Los “caballos verdes” del Tour

El imaginario deportivo tiene mucho de marcas. Emblemas que grabados en el pecho del campeón pasan de generación en generacion, como un tesoro legado, invisible, pero perenne, bien marcado en la percepción del incondicional. El ciclismo tiene sus grandes marcas históricas, hoy en la moda retro lo vemos con camisolas que figuran ser maillots de Molteni, Peugeot o Bic. Incluso ciertas obras literarias, cumbres como El Alpe d´ Huez, una novela basada en la imaginación del autor, pues Jabato surgió de sus pensamientos e insomnio, que no para cifrar los patrocinadores que dan vida y aliento económico al Tour que recorre Jabato a sus treinta y pico años de edad.

En estos últimos días ha tenido lugar una notica que ha pasado desapercibida entre tanta actualidad: el maillot verde pierde el que ha sido su patrocinador desde hace 23 años. Sí, hablo de PMU, una empresa de apuestas de caballos que como nos cuenta la Wikipedia se sitúa como el primer operador europeo y segundo mundial en su género. Los gestores de la marca orientan sus miras al fútbol. La apuesta, nunca mejor dicho, por el ciclismo ha sido larga y fructífera, y seguramente hayan probado como nadie lo mucho y bien que ubica este deporte la imagen y valores de un sponsor entre los aficionados.

PMU recogió el relevo de Panasonic, que en 1990 patrocinó de forma efímera esta prenda, cayendo en manos del alemán del este Olaf Ludwig. Antes hubieron mecenas como Castelli, BP o Michelin. El maillot verde fue posesión de ciclistas como Sean Kelly, dominador tradicional hasta Zabel, Jans Janssen, Eddy Meckx y Stan Ockers.

PMU aterrizó en 1991 y lo hizo de forma literal, pues esa edición su portador en los Campos Elíseos, el uzbeko Djamolidine Abdoujaparov, se estrelló a escasos metros del final teniendo que cruzar a pie la meta arrastrando su bicicleta. Abdou ganaría tres veces este entorchado y fue el primer “caballo verde” de este singular listado.

Por medio de las ediciones de Abdoujaparov, se intercaló Laurent Jalabert, dos veces ganador. En 1992 el Jaja que ganó el verde era ingenuo, poco escalador y excelente velocista. A los tres años puso en jaque el reinado de Miguel Indurain. Sigue el camino Erik Zabel, el coco de la lista pues lo ganó seis veces antes de admitir que no todo era trigo limpio en su mundo.

Si Adboujaparov fue recordado por sus artes en ciertas llegadas, no menos famoso fue Robbie Mc Ewen, el ciclista que la emprendió a cabezazos en algunas llegadas. Otro australiano de verde fue Baden Cooke, primero en la edición del centenario. Tom Boonen, Alessandro Petacchi, Thor Hushovd y Mark Cavendish fueron reyes puntuales, como Oscar Freire, único español en toda la historia en ganar esta prenda. Peter Sagan puso punto y final al patrocinio con tres victorias que se fraguaron por regularidad, sobretodo la última. Ya ven, regularidad, una palabra que odiará el eslovaco, pues implica no ganar todo lo que se quisiera.

Imagen tomada de edition.cnn.com

INFO

Lleva tu smartphone bien fijo al manillar de tu bicicleta

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El nuevo pack de Tigra de Ksix es un excelente elemento para llevar fijadísimo tu Smartphone al manillar de tu bicicleta. Con un recubrimiento fuerte y robusto te evitas que un golpe perjudique tu móvil y con una fina capa puedes interactuar con el mismo sin problema. Este pack existe también para correr a pie. Te ajustas el brazalete –tema que no resulta conflictivo ni siquiera en invierno cuando salimos con más capas- a través de un sistema de rosca que te permite desenganchar tu móvil sin problema y comprobar el ritmo y los kilómetros al momento. Incluso para los que más en forma estén, responder al teléfono si se diera el caso.

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El plus publicitario de Peter Sagan

Me contaron que una vez José Antonio Hermida estaba en un podio y sonó un teléfono a sus pies. Ni corto ni perezoso se agachó, cogió una de sus zapatillas e hizo el ademán de responder. Aquel gesto digno del superagente 86 le sirvió un contrato de publicidad. No me preguntéis ni cuándo ni dónde sucedió eso, quizá incluso sea hasta una leyenda, pero es una historia perfecta para explicar lo que venimos a comentar aquí.

Este Tour de Francia no está resultando sencillo para Peter Sagan. En su escala de objetivos reeditar el maillot verde era el prioritario, y está en su mano conseguirlo. Sin embargo cuando debutas en la mejor carrera del mundo, como el año pasado hizo el eslovaco en el Tour, y ganas tres etapas en la primera semana de competición como que te creces de cara a la siguiente edición.

De cualquiera de las maneras, Sagan sigue teniendo cuota de pantalla dentro y fuera de los canales oficiales. Como portador de la prenda verde, los compromisos con quien paga el premio de la regularidad exigen un seguimiento fuera de norma. Pero paralelamente Sagan se ha hecho un hueco en Youtube con sus pericias sobre la bicicleta, una evidencia expresa y directa de que este ciclista además de ser un excelente competidor creció con una bicicleta entre las piernas.

Estos vídeos furtivamente colgados, y en ocasiones reproducidos por doquier, le dan un plus al contrato que Sagan mantiene con Cannondale que creo el corredor cumple con estricta pulcritud. Como Hermida en aquel podio, Sagan le da a su mecenas ese algo que la amplia mayoría del pelotón quizá ni se plantea. Subir Alpe d´Huez lo hace la inmensa mayoría, pero hacerlo y marcarte un caballito en la cima es impagable.