La campana salva a Katusha

Lo siento, pero el tema Katusha vuelve a dejar al ciclismo malparado. No seré yo quien diga que merecían más o menos castigo, porque la verdad no tengo ni idea de cuáles son los castigos ni la medida para los mismos, quizá Gianni Savio sepa decírmelo mejor. Ni siquiera compararé la vara que se aplicó con el Androni respecto a los rusos.

Cookson, la UCI, los que dirigen el cotarro se pasan el día, las horas, cantando las bondades del sistema, nos venden que lo hacen por el bien del deporte, por la igualdad entre todos, pero después, casi siempre hacen todo lo contrario.

Un positivo por cocaína, asómbrense, ha sido el argumento para que el Katusha no se quemara en serio en su diabólico juego con los límites del juego. El mismo día que Alexander Kristoff daba cuenta de Mark Cavendish en Qatar, el equipo vio como la máxima autoridad pasaba la página del positivo de uno de sus ciclistas, Eduard Vorganov.

Y digo que la cocaína fue el argumento porque su fin no es el rendimiento deportivo y sí la diversión. Curioso, porque Paolini, el hombre del positivo, fue expulsado del Tour por ello.

¿En qué quedamos? Si no hay objetivo deportivo ¿por qué se le expulsó? contradictorio en esencia y apariencia, con una vaga explicación y muchas sospechas de mamoneo en la mesa, por eso de que uno de los dirigentes de la UCI esté en la junta sea el presidente de la federación rusa, un país que por cierto no está para más sanciones.

Una vez más nos queda el sabor de fraude, a que al final del camino las cosas se deciden por cuestiones que se nos escapan. ¿Quién decide qué? ¿quién tiene la potestad de matar ilusiones, de finiquitar carreras? Sólo espero porque al final somos personas, que Luca Paolini haya dejado la esclavitud por la que dijo sentirse aplastado.

#TOP2015 – Cinco pifias

Cinco hechos en otros tantos escenarios nos han llevado las manos a la cabeza durante este año que echa el cierre. Son, a nuestro juicio, las cinco grandes pifias del año.

El drama de las motos

No ha sido un año afortunado para las motos en carrera. En esta entrevista al mánager de BMC Jim Ochowicz, se habla del incidente de Greg Van Avermaet en San Sebastian desde una óptica que me parece constructiva, sin la motivación de pedir una multa o un castigo y sí saber qué ha pasado y cómo evitarlo en el futuro.

Sin embargo la moto que tira a Van Avermaet es una más, pues se suma a la de Fuglsang en el Tour de Francia, al coche de Shimano en Flandes, a la del Prudential londinense que no sé qué le hacen a Vanmarcke,… y la guinda en la Vuelta con Peter Sagan abrasado. Un año para olvidar, para replantear si es posible la convivencia de tantos vehículos con los ciclistas.

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La remontada imposible de Nibali

De Nibali casi siempre hemos escrito bien, porque su admirable capacidad de reinventar la carrera, las situaciones y el personaje ha sido loable, pero en la Vuelta directamente se le fue la olla abriendo además la puerta a que ese coche al que se coge y le remonta no es el primero.

La acción fue reprobable, pero también lo fue el silencio de algunos de los rivales que iban en el grupo, un silencio que parece cómplice, una queja sorda que evidencia que quizá esto es parte muy habitual del paisaje.

El positivo de Luca Paolini

Luca Paolini se había ganado el cariño de buena parte de os aficionados con grandes y finas actuaciones, como la que hizo en la San Remo que ganó Kristoff o su gran triunfo en Wevelgem. Con esas señas, había logrado apaciguar un pasado complicado que ya incluyó coqueteos con el “lado oscuro” de este deporte.

Por eso, cuando, en la primera semana del Tour la noticia de su positivo por cocaína saltó para empañar un inicio vibrante de carrera, nos hicimos cruces de como se puede tan imprudente en unos tiempos en que se vende ciclismo limpio, depurado y transparente. A ver la cocaína no es algo que incremente el rendimiento, se le llama droga recreativa, pero un positivo de esta naturaleza en el Tour, tras la victoria de tu compañero, la de Purito en Huy, multiplica por diez su impacto negativo.

