«El ciclismo vive al día» Manolo Saiz

Remco-Evenepoel-Volta-ao-Algarve-Stage-2-Victory---_Tim-De-Waele---Getty-Images JoanSeguidor

Manolo Saiz nos dibuja lo que puede ser el ciclismo a corto plazo

Esto va a ser un sin vivir hasta que finalmente lo veamos o no en marcha, ese calendario ciclista, anunciado hace unos días, sometido a revisión, a los estados, gobiernos y ministerios de sanidad, que si el Tour se hará, que si es inviable, que si él el ciclismo colapsa…

Y en este laberinto que la vida nos ha impuesto, no hablaremos de castigo divino, el otro día leímos esta apreciación de Manolo Saiz sobre la viabilidad del ciclismo tal y como está montado, tal y como lo está arrinconando la crisis del coronavirus.

Quisimos saber más…

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Y por eso tenemos a Manolo Saiz al otro lado de la línea.

Muy buenas Manolo, a la vista de lo que está ocurriendo, que si el Tour se corre o no, a la vista de lo que tú siempre has defendido, entre otras cosas la autonomía de los equipos frente a las organizaciones, ¿te gustaría que el Tour no se celebrara?

«Pues claro que no, el Tour debe correrse, por supuesto, es la carrera con mayor audiencia y el ciclismo lo necesita, pero también hay otras carreras que necesitan salir adelante y no se habla de ello»

Entonces…

«Hubo un día, en una reunión del Consejo del Ciclismo profesional en la que yo dije que sería importante para el ciclismo que una misma organización no tuviese dos grandes vueltas a su cobijo. Jean Marie Leblanc –director entonces del Tour- me tachó de loco, pero mira qué paso al poco tiempo: el Tour compra la Vuelta. No sé si, en mi inconsciencia, les di una idea o es que iba adelantado a los acontecimientos, pero así sucedió«

Y ¿qué sugieres tú?

«Que no hay que salvar el calendario por carreras y sí por empresas que gestionan esas carreras, que en definitiva salvar esas empresas es hacer viable el futuro del ciclismo. Hay que salvar la más importante, claro que sí, pero no sólo esa, y sí la mayor cantidad de carreras que implique que los organizadores sigan adelante el año que viene»

¿Ves normal que todo esté pendiente del Tour de Francia?

«En cierto modo sí, es la carrera con mayor audiencia y mayor internacionalización»

Eso es un arma de doble filo

«Desde luego, porque ser internacional significa que atraes más gente que ninguna otra carrera y eso ahora se quiere evitar. ¿Cómo consigues que un pueblo entero se quede en casa al paso del Tour?»

Es ir contra la esencia del ciclismo

«Así es, el mayor beneficio de nuestro deporte es la proximidad entre el aficionado y su ídolo, el tú a tú con el ciclista. Un aficionado de esos que esperan a los futbolistas a la salida de un entrenamiento sólo puede verles parando el coche en la salida del parking. El ciclismo tiene las salidas, las llegadas, una cosa sería poner las personas a cincuenta metros, no sé, como algo excepcional»

Es que a las muy malas, un Tour a puerta cerrada podría ser una solución

«No me gustaría un Tour a puerta cerrada«

Pero si no queda más remedio…

«Pues habría que hacerlo, como mal menor y en los momentos en los que nos encontramos, pero sin perder que el ciclismo es una fiesta para la ciudad que lo acoge«

Hombre, sería una excepción este año

«Si es así, y no hay más remedio… he leído que la Federación Francesa quiere empezar abriendo el ciclismo amateur. No sería una mala opción, abrir región por región, con más control sobre la gente» 

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Un Tour sin público no nos gustaría a nadie, con la espada sobre la cabeza de si se saldrá mañana, pero está claro que sería la opción más prudente, mientras el gobierno francés no para de alargar los eventos multitudinarios según avanza el tiempo

«Sería lo más prudente, plantearlo así, pero insisto, no debemos ver el Tour como un organizador, y sí como una empresa que si se involucra podrá ayudar a superar esta situación lo más rápido posible. Además como empresa privada tiene mimbres para pasar este trago antes que otras carreras que van subvencionadas»

Esa es otra, las carreras subvencionadas…

«Por ejemplo la Vuelta a Burgos tiene un aporte importante de la Diputación de Burgos, pero ahora ¿qué será más importante, el ciclismo o la sanidad? esa pregunta volverá a la mesa y hay que tenerla presente»

Vamos al motivo de nuestra llamada a Manolo Saiz, el sistema del ciclismo y cómo está montada la estructura financiera y los equipos, una historia en la que tú tienes que ver.

«Cuando se crea el Consejo del Ciclismo Profesional tenemos una serie de reuniones donde se previeron situaciones como la actual. En 2002 se presenta un borrador del UCI Pro Tour – germen del actual World Tour- en una reunión con Adorni, Leblanc, Moser, Gimondi y Verbrugge»

¿Qué se cuece ahí?

«Se habla de muchas cosas, entre otras de los equipos. Yo defiendo que sean empresas que pervivan a los ciclos más allá de los patrocinadores que les apoyen«

¿Cómo?

«Generando una provisión entre todos los equipos, una caja común a la que acudir en caso de dificultad»

¿Qué le dijeron a Manolo Saiz?

«Que no era posible. Todos miraron a corto, no a medio ni largo plazo. Nadie quiso verlo así. Hoy si tenemos equipos con problemas para seguir, podrían haber echado mano de esa caja, un fondo solidario, ni más ni menos»

Un fondo solidario, eso suena bonito, pero en la práctica no tanto. ¿Cómo se te ocurrió?

«Es algo que yo veía en el sponsor de mi propio equipo, en la ONCE. Estaba influenciado por ellos»

Podríamos decir que el ciclismo vive al día…

«En efecto y ahora vienen los problemas»

¿Qué piensas ante la situación actual?

«Pues que algo de razón tenía, la crisis de una manera u otra hubiera llegado»

¿Qué crisis habías vaticinado a los equipos ciclistas?

«Siempre he dicho, antes de esto incluso, que la siguiente crisis del ciclismo llegaría el día que las marcas de bicicletas dejasen de invertir lo que invierten actualmente«

Marcas de bicicletas…

«Es algo que yo veía muy claro. En 2003 recuerdo que fui a ver a Giant para ofrecerles ser propietarios de la estructura y no lo vieron. Al final se ha demostrado que los fabricantes de bicicletas con la clave para muchos equipos y puede ocurrir que a medio plazo ya no encuentren atractivo el ciclismo profesional»

¿Cómo?

