer, me pareció un puerto precioso y sorprendente, pues los continuos toboganes y descansos sucedidos de cuestas de caminos forestales, dieron un resultado realmente bonito.

Incluso diría que dieron más resultado del esperado, abriendo la Vuelta de cara a su tramo final como no esperábamos, aunque en ello creo que tiene también mucho que ver el ciclista, ese culo inquieto que es Contador –de quien no descartéis un ataque en La Castellana- y del mal momento que pasó Chris Froome.

Lo que muchas veces decimos se cumplió en los Machucos, la clave del espectáculo está en los ciclistas y las ganas que tengan de atizar. Muchos piensan que sin Contador no será lo mismo, cuando la historia nos demuestra que está llena de alborotadores.

Lo que pasó por delante lo tenemos más o menos claro, pero ¿y lo de detrás?.

Recuerdo, volviendo al principio, que cuando se subió por primera vez el Angliru, Carlos Sastre se significó sobre lo que ocurría en la retaguardia de la competición: ciclistas con el pie a tierra, ciclistas empujados, ciclistas literalmente remolcados,… más allá del top 20 o del top 30, esto es la selva.

De ayer me llegaron algunas impresiones en esta línea.

¿Puede la Vuelta, una competición que se vende seria, permitir esto?

Yo diría que no, incluso cuando el resultado de la etapa, lo que vio el gran público está por encima de lo previsto. Son esas cosas que todos saben que pasan pero se dan por buenas por no desentonar, pero lo que demuestra es que hablamos de una competición claramente adulterada, donde gente ayudada entrará a disputar los días que vienen, como aquella parte de pelotón repescada el año pasado en Formigal de la que salió el ganador de Peñíscola, Jean-Pierre Drucker…

Imagen tomada de FB de La Vuelta

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