2La Het Nieuwsblad de Ian Stannard

La clásica que abrió la campaña de primavera fue una vez más una carrera gélida que se resolvió como una de las mejores pruebas de este periodo sobretodo por un final antológico que permanecerá por siempre en nuestras retinas.

Tres ciclistas del Etixx, Tom Boonen, Stjin Vandendergh y Niki Terpstra, contra un Sky, Ian Stannard, que tejió con calma y tesón una resistencia numantina que le llevó a ganar contra todo pronóstico y adelantar lo que, con las semanas, se consumaría como una desastrosa primavera para el equipo de Patrick Lefevere.

Richie Porte en el Giro

El inicio de Richie Porte en el Giro, estando en las quinielas como uno de los grandes nombres, fue realmente prometedor. Instalado en la roulotte aparte del equipo para no extrañar la cama de los hoteles, el tasmano parecía en disposición de corroborar lo mucho que se espera de él.

Sin embargo un pinchazo a mitad de carrera destapó el tarro de las desgracias. Porte recibió ayuda de Simon Clarke cuando el reglamento prohibía tal auxilio si no era del mismo equipo. Penalizado con dos minutos en la general, la maniobra le supuso salir de la lucha por la carrera. Lo increíble, al margen de la norma pareciera ridícula, fue que el corredor demostró desconocer el reglamento mientras un compañero suyo asistía en primera persona a los hechos.

#Top2015 – El infierno estuvo entre Gante y Wevelgem

El final de los días está siempre presente en el imaginario del colectivo, se prevé horrendo, ventoso, gris, inhóspito y… dantesco. Este año, ese día lo vivió en el pelotón en la mal llamada semi clásica que transcurre entre Gante y Wevelgem y que ganó un ciclista excelso ese día, pero de cuyo desenlace al final, todos nos avergonzamos.

La primavera no es algo que en la tradición se relacione con el fin del mundo, pero sin embargo en ciclismo muchas veces esta verde estación se ha vinculado al mal tiempo y condiciones extremas. La Gante-Wevelgem última ha sido así, en lo que fue una prueba más de que al aficionado, el mal ajeno, las dificultades y los aprietos del ciclista nos pone y motiva.

Luca Paolini ganó en Wevelgem tras vivir el infierno en la tierra en base cuñas de agua helada y ráfagas de viento que llevaron  varios ciclistas al sembrado, a esos campos de Flandes que agujerearon obuses y mortero hace poco menos de cien años. Entre otros uno de los ciclistas de la primavera, y del año si me apuran, Geraint Thomas, quien crecido tras ganar Harelbeke a Sagan y Stybar, quemó y quemó presencia en vanguardia para no estar atento al ataque final de Paolini, ese italiano que nos heló una tarde de julio cuando dio positivo por cocaína.

Pero al César lo que es del César, y en esa interminable carrera Paolini volvió a evidenciar ese olfato fino, ese trazo inequívoco de maestro sobre el tablero. Paolini fue ese estratega que acariciando su barba frente al mapa movió certero sus piezas y evidenció dos cosas al mismo tiempo: que el Katusha tuvo el acierto que el Etixx no encontró en toda la primavera.

El día fue por eso para héroes, y aunque no ganaran, pasaron a nuestra memoria de excentricidades que merecen la pena ser perpetuas, como la cabalgata en solitario, torcido y penoso, de Jurgen Roelandts, el ciclista rojo del excelente equipo que es el Lotto que se vistió de héroe en medio del vendaval.

Gestos, hechos insólitos que quedan, que se graban, incluso fuera de la carrera que más nos emocionó este año, como en la otra mal llamada semi clásica con nombre de diario, la Het Nieuwsblad, donde un ciclista bonachón, grande y tremendo llamado Ian Stannard fue héroe al ganar él solito a tres Etixx, en el colmo de la inoperancia sobre la carretera. Y es que ese día, sin saberlo, los de Lefevere habían puesto el cimiento a su pésima campaña de carreras de un día.