«Pues el día que por ejemplo pase la fiebre de los frenos de disco y no haya más margen de crecimiento. ¿Por qué los frenos de disco están tan instalados en el pelotón profesional? pues por que los imponen las marcas»

Pero la innovación cada vez es más difícil

«Así es»

¿Crees que con esa caja que propusiste sería todo más sencillo?

«Sí. Si hubiera existido la obligación de colaborar desde hace tiempo, sí. También sería interesante una asociación de empresas que patrocinan los equipos, que dieran su punto de vista más allá de que pusieran un dinero que gestionasen las empresas que llevan los equipos»

¿Pero qué visión podrían aportar empresas como Deceuninck, Ineos o Movistar?

«Pues una que contribuyese a mejorar el sistema, además Bakala, el propietario de Deceuninck, estaría influido por Lefevere. Al final vemos que algunos patrocinios de ciclismo responden a la pasión personal del propietario, el caso que digo de Bakala o del difundo dueño de BMC, Andy Rihs, DEP»

Si no hay Tour, con la crisis que se vaticina ¿cómo imaginas el ciclismo en 2021?

«Pues como en los años noventa, con menos presupuesto y partiendo del ciclismo nacional como base de la recuperación, No podemos olvidarnos de las vueltas pequeñas en ese punto»

¿Y la Vuelta?

«Esa va por otro camino, es parte del ciclismo internacional»

¿Ve Manolo Saiz algo bueno de todo esto?

«De todo esto nada bueno puede salir, seguiremos siendo iguales cuando salgamos adelante, por que somos intrínsecamente así»

¿No habrá más solidaridad?

«Es que antes de todo esto ya había alguna, quizá se potencie, pero ya existía, pero no te quede duda que seguiremos trabajando en el beneficio propio»

¿Y si Miguel Induráin hubiese fichado por la ONCE?

Indurain en la ONCE: ¿Asaltar el 6º Tour, ganar por fin la Vuelta o ir a por clásicas y Mundial?

Lo reconocemos. Nos encantan estos ejercicios de ciclismo ficción e Indurain es un caramelo, la ONCE sería la guinda. 

Nos gusta crear ucronías y hacernos preguntas del tipo: “¿Qué hubiera pasado si…?”

 

Fantasear con historias alternativas, hechos que no sucedieron pero que podrían haber ocurrido perfectamente.

Ahora que está tan de moda hablar de universos paralelos (o multiversos) en los que cada decisión cuenta, partiendo siempre de nuestro mundo real.

Por eso es nuestro propósito recrearnos con la fascinante idea de qué habría pasado si Induráin, aquel lejano mes de diciembre de 1996, hubiese fichado por la ONCE.

Pongámonos en situación, todo viene por este apunte que encontramos en Facebook

Estamos en Torrelavega, donde Manolo Saiz está pasando las fiestas navideñas.

Todo hace pensar que Miguel Induráin se retira, que cuelga la bici, que lo deja.

Pero él aún espera una última llamada.

Suena el teléfono en casa de los Saiz.

Lo coge Manolo con una sensación parecida a tener un nudo en la garganta.

_¿Diga?

Al otro lado de la línea está nada menos que el campeón navarro.

_Acepto, Manolo. ¿Cuándo empezamos?

 

A la ONCE, en aquel momento, le acaba de tocar, de golpe, el cuponazo, la lotería de Navidad y hasta la del Niño.

Eso sí, aquel boleto les ha costado la nada despreciable cifra de 600 millones de pesetas.

El director de la ONCE llevaba manteniendo contactos con Induráin durante las últimas semanas.

Mucho se había especulado sobre su posible fichaje.

Hacía unas cuantas semanas, una noche, se habían sentado en torno a una mesa en Vitoria.

En aquella cena, existían aún importantes diferencias económicas entre lo que Miguel deseaba y lo que ofrecía el equipo ONCE.

Pero el dinero no iba a ser problema.

Induráin lo que necesitaba principalmente era confianza.

Y la encontró en las propias de palabras de Manolo Sáiz que le profesó: “Quiero trabajar al menos un año más contigo y, sobre todo, ayudarte a ganar el tan deseado sexto Tour”.

En esa conversación Miguel se encontró reconfortado.

Sabía, sin lugar a la menor duda, que aún atesoraba calidad en sus piernas para optar al Tour y que podría elegir el mejor calendario para prepararlo de la mano de la ONCE.

Además Manolo le prometió llevarse al equipo a su hermano Prudencio y a su fiel escudero Marino Alonso.

¿Qué más podía pedir?

 

Aquella llamada de teléfono cerró el fichaje bomba de la década y la noticia corrió como la pólvora por todo el planeta ciclista.

Hubo una gran explosión de alegría entre los aficionados, si bien muchos arrugaron la nariz, sembrando muchas dudas, a la hora de creer que tanto Jalabert como Zulle fueran a sacrificarse por su nuevo líder.

Hay que recordar que el francés y el suizo eran los vigentes números 1 y 2 de la UCI.

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¿Cómo encajarían Zulle y Jalabert la llegada de Induráin?

Pero en aquella ONCE mandaba Manolo Saiz.

Otros vieron con esta maniobra una jugada maestra con tal de desestabilizar a Banesto, el equipo rival que le había amargado el Tour del 95.

Una especie de “vendetta”, decían.

Dicho esto, a partir de aquí, y con la nueva temporada, se abría un sinfín de posibilidades para el futuro más inmediato de Miguel Induráin.

Pero esta vez con la túnica amarilla de la ONCE.

Lo nunca visto.

 

¿Tour, Vuelta o Mundial?

Es en este momento cuando entramos de lleno en las diversas ramificaciones de los universos paralelos y en cómo los aficionados, prensa y demás seguidores podemos fantasear creando nuestras propias ucronías.

Algunos creen que de haber seguido en el 97, los Telekom y Festina, que iban como motos cargados de EPO, habrían acabado de sepultarlo en el Tour, con un recorrido mucho más exigente y montañoso que el anterior.

Es cierto que en el julio francés se hubiese encontrado con el mejor Ullrich de la historia, además diez años más joven que él.

Y no sólo al káiser alemán, también enfrentándose a un Pantani desatado en los Alpes.

Piensan que 1997 ya no era el momento para que Miguel ganara aquel durísimo Tour, que no estaba ya en esa predisposición ni física ni mentalmente.

Quizás si hubiera llegado bien preparado -el Induráin del Tour del 95 o del Dauphiné del 96-, podría haber optado a estar entre los cinco primeros, en medio de aquella brutal guerra desatada entre Telekom y Festina.

