¿Hubo ciclismo en Mallorca?

Este domingo el paseo marítimo de Palma de Mallorca ha marcado el inicio de la campaña española. Banderazo pues para una temporada que en este país cada vez es más escuálida. Esperemos que la crisis no toque hueso, si no lo ha hecho ya, pero España pierde peso en el concierto internacional, eso es un hecho tanto en carreras como en ciclistas y equipos.

Sin embargo a mi entender no todo es atribuible a la crisis, no, ni mucho menos. El reportaje que las siete de la tarde da cuenta de la carrera en Teledeporte es botón de las muchísimas carencias que rodean a la organización ciclista de este país. Hablo de la falta total de innovación por ejemplo en los formatos, en los recorridos e incluso en los tiros de cámara. El resumen de la carrera al estruendo de una terrible melodía y los indescriptibles comentarios de Amat Carceller es viejo, amarillento, de postal de hace veinte años. Sigue el mismo podio para ver desfilar a los corredores, sigue el mismo parapeto metálico y rojo donde se ubican los árbitros.

La televisión ofrece a toda prisa el desfile de los corredores, subiendo al atril, siempre subiendo, medio segundo con ellos arriba, quietos, sin detalle en los protagonistas, sin mención explícita de las estrellas. Ni una palabra a pie de podio, ni una entrevista, ni predicción. Es todo tan pobre, tan dejado, tan enlatado. Minutos que sí tiene el presidente balear, el señor Bauzà, enjutado en tejanos dominicales y preciosamente peinado. Imágenes en desgatado sepia. Como las de 25 años.

La foto-finish de la etapa © Edosof

Luego el grueso del reportaje, al son de la musiquita de videojuego con imágenes de la hermosa catedral de Palma a contraluz, haciendo daño a la vista, no invitando a conocer el templo cuyo salón gótico es uno de los más bellos y grandes del  mundo, comparable al de Girona en tamaño y espacio. Tiros de cámara del presidente regional viendo la carrera desde su coche, refrescando estampas rememoradas por sus “camaradas” de partido Paco Camps y la alcaldesa Rita en compañía de un magnate de la fórmula uno.  Todo tan gris.

Y para colmo la narración de un sprint bello no, lo siguiente. Al parecer Sacha Modolo ganó sobrado, pero la “photofinish” muestra un cerradísimo pulso con Jens Debusschere y Dylan Groenewegen. Para qué limitarse a chequear la carrera cuando te puedes ceñir al guión. Triste, muy triste.

Y todo ocurre en Mallorca, la sede medio pelotón en invierno, y de medio mundo ciclístico el resto del año. Con el nombre de la potentísima compañía hortera Iberostar pagando el patrocinio mayor –que no exclusivo porque lo público sigue copando las imágenes-. Iberostar, una de las grandes, posesión preciada de una familia, los Fluxá, de ilimitados posibles. ¿De verdad que no se les podía haber arrancado una emisión en directo, con medios y efectivos suficientes como para que Dubai quedara pequeña frente  a un paraíso del ciclismo mundial? ¿Dónde está Riu, Barceló, Meliá? ¿Por qué a Tui se le arranca el patrocinio de la maratón mallorquina y no el de esta carrera en el paraíso de muchos centroeuropeos para rodar unos días? Jornadas antes de la carrera la organización hablaba de una retransmisión internacional sin concretar dónde ni en qué señal. ¿Sabrán en Alemania, UK y Bélgica de esta carrera por la televisión? Créanme cuando digo que esto excede al propio organizador. Esto debería ser una cuestión de gobierno porque el turismo es tema de portada en los diairos de Baleares.

Comentó Amat en el resumen, yo no lo sabía, que la organización tuvo que pedir a los equipos el sufragio de sus gastos los días de celebración de la carrera. Esto es algo, corríjanme si me equivoco, realmente novedoso, un antecedente. Incluso en estas condiciones, con el Tour de Dubai recién finalizado y Qatar en marcha, Mallorca ha reunido una nómina muy digna. Eso querrá decir algo, a mi entender que todavía estamos en el candelero y que si invertimos mínimamente podremos hacer que nuestras competiciones dejen de ser invisibles y por defecto que invertir en ellas no sea a fondo perdido, que es al final lo que parece.

Imagen tomada de www.ciclo21.com

¿Ha cambiado la mentalidad de los grandes?

Mirad el top 20 del CQ Ranking. Copiemos muchos de los nombres que hasta la fecha han sido protagonistas en alguno de los pasajes competitivos de la temporada. No hacen falta victorias para explicar su compromiso. Nos referimos por exclusivo orden clasificatorio a Joaquim Rodríguez, Peter Sagan, Alejandro Valverde, Chris Froome, Vincezo Nibali, Tony Martin, André Greipel, Alberto Contador, Rui Costa, Mark Cavendish y Sergio Henao. Once ciclistas de entre los veinte mejores del mundo que han ganado o ha estado cerca de hacerlo, o incluso han contribuido al éxito de un tercero.

Ahora reparemos en Omán, San Luis, Down Under, Mallorca, Mediterráneo, Qatar y ahora Andalucía. Cuando llevamos escasamente un mes de temporada, casi todos los grandes nombres del pelotón han pasado por un podio y no para el protocolario homenaje que estos medio bolos de inicio de temporada propician a los grandes nombres de la pasada. Algo así como ese premio de la combatividad que Brad Wiggins se adjudicó en la primera etapa de Mallorca.

En su blog Matxin habla de cambio de mentalidad. Gusta llamarle ciclismo 2.0, sin saber muy bien qué significa exactamente. Andalucía acuña tal término como propio. Yo quizá lo encuadraría en una pléyade de ciclistas que al margen de los premios gordos, saben que el ciclismo les necesita, primero, y que a nadie le amarga un dulce, segundo. Y también por un legítimo respeto para los organizadores de estos primeros compases de temporada. Porque si nos damos cuenta entre los nombres anteriormente citados, son ya de por sí muchos de ellos corredores cuyo compromiso excede estaciones y objetivos obvios.

De ese listado sorprende sólo ver a Chris Froome ahí, tan delante y fino en febrero. El resto arrima el hombro durante muchos momentos a lo largo del año, y es más, creo que hacen bien por dos motivos. Principalmente por que la meta que por defecto surge para muchos de ellos, el Tour de Francia, es asequible para muy poquitos, y luego porque si fallan en ese objetivo la temporada les sumerge en un vacío que su calidad no merece.

Así las cosas, sólo se encuentra a faltar a Brad Wiggins, pues también Cadel Evans ya asomó en Omán como tiempo no se le recordaba. En el caso del inglés sabemos también de la calidad de su contrato con el ciclismo, pero los retos para la sesión ya en marcha son mayúsculos a sabiendas de querer estar a tope en Giro y Tour, que ganarlos, eso ya es otra historia.

Disfrutemos pues de lo que vemos. Mientras el ciclismo se pierde en enredos de juzgados y burócratas inútiles, al menos mirar a la carretera nos sobrelleva a lo que nos gusta, el espectáculo y la incondicionalidad en pos del triunfo, y ojo, porque en cuatro días ya tenemos el periodo del adoquín en marcha…

Foto tomada de deportes.terra.es