Imagen tomada de Tinkoff-Saxo

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Las dos carreras

Luca Paolini era un ciclista al que teníamos aprecio. En el pelotón es como el carbono 14. Con él nos trasladábamos al ciclismo de hace quince años, y hoy aún lo teníamos por aqui. Su victoria en Wevelgem ha sido lo mejor que hemos disfrutado este año, para mi la mejor carrera, corrida contra los elementos, los mismos que partieron el peloton en los dique neerlandeses a inicio del Tour, en la que “il Gerva” anduvo como un obús orientado.

Esto dijimos hace un tiempo del italiano

A veces hay ciclistas cuyo paso por este deporte se hace grande y entrañable por lo mucho que supieron aportar por el bien común y del compañero. Ciclistas elegantes, terriblemente inteligentes, auténticos espías dentro del pelotón, analistas de comportamientos, tendencias, traficantes de inteligencia. Ciclistas que no calzan palmarés, porque no lo necesitan, se alimentan de otros intangibles, menos crematísticos, pero eternos, y por ello se les recordará siempre.

En el pelotón corre hace más de una década Luca Paolini, un veterano italiano que en el último Procycling llaman “Code breaker”, es decir el que sabe leer la carrera con la anticipación de un pitoniso llegando a adivinar y prever rememorando aquellos británicos que en su día lograron romper el sistema de comunicaciones nazi para saber qué movimientos adoptaría su aviación en la Batalla de Inglaterra.

Paolini ha sido expulsado del Tour, tras dar un positivo por cocaína. Hay que ser imbécil. Lo siento, pero es así. Nunca hemos sido de idolatrar ciclistas, más allá del elogio que nos merece su actuación, sin embargo a este ciclista le veíamos algo especial, y eso que en su expediente se cuentan «affaires». Ahora está fuera y con su retahíla de tweets, lanzados con nocturnidad, en los que habla de incidente y no de un positivo como una catedral no hace más que complicar las cosas.

Paolini ha abierto la segunda, ha inaugurado las dos carreras, en el momento en que todos hablamos de ciclismo, de Froome, de Martin, de Cav, de ciclistas que se esfuerzan por lograr algo grande, en medio de energúmenos. Dicen que el ciclismo está limpio, mejor que nunca, pero Luca, amigo, con tu estupidez has logrado que un iluminado diga “cada vez que el ciclismo es trending topic es un por un caso de dopaje, qué pena”. Gracias macho.

Al final en el ciclismo entendemos que pasa como en la economía, que todo va mejor, que si el PIB va para arriba, que si el empleo mejora,… todas esas hostias que se caen cual castillo de naipes cuando llega Grecia y no paga…

Mientras la carrera sigue ruta por la hermosa, y verde, Bretaña. El muro de la zona puso a Alexis Vuillermoz en el nivel que ya mostró en Huy, volando cerca de Purito, el ciclista que afronta la crono por equipos mermado. Con la prestación de Julian Alaphilippe en primavera, sigue ahí el ciclismo francés sacando talento y encima en el AG2R, ese equipo qu explotó el año pasado y que muchos ya celebraban sus malos momentos de la primer semana.

Con todo, el crack de Nibali puede ser simbólico, de esos que pueden marcar tendencia. Veremos qué pasa, pero el dorsal uno, que luce delgado como pocas veces le hemos visto, ha caído donde menos lo esperábamos.

Imagen tomada www.katushateam.com

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1Las rebajas de julio llegan a Santa Fixie 

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Aristas de primavera

Admito que desde siempre he tenido una predilección por una clásica, se corre en Valonia, es decana, la decana, y transcurre entre Lieja, Bastogne y Lieja. Admito que me gustó mucho desde aquella edición que Miguel Indurain se quedó a un paso del podio, cuando la carrera aún no acababa en Ans, y sí abajo, en la ciudad bañada por el Mosa. Ganó aquella carrera uno de sus grandes mitos, el italiano Moreno Argentin, y en aquella fuga de cuatro ciclistas había otro grande que además nos dejó no hace mucho, hablo de Claude Criquielion.