Seguro que incluso brillando puntualmente en alguna etapa, pero después de tres semanas de desgaste Induráin no habría ganado un sexto Tour con la ONCE.

Muchos son los que opinan que lo mejor hubiese sido orientar su temporada para ganar la Vuelta y por fin llevarse ese preciado triunfo con pleno en las tres grandes, como los grandes campeones.

Aunque es algo que tampoco habría tenido fácil, por supuesto.

Pero en este último caso, tendría que haber sido Manolo Sáiz el que consensuara con él este calendario y no obligarle a correr la gran ronda española como le hicieron en Banesto:

Conmigo como director quiero que participe en la Vuelta, pero si lo hace lo sabrá desde enero y no un par de meses antes”.

Estaba claro.

O quizás no tanto.

No son pocos los que piensan que quizás con Manolo Sáiz no se habría llevado bien.

Porque… ¿qué podía ofrecerle que Induráin no supiera?

Miguel era el que mejor se conocía a sí mismo y Manolo seguramente le hubiera hecho correr de diferente manera, a la caza de emboscadas, con otras tácticas de equipo o buscando los cortes por el viento en los abanicos.

Pero Induráin nunca compitió de esa manera.

Nunca lo hizo.

 

Uno tampoco se imagina a Manolo, dentro del coche, siguiendo a Induráin en una contrarreloj: “¡Venga Miguel! ¡Baja un piñón! ¡Aprieta, aprieta!”.

No lo veis, ¿verdad?

Por eso muchos aficionados siguen insistiendo que si se hubiese quedado un año más, y corriendo con la ONCE, tendría que haber fijado carreras más a su alcance en aquel momento.

Más atractivas y que, sobre todo, faltasen en su palmarés.

Quizás ganar el Mundial de Donostia o intentar vencer en la Lieja.

¿Por qué no?

Carreras que seguro le hacían muchísima ilusión.

Como disputar las grandes clásicas.

Pero no creemos que Induráin estuviera dispuesto sólo a esto si continuaba un año más, porque lo que le motivaba a seguir era para volver a ganar el Tour.

Eso está claro.

Sólo el Tour le valía la pena tanto sacrificio.

SQR – GORE

 

Pero con 33 años, con una generación de jóvenes como Ullrich y Pantani, con el ritmo de ascensión que éstos impusieron en el Tour del 97, lo hubiera tenido harto complicado.

Tenemos que recordar cómo, por ejemplo, el alemán reventó a todos en la subida a Ordino-Arcalís.

Quizás contra el reloj hubiese tenido sus opciones pero Ullrich también destrozó a sus rivales en la crono de Saint-Étienne, donde Induráin lo habría tenido muy difícil para batirle.

Por todos estos motivos muchos creen que lo mejor para Miguel hubiese sido correr las clásicas de primavera y luego la Vuelta.

Con esto, piensan que habría sido suficiente para completar una temporada redonda y poner broche de oro a su carrera deportiva.

Pero siguiendo con nuestra onírica fantasía, seguro que existe un universo paralelo ahí fuera en el que Miguel Induráin sí ganó su sexto Tour con el maillot de la ONCE.

¿Vosotros qué opináis?

¿Qué sería hoy de la ONCE en el ciclismo?

La ONCE aportó mucho al ciclismo y no sólo lo que muchos quieren recordar

Recupero esta pieza, viendo que estamos en once de la ONCE. una fecha que nos recuerda a fuego un equipo que nos sabe añejo, veinte años largos de los mejores momentos de la ONCE en el ciclismo..

Hablar de la ONCE no sale barato, pero quedarse en el bosque no permite ver el cielo y el contrapoder que supuso, la calidad que manejó, las innovaciones que introdujo, algunas se venden como tales hoy, todo eso, sencillamente no puede olvidarse.

No creo que la ONCE y sus mentores se movieran en terrenos muy diferentes a sus rivales, fue el tiempo que les tocó y ahí nadaron, en aguas que no bajaban limpias… para nadie.

Y eso no trata de blanquear a nadie, cada palo debe sujetar su vela, pero sí poner en valor qué aportaría un grupo como el que dirigió Manolo Saiz…

Permitidnos recordar esta pieza de hace tres años, que además se escribe en clave de dos ciclistas -Sebastián Mora y Albert Torres- que estarán en Tokio 2020 contra rivales que están perfectamente acomodados en equipos del máximo nivel…

ONCE ciclismo JoanSeguidor
Wikipedia

Leo este artículo de Fernando Llamas en su blog de Marca, de la necesidad de tener algún equipo más en España que dé salida al numeroso talento que hay a este lado de los Pirineos.

Habla de pistards españoles que no encuentran acomodo en casa, habla de los éxitos de Sebastián Mora y Albert Torres.

¿Por qué los pistards no tienen acomodo aquí?

Las opciones, queda dicho, no son muchas, aunque históricamente si miramos atrás tampoco es que fueran excesivas en tiempos más halagüeños. Eloy Teruel, que aún sigue en la cuarteta, y Sergi Escobar, pisaron chez Unzue efímeramente y ya.

 

Lo cierto es que mirando atrás, y sé que esto no va a ser popular para muchas personas, se extraña un equipo como la ONCE en el ciclismo, es más, se extraña mucho.

Dejando al margen los prejuicios, el periodo que va de 1989 a 2003 fue bueno para el ciclismo español, fue el periodo amarillo de la ONCE, antes de que entrara Liberty en un patrocinio que duraría dos años y medio por la Operación Puerto.

Con motivo del día que estamos y de la paupérrima situación del pelotón hispano, con Movistar arriba y Caja Rural en medio, he cogido ese libro que se hizo tras la desaparición del equipo que montó y gestionó Manolo Saiz para al menos recordar que por poco que fuera, el poder del ciclismo en España se repartía entre más manos que ahora.

Hojeo el libro y veo la ONCE de Peio Ruiz Cabestany, la primera ONCE, la que se llamó “pionera” por introducir las concentraciones en el ciclismo.

Pedro Muñoz, Johnny Weltz y la etapa de la Vuelta firmada por Herminio Díaz Zabala, recién llegado de ayudar a Perico en el Tour, marcan el paso de las páginas.

En el 90 aquel maillot verde, gris, amarillo, rayado,… en el Tour, los triunfos de Marino y Chozas en el Macizo Central. Casi ganan las tres grandes por equipos.

Al año siguiente la controvertida Vuelta de Mauri, la que quizá debió ganar Marino, la que tuvo en una nevada en Beret un momento clave,… el aterrizaje de Laurent Jalabert, que rápido gana, bajo el Atomium de Bruselas, escapado con Lemond y Chiapucci, la explosión de Alex Zulle que encadena triunfos y pierde la Vuelta con Rominger por un descenso de La Cobertoria, el adiós de Marino en una curva camino de Amorebieta,…

SQR – GORE

 

Aquellos años la Look de la ONCE de monocasco marcaba tendencia, la Klein que montaba un amigo mío y usaba Zulle en las cronoescaladas era una pluma blanca e hiriente. Cascos, ropa, monos,… todo transmitía modernidad.

El año 1995 fue un antes y después con Jalabert desencadenado, amasando un palmarés de esos que se ve cada ciertos años, Zulle arrinconando a Indurain en el Tour.

Posiblemente el mejor año. Caería la Vuelta a España varias veces, con Zulle, dos, y Jalabert, otra. También quedó la sonrisa congelada de Mariano Rojas, esas historias que emocionan siempre que vienen a la memoria, y la de David Cañada, porca miseria.

Jalabert-Zulle, Zulle-Jalabert, pero también Roberto Sierra, Herminio, Leaniz, Aitor Garmendia, Marcelino García, Zarrabeitia, David Extebarria, Iñigo Cuesta,… los primeros pasos de Luis Pérez, de Purito, de Contador, de Carlos Sastre,… y las victorias y podios de Abraham Olano, Igor y Joseba Beloki.

Ya veis, jerarquía e historia, de cuando el ciclismo tenía algo de abundancia, eso que hoy echamos tanto en falta.

Foto tomada de https://echozas.wordpress.com/once/

INFO
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El ciclismo así no me compensa

Empecé a competir hace tiempo, ya como infantil de segundo año, con catorce años, iba a las carreras de la Copa Gironina de BTT. Me inicie con mi tío Pep Cantín que había competido con el Bicicletas Esteve, más tarde me liaron para una pequeña grupeta. Entre salida y salida me invitaron a participar en una carrera de BTT, en L’Estartit e hice segundo. Tras un año de BTT, pasé a la carretera con el Palafrugell como cadete de primer año.

A las primeras de cambio ya pude estar delante. Y eso me sirvió para que Carles Torrent me diera una oportunidad para la selección en los estatales y seguidamente en el Txuma, donde me hice con la victoria. Como cadete de segundo seguí la misma línea que de primero ganando la Vuelta a Gandía y teniendo una actuación muy regular todo el año.

Eso me condujo a tener la oportunidad de entrar en la Fundación Alberto Contador. Llegados a este punto, entras en otra órbita, no por la categoría ‘junior’, sino por el equipo en sí, tienes material gratuito, sí, pero a un precio alto, pues los patrocinadores pedían exclusividad total. Cualquier desliz con otra marca, era motivo de sanción, se empezaba con lo que se llama falta leve, llevar otro sponsor, o mal comportamiento.

La peor era la falta grave, que podía suponer la expulsión del equipo e incluso dejar de competir por un tiempo. Yo por suerte no recibí nunca ninguna, pero vi como compañeros se quedaban sin competir o recibían faltas leves por tonterías insignificantes.

Aquella era la norma: máxima exigencia sin nada claro a cambio. Sin embargo, callas y vas tirando. Aunque desde fuera me advirtieron del mundillo, no hice caso, seguí centrado en mejorar y correr lo mejor que sabía, con mis más y mis menos con el equipo pero siempre con la misma ilusión que el primer día.

Visto ahora… el enfoque es erróneo, a mi juicio la categoría juvenil no debe ser tan pro, te roban parte del romanticismo que te atrae a la bicicleta. Además se junta con que aquí en España tenemos un problema serio con los kilometrajes, pues son mucho menores que a nivel internacional y eso significa que lo pasas muy mal en Bélgica y otros países. Y queramos o no el nivel real es ese… y se traduce año tras año en competiciones internacionales en que participan Juveniles.

Y la fusión de estos dos problemas provocó a un salto a la categoría sub-23 difícil. Pasé a sub 23 con el equipo de la Fundación Contador y el año resultó muy complicado. Ya empecé con mal pie el año, sin las horas necesarias ni el peso adecuado. De rebote durante toda la temporada sonó la posibilidad de sacar un equipo profesional y eso revolvió el ambiente, pues era muy complicado que alguien trabajara para otro cuando dentro de la misma estructura existía una posible salida. Al final todo el trabajo recaía en los de primer año, algo que me quemó mucho.

Así que hice las maletas y a mediados del verano y me interesé por el proyecto que tiene Manolo Saiz en el Aldro Team. Había hablado con Manolo antes de los Campeonatos de España en el País Vasco. Me acerqué a su sede, vi lo que tenía montado y aposté ciegamente por él, cuando vi sus instalaciones me quedé impresionado, conociendo otras como conocía, tipo el Garmin en Girona.

Es el mejor en su campo, lo critican, todo lo que quieras, pero será por algo. Hace más de diez años impulsó el Pro Tour y allí sigue. Cuando él tenga el dinero y medios suficientes volverá a sacar un equipo World Tour y no será para hacer bulto. Manolo en ese sentido sigue reciclándose y nadie, aparte de los suyos, lo valora, intentó aplicar sus mejoras en su momento de clímax, no le dejaron y ahora hacen lo que él predijo.

Quedamos de acuerdo y me comprometí a finales de septiembre. En noviembre me fui para allá un fin de semana con el equipo al completo. De vuelta a casa, pase un mes de enero muy duro por el frío y la nieve. Entrenar se convirtió en una especie de martirio, me desmotivé por completo pensando en todo el esfuerzo que me quedaba por hacer para conseguir algo que no estaba nada claro.

A todo eso, me llegó una oferta de mecánico y recambista de tractores. La acepté. Esos días previos a la decisión lo pensé mucho, puse en una balanza las ventajas e inconvenientes y tomé la decisión de dejarlo. Cuando se lo expliqué a Manolo y David Etxebarria no se lo creían pero lo entendían, yo ya tenía claro que no quería seguir invirtiendo el tiempo únicamente de esa manera.

Las cosas estaban muy claras, me dije a mí mismo. ¿Quieres ir en la mitad de adelante del pelotón? Ya sabes lo que te toca, trabajar muchísimo. Sinceramente yo no me veía en la mitad de atrás pasando más miseria, como tampoco me veía en el papel de gregario, lo haría porque toca, pero el rol de gregario eterno no me convencía ni en juveniles ni lo hace ahora. Y decidí zanjar el tema lo más rápido posible.