Aquellas Liejas introdujeron la llegada a Ans a golpe de riñón y daban excelentes espectáculos, como una de las mejores carreras que jamás haya visto, ese mano a mano entre Bartoli con dos hombrecitos de amarillo, Zulle & Jalabert. Eran carreras de mitos vivientes, de ciclistas que no dejaron indiferentes, como Paolo Bettini, VDB, Stefano Garcelli,… ciclistas que daban espectáculo, sí con todas las reservas del mundo, pero nos daban buenos momentos.

Sin embargo Lieja ha caído hace unos años en el tedio de la velocidad y control. Carrera enorme, centenaria, pero que se decide en un suspiro, casi lo mismo que su hermana pequeña, la Flecha Valona, y no menos que una de las clásicas más sobrevaloradas del calendario, la Amstel, que será un fiesta neerlandesa y lo que quieran, pero es un auténtico tostón, de guión previsible y desenlace casi idéntico desde hace varios años.

Por eso hace unas temporadas viré la atención al adoquín, ahora mismo, el núcleo duro de la temporada, ese tramo de año tan singular, tan marcadamente original, que cuenta con una bolsa de favoritos y nombres importantes que posiblemente no se vean en las mismas hasta el año que viene por estas fechas.

Seguro que el momento más generalizado de la primavera haya sido ese pelotón resquebrajado por un paso a nivel y dos barreras. Una imagen que no hace justicia a lo que es el ciclismo por esas fechas, pero que sin embargo ha sido la más divulgada y comentada en no pocos foros.

Se dice que la primavera 2015 ha sido tediosa y no lo comparto. Hemos presenciado dos carreras históricas en su desarrollo y desenlace. La primera la Gante-Wevelgem, corrida en unas condiciones que dejaron el signo de la leyenda en cada ciclista que tuvo a bien cubrir la totalidad del recorrido. Luca Paolini, el ciclista con las vidas de un gato, fue el garante de una jornada que pasará a la memoria como una de las que mayor compasión nos despertó. Antes estuvo la antológica victoria de Ian Stannard en la Het Nieuwsblad, de un tiempo a esta parte una prueba que por ser la primera y estar lejos de los grandes objetivos enamora, es resultan y queda bonita.

Nombres de la primavera, al margen de los consabidos Kristoff y Degenkolb, los ciclistas que imitan a Kelly y que evolucionan como en su día lo hicieron algunos tipo Boonen, Van Petegem o Museeuw -de hombres muy rápidos a clasicimanos totales- me quedo con el salto adelante de Zdenek Stybar, condenado a correr en un equipo absurdamente dirigido, la tremenda progresión de Geraint Thomas, por quien el mejor Sky de todas sus primaveras debe apostar sin dilaciones, la carencia de instinto de Greg Van Avermaet, el ciclista por quien nos jugamos los cuartos, y la ineficacia probada de Sep Vanmarcke, fino producto de ese equipo holandés que produce y produce talento que se empaña en la orilla. Con todo una pena, nos quedamos con buen sabor de boca y con ganas de más. Quedan casi once meses para ello.

Imagen tomada de cyclingtips.com.au

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La gorra de Lucky Bästerds para primavera/verano

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El meollo de la primavera con Flecha

El otro día, en vísperas de la Milán-San Remo, Juan Antonio Flecha se puso al otro lado de línea para hablar de la primavera. Ahora, con emociones a flor de piel, hablamos de lo visto hasta la fecha y hasta nos arrancamos con un pronóstico para Flandes y Roubaix, casi nada. Por cierto, que a Flecha le tendremos estos días por Eurosport haciendo trío con Alix & Chozas para hablar del periodo más bonito del año.

¿Tras ver Gante-Wevelgem sigues sosteniendo que la Het Nieuwsblad (OHN) fue la mejor carrera en mucho tiempo?