También leí y escuche lo de Alcalá, que también lo dejó, la angustia que le generaba el tema de la comida. Yo comparto su punto de vista, el trabajo y todo el esfuerzo es muy bonito a los ojos ajenos, el problema está en el día a día. Él hacer de ese hambre y esa fatiga tu hábito, os aseguro que no es algo sencillo.

Y en la bicicleta cada día tienes que darlo todo, no valen las medias tintas para el campo profesional. Nosotros nos diferenciamos de los pros en que ellos están remunerados, por lo demás llevamos una vida equitativa pero cargada de miseria por amor al arte. Sólo me gustaría terminar haciendo una pregunta, llamadla retorica: ¿Desde cuándo es necesario ser profesional para ser el mejor en tu campo?

Por Guillem Cassú

Imagen tomada de FB de Rafa Extebarría

INFO

En el Bayren, tienes todo lo necesario para conocer la región de Gandía…

Qué complicado es ser ciclista

Hace unos días leí en el muro de Facebook de José María Rodríguez, chavalote de de 181 centímetros de la preciosa Carmona, que dejaba el ciclismo. Él, prometedor corredor de 23 años en la estructura que es buque insignia de la categoría inmediatamente a la pro, el Aldro de Manolo Saiz, bien tratado, con buen calendario, valorado, etiquetado de “esperanza andaluza”, que no es poco,… todo eso no fue suficiente para convencerle de seguir en el ciclismo.

A raíz de ese mensaje le abrimos las puertas de este mal anillado cuaderno y aceptó gustoso contar su historia, como nos gusta además que se haga, y que tanto valoran quienes nos leen, de forma sencilla, directa y honesta. Cosa que agradecemos y que quienes se dejan caer por aquí, más aún.

Pues bien a lo que José María nos contó entonces le añadimos lo que ha dicho en un diario de su tierra. La entrevista, como veréis, es demoledora. No acostumbramos a ver una charla en la que un ciclista joven y prometedor explica los motivos de su renuncia a un deporte, que no es un deporte normal, el ciclismo exige dedicación exclusiva, sacrificio extremo, todo tu tiempo, esfuerzos inhumanos y un abanico de experiencias como pocos te pueden dar. Horas, semanas y meses lejos de los tuyos, llueva o haga frío, caiga el sol a plomo o la nieve venga a tu puerta.

Ocurre con frecuencia que la gente de a pie no somos conscientes de lo que implica estar en este negocio. Sabemos, o intuimos, lo que vemos por la televisión, si sufren más o menos en una subida o si les ha sobrevenido flojera en el momento clave, eso lo vemos, pero no vemos lo otro, el “entrenamiento invisible” que dirían los gurús. No vemos esos momentos en los que el estómago inicia la sinfonía del hambre, emitiendo quejidos sordos porque quiere más y no es posible comer más, porque la báscula pena los excesos.

Recuerdo un post de Manolo Saiz en este mismo cuaderno hablando de golosear, la obesion con la comida. En José María lo apreciamos: “He pasado mucho hambre”. Cuando volvió a la concentración se le inquirió a bajar cuatro kilos, cuatro sí, el peso que traía de las vacaciones. A un alambre de 181 centímetros le pides que baje más el peso, cuando llegó a estar por debajo de los 60 kilos. Que deportes de la dureza y resistencia del ciclismo se culminen pasando hambre, con el ansia que te conquista tras exprimirte, es de auténticos héroes.

Pero a eso añadidle la incertidumbre que rodea la profesión. Ya no sólo lo complicado que es destacar, cuanto sí más ganar. Por eso dice José María que Manolo Saiz les recriminaba falta de solidaridad para con el compañero, como si el salto a pros estuviera entre los que no ganan, cosa que no siempre es así, pues no siempre los ganadores natos son los que acaban accediendo al máximo nivel. Pero es harina de otro costal.

Y por último la falta de perspectivas que existe en España. O Caja Rural o poco más. Ni menciona a Movistar el euqipo que ficha a Gadret, Szmyd, Benati y cía. Dice José María que espera que Manolo saque equipo en 2018, pero que aún y así, no compensa, está todo muy en el aire, demasiado quizá, tanto que no somos conscientes de la apuesta que realizan estos chavales, una apuesta que también incluye algunas cosas que no dice José María, otras sí: las enfermedades inoportunas, las lesiones, accidentes que te ponen en el filo, el amiguismo, las selecciones que no te llevan mereciéndolo, las putadas entre rivales y compañeros,… y otras cosas que quizá no nos corresponda a nosotros comentar. Esto es ciclismo, como la vida misma, pero más complicado.

Imagen tomada de El Tío del Mazo

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«Super expecialista en compra venta de bicis de segunda mano. Inspiran confianza»

Un monumento a Moncho Moliner

Cuando yo nacía allá por 1979, un tal Mocho Moliner, ya era todo un referente del ciclismo en Castilla León, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco… He oído y leído mil historias sobre este señor de aspecto serio y gran corpulencia, todos los jóvenes de la época querían correr en el equipo de Moncho. Un director que era muy recto, chaval que no realizaba bien una carrera o no cumplía órdenes, volvía a casa en bici o si estaban muy lejos se chupaba una buena kilometrada.

Cuántos chavales habrán pasado por el bar la farola en Valladolid, a dormir y a comer el filete de ternera a la plancha «vuelta y vuelta» y a pernoctar antes de una carrera. Como todos bien sabemos un amigo suyo Manolo Jiménez, le llevó a una carrera ciclista y Moncho quedó hipnotizado por el mundo del pedal, quedó tan prendado, que fue el primero en España en sacarse el carnet de director deportivo en 1971, por cierto aquella primera carrera ciclista que visitaba, la ganaba un crío de nombre, Javier Minguez.

Tuvo equipos como el Sava, que primero era de juveniles y después también de categoría aficionado. Después pasó a llamarse Mobilette, para luego en 1969 pasar a denominarse Volvo, donde militó, Jesús Suárez Cuevas o Alberto Fernández. En todas las carreras los ciclistas de Moncho siempre se colocaban en primera fila en la salida, la táctica era, «atacar de salida» siempre. En 1974 el equipo cambia de sponsor y pasa a llamarse Granier, donde corría un tal Angel Arroyo, entre otros.

En 1975, Moncho se involucra del todo en el ciclismo y el equipo se convierte en Moliner, por donde pasan los mejores, Cabrero, Delgado, Cubino, Arroyo, López Carril, Ruiperez, Camarillo, Machin, Nistal, Rivas… Así un largo elenco de ciclistas, todos de gran calidad, ya que Moncho siempre quería a los mejores en su equipo.

También pasa por sus manos un chaval cántabro, Manolo Saiz, de que llegó a decir «qué malo era» así como años después le felicitaba por ser uno de los mejores directores del mundo. En 1977 crea el equipo Moliner de aficionados para poder dar continuidad a los juveniles con Javier Minguez de director y un jovencísimo José Luis López Cerron.

Difícil era el día que un Moliner no recogía un premio siempre estaban en los puestos de cabeza. En 1979 incluso llega a tener al Moliner-Vereco en profesionales. Luego después volvería a las categorías de juveniles con él A+DI, Gruas Bellver y aficionados con él Frinca, Cadalsa Sport, descubriendo talentos que luego más tarde darían grandes éxitos al ciclismo español. En marzo se fue un pedazo muy grande del ciclismo español, alguien que siempre ponía todo de su parte sin esperar nada a cambio, solo el respeto y buen trabajo de sus chicos, no tuve el honor de conocerte, una lastima, pero si el poder rendirte este pequeño homenaje con unas cuantas palabras, Moncho donde quiera que estés, GRACIAS Y HASTA SIEMPRE AMIGO!

Por David Martín

SANTI BLANCO (Exciclista profesional y corredor de Moncho)

-Yo conocí a Moncho cuando yo corría en la escuela de ciclismo bejarana en categoría cadete. El venia con el mejor equipo que había en esa categoría en la comunidad.Al año siguiente paseé a correr en su equipo, un paso muy importante en el mundo del ciclismo. En primer lugar, pasé a tener un director deportivo, el cual en cada carrera nos decía como debíamos actuar, a correr como un equipo. Me enseñó moverme dentro de un pelotón, a esperar el momento donde se podía decidir la carrera. También pasé a correr las mejores carreras a nivel nacional. Allí por donde íbamos era una persona admirada y querida por todos dada su trayectoria. Al ciclista nunca le faltaba de nada, para él éramos siempre los primeros. Ese cariño que le procesamos la mayoría que pasamos por sus manos, se vio en una comida que hicimos en Valladolid y en el día de su funeral. Por ser como era y por lo que me enseño, sólo tengo palabras de agradecimiento hacia su persona y siempre estará con nosotros.

LALE CUBINO ( Exciclista profesional y corredor de Moncho)

-Los ciclistas castellanos le debemos mucho a Moncho. Moncho era una persona acomodada de Valladolid, soltero y sin hijos, sus hijos fuimos los ciclistas. Su devoción por nuestro deporte y su buena situación económica propiciaron que se convirtiera en el gran mecenas del ciclismo castellano. La táctica de Moncho siempre fue igual, atacar, atacar… No concebía el ciclismo de otra manera. El nos inculcó el ciclismo de ataque que siempre le gustó tanto. Fue un hombre valiente y por eso le apreciábamos tanto.

JAVIER MINGUEZ (Seleccionador nacional de ciclismo)

Ramón Chamorro Moliner, pero Moncho para todos, ha sido muy importante en la vida de muchas generaciones ciclistas, él empezó por casualidad con un amigo suyo que le llevó a ver una carrera allá por el año 64 y donde yo gané por primera vez. Aquello le gustó y se convirtió en su gran pasión, junto con los amigos del Club Valladolid Ciclista formaron el famoso equipo Sava, a nivel de Valladolid y el año 66 a nivel nacional. Por ahí pasaron infinidad de ciclistas y aquello dio vida a otros equipos y ayuda indispensable para muchos ciclistas de Castilla León. Luego formó su propio equipo Moliner-Vereco, del que fui director de aficionados los años 77 y 78 y con el que dimos el salto a profesionales, conmigo como director y José Luis López Cerron de corredor. Moncho ha sido un padre para los ciclistas y un amigo en general, y para mí en particular alguien con quien compartí parte de mi vida ciclista y al que le debo muchas cosas que él ha transmitido a todas las generaciones, luchar por ganar pero con respeto y educación algo que él había heredado de su familia.

PEDRO DELGADO (Exciclista profesional y corredor de Moncho)

Hola Moncho, aunque te hayas empeñado en dejarnos, me temo que no lo conseguirás. Unos soñábamos con ganar la carrera y tú, con sacar un campeón. Está claro que lo conseguiste en muchos casos, pero en otros les permitiste pasar posiblemente la mejor época de su vida, regalándonos a todos momentos únicos. Con esa edad de los dieciséis a los dieciocho años, tan vulnerable, nos enseñaste a descubrir el mundo, a hacernos hombres y a sufrir para conseguir algo. Tu táctica «atacar de salida» me hizo coger más de una pájara. No conocí otra manera de correr como juvenil. Y para animar el cotarro esas canciones de cante jondo, María Dolores Pradera o Concha Piquer en los viajes que tantas polémicas provocaban frente a nuestros Pink Floyd y compañía. Te amenazabamos con un «así no vamos a ganar», pero nuestras cintas siempre volaban desde la ventana del coche a la cuneta. Gracias por todo Moncho y que te vaya bien!

MANOLO SAIZ (Manager del equipo Aldro Team y exdirector del equipo ONCE y corredor de Moncho)

Yo conocí a Moncho con dieciséis años en una Vuelta a Ampuero, aquí en Cantabria, él siempre venía con su equipo y los chavales y siempre hacían primero o segundo o metía cuatro o cinco corredores en el top ten. Todos queríamos correr con él. Yo tuve la suerte de estar bajo su mando un par de temporadas y aprender mucho, nos trasmitía una filosofía de padre, para mí era más que mi director, era mi amigo, un confidente, recuerdo incluso escribirle cartas personales. Anécdotas podria contar miles, unas simpáticas como los huevos crudos que se comía por la mañana antes del desayuno o aquel día que me llevó a la estación de tren, cuando iba a hacer las pruebas del INEF y me dijo que aprendiera todo lo que pudiera, por qué decía que yo era muy listo y tenía cabeza para el ciclismo, quizá lo decía por qué me podría considerar el patito feo del mundo del ciclismo por mi manera de actuar y revolucionar este deporte. Sin duda ninguna consideró a Moncho mi padre ciclistico, él me enseñó a perder el miedo y saber actuar. Nunca olvidare sus palabras siempre antes de salir a competir «atacar de salida» creo que todos los ciclistas que estuvimos con el, lo tenemos grabado a fuego, sinceramente, nunca te olvidare Ramón, hiciste mucho sacrificio por el ciclismo base llegando incluso a tener un equipo profesional, hoy día algo muy difícil, allá donde estés gracias, gracias y gracias por todo Moncho.