OHN y Gante-Wevelgem son diferentes sobre todo por el momento de la temporada. Las dos son importantes para preparar las grandes clásicas, igual que París-Niza y Tirreno. La primera está muy lejos de las grandes citas, mientras que la Wevelgem es el fin de semana anterior y la idea que da es mucho más aproximada. Fue una carrera muy disputada desde lejos, con viento, lluvia y gente muy buena

¿El instinto de Luca Paolini nace o se hace?

Se nace y se hace. Se nace con unas condiciones especiales y se hace con experiencia, los dos factores cuentan. Son cosas que te las dan ciertas aptitudes intrínsecas, como las suyas, y otras las adquiere con los años de la experiencia y vivencias de tener 38 años

¿Qué te pareció la Gante-Wevelgem?

Fue un grandísimo espectáculo. En esos primeros setenta kilómetros hubo la duda de aplicar el protocolo del mal tiempo. Se decidió lo que dijo la mayoría y se siguió. La verdad no sé hasta qué punto significa una evolución para este deporte hecho tan a la antigua el neutralizar carreras por malas condiciones. Lo que diga la mayoría está bien, pero se tiende a cancelar ciertas carreras, cuando igual no hace falta

Lo triste para el ciclista es que las carreras que se corren en circunstancias extremas son las que pasan a la retina del aficionado. Hablo por ejemplo de la etapa del Terminillo que ganó Nairo…

No se puede olvidar que situaciones así siempre han pasado en el ciclismo. Hay veces en que las circunstancias han sido extremas y quizá no era necesario seguir y al revés. Recuerdo que cuando era corredor, ante una jornada así, decía “es que hoy va a haber un ganador llueva o nieve”. Cuando entras en la dinámica de que si se disputa o no, el corredor no saca nada en claro. A final te das cuenta de que es muy difícil. A veces uno ve carreras que se neutralizan y no sabes si ha servido para algo. Creo que se desvirtúa la carrera. Yo he vivido carreras en las que han quitado puertos porque eran impracticables. La llegada al Terminillo fue al final y no hubo otra opción. Al final en esas condiciones compiten todos y el ciclista tiene que estar preparado. Existe la tendencia a neutralizar, pero creo que las circunstancias deben ser muy extremas y se debería saber claramente cuándo esas circunstancias son extremas. Quién dice qué es lo bueno o no. Para un corredor correr a cero grados es su límite y para otros es menos diez. Porque le vas a quitar la ventaja al segundo, no es justo

Quería preguntarte por un ciclista que me tiene loco como Geraint Thomas

Yo creo que el salto de calidad le llegó en el primer Tour que hizo con Sky en 2010 cuando lanzaba los sprints, coronaba puertos,… el cambio ha llegado con los resultados. Recuerdo que en San Remo Alix, en la retransmisión, decía que había sido el hombre más fuerte y yo asentía pero recordaba que le quedaba por ganar, que hasta la fecha había ganado cosas, como una vuelta a Baviera… Ahora ha logrado ganar Harelbeke, una carrera con cierto prestigio acompañada por otros resultados. Es un corredor que vuelva mucho en sus compañeros, lo que no deja de ser una virtud. Recuerdo el primer año que corrí con él, fue en Waregem donde estuvo tirando un montón para mí y cuando acabó la carrera le dije que “ eres el futuropara Flandes”. Fue algo que lo vi clarísimo. Tarde o temprano tenía que explotar

¿Lo del Etixx es sólo mala suerte o también influyen la dirección y alguna otra cosa?

Les falta la figura de Boonen como líder y excusa para sus movimientos. Tienen una gran cantidad de buenos corredores como Terpstra que ha ganado una Roubaix, pero no es ese líder que asume la gran responsabilidad. No hay un gran referente, es posible que en el discurso de la mañana salen con tres o cuatro líderes para poder ganar y eso no es bueno. Es un equipo acostumbrado a un gran líder y no lo tienen. El problema es ese y tienen que resolverlo para Flandes y Roubaix

¿Stybar o Terpstra?

 “Tersptra es un corredor con más tiros pegados que ya ha estado ahí, pero Stybar tiene más potencial. Sin embargo Terpstra ya ha ganado un monumento y no es lo mismo aspirar a ganar que haberlo ganado y eso que Stybar ha demostrado muchas cosas, si bien la suerte no le ha acompañado, algo similar a Vanmarcke. Si hay que apostar por solidez apostaría por Stybar porque con menos años de competición está ahí, sin embargo no tiene la experiencia de Terpstra

¿Te gustaría estar en el pellejo de Sagan?

Por la situación de Sagan han pasado todos los grandes campeones. Es un ciclista que apuntaba muy alto y este año ha firmado un inicio de temporada que más de uno quisiera tener. Sin embargo como él tiene el listón tan alto, tiene un problema de confianza, añadido a lo que le exige Tinkov. Todo es una consecuencia de lo que es. Creo que está mejor de lo que él se cree. Necesita desbloquearse y relajarse. Quizá no esté como años atrás pero tiene más experiencia. Es tan capaz de ganar como el resto. Lo que le pasó en Harelbeke fue un tema más de bloqueo que otra cosa. Debe saber quién es. Él no ha dejado de ser Sagan. Si miras a sus rivales tampoco han ganado tanto más que él, salvo Thomas. Están todos a la par si lo miras detenidamente, él no ha ganado mucho pero el resto, tampoco

¿Qué le falta a Vanmarcke?

En este inicio de temporada principalmente le ha faltado suerte. Le ha pasado de todo en el peor momento. En la OHN tuvo el pinchazo, en Strade no subía como Valverde y compañía. Yo lo veo favorito tanto para Flandes y Roubaix. Posiblemente le falte algo de experiencia pero con su estado de forma y condiciones puede ganar perfectamente un monumento. No olvidemos que Geraint Thomas ha dado muchas veces al palo hasta ganar. No es nada fácil ganar

Para acabar que hay que cenar, un pronóstico rápido y express para Flandes y Roubaix

Para Flandes pongo a Sagan y Vanmarcke como principales favoritos a pesar de todo lo visto y para Roubaix un Stannard-Stybar

Imagen tomada de Facebook de París-Roubaix

INFO 

Cuál es tu primer recuerdo con Orbea??? 

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#RadioVuelta – Semana 12

#Trend El deporte más bello del mundo 

Rara vez, ni siquiera en la considerada temporada alta, como el Tour de  Francia, el ciclismo arroja tantas noticias y tan trepidantes como las de la semana que dejamos atrás. En la Volta a Catalunya, la caótica jornada inicial electrizó la carrera de los favoritos que tuvieron que dar un poco cada día para remontar la situación. Richie Porte se refuerza para el Giro -ojo que una cosa son Niza y Volta y otra todo un Giro- y Alejandro Valverde parece que gana casi sin querer. En el tríptico flamenco vimos un in crescendo. En A Través de Flandes los Topsport sacaron petróleo frente a los World Tour con doblete encabezado por Jelle Wallays. A los dos días, Geraint Thomas ganó a dos cocos (Stybar & Sagan) en Harelbeke y otros dos después, la guerra total se instaló entre Gante y Wevelgem en una de las mejores clásicas de los últimos años. Llegaron poco más de treinta ciclistas, casi de uno en uno, dando imágenes que seguro se guardaran en los anales. En río obviamente no puede sorprender la victoria del maestro Luca Paolini. Mención especial para Jurgen Roelandts y su raro equilibro cuando el viento se obsesionaba en tirarle. Mientras en Francia, en el devaluado Criterium Internacional, el duelo Peraud vs Pinot fue para el primero, pero la emoción de la subida a L´ Ospedale no fue poca y eso que el listón vino alto de Flandes.

#Click La guerra flamenca

Cuando hablamos de Flandes obviamente se sugieren no pocos pasajes bélicos. Por suerte la guerra de este último domingo de marzo no contó las desgracias de antaño y se dirimió sobre bicicletas, cuando estar sobre ellas fue posible. A la alienación de los elementos se unió un grupo de valientes que nos dieron un espectáculo antológico donde el dolor de quien pedaleaba al otro lado de la pantalla era tan explícito, que incluso sentados al calor del hogar, el alma se arrugaba sólo con verles. 