ANGEL ARROYO (Exciclista profesional y corredor de Moncho)

Yo con Moncho aprendí a ser ciclista y persona, él era nuestro padre. anécdotas podría escribir un libro. Pero hay una que aunque me entrara Alzheimer, seguro que no iba a olvidar en la vida. Fue el primer año que corría en Granier y fuimos a Salamanca a hacer la vuelta de los 33 y claro era una carrera llana. No hubo manera de llegar en solitario, que era lo que le gustaba el, llegamos en el pelotón y yo hice entre los primeros y estaba ilusionado y me dice con aquel vozarrón, «¡Estarás contento!». Yo le dije que cuál había entrado y me contestó: «Una patada que te pegue y te pongo en lo alto de aquella antena. Al próximo domingo te vas a quedar en casa por ir todo el día a cola de pelotón sin hacer nada». Así fue, la siguiente carrera me dejo en casa. Fue una lección que aprendí aquel día, nunca más volví a ir a cola de pelotón, siempre a «atacar de salida». Como persona parecía muy recio, pero luego muy humilde y siempre decía que «a mí chicos no les falte de nada». Muchas veces poniendo de su propio bolsillo, sin duda alguna un gran tipo que dio mucho por el ciclismo base, te echaremos de menos Moncho.

JOSE MANUEL CABRERO (Exciclista profesional y corredor de Moncho)

Hablar de Ramón Chamorro Moliner «Moncho”, es para todos los que a lo largo de su trayectoria como director de sus distintos equipos, hemos formado parte de esa familia ciclista, un gran honor. Todos hemos sentido la emoción y el protagonismo de estar entre los mejores y de su mano no pocos llegaron a la cima, siendo grandes en este bello y duro deporte como es el ciclismo. Pedro Delgado, Lale Cubino, Ángel Arroyo, Santi Blanco, por nombrar algunos…
Hablar de Moncho es retroceder en el tiempo, cuando en época de juvenil todo era esperanza, ilusión, motivación, cuando te comías el mundo y nada se oponía en nuestro camino. Moncho nos inculcaba disciplina, respeto y coraje, nos hizo ver lo que era el compañerismo, el trabajo en equipo y tantos valores de los que goza y a los que te obliga este deporte. Eso lo sentíamos todos y cada uno de los que de su mano procuramos y logramos una victoria en algún momento y todos recordamos frases legendarias y típicas suyas como, «atacar de salida» o «los buenos no pinchan»
Yo no grane el Tour, la Vuelta o el Giro, pero recordando a Moncho, sólo siento agradecimiento y orgullo por haber estado entre los grandes y poder decir, «yo estuve allí». Gracias Don Ramón Chamorro Moliner!!

JOSE MIGUEL ORTEGA (Presidente de prensa deportiva de Castilla y León)

Fue en una Vuelta a España de los años ochenta. Habíamos estado cenando unos cuantos colegas y salió Moncho Moliner como tema de conversación. A alguno se le ocurrió hacer un recuento de los corredores que tomaban parte en aquella edición y que, en sus etapas previas al profesionalismo, habían pasado por las manos del director vallisoletano.
Salían cerca de 40: Pedro Delgado, Lale Cubino, Jesús Suárez Cueva, Alberto Fernández, Ángel Camarillo, Isidro Juárez, Carlos Machín, Jesús Hernández Úbeda, Jesús Rodríguez, Ángel Arroyo, Eduardo Chozas, Faustino Rupérez, Guillermo de la Peña…
Ramón Chamorro Moliner, que nos dejó hace unas semanas, cuando iba a cumplir 80 años, le dio al ciclismo mucho más de lo que recibió. Número uno de la primera promoción de directores deportivos, Moncho vivió este deporte con pasión y con generosidad. Lo primero eran los corredores, por encima de otros intereses comerciales o personales.
Dirigió durante casi tres décadas a los mejores cadetes, juveniles y aficionados del país, a figuras que fueron referente mundial cuando pasaron a profesionales. Pero por encima de otras valoraciones, todos ellos coinciden en algo que demuestra que la huella de Moncho ha ido mucho más allá del deporte. “Fue como un padre”, “No sé que hubiera hecho yo en la vida si no hubiese conocido a Moncho”, “Nos enseñó a ser personas antes que ciclistas”…
Muchos de sus antiguos corredores estuvieron presentes en el sepelio y esas valoraciones eran el común denominador en la reunión que mantuvimos después, y a la que también asistieron otros alumnos suyos, que han brillado más como directores, Javier Mínguez y Manolo Sáiz. Incluso Julio Jiménez, el mítico relojero de Ávila, también formó parte de aquella familia deportiva de Moncho Moliner, el día triste de su adiós definitivo.
Personalmente, yo perdí a un amigo especial, con quien me unían cuarenta años de estrecha relación, siempre con el ciclismo como telón de fondo. Durante todo ese tiempo, Moncho Moliner ha estado yendo a comer a mi casa todos los jueves, y cuando ya no podía hacerlo por sus limitaciones, era yo quien le visitaba en la residencia donde vivió sus tres últimos años de vida. Siempre se ha dicho que Moliner se fue del ciclismo desencantado, pero durante esta última parte de su vida, el ciclismo era el tema recurrente de nuestras conversaciones, y se le iluminaba la mirada cuando hablábamos de alguno de sus chicos, como le gustaba seguir llamándoles.
El día que recibió sepultura en el cementerio de Valladolid, muchos de ellos estaban allí, formando parte de su familia. De su auténtica familia.

Imagen tomada de http://masters.abloque.com

INFO

Mira los portabicicletas de techo de Cruz

El “hacedor” de corredores

Llevamos dos meses y creo que la imagen del equipo está siendo la queríamos desde un primer momento. Queríamos un equipo que se viera trabajar en carrera, moverse y ser ordenado, y eso es lo que estamos logrando. Hemos reunido un buen grupo de chicos, a los que hemos convencido de que a veces lo que a la mayoría le parece anormal para nosotros debe ser lo normal.

Para que tengáis un ejemplo, trabajamos mucho con las distancias. Nuestro corredor Soto logró su primer triunfo en una carrera que se decidió con su ataque a unos cincuenta kilómetros de meta. Eso es lo que queremos, que si las circunstancias invitan, no haya que esperar al final de carrera, porque entonces quizá sea tarde o quizá te encuentres a gente más fuerte que tú.

Así llevamos dos triunfos, aunque nuestro objetivo es otro. Desde un inicio hemos puesto acento en la formación de los chicos priorizando aspectos como alimentación correcta y el trabajo en equipo. No estamos para ganar y sí para formar corredores que tardeo temprano puedan ser pros en nuestra futura estructura o en otra.

Su futuro se decide en estos años de aprendizaje. Les inculcamos que deben ser agresivos, a no tener miedo por ejemplo a esas distancias, también queremos que sean disciplinados, que sepan trabajar por el bien del grupo, y como no que resulten honestos, es decir que cada vez que se pongan un dorsal sepan que detrás de esa carrera hay un organizador que merece todo nuestro respeto y entrega. Sea la carrera que sea.

Hay mucha tendencia a distinguir entre carreras, a elegir una para preparar otra. Este fin de semana por ejemplo tenemos dos pruebas, una en Lazkao y la de Legazpia, que además es Copa de España. Muchos se centrarán en la segunda descartando la primera porque creerán que van más descansados.

Nosotros iremos a ambas con el mismo equipo y las mismas ambiciones. Es más creo que en Lazkao, donde en teoría hay menos en juego, pueden aprender más porque será una carrera mucho más abierta que no una Copa de España en la que siempre todo está mucho más marcado. Mis corredores se encontrarán ante incertidumbres que en Legazpia será complicado verlas.

Para mí la carrera deportiva de una persona es un libro en blanco donde vas escribiendo tú las páginas para ir cerrando capítulos progresivamente. Debe ser la persona, el corredor quien sepa cuándo un capítulo debe ser cerrado. Ese dominio y personalidad es que la queremos para nuestros chicos.

Sé que hay equipos que priorizan la victoria como mejor imagen para su patrocinador, sin embargo nosotros queremos dar buena imagen a través de la formación, de coger un grupo y hacerlo mejorar en el tiempo, esa es la seña que queremos transmitir para que sean buenos profesionales y sobretodo duren mucho tiempo, como estamos viendo a muchos ciclistas ahora mismo, que pasan los años y ahí siguen, porque adquirieron estas cosas desde pequeños.

No hay muchos ciclistas en España en edad sub 23 que tengan esa capacidad, dos por ejemplo son Rosón y Lastra, que demuestran personalidad para atacar de lejos y tener éxito, sin esperar a que al final te coman las migas. Son ciclistas además que estudian y buscan una salida más allá del ciclismo por si éste falla. Hay una gran mayoría que se lo juega todo al deporte y no se da cuenta que dependen enormemente de las posibilidades familiares. A estos mimbres, le sumamos una formación física y una alimentación correcta, en la que el “golosonear” esté prohibido. Así tenemos los que buscamos.

Una vez me acerqué a un cantante montañés de mi zona a preguntarle y felicitarle por una canción. Me agradeció el halago y me respondió: “Yo no soy compositor, soy “hacedor” de canciones”. Me impactó su respuesta, tanto que desde entonces intento decir que yo soy “hacedor de corredores”.

Por Manolo Saiz

Imagen tomada del FB de Aldro Team

Me importa muy poco lo que piensen de mí

Llevo desde 2006 ajeno al mundo del ciclismo. Los primeros años pasé de verlo, no podía ni quería saber nada de él. Es curioso, tanto tiempo en el mundillo y al final lo dejé de lado, pero cuando acabó el juicio por la Operación Puerto, más o menos por el 2013, volví a verlo. Sencillamente me di cuenta que no tenía sentido sufrir por cuestiones que nada tenían que ver conmigo, por hechos que me eran completamente ajenos.

Desde que dejé el ciclismo hasta ahora he visto como todo se ha encarecido enormemente, y sí, me refiero a todo, desde los equipos hasta ciertos ciclistas. Lo que antes valía 2 ahora cuesta 50 y lo peor es que pensamos que todo eso es para que el ciclismo vaya mejor, cuando no es así. Antes tenías un equipo del máximo nivel por ocho millones de euros, ahora necesitas 45.

Esto no deja de ser una burbuja más, como otras tantas que hay en la vida, en otros ámbitos. Yo conocí una UCI gestionada por seis personas que funcionaba perfectamente, ahora se necesitan más de cien. Antes habían infraestructuras solventes compuestas de gente que sabía perfectamente su rol dentro del equipo, ahora te das cuenta de que hay muchos equipos que tienen gente que no saben qué hacer.

Lo peor de todo es que el ciclista medio creo que no se ha beneficiado de esta burbuja. Por ejemplo los gregarios dejaron de existir hace un tiempo, porque el sistema no les beneficia en nada. A veces tengo la sensación de que se valoran corredores como si fueran figuras cuando no lo son aún. Estos sí que se han beneficiado del sistema, pero el resto, una amplia mayoría creo que no.

Ahora vuelvo al circo con un proyecto que me ilusiona como es el Aldro Team. Fue difícil dejarlo de lado durante un tiempo, pero si os soy sincero el ciclismo es mi vida. Aquí, en el ciclismo, tienes todas la facetas del deporte: táctica, técnica, trabajo colectivo, superación,… pero es que además el ciclismo es cultura, o mejor dicho, fuente de cultura, viendo ciclismo aprendes geografía, países, convives con gente diferente y sabes de sus problemas.

Sé que mi regreso causa recelo, pero sinceramente me da absolutamente igual lo que la gente piense o que me miren de una u otra forma cuando pise una carrera. Sólo me preocupan mis corredores, mi gente y quien me enamore, es decir, aquel corredor que un día quisiera tener en mi equipo.

Creo que estamos rodeados de gente que sabe bien poco de lo que implica el ciclismo. Tenemos personas que por poner un tweet se creen parte de este mundillo, cuando no es verdad. A mí me gusta ver balonmano, ir a partidos, y aunque tuiteé algo no significa que esté en ese universo, es todo mucho más complicado. Estamos en un país en el que si Bárcenas roba significa que todos los de su alrededor también roban y eso es desconocer la realidad de la que opinan.

Mi intención ahora mismo es sacar adelante un proyecto que me ilusiona como el Aldro Team, un proyecto para el que me he comprometido para cinco años. Los dueños de la empresa han dicho que quieren sacar un equipo profesional, y sabiendo cómo gestionan otros negocios les doy todo el crédito. Ojalá en 2018 ese anuncio sea una realidad.

Por Manolo Saiz

Imagen tomada de www.eurosport.es