#Profile Geraint Thomas encuentra el mapa del tesoro

Hacía tiempo que discurríamos por este mal anillado cuaderno con la sensación de que el ciclismo le debía una, bien gorda, a un ciclista galés, del Team Sky, resuelto y generoso, llamado Geraint Thomas. Tras varios tiros al palo, o rozando el poste, Thomas resolvió a lo grande en Harelbeke y estuvo cerca de repetir en Wevelgem, donde la torpeza de los Etixx jugó también en su contra. La semana de Thomas viene tras ser el mejor ciclista en el conjunto de San Remo y estar delante en París-Niza. Con todo, y ante la variedad de estrellas del equipo inglés, no es de extrañar que el futuro de Geraint parezca fuera del Team Sky si quiere asegurarse los galones que se ha ganado.

#Clipping

Semana negra en Tinkoff. La caída de Matti Breschel que ilustra este post, en medio de marabunta, es el vivo ejemplo de la malísima semana que se ha padecido en uno de los mejores equipos del pelotón. Alberto Contador salió magullado de la Volta y Peter Sagan parece lejos de su mejor momento, a pesar de que no se le puede negar que le ponga ganas. La salida de Bjarne Riis ha sido el colofón a una situación que habla de un equipo cuyo timón no se sabe bien qué rumbo toma.

El juicio al Etixx. Dice Patrick Lefevere, el mandamás del Etixx-Quick Step, que los juicios sobre las actuaciones del equipo deben hacerse el 13 de abril, es decir el día después de Roubaix, pero la primavera vivida hasta el momento habla de un equipo que con o sin Tom Boonen no resuelve como su ramillete de figuras presupone. Al final situaciones como las de Michal Kwaitkowski en A Través de Flandes no son más que el ejemplo de que a este equipo se le ha perdido totalmente el respeto.

Problemas familiares para Chris Froome. La Volta protagonizada por Chris Froome no ha sido la mejor. En otros tiempos se diría que queda mucho para el Tour, pero a nadie se le puede escapar que estos últimos años la suerte que ha marcado los grandes nombres durante la temporada es la misma que se han encontrado en el Tour, y en esta línea Froome no está en sintonía con lo esperado.

 #Hashtags by @LiveCiclismo

Imagen tomada de Facebook de Tinkoff-Saxo

Gante-Wevelgem, la contracrónica

El hecho sorprendente lo llevó a cabo el ciclista italiano Luca Paolini, un rodador nato, con 38 años sobre sus espaldas, cuando tomó la  responsabilidad de evadir de un pequeño grupo integrado por otras cinco unidades cuando faltaban apenas 6 kilómetros y medio para cruzar la línea de llegada. Su ataque certero tuvo un feliz y merecido epílogo. Conquistó su triunfo en solitario como suelen hacer los valientes, aunque fuera con una mínima ventaja de 11 valiosos segundos de tiempo.

Da gusto resolver esa clase de papeletas de gran riesgo e imponerse a costa de un esfuerzo brutal y frente a unos perseguidores que no querían perdonar. Había una desigualdad de fuerzas, y, sin embargo, alcanzó premio el que puso más riesgo sobre el tapete.

Un tiempo infernal

La carrera fue extremadamente dura, extenuante. Los ciclistas participantes debieron enfrentarse con tres obstáculos muy comunes en esa clase de pruebas que se desarrollan en Bélgica. Hay que enfrentarse a los elementos dominantes por tradición: el viento, la lluvia y los adoquines. Adicionando por si fuera poco las nueve cuestas que se distribuyen en su itinerario. La última de las cuales se erige a 34 kilómetros de la llegada. Allí tomó cuerpo la carrera y su posterior decisión.

Digamos como inciso que esta competición que hoy nos ocupa se sitúa en una serie de clásicas celebrándose por tierras flamencas estas semanas. Esperemos que el tiempo cambie de rumbo y que los acontecimientos se desarrollen bajo unas mejores condiciones climatológicas.

Los hechos que marcaron la contienda

La carrera deambuló en su primera parte con cierta precaución. No valía la pena echar pólvora en salvas bajo la amenaza de un cielo tormentoso. Es verdad que los concurrentes no podían permanecer toda la jornada en inactivo o entre bastidores. Alguien debía romper las hostilidades como así sucedió. De inicio se  formó  automáticamente en vanguardia un denso grupo de corredores que con el pasar de los kilómetros fue disminuyendo paulatinamente de contenido. Finalmente quedaron al mando siete animosos componentes que lo integraban los belgas Vandenbergh, Debusschere, Roelandts, muchos kilómetros por delante, y Vanmarcke, el italiano Paolini, quien salió un poco más tarde y engarzó solo, el holandés Terpstra y el británico Thomas, y tratando de reaccionar entre dos aguas desde atrás el transalpino Oss, que hacía su juego en solitario. El grueso del pelotón ya pedaleaba un tanto perdido oscilando con una desventaja de seis minutos ya no recuperables con respecto a la cabeza.

La valentía de Paolini

Faltando 6 kilómetros y medio para la meta de Wevelgem, Paolini probó fortuna con un lance individual y que parecía a todas luces alocado. Cobró pronto una corta ventaja, manteniendo una ligera diferencia de segundos en más y en menos a su favor. La gran incógnita era saber si sería neutralizada su impertinencia ¡valga la palabra! Atrás se veía que nadie osaba a poner la carne sobre el asador. Las iniciativas muchas veces matan. Los esfuerzos por parte de los perseguidores eran discontinuos como el artista que maneja el acordeón. En fin, que no surgía acuerdo entre los perseguidores. Luca Paolini, ante el mal entendimiento de sus acosadores, se adjudicó la 77ª edición de este clásica de postín sobre el holandés Terpstra (2º), el británico Thomas (3º), y los belgas Vandenbergh (4º), Debusschere (5º) y Vanmarcke (6º). Hicieron su entrada con algunos segundos de lastre, de retraso.

El veterano Paolini nació en la ciudad de Milán. Es ciclista profesional desde el año 2000 y actualmente pertenece a las filas del equipo Team Katusha, radicado en Ginebra (Suiza). Su altura es de un metro con 74 y su peso es más bien liviano: son 66 kilogramos. Por encima de todo es un buen rodador.

Destaca su tercer puesto en el campeonato del Mundo de fondo en carretera en el año 2004, celebrado en Verona, en donde conquistó la camiseta de arco iris precisamente nuestro compatriota Óscar Freire, que superó al germano Erik Zabel.

Alguna curiosidad a retener

Bélgica hasta la fecha actual ha conquistado 48 triunfos. Nadie en verdad le hace sombra. Italia le sigue ahora con 7, una cifra ya alejada. A continuación debemos hacer mención de los Países Bajos, con 5, y Francia y Alemania, con 3 por nación. En tierras belgas no es fácil el ganar en su campo de batalla. Es un feudo que juzgamos casi  invulnerable.

Quisiéramos decir como colofón final, que esta clásica Gante-Wevelgem, han registrado sus apellidos en el casillero de honor, con tres triunfos por cabeza -cota máxima- los siguientes atletas del pedal. Veamos: los belgas Van Eenaeme (1936-1937-1945), Van Looy (1956- 1957-1962), Merckx (1967-1970-1973) y Boonen (2004-2011-2012), y, en representación de la legión extranjera, encontramos al italiano Cipollini (1992-1993-2002). Entresacamos, además, que España no se siente propicia en esta prueba, aunque cabe señalar la victoria del cántabro Óscar Freire, en el año 2008, y su tercer lugar (2007).

Son datos que valen la pena retener dentro de nuestra memoria, memoria que gira alrededor del deporte de la bicicleta.

Por Gerardo  Fuster

Foto tomada de Facebook de Gante-Wevelgem

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La gorra de Lucky Bästerds para primavera/verano

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Ideal para usar debajo del casco. Es una gorra muy ligera que absorbe el sudor pero a la vez muy transpirable debajo del casco para mantenerte fresco. El material que utilizamos hace con que sea muy cómoda de utilizar. Confeccionadas a mano, en Barcelona.